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jueves, 15 de agosto de 2013

LES ALFÀBREGUES DE BÈTERA


El 15 de agosto de cada año, en el día de la festividad de la Virgen de Agosto, “les alfàbregues” (albahacas) de la población valenciana de Bètera, salen en procesión camino la la iglesia. El aroma, la música y el color engalanan su paso.


 
 
En este desfile, destacan las "obreras", ataviadas con el traje de valenciana y acompañadas por los mayorales. Una lujosa sombrilla, portada por un “sombrillero” acompaña a la "obrera" protegiéndola del cálido sol del agosto. Una alfombra de confeti va cubriendo las calles al paso de “les alfàbregues” camino de la iglesia.



Durante el recorrido, las grandes plantas son porteadas por jóvenes, mientras el público pide a la “obrera” soltera, que de la vuelta, este movimiento de conoce como “la volteta i el peuet”. Así, la gente puede contemplar el vestido de valenciana.





En Valencia siempre se ha comentado que “per Santa Agueda es planta la alfàbrega i una güeleta que ho sabia plantadeta la tenia”. El gran trabajo del cultivo de estas plantas, comienza con la cercanía de la primavera y se prolonga hasta la fiesta. La belleza, el aroma y el verdor de “les alfàbregues” de estas dimensiones exhiben el buen hacer de sus cultivadores.


 
 


Como otras tantas fiestas del mediterráneo, es posible que esta fiesta tenga su origen en un rito relacionado con la fertilidad.


 

miércoles, 9 de mayo de 2012

LAS CRUCES DE MAYO EN LA CRUZ SANTA - LOS REALEJOS. Tenerife.



Cada 3 de mayo el barrio de la Cruz Santa, perteneciente al municipio tinerfeño de Los Realejos, se engalana de fiesta. Los balcones, ventanas, capillas y patios de muchas de las casas, se abren con miles de flores decorando los altares que albergan a la cruz.

Las cruces de madera ocupan un lugar alto y privilegiado, muchas de las veces bajo un dosel, arropada por hermosos damasquinado y acompañada del colorido y el aroma de las flores. Sobre la cruz se suele colocar un sudario que normalmente lleva bordados elementos decorativos relacionados con la pasión de Cristo.


Según la leyenda, hacia el año 1666, en el lugar conocido entonces como el Pago de la Higa (nombre antiguo de la Cruz Santa), un jinete de una hacienda cercana se disponía a cruzar el barranco que separa a la Cruz Santa del Municipio vecino de la Orotava. El caballo se negó a pasar y el hacendado golpeó al caballo. El animal tiró al jinete de la montura. Cuando el jinete se percató, el caballo estaba escarbando en el suelo entre las piedras y la arena, cuando se dio cuenta de que había una cruz de madera. Posteriormente el hacendado ordenó construir una capilla en este mismo lugar conocido como la Montículo de la Suerte.


 En otros tiempos, esta festividad coincidía con la tradicional feria de ganado.

Años después creció la devoción de la Cruz y la tradición se mantiene hasta nuestros días. En 1713, la capilla desapareció por una tromba de agua, y ya se planteó la construcción del templo actual construido en piedra.


Los crusanteros muestran con todo su cariño las cruces engalanadas y abren las puertas a todos los visitantes.


Aunque son muchos los municipios de la España Rural que celebran la festividad de la Cruz de Mayo, este barrio de los Realejos lo hace de una forma muy peculiar.


Fuentes:


sábado, 5 de marzo de 2011

FLORES DE OTRO TIEMPO.

Tal vez resulte extraño un artículo de este tipo, pero bien merece recordar lo que la Huerta de Valencia fue en otros tiempos, donde además de hortalizas y huertos floridos de azahar, podíamos encontrar multitud de campos cultivados de flores.
Esa huerta, que se ha ido formando con el paso de los años, acumulando el suelo arrastrado desde las montañas y ganando terreno al mar, tiene un origen. Ya los pueblos íberos trabajaban la tierra que posteriormente sería explotada con el arado romano. Pero fueron los árabes quienes crearon esa infraestructura de azudes, acequias y norias, que le dio esplendor y que aún permanece en parte hasta nuestros días. Da mucha pena ver como los monstruos de hormigón de la ciudad de Valencia y pueblos cercanos, van haciéndola desaparecer poco a poco.
Quizá sea una de las tierras de cultivo mejores del mundo, que ha sido regada por parte de las acequias que se alimentan del Turia. Entre estas, una de las más importantes es la Acequia Real de Moncada. Toda una infraestructura para distribuir sabiamente el agua con el buen hacer y gestión de una institución tan antigua como El Tribunal de Las Aguas.
El cultivo de la flor para corte tuvo una época de esplendor en la Huerta de Valencia. Poco a poco, los mercados han ido evolucionando hasta hacer la actividad casi invisible. En la primera mitad del S. XX, varias familias de horticultores y floricultores de tradición, se dedicaban a esta actividad. Así apellidos como Feliu, Busó, Broseta, Martinez, Galán…, formaban parte de todo un mundo que tenia vida. Posteriormente esta actividad fue decayendo, mientras tomaba fuerza el cultivo en otras zonas como el Maresme en la provincia de Barcelona, sur de Alicante, Murcia, Islas Canarias y Chipiona en el Sur de la Península.
 “La Guía Mercantil e Industrial de Valencia y su Reino, editada en 1910, nos ofrece una lista de cincuenta y dos establecimientos de horticultura, todos radicados en la ciudad de Valencia y sus cercanías. Una porción de ellos, entre los que no debe olvidarse a los Broseta, los Feliu y los Mestre, perduran en su descendencia que pervive en el sector de la producción de plantas y flores.”

"Los viveristas valencianos y empresas de jardinería de nuestra Comunidad, dentro de la Sociedad Española de Horticultura primero, y organizados en el territorio valenciano más tarde como Asociación Profesional de Flores Plantas y Afines de la Comunidad Valenciana desde 1977 y con las presidencias sucesivas de Francisco Domingo, Manuel Paredes y Tomás Ferrer, han conseguido unas altísimas cotas de coordinación productiva, tecnológica y comercial, con acciones que se han traducido en unas altas calidades con un reconocido prestigio y una importante implantación internacional. Su antecedente histórico fue la Sociedad Valenciana de Horticultura “Flora”, que a raíz de su constitución sobre el año 1912, empezó a publicar en Valencia la revista “Flora”. Nacida aquella agrupación para la defensa de los intereses del colectivo de profesionales de la horticultura ornamental valenciana, fue obra de un grupo de horticultores entre los que se encontraban los hermanos Emilio y José Feliu, Angel Marzal, José Martínez, Ramón Busó, José Gijón, Enrique Vivó, José Bargues, Emilio Alemany,
Gustavo Raga, Miguel Giner, Salvador Viguer, presididos por Fernando Llopis, experto horticultor y colaborador del diario vespertino La Correspondencia de Valencia” (Ballester-Olmos 2000).

Actualmente, todo depende de la situación actual de los mercados, las flores comercializadas en España son cultivadas principalmente en otros países donde la mano de obra es más barata como Colombia, Ecuador, Madagascar, Marruecos, Kenia…Toda esta actividad tiene un centro mundial como el la subasta de flores de Alsmeer en Holanda a través del cual se mueven mercancías procedentes de diversos lugares y son redistribuidas por todo el mundo, especialmente por Europa.
Estas flores de otros tiempos, eran bastante diferentes de las que vemos ahora, algunas como los nardos y las violetas, casi ni se encuentran en el mercado. Otras como el clavel, el crisantemo,el gladiolo y la rosa, se siguen produciendo, aunque cabe decir que las variedades producidas hoy en día son muy diferentes. Otras flores como las alstroemerias, lysianthus, freesias, tulipanes, aves del paraíso, boca de dragón… así como toda una serie de complementos  van llenando el mercado y la demanda actual. Aunque se trae mucha flor de fuera, nuestro país cada vez va gastando más dinero en flores, sin llegar al nivel de nuestros vecinos europeos. De todos modos el consumo de flores, va relacionado también con la mejora del nivel y la calidad de vida.
En nuestro país el consumo de flores siempre ha ido ligado a festividades religiosas y regalos para las festividades de las onomásticas. Algunas festividades como la Cruz de Mayo, las fallas y todos los Santos son muy emblemáticas en este mundillo. Poco a poco, este consumo se va acercando a la compra semanal de flores para la casa, cumpleaños, nacimientos, o por el simple placer de regalar belleza.
En esa época, los horticultores se levantaban de madrugada, para recoger el género antes de la salida del sol y distribuirlas posteriormente en el mercado de la flor. Antiguamente toda esta zona, abastecía al mercado de la ciudad de Valencia, ubicado en aquella época en las proximidades del mercado central de Valencia y posteriormente en la actual plaza del Ayuntamiento.

La forma de trabajar y realizar loa arreglos florales era muy diferente, utilizando armazones forrados de paja para luego pinchar las flores con ayuda de alambres y cañas. Los coches de caballos eran transformados artísticamente en bellas carrozas, forradas de flor para la tradicional batalla de flores de la Feria de San Jaime en la ciudad del Turia. Los complicados adornos se confeccionaban formando estructuras con un alma de hierro, lo que siempre confería a la flor un aspecto tapizante. Era un trabajo de mucha mano de obra como podemos comprobar en las ilustraciones antiguas, donde determinadas flores como las dalias, jugaban un papel protagonista.


Fuentes:

- J. Fco. Ballester-Olmos y Anguís; 2000; ”Valencia, sus árboles y sus jardineros”
Comunitat Valenciana agraria, nº 16. Revista de información técnica; Ed. Generalitat Valenciana. Conselleria de Agricultura, Pesca y Alimentación.

- Feliu, Fernando J.; 1996; Revista Orophrys, nº 20; “Recuerdos Florales de Principios de Siglo”; Ediciones LAV, S.L.




martes, 8 de septiembre de 2009

LA MOJIGANGA DE TITAGUAS

El pasado 4 de septiembre tuvo lugar la celebración de la Mojiganga de Titaguas, municipio de la comarca de Los Serranos, provincia de Valencia, con motivo de las Fiestas Gordas, algo que sólo ocurre cada 7 años.

La tarde resultó soleada y con un ambiente muy agradable de fraternidad entre los habitantes de la población y todos los visitantes.

Este año como novedad, se incorpora la mujer por primera vez, generando emociones y aplausos tanto entre los danzantes como en el público. ¡Felicidades!

Se trata de una Danza ritual de gran valor etnológico, con origen hacia el siglo XVII, que junto con la Muixeranga de Algemesí son las únicas muestras de "Ball de Valencians". Un espectáculo de calle del cual proviene la tradición de los "Castellers" de Tarragona.

Esta danza se compone de diez cuadros agrupados en dos partes, una religiosa y otra profana. Las cinco composiciones religiosas: El Altar Mayor, El Altar Movible, Las Andas, La Eme y El Pilón que podría representar la Asunción de la Virgen. Las otras composiciones, representan los diferentes oficios y actividades cotidianas (Picado del esparto, herrero, la apicultura, la siega…), Siguiendo con la molienda del grano, el bataneo de la lana, el baile de los garrotes a ritmo de jota con guitarra y pandereta. Por último el baile de las muecas con palmas y sonido de guitarra.

El acompañamiento musical se realiza principalmente con clarinete y caja. En otros tiempos, se solía hacer con dulzaina.

Autora: Luz Georgacopulos


La danza tiene lugar delante de la puerta de la iglesia y delante del ayuntamiento.

Autora: Luz Georgacópulos

El grupo de 16 mozos con tres niños (angelicos) interpreta la danza con una indumentaria peculiar: calzón blanco, camisa blanca, faja roja, chaleco de tela de tapicería y pañuelo de seda en la cabeza, colocado a la manera de La Serranía y medias de Blanco en la pierna izquierda y negro en la derecha, alternando el color en las cintas de las esparteñas utilizadas como calzado. El Maestro de Danza se distingue por llevar capa y sombrero.

Autora: Luz Georgacópulos

Esta danza se representaba tradicionalmente en las fiestas de Carnaval. Posteriormente se pasó a las Fiestas Mayores que se celebraban en la tercera semana de enero y después de la Guerra Civil Española en los días 7 y 8 de septiembre.

Actualmente estas danzas tienen una propuesta para ser declaradas como Bien de Interés Cultural Inmaterial (BIC).


Autora: Luz Georgacópulos

Agradecimiento especial a Luz Georgacópulos, que ha colaborado en la redacción de este artículo, y me ha facilitado tanto información sobre estas danzas como la fecha de su celebración en el municipio de Titaguas.

Fuentes:
- Galiana, J.L.; "La Mojiganga de Titaguas incorpora por primera vez a la mujer"; Diario Levante; 21 julio 2009.
- Tríptico divulgativo Ayuntamiento de Titaguas; Editado por asociación Cultural Amigos de la Música y el Folklore de Titaguas.
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