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09 agosto 2016

AGUA, SINÓNIMO DE VIDA

Hace unas semanas, conducía hasta un enclave salmantino, tratado de forma amplia en diversas ocasiones en este espacio, conocido como el Azud de Riolobos. Este pequeño embalse construido para suministrar agua a la, en parte, todavía, futura implantación de regadío en la zona, se ve más bajo de agua de lo ya habitual, en estos días de intenso calor. Sin recibir un considerable aporte del líquido elemento, desde hace al menos un año, la calidad del agua que hay embalsada en el azud pierde gran parte de sus nutrientes, de oxígeno y por tanto se produce la eutrofización del agua. Esta situación, conlleva a su vez la muerte o desaparición de las especies piscícolas y también a la disminución de las aves, que hacen uso a lo largo de todo un año de este enclave.

Recorría la pista asfaltada circundante del embalse, cuando me acercaba al canal de entrada de agua. Generalmente seco, o con un pequeño flujo de agua estancado, me sorprendió verlo completamente lleno de agua. Nada más bajarme del coche, me di cuenta de que los pastos agostados de los alrededores del canal, permanecían inundados. Además un ruido ensordecedor y bello en estas tierras secas de Castilla, me iba a deparar una gran sorpresa. Era una pequeña caída de agua que provenía del canal de entrada y que iba directamente hacia el embalse. Tal era el ruido, que a bastantes metros a la redonda, era lo único que se escuchaba. 



Estos pastos encharcados, generaban aquel día un gran atrayente para las aves que se encontraban iniciando ya, el paso postnupcial (como por  ejemplo los primeros limícolas que trataremos más adelante), especies reproductoras en las secas tierras circundantes como son las ortegas, y también para un sinfín de pollos de lavandera boyera, que se agolpaban aprovechando la gran cantidad de comida que esta inundación les iba a generar.

Canal de entrada y rebosadero.

 Pastos encharcados.

El aporte de agua, que cesó a la mañana siguiente, pero que por filtración y caída natural, sigue aún en estos días, casi ya pasado un mes, propició que muchas de las especies de aves de la zona se vieran atraídas al lugar. Así, el día de este ligero pero bienvenido aporte (22 de Julio) pude observar dos especies catalogadas como rareza a nivel local, además de una buena parte de limícolas ( 8 especies en total) iniciando ya el paso, como por ejemplo Archibebe común, Avefría europea, Andarríos bastardo o la primera Agachadiza común, entre otros.

De ida a dcha, dos Andarríos bastardos (Tringa glareola y un juvenil de Archibebe común (Tringa totanus)


Debido a las pocas orillas desnudas que había antes de iniciar el llenado, ( ya que han sido colonizadas por una planta) las pequeñas zonas someras que ha generado el encharcamiento son los puntos de mayor interés para las aves limícolas, en este momento.

También lo son, para las especies esteparias, que utilizan el embalse de una manera regular para saciar su sed, como por ejemplo la Ortega. Especie que ocupa los baldíos de las estepas cerealistas para criar y que en esta zona, aún conserva una población estable, debido a las numerosas observaciones. En esta ocasión, pude detectar a un precioso macho adulto, que venía acompañado por otro, aún más llamativo, macho de Ganga ibérica, Esta última especie, rara en nuestra provincia, hace tener esperanzas, en que quizá haya un pequeño núcleo reproductor o que pueda haberlo en años sucesivos. 

Macho de Ortega (Pterocles orientalis)


Macho de Ganga ibérica (Pterocles alchata)


Al observarlas me pareció curioso el comportamiento, pues ambos machos permanecían juntos aún siendo de especies distintas. A lo largo de la tarde, entraron en tres ocasiones al interior del embalse.

Comparativa testimonial de macho de Ganga ibérica ( Pterocles alchata) (IZDA)  y macho de Ortega (Pterocles orientalis) (DCHA)



Ya en la lámina de agua, en algunas partes, casi invisible debido al gran número de inmaduros de ánade real, que se sedimentan en la zona para pasar estos meses, la sorpresa la depararía un primer verano de Gaviota cabecinegra. Quizá proveniente de la reserva de Las Lagunas de Villafáfila, extremadamente confiada,  pude observarla tanto esa tarde como a la mañana siguiente junto a mi compañero.  

Gaviota cabecinegra (Larus melanocephalus)


Debido al aporte de agua, también se asentaba una considerable concentración de Cigüeña blanca, que durante esas semanas oscilaría entre los 93 y los 130 individuos, en su mayor parte juveniles del año. 

Disfrutando de las sorpresas que esa tarde había deparado, aún había una bella imagen para despedir la jornada ornitológica en el Azud, y no es ni más ni menos, que la espiga agostada del cereal al ocaso.


No termina aquí esta entrada, pues a la mañana siguiente, y con las generosas perspectivas narradas anteriormente, mi compañero y yo nos dispusimos a volver al lugar, para controlar tanto si el aporte de agua continuaba, como si había alguna novedad en la zona. 
El aporte desde el canal había cesado pero el agua acumulada en el rebosadero seguía filtrándose hasta el embalse. Las cigüeñas que se concentraban en la zona, comenzaban a dispersarse para llevar a cabo su jornada gastronómica, consistente en multitud de presas, que van desde insectos hasta peces pasando por pequeños roedores y alguna avecilla.

Cigüeñas blancas (Ciconia ciconia) en vuelo.


Como comentaba anteriormente, pudimos observar de nuevo a la Gaviota cabecinegra, que se mostraba extremadamente confiada.

Gaviota cabecinegra (Larus melanocephalus)



Después de observar a este ejemplar, nos dispusimos a revisar las orillas y nos topamos con la segunda sorpresa de la mañana. Una especie esteparia que a nivel nacional, se ha visto mermada por las modernas técnicas agrícolas y también por el uso excesivo de biocidas y que en Salamanca es bastante escaso como reproductor. Este ejemplar de Sisón que localizamos bebiendo agua en una orilla, pudiera ser parte de una pareja reproductora, que se citó en una zona muy próxima en el año 2005.

Sisón (Tetrax tetrax)



Con forme han ido pasando los días y semanas, el paso post nupcial de los limícolas ha ido en aumento, pasando de las 8 especies hasta las 14 en estos últimos días con presencia de Correlimos común, Correlimos zarapitín, Correlimos menudo, Combatiente o Avoceta.

Andarrios chico (Actitis hypoleucos)


Andarrios bastardo (Tringa glareola)



Agachadiza común (Gallinago gallinago)



Andarrios chico (Actitis hypoleucos) (Ejemplar juvenil)



Grupo de 13 avocetas (Recurvirostra avosetta) presente el día 2 de Agosto



Comparativa entre Correlimos común (Calidris alpina) con plumaje de verano (IZDA)  y Correlimos zarapitín ( Calidris ferruginea) con plumaje intermedio (DHCA)



Correlimos zarapitín (Calidris ferruginea)


Destacar también que de las dos parejas reproductoras controladas de Rascón europeo que hay en el Azud, una de ellas ha conseguido sacar 4 juveniles. En la foto siguiente, un ejemplar inmaduro. 

Rascón (Rallus aquiaticus)



Durante todo el paso post nupcial que aún acaba de empezar y después en la invernada, seguiremos atentos del estado del Azud de Riolobos así como de las novedades que se vayan produciendo. Sin duda alguna "un momento óptimo" para conocer algunos de los valores ornitológicos que este espacio reúne.




17 enero 2015

FANTASMAS ENTRE LA NIEBLA (Parte 1)

Hace ya mucho tiempo, que por unas y otras circunstancias no he escrito, no he publicado, no os he contado a los queridos lectores, ninguno de los tesoros que encontramos en nuestras preciosas tierras y cielos castellanos. 

He querido retomar este espacio y seguir contando anécdotas, jornadas y multitud de momentos que ocurren ya no sólo en el campo, en el monte, si no también muy cerca de nuestra casa. Momentos que nos ayudan a conocer algo más, momentos que nos ayudan a comprender, en algunos casos, la increíble adaptación de algunas especies, otras su comportamiento etc

Uno de esos momentos fascinantes, dónde a uno le da mucho que pensar, dónde uno queda maravillado con los colores, las formas, el vuelo, que se repite una vez al año, es la llegada de esas preciosas anátidas, de esas delicadas avecillas llamadas limícolas que se recorren cientos y miles de km en busca de lugares más adecuados para pasar el invierno y de esos pequeños pájaros que inundan con sus cantos y movimientos los sotos ribereños. 

Paseando en esta fría mañana de invierno por el "bien conservado" (en algunos tramos) soto ribereño del Tormes, me envolvía  una sensación  fantasmagórica, debido a que una densa niebla solo me dejaba ver a escasos metros alrededor. Las ramas de los chopos, de los sauces, de los alisos están desnudas. Bajo ellos una manta blanda, húmeda, oscura que acolcha el suelo y que son sus hojas caducas, sus hojas que tiznaron de preciosos verdes durante los meses primaverales y estivales y de amarillo en la otoñada. 
Sin intentar hacer mucho ruido al caminar sobre este manto de hojas, voy adentrándome en el soto, voy sin darme cuenta siendo una hoja más del manto, un ser vivo más dentro de ese increíble  y rico ecosistema, un pajarillo venido de Europa central en busca de algún insecto, de alguna semilla, de algo que llevarse a la boca, un fantasma más entre la niebla que cubre el soto.
 Mirando a todos lados, fijándome en cada pequeño detalle, sigo caminando. De repente, algo me saca de estas fantasías, es un graznido fuerte que proviene de adentro del río. Es una garza real, que seguramente estaba pescando en alguna orilla y que debido a mi presencia se ha asustado y ha avisado a todos los habitantes del soto, de que ahí hay un intruso  y que tengan cuidado. Sigo adelante y ensimismado con un bonito carbonero que con su canto y su vuelo, me lleva hasta una pequeña pesquera donde veo un bando de gaviotas reidoras de unos 50 a unas 70 aves. Quería observarlas con mi telescopio por si en ese bando no sólo hubiera reidoras que han venido de países como Inglaterra, Bélgica, Suecia, Dinamarca, Alemania etc si no también alguna otra "infiltrada" en el bando y también para observar si habría algún ave anillada, como así fue el caso de una reidora con anilla metálica. 


Repasaba yo, gracias a mi telescopio, el bando que tenía delante. Descansaban, se arreglaban el plumaje, cuándo me llamo la atención una gaviota que estaba como excluida del núcleo del bando. Además cada vez que alguna reidora se le acercaba demasiado, intentaba expulsarla,  Fijándome bien, una vez que la vi por el objetivo del telescopio, era ligeramente algo más grande, su cabeza de forma más compacta, de tonalidades más oscuras, de oscuras patas, sin esa mancha típica en la cabeza que tienen las reidoras en su plumaje invernal. Me deleitaba verla, por que ya sabía yo que no era una reidora, que era esa "infiltrada" que buscaba en ese bando. Era un individuo de 1º invierno de gaviota cabecinegra. Fascinando por haber encontrado a este "infiltrado" me dispuse a sacarle algunas fotografías. 




 Después de mucho observarla, continué caminando debajo de centenarios alisos, alisos cuyas semillas son una importante fuente de alimentación para pequeños pájaros como los lúganos. 
Ahora miraba a los pajarillos en las copas de los árboles, herrerillos, carboneros, petirrojos, agateadores, zorzales, mirlos, chochines y ruiseñores bastardos eran algunos de los que me encontré mientras caminaba en busca de anátidas. 

De pronto, noté como algo se movía en un escaramujo que tenía al lado. Mirando conseguí descubrir a un visón americano en busca de algún pescadito de desayuno de la piscifactoría cercana. 


Después del encuentro con el mustélido, pude disfrutar de esos preciosos colores de los machos de las anátidas, de sus raudos vuelos, de sus disputas por las hembras, pero este será tema de una próxima entrada. 





13 noviembre 2013

REENCUENTROS CON UNA VIEJA AMIGA ( 2ª Parte de mi viaje por el reino del pulpo)

Como os comenté en la entrada anterior, las observaciones más interesantes se sucedieron durante la mañana y parte de la tarde en la zona de la Playa América y de Baiona. Nada más llegar, me vino a saludar una vieja amiga, la gaviota  con anilla 439M, que lucía a difererencia de la otra ocasión un plumaje adulto.

Comparación del mismo ejemplar, pasado algo más de un año.



Éste ejemplar proviene del CRFS de Cotorredondo en Pontevedra. Además de reencontrarme con este ejemplar, pude observar a dos preciosas gaviotas cabecinegras, una de ellas portaba anilla de PVC roja con dígitos blancos y anilla metálica, pero me fue imposible leerla.

En la siguiente foto, se pueden apreciar las diferencias entre la Gaviota cabecinegra y la Gaviota reidora  (ambas en plumaje invernal)

Si os fijáis en el ave más cercana, la reidora, podréis observar que la punta de las plumas de vuelo son negras a diferencia de los de la cabecinegra de detrás. La mancha oscura facial  que ambas especies tienen en la cabeza, es diferente, siendo más localizada la de la reidora. Además, el color del pico y de las patas es de un rojo más oscuro en la cabecinegra. Ambas especies son de un tamaño parecido, siendo algo mayor la segunda. 

El otro ejemplar de cabecinegra, estaba más alejado y en la siguiente foto se puede apreciar de nuevo una de las características más llamativas para no confundirla con la gaviota reidora.


Por último, la mayor sorpresa fue la presencia de un individuo joven de Alcatraz  que estuvo presente toda la jornada, y que me deleitó con sus picados en busca de suculentos peces que llevarse al buche. Os muestro algunas de las lejanas fotos que puede hacerle. 



Y por último, para terminar os dejo con el vuelo rasante de esta preciosa gaviota.


Espero que mi pequeña excursión por tierras celtas os haya gustado a todos los que leéis, seguís y comentáis el blog. 

Muchas gracias o como dirían por la terra galega Moitas grazas



10 noviembre 2013

ENTRE MEIGAS, AGUA, Y PULPO

Supongo que los lectores de este blog, habrán adivinado el argumento de esta entrada, gracias al título de la misma. Aprovechando el puente de todos los Santos, y por motivos familiares, he podido disfrutar del encanto de Galicia. Su verdor, sus lluvias, su temperatura, su gastronomía y lo más importante de esta entrada, su naturaleza.

En esta ocasión, pude recordar algunas de las anécdotas de un viaje muy parecido que hice a la zona, el año pasado. Para ver dicha entrada pulsa AQUÍ.
Pasando por la llanura castellana, intrincándose en lo más profundo de los alrededores de Puebla de Sanabria y llegando hasta las rías gallegas, nos acompaño un espíritu con un matiz fantasmagórico, debido a la niebla, brumas y constantes lluvias que tuvimos en el viaje de ida. Durante los dos primeros días prácticamente no dejo de llover, por lo cuál, fue casi imposible escaparse para observar alguna especie y mucho menos fotografiarla. Sin embargo en el último día, las brumas y las precipitaciones dieron una tregua, y dejaron lucir radiante a Lorenzo.

Las importantes precipitaciones hacían que los ríos Sar y Umia, bajarán con mucha corriente e incluso rozarán el desbordamiento en alguno de sus tramos. Ambos ríos discurren cerca de los dos hoteles en los que nos hospedamos.

Detalle de las precipitaciones y de las brumas.




Las primeras observaciones interesantes que pude hacer fueron en la playa de la Lanzada. Además de los limícolas y anátidas que se encontraban repartidas por las orillas de la ría cercana, observé lo que creo que es un precioso buitrón, puesto que es la primera vez que lo veo tan fugazmente  y varias tarabillas comunes, ambos vigilados por el cernícalo vulgar que aguardaba un descuido en su posadero. De especies límicolas pude observar dos zarapitos reales, un grupito de agujas colinegras, y chorlitejo grande y chico correteando en busca de comida por las orillas. De anátidas, azulones, silbones, cucharas, cercetas y algún rabudo.

Buitón
 Tarabilla común

Playa de la Lanzada


Y el resto de las observaciones interesantes se sucedieron en el otro hotel, en Caldas de Reis, dónde pude observar de nuevo y en la misma zona a varios ejemplares de arrendajo común y al mirlo acuático. Además lo mejor de la escapada a la terra galega, sucedió en el entorno de la Playa América y Bayona. Allí me reencontré con una vieja amiga, que lucía junto a otros dos ejemplares de gaviota cabecinegra sus anillas. Pero eso será tema y argumento para una segunda parte de esta pequeña escapada.


UN SALUDO Y MUCHAS GRACIAS 




05 septiembre 2013

UN POCO DE SUIZA

Aunque este espacio trate temas relacionados con la naturaleza de nuestro país, esta vez he querido cambiar un poco y enseñaros algunos de los pájaros que he podido observar en la frontera de Suiza - Francia. Las especies que he observado también se pueden observar con mayor o menor frecuencia en nuestra península. 

El motivo del viaje no era precisamente el observar aves, pero siempre hay algún rato libre en el que uno no puede remediar mirar al cielo o al agua en busca de nuestros amigos alados. 

En el entorno del hotel, en Francia, pude observar una pareja de arrendajos, algún ratonero y páridos como herrerillos, carboneros, etc. Habíamos decidido alquilar un coche para poder conocer más la zona y alrededores. Así que, visitamos gran parte del gigantesco lago Lemán. Y digo gigantesco, pues es el mayor lago de Europa Occidental, con 72  km de largo y 12 de ancho. Es aquí, en el entorno del lago y de Ginebra dónde más observaciones se han dado, puesto que las características del paisaje las favorecían.  Sin embargo, al ser el lago tan grande es complicado observar mayor cantidad de aves en un mismo punto y además a esto se suma el gran número de embarcaciones que navegan por él, casi unas 20.000

En sus alrededores pude observar numerosas familias de somormujo lavanco con pollos de todas las edades, los habituales cisnes vulgares, gaviotas reidoras, fochas, ánades reales, cercetas comunes, serretas grandes ( bimbo) , un juvenil de gaviota cabecinegra, una anátida sin identificar que si alguien sabe que es, se lo agradecería, varios ánsares y las omnipresentes cornejas negras. En los pueblos de Hermance, Divonne les Bains y Vesancy, un mirlo acuático, garzas reales, cernícalos vulgares, vencejos comunes, aviones comunes, golondrina común y jóvenes y hembras  de patos colorados ( bimbo) 

Hembra y joven de pato colorado.


En el lago de Divonne les Bains, también tengo una duda sobre una rapaz, pues la luz era muy mala y además estaba bastante lejos. Os pongo la foto por si alguno de vosotros podéis identificarlo. Yo me decanto por un milano pero ya digo que casi no había luz y estaba bastante lejos.






Si por algo es conocido Suiza es por su chocolate, sus relojes y sus navajas, y si por algo es conocido Ginebra es entre otras cosas por su símbolo, el Jet d´Eau. Este chorro de agua de 140 metros de altura es el emblema de Ginebra, junto a  las Mouettes ( Gaviotas traducido al español) que son las pequeñas embarcaciones que te permiten viajar de una orilla a otra del lago.

Jet d´Eau y mouette


Jet d´Eau

Cisne vulgar, al fondo la ciudad de Ginebra.



Me sorprendió la gran cantidad de somormujos lavancos y la confianza que tenían aún con polluelos.




Serreta grande 



A continuación os enseño al incógnito del viaje, aún no sé de que especie se trata.


En cuánto a mamíferos, pude observar una ardilla roja y una pareja de ratones de campo. 


Y por último, me despido con la joven gaviota cabecinegra y un grupito de serretas grandes.


Gaviota cabecinegra juvenil


 Gaviota reidora juvenil.

Grupo de serretas comunes. 


Y hasta aquí los pajaricos de Suiza, espero que os haya gustado y que si alguien sabe de que especies se tratan los incógnitos que desvele sus nombres. 

MUCHAS GRACIAS