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viernes, 24 de septiembre de 2021

Los vuelos nupciales de las hormigas

Se ha despedido el verano con lluvias, en algunos lugares torrenciales, tras una larga racha de calor. Ese cambio de tiempo, y en especial las tormentas, dan la señal a varias especies de hormigas para hacer sus vuelos nupciales.
Hembra alada de Messor bouvieri, Becerril de la Sierra, 15 de septiembre.

Macho de Messor bouvieri, Becerril de la Sierra, 15 de septiembre del 2019.

A nosotros, la semana pasada, nos pillaron de viaje unos impresionantes vuelos de Messor que nos recordaron los viejos tiempos en que el parabrisas y el frontal de los coches quedaban manchados por numerosos insectos que atropellábamos en su vuelo. Al llegar a nuestro destino, Ciudad Rodrigo, el suelo, los vehículos y las paredes de las casas, estaban literalmente plagadas de hormigas aladas, algunas medio ahogadas por las recientes lluvias, pues todo estaba empapado.

En primer plano, machos de Messor sp. en la muralla de Ciudad Rodrigo, 15 de septiembre del 2021.

Este evento sirvió a los aviones comunes, que ya se estaban reuniendo en los cables del tendido eléctrico, junto a las murallas de tan bella ciudad, para tener un alimento extra antes de iniciar su migración. 

Aviones comunes a la caída de la tarde en Ciudad Rodrigo, 18 de septiembre del 2021.

En las mismas murallas, las salamanquesas, olvidando su habitual nocturnidad, podríamos decir que con “diurnidad” y alevosía, aprovechaban los rayos de sol y el alimento que les llegaba prácticamente a la puerta de su casa. También vimos en nuestras excursiones, aunque en esta ocasión no los fotografiamos, algunos papamoscas que ya han iniciado su paso por la Península Ibérica y que, sin duda, también disfrutaron de ese alimento extra fácil de conseguir. 

Papamoscas, Becerril de la Sierra, 16 de septiembre del 2020.

Y, aunque no los viésemos, seguro que muchas más especies de aves y lagartijas hacían lo mismo. En casa, cuando veo a los gorriones volando en vertical de manera un poco extraña, que yo llamo “hacer el papamoscas”, sé que hay hormigas aladas aunque no las vea, sea primavera u otoño.

Hembra de gorrión alimentándose de hormigas aladas.

Es importante que los hormigueros de la misma especie se coordinen para que los “novios” vuelen al mismo tiempo y que así se encuentren hembras y machos que no sean parientes. Vamos, lo que viene a ser, en versión hormiga, las fiestas de los pueblos con sus bailes.

Salida de alados en un hormiguero de Lasius en Becerril de la Sierra, 19 de junio del 2020.

Los vuelos nupciales también son llamados enjambrazón, aunque ese nombre se aplica más frecuentemente a las abejas de la miel. En ellas las jóvenes reinas salen de la colmena acompañadas de varios cientos de obreras para formar una nueva colonia. Si no lo hiciesen, su madre las mataría. Muy pocas especies de hormigas hacen eso mismo, pero las hay, aunque evidentemente lo hacen andando porque sólo las reinas y los machos son alados.

Machos de avispón europeo, Vespa crabro, preparados para salir en vuelo nupcial desde la boca de su nido en el tronco seco de un olmo. El Boalo, agosto del 2018.

Otros himenópteros coloniales, como las avispas papeleras y los abejorros, siguen un proceso muy similar al de la mayoría de las hormigas, las hembras son fecundadas en un vuelo nupcial y vuelan solas, generalmente en otoño, para formar un nido por sí mismas. Suelen pasar el invierno refugiadas en solitario, ponen los primeros huevos y ayudan a desarrollarse las primeras obreras con sus reservas alimenticias.

Aunque evolutivamente estén muy alejadas de los himenópteros (hormigas, abejas y hormigas), las termitas que son isópteros del orden Blattodea (emparentadas con las cucarachas), tienen vuelos nupciales muy parecidos a los de las hormigas. Hay dos géneros peninsulares y uno (Reticulitermes) hace vuelo nupcial en primavera y el otro (Kalotermes) en otoño.

Termita alada vista en mi jardín, Becerril de la Sierra, a finales de octubre. Posiblemente Kalotermes flavicollis.

En otoño vemos más frecuentemente los vuelos nupciales de hormigas, quizás por ser más abundantes o de especies más grandes y también, en el caso del género Messor, como las de las primeras fotos de esta entrada, porque pueden verse cerca de las casas, tanto en el campo como en las ciudades. Pero hay especies que vuelan en primavera e incluso a lo largo de todo el verano iniciándose en primavera y terminando ya entrado el otoño. De hecho, de todas las mostradas en las fotos solamente las Messor son otoñales. Evidentemente, depende del clima del lugar y las condiciones meteorológicas del momento, tanto como de la especie. Lo más habitual es que los vuelos nupciales ocurran tras los días de lluvia después de un periodo caluroso, que suele desembocar en tormenta. Los cambios fuertes de presión atmosférica tienen mucho que ver en el asunto y son importantes en la coordinación del evento. A veces salen a volar incluso antes de haber llovido, lo que la gente de campo sabe interpretar perfectamente como un aviso de que la lluvia está al caer.

Macho de Tetramorium preparado para el vuelo nupcial, Becerril de la Sierra, 28 de junio del 2020. 

Hembra de Tetramorium preparada para el vuelo nupcial, Becerril de la Sierra, 28 de junio del 2020. Se aprecia muy bien la diferencia en el tamaño de la cabeza con el macho de la foto anterior.

Las de vuelo primaveral tienen menos problemas porque el suelo es más esponjoso pero, para las otoñales el suelo ablandado por el agua tras el apelmazamiento de la sequía estival es un momento ideal para que las nuevas reinas puedan enterrarse.

Además, a lo largo del verano las larvas han podido ser bien alimentadas. Hay que recordar que, como en las abejas, los huevos no fecundados dan lugar a machos, pero los fecundados pueden producir tanto obreras, que no dejan de ser hembras (generalmente) estériles, como reinas, dependiendo de la alimentación que reciban.

Reina de Aphaenogaster gibbosa saliendo del hormiguero, aún retenida por las obreras. Becerril de la Sierra, 7 de julio del 2020.

Describiré el caso más común, el de las reinas solitarias, y citaré de pasada alguna excepción. Hay tantas variaciones que dar normas generales es un ejercicio arriesgado, pero lo intentaré.

En el vuelo nupcial machos y reinas se encuentran en el aire y comienzan la cópula, pueden caer juntos al suelo o separarse aún en vuelo. En algunos casos una hembra es fecundada por varios machos. Ya en el suelo definitivamente, la nueva reina pierde o se arranca las alas y busca un lugar donde esconderse y empezar su hormiguero. En general nunca más precisará machos, durante toda su vida fecundará los huevos con los espermatozoides que recibió en ese momento, que permanecen vivos en el interior de su tracto genital, en un receptáculo llamado espermateca.

Macho de Pheidole pallidula junto a obreras minor y major (soldado). Becerril de la Sierra, 28 de junio del 2020.

En el momento del vuelo muchas de ellas serán presa de aves, murciélagos, libélulas y otros insectos cazadores. Pero en tierra no ha terminado el peligro ya que los depredadores del suelo tienen su oportunidad: mamíferos insectívoros, lagartijas, salamanquesas, mantis (que también están en su periodo reproductivo y por lo tanto hambrientas), avispas y muchos otros insectos, incluidas otras especies de hormigas. Otras caen en ríos o lagunas y son presa de peces y otros animales acuáticos, como bien saben los pescadores que las usan de cebo.

En algunas especies del género Aphaenogaster, las reinas fecundadas pueden volver a su hormiguero donde reclutan a unas cuantas obreras y salen a formar la nueva colonia como comentaba que ocurre en las abejas de la miel, ya que en cada nido sólo hay una reina. Otras ni siquiera hacen vuelo nupcial, incluso pueden tener las alas atrofiadas, y son los machos los que tienen que llegar a ellas. Como comenté en otra entrada, en mi jardín eran los machos procedentes de otros hormigueros los que tenían las alas cortadas o totalmente arrancadas en una enjambrazón de la que fui testigo.

Emergencia de Aphaenogaster. Pueden verse varios machos y una hembra rodeados de obreras. Becerril de la Sierra, 7 de julio del 2020.

Vuelvo a las reinas solitarias. Un pequeño porcentaje de ellas han conseguido refugiarse y se crean una pequeña cámara en el suelo, tronco o muro, según la especie. Allí ponen los primeros huevos de los que salen pequeñas obreras que se dedican a su cuidado. Esas obreras llamadas nurses por los criadores de hormigas, se dedican a cuidar de la reina y las siguientes obreras. Pueden ser alimentadas por huevos no fecundos que pone la reina o por el alimento que ella guardó en su buche antes de volar. Esas nurses no suelen salir del hormiguero a buscar comida, eso lo harán las siguientes obreras, ya más grandes, que nacerán más adelante. Las reinas aprovechan para sí mismas los músculos alares, que son reabsorbidos por su metabolismo, ya que nunca los van a volver a necesitar.

Camponotus lateralis aladas saliendo del hormiguero en el interior de casa el 20 de abril, es una especie que más temprano se activan en primavera. Becerril de la Sierra.

Por cierto, en la mayoría de las especies la reina es sensiblemente más grande que las obreras y que los machos, pero si no es así, se distinguen muy bien precisamente porque la zona de tórax (mejor dicho, mesosma) es más abultada, debido a lo que ocupan dichos músculos. Y ya puestos, añadir que los machos se diferencian también, aparte de por tener el abdomen (mejor dicho, el gastro) menos abultado, porque tienen la cabeza bastante más pequeña. Lo más seguro es que no coman nunca en su corta vida y por lo tanto no tienen desarrolladas las mandíbulas como las hembras.

En esa fase fundacional también muchos hormigueros se pierden por inundación, depredación, heladas, etc. Se calcula que solamente un 5% de las reinas que volaron llegan a hacer un buen hormiguero.

Hay hormigas que parasitan a otras especies y sus jóvenes reinas entran en hormigueros ajenos y llegan a matar a su reina legítima ocupando su lugar. Es decir, que las obreras parasitadas trabajarán para la especie parásita, lo que le facilita mucho las cosas.

Las jóvenes reinas aladas pueden haber salido de la pupa varias semanas antes de que llegue el momento del vuelo nupcial, pero no suelen salir del hormiguero. A veces se pueden ver cuando se levanta una roca o tronco, rodeadas de obreras, larvas y pupas. Se pueden mostrar ansiosas por salir y alguna vez llegan a asomarse a la boca del hormiguero pero de nuevo regresan o son sujetadas por las obreras.

Hormiguero de Tapinoma sp. donde se aprecian varias reinas, obreras, huevos y larvas. Miraflores de la Sierra, 17 de abril del 2016.
En las diversas subfamilias de Formicidae hay especies con varias reinas en un mismo hormiguero, pero esa es otra historia.

Como todo lo que rodea al mundo de las hormigas, la biología de la reproducción es tan variada y fascinante que apenas se pueden dar unas pocas explicaciones en un corto artículo como este, pero espero que el líneas generales pueda servir para resolver las dudas más frecuentes, ya que algunas me han llegado estos días.

martes, 2 de febrero de 2021

Las hormigas de mi jardín (y 10).Tetramorium sp. Y otras, que me quedan por estudiar.

Llego a las últimas hormigas que en estos pasados años he podido ver en el jardín, completando un total de once especies distintas. En esta entrada agrupo a tres de ellas debido a la escasez de material tengo, tanto de fotos como de acontecimientos observados. Me queda pues una buena tarea para esta próxima primavera y verano: intentar localizar sus nidos y fijarme en sus comportamientos.

Obreras de Tetramorium sp.

Comienzo con unas hormigas del género Tetramorium, que pertenece a la subfamilia Myrmicinae. Solamente una vez las he visto el jardín, a finales del pasado mes de junio, coincidiendo con el vuelo de los machos y “princesas”. La loseta de pizarra de donde salían fue invadida unos días después por las Tapinoma que mostré en la anterior entrada en plena mudanza. Poco más puedo contar, excepto datos bibliográficos.

Macho de Tetramorium sp. a punto de iniciar el vuelo nupcial.

Hembra alada de Tetramorium sp.

Son hormigas pequeñas, apenas un poco más de los 2 mm de longitud tienen las obreras. En este género hay tanto monoginias como poliginias y los hormigueros suelen ser bastante superficiales. Son omnívoras.

 

La segunda especie es del género Plagiolepis, con diferencia la más pequeña de las que habitan en el jardín y una de las más pequeñas de nuestra fauna y, en especial de la subfamilia Formicinae que suelen ser hormigas bastante más grandes. Estas obreras apenas si sobrepasan el milímetro de longitud. A su lado hasta las pequeñas Pheidole, que a veces no superan los 2 mm, parecen grandes. No digamos ya al lado de las Crematogaster, como la de la foto, que tienen unos 4 mm y que a su lado parecen gigantes. ¡Son más pequeñas que los pulgones! A los que también lamen el mielato.

Dos imágenes de obreras de Plagiolepis sp.

No tengo localizado su hormiguero, generalmente las veo cuando estoy observando o fotografiando otras especies. Tampoco he visto sus vuelos nupciales, que ocurren a finales de primavera o inicios del verano. Son omnívoras y poliginias y sus colonias se pueden disgregar en otras satélites que en invierno se vuelven a juntar. Una característica interesante es que algunas obreras se pueden especializar en acumular alimento para ofrecerlo a las demás, dilatando el abdomen, ese fenómeno se llama fisogastria. En algún documental habréis visto las hormigas odre o de la miel, superespecializadas en ello, que son buscadas y consumidas por las personas que habitan en sus zonas de origen. No es este un caso tan espectacular.

Comparación de una obrera de Crematogaster scutellaris, de unos 4 mm de longitud con una de Plagiolepis, junto a pulgones del nogal de los que están lamiendo el mielato.

También son interesantes otras especies de este género, que son parásitas de sus parientes. Las reinas de esas especies conviven en el hormiguero de sus huéspedes, aprovechándose del trabajo de las obreras ajenas, para que les traigan el alimento y cuiden de sus huevos y larvas. Algunas ni siquiera producen obreras, solamente machos y hembras sexuados.

 

Y por último muestro una hembra alada (futura reina, si tiene suerte) de una de mis hormigas favoritas: Cataglyphis, también de la subfamilia Formicinae. Solamente la he visto en el jardín en una ocasión, ese único ejemplar, llegó volando a mediados de junio y se movía tan rápido, como corresponde a su grupo, que apenas si pude hacerle esa foto desenfocada. Realmente mi jardín, con mucha sombra y pocas zonas despejadas, no es el lugar adecuado para esas hormigas, que son propias de espacios abiertos e incluso desérticos. Para que las reconozcáis, son esas hormigas patilargas que corren como condenadas con el gastro (final del abdomen) levantado.

Hembra alada de Cataglyphis sp. buscando afanosamente un lugar donde fundar su nueva colonia.

Pongo también una foto de una obrera de ese género que fotografié en un barbecho cercano a Daimiel. Son carnívoras, consumen insectos muertos e incluso los cazan. Están activas cuando hace tanto calor que otras especies tienen que permanecer escondidas.

Obrera de Cataglyphis velox en el momento de salir del hormiguero, aún con el gastro bajado, antes de elevarlo y empezar a andar a toda velocidad. Fotografiada en Daimiel, Ciudad Real.

Por último, volver a agradecer a los expertos de Biodiversidad Virtual y muy especialmente a los del grupo de Facebook de la Asociación Ibérica de Mirmecología (AIM), su ayuda en la determinación de las especies de hormigas. Sin ellos no habría sido capaz de identificarlas todas y por lo tanto de escribir estas entradas.

miércoles, 27 de enero de 2021

Las hormigas de mi jardín (9). Tapinoma sp.

Pertenece este género a una subfamilia diferente a las que hemos visto anteriormente: Dolichoderinae.

Parece ser que con las fotografías que tengo es difícil identificar a nivel de especie a las hormigas de este género que hay en mi jardín, aunque todo parece indicar, por aspecto, localización y altitud, que se trata de la especie Tapinoma erraticum. En esta especie hay obreras de distintos tamaños, pero no de cabezas superdesarrolladas respecto al tamaño de su cuerpo.

Obreras de Tapinoma de diferente tamaño trasladando larvas.

Tengo pocas fotos de ellas en mi jardín quizás precisamente, si es que esa especie en concreto, debido a lo que indica su nombre “erraticum”. Les gusta el calor y con frecuencia mudan el hormiguero, con reinas y larvas incluidas, bajo alguna piedra que reciba sol, hojarasca o leña. A veces se encuentran en lugares aún más provisionales, de donde no tardan mucho en trasladarse de nuevo.


A veces hay alguna despistada que va en sentido contrario. La que se encuentra en segundo plano lo que está trasladando es una ninfa bastante desarrollada

Así, cuando mejor he podido observarlas es durante una de sus “mudanzas” en toda regla. Las vi formando una fila irregular en que la mayoría de las obreras trasladaban larvas e incluso ninfas a punto de la metamorfosis y, entre ellas, algunas de las obreras aún del color claro típico de las recién mudadas con la cutícula aún sin endurecer. Caminantes blancos, las llamé en su momento, ¿por qué será?

Apenas recién mudada de su estado ninfal, esta obrera sigue el camino indicado por sus hermanas.

Las especies de este género son poligínicas. Ya desde la fundación de la nueva colonia se asocian varias reinas para generar obreras con relativa rapidez, lo que facilita su supervivencia. También puede ocurrir que la fundación de un nuevo hormiguero se realice por gemación, es decir, que en un determinado momento se separen una o varias reinas junto con unas cuantas obreras. A pesar de la abundancia de reinas en un hormiguero, se han regstrado hasta 40, parece ser que no suelen formar colonias de más de unos cuantos cientos de obreras, raramente miles. Las colonias satélite que se forman pueden volver a juntarse e incluso las obreras se intercambian entre unas y otras subcolonias.

Varias reinas, obreras de diferente tamaño, larvas y huevos en una piedra. En Miraflores de la Sierra.

La abundancia de reinas y la costumbre de mover sus colonias para ponerlas al sol, lo pude observar en Miraflores de la Sierra un día soleado tras varios con lluvia. Pongo la que quizás sea la única foto de esta serie que no he hecho en el jardín de casa. La colonia estaba entre dos piedras calentándose al sol. Huevos, larvas obreras y reinas se podían observar a placer, aunque procuré no estar demasiado tiempo sobre ellas para no alterarlas más de la cuenta.

Recorte de la fotografía anterior para mostrar algunas de las reinas con más detalle.

No he visto aladas en mi jardín, pero suelen emerger en torno al mes de junio. Como siempre, supongo que dependiendo del clima de la zona y del tiempo meteorológico del año en curso.

Mariposa mirmecófila, canela estriada, Lampides boeticus, que también habita en mi jardín.

Varias especies de este género se han asociado a larvas de mariposas mirmecófilas. En mi jardín habita y cría el licénido Lampides boeticus, de nombre común canela estriada, que se suele asociar con hormigas. Esa bonita mariposa, con anverso de las alas azul, tiene por planta nutricia al espantalobos, Colutea arborescens, que tengo plantada no muy lejos de donde veo a las hormigas. De hecho, la planté con la intención de atraer mariposas. Nunca las he visto juntas pero sí puedo asegurar que en los hormigueros de mi jardín, se encuentra otro comensal: Proatelurina pseudolepisma, Zygentoma (lepisma) que típicamente se asocia a las hormigas. Sobre ello y otros mirmecófilos traté en la entrada  de ESTE ENLACE.

Lepisma Proatelurina pseudolepisma, que vive en los hormigueros.

Las Tapinoma son carnívoras, cazadoras de pequeños artrópodos y necrófagas. Cuando saqué del agua a un avispón que se había ahogado en el estanque, tardaron poco en acudir y dar buena cuenta de él. Es un buen sistema para fotografiar e identificar las hormigas del entorno, dejar insectos muertos (u otros alimentos según la especie) en una zona despejada, pues podremos verlas sin interferencias y sin que se muevan demasiado.

Avispón muerto, Vespa crabro, siendo consumido por las Tapinoma.

También aprovechan el mielato de los pulgones, pudiéndose confundir a simple vista con las Lasius niger que mostré en otra entrada. He revisado con cuidado las fotos donde tengo pulgones pastoreados por hormigas, pero ninguna era Tapinoma, otra cosa más que tengo que revisar en la próxima temporada. Si bien pueden usar los pulgones que vemos en los tallos y hojas, lo cierto es que hormigas de este género también pastorean los áfidos que viven en las raíces, lo que es realmente complicado de observar. 

jueves, 21 de enero de 2021

Las hormigas de mi jardín (8). Pheidole pallidula

Esta especie, como la del género que vimos en la entrada anterior, pertenece a la subfamilia Myrmicinae. Son de color marrón amarillento y hay dos tipos de obreras muy claramente diferenciados: las obreras menores, de poco más de 2mm y las mayores (voy a llamarles soldados porque hacen función defensiva) más grandes, casi el doble, y con una espectacular cabeza.

Arriba obrera mayor, característica de la especie, con su gran cabeza
y abajo obrera menor, que son las que exploran en busca de comida.

Estas hormigas son de origen tropical que han colonizado las áreas más cálidas del continente europeo, como el litoral mediterráneo y los microhábitats cálidos y húmedos, como los que les proporciona la vida urbana. Son, quizás las que más frecuentemente se encuentran en el interior de las viviendas, sobre todo en cocinas y baños.

En el jardín las he encontrado en un par de sitios, siempre al lado o en los muros de la vivienda y dentro de casa, cómo no, en la cocina y en el baño. En el baño me habían pasado totalmente desapercibidas porque deben hacer vida nocturna, pero una mañana de primavera vi que en el borde de la bañera, por una rendija de las baldosas, habían sacado arenilla y restos de insectos, entre ellos de hormigas de su propia especie y de Crematogaster, que de cuando en cuando se cuelan por la ventana y se ve que no les perdonan el atrevimiento.

En esta foto se aprecia muy bien la diferencia de tamaño entre los dos tipos de obreras y también las variaciones de color, más o menos oscuro, sobre todo de la cabeza.

Los nidos pueden albergar miles de obreras y, a pesar de su tamaño, son pendencieras con otras hormigas ya que tienen una alimentación muy insectívora y trabajan en equipo, tanto a la hora de atacar como para transportar el alimento hasta el nido. También consumen semillas y otro tipo de alimentos que se dan especial maña para encontrar. Si las tenemos en casa no habrá miga de pan o resto de comida que caiga al suelo que no se vea rodeado de ellas antes de que nos demos cuenta. Las hormigas tienen un sistema de aviso a sus congéneres mediante rastros químicos que no hay duda que en esta especie debe funcionar especialmente bien.

Ante la dificultad que entraña fotografiar hormigas tan pequeñas, que además se mueven bastante rápido, la mejor opción es proporcionarles algún alimento que les cueste transportar. En este caso utilicé unas semillas de alpiste.

Dos obreras colaborando para acarrear una semilla de alpiste.

Los soldados no suelen salir muy lejos del entorno del hormiguero, donde defienden la colonia y ayudan a trocear e introducir los fragmentos más grandes de alimento, así como a sacar los granos de arena. Pero si bien no son exploradores, en ocasiones acudirán para cargar con presas grandes o defender la colonia. Esto puede verse muy bien cuando salen las aladas, machos y hembras. En ese caso, si no nos damos cuenta, es posible que incluso se nos suban por las piernas y nos den unos buenos mordiscos.

Soldados en la entrada del hormiguero en una clara disposición de defensa. Ese día estaban atareadas sacando restos del nido.

La fundación de la colonia es monogínica, por una única reina, pero parece ser que cuando vuelan nuevas hembras pueden reclutar algunas ya fecundadas. Los vuelos nupciales ocurren entre junio y julio. En mi jardín, el pasado año, fueron el 28 de junio.

El día de la emergencia de las aladas, las soldado salen a custodiarlas hasta que inician el vuelo. Suele ser el momento en que más fácilmente ataquen a quien se acerque al hormiguero. En la foto un macho bien protegido.

Una de las cosas que más me ha llamado la atención al documentarme, es que esta y otras especies de hormigas tienen capacidad para emitir sonidos por estridulación entre los segmentos abdominales. Es una forma más de comunicación además de los olores y tacto. En este enlace a la página sobre la especie de la Wikipedia se puede escuchar cómo “hablan” las obreras menores, las soldado y las reinas.

martes, 19 de enero de 2021

Las hormigas de mi jardín (7). Messor bouvieri.

El género Messor pertenece a la subfamilia Myrmicinae y como vimos en el capítulo 1 de esta serie,  son bien conocidas por las largas filas de obreras que forman, llegando a marcar un camino libre de restos y plantas en la arena allá por donde pasan. En esas filas, que pueden tener muchos metros de longitud, vemos que unas van de vacío hasta el lugar donde haya plantas en plena producción de semillas, generalmente gramíneas pero pueden ser otras, y las otras, ya cargadas, vuelven hacia el hormiguero.


También son conocidas porque las obreras mayores tienen la cabeza muy grande y destacan mucho sus mandíbulas, si bien eso es más propio de la especie M. barbarus, con su cabeza rojiza, que no habita en mi jardín y, además, es de mayor tamaño que la protagonista de esta entrada. Esas hormigas de grandes cabezas y mandíbulas, se encargan de la trituración de las semillas más duras y de mayor tamaño, no tanto, como se cree popularmente, para la defensa de la colonia, por lo que llamarlas soldado no es totalmente adecuado aunque, qué duda cabe, en una pelea deben ser bastante terribles.


He visto las marchas de M. bouvieri en el jardín en busca de semillas. El hormiguero que tengo localizado no es muy numeroso para lo que alcanza esta especie, pero he podido seguir sus recorridos durante más de 20 metros para llegar hasta plantas que se encuentran en el extremo opuesto del terreno.


Messor bouvieri es de color negro brillante y no tiene pilosidad destacable, excepto bajo las mandíbulas. A ese penacho se le llama psamóforo y tiene la función de ayudar en el transporte de las semillas. Las obreras tienen un tamaño variable, desde los 3 a los 8mm, aunque diría que las de mi jardín se quedan entre los 4 y los 6mm.

Bajo las mandíbulas de esta obrera de gran tamaño se aprecian los pelos del escapo.

Normalmente estas hormigas colectan semillas de plantas herbáceas de poca altura y casi siempre las que ya están caídas en el suelo. Hay en el jardín unas cuantas plantas de hinojo que en pleno verano están cuajadas de semillas. Las Messor aprovechan para recoger todas las que pueden y llegan a subirse las ramas, hasta 1,50m de altura, para cortar sus pequeños tallos y dejarlas caer. He intentado infructuosamente fotografiar o grabar en ese momento, pero cuando me acerco con la cámara se dejan caer ellas también. Abajo, otras compañeras recogen las semillas caídas para llevarlas al nido. No he visto en esta especie colaboración en el momento de cargar con el alimento, aunque a veces carguen con semillas bastante grandes.

Parece ser que también pueden alimentarse de insectos, pero no he tenido ocasión de verlo. Lo que sí he comprobado es lo mucho que les gusta los jugos y la carne de la fruta, si se le pone a su alcance. Se me ocurrió pasar por una baldosa dos dedos manchados por un higo que me acababa de comer y en menos de diez minutos varias decenas de ellas estaban lamiéndolo. Desde entonces, cuando en la higuera hay algún fruto a medio comer por los pájaros, se lo pongo cerca del hormiguero y puedo ver a qué velocidad dejan la cáscara limpia.

Hormigas Messor bouvieri lamiendo el jugo de higo. Se aprecian algunas de las obreras de tamaño bastante mayor.


Aprovechando más eficientemente los recursos, cuando hay muchas semillas disponibles estas hormigas dejan muchas de ellas alrededor del hormiguero a modo de almacén, supongo que para colectarlas lo más rápido posible e irlas metiendo poco a poco más tarde. Pero también hay otros comportamientos muy curiosos respecto las semillas.

Semillas germinadas sacadas del hormiguero.

Uno de ellos, que he podido observar es que, tras unos días de lluvia, la humedad les entra en el hormiguero y algunas semillas, que con tanto cuidado han recogido, les han germinado en el interior y entonces tienen que sacarlas para evitar colapsos en los nidos. Sacar esas semillas germinadas tiene un efecto secundario y es que algunas de ellas arraigan cerca del hormiguero y se desarrollan las plantas por lo que, en cierto modo, las hormigas están funcionando como verdaderas agricultoras, que cultivan las plantas que luego aprovecharán, cerca de su propia casa.

Plántulas creciendo junto al hormiguero

Pero eso no es todo, algunas plantas han evolucionado y se aprovechan del comportamiento de las hormigas de una forma que me resulta fascinante: Esas plantas tienen en sus semillas un añadido que no es para el propio aprovechamiento de la semilla sino para las hormigas. Se llama eleosoma y en unas especies es una cobertura rica en nutrientes y en otras una especie de gránulo adherido. Las hormigas transportan la semilla hasta su hormiguero para consumir el eleosoma, pero la semilla no les interesa y una vez retirado el eleosoma la vuelven a sacar al exterior. En consecuencia, como veíamos antes, las semillas germinarán cerca del hormiguero y las hormigas tendrán sus plantas preferidas a su alcance. La especialización de las plantas ha llegado a tal extremo que en algunas especies sus semillas no germinan si previamente no se les ha retirado el eleosoma, con lo que la relación planta-insecto llega a ser obligatoria.  

La dispersión de semillas por parte de las hormigas se llama mirmecocoria y puede ser, simplemente debido a la pérdida de semillas en el transcurso de su transporte, por su germinación y deshecho o, lo más sofisticado, por el consumo del eleosoma. La recogida de semillas por parte de las hormigas no sólo es útil para que sean llevadas lejos de las plantas madre y así colonizar nuevos territorios y evitar competencias intraespecíficas sino que, dentro del hormiguero, están protegidas de otros consumidores de semillas, como las aves, o les permiten sobrevivir en caso de incendios o por la típica quema de rastrojos.

No tengo la suerte de saber si algunas de las plantas, silvestres o cultivadas, de mi jardín poseen eleosoma, aunque sí que hay alguna euforbia y esa familia de plantas tienen especies que los poseen. También las violetas. Sí las he visto transportar semillas de geraniáceas, alfilerillos de pastor, que luego han germinado y crecido alrededor del hormiguero.

Las Messor suelen hacer sus vuelos nupciales en otoño, aunque esta especie los puede hacer también en primavera. En el jardín aparecieron gran número de ellas a mediados de septiembre. No puedo asegurar que sean de esta especie concreta, porque no las vi salir del hormiguero, las observé cuando ya estaban cayendo de su vuelo, pero es muy posible que lo sean.

Hembra aún con alas, tras el vuelo nupcial. Sobre la pata trasera (en la coxa) se puede ver un ácaro que, sin duda, terminará en el hormiguero que pueda fundar.

Macho caído tras el vuelo nupcial, se diferencia bien de la hembra por su cabeza mucho más pequeña. Además se aprecian bien los pelos del escapo propios de este género.

En los siguientes vídeos se puede ver que el entorno del hormiguero está repleto de semillas, sobre todo de hinojo. En el primero se ve cómo introducen las semillas y un trozo de higo (con semilla incluida) en el interior. En el segundo cómo saca una cáscara vacía y la deja relativamente lejos, y en el tercero las plantas que crecen en su entorno.





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