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martes, 18 de diciembre de 2012

Los gamos del Palacio de Riofrío


Ha amanecido en el entorno del Palacio de Riofrío, en Segovia, y los rayos de sol se van filtrando a través de las ramas de las encinas, fresnos y algún que otro plátano. Estamos a mediados de noviembre y las abundantes lluvias, incluso algo de nieve, han hecho salir los nuevos brotes de hierba cargados de nutrientes. Es lo que comen los gamos, que son los menos ramoneadores de nuestros tres cérvidos, y es lo que más necesitan ahora, después de las agotadoras jornadas de celo, la "ronca", cargada de peleas, estrés y cópulas.
















Los gamos, Dama dama, son cérvidos que habitaron en la Península Ibérica antes de las glaciaciones, y de hecho sus fósiles son abundantes en los yacimientos cuaternarios, pero se piensa que se extinguieron por el avance de los hielos. Así, quedaron solamente en Turquía y Oriente Próximo, pero en tiempos históricos, ya desde la época romana, han sido reintroducidos en muchos países de todo el mundo con fines cinegéticos y ornamentales, casi siempre alrededor de fincas de la nobleza.

Las hormonas aún tienen algo revolucionado el organismo de un hermoso macho que mantiene a su harén separado de otros ejemplares. Quizás alguna de sus hembras aún pueda ser montada y los aromas del celo siguen presentes manteniendo su excitación.
                   Elementos característicos del celo del macho de gamo, además de los cuernos, naturalmente.

Tiene la cuerna, las astas más propiamente dicho, algo asimétricas. El lado derecho con las puntas más marcadas que el izquierdo, pero eso no le ha impedido defender a este pequeño grupo. O quizás él no sea el primero en poseer el harén, a veces los machos más fuertes, ya agotados, dejan paso a otros menos poderosos, que esperan esa segunda oportunidad para intentar transmitir sus genes.
Las peleas le han costado a nuestro protagonista varias marcas en la frente y una buena herida bajo la oreja izquierda, que afortunadamente ya parece curada. Puede que una de las puntas de la ramificación más baja, la que sale hacia delante y no en vano le llaman "luchadera", le llegase a herir durante un enfrentamiento. Quizás la falta de prolongaciones en ese mismo lado haya jugado en su contra permitiendo que las astas del contrario se deslizasen hasta la piel en lugar de trabarse.


Entre las hembras hay una muy joven que seguramente acompaña a su madre pero aún no entra en celo y un joven macho que solo tienen dos puntas por cuernos, que persigue a las hembras con curiosidad pero se mantiene justo en el lado contrario al macho adulto, que en cuanto le tiene a la vista le obliga a darse una carrera.


Las dos puntas indican que solo tiene un año de edad, pero eso no sirve para los años siguientes porque, como en los ciervos, el número de puntas no tiene nada que ver con la edad sino con la salud y la fertilidad del macho en cuestión.
Estaba yo tan entretenido, observando y fotografiando este grupo, cuando una turista trotando con sus zapatos de tacón sobre el suelo de piedra y un llamativo abrigo blanco, a la vez que daba los típicos grititos de ¡mira, mira, mira!, se acercó cámara de fotos en mano y les hizo poner pies en polvorosa. No fue mucha la alarma de los gamos, como demuestran las colas en posición de descanso, pero lo suficiente como para dar por terminadas mis observaciones, mi sesión fotográfica ... y la suya.






El Palacio de Riofrío pertenece a Patrimino Nacional y es visitable (previo pago). Además de las típicas dependencias reales, cuadros y muebles, alberga un museo de la caza con trofeos cobrados por diversos monarcas y un conjunto de dioramas que muestran las "piezas de caza" en su medio ambiente. Estos dioramas fueron realizados por José Luis Benedito López y en su fase final ayudado por su hijo José Luis Benedito Bruño, que se ha encargado de mantenerlos limpios y en buen estado hasta su reciente y prematuro fallecimiento.
También en el palacio hay un buen restaurante donde degustar las especialidades de la zona.

Solo es visitable el monte en el entorno más inmediato al palacio y para eso no hay que pagar. Es posible ver ciervos y especialmente fácil a los gamos que lo habitan. También se pueden observar y fotografiar desde el coche en las carreteras de acceso.
Aconsejo ir entre semana o, al menos, a primera hora. Ver los horarios de apertura del palacio, porque hay barreras unos cientos de metros antes de llegar a él y no se puede pasar fuera de las horas de apertura sin autorización expresa.
En internet hay abundante información sobre el palacio y su historia, así que para no repetirla dejo en enlace a la web oficial:
http://www.patrimonionacional.es/Home/Palacios-Reales/Palacio-Real-de-Riofrio.aspx


jueves, 21 de junio de 2012

Piezas de Museo: Fauna en peligro


"El Aye-aye no es una exclamación de dolor, sino el nombre de un extraño y pequeño mamífero de Madagascar ..."
Así comenzaba un artículo que apareció, cuando yo era un niño, en unos carteles de ADENA firmados por Félix Rodríguez de la Fuente. Trataba sobre la grave situación de amenaza que sufría esta rara especie y los proyectos para su recuperación.
A mí, hasta hace bien poco, sí se me escapaba una exclamación de dolor y rabia y recordaba esa frase cada vez que veía al ejemplar de aye-aye, que se mantenía en las pésimas condiciones de unos almacenes del Museo de Ciencias fuera de Madrid. Afortunadamente, para esta pieza en concreto, la vitrina lo protegió del polvo y las humedades, no todas pudieron decir lo mismo.  

Por eso, a la más mínima oportunidad que me dieron, el aye-aye fue uno de los animales rescatados del olvido para ser colocado en una de las exposiciones permanentes del Museo Nacional de Ciencias Naturales titulada "BIODIVERSIDAD"
El aye-aye ha pasado a ser un ejemplo, como en aquel artículo que leí de niño, de qué y cómo debemos conservar. Es un ejemplo de singularidad evolutiva: la única especie en su género y en su familia perteneciente a un grupo, los lemures, de por sí particulares y que, además, habita en una isla y en un ecosistema seriamente amenazado.

Igual suerte habían corrido otras piezas, como el esqueleto de canguro que hasta fue protagonista gráfico de un artículo del diario El País, titulado "El museo de los horrores".

Ahora, limpio y restaurado es una de las piezas protagonistas de la nueva exposición en una vitrina dedicada a mostrar la anatomía comparada a través de los esqueletos de aves y mamíferos. Poco a poco vamos sacando a la luz estas piezas de museo. Piezas en peligro de extinción. 

Nunca está de más recordar que la mayoría de estas piezas, animales taxidermizados y esqueletos, tienen entre 150 y 80 años de antigüedad, alguno aún más y muy pocos menos, que proceden de algún zoológico que los ha donado a su muerte. Ahora no se mata ningún animal con esta finalidad, y servir a la educación de las generaciones presentes y futuras es el fin más noble que pueden tener sus restos.
A primeros de abril se inauguró esta exposición en la sala principal de la sección de Zoología del Museo y a mi me tocó colaborar en su realización. 

La exposición se divide en tres secciones. En la primera se explica qué es la Biodiversidad, cómo se manifiesta y distribuye. La segunda trata sobre la evolución, mecanismos evolutivos, selección natural y artificial. Y la tercera y ultima parte, sobre la extinción y la conservación de la Biodiversidad.

Mi trabajo consiste en distribuir los contenidos, desarrollados por científicos especialistas, intentar si es preciso, adecuar los textos al nivel del público del museo, y seleccionar las piezas y el modo de colocarlas para que puedan ayudar a explicar esos conceptos. También propongo y desarrollo temas concretos, como este de los cuernos, entre la diversidad de formas, ... 

... o el ecosistema en el entorno y el interior de un búfalo africano, como ejemplo de que también es Biodiversidad la forma en que se interrelacionan los organismos entre sí y con su entorno.

Como doy a entender más arriba, mi empeño personal es poder sacar el mayor número posible de piezas a la exposición. Y entre ellas hay algunas de especial importancia, como el elefante africano, que está próximo a cumplir los 100 años de edad,....
... y la jirafa, que por ciertos maltratos que tuvo en tiempos pasados ahora se ha quedado como muestra de las esculturas que hay bajo las pieles de los animales taxidermizados por los hermanos Benedito.
También se expone una muestra de especies extintas, entre otras: el alca gigante, unas réplicas de cabeza y huesos de dodo y nuestro espectacular lobo marsupial.

Desde que se inauguró la exposición algunos de los especialistas que participaron en su desarrollo han ofrecido conferencias y visitas guiadas explicando sus contenidos científicos. Ahora, el 3 de julio a las 7 de la tarde, me toca a mi hablar. Pero no voy a centrarme en los contenidos conceptuales, sino en muchas otras cosas que las piezas nos pueden contar. Estáis todos invitados. La entrada es gratuita.

martes, 21 de febrero de 2012

Los rinocerontes, la codicia y la estupidez humana

Según la información histórica disponible, el primer rinoceronte vivo que llegó a Europa lo hizo por el puerto de Lisboa, el 20 de mayo de 1515. Le llamaban Ganda, pues ese era el nombre que traía de origen. Venía en un barco cargado de especias de Oriente y era un envío del sultán de Cambay al gobernador de Portugal, Alfonso de Alburquerque. Éste, a su vez lo regaló a su Rey, Manuel I, que más tarde lo hizo enviar como regalo al Papa León X.
Pero antes de volver a embarcarlo hacia Roma lo enfrentaron en duelo con un joven elefante. Entonces existía la idea de que estos animales se odiaban y que los rinocerontes "tenían el cuerno hecho para hendirse en el vientre de su enemigo". Ante una multitud ansiosa de ver sangre, como si de un circo romano se tratase, dicen las crónicas que el rinoceronte atacó al elefante, el cual huyó como pudo del enfrentamiento rompiendo una baranda.
Camino de Roma, donde esperaban enfrentarlo a un gran elefante blanco propiedad del pontífice, y después de haber pasado por Marsella, el barco donde viajaba Ganda se hundió en enero de 1516, ahogándose el animal cargado de cadenas.
Curiosamente se decía de él que era un animal manso y apenas podemos hacernos una idea de los sufrimientos que debió padecer en los siete meses que vivió en Lisboa más los correspondientes de sus viajes en barco. Así de triste comenzó la relación entre el mundo "civilizado" y los rinocerontes.
Ese ejemplar es el mismo que Durero dibujó e hizo sus famosos grabados, aunque el genial artista nunca lo llegó a ver y se valió de un boceto previo realizado por otra persona, así como descripciones que lo hacían semejante a una armadura.

Rinoceronte indio, Rhinoceros unicornis, en el Zoo de Madrid.

Casi quinientos años después, los rinocerontes siguen sufriendo por causa de la humanidad. En noviembre del año pasado la subespecie occidental de rinoceronte negro Diceros bicornis longipes, se ha declarado oficialmente extinguida.

Rinoceronte negro, Diceros bicornis, en el Parque Kruger

Todos los rinocerontes están en peligro crítico de extinción, excepto el rinoceronte blanco que se encuentra en menor grado de amenaza gracias a que parte de su distribución está en países como Sudáfrica, donde se encuentra en áreas suficientemente protegidas. Además, para casi todos ellos hay programas de cría en cautividad.

Es tristísimo, no solo que estos animales tengan que estar cautivos por el bien de su supervivencia, sino que a los ejemplares en exhibición les tengan que cortar el cuerno para evitar que sean muertos por los furtivos y ladrones.

También los museos y exposiciones de animales disecados, incluso colecciones particulares de trofeos de caza, están siendo asaltados para cortar y robar los cuernos. Tanto, que muchos museos están sustituyendo los cuernos originales por réplicas, aunque ello no ha evitado el destrozo y el saqueo. En el Museo de la Universidad de Lieja hay un cartel que indica "se exhiben réplicas por culpa de la estupidez humana"
Los ladrones esquivan la seguridad, gasean a los vigilantes e incluso utilizan motosierras ante el pasmado público. Y es que en el mercado negro el cuerno de rinoceronte cotiza más que el oro.

Y toda esta locura ¿Por qué?
Desde la antigüedad los cuernos de los rinocerontes se han utilizado para objetos de lujo con una cierta simbología, como los mangos de dagas orientales. Además existía el mito de que tenían propiedades afrodisíacas. Ahora, habiendo viagra, parecería que su valor debería bajar, pero la codicia humana, combinada con la estupidez, no ha tardado en atribuirle poderes curativos a las más variadas enfermedades. Y mientras haya quien lo compre, y especialmente en China se siga demandando, el negocio está servido.

El cuerno de rinoceronte no es otra cosa que queratina, el mismo material que compone el pelo, las uñas y pezuñas de cualquier otro animal. Si realmente esa queratina tuviese algo especial, que nadie dude de que algún laboratorio farmacéutico lo habría sintetizado. Pero la ignorancia es muy rentable a muchos niveles.

Estas tres últimas fotografías son de rinoceronte blanco,
Ceratotherium simun, en el Zoo de Madrid,
donde se sigue un programa de cría de esta especie y de la especie india.

Los datos históricos sobre Ganda están tomados del libro "El Rinoceronte y el Megaterio, un ensayo de morfología histórica", de Juan Pimentel. Abada Editores, 2010.
Hice otra entrada sobre rinocerontes, puedes verla pinchando AQUÍ

martes, 10 de enero de 2012

Cabra montés en Guadarrama

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Este domingo pude, por fin, realizar una excursión que tenía prevista desde hace tiempo, pero que por diversas razones se había ido retrasando. Se trataba de subir a las cumbres de Guadarrama con mayor abundancia de cabras monteses, expresamente para hacer fotografías. Elegí las laderas de la Najarra, uno de los extremos de Cuerda Larga.

Solo pude estar unas pocas horas que, entre la subida, la bajada y un acercamiento discreto, se quedan en nada, pero pude disfrutar de la presencia de numerosos ejemplares. Lamentablemente la llamativa época de celo pasó ya, puede que hace un mes por lo menos. Pero los rebaños aún son mixtos y en ellos se mezclan unos pocos machos adultos con jóvenes machos, hembras y crías nacidas en la primavera pasada.

Es un placer poder observar tan magníficos animales recortarse contra el horizonte de nuestra vieja Sierra. Ver un grupo de unos setenta ejemplares correr de peña en peña y bajar con saltos casi verticales por una pared, no lo puedo evitar, me recuerda a los documentales de Félix Rodriguez de la Fuente.

Félix decía que para llegar al público no hay que hacer una descripción exhaustiva de las características y detalles de la biología de una especie, sino que hay que contar una historia y explicarlo a través de ella. Creo que los documentales sobre el viejo macho de cabra montés ibérica desarrolló esa idea, casi hasta el exceso.

Pero no solo recuerdo a la perfección esos documentales, que hoy se pueden ver en la videoteca de Televisión Española, sino que este domingo rememoré uno de sus primeros programas, cuando Félix no tenía documentales propios y sólo con su palabra conseguía que los entonces niños nos quedásemos pasmados ante ese señor que hablaba de animales.

Viendo las poderosas patas de estos ejemplares, no pude menos que recordar al querido doctor mostrando en su programa la pezuña de una cabra, y como la comparaba con una bota de montañero, pues tales son sus perfectas adaptaciones. También recordé una antiquísima película de otra especie de cabra montés, del Himalaya, que bajaba por verticales paredes de una pedriza saltando haciendo zig-zag. Hasta en la presentación de un posterior programa, creo que Planeta Azul, usaba esa secuencia, que he encontrado en la red y pongo el enlace al final de esta entrada.

Mi vídeo es mucho menos espectacular, pero me encanta verlas bajar por esta pared casi vertical.







La cabra montés se introdujo en esta Sierra hace más de 20 años con ejemplares procedentes de Gredos. Son por lo tanto de la subespecie Capra pyrenaica victoriae. Y ya puesto, he recordado también una reunión en la sede del SEPRONA (Servicio de Protección de la Naturaleza de la Guardia Civil) casi recién creado por aquellos tiempos, en Tres Cantos. Entonces yo era representante de un incipiente Grupo de Conservación de la AHE (Asociación Herpetológica Española) y los agentes organizaban reuniones con grupos científicos y de conservación, para la colaboración mutua. Sé que también lo hicieron con colectivos de cazadores.

Por desgracia, una de las cosas que nos contaron es que los primeros ejemplares que se soltaron, creo que en el hueco de San Blas, en la Pedriza, fueron muertos por cazadores furtivos.

Afortunadamente, posteriores introducciones y el trabajo del SEPRONA y de la Guardería Forestal, ha servido para que los nuevos ejemplares de cabra montés se hayan multiplicado y extendido con poblaciones amplias y aparentemente sanas. Esperemos que no lleguen a la superpoblación con sus peligros correspondientes y que sigan así, alerta y alejadas de los visitantes que invadimos su territorio cada fin de semana. Sobre todo que no se conviertan en una especie de corderos de safari park que se acercan a los turistas esperando conseguir comida.

No voy a hacer una ficha de la especie, para eso está la wikipedia, que lo hace muy bien, además. También invito a ver los programas del Hombre y la Tierra de la videoteca del TVE. Pero si voy a contar una parte de la historia de la especie que no se encuentra en otro lugar de la red:

Esta subespecie fue descrita por el mastozoólogo Angel Cabrera en 1914 y el ejemplar tipo, es decir aquel a partir del cual se describió, se encuentra en las colecciones del Museo Nacional de Ciencias Naturales, en Madrid. Es un caso raro, pues generalmente los ejemplares tipo son pieles de estudio y esqueletos, no animales naturalizados, y no se exponen al público. Cuando organicé la exposición permanente "Mediterráneo, Naturaleza y Civilización", utilicé este ejemplar, pues siempre procuro que se expongan los ejemplares especialmente valiosos. Y allí sigue, la experiencia me ha demostrado que se conservan mejor en vitrinas (de calidad) que en los almacenes. Y el visitante tiene el derecho a ver esos ejemplares que son el verdadero valor del Museo y su razón de ser.




El enlace al vídeo de las cabras del Himalaya es este:

https://www.youtube.com/watch?v=YOnhF2buAB4

miércoles, 17 de marzo de 2010

MADERA DEL AIRE (1). Los cuernos del señor de Murcia y la señora de China

Hace unos meses tuve el placer de compartir una agradable velada con dos amigos blogueros, Aurora Pimentel y Javier Barbadillo, que dejaron respectivamente de estar en las nubes de su Máster y en su Último rincón, para acudir a casa y disfrutar de la gastronomía de mi santa esposa.

Entonces, cuando Aurora vio la portada de la carpeta que reproduzco en la primera foto, no pudo menos que sorprenderse, y más aún, cuando le conté que se trataba de un hecho completamente cierto.
Entonces les comenté que tenía la intención de dedicar varias entradas del blog a las cornamentas y una de ellas a este peculiar caso.
El tiempo y el trabajo han ido en mi contra y no he podido dedicarme mucho a este entretenimiento, así que esta entrada se ha ido retrasando semana tras semana.
Pero, mira por donde, viene a aparecer en los medios de comunicación la noticia de que a una señora china de 101 años le ha crecido un cuerno de 6 cm de longitud. El asunto es tan similar al de la carpeta que muestro al principio, que estoy seguro de que se trata del mismo caso clínico.

Pero empecemos por el principio...

La carpeta de arriba es una coedición realizada entre el Ayuntamiento de La Coruña y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas, con motivo de una exposición montada entre la Casa de las Ciencias y el Museo Nacional de Ciencias Naturales en 1990.
Cuando en una reunión en el Museo, ante una gran colección de animales astados, se decidió hacer esa exposición sobre cuernos, no pude menos que comentar que no solo teníamos toda clase de animales con dichas protuberancias, sino que en el Archivo del Museo había constancia de que habíamos tenido cuernos humanos... y no me refería a engaños amorosos.
Moncho Núñez, entonces director de La Casa de las Ciencias, se entusiasmó con la idea y me pidió ver los documentos donde se aseguraba tal cosa.
Dicho y hecho, en el Archivo nos proporcionaron los siguientes documentos:

- Cartas entre el Conde de Floridablanca y el Vicedirector del Museo, D. José Clavijo, sobre el envío y recepción de "dos hastas pequeñas cortadas á un hombre por el Cirujano Dn. Joseph Correa".

Con permiso del Archivo del MNCN
Con permiso del Archivo del MNCN
- Acompañan a las cartas las declaraciones, "Juramento por Dios nuestro señor y á la señal de cruz en forma de derecho" del propio cirujano y de los testigos del hecho: "Candida Trijueque de estado honesto, y vivir en la calle de la Cavavaja, ..." así como "Dn. Gerónimo Lopez vecino y Zirujano en ella que tiene su tienda Barberia en la calle de Segovia ..." y "Francisco Loyti, residente en esta corte y Mancebo Zirujano..." firmados y rubricados por el propio cirujano Correa y Carlos González, "Escribano del Rey nuestro Señor, ..." , algo así como un notario de aquellos tiempos.
Con permiso del Archivo del MNCN
Con permiso del Archivo del MNCN
¿Por qué Madera del Aire?

Pues porque en el propio documento así llama a los cuernos, como era costumbre en la época, para no llamar cornudo al pobre señor y mostrar el debido respeto:

"... un cavallero de distincion que confesó ser del Reyno de Murcia, y de hedad de sesenta y siete años poco más, ó menos, y con la pretensión de que le reconociese dos monstruosidades que segun se demostravan heran hablando con el respeto devido dos palos de madera del aire, ó hastas del mismo color, dureza, substancia y figura que los de un cordero ..."

Los citados cuernos le fueron cortados con una sierra de amputar miembros y así fueron enviados al Museo, donde lamentablemente se han perdido. No es raro ya que nuestro Museo de Madrid desde 1787 ha sufrido no pocos contratiempos, mudanzas y guerras incluidas. Además, las colecciones de anatomía humana fueron a parar a la Facultad de Medicina, cuando esta se creó, donde aún existen numerosas piezas, por cierto muy bien conservadas. Quizás, perdidos en un cajón están los dos cuernecillos olvidados sin que nadie sepa por qué están allí.


¿Pero son cuernos?

Bueno, no soy médico y no puedo responder adecuadamente sobre el proceso patológico que produce estas anomalías, pero sí puedo comparar esas estructuras con los verdaderos cuernos de animales astados. Existen cuatro tipos principales de cuernos en los mamíferos:

- Los cuernos óseos y caedizos de los cérvidos,

- Los cuernos con estructura ósea permanente y funda córnea de los bóvidos,

- Los de interior óseo y pero cubiertos de piel, como en las jirafas y

- Los cuernos solo de queratina que no tienen esqueleto, en el caso de los rinocerontes. El caso más parecido a esta patología humana es el de los cuernos de rinoceronte, porque en el cráneo no hay rastro del cuerno, éste es solo una estructura de queratina, la misma sustancia que las uñas, pelo y la funda de los cuernos de bóvidos.

Al parecer la producción anómala de queratina en una parte de la piel de la cabeza, termina tomando la forma y textura de un cuerno, con su arrollamiento incluido. Eso no debe sorprendernos, porque todas las estructuras de crecimiento continuo en los seres vivos suelen formar espirales: las uñas y garras, las pestañas, los dientes de los roedores, la concha de los caracoles y muchas más que os dejo a vosotros mismos para que disfrutéis encontrándolas.

La espiral aparece cuando en una parte del anillo de crecimiento de la base del cuerno (o diente, uña, etc), las células germinativas de un lado son más activas que las de otro. Así, como se ve en el dibujo de arriba del cuerno del rinoceronte, al crecer más por la parte de delante, el cuerno se va curvando hacia atrás formando la curva. Igual ocurre con los cuernos de las cabras y carneros, pero al no estar en la línea media del cuerpo, como en los rinocerontes, la curva de crecimiento no es plana, sino inclinada simétricamente hacia un lado y otro. Parece mentira, pero esas diferencias en la roseta basal son las responsables de todas las variaciones de cornamentas que nos muestran los antílopes, cabras, carneros, búfalos, etc.

De esos temas se trató en aquella exposición, que no pudo menos que llamarse Madera del Aire, que se montó en La Coruña y luego viajó por media España. También, los colaboradores en la exposición y algún autor más, escribimos un librito del mismo nombre, que sirvió para que nos pudiésemos extender más en explicaciones ya que el lenguaje de las exposiciones no permite textos largos.

Pero de los capítulos que yo escribí y algunas cosas más, volveremos en otras entradas.