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jueves, 30 de enero de 2025

Escenas míticas del cine (CCCXCIV)


Por un puñado de dólares, dirigida por Sergio Leone en 1964, es una de esas películas que conviene situar en su contexto, para ser conscientes de la sorpresa que produjo en su momento y a la vez el enorme impacto que tuvo. Definitoria del Spaguetti Western, es la primera de una trilogía fantástica, rodada en Almería (España), que se completa con La muerte tenía un precio y El bueno, el feo y el malo (diseccionada ya aquí). Hablamos de algo que nadie podía imaginar en aquel entonces, ya que un producto de estas características, poco prometedoras, se convirtió en un éxito taquillero que lanzó la carrera de su director (hasta entonces un completo desconocido) y de su actor protagonista, Clint Eastwood (que protagonizaba westerns televisivos) y darle una vuelta de tuerca abismal a un género ya casi en vía muerta por aquella época.
Este film es innovador en su momento, claro que sí, pero parte de sus rasgos estilísticos parten de las influencias de grandes directores americanos, de películas como Centauros del Desierto de John Ford (1956), Forty Guns de Samuel Fuller (1957), o El hombre del Oeste de Anthony Mann (1958) por poner algunos ejemplos de los grandes referentes.
Pero este film en concreto, es un remake de un film de Akira Kurosawa, Yojimbo (1961), aunque los productores, vistas las expectativas pobres del inicio, decidieron no pagar las exigencias del director japonés por derechos de autor, cosa que cambió a partir del éxito internacional, ahí si la negociación fue diferente, ya que las recaudaciones daban dinero a espuertas.
El protagonista que interpreta Clint Eastwood es un jinete solitario (al que llaman Joe en algún momento, pero que se le prefiere mantener en el anonimato) que llega al pueblo fronterizo de San Miguel en conflicto, donde hay dos familias enfrentadas, los Rojo y los Baxter. Hablamos de una época, después de la muerte de Juárez, donde en México dominan la injusticia, la violencia y el terror. Nada más llegar recibe advertencias de todo tipo ("No quisiera doblar las campanas por ti", o "Adiós Amigo"), incluso del tabernero, pero lejos de amedrentarse, el vaquero decide quedarse y sacar provecho de su situación ofreciendo sus servicios a los Rojo (que venden alcohol), a la vez que ayuda secretamente a los Baxter (que venden armas), fomentando su rivalidad, un juego a dos bandas que le hará vivir peligrosamente.
Por supuesto, Ennio Morricone musicaba de manera formidable el film.


En una escena mítica el ejército mexicano llega al pueblo de San Miguel, y Joe está con el tabernero Silvanito (José Clavo), el militar de mayor rango ordena al sargento que haga lo necesario para hospedar esa noche al destacamento y que se doblen los turnos de vigilancia en la diligencia. Es entonces cuando Joe pregunta a Silvanito ¿Qué demonios llevarán en esa diligencia?, a lo que el tabernero contesta: "eso es fácil de averiguar, te acercas como si fueras a echar un vistazo dentro, si la emprenden a tiros es oro".

Os dejo con la mítica escena.

jueves, 22 de junio de 2023

Escenas míticas del cine (CCLXXXVI)


Sergio Leone dirige en 1968 para mi su obra maestra incontestable, después de su trilogía del Spaguetti Western, Once upon a time in the west (traducida aquí como "Hasta que llegó su hora"). Con uno de los comienzos más sangrientos y espectaculares de la historia del cine, Brett McBain (granjero viudo de origen irlandés) y sus hijos que viven en una zona desértica y pobre, son asesinados por una banda de pistoleros, antes de la llegada de su futura esposa Jill (Claudia Cardinale) que viene desde Nueva Orleans (en realidad una fulana). Esa banda de pistoleros la lidera Frank interpretado por un Henry Fonda en estado de gracia, y que en muchos momentos del film es el mejor malo que he visto en el cine. En el lado opuesto está Harmonica (Charles Bronson), cuya venganza será lenta pero segura.
La llegada de Harmonica al pueblo es de las que se hacen notar, se baja del tren por el otro lado, mientras que en el lado normal están tres tipos de la banda de Frank, en una escena mítica que no tiene diálogos (ni falta que le hacen) y donde solo suena la armónica que toca el protagonista, y que está en la banda sonora de Ennio Morricone, se produce el tiroteo, donde Harmonica derriba a los tres rivales, sufriendo una pequeña lesión en un brazo.


Os dejo con la mítica escena.

lunes, 28 de noviembre de 2022

Escenas míticas del cine (CCLX)


En 1965, Sergio Leone dirige lo que sería la segunda parte de La trilogía del dólar, del género spaguetti western, traducida aquí como La muerte tenía un precio. Clint Eastwood repite con sombrero, poncho y sigue mascando tabaco (no lo llega a fumar, odia fumar) que escupe, y sigue interpretando a El Manco, un cazarecompensas que se gana la vida como tal, cobrando por entregar a la justicia, vivos o muertos, a los delincuentes más buscados. Pero aquí comparte protagonismo con otro personaje cuya labor es idéntica, el Coronel Douglas Mortimer, al que da vida Lee Van Cleef, hasta entonces actor secundario ("El hombre que mató a Liberty Valance", muchas series de televisión, etc...). Rodada en territorio español (en el desierto de Tabernas, Almería), contó con mayor presupuesto, claro está. Aquí ambos al principio van cada uno por su lado, aunque al final decidirán ir juntos para cazar a El Indio (Gian Maria Volonté) formando una sociedad entre ambos. A uno le mueve sólo el móvil económico, sin embargo al otro la venganza. La banda sonora vuelve a ser del gran Ennio Morricone y lo vuelve a bordar, con el recurso del silbido como gran instrumento melódico, además de esa mítica guitarra.


En una mítica escena, se ve la labor de cada uno de los dos cazadores de recompensas, que acabarán coincidiendo en su presa. Mortimer cobra por su último trabajo y pregunta por Cavanage, al que según el sheriff se le vio una semana antes en White Rocks, pero le avisa que detrás de él ya iba un tipo llamado "El Manco". Y efectivamente en White Rocks, entra en el saloon buscando a la presa que está jugando a las cartas, interrumpe, juega con el una baza del póker y le gana, le da una paliza, hasta que tres tipos vienen en su ayuda, a los que liquida rápidamente y por su puesto a Cavanage como remate. Cuando va a cobrar la recompensa el Sheriff le da los 2000 dólares y le dice que es una bonita suma y es su paga de tres años, a lo que el Manco le contesta ¿pero el sheriff no tiene que ser valiente, leal y sobre todo honrado?, a lo que el Manco responde quitándole la estrella y dándosela a otro...


Os dejo con la mítica escena.

domingo, 30 de octubre de 2022

Escenas míticas del cine (CCLV)

Como decía ayer, en 1971 Sergio Leone acabó dirigiendo ¡Agáchate, maldito!, como se tradujo aquí A fistful of dynamite, Giù La Testa (aunque también tuvo el título de "Érase una vez la Revolución"). Ya antes de filmar Hasta que llegó su hora en 1968, Leone andaba obsesionado con llevar a la pantalla "The Hoods" una historia de gángsters y afirmó que su obra maestra sería su último western. Pero la United le forzó a realizar otro western más si quería financiación para Érase una vez en América. Leone aceptó producir, crear la historia y trabajar en el guión, pero no dirigir. Eligió a Peter Bogdanovic, según él por su ópera prima "El héroe anda suelto" para que la dirigiese, pero realmente solo le atraía de él que tenía amistad con John Ford y Howard Hawks. Leone en las primeras reuniones con Bogdanovic no congenió para nada, ya que este no entendía nada de su filosofía cinéfila, entonces intentó reclutar a Sam Peckinpah, pero este declinó la oferta, por lo que Leone se vio obligado a algo casi lógico, a dirigir él lo que había creado y con la exigencia por parte de la productora de que Rod Steiger estuviera en el reparto haciendo de Juan Miranda, aunque Leone quería a Eli Wallach para ese papel, pero como compensación contó con James Coburn, ya que lo de Eastwood era un imposible, a Coburn lo había tentado años atrás.
Ambientada en el México revolucionario de principios del S.XX, Juan Miranda (Rod Steiger) es un bandido sucio y analfabeto cuya banda la componen su padre y sus incontables hijos. Esperan a una diligencia para asaltarla y una vez capturada se detiene a descansar cuando aparece un tipo muy curioso en motocicleta, es John H. Mallory (James Coburn), un especialista en explosivos y antiguo integrante del IRA irlandés, atormentado por un oscuro pasado y colaborador de los revolucionarios mexicanos. Juan ve en John el sueño de su vida, poder robar el banco de Mesa Verde con su colaboración. Es a partir de ahí cuando sus vidas de unen, regalándonos una historia de amistad dentro del Western realmente increíble. John es culto, refinado y con educación, mientras Juan es mezquino, analfabeto y ladrón, una mezcla antagonista pero efectiva. Un film de esos tapados y vilipendiados que se ve muy poco en televisión, y que para mí es una gran película.


En una escena mítica, Juan se quiere echar una cabezada en un momento de descanso, y pregunta a John desde su ignorancia qué es el papel, a lo que John le contesta que un mapa de su país, a lo que Juan contesta que él no tiene más país que él y su familia, a renglón seguido salta la soflama de Juan sobre quien inicia las revoluciones, desde su punto de vista siempre son los ricos (los que leen libros), para someter a los pobres (los que no leen libros).

Os dejo con la mítica escena.

sábado, 29 de octubre de 2022

Bandas sonoras míticas de películas (CXXV)


En 1971 Sergio Leone acabó dirigiendo ¡Agáchate, maldito!, como se tradujo aquí A fistful of dynamite, Giù La Testa (aunque también tuvo el título de "Érase una vez la Revolución"). Ya antes de filmar Hasta que llegó su hora en 1968, Leone andaba obsesionado con llevar a la pantalla "The Hoods" una historia de gángsters y afirmó que su obra maestra sería su último western. Pero la United le forzó a realizar otro western más si quería financiación para Érase una vez en América. Leone aceptó producir, crear la historia y trabajar en el guión, pero no dirigir. Eligió a Peter Bogdanovic, según él por su ópera prima "El héroe anda suelto" para que la dirigiese, pero realmente solo le atraía de él que tenía amistad con John Ford y Howard Hawks. Leone en las primeras reuniones con Bogdanovic no congenió para nada, ya que este no entendía nada de su filosofía cinéfila, entonces intentó reclutar a Sam Peckinpah, pero este declinó la oferta, por lo que Leone se vio obligado a algo casi lógico, a dirigir él lo que había creado y con la exigencia por parte de la productora de que Rod Steiger estuviera en el reparto haciendo de Juan Miranda, aunque Leone quería a Eli Wallach para ese papel, pero como compensación contó con James Coburn, ya que lo de Eastwood era un imposible, a Coburn lo había tentado años atrás.
Ambientada en el México revolucionario de principios del S.XX, Juan Miranda (Rod Steiger) es un bandido sucio y analfabeto cuya banda la componen su padre y sus incontables hijos. Esperan a una diligencia para asaltarla y una vez capturada se detiene a descansar cuando aparece un tipo muy curioso en motocicleta, es John H. Mallory (James Coburn), un especialista en explosivos y antiguo integrante del IRA irlandés, atormentado por un oscuro pasado y colaborador de los revolucionarios mexicanos. Juan ve en John el sueño de su vida, poder robar el banco de Mesa Verde con su colaboración. Es a partir de ahí cuando sus vidas de unen, regalándonos una historia de amistad dentro del Western realmente increíble. John es culto, refinado y con educación, mientras Juan es mezquino, analfabeto y ladrón, una mezcla antagonista pero efectiva. Un film de esos tapados y vilipendiados que se ve muy poco en televisión, y que para mí es una gran película.
La banda sonora, obviamente corre a cargo de Ennio Morricone, que factura otro de sus magníficos trabajos.


Os dejo con el tema central del film, una delicia.

miércoles, 29 de septiembre de 2021

Bandas sonoras míticas del cine (XC)


En 1965, Sergio Leone dirige lo que sería la segunda parte de La trilogía del dólar, del género spaguetti western, traducida aquí como La muerte tenía un precio. Clint Eastwood repite con sombrero, poncho y sigue mascando tabaco (no lo llega a fumar, odia fumar) que escupe, y sigue interpretando a El Manco, un cazarecompensas que se gana la vida como tal, cobrando por entregar a la justicia, vivos o muertos, a los delincuentes más buscados. Pero aquí comparte protagonismo con otro personaje cuya labor es idéntica, el Coronel Douglas Mortimer, al que da vida Lee Van Cleef, hasta entonces actor secundario ("El hombre que mató a Liberty Valance", muchas series de televisión, etc...). Rodada en territorio español, contó con mayor presupuesto, claro está. Aquí ambos al principio van cada uno por su lado, aunque al final decidirán ir juntos para cazar a El Indio (Gian Maria Volonté) formando una sociedad entre ambos. A uno le mueve sólo el móvil económico, sin embargo al otro la venganza.
La banda sonora vuelve a ser del gran Ennio Morricone y lo vuelve a bordar, con el recurso del silbido como gran instrumento melódico, además de esa mítica guitarra.


Os dejo con el tema principal.

martes, 28 de septiembre de 2021

Bandas sonoras míticas del cine (LXXXIX)


El género del llamado Spaguetti Western tiene una trilogía gloriosa con Sergio Leone como director, a saber "Por un puñado de dólares" (1964), "La muerte tenía un precio" (1965) y "El bueno, el feo y el malo" (1966), todas con música fabulosa de Ennio Morricone y que para mi curiosamente van de menos a más, es decir, la segunda supera a la primera y la tercera es la mejor de las tres, en dura pugna con la segunda. A esta triada se la conoce como "La Trilogía del Dólar".
La maestría de Sergio Leone a la dirección de esta producción italiana es indiscutible, pero a la vez junta a un elenco de tres actores de una calidad suprema, por un lado a sus ya tratados Clint Eastwood y Lee Van Cleef, a los cuales añade a Elli Wallach, para mi un acierto soberbio ya que es el que pone la pimienta al asunto y es el contrapunto perfecto entre los dos pistoleros.
En plena Guerra Civil norteamericana, un par de estafadores se dedican a timar a las autoridades. Tuco (Eli Wallach) es perseguido por numerosos crímenes, y es atrapado y entregado a la justicia por un cazarecompensas conocido como el Rubio (Clint Eastwood), su cómplice de fechorías, quien lo libera de la horca a último momento para huir y repartirse el botín. Pero una serie de mutuas traiciones y desventuras los llevan a cruzarse en el camino con Bill Carson, un soldado confederado malherido. Antes de morir, les dice a ambos dónde se encuentra escondido un botín de 200.000 dólares en monedas de oro. El problema es que uno de ellos conoce el paradero (un cementerio) y el otro sabe en qué tumba se encuentra enterrado el oro. Mientras tanto, un corrupto sargento de la Unión conocido como “Ojos de Ángel” (Lee Van Cleef) se encuentra tras la pista de Carson. Y no pasará mucho tiempo... antes de que sus caminos se crucen en el trayecto hacia el botín escondido.


Os dejo con la música de la intro del film, inolvidable.

domingo, 26 de septiembre de 2021

Bandas sonoras míticas del cine (LXXXVIII)

Como decía ayer, Por un puñado de dólares, dirigida por Sergio Leone en 1964, es una de esas películas que conviene situar en su contexto, para ser conscientes de la sorpresa que produjo en su momento y a la vez el enorme impacto que tuvo. Definitoria del Spaguetti Western, es la primera de una trilogía fantástica, rodada en Almería (España), que se completa con La muerte tenía un precio y El bueno, el feo y el malo (diseccionada ya aquí). Hablamos de algo que nadie podía imaginar en aquel entonces, ya que un producto de estas características, poco prometedoras, se convirtió en un éxito taquillero que lanzó la carrera de su director (hasta entonces un completo desconocido) y de su actor protagonista, Clint Eastwood (que protagonizaba westerns televisivos) y darle una vuelta de tuerca abismal a un género ya casi en vía muerta por aquella época. El protagonista que interpreta Clint Eastwood es un jinete solitario (al que llaman Joe en algún momento, pero que se le prefiere mantener en el anonimato) que llega al pueblo fronterizo de San Miguel en conflicto, donde hay dos familias enfrentadas, los Rojo y los Baxter. Hablamos de una época, después de la muerte de Juárez, donde en México dominan la injusticia, la violencia y el terror. Nada más llegar recibe advertencias de todo tipo ("No quisiera doblar las campanas por ti", o "Adios Amigo"), incluso del tabernero, pero lejos de amedrentarse, el vaquero decide quedarse y sacar provecho de su situación ofreciendo sus servicios a los Rojo (que venden alcohol), a la vez que ayuda secretamente a los Baxter (que venden armas), fomentando su rivalidad, un juego a dos bandas que le hará vivir peligrosamente.


Por supuesto, Ennio Morricone musicaba de manera formidable el film, el recurso de los silbidos, la guitarra acústica que hace la melodía y esas composiciones que cuadraban de manera perfecta con lo que se contaba, son insuperables.

Os dejo con el tema central del film.

sábado, 30 de noviembre de 2019

Bandas sonoras míticas de películas (XXVI)


Después de intentos fallidos, Sergio Leone logró rodar Érase una vez en América, una fastuosa película cuya idea original estaba en seis horas de película, que se vio obligado el director a recortar a cuatro y media, y finalmente a tres y media para que se pudiera estrenar en salas en dos partes en 1984. Posiblemente sea una de las obras maestras del cine más conseguidas, y con un resultado más redondo, y eso que en los recortes que sufrió hay personajes que lo notan y sus historias quedan sin verse (la nueva versión parece que los recupera).
Una película que está ambientada en los años de la Ley Seca en New York, desde 1920 a 1933, pero no llega a ser un film de gangsters al uso, sino una visión personal del director sobre el género y su devoción por una época ya pasada del cine, el de las grandes superproducciones.
Se trata de un gran cuadro sobre la historia de Estados Unidos en esos años, y poco complaciente con el público, con personajes muy odiosos en su totalidad, además de lograr que el verdadero protagonista de todo fuera el tiempo.
David Aaronson, un pobre chaval judío conoce en los suburbios de Manhattan a Max, otro joven hebreo dispuesto a llegar lejos a toda costa y por cualquier método. Noodles (Robert de Niro) y Max (James Woods) hacen muy buena amistad y con otros amigos forman una banda que prospera a base de robos, y se convierten en mafiosos importantes.
Todo esto está narrado musicalmente por la maravillosa banda sonora de Ennio Morricone, viejo colaborador ya por entonces de Leone, una banda sonora de las primeras que compré original en su día.


Os dejo con el tema central del film.

miércoles, 17 de mayo de 2017

Bandas sonoras míticas de películas (XIV)


Sergio Leone dirige en 1968 para mi su obra maestra incontestable, después de su trilogía del Spaguetti Western, Once upon a time in the west (traducida aquí como "Hasta que llegó su hora"). Con uno de los comienzos más sangrientos y espectaculares de la historia del cine, Brett McBain (granjero víudo de origen irlandés) y sus hijos que viven en una zona desértica y pobre, son asesinados por una banda de pistoleros, antes de la llegada de su futura esposa Jill (Claudia Cardinale) que viene desde Nueva Orleans (en realidad una fulana). Esa banda de pistoleros la lidera Frank interpretado por un Henry Fonda en estado de gracia, y que en muchos momentos del film es el mejor malo que he visto en el cine. En el lado opuesto está Harmonica (Charles Bronson), cuya venganza será lenta pero segura.


Pero en esta película, en la que todo es sublime, hay dos cosas que se salen del tiesto, por así decirlo, una es la belleza inconmensurable de Claudia Cardinale, porque no se puede tener más estilo y a la vez ser más guapa, y por otro lado la banda sonora de el maestro Ennio Morricone, que también había puesto música a la trilogía del dólar. Esta historia donde todo el rato hay personajes al borde de la muerte, cuenta con una música soberbia, donde suenan clavicordios, armónicas, orquesta, etc., todo en su justa medida para describir cada pasaje del film.


En fin os dejo con el Once Upon a Time in the West theme.






Y con la música de la escena final.

martes, 27 de septiembre de 2016

Escenas míticas del cine (XLVII)


En 1965, Sergio Leone dirige lo que sería la segunda parte de La trilogía del dólar, del género spaguetti western, traducida aquí como La muerte tenía un precio. Clint Eastwood repite con sombrero, poncho y sigue mascando tabaco (no lo llega a fumar, odia fumar) que escupe, y sigue interpretando a El Manco, un cazarecompensas que se gana la vida como tal, cobrando por entregar a la justicia, vivos o muertos, a los delincuentes más buscados. Pero aquí comparte protagonismo con otro personaje cuya labor es idéntica, el Coronel Douglas Mortimer, al que da vida Lee Van Cleef, hasta entonces actor secundario ("El hombre que mató a Liberty Valance", muchas series de televisión, etc...). Rodada en territorio español, contó con mayor presupuesto, claro está.


En una escena brutal, El Manco llega a un pueblo, donde le esperan unos pistoleros. Un chico recoge frutos de un árbol, y El Manco le ayuda con unos disparos a ser más rápido en la recogida, a lo que se une El Coronel Douglas Mortimer. Eso provoca el pavor de los pistoleros, que salen huyendo. Lo mejor de esta escena es que no hay ni un sólo diálogo. Todo esto con la memorable música de Ennio Morricone, de banda sonora gloriosa.

Os dejo con la mítica escena.

miércoles, 27 de julio de 2016

Escenas míticas del cine (XLIII)


En 1965, Sergio Leone dirige lo que sería la segunda parte de La trilogía del dólar, del género spaguetti western, traducida aquí como La muerte tenía un precio. Clint Eastwood repite con sombrero, poncho y sigue mascando tabaco (no lo llega a fumar, odia fumar) que escupe, y sigue interpretando a El Manco, un cazarecompensas que se gana la vida como tal, cobrando por entregar a la justicia, vivos o muertos, a los delincuentes más buscados. Pero aquí comparte protagonismo con otro personaje cuya labor es idéntica, el Coronel Douglas Mortimer, al que da vida Lee Van Cleef, hasta entonces actor secundario ("El hombre que mató a Liberty Valance", muchas series de televisión, etc...). Rodada en territorio español, contó con mayor presupuesto, claro está.


Aquí ambos al principio van cada uno por su lado, aunque al final decidirán ir juntos para cazar a El Indio (Gian Maria Volonté) formando una sociedad entre ambos. A uno le mueve sólo el móvil económico, sin embargo al otro la venganza.
En una enorme escena, de las muchas que jalonan el film, El Manco quiere al principio quitar de enmedio al Coronel, utilizando a un oriental para que se lleve su maleta y se vaya del pueblo, a lo que Mortimer responde negativamente.... "Arriba... A la estación..." hasta que el chino desiste. Todo parece indicar que entre ambos habrá un duelo, se pisan las botas, se retan como críos, pero la cosa empieza a puñetazos hasta que Clint saca el revólver y desplaza el sombrero del Coronel varias veces, hasta que queda fuera de su alcance de tiro, entonces responde Mortimer levantado el sombrero de El Manco tantas veces como quiere. Una gran manera de hacerse socios y montar planes juntos.

Disfrutad de esta mítica escena.

martes, 16 de junio de 2015

Per un pugno di dollari (1964)

Cartel del film


Por un puñado de dólares, dirigida por Sergio Leone en 1964, es una de esas películas que conviene situar en su contexto, para ser conscientes de la sorpresa que produjo en su momento y a la vez el enorme impacto que tuvo. Definitoria del Spaguetti Western, es la primera de una trilogía fantástica, rodada en Almería (España), que se completa con La muerte tenía un precio y El bueno, el feo y el malo (diseccionada ya aquí). Hablamos de algo que nadie podía imaginar en aquel entonces, ya que un producto de estas características, poco prometedoras, se convirtió en un éxito taquillero que lanzó la carrera de su director (hasta entonces un completo desconocido) y de su actor protagonista, Clint Eastwood (que protagonizaba westerns televisivos) y darle una vuelta de tuerca abismal a un género ya casi en vía muerta por aquella época.




Este film es innovador en su momento, claro que si, pero parte de sus rasgos estilísticos parten de las influencias de grandes directores americanos, de películas como Centauros del Desierto de John Ford (1956), Forty Guns de Samuel Fuller (1957), o El hombre del Oeste de Anthony Mann (1958) por poner algunos ejemplos de los grandes referentes.
Pero este film en concreto, es un remake de un film de Akira Kurosawa, Yojimbo (1961), pero los productores, vistas las expectativas pobres del inicio, decidieron no pagar las exigencias del director japonés por derechos de autor, cosa que cambió a partir del éxito internacional, ahí si la negociación fue diferente, ya que las recaudaciones daban dinero a espuertas.


El protagonista que interpreta Clint Eastwood es un jinete solitario (al que llaman Joe en algún momento, pero que se le prefiere mantener en el anonimato) que llega al pueblo fronterizo de San Miguel en conflicto, donde hay dos familias enfrentadas, los Rojo y los Baxter. Hablamos de una época, después de la muerte de Juárez, donde en México dominan la injusticia, la violencia y el terror. Nada más llegar recibe advertencias de todo tipo ("No quisiera doblar las campanas por ti", o "Adios Amigo"), incluso del tabernero, pero lejos de amedrentarse, el vaquero decide quedarse y sacar provecho de su situación ofreciendo sus servicios a los Rojo (que venden alcohol), a la vez que ayuda secretamente a los Baxter (que venden armas), fomentando su rivalidad, un juego a dos bandas que le hará vivir peligrosamente.


Pero el sello de Leone, queda patente en la dureza de las escenas de acción, donde Joe provoca numerosas matanzas saliendo indemne, lo que actualizó el género totalmente y lo puso al día, ya que era un western sucio y amoral, poco visto hasta entonces. Incluso la dureza de escenas donde se quema una casa con gente dentro, y no hay miramientos a la hora de disparar incluso a niños es algo novedoso del género. Sea como fuere, el escaso entendimiento idiomático entre director y actor se solucionó con un entendimiento instintivo, que dotó de un carisma indudable a este héroe imbatible, caracterizado por un mítico poncho, bajo el que esconde una pistola de afinada puntería y ese puro que masca y escupe. Leone era especialista en filmar rostros, algo que le hacía único, y aquí eso lo hace a la perfección, lo borda.


En definitva, una obra fundamental de un estilo que además completaba una banda sonora acertadísima del gran Ennio Morricone.

Os dejo con la escena de un tiroteo, donde Clint Eastwood reparte balas y da lecciones.


martes, 5 de agosto de 2014

Il buono, il brutto, il cattivo (1966)

  Cartel del film

El género del llamado Spaguetti Western tiene una trilogía gloriosa con Sergio Leone como director, a saber "Por un puñado de dólares" (1964), "La muerte tenía un precio" (1965) y "El bueno, el feo y el malo" (1966), todas con música fabulosa de Ennio Morricone y que para mi curiosamente van de menos a más, es decir, la segunda supera a la primera y la tercera es la mejor de las tres, en dura pugna con la segunda. A esta triada se la conoce como "La Trilogía del Dólar".
La maestría de Sergio Leone a la dirección de esta producción italiana es indiscutible, pero a la vez junta a un elenco de tres actores de una calidad suprema, por un lado a sus ya tratados Clint Eastwood y Lee Van Cleef, a los cuales añade a Elli Wallach, para mi un acierto soberbio ya que es el que pone la pimienta al asunto y es el contrapunto perfecto entre los dos pistoleros.

    El bueno (Clint Eastwood)

En plena Guerra Civil norteamericana, un par de estafadores se dedican a timar a las autoridades. Tuco (Eli Wallach) es perseguido por numerosos crímenes, y es atrapado y entregado a la justicia por un cazarecompensas conocido como el Rubio (Clint Eastwood), su cómplice de fechorías, quien lo libera de la horca a último momento para huir y repartirse el botín. Pero una serie de mutuas traiciones y desventuras los llevan a cruzarse en el camino con Bill Carson, un soldado confederado malherido. Antes de morir, les dice a ambos dónde se encuentra escondido un botín de 200.000 dólares en monedas de oro. El problema es que uno de ellos conoce el paradero (un cementerio) y el otro sabe en qué tumba se encuentra enterrado el oro. Mientras tanto, un corrupto sargento de la Unión conocido como “Ojos de Ángel” (Lee Van Cleef) se encuentra tras la pista de Carson. Y no pasará mucho tiempo... antes de que sus caminos se crucen en el trayecto hacia el botín escondido.

El feo (Eli Wallach)

Quizás el único pero que tiene el film, es su excesiva duración, cerca de las 3 horas. Pero Leone demuestra una cosa, y es que sin una gran inversión, pero con una gran historia que contar, los resultados son espectaculares. Y es que el dólar, amigos y amigas, es el auténtico protagonista de esta historia, con ciertas reminiscencias al mundo materialista. Un tesoro oculto será el "leit motiv" de los tres protagonistas durante todo el metraje, de forma que podremos ver las virtudes y miserias de cada uno de ellos, con la virtud de que el excelente trama que crea Leone convierte dichas andanzas y desventuras, en un entretenimiento de primera magnitud. Un film donde el bueno no es tan bueno, el malo tiene un lado humano... y el feo... también triunfa... a su manera.


El malo (Lee Van Cleef)


La secuencia del duelo final debería ser estudiada en todas las escuelas de cine, un prodigio de montaje. Para la posteridad, quedará el comienzo del film (con ese personaje que aparece cual muñeco en primer plano) dónde Sergio no recurre a diálogos en muchos minutos y le queda perfecto, realmente una gozada.

Os dejo con la escena final de film.

martes, 29 de enero de 2013

Escenas míticas de cine (IV)



Para mi la obra maestra de Sergio Leone, es sin duda, Once upon a time in the west (traducida aquí como "Hasta que llegó su hora") de 1968. Con uno de los comienzos más sangrientos y espectaculares de la historia del cine, Brett McBain (granjero víudo de origen irlandés) y sus hijos que viven en una zona desértica y pobre, son asesinados por una banda de pistoleros, antes de la llegada de su futura esposa Jill (Claudia Cardinale) que viene desde Nueva Orleans.




La primera escena en la que me detengo, es la llegada de Jill a la estación de tren, con la música de Ennio Morricone bestial, en la que se la ve como espera y no comprende porqué nadie ha ido a recogerla. Es con toda probabilidad una de las mujeres más bellas de la historia del cine y en este film está deliciosa, qué ojos, y qué belleza.











Frank (Henry Fonda), uno de los malos más malos de la historia del cine, recibe su merecido por parte de Armónica (Charles Bronson, quizás en su mejor actuación) que se venga así de el asesinato de un familiar directo suyo cuando él era pequeño, recordado con el tremendo flashback.
Es el duelo final, dónde ambos están de lujo, y la música de Morricone es gloriosa con esa guitarra cortante y los coros.