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domingo, 30 de octubre de 2022

Escenas míticas del cine (CCLV)

Como decía ayer, en 1971 Sergio Leone acabó dirigiendo ¡Agáchate, maldito!, como se tradujo aquí A fistful of dynamite, Giù La Testa (aunque también tuvo el título de "Érase una vez la Revolución"). Ya antes de filmar Hasta que llegó su hora en 1968, Leone andaba obsesionado con llevar a la pantalla "The Hoods" una historia de gángsters y afirmó que su obra maestra sería su último western. Pero la United le forzó a realizar otro western más si quería financiación para Érase una vez en América. Leone aceptó producir, crear la historia y trabajar en el guión, pero no dirigir. Eligió a Peter Bogdanovic, según él por su ópera prima "El héroe anda suelto" para que la dirigiese, pero realmente solo le atraía de él que tenía amistad con John Ford y Howard Hawks. Leone en las primeras reuniones con Bogdanovic no congenió para nada, ya que este no entendía nada de su filosofía cinéfila, entonces intentó reclutar a Sam Peckinpah, pero este declinó la oferta, por lo que Leone se vio obligado a algo casi lógico, a dirigir él lo que había creado y con la exigencia por parte de la productora de que Rod Steiger estuviera en el reparto haciendo de Juan Miranda, aunque Leone quería a Eli Wallach para ese papel, pero como compensación contó con James Coburn, ya que lo de Eastwood era un imposible, a Coburn lo había tentado años atrás.
Ambientada en el México revolucionario de principios del S.XX, Juan Miranda (Rod Steiger) es un bandido sucio y analfabeto cuya banda la componen su padre y sus incontables hijos. Esperan a una diligencia para asaltarla y una vez capturada se detiene a descansar cuando aparece un tipo muy curioso en motocicleta, es John H. Mallory (James Coburn), un especialista en explosivos y antiguo integrante del IRA irlandés, atormentado por un oscuro pasado y colaborador de los revolucionarios mexicanos. Juan ve en John el sueño de su vida, poder robar el banco de Mesa Verde con su colaboración. Es a partir de ahí cuando sus vidas de unen, regalándonos una historia de amistad dentro del Western realmente increíble. John es culto, refinado y con educación, mientras Juan es mezquino, analfabeto y ladrón, una mezcla antagonista pero efectiva. Un film de esos tapados y vilipendiados que se ve muy poco en televisión, y que para mí es una gran película.


En una escena mítica, Juan se quiere echar una cabezada en un momento de descanso, y pregunta a John desde su ignorancia qué es el papel, a lo que John le contesta que un mapa de su país, a lo que Juan contesta que él no tiene más país que él y su familia, a renglón seguido salta la soflama de Juan sobre quien inicia las revoluciones, desde su punto de vista siempre son los ricos (los que leen libros), para someter a los pobres (los que no leen libros).

Os dejo con la mítica escena.

miércoles, 2 de julio de 2014

10 años sin Marlon Brando.



 
Ayer se cumplieron 10 años de la desaparición a los 80 años de edad de Marlon Brando, nacido en Omaha, Nebraska en 1924. Empezó en el teatro desde muy joven y ya a comienzos de los 50 se hizo actor de cine dónde por su trabajo recibió dos Oscars en 1954 por La Ley del silencio y en 1972 por El Padrino, además de otras 6 nominaciones.
Brando tuvo desde pequeño el don de observar a la gente e imitar sus gestos hasta el extremo. Fue un adolescente rebelde, por lo que fue expulsado de varios colegios.
Personaje nada indiferente con mucho carisma, y llevando su rebeldía de pequeño hasta acontecimientos tan importantes como los Oscars, cuya estatuilla rechazó por El Padrino en defensa de los derechos civiles de los indios, por el maltrato que estos habían sufrido en la Historia Americana despojados de sus tierras y asesinados, siempre retratados injustamente como asesinos en el cine.
 
 



 
 
Su primera aparición en el cine fue en 1950 en la película The Men, una historia de veteranos de guerra que terminaron con alguna discpacidad (pasó un mes en un hospital militar para preparar dicho papel). A partir de ahí llegaron Un tranvía llamado deseo, ¡Viva Zapata!, Julio César, Salvaje que junto a La Ley del silencio y Desireé coparon 1954 de éxitos al actor, Ellos y ellas, La casa de té de la luna de agosto, Sayonara, El baile de los malditos, todo esto en los 50, ya en los 60 títulos míticos como El rostro impenetrable (en la que echa a Kubrick y la acaba dirigiendo él), Rebelión a bordo, La jauría humana (extraordinario film), La condesa de Honk Kong o Candy. Pero es en los 70 dónde ya se consagra como mito del cine con películas como El Padrino, El último tango en París, Superman o Apocalypse Now. Destacables film, aunque ya más escasos... Una árida estación blanca de 1987, Cristóbal Colón: El descubrimiento de 1992 y como no Don Juan de Marco de 1995. Su último film fue Un golpe maestro de 2001.




 
Su vida privada fue algo tormentosa, su imagen de galán (por la que tampoco se preocupaba mucho) fue en franco deterioro con el paso de los años, engordando muchísimo, además de sufrir diferentes situaciones familiares bastante desagradables, como asesinatos por el que uno de sus hijos fue encarcelado, o el suicidio de otra hija. Sus últimos años vivió en plan ermitaño y pobremente vendiendo sus posesiones en Tahití para sobrevivir.
 
 
 
 
Como homenaje a uno de los actores más impactantes del séptimo arte, os dejo con La ley del silencio de 1954, dirigida por Elia Kazan (director por el que nunca he sentido especial devoción, pero que considero que esta es su mejor película gracias a Brando).
 
Johnny Friendly (Lee J.Cobb), el jefe del sindicato portuario, utiliza métodos mafiosos para controlar y explotar a los estibadores de los muelles neoyorquinos. Terry Malloy (Marlon Brando), es un boxeador fracasado que trabaja para él y que se ha visto involuntariamente implicado en uno de sus crímenes. Cuando Malloy conoce a Edie Doyle (Eva Marie Saint), hermana de una víctima de Friendly, se produce en él una profunda transformación moral que lo lleva a arrepentirse de su vida pasada. A través de Edie conoce al padre Barrie (Karl Malden), que trata de animarlo para que acuda a los tribunales y cuente todo lo que sabe.
 
Disfrutad de esta joya del cine y de aquella escena mítica en la que Malloy y Charlie (Rod Steiger) discuten en el asiento trasero de un coche.