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martes, 17 de febrero de 2026

Escenas míticas del cine (CDLXXII)

En 1983 Bruce Beresford dirige Gracias y favores (Tender mercies) donde se narra la historia de un maduro cantante de country llamado Mac Sledge, al que da vida Robert Duvall, que está divorciado y le pega a la bebida, de hecho está medio vagabundo, hasta que conoce a una mujer viuda que tiene un hijo y ambos viven en la árida llanura de Texas. Un día Mac se despierta en un remoto motel de Texas y sin dinero para pagar el alojamiento, se ofrece para trabajar a las órdenes de la dueña del establecimiento Rosa Lee (Tess Harper), una joven viuda, que solo le pone una condición al forastero, que abandone el alcohol mientras no haya pagado su cuenta. Con el tiempo Sledge dejará la dependencia de la bebida y logra recuperar el timón de su vida desde la sobriedad, aunque su doloroso pasado le persigue.
El film es una apología del puritanismo (recordemos que es la época de Ronald Reagan que pregonaba un retorno a los valores tradicionales en lo moral) y eso que el director era australiano y que hacía su primer film en EEUU, pero en verdad es una obra sobre la redención, la de una antigua estrella del country venida a menos y que ha sido vencida por el alcoholismo, un tipo de historia que gusta mucho en Hollywood y sobre todo en la Academia, que premió a Robert Duvall con el Óscar por su actuación, al igual que lo haría en 2009 con Jeff Bridges por un papel muy parecido en Crazy Heart, donde curiosamente Robert Duvall interpretaba otro papel también.
En una escena mítica Mac canta en una fiesta un tema country mientras Rosa Lee y su hijo disfrutan de la actuación.
Sirva esta entrada en homenaje a Robert Duvall, distinguido y gran actor que murió este pasado 15 de febrero a los 95 años y que participó en films tan notables como El Padrino I y II (haciendo de Tom Hagen el abogado de los Corleone), Joe Kidd (haciendo de Frank Harland con Clint Eastwood), Apocalypse Now (haciendo del Coronel Kilgore), Días de trueno (como Harry Hogge), Un día de furia (haciendo del oficial de policía Pendergast), Open Range (como Jefe Spearman), etc.,


Os dejo con la mítica escena de Gracias y favores donde el propio Robert canta.

miércoles, 23 de agosto de 2023

Escenas míticas del cine (CCXCVIII)

En 1976 John Sturges dirige Ha llegado el águila, como se tradujo aquí del título inglés original que era The eagle has landed. Situado el relato en 1943 en plena Segunda Guerra Mundial, un comando alemán formado por 16 hombres planean tirarse en paracaídas sobre suelo británico para secuestrar al primer ministro inglés Wiston Churchill, durante la estancia de este en un pueblo del condado de Norfolk. La misión ha sido encomendada el condecorado héroe de guerra Coronel Steiner (Michael Caine), cuya sentencia de muerte por su oposición al genocidio judío ha sido suspendida y al irlandés Liam Davlin (Donald Sutherland), aunque supervisados y dirigidos desde Alemania por el Coronel Radl (Robert Duvall). Una vez aterrizan en Inglaterra, la misión consiste en dirigirse al pueblo camuflados con uniformes polacos. Precisamente en una mítica escena, se revisan los paracaídas, mientras el Coronel Kurt Steiner exige al Coronel Radl llevar debajo de los uniformes polacos los suyos alemanes, y si por cualquier cuestión la misión saliese mal, morir con sus uniformes verdaderos. La fascinante figura del capitán Steiner, un personaje que tenía mucho recorrido, ensombrece el estupendo trazado de personajes de una película a la que le falta un remate más contundente, pero ahí John Sturges (figura mítica de Hollywood de años atrás), un director eficaz y vigoroso, no tuvo el compromiso debido, ya que su máxima preocupación era cobrar para irse a hacer pesca de altura a la Baja California, cosa que le interesaba más que el cine hacía ya años y que por cierto era bastante caro. Así, Michael Caine en su autobiografía, admitía estar algo decepcionado con el resultado final de este film, y echaba la culpa de lo que podría haber sido un mejor acabado a Sturges.


Os dejo con la mítica escena antes referida.

sábado, 24 de junio de 2023

Escenas míticas del cine (CCLXXXVIII)


En el año 2003 Tim McCanlies dirige El secreto de los McCann, donde Walter (Haley Joel Osment, el niño del Sexto Sentido), tiene 14 años y es enviado por su frívola madre a la granja de sus tíos, Hub (Robert Duvall) y Garth McCann (Michael Caine) en una finca perdida de Texas. A Walter no le hace ninguna gracia ni ilusión tener que pasar el verano con ellos, ya que se dice y comenta que están medio locos, pero en verdad son dos viejos hermanos cascarrabias de los cuales se cuentan muchas leyendas, entre ellas que en su juventud fueron atracadores de bancos, asesinos a sueldo o criminales de guerra. Pero su madre tiene una misión para él, que es descubrir donde esconden un botín que robaron cuando eran ladrones. A los dos viejos tampoco les hace gracia acoger a Walter, pero el tiempo irá poco a poco haciendo crecer la amistad, y lo que a Walter le parecía al principio un rechazo por parte de ambos, no tarda en ver el lado bueno de sus tíos, y a empaparse de unas experiencias que le valdrán mucho para su futuro adulto.


En una escena mítica, Hub y Garth están con Walter en un bar comiendo, mientras entran unos jóvenes que vienen en plan malote y chuleta, uno se acerca a Hub y le intenta preguntar qué come y quitarle algo de la comida, pero Hub se lo impide, le suelta una charla y le coge del cuello, la soflama es impresionante.

Os dejo con la mítica escena.

jueves, 23 de febrero de 2023

Escenas míticas del cine (CCLXIX)

Como decía tiempo atrás, en 1979 Francis Ford Coppola dirige el que para mí es el Film con mayúsculas sobre la Guerra del Vietnam. El guión está basado en una novela de Joseph Conrad, El corazón de las tinieblas (Heart of darkness) y lo hicieron John Milius y el propio director. Ganadora de Oscars y candidata a otros muchos, también ganó la Palma de Oro en el Festival de Cannes de 1979.
En 2001 Coppola presentó, también en Cannes, un nuevo montaje de la película, de hasta 3 horas y casi media hora más con el nombre de Apocalypse Now Redux.
Se cuenta la historia del joven Capitán Willard al que finalmente encarnó Martin Sheen, después de que rechazaran dicho papel actores de la talla de Steve McQueen, Marlon Brando, Al Pacino, Clint Eastwood, James Caan, Jack Nicholson, Robert Redford por diferentes cuestiones e incluso se valoró a Gene Hackman. En un momento ya de desesperación total, y sabiendo que si no contrataba a actores de renombre no conseguiría el dinero de los distribuidores, lo que supondría el final del proyecto, Coppola recibió una llamada de el agente de Brando. El director al final consiguió contratarlo para el papel de Kurtz a cambio de 3 millones de dólares (1 millón por cada una de las tres semanas de rodaje), aunque el actor sufría de sobrepeso (y el director lo sabía), el actor en compensación acordó perder varios kilos.
Al final Coppola se decidió por un actor casi desconocido para el papel de Willard, Martin Sheen, que estaba rodando El puente de Casandra en Roma, pero un conflicto de agendas lo echó por tierra. Fue el momento de Harvey Keitel, al que le pagaban 80.000 dólares. Robert Duvall se llevó el papel del coronel Kilgore por 65.000 dólares y un 1'5% de los beneficios netos. Dennis Hooper aceptó participar interpretando al periodista gráfico que está con Kurtz, a cambio de tener una frase con Brando en una escena (esto realmente no pasó). Otra anécdota es que Laurence Fishburne mintió sobre su edad para interpretar a Tyrone "Clean" Miller (tenía 14 años cuando rodó el film, si, el que baila en la barcaza el Satisfaction de los Rolling Stones).
Se rodaba en Filipinas y una vez inmersos ya un mes en la grabación el director se convenció de que Harvey Keitel no era el actor que él quería para el papel de Willard, y al final si que fue Martin Sheen el elegido último, por lo que se volvieron a filmar todas las escenas que Keitel había rodado.
Ese papel era fundamental en el film, obviamente, se trataba de un oficial de los servicios de inteligencia del ejército estadounidense, que se le había encomendado entrar en Camboya con la peligrosa misión de eliminar a Kurtz, un coronel renegado que se había vuelto loco. El capitán (que va narrando el film) comandaba una barcaza río arriba, hasta llegar al corazón de la selva, donde Kurtz reinaba como un buda despótico sobre los miembros de la tribu Motagnard, que le adoraban como a un dios.


En una escena mítica el 
Coronel Kilgore está preparando la salida de la caballería en helicópteros, y le pregunta a uno de sus soldados que como se encuentra, a lo que Jimmy contesta: "como un hijo de puta", a lo que el Coronel da la orden para despegar mientras el corneta toca notas de ataque.

Os dejo con la mítica escena.

sábado, 28 de enero de 2023

Escenas míticas del cine (CCLXVII)


En 1979 Francis Ford Coppola dirige el que para mí es el Film con mayúsculas sobre la Guerra del Vietnam. El guión está basado en una novela de Joseph Conrad, El corazón de las tinieblas (Heart of darkness) y lo hicieron John Milius y el propio director. Ganadora de Oscars y candidata a otros muchos, también ganó la Palma de Oro en el Festival de Cannes de 1979.
En 2001 Coppola presentó, también en Cannes, un nuevo montaje de la película, de hasta 3 horas y casi media hora más con el nombre de Apocalypse Now Redux.
Se cuenta la historia del joven Capitán Willard al que finalmente encarnó Martin Sheen, después de que rechazaran dicho papel actores de la talla de Steve McQueen, Marlon Brando, Al Pacino, Clint Eastwood, James Caan, Jack Nicholson, Robert Redford por diferentes cuestiones e incluso se valoró a Gene Hackman. En un momento ya de desesperación total, y sabiendo que si no contrataba a actores de renombre no conseguiría el dinero de los distribuidores, lo que supondría el final del proyecto, Coppola recibió una llamada de el agente de Brando. El director al final consiguió contratarlo para el papel de Kurtz a cambio de 3 millones de dólares (1 millón por cada una de las tres semanas de rodaje), aunque el actor sufría de sobrepeso (y el director lo sabía), el actor en compensación acordó perder varios kilos.
Al final Coppola se decidió por un actor casi desconocido para el papel de Willard, Martin Sheen, que estaba rodando El puente de Casandra en Roma, pero un conflicto de agendas lo echó por tierra. Fue el momento de Harvey Keitel, al que le pagaban 80.000 dólares. Robert Duvall se llevó el papel del coronel Kilgore por 65.000 dólares y un 1'5% de los beneficios netos. Dennis Hooper aceptó participar interpretando al periodista gráfico que está con Kurtz, a cambio de tener una frase con Brando en una escena (esto realmente no pasó). Otra anécdota es que Laurence Fishburne mintió sobre su edad para interpretar a Tyrone "Clean" Miller (tenía 14 años cuando rodó el film, si, el que baila en la barcaza el Satisfaction de los Rolling Stones).
Se rodaba en Filipinas y una vez inmersos ya un mes en la grabación el director se convenció de que Harvey Keitel no era el actor que él quería para el papel de Willard, y al final si que fue Martin Sheen el elegido último, por lo que se volvieron a filmar todas las escenas que Keitel había rodado.
Ese papel era fundamental en el film, obviamente, se trataba de un oficial de los servicios de inteligencia del ejército estadounidense, que se le había encomendado entrar en Camboya con la peligrosa misión de eliminar a Kurtz, un coronel renegado que se había vuelto loco. El capitán (que va narrando el film) comandaba una barcaza río arriba, hasta llegar al corazón de la selva, donde Kurtz reinaba como un buda despótico sobre los miembros de la tribu Motagnard, que le adoraban como a un dios.


En una escena mítica, contemplamos la extensa jungla vietnamita, sobre ella sobrevuelan helicópteros y aviones, hay fuego, napalm, destrucción, mientras al Coronel Kilgore se le mete en la cabeza que uno de sus soldados haga surf mientras atacan, todo eso con la música de la Cabalgata de las Valkirias de Wagner sonando... Ya en tierra el Coronel le dice al soldado que está muy indeciso que o hace surf o combata, ahí es nada.

Os dejo con la mítica escena.

viernes, 27 de enero de 2023

The Pale Blue Eye (2022)

Scott Cooper dirige Los crímenes de la Academia, como aquí se ha traducido, basado en la novela de Louis Bayard de 2006 y que nos relata un thriller gótico ambientado en 1830, donde empiezan a ocurrir unos asesinatos en la Academia de cadetes de West Point, para lo que el capitán y el coronel de dicha institución reclaman a un veterano detective llamado Augustus Landor, al que da vida Christian Bale, para que investigue esos hechos, para lo que reclutará como ayudante a un joven cadete llamado Edgar Allan Poe (Harry Melling), que luego sería conocido por todo el mundo. Esta película se lanzó el pasado diciembre en la plataforma Netflix. 


En las primeras horas de una mañana gris de invierno, un cadete es encontrado muerto, presuntamente ahorcado en un árbol. Pero después de que el cuerpo llega a la morgue, y es inspeccionado por el doctor, la tragedia se vuelve aún más salvaje, ya que se descubre que el corazón del joven ha sido extraído hábilmente. Es por esto que el coronel que dirige la Academia, y temiendo un daño irreparable a la incipiente academia militar, recurre a Landor. Pero el detective tendrá, en el inicio de sus pesquisas, el obstáculo del código de silencio de los cadetes, por lo que de manera inteligente pedirá la colaboración de uno de los suyos, ya que las declaraciones que toma a los cadetes le sirven de poco, este será Poe, bastante excéntrico con desdén por los rigores del ejército y afición a la poesía.


La película tiene un gran diseño de vestuario, peinado, maquillaje, y está perfectamente ambientada, pero al final estamos ante un duelo interpretativo de altos vuelos entre Bale y Melling, donde Harry que está fascinante (su parecido con el auténtico Poe es increíble) no solo se defiende contra el imponente Bale, sino que se convierte en su reflejo inverso. Pero el reparto no se queda atrás, con un Robert Duvall ya mayor (casi irreconocible), Gillian Anderson, Lucy Boynton, Charlotte Gainsburg o Toby Jones.


Pero esta película adolece de varias cosas, primero su ritmo es demasiado lento en ocasiones, su duración es excesivamente larga para la cantidad de eventos que suceden, y su paleta visual lavada y nítida le llevan a asemejarse más a una telenovela de presupuesto alto que a un film realmente, hay escenas de diálogo sin refinar, y la sensación que te queda a la postre, es de un desaprovechamiento generalizado. Todo es demasiado correcto, diría que hasta edulcorado, con ganas de hacer cine de época que se pegan con la naturaleza gótica, misteriosa y evocadora delos cruentos asesinatos, por momentos (además lo dije mientras la veía) que quiere ser un Sleepy Hollow dirigida por un aspirante a gran director, y se queda lejos.


Os dejo con el tráiler del film.

martes, 20 de junio de 2017

Escenas míticas del cine (LVIII)


En 1972 Francis Ford Coppola dirige una obra maestra, El Padrino, basada en la novela de Mario Puzo, que participó en el guión junto al propio director. Hay una escena, después de que se haya presentado a la familia a través de una larga introducción, donde se produce la entrevista entre la familia Corleone (sin Michael, que no entraba todavía en los negocios) y el narcotraficante Virgil Sollozzo (interpretado magistralmente por Al Lettieri). En este encuentro, Sollozzo ofrece a la familia Corleone un trato, del cual Don Vito (Marlon Brando) pronto se descuelga al no gustarle la división del dinero, y le acusa de que tendrá que financiarle influencia política y protección legal en la operación, a cambio de un porcentaje bajo de beneficios. Es un negocio de importación de heorína que el narco tiene pactado con la familia Tattaglia. Esta negativa de Don Vito, desencadenará toda la espiral de crímenes que ya no para en todo el film, que tocará al propio Don Vito y hará que la figura de Michael Corleone crezca de forma exponencial.


Sin duda el momento más mítico es la metedura de pata de Sonny (James Caan), algo habitual en el impetuoso hijo mayor de El Padrino, al que su padre echará la bronca pertinente a solas después de la reunión. Pero hay una frase, después del discurso de Sollozo donde dice necesitar a una persona con "amigos influyentes y un millón de dólares en la mano" en la que Don Vito deja claro que perdería el apoyo de esos políticos si le relacionan con asuntos de drogas, en vez de con el juego, que es por donde él se los metió en el bolsillo, en pocas palabras considera el asunto del narcotráfico algo sucio, algo que no gusta nada al narco, aunque deja claro que a él le es indiferente lo que un hombre haga para vivir. También es una contraposición de una ideología más antigua, con una más moderna. Se estrechan las manos, pero Don Vito no se fía de Sollozo y hace llamar a Luca Brasi, para que investigue sobre él, ya que no le parece de confianza...


Os dejo con la mítica escena.

lunes, 27 de abril de 2015

Escenas míticas del cine (XXXIII)

 
En 1972 Francis Ford Coppola dirige El Padrino, obra maestra absoluta del cine, en la que se describe con precisión anatómica el reinado de Vito Corleone (Marlon Brando) y se ve el funcionamiento de su familia y al clan que tiene a su pleno servicio. Don Vito Corleone es el respetado y temido jefe de una de las cinco familias de la mafia de Nueva York. Tiene cuatro hijos, Connie (Talia Shire), el impulsivo Sonny (James Caan), el pusilánime Freddie (John Cazale) y Michael (Al Pacino), que no quiere saber nada de los negocios de su padre.
En una escena memorable le va a ver Johnny Fontane, interpretado por Al Martino, que fue en verdad uno de los grandes crooners del pop italiano de América, con una cadena de éxitos desde la década de los 50 hasta mediados de los 70, y siempre es recordado por este papel, algo misterioso, supuestamente con paralelismos con la vida de Frank Sinatra (siempre se ha hablado mucho de su relación con la mafia que le ayudó), pero con similitudes a la propia carrera de Martino.

  
En esta reunión Fontane le pide un favor a Don Vito, para que le den un papel en un film, ya que el productor de la misma no le quiere ni ver porque dice que está acabado, a lo que Vito le pone firme y le dice que le hará una oferta que no podrá rechazar... una cabeza de caballo lo arreglará todo.

Os dejo con la mítica escena.
 

martes, 31 de marzo de 2015

Escenas míticas del cine (XXXI)


En 1974, Francis Ford Coppola realiza la segunda parte del Padrino, basado igualmente en la novela de Mario Puzo. Aquí se desarrolla la continuación de la historia de los Corleone, por medio de dos historias paralelas, primero la elección de Michael Corleone como jefe de los negocios familiares y por otro los orígenes del patriarca, el ya fallecido Don Vito a quien da vida un inmenso y muy joven Robert de Niro, primero en Sicilia y luego en Estados Unidos, donde empezando desde abajo llegó a ser el capo de la mafia de New York.
Aquí suceden hechos realmente importantes en el devenir de la familia, y la película relata el reinado de Michael con todos sus problemas, y su manera de manejar todo.


En una mítica escena en donde el corrupto senador Pat Geary (G.D. Spradlin) dificulta los ambiciosos proyectos de Michael Corleone de expandir su negocio de hoteles y casinos en Las Vegas, éste amenaza a Michael y su familia, pero la contestación del jefe de la familia Corleone no tiene desperdicio, más adelante dicho senador las pasará canutas.
Disfrutad de la escena.


sábado, 15 de febrero de 2014

Falling down (1992)


Joel Shumacher dirige en 1992 Falling down, traducida aquí como "Un día de furia", una de esas películas que vi en su día poco después de su estreno (hablo de un par de años) en televisión y en aquel momento no me convenció, fue años después cuando la volví a ver, y me divertí tanto, que comprendí que el film necesitaba mayor conocimiento y experiencia por mi parte para valorarla. Se trata de una extraordinaria película acerca de la condición humana, y de como nuestros comportamientos pueden llegar a generar las más disparatadas situaciones.
Michael Douglas está soberbio interpretando a William Foster, un hombre corriente que supera como puede sus frustraciones diarias en Los Ángeles, y que sólo quiere regresar a casa, pero durante una jornada de intensísimo calor, se juntan el colapso del tráfico, la ansiedad y el agobio, por lo que, de manera violenta, William se rebela contra todo lo que le rodea.
Mientras tanto, un oficial de policía ya veterano, Pendergast (Robert Duvall) intentará poner fin a esta sin razón.

  
William es un empleado de una importante firma de defensa, y padece un desequilibrio mental que en circunstancias normales no se manifiesta. Hoy, porque la película se desarrolla a lo largo de un día, es el cumpleaños de su hija y quiere ir a visitarla a casa de su ex esposa Beth (Barbara Hershey), de la que se divorció. A partir de su abandono del coche en un intenso tráfico, cruza la ciudad para cumplir su objetivo y le van surgiendo situaciones de lo más variopintas, desde una tienda de un coreano donde la lía, con unos ladrones que le quieren atracar y a los que espanta, en un McDonalds dónde quiere desayunar fuera del horario de desayuno, con un nazi de una tienda al que se acaba cargando... un sinfín de historias de lo más cómicas que sólo hacen que se vaya estrechando el círculo hacia él, para tener un final triste en la playa de Venice.
 

Una película inquietante, con muchas gotas de humor, más de las que os podaís imaginar, y un reparto exquisito, destacando Michael Douglas por encima de todos.
Os dejo con una mítica escena, la de la hamburguesería cuando William quiere pedir desayuno fuera de horario y suelta una de sus frases lapidarias...
Rick ¿te suena la frase "El cliente siempre tiene razón"? Pues aquí estoy, soy el cliente y quiero desayunar... y esa tremenda crítica a la sociedad de consumo...
 
 

martes, 28 de mayo de 2013

Apocalypse Now Redux (1979-2001)

Cartel del film


En 1979 Francis Ford Coppola dirige el que para mí es el Film con mayúsculas sobre la Guerra del Vietnam. El guión está basado en una novela de Joseph Conrad, El corazón de las tinieblas (Heart of darkness). Ganadora de Oscars y candidata a otros muchos, también ganó la Palma de Oro en el Festival de Cannes de 1979.
En 2001 Coppola presentó, también en Cannes, un nuevo montaje de la película, de hasta 3 horas y casi media hora más con el nombre de Apocalypse Now Redux, que es la que yo os pongo.

    Llegada al territorio de Kurtz

El capitán Willard (Martin Sheen) es enviado a Vietnam a un lugar dentro de la jungla, con una misión concreta, que es la de localizar y matar al Coronel Kurtz (Marlon Brando) un ex boina verde que ha organizado su propio ejército,  y que se deja adorar por los nativos.
Willard va camuflado en una barcaza de soldados rasos que van subiendo río arriba, y sufre mil contratiempos, conflictos bélicos, poderes de la naturaleza, infecciones y enfermedades. Lo interesante, es que casi sin querer se va convirtiendo en un hombre similar al que tiene que matar.

Marlon Brando
            
  
A lo largo de la historia, tanto escenarios como acción se vuelven más locura y menos realidad. La película tiene momentos míticos de la historia del cine, como el inicio, en el que la imagen del capitán Willard, tendido sobre la cama y mirando al ventilador, se une a los helicópteros que bomardean la selva con Napalm mientras suena el The End de los Doors, imágenes y música se entrelazan de manera bestial, así como cuando el coronel Bill Kilgore (Robert Duvall) describe lo que para él es un bomardeo de una colina con Napalm y su frase memorable... "Aquella colina olía... a... Victoria". Otro momento genial es la escena en que los helicópteros del Noveno batallón de la Primera División de Caballería (Aerostransportada) bombardean el poblado vietnamita, todo ello ambientado con la Cabalgata de las Valquirias de Wagner.

     Martin Sheen
 
 
Impresiona que El Coronel Kurtz (Marlon Brando) no sale hasta la última hora de película, y destaca esa escena en que Willard es llevado ante Kurtz para ser interrogado, dónde hay una combinación de luces y sombras que ocultan el rostro del coronel (lado bueno/lado malo). Una película que trata mucho los trastornos en los soldados que esta guerra (y cualquier otra guerra) ocasionan y que ya afectan a toda su vida, en función de su personalidad, actos y conciencia.
 
Os dejo con el tráiler de la película.
 

miércoles, 17 de abril de 2013

Joe Kidd (1972)



En 1972 John Sturges dirige a Clint Eastwood en un western algo diferente. A muchos expertos les parece un bajón en su carrera, o un western menor, y sin embargo a mi me parece una gran película.
El film trata sobre un ex cazarecompensas, Joe Kidd (Clint Eastwood), contratado por un rico terrateniente llamado Frank Harlan (Robert Duvall) para ir de cacería, aunque en realidad es para localizar a mexicanos comandados por el líder revolucionario Luis Chama (John Saxon), que lucha por la reforma de la tierra.


Joe Kidd, acaba por darse cuenta de que cuando ya no es útil para Harlan, cuyo verdadero objetivo es Chama, intenta salir indemne y unirse a la causa del líder escondido en las montañas. Se crea una interesante persecución cuyo final está perfectamente rodado.


Clint Eastwood en el mejor momento de su carrera como actor ty Robert Duvall en un momento de madurez que aporta mucho.

Disfrutad del film (con un doblaje algo diferente, sin Constantino Romero).

viernes, 11 de enero de 2013

Escenas míticas del cine (I)


Una de esas escenas míticas y cumbre en la historia del cine, es para mi en el comienzo de El Padrino I, de Francis Ford Coppola que dirige magistralmente en 1972, basada en la novela de Mario Puzo.
La película que comienza con la boda de la hija del Padrino, Connie, tiene su primera y mítica escena cuando Amerigo Bonasera (Salvatore Corsitto) visita a El Padrino (Marlon Brando) pidéndole justicia por la paliza recibida por su hija. Amigos desde hace años, ambos se habían distanciado, pero al suceder esto acude a Don Vito Corleone, para que los que pegaron a su hija y salieron sin condena, paguen por ello.
Memorables momentos en los que El Padrino le dice a Bonasera que sólo se acuerda de él cuando le falla la policía, o cuando alguien mancilla el honor de su hija, que no ha mantenido la amistad porque no quería meterse en líos, a lo que Don Vito le termina sentenciando que los enemigos de sus amigos, se convierten en sus enemigos. El arrepentimiento de Bonasera besando la mano de Don Vito, sirve de reconciliación entre ambos. A partir de ahí habla con Tom Haggen (Robert Duvall) abogado de la familia para encargarle de designar a los que solucionarán ese tema, mientras Santino "Sonny" Corleone (James Caan) observa la escena en silencio.
Disfrutad de la escena.