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sábado, 21 de febrero de 2026

La cena (2025)

Manuel Gómez Pereira dirige esta tragicomedia que resulta un pasatiempo de lo más divertido y que a mí personalmente se me ha pasado volando, buena señal dicen. A este director le recuerdo por películas antiguas suyas como Todos los hombres sois iguales o Boca a Boca. Aquí se vale de un escenario ya conocido y mil veces tratado, el de la Guerra Civil (y basado en aquella obra teatral de 2008 titulada La cena de los generales de José Luis Alonso de Santos), que recién terminada unas dos semanas después, tiene por sorpresa una cena de celebración que tendrá como invitado estelar al General Franco en el Hotel Palace de Madrid y a toda su plana mayor. Se le encarga dicha operación, para que todo esté a gusto del Generalísimo, al joven Teniente Medina (Mario Casas, al que en este film aguanto porque no está mal). Medina llega al Palace y habla con el maitre Genaro, al que da vida un extraordinario Alberto San Juan, que para empezar le dirá que todo el personal de cocina, están detenidos por ser republicanos, pero pide su llegada por un día, para poder preparar la cena ya que son los mejores de Madrid. Medina les salva de ser fusilados con el consentimiento de Alonso (Asier Exteandia). Por si fuera poco, el antiguo comedor del Hotel está convertido en un hospital y los manjares escasean.


Pero las cosas no son tan fáciles y cuando los cocineros llegan a el Hotel, se les dice para lo que se les ha requerido, pero Antón (Antonio Resines) se niega, por lo que es ejecutado por Alonso. Visto que las cosas van muy en serio, el resto de cocineros se pone manos a la obra, hasta que llegan los camareros, que son afines al movimiento, despertándose rencillas viejas entre ellos. Por el medio habrá peticiones constantes como una orquesta, que será la femenina del propio Hotel con su cantante María (Nora Hernández), flores que se "donarán" por parte de la iglesia y por supuesto un menú al gusto del importante invitado y su mujer. Es aquí donde el humor estilo Berlanga sale  bastante, mucho humor negro dentro de un desarrollo coral, donde los secundarios son muy importantes junto a los protagonistas.


El dúo protagonista que forman a la fuerza Genaro Palazón y el Teniente Medina guiará todo el film limando sus asperezas iniciales, ya que de su unión y conjunción saldrá el resultado de todo para bien o para mal. El asunto en principio va todo sobre ruedas, pero en la cocina se traman asuntos que van más allá del menú y que provocarán un desvío del plan previsto. Aún así prima el ingenio y el talante benevolente de los protagonistas, habiendo unas agradecidas notas gastronómicas. Además destapa los secretos, tribulaciones y carencias de unos trabajadores humildes, pero vocacionalmente comprometidos, que se resisten a ser víctimas de la opresión.


Os dejo con el tráiler del film.

jueves, 30 de marzo de 2017

El Bar (2017)


Hace ya unos años y unas películas en los que Álex de la Iglesia, al que le debemos films impagables como El Día de la bestia o La comunidad, repite por decirlo así, un cuadro parecido en cada nueva película que hace cambiando el entorno y la situación. Aquí un grupo de gente, cada uno con un toque algo peculiar, y donde no faltan sus personajes frikis, se ven atrapados en un bar de la plaza castiza de Los Mostenses en Madrid, con el agravante de que todo aquel que intenta salir de él, es disparado a quemarropa por tiradores invisibles. Allí dentro del bar se formará una convivencia forzada, algo esperpéntica y sobre todo llena de angustia.


Pero ante todo, la primera parte de la película, que es la mejor, nos muestra una serie de situaciones que se generan entre los personajes, donde salen a relucir las miserias de cada uno de ellos, un mendigo cachas y bebedor, Israel (Jaime Ordoñez) al que la gente mira siempre mal por su aspecto, una ludópata Trini (Carmen Machi) que sólo pide cambio en barra para gastarlo luego todo en la máquina tragaperras, un tipo argentino Sergio (Alejandro Awada) que vende lencería de mujer y la lleva en la cartera, la niña mona y pija de turno, Elena (Bellísima Blanca Suárez), un hipster enganchado al móvil, Nacho (Mario Casas), un ex-policía Andrés (Joaquín Climent) y la dueña del local Amparo (Terele Pávez) y su camarero Sátur (Secun de La Rosa).


La película va degenerando, y en ese proceso todos los personajes se van encontrando ante situaciones límite, ante las cuales reaccionan a su manera cuando el miedo se apodera de ellos. Miedo, egoísmo e hipocresía salen a la luz de una manera brillante por parte del director, y desde luego todo ello salpicado por sus habituales gags humorísticos, que tan bien ha sabido llevar siempre, y que sin duda hace más llevadera toda la trama, y la relación entre los personajes, que también se van deteriorando, como el film.
Sin duda que hay actores que están soberbios, Carmen Machi, Mario Casas (con éste director lo borda), Joaquín Climent y Secun de La Rosa, por ejemplo.


Es una pena, y me pasa en las últimas películas de este gran director, que el film desbarra en su segunda parte, donde está desarrollado en las catacumbas y galerías subterráneas de la ciudad, el esperpento es ya demasiado palpable, el guión sufre ya que hay aspectos no aclarados del todo y donde al director se le va de las manos, incluso pareciendo en el tramo final, una película del montón, por lo que te queda una sensación rara, cuando habías estado disfrutando de lo lindo en la primera parte. Se pide un poco más de explicación de lo que sucede en el bar, y esa parte final de oscuridad y vida subterránea tendría más sentido.


Os dejo con el tráiler de El Bar.

jueves, 12 de mayo de 2016

Toro (2016)

Cartel del film

Segunda película del director Kike Maíllo, después de aquel Eva de 2011 que ya llamó la atención en su día. Aquí cambia al thriller de acción, donde al drama de la historia, se le añade un ambiente de la España más costumbrista, que camina entre lo religioso (procesiones que en Andalucía son devoción), lo taurino y el ambiente mafioso y delictivo de la costa sur española.
En muchos momentos hay similitudes con la magnífica Grupo 7 de Alberto Rodríguez, como por ejemplo el protagonista, aquí interpretado también por Mario Casasm, pero sin embargo para mi falla en el guión, con cosas mejorables, y consigue mantenerse por el reparto actoral, bastante bueno.

Mario Casas & Luis Tosar

El esfuerzo de Maíllo es llamativo, pero estamos ante un guión previsible, al que ya le adivinas el final casi desde el principio. Su afán por rodar planos breves, que den dinamismo e intensidad a las peripecias de unos personajes que van contrarreloj, pero que están demasiado estereotipados, aparte de que Mario Casas sigue sin convercerme, ya que repite el mismo papel una y otra vez en cada película, y que no regula la intensidad dramática de los mismos, acaba chocando con los fallos de un guión, que a veces te vuelve tarumba con el asunto geográfico, ya que van de Torremolinos a Almería, luego de allí a Almuñecar de vuelta y otra vez a Málaga, sin dejar claro si en tan poco espacio temporal es posible eso.


José Manuel Poga y José Sacristán

El problema de esta película es que te queda una sensación rara o agridulce después de verla, y es que tiene el handicap de que entra del tirón, se digiere con facilidad, pero no consigue llegar a pesar de intentarlo, sobre todo por culpa del guión, bastante plano, y una falta de cuidado en algunos detalles, por lo que después de verla te quedas con la copla de que es tan fácil disfrutarla como olvidarse de ella.
En cuanto a la banda sonora, los sintetizadores de Joe Crepúsculo tampoco consiguen hacer un buen empaque en el film, por lo que todo queda algo difuminado.


Y luego está el reparto de actores, que en gran medida salvan la película, pero sobre todo y ante todo un excelso José Sacristán, que quien lo diría, ya en su edad muy mayor está siendo descubierto como un talento brutal para papeles de sonado, mafioso, asesino, etc., algo que cuando hacía películas con Alfredo Landa, nadie hacía presagiar. Aquí interpreta a Romano, un mafioso muy religioso, sangriento, cruel, mujeriego y como no, vengativo.
Mario Casas interpreta a Toro, con sus limitaciones, pero esforzándose, aunque le falte saber regular en muchos tramos y tener algo más de expresividad, y aunque tiene química con Luis Tosar, que hace de López, al que considera su hermano, no brillan en exceso, pero es Tosar y su talento innato los que salen a flote evitando un fiasco.
El resto de secundarios muy correctos, destacando José Manuel Poga en el papel de Ginés, brazo derecho de Romano, y Claudia Canal como Diana, la hija de López.


Os dejo con el tráiler del film.

viernes, 6 de noviembre de 2015

Mi gran noche (2015)

Cartel del film

La nueva película de Alex de la Iglesia, Mi gran noche, vuelve a juntar a muchos de los actores que trabajaron en Las Brujas de Zugarramurdi (2013), con la incorporación de Raphael en su regreso al cine, y que sinceramente está espléndido, haciendo una gran parodia de si mismo, y riéndose a espuertas de su imagen de leyenda de la música del petardeo.
Bastante caos en el que el director es especialista, mucha ironía, bastante crítica a aspectos de la sociedad y muchas lentejuelas y falso glamour es la Nochevieja que nos propone el director.



Faltan pocas horas para que empiece el año nuevo y en un plató de televisión se reúnen varias estrellas para esperar las campanadas y celebrar juntos la llegada del año nuevo (2016). Pero, en realidad, este programa especial de Nochevieja se está grabando en octubre a las afueras de Madrid. En la grabación, llaman a Jose (Pepón Nieto), para sustituir a un figurante que ha quedado malherido por un cámara, un tipo en paro, cuarentón y que es contratado por una ETT para ir de figurante, mientras otros cientos de personas como él llevan allí semana y media encerradas, sin parar de ensayar, sudando la gota gorda, fingiendo que disfrutan, mientras ríen y festejan falsamente la Nochevieja. Justo afuera de los estudios, la tensión entre trabajadores que se manifiestan por un ERE inminente y la policía es enorme.


Alphonso (Raphael), la estrella musical veterana, es capaz de todo para asegurarse que su actuación tendrá la máxima audiencia, y no escatima en trucos de todo tipo para que sea así, incluso herir a su contrincante, Adanne (Mario Casas), su antagonista, jóven cantante latino, ligoncete y acosado por las fans, que quieren chantajearle aprovechando su flojera de pantalón.
Los presentadores del programa se odian (Carolina Bang y Hugo Silva), una pareja que se quiere y se odia a partes iguales (aunque domina el odio, ja, ja) compiten por ganarse la confianza del productor en una lucha sin cuartel. En todo ese ambiente, la vida de Alphonso corre serio peligro.


Así el film, resulta caótico y esperpéntico pero trepidante, donde el ritmo no decae en ningún momento y consigue mantener en todo momento la atención del espectador, pero a su vez es un ritmo tan vertiginoso que a veces no da tiempo a asimilar las miles de cosas y detalles que se suceden sin solución de continuidad, provocando cierto cansancio, ya que no hay descansos ni pausas, que como en un buen disco se compensa con temas tranquilos después de los cañeros. eso provoca que pequeñas historias que podrían tener más chica quedan en anécdotas, y otras menos importantes son alargadas en exceso.
Todo esto del humor negro de nuestro querido país, la casposidad y demás, se mezcla con temas serios como el paro y la corrupción, y está muy bien hilado, ambas conviven.
Eso si, muy destacables en el plano actoral Carlos Areces, el propio Mario Casas (por fin está acorde al papel, le va clavado), Carmen Machi, Blanca Suárez y la gran y fantástica Terele Pávez.



Os dejo con el traíler de esta divertida parodia, entretenimiento a saco.


viernes, 18 de septiembre de 2015

Grupo 7 (2012)

Cartel del film

En el año 2012 Alberto Rodríguez, el director andaluz, estrenaba Grupo 7, un drama policial de lo más convincente, muy audaz, crudo a la vez, y sin duda alguna, uno de los títulos más potentes del género en los últimos años. Recuerdo que en esa edición la triunfadora en los Goya fue Blancanieves, otra enorme película (reseñada aquí en su día), pero aquí en un film que trata un tema que no es novedoso, resalta sobremanera que si está hecho de tal forma que el lugar y el momento de los hechos están tan bien narrados, que consigue que tenga un interés de principio a fin.
Grupo 7 parte de un guión de Rafael Cobos, ambientado en Sevilla antes de la inauguración de la Expo de 1992, si bien en algún momento llega a parecer que estamos en un thriller norteamericano de los años 70.


La trama se basa en torno a un grupo especial de la policía que tiene la misión de limpiar las calles del centro de la ciudad y así acabar con el narcotráfico galopante antes del gran acontecimiento mundial. El comando lo forman Rafael (Antonio de La Torre), Ángel (Mario Casas), Miguel (José Manuel Poga) y Mateo (Joaquín Nuñez) que se caracterizan por saltarse en ocasiones la legalidad y hacer todo lo posible para conseguir el objetivo (incautar droga). Sus violentos métodos dan resultados, lo que les proporciona reconocimiento, libertad y exposición pública, lo que traerá consecuencias y no todas buenas.
Es una película policíaca de acción, intrigas criminales, persecuciones, arrestos, pero también un drama de lealtades y mentiras, dentro de un grupo de hombres arrogantes y a la vez desvalidos, vulnerables en sus vidas y violentos.


Ese enfrentamiento diario con la cara más sórdida de la ciudad va poco a poco alterando el carácter del más inexperto, Ángel, que al empezar el film parece que aspira a ser un agente brillante, pero con el tiempo, tras probar los peligros y sinsabores de su trabajo, además de sobrellevar su problema de salud, se corrompe y comienza a abusar de la impunidad de la que goza el Grupo 7. Lo hace con el permiso de Rafael, a quien Miguel y Mateo respetan y siguen. Esa relación dentro del equipo está genialmente tratada, la camaradería, el liderazgo del viejo lobo de la manada (ganado con autoridad silenciosa) y luego cuestionado por el grumete recién llegado, que gana confianza, va a más y cuesta frenarle. Rafa evoluciona justo al revés, al inicio parece desequilibrado y brutal, muy visceral, pero lo que va sucediendo nos revela a un hombre que ha estado muy cerca de la muerte, herido en el alma y busca desesperadamente la paz.


Los dos policías de apoyo son dos secundarios excepcionales, donde Joaquín Nuñez aporta gotas de humor a su personaje que dan alegría al film. La única pega es Mario Casas, que no me acaba de entrar como actor para el papel de Ángel, a pesar de su gran esfuerzo, pero ha de ser más creíble cuando interpreta, de hecho su personaje es el que más minutos tiene en pantalla y cuando comparte escena con otro actor queda eclipsado.
Enorme la banda sonora de Julio de La Rosa.
Excepcional el director Alberto Rodríguez en el cuidado que pone con los actores y como los lleva, en otras palabras, hace que te preocupes por ellos, cuando para mucha gente podrían pasar por simples villanos. Sólo una pega, y es el sonido que a veces impide oír bien lo que dicen los personajes en las conversaciones, que hablan bastante rápido.




Os dejo con el tráiler de esta gran película.