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viernes, 17 de abril de 2026

Escenas míticas del cine (CDLXXXI)


Christopher Nolan, después del tremendo éxito de El Caballero Oscuro hizo Origen en 2010, una película cuya idea primigenia databa por lo menos de 2001, pero que el mismo director tuvo que madurar para darle una forma más entretenida con la acumulación de experiencia. Aquí nos cuenta la historia de Dom Cobb (Leonardo Di Caprio) que es un experto en el arte de apropiarse, durante el sueño, de los secretos del subconsciente ajeno. Esa curiosa, pero extraña habilidad, le convierte en un hombre muy cotizado en el mundo del espionaje, pero le condena a ser un fugitivo, y por tanto a llevar una vida normal, siempre escapando. Su única oportunidad para cambiar de vida será hacer lo contrario de lo que ha hecho siempre, "la incepción", que consiste en implantar una idea en el subconsciente, en lugar de extraerla. Como es lógico no todo el plan sale bien, desde el momento en que alguien interviene y predice cada uno de sus movimientos, alguien a quien sólo Cobb puede descubrir. El reparto es excepcional, pero hay un personaje en concreto que me resultó muy inquietante por su bipolaridad, el de Mal a la que da vida Marion Cotillard que oscila entre femme fatale y sufrida esposa de Cobb que solo quiere estar con él. El resto del reparto es una consecuencia de la necesidad de entrar en sueños ajenos, por lo que Cobb necesita un equipo integrado por otro personaje muy interesante que es Arthur, al que da vida Joseph Gordon-Levitt que quizás merece más presencia, aunque tiene momentos de mucho lucimiento en el film, y Eames que interpreta un Tom Hardy lleno de carisma (sobre todo en sus críticas a Arthur) y mucho encanto.
Como casi todas las películas de Nolan, esta generó debate sobre el desenlace e incluso sobre la posibilidad de que el director nos hubiera estado tomando el pelo, disfrazando la película de una cosa cuando realmente era otra, habilidad del director que ha practicado más veces y que a mí me pasa constantemente con sus films.
En una escena mítica Cobb está en un sueño y el director explora nuevos recursos como la utilización del ralentí cuando el protagonista cae de la bañera incitado por Arthur para que despierte.


Os dejo con la mítica escena.

viernes, 28 de noviembre de 2025

Escenas míticas del cine (CDLVI)

Como decía ayer, e1997 James Cameron dirigió, produjo, hizo el guión y montó la superproducción Titanic, que ya había tenido años atrás dos films dedicados al mismo tema, primero fue El hundimiento del Titanic de 1953 dirigido por Jean Negulesco, siendo creo la más floja, y la segunda que fue, pienso, la mejor titulada La última noche del Titanic dirigida por Roy Baker en 1958, basada en el libro de Walter Lord, bastante más cercana a la realidad. Pero Cameron en 1997 rompió la baraja, ya que partió de un presupuesto que superaba los 200 millones de dólares, pero nos guste o no (y yo tardé mucho en ver este film porque su publicidad y marketing fueron escandalosos y me echaban para atrás) es una cinta muy importante en la historia del cine, sobre todo en el aspecto de la producción. Recuperó la inversión con creces ya que recaudó más de mil millones en total, fue innovadora en efectos especiales y ganó un total de once Oscars, que se dice pronto.
La idea le surgió a James Cameron cuando vio en la televisión un documental sobre el hundimiento del Titanic, ya que quedó impresionado por las historias que narraban los supervivientes. Decidió que esas historias debían llevarse a la gran pantalla, empezó a trabajar en el guión, pero teniendo en mente que no quería una película más sobre catástrofes, lo que realmente ansiaba era convertir el film en un gran espectáculo, y así lo hizo. 
El director se valió de un largo flashback para enseguida centrarse en la joven pareja protagonista interpretada por Jack (Leonardo DiCaprio) y Rose (Kate Winslet), como si fueran modernos amantes de Verona, incluyendo en la trama la desaparición de un diamante para dar algo de suspense. De hecho, una anécdota interesante del director, es que cuando tuvo que convencer a los productores para obtener la financiación, simplemente les enseñó un dibujo del Titanic  y les dijo: "trata del barco más Romeo y Julieta". 
Jack es un joven artista de clase baja, que gana en una partida de cartas un pasaje para viajar a América en el Titanic, el trasatlántico más grande y seguro jamás construido (o eso se publicitaba). A bordo conoce a Rose, una joven de buena familia y clase alta, venida a menos y que va a contraer un matrimonio de conveniencia con Cal (Billy Zane), un millonario engreído a quién solo le interesa el prestigioso apellido de su prometida. Jack y Rose, obviamente se enamoran, pero el prometido y la madre de ella Ruth (Frances Fisher) ponen todo tipo de trabas a su relación.


En una cena de la gente de primera clase, Jack es invitado, siendo presentado por Cal y recalcando que está en tercera clase, y que ayudó a su prometida, a lo que Jack cuenta como consiguió el pasaje ganando una partida de póker, y es preguntado por su dirección de residencia a lo que contesta que en ese momento su dirección es el propio Titanic. Jack, lógicamente por su clase social, está algo perdido con tanta cubertería, a lo que Molly Brown (Kathy Bates) le enseña que debe empezar por los cubiertos del exterior e ir hacia los del interior. Cuando van a servirle el caviar, le pregunta el camarero que cómo lo quiere, y dice que no quiere, que nunca le ha gustado...

Os dejo con la mítica escena.

jueves, 27 de noviembre de 2025

Escenas míticas del cine (CDLV)


En 1997 James Cameron dirigió, produjo, hizo el guión y montó la superproducción Titanic, que ya había tenido años atrás dos films dedicados al mismo tema, primero fue El hundimiento del Titanic de 1953 dirigido por Jean Negulesco, siendo creo la más floja, y la segunda que fue, pienso, la mejor titulada La última noche del Titanic dirigida por Roy Baker en 1958, basada en el libro de Walter Lord, bastante más cercana a la realidad. Pero Cameron en 1997 rompió la baraja, ya que partió de un presupuesto que superaba los 200 millones de dólares, pero nos guste o no (y yo tardé mucho en ver este film porque su publicidad y marketing fueron escandalosos y me echaban para atrás) es una cinta muy importante en la historia del cine, sobre todo en el aspecto de la producción. Recuperó la inversión con creces ya que recaudó más de mil millones en total, fue innovadora en efectos especiales y ganó un total de once Oscars, que se dice pronto.
La idea le surgió a James Cameron cuando vio en la televisión un documental sobre el hundimiento del Titanic, ya que quedó impresionado por las historias que narraban los supervivientes. Decidió que esas historias debían llevarse a la gran pantalla, empezó a trabajar en el guión, pero teniendo en mente que no quería una película más sobre catástrofes, lo que realmente ansiaba era convertir el film en un gran espectáculo, y así lo hizo. 


El director se valió de un largo flashback para enseguida centrarse en la joven pareja protagonista interpretada por Jack (Leonardo DiCaprio) y Rose (Kate Winslet), como si fueran modernos amantes de Verona, incluyendo en la trama la desaparición de un diamante para dar algo de suspense. De hecho, una anécdota interesante del director, es que cuando tuvo que convencer a los productores para obtener la financiación, simplemente les enseñó un dibujo del Titanic  y les dijo: "trata del barco más Romeo y Julieta". 
Jack es un joven artista de clase baja, que gana en una partida de cartas un pasaje para viajar a América en el Titanic, el trasatlántico más grande y seguro jamás construido (o eso se publicitaba). A bordo conoce a Rose, una joven de buena familia y clase alta, venida a menos y que va a contraer un matrimonio de conveniencia con Cal (Billy Zane), un millonario engreído a quién solo le interesa el prestigioso apellido de su prometida. Jack y Rose, obviamente se enamoran, pero el prometido y la madre de ella Ruth (Frances Fisher) ponen todo tipo de trabas a su relación.
En medio de todo el embrollo el gigantesco y lujoso transatlántico se aproxima a un iceberg enorme, con el que inevitablemente van a chocar, esa escena al principio de la película sigue impactando, ya que los daños que sufre el buque al impactar con el bloque de hielo gigante resultan ser fatales e irreparables, la cara del primer oficial Murdoch (Ewan Stewart) es un poema.


Os dejo con la mítica escena.

viernes, 31 de octubre de 2025

Escenas míticas del cine (CDL)


Randall Wallace, guionista de Braveheart de Mel Gibson en 1995, dio el salto a la dirección en 1998 con una ópera prima titulada El hombre de la máscara de hierro, basada en la novela de Alejandro Dumas y que sin quererlo se convirtió en una continuación de Los Tres Mosqueteros de Stephen Herek de 1993. Brillante al igual que aquella en su reparto, pero con la diferencia de cambiar a los jóvenes de aquella por cuatro pesos pesados que se roban el protagonismo como quieren y que se enfrentan a un Leonardo DiCaprio que se apunta a hacer un doble papel de hermanos opuestos.
El tiránico Luis XIV, al que da vida Leonardo DiCaprio, sume a Francia en la miseria más absoluta, mientras que D'Artagnan (Gabriel Byrne) sigue cumpliendo con su trabajo como mosquetero, sus tres ex-compañeros Aramis (Jeremy Irons), Athos (John Malkovich) y Porthos (Gérard Depardieu) planean un golpe para salvar el país del rey, liberar al Hombre de la Máscara de Hierro, un preso que resulta ser Phillipe, hermano gemelo del rey, para reemplazar a uno por otro. El rey es un déspota que vive para llevarse a la cama a las chicas de la corte y destrozar cuantas vidas se topan con él. Pero los tres mosqueteros en 1662 viven a su aire, Porthos es un mujeriego, Aramis es sacerdote y Athos sólo se preocupa por su hijo. 
En una escena mítica, de repente D'Artagnan le pide a Aramis que acuda en presencia del rey, su majestad le pide que mate al líder secreto de los jesuitas, porque se le oponen. Mientras tanto en París la población se muere de hambre, algo que el consejero del rey (Hugh Laurie) recuerda al monarca, pero justo en ese instante aparece Aramis...


Os dejo con la mítica escena.

domingo, 29 de junio de 2025

Escenas míticas del cine (CDXXV)


En el año 2002 Steven Spielberg rodó Atrápame si puedes, el biopic sobre Frank Abagnale Jr., un estafador de los más grandes de la historia, un tipo que admitió haber asumido al menos ocho personalidades distintas en los años en que cometió dichos fraudes. Es sin duda, una de las películas más distintas y variadas de la filmografía de Spielberg, y donde hay aventura, drama, intringa y cómo no comedia y romance también.
El personaje de Abagnale es interpretado por Leonardo Dicaprio, un joven y escurridizo delincuente de los años 60 que pasó por copiloto de la Panam, médico, abogado, etc., mientras Carl Hanratty (al que da vida Tom Hanks) es el agente del FBI, algo torpón todo hay que decirlo, el que le persigue sin descanso siguiendo su pista para detenerlo y llevarlo ante la justicia, aunque siempre Frank se las ingenia para ir delante de Carl.
En otra escena memorable Carl Hanratty está en casa de Frank Abagnale Jr. con su madre Paula (Nathalie Baye) y descubre su verdadero nombre mirando las fotos del anuario de la Universidad, a la vez que le dice que su hijo está falsificando cheques y que la cantidad asciende a 1 millón trescientos mil dólares. Mientras tanto Frank Abagnale Jr. vive la vida padre organizando una fiesta en un casoplón en Atlanta, Georgia. Como buen anfitrión rico vive a todo lujo, lleva ropa cara, hay mucha chica en la fiesta y todas le quieren... también suena el You really got me de The Kinks, y hay alguien que rebobina mal la cinta de cassette y el propio Frank se lo recrimina al colega.


Os dejo con la mítica escena.

domingo, 27 de noviembre de 2022

Escenas míticas del cine (CCLIX)


Alejandro González Iñarritu, el director mexicano, realizó en 2015 la película El Renacido, después de su éxito del año anterior con Birdman, por la que recibió el Óscar a la mejor película. Este film se basa en la novela de Michael Punke, que a su vez está inspirada en un hecho histórico real. Iñarritu, no sé si conscientemente o no, hizo un remake, ya que la historia que nos cuenta del trampero Hugh Glass, metido a la peletería, ya nos fue contada en 1971 cuando Richard C. Sarafian realizó "El hombre de una tierra salvaje (Man in the wilderness)" que protagonizaba Richard Harris. Pero por si fuera poco, se emparenta muchísimo también con otro título un año posterior, de 1972, "Jeremiah Johnson" donde Robert Redford da vida a un hombre que ha decidido vivir en las montañas, donde dominan los violentos indios, y gracias a un viejo trampero consigue sobrevivir. 
Evidentemente, el ramillete de actores era de primer nivel, con Di Caprio haciendo de Glass, Tom Hardy de John Fitzgerald, Domhnall Gleeson como el capitán Henry y Wild Poulter como Bridger, entre otros. Pero ante todo, se trata de un trabajo visualmente exquisito, a lo que ayuda mucho la excelente fotografía de Emmanuel Lubezki, quien te sumerge en esos parajes nevados, para que sientas incluso el mismo frío que los protagonistas. Para redondear, tenemos la atmósfera que crea la música de Carsten Nicolai y Ryûichi Sakamoto, que relatan a la perfección la violencia y crudeza visual de todo lo que hay en la película, que es bastante.


En una escena ya mítica Glass está de caza y sufre el brutal ataque de un oso, la lucha por sobrevivir es épica y al final solo queda una salida.

Os dejo con la mítica escena.

lunes, 25 de abril de 2022

Escenas míticas del cine (CCXXIV)

Como decía ayer, Christopher Nolan, después del tremendo éxito de El Caballero Oscuro hizo Origen en 2010, una película cuya idea primigenia databa por lo menos de 2001, pero que el mismo director tuvo que madurar para darle una forma más entretenida con la acumulación de experiencia. Aquí nos cuenta la historia de Dom Cobb (Leonardo Di Caprio) que es un experto en el arte de apropiarse, durante el sueño, de los secretos del subconsciente ajeno. Esa curiosa, pero extraña habilidad, le convierte en un hombre muy cotizado en el mundo del espionaje, pero le condena a ser un fugitivo, y por tanto a llevar una vida normal, siempre escapando. Su única oportunidad para cambiar de vida será hacer lo contrario de lo que ha hecho siempre, "la incepción", que consiste en implantar una idea en el subconsciente, en lugar de extraerla. Como es lógico no todo el plan sale bien, desde el momento en que alguien interviene y predice cada uno de sus movimientos, alguien a quien sólo Cobb puede descubrir. El reparto es excepcional, pero hay un personaje en concreto que me resultó muy inquietante por su bipolaridad, el de Mal a la que da vida Marion Cotillard que oscila entre femme fatale y sufrida esposa de Cobb que solo quiere estar con él. El resto del reparto es una consecuencia de la necesidad de entrar en sueños ajenos, por lo que Cobb necesita un equipo integrado por otro personaje muy interesante que es Arthur, al que da vida Joseph Gordon-Levitt que quizás merece más presencia, aunque tiene momentos de mucho lucimiento en el film, y Eames que interpreta un Tom Hardy lleno de carisma (sobre todo en sus críticas a Arthur) y mucho encanto.
Como casi todas las películas de Nolan, esta generó debate sobre el desenlace e incluso sobre la posibilidad de que el director nos hubiera estado tomando el pelo, disfrazando la película de una cosa cuando realmente era otra, habilidad del director que ha practicado más veces y que a mí me pasa constantemente con sus films.
En una escena mítica, en medio de un sueño Arthur debe encargarse de que dicho sueño no se altere y debe ir cargándose a todos aquellos que quieren interferir, con momentos rocambolescos de giros de encuadre y perspectivas realmente interesantes.


Os dejo con la mítica escena.

miércoles, 25 de septiembre de 2019

Escenas míticas del cine (CIII)


En el año 2002 Steven Spielberg rodó Atrápame si puedes, el biopic sobre Frank Abagnale Jr., un estafador de los más grandes de la historia, un tipo que admitió haber asumido al menos ocho personalidades distintas en los años en que cometió dichos fraudes. Es sin duda, una de las películas más distintas y variadas de la filmografía de Spielberg, y donde hay aventura, drama, intringa y cómo no comedia y romance también.
El personaje de Abagnale es interpretado por Leonardo Dicaprio, un joven y escurridizo delincuente de los años 60 que pasó por copiloto de la Panam, médico, abogado, etc., mientras Carl Hanratty (al que da vida Tom Hanks) es el agente del FBI, algo torpón todo hay que decirlo, el que le persigue sin descanso siguiendo su pista para detenerlo y llevarlo ante la justicia, aunque siempre Frank se las ingenia para ir delante de Carl.
En una escena memorable, Carl llega a la habitación de hotel donde está Frank, pero no le conoce aún y consigue eludirle haciéndose pasar por un agente del servicio secreto.


Os dejo con la mítica escena.

viernes, 16 de agosto de 2019

Once Upon a Time in... Hollywood (2019)


Muchas eran las expectativas del nuevo film de Quentin Tarantino, Érase una vez en... Hollywood, y he de decir que en líneas generales me parece su mejor película desde hace mucho tiempo, aunque sigo diciendo que sus últimos films son demasiado largos, media hora sobrante más o menos, pero me refiero a un tema de síntesis nada más.
En este film, se habla sobre el cine desde dentro del cine, algo curioso cuando menos, pero digamos que el cine siempre ha tratado de convertir sueños en realidad, algo mágico que nos evade bastante del mundo en el que vivimos y que muchas veces nos permite seguir creyendo que hay cosas más bonitas, y que gracias a personajes del celuloide nos ayudan a imaginarlo. Grosso modo, esa sería la línea fundamental de la película.


La trama se centra en el final de los años 60, 1969 concretamente en Hollywood, donde la estrella de un western televisivo, Rick Dalton (al que da vida Leonardo Di Caprio), atraviesa por una etapa difícil, de cambios en el medio en el que habita, a los que intenta amoldarse, al igual que su doble Cliff Booth, al que interpreta de manera magistral Brad Pitt (cómo ha mejorado con el tiempo este actor) explotando de manera brutal su vena cómica, que ya sacara el propio Tarantino en Malditos Bastardos. La vida de Dalton está completamente ligada a Hollywood y tiene de vecinos a los recién casados Sharon Tate (Margot Robbie) y el prestigioso director Roman Polanski (Rafal Zawierucha).


Siendo este un film de claro estilo Tarantino, sin duda ha alcanzado la perfección dentro de su propio ámbito. Las escenas de Los Ángeles de finales de los 60, de esa gente del mundo del cine adinerada, que estaban de fiesta casi siempre, aderezadas con una banda sonora magistral (otra vez) son de las que se te quedan marcadas en la retina. Pero es ahí donde Quentin, en ese ambiente cuela sus instintos, sus fantasías, y cómo no, sus clásicos tarantinescos. Ahí están la sátira, la acidez y el sarcasmo del norteamericano a máximas revoluciones, haciendo un equilibrio majestuoso, casi de equilibrista, entre ficción y realidad.


Destacar la presencia de Al Pacino que da vida a Marvin Schwarz, un productor cinematográfico que quiere reconducir la carrera de Dalton, al que ve estancado, haciendo papeles de villano y lejos de su época de gloria, cosa que le hace saber en una charla y que hace enfurecer a la estrella, pero que con el tiempo le hará recapacitar. Tampoco le favorecen sus borracheras, que dificultan que memorice los textos de sus trabajos. Margot Robbie como Sharon Tate está maravillosa, siendo una mujer feliz (embarazada de Roman Polasnki) de ver sus películas en el cine, entrando ella incluso en la sala a ver la proyección.
Pero la pareja Di Caprio-Pitt funciona a las mil maravillas, tienen una química estupenda, teniendo en cuenta que hasta que se une a una mujer, Booth es casi su sirviente a todas horas, ya que su trabajo de especialista ha ido a menos, y su abrupta personalidad, en la que saca los puños en cuanto puede no ayuda.


Y es en ese cuadro de 1969 donde aparecen Charles Manson y su cuadrilla de hippies, que malviven en un rancho perdido, pero cuyas ideas maléficas del tarado de Manson tendrían consecuencias fatales en la vida de la pareja Polanski-Tate. Pero es ahí, en esa parte final del film, donde Quentin varía la historia para darnos un final estrambótico, lleno de sangre, muerte, y no pocas risas. Al fin y al cabo, y como he dicho antes, el director maneja de manera soberbia la delgada línea entre ficción y realidad, pero sale triunfante y victorioso inventándose un final, que seguramente hubiera sido mucho más amable y bonito.
Técnicamente el alarde de recursos visuales, cambios de cámara, planos cenitales y demás recursos que el director ha ido acumulando en su carrera, salen todos a la luz aquí en su noveno film.


Os dejo con el tráiler de esta gran película.

sábado, 29 de junio de 2019

Escenas míticas del cine (XCVIII)


El Lobo de Wall Street del año 2013, es el  tríptico con el que Martin Scorsese pintaba o dibujaba a la sociedad americana de consumo, es decir, del dinero, a esa misma sociedad que terminará, inevitablemente, metida de lleno en la crisis económica actual. Esta oda a la depravación funciona como algo impactante a través de la pantalla, de efecto inmediato, risas, nerviosismo, excitación, súperpoderes que duran lo que el subidón de la sustancia ingerida, pero toda droga que se toma tiene un precio de consumo elevado. 
La película cuenta la historia de Jordan Belfort (Leonardo DiCaprio), agente de bolsa cuyas habilidades para el negocio acaban convirtiéndole en el magnate de los mercados, situado por encima de la ley, y de cualquier atadura moral, es decir hace lo que le viene en gana, y además nos narra y nos guía en el film. Todas las situaciones que se dan a lo largo de 180 minutos, son pasadas por su punto de vista. Se trata de un hedonista, vividor, ninfómano y un drogadicto-pastillero encantado de serlo e incluso alardea de ello. Belfort, viene a encarnar el estereotipo negativo definitivo del malo malísimo de éstos nuestros tiempos, un tipo de personaje que Scorsese siempre ha tratado de forma genial, y me refiero a un tipo que ya no utiliza armas ni va a la guerra, sino una persona incrustada dentro de la sociedad, que le saca el jugo hasta el fondo para disfrutarlo de manera excesiva y sin límites.
Precisamente una escena donde todo esto queda muy bien definido, es aquella en la que Belfort explica que se mete todo tipo de drogas, mientras sale por la mañana de su mansión, pero de todas las drogas la que es su favorita... es el dinero.


Os dejo con la mítica escena.

sábado, 28 de abril de 2018

Escenas míticas del cine (LXXII)


Martin Scorsese por fin puedo estrenar en 2002 Gangs of New York, un film para el que tardó veinte años en encontrar financiación. Una vieja idea de finales de los 70, de representar como si fuera un gran cuadro, la peripecia de varias generaciones de inmigrantes llegados a América en las décadas centrales del siglo XIX (1863 aproximadamente), cuyo acicate fue leer el libro Gangs of New York de Herbert Ashbury, de 1928. Para ello reclutó en los papeles principales a Leonardo DiCaprio (actor fetiche del director con el paso del tiempo) que interpreta a Amsterdam Vallon, hijo de Priest Vallon (Liam Neeson), asesinado por William Cutting, apodado "Bill el Carnicero" al que da vida Daniel Day-Lewis, delante de los ojos de Amsterdam cuando era pequeño. Eran tiempos duros, donde o matabas para sobrevivir o te mataban, de tipos realmente fuertes y aguerridos. Ni que decir tiene que la interpretación del actor británico es sublime, su rostro, esa fachada de enorme mostacho, ojo de cristal y pelo grasiento, lo es todo para el film.
Scorsese, con el hilo argumental de la venganza, crea un film fastuoso por todo lo que llevó de extras y presupuesto, que parece estar continuamente en peligro de ser arruinada, pero que de manera increíble eso nunca llega a ocurrir.
En una escena mítica de la película, Amsterdam ha yacido durante la noche con Jenny Everdeane (Cameron Diaz) y al alba aparece Bill El Carnicero, para tener una charla con él, y contarle que hacía 15 años mató al último hombre honorable que según él había conocido, y cómo ese mismo hombre decidió no matarle, después de haberle dado una paliza de muerte que le dejó medio desfigurado... ese hombre era el Sacerdote Vallon...


Os dejo con la mítica escena.

viernes, 27 de abril de 2018

Escenas míticas del cine (LXXI)


En el año 2010 se estrenó Shutter Island, una película dirigida por Martin Scorsese y basada en la nóvela homónima escrita por Dennis Lehane. Ambientada en 1954, nos presenta a un agente judicial, Teddy Daniels (Leonardo DiCaprio), que junto a su compañero Chuck Aule (Mark Ruffalo) se dirigen a una isla pequeña donde está situado un hospital psiquiátrico en el que se internan los enfermos más peligrosos. El motivo de dicho viaje, es la desaparición de una peligrosa paciente, cuya fuga tiene desconcertados a los encargados de la institución.
Nada más llegar a la isla, Daniels, quien esconde la verdadera razón de su implicación en el caso, descubre que no será fácil encontrar a la mujer, ya que nadie parece querer colaborar con ellos, empezando por el Dr. John Cowley (Ben Kingsley), la cabeza visible de la parte médica.
Scorsese compone aquí de manera magistral un retorcido laberinto, y el film va pasando de inquietante y tenebroso a tener un marcado tamiz opresivo y agobiante. Así, el protagonista se va perdiendo cada vez más y más, y es incapaz de fiarse de nadie, incluso de su propio compañero. 
A pesar de descubrir el pastel en el tramo de desenlace, el film vuelve a remontar y en la escena final tiene un momento sublime, en la conversación entre Daniels y Aule, donde el primero se pregunta "¿Qué sería peor? ¿Vivir como un monstruo o morir como un hombre bueno?"...


Os dejo con la mítica escena.

sábado, 6 de febrero de 2016

The Revenant (2015)

Cartel del film

Alejandro González Iñarritu, el director mexicano, ha realizado la película El Renacido, después de su éxito del año pasado con Birdman, por la que recibió el Óscar a la mejor película. Este film se basa en la novela de Michael Punke, que a su vez está inspirada en un hecho histórico real. Iñarritu, no sé si conscientemente o no, ha hecho un remake, ya que la historia que nos cuenta del trampero Hugh Glass, metido a la peletería, ya nos fue contada en 1971 cuando Richard C. Sarafian realizó "El hombre de una tierra salvaje (Man in the wilderness)" que protagonizaba Richard Harris. Pero por si fuera poco, se emparenta muchísimo también con otro título un año posterior, de 1972, "Jeremiah Johnson" donde Robert Redford da vida a un hombre que ha decidido vivir en las montañas, donde dominan los violentos indios, y gracias a un viejo trampero consigue sobrevivir. 

Tom Hardy & Leonardo Di Caprio

Hasta aquí, lo que digamos es la parte explicativa inicial, pero ahora vayamos al film en concreto, que sin duda es de una gran calidad. Evidentemente, el ramillete de actores es de primer nivel, con Di Caprio haciendo de Glass, Tom Hardy de John Fitzgerald, Domhnall Gleeson como el capitán Henry y Wild Poulter como Bridger, entre otros. Pero ante todo, se trata de un trabajo visualmente exquisito, a lo que ayuda mucho la excelente fotografía de Emmanuel Lubezki, quien te sumerge en esos parajes nevados, para que sientas incluso el mismo frío que los protagonistas. Para redondear, tenemos la atmósfera que crea la música de Carsten Nicolai y Ryûichi Sakamoto, que relatan a la perfección la violencia y crudeza visual de todo lo que hay en la película, que es bastante.


La historia en si se desarrolla en 1823, en las profundidades de la América salvaje, donde el explorador Hugh Glass participa junto a su hijo mestizo Hawk en una expedición de tramperos que recolecta pieles. Glass es el guía del grupo, que primero sufrirá el ataque de los indios reduciendo en número considerable al contingente y luego el propio Glass resulta gravemente herido por el ataque de un oso. Al principio el grupo transporta al explorador malherido, hasta que se dividen y es abandonado a su suerte por un traicionero miembro del equipo, John Fitzgerald interpretado de manera magistral por Tom Hardy. A partir de aquí, el instinto de supervivencia y la fuerza de voluntad harán que Glass se enfrente a un territorio hostil, a un invierno muy duro y a la guerra constante entre indios nativos americanos, para tratar de conseguir acabar su venganza. Una trama relativamente sencilla expuesta de manera brutal.


Sin embargo, hay dos cosas de la cinta que me dejaron algo inquieto, por un lado las constantes referencias en forma de alucinaciones o sueños del protagonista que recuerda a su mujer asesinada por los franceses, que para mi repite en demasiadas ocasiones y ralentiza el ritmo, y por otro la cuestión del metraje, algo largo bajo mi punto de vista, que viene influido por mi primer apunte. Esta película, con poquito más de dos horas hubiera estado cercana a la obra maestra, así no deja de ser un gran film, pero con cosas mejorables.

Domhnall Gleeson

En cuanto al plano actoral, posiblemente estemos ante el papel que por fin le de el ansiado Óscar a Leonardo Di Caprio después de 4 nominaciones. Es curioso como en el éxito de Titanic en su día, él ni estuvo nominado, y luego tanto en El aviador, Diamante de sangre o El Lobo de Wall Street rozó la estatuilla, sin llegar a conseguirlo. Aquí parece que puede haber un momento de inflexión, ya que todo lo que tiene que pasar en este papel, y como lo interpreta, realmente es impresionante. Por otro lado Tom Hardy, que también está nominado como mejor actor de reparto, lo borda haciendo de malvado. Ambos personajes se parecen en el instinto de supervivencia, sin embargo sus motivos son bien distintos. Glass busca vengar la muerte de su hijo, y Fitzgerald sólo mira el dinero y no a las personas.


El director mexicano ha demostrado en algunas ocasiones lo de ir de sobrado, incluso ser algo arrogante, si se me permite la expresión, cosa a lo que ayuda mucho la seguridad que tiene uno en si mismo, sin duda. Pero para mi, precisamente eso es lo que hace que sus dos o tres voladas en el film, no consigue que sea una obra redonda e inolvidable. Esas idas de olla de espiritualidad trascendental me temo que le restan empaque al film, que sólo con la crudeza visual y el sencillo guión, se bastaban solos para crear algo grande. Eso no quita, para que cuando hay que rodar los momentos más físicos, se baje cámara en ristre y ruede como pocos, tanto en el ataque del inicio del film, como en el ataque del oso, ambas escenas habría que ponerlas en las escuelas de cine.


 Os dejo con el tráiler de este gran film que es El Renacido.

lunes, 20 de enero de 2014

The Wolf of Wall Street (2013)

Cartel del film


El Lobo de Wall Street es el  tríptico con el que Martin Scorsese pinta o dibuja a la sociedad americana de consumo, es decir, del dinero, a esa misma sociedad que terminará, inevitablemente, metida de lleno en la crisis económica actual. Esta oda a la depravación funciona como algo impactante a través de la pantalla, de efecto inmediato, risas, nerviosismo, excitación, superpoderes que duran lo que el subidón de la sustancia ingerida, pero toda droga que se toma tiene un precio de consumo elevado. 

  Leonardo DiCaprio


La película cuenta la historia de Jordan Belfort (Leonardo DiCaprio), agente de bolsa cuyas habilidades para el negocio acaban convirtiéndole en el magnate de los mercados, situado por encima de la ley, y de cualquier atadura moral, es decir hace lo que le viene en gana, y además nos narra y nos guía en el film. Todas las situaciones que se dan a lo largo de 180 minutos, son pasadas por su punto de vista. Se trata de un hedonista, vividor, ninfómano y un drogadicto-pastillero encantado de serlo e incluso alardea de ello. Belfort, viene a encarnar el estereotipo negativo definitivo del malo malísimo de éstos nuestros tiempos, un tipo de personaje que Scorsese siempre ha tratado de forma genial, y me refiero a un tipo que ya no utiliza armas ni va a la guerra, sino una persona incrustada dentro de la sociedad, que le saca el jugo hasta el fondo para disfrutarlo de manera excesiva y sin límites.

  Margot Robbie & Leonardo DiCaprio

La principal característica de Jordan Belfort es que quiere ser rico, cochinamente rico y está dispuesto a todo para conseguirlo. Después de aprender la senda del bróker, inicia un ambicioso y alocado proyecto con su colega Donnie Azoff (Jonah Hill, "Moneyball") que les lleva a los destinos más bizarros, pornográficos y drogadictos del universo.
Cada hora del film describe las tres partes del tríptico: La euforia, el descontrol y las consecuencias. Y cuanto más depravado, oscuro y patético se vuelve todo, más risa genera. Una risa basta, grosera e hipócrita, pero risa, la verdad es que no he parado de reírme en casi todo el film.

 Jonah Hill & Leonardo DiCaprio


La actuación de DiCaprio, un actor que ha ido a más hace ya unos cuantos años, es portentosa, diría que este papel le viene como anillo al dedo (mucho más que el de El Gran Gatsby), pero lo que más me gusta, es como lidia Scorsese con tanta gracia un tema tan absolutamente repulsivo. Que la acusan de intrascendente, de gamberrada, pues hombre, nos cuenta una historia que ya sabemos, y en bastantes momentos es tremendamente gamberra, pero nunca deja de contarte las peripecias de éste personaje, subyugado por su poder absoluto, y es ahí en ese súperpoder dónde cree tener hasta a la policía en el bolsillo...


A la película como mucho le sobran 3 escenas, quizás el final se te hace pelín largo, pero es como el bajón que te dan las drogas, que luego te quedas hecho polvo.

Os dejo con el tráiler.


miércoles, 29 de mayo de 2013

The Great Gatsby (2013)


  Cartel del film

 
El Gran Gatsby (The Great Gatsby) es una novela de F.Scott Fitzgerald publicada en 1925. Historia que se desarrolla en New York y Long Island en los años 20 del siglo XX.  En su momento no tuvo buena acogida, pero después de la Segunda Guerra Mundial, en los años 50 se reeditó y tuvo una amplia repercusión para luego convertirse en un texto estandar en institutos y universidades, siendo considerada una de las novelas más importantes de la literatura norteamericana del siglo XX, éxito que llegó a destiempo al pobre autor, que murió sin verlo.


Leonardo DiCaprio


De El Gran Gatsby se han realizado cinco adaptaciones cinematográficas, a saber:
 
*1926 por Herbert Brenon, película muda de la que no sobrevivió ninguna copia entera.
*1949 por Elliot Nugent, con Alan Ladd de protagonista (no sé si con zancos o no).
*1974 por Jack Clayton, con Robert Redford y Mia Farrow de protagonistas, la más conocida.
*2001 por Robert Markowitz, hecha para la Televisión con Toby Stephens y Mira Sorvino.
 
Y llegamos a 2013, dónde Baz Luhrmann (Romeo + Julieta, Moulin Rouge, Australia) dirige esta versión con gran despliegue de medios, y no menos de publicidad. Los protagonistas principales son Leonardo DiCaprio en el papel de Jay Gatsby, y Carey Mulligan en el de Daisy.


En los años 20 en la alta sociedad norteamericana, antes del crash del 29, todo son grandes dividendos en Wall Street y las fiestas, el derroche y los excesos están a la orden del día. En esa vorágine llama la atención la presencia de Jay Gatsby, un misterioso y multimillonario hombre, al que todos consideran recién llegado, pero que realiza fastuosas fiestas a las que toda la ciudad acude en su inmensa mansión.
Gatsby vive obsesionado con recuperar al amor que dejó escapar por avatares del destino, Daisy, en su azarosa vida después de haber combatido en la I Guerra Mundial. Para ello se hace amigo de un vecino cercano, el jóven Nick Carraway (Tobey Maguire), primo de Daisy.
Los actores secundarios están muy bien, Joel Edgerton (Tom Buchanan, marido de Daisy) y Elizabeth Debicki (guapísima actriz, que interpreta a Jordan Baker, una golfista de éxito).

 
La película como tal está bien, sólo que le pongo algunos peros. Leonardo DiCaprio, que para mí desde Infiltrados se doctoró como un enorme actor, está simplemente excelente. Tobey Maguire es el que me falla en el film, no me acaba de rematar este chico, se queda medio embobado en la cámara y no me creo su personaje que es fundamental en la película, ya que es el que la narra.
Por parte del director, el brillo de las imágenes, los textos que se superponen a modo de cuento, me sobran, y lo hacen algo irreal, aunque sin llegar a agobiar. A pesar de las 2 horas y veinte minutos es entretenida, no se me hizo larga.
En cuanto a la banda sonora, no está cuidada, en los años 20 sonaba jazz y charlestón, y yo oigo rap de negros de ahora... (Jay Z y otros) y música actual, está mal enfocado.
 
Con todo, la película tiene moraleja, y es que por mucho dinero que tengas y seas un gigante, cuando un hombre lo deja todo por una mujer (que además es muy falsa) tiene los pies de barro y acaba siendo su tumba.
 
Os dejo con el trailer de la película. 


viernes, 25 de enero de 2013

Django Unchained (Django desencadenado) (2012)

 Cartel del film


Anoche fui a ver al cine la nueva película de Quentin Tarantino, Django Unchained. Es un western, pero no uno al estilo clásico en todas sus facetas, es un western con el sello Tarantino, es decir, ha nacido un nuevo tipo de películas del oeste.
En 1858, dos años antes del comienzo de la Guerra Civil en Estados Unidos, King Schultz (Christoph Waltz), un cazador de recompensas alemán (que se hace pasar por dentista), que sigue la pista a unos asesinos, le promete al esclavo Django (Jamie Foxx), al que libera, dejarlo en libertad total si le ayuda a atraparlos.

    Christoph Waltz


Terminado el trabajo con éxito, Django prefiere seguir al lado del alemán, y llegan a un acuerdo para capturar durante el invierno, a los delincuentes más buscados del Sur, repartiendo beneficios a razón de 2/3 y 1/3. Django se convierte es un experto pistolero y cazador de recompensas, aunque su auténtico objetivo es rescatar a su esposa Broomhilda (Kerry Washington), de la que sufrió su separación por el tráfico de esclavos. Destacar que la actuación de Christoph Waltz, que ya me dejara alucinado en Malditos Bastardos, es aquí impresionante, con una chispa desbordante en todo el film.




En medio de ese periplo, llegan a una hacienda gobernada por Big Daddy (Don Johnson) dónde trabajan 3 de los delincuentes que los protagonistas buscan. Al matarlos, eso, provoca la reacción de el propietario que reune a todos sus convecinos, produciéndose una de las persecuciones más graciosas y chanantes que haya visto. Don Johnson (Sony Crocket por Dios) está excelente, gran rescate de Tarantino.
También destacar el rescate que hace de Franco Nero, haciendo de un italiano protector de luchadores mandingos.



La búsqueda llevará a Django y a Schultz hasta Calvin Candie (Leonardo DiCaprio), el malvado propietario de la plantación "Candyland". Y aquí hago una parada y fonda, porque hasta este momento la película está genial con toques de humor que le dan un empaque tremendo, pero al llegar a esta Hacienda, no escontramos con el personaje de DiCaprio (como ha mejorado este actor, y qué bueno es) que lo borda, pero no sólo él sino su jefe de servicio Stephen (Samuel L.Jackson) cuya actuación raya la genialidad. Stephen se da cuenta de la trama urdida por Schultz y Django, que no vienen sólo a comprar un luchador mandingo sino a llevarse a la esclava Broomhilda, es ahí cuando se desata un final impresionante.


Destacar que en la parte de la venganza final de Django, el propio Tarantino sale de actor (y por cierto o engordó aposta para el papel, o está muy desmejorado), solucionando la escena final con mucha prestancia.
Si algo he de criticar, es la fijación de Quentin por la sangre, hay demasiada, no siendo esta una película de terror, los balazos hacen demasiada escabechina.
Y he oido que la película es demasiado larga, pues a mi las 2h y 44m que dura, se me pasaron volando.
En cuanto a la banda sonora, un pequeño homenaje a la melodía de Dos mulas y una mujer que protagonizaban Clint Eastwood y Shirley McClain, además de meter algún tema de rap que no queda mal, la verdad, aunque se permite excesiva licencia en este caso Tarantino.

Os dejo con el tráiler de la película.