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domingo, 26 de junio de 2022

Elvis (2022)

Baz Luhrman ha sido el director australiano que ha dirigido Elvis, el primer biopic de calado que se hace sobre el rey del rock Elvis Presley, hubo varios intentos pero que se quedaron en agua de borrajas ciertamente. El cineasta acumula en su filmografía títulos como Romeo + Juliet (1996) Moulin Rouge! (2001) o el remake de El Gran Gastby (2013) entre otras, y está claro que si has visto esas películas, algo de ellas hay en esta, de manera detallista si se me apura. Es evidente que aquí ha habido presupuesto alto (85 millones de dólares), actores de mucho nivel, pero también mucho riesgo, y ahí hay un alto porcentaje de acierto, pero también cosas altamente mejorables, como poco a poco iré desgranando. Austin Butler fue el actor elegido para dar vida a Elvis, y la verdad sea dicha, el chico se lo ha currado, y es casi imperceptible la diferencia entre el original y él en algunos momentos, su caracterización es brutal, y los movimientos los calca, algo nada fácil. El gran icono masculino americano de la música del S. XX debía tener una película de importancia que reverenciase su figura, y no sé si esta lo es del todo, pero creo que si en una buena parte.


Lo primero que hay que decir, es que este repaso a la figura de Elvis se hace desde varios prismas, pero no tiene una narración normal, de hecho es el propio Coronel Parker quien la narra, ni va describiendo paso a paso su infancia, ni es estrictamente cronológica, ya que realmente se centra en momentos importantes o clave que van describiendo la figura del personaje en cuestión y que le marcan. Una de esas claves es la influencia en él de la música negra, algo que me parece básico y fundamental, y que Elvis nunca escondió, me parece especialmente tierna esa amistad con B. B. King por ejemplo, o como ya desde pequeño asistía casi furtivamente a convenciones de música negra que le marcaron. Como es lógico, el chispazo que provoca la versión de That' all right Mama grabada con Sun Records, se extiende como la pólvora y será el farsante (él mismo lo dice y no lo niega) del Coronel Parker, al que interpreta un soberbio Tom Hanks, quien atrape a ese diamante en bruto que tenía ante sus ojos. Es evidente que aquí el villano es Parker y la víctima Elvis, además su mánager fue acusado de malas prácticas financieras y también de tener mucha culpa en la muerte del chico de Tupelo en 1977 a los 42 años.


En el aspecto musical están algunas de las cosas mejorables del film. Es, desde mi punto de vista, un despropósito que no cuadra nada, meter temas (dos que yo recuerde) de onda rap y hip-hop trastocando claramente lo que te están contando referido a una época concreta donde esa música no sonaba. Que el director ha querido darle un aire moderno, pues muy bien, pero no pega., que venía de hacer Get down en 2016 (serie para Netflix) sobre el nacimiento del hip-hop, pues muy bien, pero eso aquí no tiene sitio. Hay un salto abismal cuando si suena la música negra de Little Richard por ejemplo y hasta Elvis alucina y dice que grabará su versión que él interpretaba. Por supuesto todo lo que significó Elvis con sus movimientos de cadera (perversos para le época) denotan a un personaje adelantado a su tiempo, y cuya franja que le toca vivir está desfasada y anticuada, ese puritanismo no iba con él. Por otro lado hay un excesivo uso de flashbacks en demasiados momentos, debería ser solo un recurso.

Cierto es que siempre se aprenden cosas, y esa faceta de manipulador y verdadero extorsionador de Elvis que hace el Coronel Parker, te hace comprender en muchos momentos ciertas situaciones que sucedieron con Presley como esas tantísimas noches tocando en el Hotel International de Las Vegas, que nunca tocara en el extranjero, todo tipo de manipulaciones a las que le sometía para actuaciones televisivas bochornosas y todas aquellas películas (muchas de las cuales se las podría haber ahorrado) que provocaron el estancamiento de un artista inigualable y el mejor intérprete que ha habido. Pienso, y esto es una opinión personal, que a Parker la música le daba igual y por eso actuaba así, no tenía ese amor necesario por ella. Hanks de hecho, parece replicar en cierto momento el papel de mánager mezquino del film The Wonders, pero claro aquí más exagerado y con una capa de maquillaje casi rozando lo grotesco.


Lo curioso de este film, es que el narrador de la película, el Coronel Parker, queda realmente mal y la lectura que interpreto es que tuvo mucha culpa de la caída del mito, por no decir una gran parte, todo tejido con artimañas realmente sucias y de ser un farsante muy sangrante. De la parte que mejor recuerdo me queda, son esas interpretaciones de Butler de momentos míticos en el Comeback Special, en el hotel de Las Vegas, o incluso en su última actuación (no parece diferenciarse del original) de 1977, ya en un estado muy lastimoso. La relación de Elvis con su familia y mujer también están bien explicadas, una madre que quería lo mejor para él, pero la bebida la mató, un padre pusilánime y sin ningún valor y una mujer que acabó harta de infidelidades y su adicción a las pastillas.

Os dejo con el tráiler del film.

viernes, 7 de enero de 2022

Dawn of the Planet of the Apes (2014)

En 2014 Matt Reeves dirige la secuela de El origen del planeta de los simios, titulada El amanecer del planeta de los simios. Si recordáis cuando hablé de aquella película, terminaba con la aparición del devastador "virus de los simios" desarrollado en un laboratorio (se veían sus primeras consecuencias en las últimas escenas) y que casi acabó con los humanos, mientras un grupo de simios muy evolucionados y liderados por César, se han convertido en la raza dominante en el planeta, este es el punto de partida de este film. En un ambiente poco menos que apocalíptico, los humanos que han sobrevivido al virus (al que ahora son inmunes) están a la defensiva y sobreviven en duras condiciones.


Los simios desde su asentamiento en las montañas dominan y cubren una zona donde hay situada una presa, cuya energía que produce es necesaria recuperar para darle sobre todo luz a los humanos. Malcolm (Jason Clarke) monta una expedición hacia dicha presa, que no sale del todo bien, pero consigue tener un acuerdo con César (Andy Serkis), ya que es razonable y busca el bien de los suyos, por lo que firman una tregua que evite una guerra que determinaría sin duda la raza dominante y una locura.
Cabe destacar y mucho, que los primeros quince minutos de la cinta prescinde por completo de diálogos (sólo hay sonidos para mostrarnos cómo se comunican los simios entre sí) y su modo de vida. Es vida en paz y armonía con sus semejantes también establece una jerarquía y diferenciación suficiente, lo que provoca que cuando veamos a un simio importante sepamos quién es y de qué va.

A pesar de ese acuerdo inicial entre Malcolm y César, por ambos bandos hay gente que va por libre y todo se complica. El director hace una cosa importante y es que nos sumerge tanto en lo que sucede en pantalla, que realmente nos fastidia y nos da rabia que suceda lo que ya imaginamos que va a pasar. Ahí precisamente es donde se trata de evitar mostrar a humanos o simios como el enemigo natural (una imposición del director para hacer la película que era evitar que los primates fueran demonizados), lo que crea una dicotomía emocional muy interesante, donde detalles incluso facilones, funcionan de manera eficaz.


Jason Clarke borda su papel de Malcolm, al que el propio César acaba considerando su amigo. Andy Serkis está debajo de la piel del simio y su actuación se sale de la pantalla. Esta película tiene una gran virtud y es la de aunar con gran pericia la necesidad de ser espectacular (lo es en el combate final y ese momentazo del tanque) con el hecho de que el espectador exigente necesita algún tipo de conexión emocional, para que no se convierta la batalla en una mera sucesión de escenas violentas bien resueltas sin más. Y es evidente que la profundidad en algún momento decae, pero Reeves consigue que no desconectemos en ningún momento de lo que pasa, manteniendo una tensión encomiable.


En resumen El amanecer del planeta de los simios es un entretenimiento de primer nivel, una gran película, y una secuela que supera con holgura lo logrado en la primera entrega de este reboot. Sin ser perfecta, sus virtudes son tan grandes que no lo necesita.

Os dejo con el tráiler del film.

jueves, 30 de agosto de 2018

Alpha (2018)


Alpha, es un film dirigido por Albert Hughes, que además es el productor y guionista junto a Daniele Sebastian Wiedenhaupt. En esta historia nos llevan al Paleolítico Superior europeo, hace unos 20.000 años, y nos cuentan como un joven cazador de una tribu, que ha recibido el visto bueno para iniciar el viaje que hacen cíclicamente para cazar, tendrá un dura prueba de vida. Allí sufrirá un aparatoso accidente por un búfalo y caerá por una pared quedando malherido e incosciente. La tribu le dará por muerto, este chico llamado Keda, se sobrepondrá a unas nevadas glaciares que le pisan los talones, a los peligros de la fauna de la zona que le acechan, etc...


Pero en esta historia, una vez Keda queda solo y tiene que sobrevivir, entra en acción un animal (una loba) que acabará llamando Alpha, del que se defiende primero cuando le ataca su manada, al que hiere, pero con la que luego establecerá una relación de asociación y se ayudarán mutuamente para volver a casa. El inexperto Keda, interpretado por un magnífico Kodi Smit-McPhee, que aguanta en todo el film primeros planos continuos, un auténtico titán de la pantalla, utiliza toda su inteligencia, fuerza y corazón para salir de esa situación, además de sobreponerse a una lesión fuerte en su tobillo.


Hay, como no, antecedentes de este tipo de films, tanto en el aspecto histórico "En busca del fuego" (Jean-Jacques Annaud, 1981) o en el de la relación con los lobos "Colmillo blanco" (Randal Kleiser, 1991), incluso con aspectos de "El Renacido" (Alejandro González Iñarritu, 2015) obvios.
Pero Alpha sigue las directrices del subgénero, y se acerca de manera original al drama hombre-animal y su unión para sobrevivir a la propia naturaleza. El resultado es sobradamente entretenido (a mi se me hizo corta), consigue que durante la hora y media de proyección no apartes la mirada de la pantalla. A ello contribuye mucho también los sobrecogedores paisajes con una gran fotografía, y el ignoto idioma en el que se han rodado los diálogos (que indudablemente pierde en el doblaje).


Un film que es para toda la familia, se disfruta y teniendo ramalazos de corte clásico innegables, además de lugares comunes de este tipo de cine, consigue enganchar y en ocasiones deslumbrar por el tono estético, me refiero en concreto a escenas cautivadoras de paisajes, cuya labor de montaje ha sido excelente. En cuanto a la representación histórica, más o menos fiel a la realidad (siempre hay margen para alguna que otra licencia), si que el director ha sabido envolverla y empaquetarla, resultando muy efectivo y atractivo para el espectador.
La única pega es que la historia del chaval podría tener más profundidad, pero por poner una, que en ningún modo desmerece.


Os dejo con el tráiler de esta buena película.