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sábado, 18 de marzo de 2017

Es por tu bien (2017)


Ayer tenía ganas de reírme un poco, y de lo que había en cartelera Es por tu bien, dirigida por Carlos Therón, era sin duda la comedia más apetecible para ello. Tres actores contrastados como José Coronado, Javier Cámara y Roberto Álamo como protagonistas, tres actrices curtidas en comedia como Pilar Castro, Carmen Ruíz y María Pujalte haciendo de sus respectivas mujeres y una historia de cuñadismo, muy de moda hoy en España, si está bien encajado, puede tener todas las papeletas para pasar un buen rato. Desde luego no será porque no ha tenido promoción la película, de eso ha ido sobradita.


La historia comienza con el día de la boda de Valentina (Silvia Alonso), hija de Arturo (José Coronado) e Isabel (Pilar Castro), que se convierte en pesadilla al dejar plantado en el altar al que iba a ser su marido, por un tipo que es todo lo contrario a lo que su padre deseaba, es decir, un anarquista anti-sistema, que se mete en manifestaciones, y que es lo opuesto a su delfín de su despacho de abogados, que se queda con el ramo de flores en la mano.
Los cuñados de Arturo tienen parecidos problemas con los novios de sus hijas, Chus (Javier Cámara) ve como su hija Marta (Georgina Amorós), de la que se cree más amigo que otra cosa (odio a este tipo de padres), va dejando de ser una estudiante modelo y elige salir con un chaval que la va metiendo en asuntos peligrosos y por último Hipólito "Poli" (Roberto Álamo) que ve como su hija Sarai (Andrea Ros) está saliendo con Ernesto (Luis Mottola), un fotógrafo argentino que le saca 25 años de diferencia.


Ellos piensan que estos tres individuos están tirando el futuro de sus hijas por la borda, por lo que deciden maquinar una serie de soluciones de emergencia, con el fin de que esas parejas rompan, por lo que confabulan una serie de maniobras, algunas bastante bobas y otras que provocan justo el efecto contrario.
El director, basándose en un buen guión rueda sin salidas de tono, unas secuencias que resultan eficaces para que los actores se luzcan a la hora de enfrentar a los típicos estereotipos de los padres de hoy en día, es decir, el fachilla adinerado que vive en la burbuja de su zona de confort, el padre de clase media que comete el error de intentar ser el mejor amigo de su hija, y por último el típico tipo de obra, con el carácter fuerte y acostumbrado a solucionarlo todo a mamporros.


Reproches, formas de actuar, e incluso situaciones no habituales se suceden de manera inteligente, fluyen y generan comicidad sin llegar a caer en la caricatura, algo tan habitual en la comedia española. Destacar a un Coronado brutal, volviendo a la comedia, está de dulce, un Cámara pelín sobreactuado, un Roberto Álamo que borda este tipo de papeles, y las tres mujeres bestiales, Pilar Castro tremenda como la madre pija, Carmen Ruíz muy bien como la madre que sabe contar hasta diez y María Pujalte siempre bien como la sensata.
Buenos cameos de Manolo Solo o Luis Callejo, que completan el excelente reparto.


Una película que nos refleja una imagen amable, bastante mejor que muchas redes sociales, de como es parte de la sociedad en la que vivimos, sin dobles lecturas y que resulta muy eficaz para que toda la familia vaya a verla.

Os dejo con el tráiler de esta divertida comedia.

domingo, 25 de septiembre de 2016

El hombre de las mil caras (2016)

Cartel del film

Alberto Rodríguez ya llamó la atención en su día con la buena película Grupo 7 (2012), pero con La Isla Mínima (2014) alcanzó el zénit, cuyo triunfo en los Goya así lo corroboró. El techo estaba muy alto, y eso siempre impone, pero aquí para la realización de este film, ha contado con un elenco de actores impresionante y se ha metido con una historia, donde guión hay de sobra. Ese guión está basado en el libro de Manuel Cerdán, cuya adaptación ha corrido a cargo tanto por el propio director, como por Rafael Cobos. Pero teniendo en cuenta, todo los ríos de tinta que provocó el Caso Roldán en su día, en lo que ha dado en el clavo Alberto Rodríguez, es sin duda, en huir de parafernalias y efectismos baratos, para mediante un thriller tenso, contarnos qué pasó y como pasó, centrándose en la figura de Francisco Paesa.


Ante todo, y ya desde el principio, se nos dice que el film está basado en hechos reales, pero también que como en todo hecho real, siempre hay alguna mentira. Estas palabras las dice Jesús Camoes, interpretado por José Coronado, que será la voz que nos vaya contando paso a paso todos los movimientos que suceden en la historia. Pero, casi sin querer, la cinta en muchos momentos se convierte en un biopic improvisado sobre la figura de Francisco Paesa, interpretado por un fastuoso, como siempre, Eduard Fernández, que a pesar de que su personaje tiene ciertas limitaciones, desde el primer momento consigue que el espectador se enganche a él.
En el lado negativo del film, que alguno tiene, no sé si es un acierto que Camoes cuente la historia, y estemos a expensas de su punto de vista continuamente, y por otro lado, el ritmo, que decae en algunos tramos. La banda sonora de Julio de La Rosa, siempre es acertada, eso si.


Dónde para mi está el gran punto fuerte del film, es en describirnos como era la España de los años 90, cuando todo esto sucede, de hecho al principio Camoes nos avisa de que en aquella época no existían los vuelos Low Cost, dato importante, ya que los vuelos en esta historia son claves, y lo dice Jesús Camoes, comandante de vuelo.
Pero ante todo ha de quedar una cosa clara, y es que Francisco Paesa, era un ex-agente secreto del gobierno español (un espía vaya, que como dicen en el film en un momento, no viajaban con pistola, sino con chequera), que fue responsable en los 80 de la operación contra ETA más importante, que casi la desarticula, pero que se vio envuelto en un caso de extorsión a una testigo del caso de los GAL, lo que le obligó a huir del país, aparte de que nunca se le pagó lo prometido por su trabajo estrella contra la banda terrorista. Cuando regresa está arruinado, pero recibe la visita de Luis Roldán (Carlos Santos), ex Director de la Guardia Civil, y su mujer Nieves Fernández (Marta Etura), que le ofrecen un millón de dólares para salvar los 1500 millones de pesetas que aquel hombre calvo y con barbas, había sustraído del erario público.


Aquí es donde Paesa ve una oportunidad de oro (nunca mejor dicho) de vengarse del gobierno que tan mal le trató. Es entonces, cuando empieza a maquinar, lo que será una operación magistral en la que será imprescindible la colaboración de su inseparable (y mujeriego) Jesús Camoes. Aparte de todo esto, es encomiable la radiografía que el director hace de Paesa, y de su vida, que no es nada sencilla, siempre de un lado para otro, y con una relación con su mujer Gloria, con la que intenta volver, y lo llega a conseguir, aunque por poco tiempo.
Pero en la descripción de todo este rocambolesco plan de la huída de Roldán, es innegable el toque de humor que Rodríguez le imprime al film, y que para mi le hace tan ameno. Roldán estuvo muchos meses en París, y su situación era tan desesperada, que incluso pensó suicidarse, ya que su mujer estaba encarcelada en España y esperaba un hijo. Una frase que no se me olvidará del propio Roldán es: "Yo hice lo que hacen todos..." entre sollozos.


Lo que es otro acierto brutal, es en la elección de los actores, y no sólo por la calidad de los mismos, sino también por su parecido con los originales, empezando por el propio Eduard Fernández, caracterizado como Francisco Paesa de manera soberbia. Pero también Carlos Santos, que podría pasar por un Roldán sin problemas, aunque el caso más alucinante bajo mi punto de vista es el de Juan Alberto Belloch (Luis Callejo), ministro de justicia e interior, al que llamaban "El chófer de Drácula" y cuyas altas miras y el no tener escrúpulos, le llevaron a un callejón sin salida. Emilio Gutiérrez Caba, otro espía, que avisa en dos ocasiones a Paesa de su frágil situación, aparece en los momentos clave.


En definitva, una película donde se deja claro que en esa época, en este nuestro país, lo que primaba era ser un mentiroso, opaco, vil, y compartir portadas de revistas con toreros, futbolistas o folclóricas (muchos de ellos también con sus chanchullos que saldrían más adelante), y del que desgraciadamente a día de hoy vivimos su alargamiento y extensión, favorecido por una prensa voraz también. En esa España, un tipo como Mr. Paesa era el más listo de la clase, aunque siempre moviéndose en una delgada línea.

Os dejo con el tráiler.

viernes, 8 de abril de 2016

Cien años de perdón (2016)

Cartel

Gota fría en Valencia, llueve sin cesar, y los empleados de una sucursal del Banco del Mediterráneo se disponen a entrar a trabajar, con algunas bajas debido al tráfico infernal provocado por la lluvia. Justo en ese momento, unos atracadores irrumpen con recortadas a asaltar el Banco. Así comienza la nueva película de Daniel Calparsoro, cuya filmografía siempre ha estado marcada por un estallido de rabia interior y mucha violencia, que aquí francamente está atemperada en cierto modo, pero no por ello no la hay, sino que está latente ahí en el fondo. Se trata de un director irregular, que buscaba meterse en las miserias de sus personajes, en el lado menos amable, pero eso no siempre le salía bien. Aquí, por fin consigue un equilibrio, tanto en la historia central que nos cuenta, como en las de los personajes que nos presenta.


Pero claro, ante todo el director barcelonés ha conseguido reunir un elenco de actores de primera línea del cine español, que francamente es un seguro absoluto de que todo va a salir bien. Luis Tosar, Raúl Arévalo, Patricia Vico (la actual pareja del director en la vida real), José Coronado y el argentino Rodrigo de la Serna, que dan un empaque al guión de Jorge Guerricaechevarría de altos vuelos. Remata la faena la gran banda sonora de Julio de La Rosa.
Pero para mi, ese carácter indómito típico de Daniel en esta película sigue estando, ese lado digamos salvaje, pero ha conseguido pulir ese estilo para hacer films más virutosos.
En su contra, estaba el asunto de que ya hay muchas películas sobre atracos a entidades bancarias, y muchos referentes, de hecho a mi se me venía a la cabeza rápidamente Plan Oculto, pero aquí la avaricia, la codicia, y la implicación de altos cargos nacionales en el asunto, harán que el argumento tenga mucho peso.


Lo que parecía un robo fácil y limpio se complica, ya que los seis atracadores tenían un plan teóricamente perfecto, pero al no salir como esperaban, esto generará desconfianza y enfrentamiento entre los líderes de la banda. Utilizando esquemas clásicos de los referentes de cine de robos y atracos, se pone de manifiesto una red de corrupción y una pirámide de intereses que progresivamente se va desmoronando, teniendo una mordaz crítica social a los tiempos que vivimos (además en una comunidad donde la corrupción es generalizada), donde impera la pobreza moral del sistema y los bajos instintos del poder y la ambición desmesurada.


En el plano actoral, imponente como casi siempre Luis Tosar en su papel de "El Gallego", uno de los dos líderes de la banda, el otro es Rodrigo de la Serna "El Uruguayo" que está realmente loable como el teórico gran líder. Patricia Vico es Sandra, la directora del Banco que justo el día del atraco se entera de que iba a ser despedida, otro añadido dentro de la trama, cumple a la perfección y tiene una tensión sexual brutal con Tosar. Raul Arévalo es Ferrán, un tipo extremadamente serio, con un cargo muy importante que tiene que velar por integridad de su jefa, también implicada en hechos oscuros. José Coronado es el Coronel Mellizo, encargado al final del operativo de fuerzas de seguridad del Estado, que intenta sacar adelante la peliaguda situación a su manera. Fantásticos también todos los secundarios.


Muy buen film, donde el entretenimiento está asegurado, además de escarbar en un panorama político corrupto y con miedo a perder el poder que han mal usado durante años, y que rebasa la ficción para convertirse por desgracia en algo muy de nuestros días.

Os dejo con el tráiler.


sábado, 27 de septiembre de 2014

No habrá paz para los malvados (2011)

Cartel del film


 
Mucho se habló en su día de este film de Enrique Urbizu, muy galardonado en los Goya en su momento, y ya que en su día no pude verla, paso a dar mi opinión de mi visionado de anoche.
El comienzo del film es apabullante, con una escena que impacta por su dureza, donde Santos Trinidad (José Coronado) se lía a tiros en un puticlub, dónde había entrado tarde a tomarse la última copa. Borra sus huellas, se lleva el cd de la grabación de la cámara, pero alguien le ve y se escapa, persona a la que estará toda la película persiguiendo. Su labor teórica es buscar a una chica desaparecida, junto a su compañero Rodolfo (Rodolfo Sancho), ya que hace tiempo anda destinado en esa sección de la policía.
Hablamos de una película que estaría temporalmente situada a principios del siglo XXI.
 


Santos Trinidad (José Coronado)


 
Pero Santos Trinidad es un policía que en su día tuvo condecoraciones al mérito, medallas y demás, incluso perteneció a las fuerzas especiales. Una turbulenta estancia en Colombia, muertes de algunos compañeros y su divorcio (cosas que casi se quedan en el tintero sin explicar bien del todo) le llevaron incluso a estar en tratamiento psicológico, y a retirarse de la primera línea. Ahora, vaga por los bares, tomando pelotazos (a las que nunca echa más de un cuarto de coca cola) en cantidades enormes y va realmente a su bola, con poco compañerismo y con un carácter distante y hasta arisco. Coronado, este tipo de policías pasados de rosca y corruptos, los borda, como ya hiciera en La Caja 507, por ejemplo.



Primera escena


Los actores que completan la película están extraordinarios, Rodolfo Sancho, el compañero de Santos Trinidad, al que cubre constantemente sin recibir nada a cambio, Juanjo Artero que hace de Leiva, el policía judicial que está a las órdenes de la jueza Chacón (Helena Miquel) que avanza meticulosamente en la búsqueda del asesino hasta que comienza a sospechar que, lo que parecía un simple caso de ajuste de cuentas entre narcotraficantes colombianos es, aparentemente, algo mucho más importante y peligroso, y como no, Ontiveros (Pedro María Sánchez) que hace de jefe de la policía.



 Rodolfo (Rodolfo Sancho) y Leiva (Juanjo Artero)


El problema que tiene para mi la película, es que después de un comienzo tan bueno, va bajando en intensidad y en algún momento donde Santos da bandazos en su autoinvestigación, y el film pide a gritos un cambio de ritmo, pero ese cambio sólo está reservado para la escena final. Por medio hay planificación de un atentado terrorista por integristas islámicos, tráfico de drogas, caída a los infiernos del protagonista, descoordinación entre departamentos de policía, etc., pero el film en esa parte central pierde fuerza con demasiados interrogatorios. El guión es abierto y amplio de miras, pero deja al protagonista que solucione la situación a su manera.





Lo que queda claro es que Coronado ha pasado de galán de teleserie a un cincuentón muy atractivo que además está en un momento excelso a la hora de interpretar, un Juanjo Artero que ha pasado de Verano Azul a ser el policía perfecto y la sobriedad de Helena Miquel, que a pesar de hacer su trabajo con mucho rigor también tiene un lado humano. Y Rodolfo Sancho, que está cada vez cogiendo más galones dentro del cine.
Una película que para mi no acaba de cuajar, aunque tiene escenas y detalles que se quedarán siempre en mi cabeza.
Para la memoria, inolvidable escena la última, con un Santos sentado en la silla al lado de la piscina, con la pistola colgada del dedo y el amanecer iluminando su cara mustia.
 
Os dejo con el tráiler.