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lunes, 22 de mayo de 2023

Escenas míticas del cine (CCLXXXI)


Joel Shumacher dirige en 1992 Falling down, traducida aquí como "Un día de furia", una de esas películas que vi en su día poco después de su estreno (hablo de un par de años) en televisión y en aquel momento no me convenció, fue años después cuando la volví a ver, y me divertí tanto, que comprendí que el film necesitaba mayor conocimiento y experiencia por mi parte para valorarla. Se trata de una extraordinaria película acerca de la condición humana, y de como nuestros comportamientos pueden llegar a generar las más disparatadas situaciones.
Michael Douglas está soberbio interpretando a William Foster, un hombre corriente que supera como puede sus frustraciones diarias en Los Ángeles, y que sólo quiere regresar a casa, pero durante una jornada de intensísimo calor, se juntan el colapso del tráfico, la ansiedad y el agobio, por lo que, de manera violenta, William se rebela contra todo lo que le rodea.
Mientras tanto, un oficial de policía ya veterano, Pendergast (Robert Duvall) intentará poner fin a esta sin razón.


William es un empleado de una importante firma de defensa, y padece un desequilibrio mental que en circunstancias normales no se manifiesta. Hoy, porque la película se desarrolla a lo largo de un día, es el cumpleaños de su hija y quiere ir a visitarla a casa de su ex esposa Beth (Barbara Hershey), de la que se divorció. A partir de su abandono del coche en un intenso tráfico, cruza la ciudad para cumplir su objetivo y le van surgiendo situaciones de lo más variopintas, desde una tienda de un coreano donde la lía, con unos ladrones que le quieren atracar y a los que espanta, en un McDonalds dónde quiere desayunar fuera del horario de desayuno, con un nazi de una tienda al que se acaba cargando... un sinfín de historias de lo más cómicas que sólo hacen que se vaya estrechando el círculo hacia él, para tener un final triste en la playa de Venice.


Precisamente en una de esas situaciones que suceden en su periplo, se cruza con dos hispanos que le quieren hacer pagar un peaje por pasar por su "zona", o lo que es lo mismo, le quieren atracar, y todo se salda con que William se defiende de ellos que le sacan una navaja, pegándoles con el bate de béisbol que él se quedó y era propiedad del coreano de la tienda. No contentos con eso, los hispanos se reagrupan y metidos en un coche llenos de armamento hasta arriba, van en busca de William, al que ven hablando en una cabina de teléfono (está llamando a su ex-mujer, para decirle que va a ir a su casa a ver a su hija por su cumpleaños), y deciden pasar rápido con el coche y disparar a diestro y siniestro, creyendo que matarán a su objetivo, que ni se inmuta y no sufre ni una herida, mientras caen abatidos varios viandantes. Instantes después William llega al sitio donde se han accidentado gravemente sus agresores, y le dice al que todavía vive: "has fallado" mientras coge una de sus armas y falla aposta, al final le dispara en una pierna y se queda con todas las armas que iban en una mochila de gimnasio.

Os dejo con la mítica escena.

domingo, 31 de julio de 2022

Escenas míticas del cine (CCXXXVIII)

En 1996 Joel Schumacher dirige Tiempo para matar, una mezcla de drama y thriller con el tema del racismo como principal protagonista. La historia nos cuenta como en un tranquilo pueblo de Mississippi, dos jóvenes borrachos y sedientos de fiesta violan salvajemente a una niña negra de diez años que venía de comprar comida de una tienda. La mayoría blanca de la ciudad se muestra horrorizada ante tal crimen. Carl Lee, el padre de la niña al que da vida Samuel L. Jackson, decide tomarse la justicia por su mano y mata a los violadores de su hija, cuando estos se dirigen detenidos a la vista preliminar. Mientras, la tensión va creciendo por momentos, reaparecen en las calles las cruces del Ku Klux Klan, pero además hay un duelo de abogados y a la vez actores de alto nivel, por un lado Jake Brigance, interpretado por un gran Matthew McConaughey, es un joven abogado blanco que decide defender a Carl Lee, intentando salvar la vida de su defendido, pero al final también la suya y la de su familia. En el otro el fiscal del estado Rufus Buckley al que da vida Kevin Spacey que está sublime. Patrick McGoohan interpreta al juez Omar Noose que es el encargado de impartir justicia.
En una escena mítica al principio del juicio se muestran los alegatos de acusación y defensa y Brigance pide la inocencia de su cliente por enajenación mental.


Os dejo con la escena.

miércoles, 20 de marzo de 2019

Escenas míticas del cine (XCII)


Joel Schumacher dirige Asesinato en 8mm en 1999, donde cuenta en el papel principal con Nicolas Cage, en una época donde el sobrino de Francis Ford Coppola todavía tenía mi reconocimiento y era un actor creíble. Interpreta a Tom Welles, un detective privado que mantiene con dignidad su vida ocupándose de resolver casos normales e irrelevantes. Un día su vida cambia totalmente, cuando en el curso de una investigación en el que le contrata una rica viuda, a partir de una cinta que ella descubre de su marido, entra en un mundo muy sórdido, el de las snuff-movies, esas donde se filman torturas y asesinatos reales. La película que él ve en la cinta que le da la viuda, le deja tan tocado que intenta esclarecer quién era la chica que sale en ella, además de ser una petición de la cliente. La cosa se irá complicando y su vida corre peligro constantemente.
Tom conoce a Dino Velvet (Peter Stormare), mientras este dispara con una ballesta, el productor de esas películas y cerebro de todo, que tiene como estrella de las mismas a Máquina (Chris Bauer). En una escena mítica, el propio Welles le dice que le encanta su trabajo, porque ha hecho un trato con ellos para hacer un film, intentando de esa manera desenmascararlos. Tom tiene bastante miedo en ese momento...


Os dejo con la mítica escena.

sábado, 15 de febrero de 2014

Falling down (1992)


Joel Shumacher dirige en 1992 Falling down, traducida aquí como "Un día de furia", una de esas películas que vi en su día poco después de su estreno (hablo de un par de años) en televisión y en aquel momento no me convenció, fue años después cuando la volví a ver, y me divertí tanto, que comprendí que el film necesitaba mayor conocimiento y experiencia por mi parte para valorarla. Se trata de una extraordinaria película acerca de la condición humana, y de como nuestros comportamientos pueden llegar a generar las más disparatadas situaciones.
Michael Douglas está soberbio interpretando a William Foster, un hombre corriente que supera como puede sus frustraciones diarias en Los Ángeles, y que sólo quiere regresar a casa, pero durante una jornada de intensísimo calor, se juntan el colapso del tráfico, la ansiedad y el agobio, por lo que, de manera violenta, William se rebela contra todo lo que le rodea.
Mientras tanto, un oficial de policía ya veterano, Pendergast (Robert Duvall) intentará poner fin a esta sin razón.

  
William es un empleado de una importante firma de defensa, y padece un desequilibrio mental que en circunstancias normales no se manifiesta. Hoy, porque la película se desarrolla a lo largo de un día, es el cumpleaños de su hija y quiere ir a visitarla a casa de su ex esposa Beth (Barbara Hershey), de la que se divorció. A partir de su abandono del coche en un intenso tráfico, cruza la ciudad para cumplir su objetivo y le van surgiendo situaciones de lo más variopintas, desde una tienda de un coreano donde la lía, con unos ladrones que le quieren atracar y a los que espanta, en un McDonalds dónde quiere desayunar fuera del horario de desayuno, con un nazi de una tienda al que se acaba cargando... un sinfín de historias de lo más cómicas que sólo hacen que se vaya estrechando el círculo hacia él, para tener un final triste en la playa de Venice.
 

Una película inquietante, con muchas gotas de humor, más de las que os podaís imaginar, y un reparto exquisito, destacando Michael Douglas por encima de todos.
Os dejo con una mítica escena, la de la hamburguesería cuando William quiere pedir desayuno fuera de horario y suelta una de sus frases lapidarias...
Rick ¿te suena la frase "El cliente siempre tiene razón"? Pues aquí estoy, soy el cliente y quiero desayunar... y esa tremenda crítica a la sociedad de consumo...