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lunes, 14 de enero de 2019

Vice (2018)


Que los biopics están de moda es algo evidente, pero lo que aún está más en el candelero es mezclar una supuesta biografía con la política, con lo que ello conlleva y además mezclando ficción con la no ficción, y la realidad con una soñada.
Adam Mckay es el director de este gran relato, en el que desde el primer momento demuestra su maestría con frases, tonos y mensajes, todo ellos aderezado con un sentido del humor constante, bastante burdo a veces, aunque en el fondo amargo, que consigue que estés empatizando con las bromas de personajes que resultan ser bastante patéticos, odiosos y poco recomendables.


La película, titulada aquí como El vicio del poder, nos cuenta como Dick Cheney, interpretado por un soberbio Christian Bale, era un zoquete borracho y bastante bronco en sus años jóvenes, lo que le provocaba constantes irritaciones de la que sería su mujer, Lynne Cheney, a la que da vida una magnífica Amy Adams. El plantel de actores, incluidos los cameos, es de un nivel superlativo, y querría destacar en este sentido a Sam Rockwell, que borda literalmente a George W. Bush. Steve Carell como Donald Rumsfeld también está soberbio.
Si que es cierto, que en varios momentos de la película se sale del biopic y se mete en el documental, pero sin maldad y para reflejar hechos concretos de importancia.


En lo que esta cinta está soberbia es en dar unas pinceladas sobre nuestra historia más reciente, siendo bastante mordaz y posicionándose claramente, pero con una capacidad de crítica que realmente nos incluye a todos. Aunque el film se centra en el ascenso de esa calamidad humana que era Dick Cheney, además de reflejar en todos los gabinetes en los que estuvo y las decisiones tan importantes que tomó, y su postura siempre polémica, sobre todo en la Guerra de Irak.


Pero la conclusión, como moraleja del film, es el complejo entramado que gobierna un país como EEUU, donde las víboras sacan la cabeza continuamente para destacar, sigue siendo la base de la estructura de ese país, y que evidentemente influyen en las decisiones que se toman.
Ante todo esta película es muy aclaratoria en todo lo que ha sucedido desde la caída de las Torres Gemelas de New York y todo lo que ocurrió después con las decisiones que se tomaron y que aún hoy las notamos.


Os dejo con el tráiler de este muy interesante película.

lunes, 22 de enero de 2018

The Post (2017)


Los archivos del pentágono es el nuevo film de Steven Spielberg, cuyo currículum no vamos a descubrir aquí ahora, y que desde luego es uno de los grandes. Aquí se mete en una historia real, que supuso uno de los episodios más destacados del periodismo norteamericano del siglo XX. Hablamos de una época muy convulsa en Estados Unidos, la que componen los años en los que se libró la Guerra de Vietnam en los años 60 y primeros 70.
The Washington Post no era un periódico referente, llegaba tarde a todas las historias y titulares importantes, y su nueva jefa Kay Graham (Meryl Streep) acababa de heredar ese puesto tras el suicidio de su marido, pero carecía de ese liderazgo que se supone debía tener un puesto así. Su rumbo parecía que iba a cambiar con su salida a bolsa, pero ahí surgió la oportunidad de oro, seguir publicando un documento secreto que hasta entonces solo había destapado The New York Times. Ben Bradlee (Tom Hanks) fue el otro gran impulsor.


En 1971, los principales periódicos de EEUU tomaron una valiente posición a favor de la libertad de expresión, informando sobre unos documentos del Pentágono, archivos secretos donde el gobierno había mentido al pueblo de manera sistemática, algo que había durado cuatro décadas y cuatro presidencias del gobierno.
La administración Nixon quería restringir la primera enmienda, pero se encontró ante ellos con la unión del mundo periodístico y sobre todo de estos grandes gigantes, lo que derivó en una dura batalla legal ante el Tribunal Supremo.
Spielberg lo borda en situar el escenario, algo crucial para que la película sea estimulante y no una mera descripción de los hechos, y el enfoque lo va variando, dependiendo de la parte que quiere potenciar. Por ejemplo impera el drama cuando se centra en la figura de Kay Graham, a la que da vida una, como siempre, inmensa Meryl Streep.



Precisamente el personaje de la Streep, es el que el director elige para ir viendo su transformación paso a paso, primero con ternura, mientras le costaba decir con palabras lo que pensaba debido a sus dudas internas y su progresiva evolución hasta que llega el momento de tomar decisiones, que serán de un calado tan importante que afectarán a su vida. Su interpretación vuelve a ser majestuosa, la de una veterana que moldea de manera impresionante todo papel que toca.
Por su parte Tom Hanks está también magnífico (y con peluca algo ridícula) y será el encargado de llevar a todo el periódico a publicar esos informes, cuando andaban más metidos en noticias del corazón que en asuntos de periodismo de investigación, donde el humor suaviza las cosas.


Es ahí en la parte de investigación, cuando predomina el thriller, donde reluce Ben Bagdikian, redactor del Washington Post, y que interpreta también de manera excelente Bob Odenkirk, que será el que calibrará como la publicación de esos documentos podría afectar a todos en el periódico, y saber exactamente a qué estaban jugando y cuales podrían ser las consecuencias.
Como villano que se define a si mismo, Richard Nixon, del que el propio director ha decidido utilizar grabaciones reales, y al que siempre se le ve de lejos en la Casa Blanca hablando por teléfono, sin tener un primer plano del actor que le interpreta (Curzon Dobell), algo que me recordaba a malvados de los dibujos animados...



En definitiva una buena película donde no faltan los héroes, aquí todos con pluma o máquina de escribir, a pesar de que el margen de sorpresa en la historia es corto y puede resultar algo previsible, que lo es, pero consigue centrar la trama en las consecuencias de publicar unos papeles de tal calibre, y no en como se consiguieron, aunque eso está narrado como es lógico al inicio del film. Muy bien llevada esta cinta, y sabiendo donde enfatizar las partes importantes, además de un elenco de actores magnífico.


Os dejo con el tráiler.

sábado, 2 de septiembre de 2017

American Made (2017)


Doug Liman dirige este film basado en hechos reales, de lo que fue la vida de un piloto comercial de la TWA, Barry Seal (interpretado por Tom Cruise), que a finales de los años 70 algo cansado de su trabajo poco gratificante, dormir en hoteles y recorrer los cielos con el piloto automático puesto, tiene una charla en un bar en medio de un viaje con un hombre de la CIA, Monty Schafer (Domhnall Gleeson) que te ofrece ayudar a tu país, montando tu propia empresa de vuelos, y volando haciendo encargos de todo tipo para ellos. Él acepta, pero eso le cambiará la vida ya para siempre.


Yo fui a ver el film sabiendo que no iba a ser una obra maestra, pero tiene muchas cosas buenas y se te pasa bastante rápida. Tiene como gran detalle, que la historia es tan alocada, que te cuesta creer que aquello sucediese de verdad, porque hoy en día es absolutamente impensable que algo así suceda. Pero claro, hablamos de un hombre que hacía tratos con el Cartel de Medellín donde estaba un joven Pablo Escobar, con Manuel Noriega (Dirigente de Panamá) y hasta con el presidente del momento Ronald Reagan, incluso el entonces gobernador Bill Clinton. Eso hace ver también los tremendos desbarajustes de aquella época, tanto en el funcionamiento de las naciones (sobre todo EEUU), y el mundo en general, las travesías que Seal podía hacer sin ningún control, etc...


La crítica política del film es bastante acusada, y sobre todo por como se explica el funcionamiento de la propia CIA, y como se pisaban los diferentes cuerpos como FBI, DEA o CIA cuando había operaciones en marcha en las que chocaban. El apoyo del gobierno estadounidense a los Contras de Nicaragua, despilfarrando dinero y armas, opuestos al Frente Sandinista que gobernaba el país, también su actuación hipócrita en Panamá, y en general en todo centroamérica durante el mandato de Ronald Reagan, son especificados con claridad a través del personaje de Barry y sus viajes.


Por otro lado tenemos la propia vida de Barry Seal, casado con una mujer guapísima Lucy (Sara Wright) a la que al principio cuenta el cambio de trabajo, sin decirle que había dejado la TWA. Luego acabará enterándose de todo, a pesar de haber sido avisado de que no debía decir nada. La mujer casi le abandona al principio, pero en cuanto empieza a ver que entraba dinero a expuertas en casa, se puso a tener hijos como conejos, se compraba mil y una joyas y vivían a toda pastilla. Tom Cruise está muy cómodo en todo momento, y el tono de sátira constante del director le sienta perfecto y favorece su actuación, así está divertido en todo momento, y se convierte en un encajador de golpes con sonrisa en el rostro, como él mismo dice "el gringo que siempre cumple".


Como es lógico, todo lo que tiene pinta de que se puede complicar se complica y mucho, sobre todo con los tratos que Barry tiene con los narcos colombianos, dond Pablo Escobar al principio no era el líder, pero se irá transformado en un monstruo y un tipo muy peligroso a medida que avanza el film, y los encargos a Seal son cada vez de mayor envergadura. El problema de Seal, y que es lo que le acabará condenando en todos los sentidos, es que él hace el mal, pero pensando que lo hace para los buenos, y piensa que no es tan ilegal. Todo se vuelve una madeja y al final anda pillado por todos lados, lo que acabará por precipitar su anunciado desenlace.


El retrato que se hace del personaje es bastante amable, y hablamos de un tipo que traficó con drogas, armas, blanqueaba dinero, etc., sin embargo no quieres que le pase nada ya que te ha ganado durante el film sus hazañas, es decir, casi se le convierte en un héroe, cuando realmente era un villano.

Os dejo con el tráiler de este divertido film.

viernes, 11 de diciembre de 2015

Bridge of Spies (2015)

Cartel del film

El nuevo film de Steven Spielberg, con un guión de los hermanos Cohen (siempre jugetones), un thriller que se mueve con libertad por las pantanosas y peligrosas tierras del mundo del espionaje, siempre situada en el territorio algo difuso de la sospecha continua y la mentira. Aquí estamos ante una historia que se ambienta en la guerra fría, a finales de los años 50 y principios de los 60, un film nada moderno, pero muy del siglo XXI por otro lado.
Basada en hechos reales, se trata de una película que resulta seria y apasionante a la vez, y que bajo un aparente covencionalismo discurre una peripecia moral algo compleja.



Tom Hanks interpreta a James B. Donovan que es un abogado de Brooklyn, New York, que al recibir el encargo de defender a Rudolf Abel (interpretado magníficamente por Mark Rylance), un espía soviético convicto Coronel Vilyam Fisher (nombre verdadero), agente de la KGB nacido en Gran Bretaña que había escapado de milagro de las purgas de Stalin, durante su tiempo con la NKVD, sobre el que pesa una condena de posible pena de muerte. Aparentemente los rusos lo quieren de regreso, pero Estados Unidos también desea que un piloto de U-2 suyo que cayó en manos soviéticas, Francis Gary Powers, regrese sano y salvo.
Así Donovan, se verá incolucrado en la Guerra Fría entre EEUU y la URRS, cuando la mismísima CIA le encarga la misión de negociar el canje de uno por otro en territorio de la RDA.


Para negociar el trato, en su capacidad no oficial, Donovan navega en las turbias aguas de la política de Berlín, durante los días finales de la construcción del muro que separó a las dos Alemanias y partió Berlín en dos también. Donovan es de esa clase de abogados rigurosos, detallista y muy sabedor de la ley, con el que nunca deseas discutir. Fue miembro de la fiscalía del juicio de Nuremberg, y hace su labor con más dedicación de la que se le requería, consiguiendo que la sentencia a Abel pase sólo a condenado, salvando su sentencia a muerte, lo que le genera bastantes enemigos en su propio país.
Todo se complica en el trato de Abel por Powers, con el arresto del estudiante de economía Frederick Pryor por falsos cargos de espionaje.


De repente aparece en escena Wolgang Vogel (Sebastian Koch), representante de la República Democrática Alemana, que desea intercambiar Pryor por Abel, mientras el jefe de la estación de la KGB en Berlín está en voluntad de negociar a Powers por Abel.
En medio de la negociación, que casi le cuesta la salud a Donovan, se describe de manera tremenda la opresiva desolación de Berlín del Este, donde la gente que intentaba cruzar al otro lado del muro era acribillada a balazos. Extraordinaria la recreación de las calles llenas de escombros, los restos de los bombardeos no reconstruidos y el terrible muro de Berlín. 


 

El tema actoral está muy bien, con un Hanks en un tipo de papel que viene exhibiendo ya como una especialidad, siendo muy creíble y sin crear sorpresas, se siente muy confortable con el personaje, además de ser solvente siempre. Mark Rylance está brutal, con su calma en cualquier situación, tanto cuando le arrestan, en el juicio, cuando le increpan o en el intercambio, es bastante hipnótico. Sebastian Koch tiene un papel fundalmental, pero le falta tiempo y queda bastante ninguneado. Quizás me sobra Amy Ryan, que interpreta a Mary, la mujer del abogado, cuya única función es fastidiar a su esposo con el reclamo de la mermelada de su "supuesto viaje a Inglaterra" con el que él la convence y engaña para hacer el viaje a Berlín. Tierna la aparición de Alan Alda, como el jefe del bufete de abogados donde trabaja Donovan, un actor mítico y ya algo mayor.




En definitiva, una película de Spielberg que resulta muy convincente, que con caracterísitcas bastante convencionales, consigue atraparte con la historia que cuenta perfectamente y ambientado de manera sombría con la música de Thomas Newman.

Os dejo con el tráiler del film.


jueves, 29 de octubre de 2015

Black Mass (2015)

Cartel del film

Black Mass, estrictamente criminal, es la tercera película de Scott Cooper, que entre sus habilidades está la de reunir un elenco de actores de alto copete, ya que en tres films su currículum es insuperable. Pero si nos referimos al film en concreto, el resultado es estrictamente correcto, y teniendo una gran historia para contar parece como que se le podía haber sacado más partido y te deja un regusto a que le falta algo. Una historia de gangsters de Boston, que se desarrolla en las décadas de los 70 y 80, incluso llegando a los 90, basada en hechos reales. Este film, me deja la impresión de que en manos de un Scorsese o un Coppola sería obra maestra indudable.


Ambientada en la muy cinematográfica Boston, aquella ciudad tenía un rey del crimen que era el temible James "Whitley" Bulger, al que da vida Johnny Depp. Hablamos de un tipo que a día de hoy cumple condena por varios asesinatos, un capo que sembró el terror no sólo entre clanes mafiosos vecinos, sino incluso entre los suyos. Una interpretación de esas que marcan, aunque bajo mi punto de vista la caracterización me parece excesiva, demasiado maquillaje en su personaje, pero eso no quita para que su interpretación sea escalofriante, y merezca mínimo estar nominado a la estatuilla recuperando brío su carrera, que últimamente daba más tumbos que alegrías.


Black Mass adolece de varios fallos, a parte de que la comparativa inmediata con los clásicos del género, hace que quede minimizada. La historia real, es una base de guión espléndida, pero los excesivos primeros planos, la falta de ritmo (en esto Scorsese es un maestro) y la sensación de que se desaprovecha a un reparto excelente, deja ese poso de algo fallido. Joel Edgerton en el papel de John Connolly da la talla con matices y Benedict Cumberbatch que hace de Billy, el senador de Boston hermano de James, aparece en contadas ocasiones en una breve pero acertada actuación pero que podría dar más. Incluso el guión adolece de intentar abarcar demasiado y nunca alcance verdadera intensidad.


Pero Depp, en esta soberbia interpretación, asombra no sólo en estático, por lo siniestra que es la combinación del maquillaje con sus gestos, sino por el lado humano por todo lo que le sucede con su hijo y su madre, su faceta más maquiavélica perpetrando planes de futuro y la manera de llevar los negocios ilegales, además de seguir creciendo al otro lado de la ley, y como no, esa furia psicológica y física, que te hace sentir verdadero pasmo ante lo que va a hacer o lo que acaba de hacer (matar a sangre fría en la mayoría de los casos). 



Los actores que rodean al protagonista, a parte de los dos citados, están a gran nivel, un intermitente en minutaje Kevin Bacon está brillante, Dakota Johnson aparece en la primera parte del film y desaparece a partir de una fuerte discusión, Jesse Plemons tiene reminiscencias de personajes de películas como Uno de los nuestros, pero no acaba de cuajar, demasiado encorsetado en un guión vacío.



En definitiva, un film que da escalofríos y a la vez deja una sensación de irregularidad provocado por la la falta de una narrativa potente.

Os dejo con el tráiler.