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lunes, 10 de agosto de 2015

C.R.A.Z.Y. (2005)

Cartel del film


Jean-Marc Vallée dirige esta maravilla de historia, que parte de un ingenioso guión perpetrado por él mismo y François Boulay. Este film canadiense está ambientado en los años 70, y propone un relato sobre el amor, la religión y las relaciones humanas (principalmente familiares) que toma como base la mirada de un niño pequeño a medida que va creciendo, y atraviesa por conflictos, el conocimiento de si mismo, la búsqueda de su propia identidad, sus amores, sus sufrimientos, sus momentos de goce, etc...




Pero realmente se nos describe un drama familiar, ya que cuando Zach Beaulieu (Marc-André Grondin) entra en la adolescencia y descubre que es bastante diferente a los demás, reprimirá sus tendencias más profundas por no perder el amor de su padre. Entre los 60 y los 80 vive rodeado de sus hermanos, de buena música, ya sea Pink Floyd, los Stones o David Bowie, los porros fumados a escondidas, y como no, las discusiones grandes y pequeñas, tanto con su padre como son sus hermanos.



Zach (Émile Vallée, hijo del director, de niño y Marc-André Grondin de adolescente), ostenta el título de hermano menor hasta que nace Yvan (Gabriel Lalancette). Por encima de él están Christian (Maxime Tremblay), Raymond (Pierre-Luc Brillant) y Antoine (Alex Gravel). Todos ellos viven bajo la protección materna de Laurianne (Danielle Proulx) y la presencia de Gervais (Michel Côté), el padre clásico, bastante bruto e insensible, pero siempre de buen corazón.
Todos los hermanos representan un arquetipo social, Christian es el rebelde, tatuado y con tendencias delictivas que triunfa con las mujeres, el típico malote vaya, Raymond es el inteligente que siempre está leyendo y lleva gafas, Antoine triunfa en los deportes y es de higiene descuidada, mientras Zach, el protagonista, tiene una personalidad bien definida, es sensible, introvertido y además comparte cumpleaños con Jesús y puede sanar enfermos. Pero la trama afortunadamente no se centra en su milagrería, sino en sus tendencias sexuales, no demasiado claras y que parecen conducir a la homsexualidad. Yvan, por ser el último se quedó casi sin personalidad y sin cabida en la película, sólo sabemos que está gordo. Realmente Zach absorve cosas de sus hermanos mayores.



A partir de las cuatro relaciones centrales, con su padre y hermano mayor principalmente y con su madre y el amor, el protagonista principal carge en su cuerpo con los detonantes de los temas primordiales de la película. En todos los casos el tratamiento que se realiza de ellos desde el guión hasta la dirección es simple y llevado con sensibilidad con picos de gran emotividad. A veces el recurso de la voz en off, resulta idóneo para resolver asuntos no suficientemente explicados. La cámara en general es fija y sin ángulos rebuscados, y los planos están en su justa medida, ni distantes ni demasiado cercanos. Loable es que logra capturar imágenes cargadas de intensidad, una mueca o mirada en el momento adecuado o un silencio cargado de significado. Ese buen criterio de la cámara es una de las mayores riquezas del film. 




En definitiva un divertimento de dos horas, con una historia interesante que contar, bien llevada e interpretada de manera muy correcta por sus actores. La historia está plagada de detalles, pequeños chistes que casi siempre funcionan y permanentes guiños al espectador.

Os dejo con esta gran película.

jueves, 27 de marzo de 2014

Dallas Buyers Club (2013)

Cartel del film

 
 
Este film dirigido por Jean-Marc Vallée fue la auténtica revelación de la última gala de los Óscars, dónde estuvo nominada a mejor película y consiguió tres estatuillas, mejor actor (Matthew McConaughey), mejor actor de reparto (Jared Leto) y mejor maquillaje y peluquería. Y la verdad sea dicha, después de ver el film, he de admitir que el Óscar de Matthew es lógico, por dos aspectos fundamentales, primero porque lo borda, así de sencillo, es un actor de muchísimo carisma, y segundo porque este tipo de personajes marginales y con problemas son los predilectos para la Academia (recordemos el de Jeff Bridges en Crazy heart, por ejemplo). En el caso de Jared Leto es innegable su gran actuación, pero no me parece que tenga tanto empaque para un Óscar, aunque aquí ya van muchos matices de por medio, desde luego no cualquier actor hace tan bien de travesti, ni con tanta ternura. En lo del maquillaje, estoy muy conforme, ambos personajes y las fases que pasan por la enfermedad están muy bien hechos.



 Matthew McConaughey

 
El film cuenta la historia real y verídica de Ron Woodroof (Matthew McConaughey), electricista, apostador en el rodeo, adicto a las drogas, putero y homófobo, a quien diagnostican en el año 1986 el VIH, cuando todavía había mucha confusión en torno a la enfermedad, tanto en la sociedad, como en el ambiente médico y de investigación. A él le dan 30 días de vida, y desesperado comienza a tratarse con AZT, un medicamento en fase de prueba, con efectos secundarios y no probado del todo en humanos, que él consigue a espaldas del hospital. La alta mezcla de ese medicamento con las drogas (que no dejaba) están a punto de matarle. A partir de ahí se va a México, dónde un doctor al que retiraron la licencia, ejerce en un hospital pequeño, y advierte a Ron de lo tóxico que es el AZT, descubriendo alternativas, no aprobadas por la FDA, con las que se empieza a tratar y a traficar con ellas, para ayudar a más personas que están en la misma situación, teniendo como socio a Rayon (Jared Leto), un travesti que conoce en el hospital, muy enganchado a las drogas y que le ayudará a la captación de clientes.
El giro en la carrera de McConaughey ha sido para bien, dejó de elegir papeles sin trascendencia para darlo todo por éste papel, adelgazó y se lo curró, eso que hemos ganado.
 


 Jennifer Garner


En esa situación que se crea, hay un personaje clave, Eve, interpretado por una actriz felizmente recuperada para la gran pantalla, Jennifer Garner, que está simplemente magistral, en el papel de la doctora que, estando en desacuerdo con los métodos de la dirección del hospital, decide ponerse (incluso perdiendo su puesto de trabajo) del lado de Ron y Rayon. Es en este aspecto, en el de la crítica que se hace sobre el papel que tuvieron (y siguen teniendo a día de hoy) las farmacéuticas que pagaban mucho dinero a los hospitales, para que ciertos medicamentos fueran probados en humanos sin saberse las consecuencias a largo plazo, en el que me parece que el film está acertadísimo.


Jared Leto & Matthew McConaughey

 
Hay que tener en cuenta un aspecto fundamental y es que esta película se empezó a pensar en 1992, a la par que se gestaba Philadelphia y justo después de la muerte del protagonista, pero por diferentes motivos, no se ha podido llevar el proyecto a cabo hasta el año pasado.
Para mi, uno de los aciertos de esta gran película es recuperar ese espíritu de aquella época, en la que el hombre se enfrentaba al sistema, buscaba huecos legales para los que la legislación vigente entonces no estaba preparada y centrándose en el caso concreto de Ron, que ayudaba a la gente con los fármacos, eso si, previo pago de la cuota (nunca dejó de negociar con aquello).
En el terreno musical, la banda sonora es muy acertada, y esa mitomanía de Rayon con Marc Bolan (líder de T-Rex) como icono del glam y de esa estética que a los travestis les encanta de fulares, estampados de leopardo, chisteras, botas de pluma, purpurina y kilos de maquillaje. Precioso momento del final de Rayon sonando Life is strange.
 

  Jared Leto
 
 
Os dejo con el tráiler de esta muy interesante película.