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domingo, 19 de abril de 2026

Firebrand (2023)

Karim Aïnouz dirigió en el año 2023 La última reina (Firebrand), un film que está ambientado en la sangrienta corte de los Tudor en la parte final del reinado del infame Enrique VIII de Inglaterra, contado desde el punto de vista de la reina Catalina Parr, la sexta y última esposa del rey y la única de todas que evitó el destierro o la muerte ya que le sobrevivió. Jude Law encarna a Enrique, papel para el que obviamente engordó y sinceramente hizo un extraordinario trabajo haciendo de un villano al que da gusto odiar, mientras que para el papel de Catalina Parr la elegida fue Alicia Vikander que lo hace francamente bien, dando consistencia a un texto que no le hace justicia. Estamos anta una película histórica, pero como viene siendo ya casi una costumbre hay hechos históricos que o bien son mutilados, o simplemente cambiados, lo que se ha dado en llamar "licencias históricas".


En el momento en el que se desarrollan los acontecimientos Enrique ya luce una ostensible cojera a causa de una herida en la pierna sufrida años atrás en una justa, y que por los escasos avances médicos de la época, solo se le aplicaban curas de ungüentos, lo que iba deteriorando el estado de salud del monarca. Por su parte la reina ha hecho suyos a toda la prole de hijos del rey, María de Catalina de Aragón, Isabel de Ana Bolena, Eduardo (de Jane Seymour), etc., con los que se lleva muy bien y los quiere. Catalina Parr es un personaje histórico muy interesante del siglo XVI, a pesar de su prematura muerte a los 36 años, ya que aparte de ser la mujer de Enrique VIII fue la primera mujer que publicó un libro con su propio nombre en inglés y se convirtió durante unos meses en regente de Inglaterra tras la marcha de su esposo a luchar en la guerra. Esto está contado en el film, a veces dando algún rodeo innecesario, pero el problema viene cuando hace sus propias invenciones para ajustarlas a un punto de vista digamos... moderno, no jugando bien sus cartas y siendo en varios momentos bastante poco fiel a los hechos históricos. 


Pero el problema fundamental de la película es que la puesta al día no es para nada novedosa ni rompedora, y se queda plana, solo centrado en el discurso de Parr con un final inventado y la creación de unos nuevos personajes que solo tienen sentido en este siglo XXI. El rey está representado muy alejado de Shakespeare, es odioso, venenoso, repulsivo, adicto al sexo (tenía abundantes relaciones extra-matrimoniales), pero todo ello está llevado por la interpretación de Law que es simple y llanamente brutal, llegando a dar asco, hasta ese punto lo borda.
A pesar de todo esto el film es entretenido, hay buena fotografía, la corte con sus vestidos de época y demás está muy bien dibujada, incluso esas intrigas dentro de la corte, pero el fallo viene en el tercer acto donde todo descarrila con ese final inventado y ese guión que se va por el barranquillo.


Os dejo con el tráiler del film.

lunes, 24 de noviembre de 2025

Escenas míticas del cine (CDLIII)


Que los biopics están de moda hace tiempo es algo evidente, pero lo que aún está más en el candelero es mezclar una supuesta biografía con la política, con lo que ello conlleva y además mezclando ficción con la no ficción, y la realidad con una soñada.
Adam Mckay es el director de este gran relato estrenado en 2018, en el que desde el primer momento demuestra su maestría con frases, tonos y mensajes, todo ellos aderezado con un sentido del humor constante, bastante burdo a veces, aunque en el fondo amargo, que consigue que estés empatizando con las bromas de personajes que resultan ser bastante patéticos, odiosos y poco recomendables.
La película, titulada aquí como El vicio del poder, nos cuenta como Dick Cheney, interpretado por un soberbio Christian Bale, era un zoquete borracho y bastante bronco en sus años jóvenes, lo que le provocaba constantes irritaciones de la que sería su mujer, Lynne Cheney, a la que da vida una magnífica Amy Adams. El plantel de actores, incluidos los cameos, es de un nivel superlativo, y querría destacar en este sentido a Sam Rockwell, que borda literalmente a George W. Bush. Steve Carell como Donald Rumsfeld también está soberbio.
Si que es cierto, que en varios momentos de la película se sale del biopic y se mete en el documental, pero sin maldad y para reflejar hechos concretos de importancia.
En lo que esta cinta está soberbia es en dar unas pinceladas sobre nuestra historia más reciente, siendo bastante mordaz y posicionándose claramente, pero con una capacidad de crítica que realmente nos incluye a todos. Aunque el film se centra en el ascenso de esa calamidad humana que era Dick Cheney, además de reflejar en todos los gabinetes en los que estuvo y las decisiones tan importantes que tomó, y su postura siempre polémica, sobre todo en la Guerra de Irak.
En una escena mítica están de cena Cheney, Donald Rumsfeld (Steve Carell), Paul Wolfowitz (Eddie Marsan) y David Addington (Don McManus), el equipo del vicepresidente, cuya catadura moral dejaba bastante que desear. Alfred Molina es el camarero que les presenta el menú dividido en títulos que reflejan exactamente el comportamiento del gobierno, que incluso en uno de ellos consigue la exclamación satisfactoria de Rumsfeld, cuando dice: "A los sospechosos se les secuestra sin dejar pruebas en suelo extranjero y se les lleva a cárceles de países donde practican la tortura..." recordando a todos la teoría del poder ejecutivo individual, que ellos aplicaban mucho. 


Os dejo con la mítica escena.

domingo, 29 de marzo de 2020

Escenas míticas del cine (CXXIV)


Guy Ritchie dirige en 2009 su particular versión de Sherlock Holmes, el más famoso detective creado por la imaginación de Sir Arthur Conan Doyle. Hablamos de un personaje creado en la época victoriana de finales del S. XIX y que destacaba por su inteligencia, su hábil uso de la observación y el razonamiento deductivo para resolver casos difíciles. Y aquí todo eso sigue vivo, pero el director nos muestra a un Holmes, al que da vida Robert Downey Jr., acompañado de su querido Watson (al que interpreta Jude Law), casi convertido en un hombre de acción, que pelea, utiliza la fuerza y es casi más cercano a James Bond pero sin coche, cuyas acciones detectivescas se funden con mucho nervio con la acción más trepidante. Por un lado no pierde la esencia del personaje original, si no que además lo moderniza, de una manera para mi muy acertada. Si que es cierto, que una producción tan costosa, debe llevar implícita diversión para el espectador, pero me parece que está muy bien canalizada, y en mi visionado de ayer disfruté mucho y parecía estar a caballo entre el S. XIX y el S. XXI, dependiendo de la escena.
Hay una escena, donde se muestran claramente las habilidades de siempre de Sherlock Holmes, cuando van al cementerio donde supuestamente Lord Blackwood (Mark Strong) ha resucitado, y ha salido de la tumba. El inspector Lestrade (Eddie Marsan) informa a Sherlock y este manda sacar el ataud, para ver lo que realmente hay dentro e indagar.


Os dejo con la escena del cementerio.

domingo, 8 de marzo de 2020

The Gentlemen (2020)


Si repasamos la carrera del director Guy Ritchie, es más que evidente que todas sus películas tienen una marca personal única e intransferible, al igual que lo pueden tener con otros estilos gente como Quentin Tarantino o Spike Lee. Desde que visionara Snatch, cerdos y diamantes, tengo a este director en un pedestal, que ha ido con películas como Rockandrolla o su particular Sherlock Holmes, engrandenciendo su caché. Aquí en The Gentlemen, el británico ha recuperado mucho de lo que le distingue como director con estilo propio, y que hay que admitir que había ido perdiendo, quizás porque la industria de Hollywood le ha ido barriendo hacia adentro. Es por esto, que Mr. Ritchie ha vuelto al lugar donde mejor se siente con un thriller criminal que le va como anillo al dedo, eso sí, no todo es perfecto y pasaré a señalar los problemas que contiene, aparte de no innovar. 


Y digo bien si afirmo que Guy Ritchie ha vuelto a lugares comunes de sus mejores obras, para salir a flote del fondo en el que se sumió con Alladin, a ese Londres marginal, macarra, con mucha violencia y gente corrupta para contarnos la historia de Mickey Pearson, un capo de la droga muy británico, al que da vida un gran Matthew McConaughey, y que intenta vender su imperio a una familia multimillonaria de Oklahoma. Todo esto viene narrado por un personaje, Fletcher, al que interpreta Hugh Grant, que empieza muy bien, y que está muy divertido, pero que se vuelve pesado y hace que el film pierda ritmo. Y es una pena, porque la tirada de actores que están soberbios, a parte del citado McConaughey, se completa con un brutal Colin Farrell y unos grandes Charlie Hunnam, Michael Dockery o Jeremy Strong.



Es más que evidente, que las señas de identidad de Ritchie, que siguen haciendo de él un grande, están presentes, es decir, esa violencia desenfrenada, el lenguaje sucio y lleno de palabrotas, la testosterona y el humor muy negro, que en sus films son indispensables, aquí están a máximas revoluciones. En otro orden de cosas, el poderío visual sigue siendo uno de sus pilares básicos, y su puesta en escena sigue siendo magnífica, jugando con el espectador y haciendo parecer unas cosas, que luego son otras. 


Ha vuelto Guy Ritchie para hacernos disfrutar, y en este film no está al nivel de sus obras maestras, pero si que es cierto que merece y mucho la pena que se haya recuperado. Todos los detalles que hicieron de su carrera una gozada, aquí están sacados a relucir en muchos momentos, y lo cafre está a la orden del día, también la chulería y las situaciones surrealistas, que están llevadas de manera magnífica, dentro del contexto en el que transcurren los hechos que se narran.


Os dejo con el tráiler del film.

jueves, 24 de mayo de 2018

Deadpool 2 (2018)


La segunda parte de Deadpool tiene novedades con respecto a la exitosa primera, por un lado el cambio de director, ya que Tim Miller, por desavenencias creativas con el propio Ryan Reynolds, que aquí es uno de los guionistas, ha sido sustituido por David Leitch, al que recuerdo por Atomic Blonde y la primera parte de John Wick. El resultado es un film muy divertido, que no acaba de llegar al nivel de la primera, pero que asegura entretenimiento.
Conocer la génesis y evolución de este personaje se me antoja esencial, ya que Deadpool representa una conjunción o mezcla de varios temas clásicos en la era moderna del cómic, por un lado el humor negro, la sexualidad por otro, el "anti heroísmo" (el menos convencional de Marvel sin duda) además de la reflexión y la crítica. Incluso y por si fuera poco, hay una similitud curiosa con otro antihéroe de la literatura universal, el Quijote de Cervantes, con el que comparte el delirio y el humor.


Pero el problema que le veo a esta secuela es que mete referencias y parodias a mucha velocidad sin pisar el freno, disfrazándolo de ficción superheroica, aunque por encima de la calidad de esos chistes o gags. Aquí el protagonista, Wade Wilson (Deadpool) es otra vez irrespetuoso, sanguinario, mal hablado e irreverente, de hecho en muchos momentos no cumple en absoluto con las reglas que debe cumplir un superhéroe, se las salta a la torera. Y es ahí, donde parece precisamente que la película resbala, porque se acaba convirtiendo en una historia de redención personal para quizás acoger a otro tipo de público, todo ello mezclado con el personaje que vimos en la primera entrega, y su naturaleza ya conocida.


Una cosa he de dejar clara, hay violencia, mucha, hay extremidades que vuelan, cabezas cortadas y demás, pero digamos que ya desde el principio y provocado por la escena inicial, Deadpool va a contracorriente durante toda la historia, lo que hace que el tono del film cambie debido a su nueva situación. La calidad de los gags sigue siendo buena y en cierta forma eso hace que muchos momentos del film rebajen la intensidad violenta o dramática de ciertos pasajes, pero mientras en la primera parte era la sorpresa, ese factor ya no es una novedad y se esperaba, formaba parte de lo que vamos a ver. Evidentemente la película sigue dirigida a un público adulto, en eso no ha cambiado nada.
Aquí la misión será salvar a un chico llamado Russell (Julian Dennison) que es FireFist un niño mutante de considerables poderes, al que Cable quiere aniquilar, para ello Wilson reclutará a un grupo llamados los X-Force. Antes ha tenido unos desmanes con los X-Men muy graciosos y la descripción de algún personaje secundario es bestial.


Luego están los nuevos personajes que entran aquí, por un lado un Josh Brolin haciendo de Cable, cuya entrada en escena es bastante espectacular y Domino, interpretada por Zazie Beetz, que cumplen perfectamente, aunque en mi opinión les falta algo para ser recordados y hacerte fan de ellos, no sé, una cualidad que les haga llegar a ser míticos y recordables.
Pero el personaje de Ryan Reynolds sigue siendo la estrella indiscutible, primero porque se ríe de si mismo y a partir de ahí todo es posible, es algo que está hecho para él, y su moldeado le ha quedado de lujo, le sienta como anillo al dedo. Pero en conjunto esta segunda parte adolece de cierta frescura, hay momentos en que ya sabes por donde van a ir los tiros (nunca mejor dicho).
Atención al cameo de Brad Pitt, es para estar atentos porque se le ve en un momento concreto...


En resumen Deadpool 2 sigue siendo hilarante en muchos momentos y sin llegar a las cotas de novedad y sorpresa de la primera por razones obvias, mantiene un muy aceptable nivel de diversión asegurada. Pero he de decir, que sigue teniendo unos detalles tontos que me ganan, como la moto en la que va Deadpool persiguiendo al camión de alta seguridad, o la manera en que se cargan a un enorme personaje, el casting de los miembros de X-Force, son cosas que solo verás aquí... Por supuesto decir que la escena post-créditos es indispensable en cualquier título de Marvel, pero aquí es imprescindible por su calidad y momentos brutales, además de acumular mala baba que a veces echo en falta en el propio film.


Os dejo con el tráiler de Deadpool 2.

miércoles, 16 de agosto de 2017

Atomic Blonde (2017)



Atómica es una película dirigida por David Leitch (conocido por la primera entrega de John Wick), y que está basada en la novela gráfica "La ciudad más fría" de Antony Johnston y Sam Hart. Es una trepidante historia de espionaje, ambientada en los días previos a la caída del muro de Berlín en noviembre de 1989, y en la que Charlize Theron interpreta de manera soberbia un papel que antes cualquier estrella masculina del cine de acción habría hecho. Sin duda que el papel que hizo en Mad Max: Furia en la carretera, le ha ayudado a ampliar su espectro a las películas de acción, y le sienta como anillo al dedo, fuera aparte de su atractivo que sigue intacto.


Lorraine Broughton, papel al que da vida Charlize Theron, es una espía del MI6 que es enviada a Berlín para recuperar una lista, que incluye a todos los agentes británicos, americanos y franceses encubiertos en el lado este de la ciudad. Pero su misión tendrá otra segunda parte no menos importante, descubrir a un agente doble que vende información confidencial a los rusos. Sin duda que las persecuciones, las peleas y escenas de acción están rodadas de manera espectacular, muchas de ellas partiendo casi de la improvisación, o eso nos dan a entender y muchas veces están por encima del guión, que casi se intuye desde el inicio.
James McAvoy es David Percival, el jefe de la inteligencia británica que lleva diez años en Berlín, y que en teoría debe facilitar la entrada de Lorraine y debe darle su ayuda.


Al parecer Charlize se entrenó a fondo para el film y no necesitó de dobles para las escenas de acción, algo muy de agradecer y que nos da momentos impagables, como la escena de lucha en un edificio, al que ella va después de que hayan disparado al desertor de la Stasi que se había aprendido la lista de memoria en su cabeza. Son no menos de cinco minutos realmente impactantes, donde el repertorio es brutal y el falso plano secuencia es una auténtica gozada.
Buena recreación del Berlín del 89, consigue a partir del trazo colorístico que siempre sepamos en que lado del muro estamos.


También hay tiempo para las relaciones, y Lorraine tendrá su affaire particular. Eso si, su personaje de Lorraine ha sido posible gracias a lo que Charlize aporta al papel, no sólo se trata de una espía inteligente, le da muchos más tonos, es perspicaz, atenta, fría cuando debe serlo y ante todo piensa, y actúa en consecuencia, todo ello le vale para formar una personalidad a la que se le ven pocos puntos vulnerables, aunque los tiene. James McAvoy está como siempre extraordinario y se hace notar en cada escena que aparece, mientras Sofia Boutella que hace de Delphine Lasalle, no desentona para nada interpretando a la tierna y todavía no muy experta espía francesa. Veteranos como John Goodman dan el contrapunto de experiencia justo.


En definitiva un divertimento brutal, un film bien ambientado, unos actores estupendos, vamos que yo salí del cine encantado, de las cintas que más he disfrutado este año. Si además añadimos una banda sonora donde están New Order, David Bowie, Depeche Mode, Queen, etc., pues poco más que decir.

Os dejo con el tráiler.