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sábado, 28 de abril de 2018

Escenas míticas del cine (LXXII)


Martin Scorsese por fin puedo estrenar en 2002 Gangs of New York, un film para el que tardó veinte años en encontrar financiación. Una vieja idea de finales de los 70, de representar como si fuera un gran cuadro, la peripecia de varias generaciones de inmigrantes llegados a América en las décadas centrales del siglo XIX (1863 aproximadamente), cuyo acicate fue leer el libro Gangs of New York de Herbert Ashbury, de 1928. Para ello reclutó en los papeles principales a Leonardo DiCaprio (actor fetiche del director con el paso del tiempo) que interpreta a Amsterdam Vallon, hijo de Priest Vallon (Liam Neeson), asesinado por William Cutting, apodado "Bill el Carnicero" al que da vida Daniel Day-Lewis, delante de los ojos de Amsterdam cuando era pequeño. Eran tiempos duros, donde o matabas para sobrevivir o te mataban, de tipos realmente fuertes y aguerridos. Ni que decir tiene que la interpretación del actor británico es sublime, su rostro, esa fachada de enorme mostacho, ojo de cristal y pelo grasiento, lo es todo para el film.
Scorsese, con el hilo argumental de la venganza, crea un film fastuoso por todo lo que llevó de extras y presupuesto, que parece estar continuamente en peligro de ser arruinada, pero que de manera increíble eso nunca llega a ocurrir.
En una escena mítica de la película, Amsterdam ha yacido durante la noche con Jenny Everdeane (Cameron Diaz) y al alba aparece Bill El Carnicero, para tener una charla con él, y contarle que hacía 15 años mató al último hombre honorable que según él había conocido, y cómo ese mismo hombre decidió no matarle, después de haberle dado una paliza de muerte que le dejó medio desfigurado... ese hombre era el Sacerdote Vallon...


Os dejo con la mítica escena.

lunes, 6 de enero de 2014

Fear and loathing in Las Vegas (1998)

  Cartel del film

 
 
En 1998, Terry Gilliam dirige la que para mi es posiblemente una de las películas más bizarras que haya visto jamás, basada en la novela de Hunter S.Thompson. Todos sabemos el éxito que tuvo Resacón en Las Vegas, pero para mi la película de la que parte toda esa idea de drogas y desfase en la ciudad del juego, tiene su origen, sin duda, en esta cinta. Gilliam ha demostrado un sentido del humor que, curiosamente, no se basa en el concepto tradicional de "humor", sino en conciliar lo bizarro con lo cotidiano.
Anoche, en un garito al que hacía tiempo no iba, la estaban poniendo, y entre copa y copa, las risas iban en aumento.






 
Evidentemente, en su momento fue un film que causó un desconcierto total, ya que su intención más bien es esa, la de despistar o repeler al espectador.
La "historia", si así la queremos llamar, nos cuenta el viaje (literal y figuradamente) de un reportero Raoul Duke (Johnny Deep) y su abogado Dr.Gonzo (Benicio del Toro) que visitan Las Vegas para llevar la crónica de una carrera motociclística a través del desierto, viajando en un descapotable rojo cuyo maletero es una auténtica farmacia: dos bolsas de marihuana, 75 pastillas de mescalina, 5 hojas de ácidos y muchas otras drogas. Posteriormente, Duke se quedará en Las Vegas para cubrir una convención de "Sheriffs" luchando contra el tráfico y consumo de drogas en sus respectivos pueblos. 
 





 
Estos eventos, sin embargo, a pesar de estar presentes pasan a un segundo plano, ya que ambos personajes están metidos en un frenesí de abuso de drogas y alcohol tan violento que hace que su "viaje" sea el auténtico tema central de la película, ya que esos acontecimientos que les rodean son vistos difusamente por su alterada conciencia y la mayor parte del diálogo de la película se da en forma de narración, por medio de la cual "oímos" los pensamientos del reportero en su intoxicante recorrido.






El resultado del film, es que antes que seguir una historia coherente, se descompone en una variedad de viñetas, donde vemos y oímos la torcida percepción que los personajes tienen de las historias que hay a su alrededor. Una visita a un casino (ya bastante surrealista estando sobrio) se convierte casi en una pasaje sacado del mismo infierno de Dante. Los períodos de relativa sobriedad, están plagados de alucinaciones y fantasías paranoicas.
Es, en definitiva, una película que no tiene medias tintas, o la amas y aceptas esa idea de que la percepción que tengamos de las cosas sea totalmente subjetiva y por tanto válida para todos, o de repulsión absoluta ante el aparente rechazo por toda moralidad convencional.
A destacar la, para mi, las sublimes actuaciones de Deep y Del Toro ya que tienen la casi imposible tarea de actuar en escenas que no obdecen a lógica algúna, dónde gracias a su clase salen más que airosos y encima les transforma de héroes a villanos varias veces y sin avisar.

 
Os dejo con la escena inicial del film, dónde recogen a un joven que hace autostop, Hitchhiker (Tobey Maguire).
 
               




 
Y con la escena mítica del ascensor con el cameo de Cameron Díaz...



sábado, 7 de diciembre de 2013

The Counselor (2013)

 Cartel del film
 
Ayer tuve la oportunidad de ver la nueva película de Ridley Scott, basada en el primer guión cinematográfico del noveslita Cormac McCarthy (La carretera, No es país para viejos). Lo primero que destaca es un poderoso reparto, y una historia que está contada de una manera un tanto peculiar, que teniendo sus momentos álgidos no acaba de explotar como debería. Película con diálogos brillantes, personajes muy vivos, y escenas trepidantes, pero bajo mi punto de vista hay algo que no termina de rematar en el film, sobre todo en el tramo final.

    Javier Bardem


La película nos presenta a 5 personajes que dominan la película y las relaciones entre ellos. Un abogado (Michael Fassbender), su novia Laura (Penélope Cruz), y un trío que tiene en marcha una operación de tráfico de drogas con un cártel, y en el que ha metido el cuello el abogado y se ha aliado con ellos: Reiner (Javier Bardem), su despampanante novia Malkina (Cameron Diaz) y Westray (Brad Pitt).
Una trama aparentemente sencilla, que podría tener cualquier thriller, pero el guionista estructura el film de manera atípica, de hecho cuando empieza la película la trama ya está en marcha, y todos los personajes están a la espera de lo que puede pasar, por lo que durante todo el metraje asistimos a las consecuencias de los actos de todos ellos.

Brad Pitt & Michael Fassbender
 
El problema del film es que puede ser fácilmente acusada de ser simplona, y de sorprender poco, pero realmente transgrede más allá y te da un punto de vista duro y cruel sobre el amor, la vida y la muerte, toda su injusticia y decepción que ella implica. No es la típica película dónde triunfan los buenos, porque más bien es todo lo contrario.
La actuación de Fassbender es excepcional, pero a su personaje es como si le faltara algo, Bardem está sublime, de hecho no paré de reír hasta que desaparece (y el film lo nota), Cameron Diaz haciendo de madurita muy mala está más que bien (lo que ha mejorado esta actriz), Penélope en un corto papel de intensidad breve, y Brad Pitt en un papel que le viene bordado y además es clave. Arropados por secundarios de lujo como Bruno Ganz, Rosie Pérez o Rubén Blades, también destaca la aparición del español Fernando Cayo.

Cameron Diaz & Penélope Cruz
 
El problema de la película es que sabes que algo gordo va a pasar, pero no te explica demasiado el porqué se va a producir eso, ni quien decide las situaciones, ni tiene un desarrollo final demasiado claro ni convincente.
Aún así, es un film con el que disfruté bastante hasta tres cuartos del mismo, para caer en un final algo simple y menos divertido.
Ni que decir tiene que el trabajo de Ridley Scott es muy bueno y certero, acompañado de una excelente dirección de fotografía y de su maestría a los mandos.
 
Os dejo con el tráiler de la película.