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miércoles, 29 de enero de 2025

Escenas míticas del cine (CCCXCIII)


Tras su prometedor debut en la dirección con la modesta y de buenas intenciones "El hombre sin rostro" de 1993, Mel Gibson, se arriesga con una superproducción poco frecuente en los 90.
Dirige en 1995 un drama histórico y épico de 3 horas, dónde la fuerza, el ritmo y el romanticismo son su bandera acerca de un héroe independiente escocés de principios del siglo XIV, William Wallace. Su relato de gloria y libertad, sus grandes escenas de acción, y la gran actuación de los actores elegidos, le hicieron llevarse varios Óscars (mejor película, director, fotografía, sonido y maquillaje) y arrasar en taquilla. La cinta se preocupó más de la ambientación que del rigor histórico, cometiendo bastantes idas de licencia histórica.
Hoy quiero destacar la escena del comienzo de la batalla de Stirling, en la que al principio William Wallace llega a lomos de su caballo, se baja y recibe junto a los suyos la oración que les dan varios sacerdotes antes de la lucha. Los escoceses provocan enseñando sus atributos ya que no llevan nada debajo de sus faldas, los ingleses ansiosos empiezan a lanzar flechas con sus arqueros ante los que llaman insolencia de Wallace, ellos se protegen con sus escudos, pero no todos se salvan, algunos son heridos, la respuesta es enseñar los culos... y vuelven a llover flechas, que dan de lleno a más de uno.


Os dejo con la mítica escena.

sábado, 26 de octubre de 2019

Escenas míticas del cine (CVII)


Tras su prometedor debut en la dirección con la modesta y de buenas intenciones "El hombre sin rostro" de 1993, Mel Gibson, se arriesga con una superproducción poco frecuente en los 90.
Dirige en 1995 un drama histórico y épico de 3 horas, dónde la fuerza, el ritmo y el romanticismo son su bandera acerca de un héroe independiente escocés de principios del siglo XIV, William Wallace. Su relato de gloria y libertad, sus grandes escenas de acción, y la gran actuación de los actores elegidos, le hicieron llevarse varios Óscars (mejor película, director, fotografía, sonido y maquillaje) y arrasar en taquilla.
Hoy quiero destacar la escena de la venganza, que proviene cuando Wallace se enamora de Murron (una estupenda y algo desaprovechada Catherine McCormack) y ambos viven una historia de amor casi mística, con cruel asesinato de ella incluido. El inglés que regenta la zona al matarla, no intuye lo que se le viene encima, ya que a partir de ahí este escocés se comprometerá en la lucha contra esa opresión inglesa en favor de un estado escocés libre. Y lo empieza con esa venganza, barriendo el destacamento de su zona y practicando lo mismo a su jefe, que le hizo a su novia, ojo por ojo.


Os dejo con esa escena mítica.

miércoles, 15 de julio de 2015

Harrison's Flowers (2000)

Cartel del film


Elie Choraqui dirige esta producción francesa, que constituye un ejemplo de versatilidad de su director, que además de dirigir la cinta, la filmó cámara al hombro, como una especie de travelling contínuo que da al film una vivacidad y sobre todo un realismo brutal, algo que resulta muy impactante. Aquí se mezclan el amor, la intriga y sobre todo la violencia de una guerra en los Balcanes que acababa de estallar. El conflicto de los Balcanes se desarrolló de junio de 1991 a septiembre de 1995, donde tanto las cifras de muertos (130.000 personas) más dos tercios de la población desplazada de sus hogares, hablan por si solos. Se cometieron innumerables atropellos a los derechos humanos, asesinatos, torturas, violaciones incluso castraciones. Así asistimos a una mezcla de amor, odio, enternecimiento, embrutecimiento y mentira muy buen plasmado, aunque los elementos que intervienen acontecen de manera desigual y aleatoria, aún sabiendo su final.



La historia concreta que nos narra el film, es la de Harrison Lloyd (David Strathairn), un reportero que cubre la información sobre la guerra de Yugoslavia, unos "escarceos" que se consideraban en aquel momento y desde la distancia (muchas veces la ignorancia) poca cosa. En principio iba a ser su último trabajo, ya que estaba harto de ver muertes y quiere retirarse y dedicarse a su gran pasión, el cuidado de las flores. Tras el derrumbamiento de un edificio, a Harrison se le da por muerto, pero su mujer, Sara Lloyd (Andie MacDowell) se niega a creer eso y en un acto de valentía feroz decide ir a buscarlo a Croacia. Al llegar allí se encuentra en medio de una de las guerras más atroces y crueles que quepa imaginar. Todo empieza en la redacción de Newsweek, cuando ven que la cosa se pone fea en la zona de conflicto y salta la noticia del protagonista. Lo que pasó a partir de entonces, es que unos supuestos pequeños escarceos pasan a ser una guerra en toda regla, que generó una expectación como ninguna otra en su tiempo. La Guerra del Golfo de 1991 fue especial por ser la primera transmitida en directo y a todo color, pero esta de los Balcanes fue particular por la naturaleza de su origen y la dimensión de la violencia, un nuevo estilo que se basaba en las diferencias étnicas.




La llegada de Sara es impactante, y en su estreno está a punto de ser violada y asesinada, después de presenciar a sangre fría el asesinato de la persona que le servía de guía en su viaje. Se encamina hacia Vukovar previo paso por Osijek, y el amor ganará al miedo en su viaje. Tiene la suerte de ser rescatada por un grupo de periodistas que cubren la guerra, y se la llevan camino a Osijek. Ahí entran en acción Marc Stevenson (Brendan Gleeson) y Kyle Morris (Adrien Brody) quienes ayudarán de manera increíble a nuestra protagonista en su propósito. La actuación de Andie MacDowell es brutal, para mi la mejor de su carrera.




En cierta forma hay una parte de la película que es como un documental, en el que los periodistas relatan que lo que vieron en esa guerra no era comparable a nada de lo que habían visto antes, y hablamos de gente curtida con mucha experiencia y guerras a sus espaldas.
Como bien le dice Kyle a Sara "en esta guerra no hay buenos ni malos, primero disparan y luego averiguan", dejándole claro que está en un infierno. Hay también un tema de asimilación mental dura por parte de ella de lo que está viviendo, que es realmente impresionante.
Por medio pasarán mil peripecias, verán muertes de niños (salvaje escena) en Vukovar, bombardeos, minas que explotan, etc., todo para poder llegar a ver a Harrison. 



Un film que obtuvo la Concha a la mejor fotografía del Festival de cine de San Sebastián y fue galardonada con el Premio del Círculo de Escritores Cinematográficos.

Os dejo con esta grandísima película.


jueves, 1 de agosto de 2013

Escenas míticas del cine (XIV)


En 2004, Wolfgang Petersen dirige Troya, que describe con bastante precisión la Guerra de Troya. En 1193 a C., Paris (Orlando Bloom), hijo de Príamo y príncipe de Troya, rapta a Helena (Diane Kruger), esposa de Menelao, el rey de Esparta, lo que desencadena dicha Guerra de Troya que enfrenta a griegos y troyanos.
El ejército griego asedió la ciudad de Troya durante más de 10 años. Aquiles (Brad Pitt) era el gran héroe y mejor guerrero de los griegos, mientras Héctor (Eric Bana), el hijo mayor de Príamo (Peter O'Toole), el rey de Troya, representaba la única esperanza de salvación de la ciudad.


En ésta escena, se ve la importancia que tenía como guerrero para las filas griegas Aquiles, sin él era un ejército vulgar, pero con él las huestes se sentían el mejor ejército del mundo.
Una escena mítica la de la lucha con el otro imponente soldado rival.

Disfrutad de la escena.

lunes, 11 de marzo de 2013

Escenas míticas del cine (VI)



Tras su prometedor debut en la dirección con la modesta y de buenas intenciones "El hombre sin rostro" de 1993, Mel Gibson, se arriesga con una superproducción poco frecuente en los 90.
Dirige en 1995 un drama de 3 horas, dónde la fuerza, el ritmo y el romanticismo son su bandera acerca de un héroe independiente escocés de principios del siglo XIV, William Wallace. Su relato de gloria y libertad, sus grandes escenas de acción, y la gran actuación de los actores elegidos, le hicieron llevarse varios Óscars (mejor película, director, fotografía, sonido y maquillaje) y arrasar en taquilla.

Del film destaco una de sus mejores escenas, cuando William Wallace antes de luchar contra los ingleses, arenga a sus huestes en el campo de batalla.
"Hijos de Escocia... soy William Wallace..."