Armano Iannucci dirigió en 2017 La muerte de Stalin, basada en hechos reales y que lo hace desde el punto de vista del humor negro, la sátira política donde abundan momentos tremendamente absurdos, divertidas réplicas, y un reparto de actores muy bien elegido y extraordinariamente bien utilizado. La noche del 2 de marzo de 1953 murió Josef Stalin, dictador, tirano, genocida (el mayor de la historia junto a Hitler) y Secretario General de la U.R.S.S. A partir con dos hijos bastante inútiles, en esos días previos al funeral se suceden todo tipo de peleas por el poder, en los que hay manipulaciones, lujurias, traiciones y movimientos de toda índole.
En el inicio del film hay un concierto, y el encargado del mismo Andreyev recibe la llamada del propio Stalin aún vivo, pidiendo la grabación de dicho concierto, y teniendo en cuenta que era una orden directa, ocasiona pavor (todo el mundo le tenía pánico) entre los dos personajes encargados del marrón.
Os dejo con la cómica escena.