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viernes, 2 de noviembre de 2018

Bohemian Rhapsody (2018)


Ayer por fin tuve la oportunidad de ver el biopic dirigido por Bryan Singer sobre la banda Queen, y titulado como una de sus afamadas canciones, Bohemian Rhapsody. Ni que decir tiene que hablamos de una banda de rock británica cuya historia es fundamental explicar para generaciones como las actuales, que han visto como la imagen de esta banda clave en la década de los 70 y con grandes momentos en los 80 ha sido algo cambiada o modificada, ya bien sea por musicales en teatros, cambios de cantante (después de la muerte de Mercury) que nadie entendía, etc...
Y este film cumple muy bien ese objetivo y además entretiene y mucho. Que Roger Taylor y Brian May hayan estado a cargo de la producción ejecutiva, hace que muchas cosas hayan sido cuidadas al detalle, y que sobre todo, la vida excesiva que llevaba Freddie Mercury fuera del escenario (y que afectó a la banda) haya sido tratada sutilmente y con suavidad, eso si, sin negar la homosexualidad de su protagonista.


El film se convierte de esta forma y por derecho propio, en una celebración de la música de la banda, y se centra mucho en un personaje, en su cantante, pianista y compositor Freddie Mercury, al que borda Rami Malek (recordemos que Sacha Baron Cohen abandonó el proyecto porque quería que fuera más adulto), pero de una manera muy inteligente ya que no imita al original, sino que se mimetiza con él y se convierte en él, tanto en sus movimientos, como en sus gestos (el lenguaje no verbal) que simple y llanamente borda. Freddie desafió estereotipos e hizo añicos tradiciones para convertirse en un showman único y de los más queridos del mundo. La explicación del origen de su familia (recordemos que Farrohk Bulsara, su auténtico nombre, nació en Zanzíbar, actual Tanzania) es muy importante y está muy bien explicada.



Ese meteórico ascenso al olimpo de la música está muy bien diseccionado, primero mostrando como se conocen, luego cuando deciden grabar el primer disco, las tensiones con el jefe de EMI, su revolucionario sonido, y luego la crisis de esa época en la que el estilo de vida de Mercury estaba fuera de control y afectó de manera tremenda al grupo, hasta la reunificación en el Live Aid de 1985. Muy interesante también es la aportación de Lucy Boynton en el papel de Mary Austin, su esposa (y que lo fue hasta el día de su muerte en 1991), y como ella se va dando cuenta del giro que va sufriendo hasta que admite su bisexualidad (aunque realmente pasado al otro lado, no volvió a la hetereosexualidad). La banda era como una familia, eso está muy bien explicado, y como en toda familia las trifulcas, peleas y reconciliaciones estaban a la orden del día. Ni que decir tiene, que todos los actores que interpretan a los miembros del grupo están excelentes (a parte de su caracterización brutal), Gwilym Lee como Brian May, Ben Hardy como Roger Taylor y Joseph Mazello como John Deacon.


Pero hay un acontecimiento que marca la película, y se ve desde el principio al adelantar en un flashback lo que se puede ver al final, es decir, el concierto del Live Aid de 1985. Antes Freddie arrepentido había pedido volver al grupo, y en ese evento es el regreso triunfal en un concierto que resultó mítico y cuya actuación es recordada siempre, porque Mercury lo dio todo y se nota, inolvidables esos alaridos que pusieron patas abajo el antiguo estadio de Wembley.
Antes de esa actuación la voz del grupo comentó su enfermedad al resto de la banda en los ensayos y no quería lloros, lo que perseguía era hacer música con sus compañeros hasta que dejara de existir. Os aseguro que ver en el cine esa actuación del Live Aid, esa rememoración, me hizo recordar la original que pude ver por televisión, y me emocioné otra vez (y lo dice un no fanático del grupo).


Os dejo con el tráiler del film.

jueves, 8 de enero de 2015

The Imitation Game (2014)

Cartel del film


Una de las películas sobre la que más esperanzas tenías depositadas a principio de este año y que va encaminada como un tiro a los Óscars, es el biopic sobre la figura de Alan Turing (a quien interpreta de manera magistral Benedict Cumberbatch), el matemático británico que se hizo famoso por descifrar los códigos secretos nazis contenidos en la máquina Enigma, lo cual determinó de manera clara el devenir de la II Guerra Mundial (1939-1945) en favor de los Aliados. Lo más curioso, es que este inventor no fue admirado como un héroe en su propio país, y su condición de homosexual le trajo más problemas que alegrías, ya que todavía en aquella época en Gran Bretaña no estaba bien visto dicho tema, por lo que fue acusado y juzgado en 1952.



Benedict Cumberbatch (Alan Turing)



Todos los biopics tienen la caracterísitca general de que se centran demasiado en el protagonista y no se dedica demasiada atención al resto de personajes que conforman el film. En este caso no estamos ante un caso diferente, pero me asaltaron en la butaca muchas similitudes (más de las que pensaba) con Una mente maravillosa ("A beautiful mind", Ron Howard, 2001), sobre todo argumentales. Keira Knightley está más que digna en un papel que sirve de puente entre sus detractores y ayuda a humanizar a Turing. Charles Dance y Mark Strong están también estupendos, aunque sus personajes algo desaprovechados, pero lo de Strong es muy encomiable en un papel clave.




La película para mi tiene un pequeño fallo en los flashbacks, que son el medio utilizado para explicar la condición de homosexual de Turing, algo por lo que el director va poco a poco pasando de puntillas hasta que ya es algo inevitable. En esa comparativa con la película de Howard, en aquella si que el director se metía a fondo con los "problemas" de John Nash.
Pero desde luego, donde la película es brillante es a la hora de mostrarnos el proceso por el que Alan Turing y su equipo de trabajo logran descifrar el código utilizado por los alemanes.



Pero es ahí dónde para mi no se le da el valor a la figura de Turing, ya que su genialidad al crear una máquina (Christopher) que descifraba esos códigos, se ve minimizada a una charla de bar, y por otro lado un hecho que para mi es muy importante y por el que se pasa un poco por alto, como era que en el grupo de trabajo había un espía ruso, porque realmente el tema en cuestión era de suma importancia y las personas implicadas debían mentir a sus familias sobre lo que hacían, jugándose el pellejo y al filo de la traición sino cumplían con su misión.


 
 
Benedict Cumberbatch lo borda, su personaje tiene muchos matices, detalles, etc., y se nota que el actor está en un momento muy dulce de su carrera. De hecho, los momentos cómicos que él protagoniza dentro de un thriller dramático, dan chispa a un film a veces un pelín plano.
 
Os dejo con el tráiler de esta muy recomendable película.