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viernes, 8 de junio de 2018

The Man Who Killed Don Quixote (2018)


Terry Gilliam, el ex Monty Python, dirige este film después de llevar detrás de rodarlo 25 años, y haber podido por fin sacar adelante el proyecto. A finales de los años 90 comenzó el rodaje con Johnny Deep como Sancho Panza y Jean Rochefort como Don Quijote, pero aquel rodaje se suspendió por problemas económicos, inundaciones, un accidente del protagonista, etc., algo que obligó a su cancelación y que quedó reflejado en el documental "Perdidos en la Mancha" (con vocación de making of). Después de infinitos problemas, incluso un antiguo productor que quiso impedir su estreno en Cannes, la cinta clausuró el festival y todo salió adelante. Se ha rodado en España casi toda, Navarra, Madrid y Toledo, pero también Portugal. 



Dicho esto, mi concepto global de la película es mejor de lo que esperaba, teniendo en cuenta que la lectura del Quijote y su traslado a la pantalla es algo que ya sucedió en otros trabajos digamos más fieles, y que no resulta fácil, además de que en este caso concreto hay una subpelícula que yace por debajo del propio film. Estaba claro por donde iría el concepto de Gilliam, y de su guionista Tony Grisoni que adaptan a su manera la novela de Miguel de Cervantes, es decir, tiene la exageración, incluso lo grotesco como signos identificativos, y se permite ciertas licencias acorde a su propia historia. Algo que queda claro ya en el inicio, ya que el director de esa nueva versión (niño mimado del jefe) descubre de forma muy sorprendente, una copia de la adaptación que libremente hizo cuando era estudiante, y por tanto era una persona diferente.


Ese personaje, el director de esa nueva visión del film, Toby, es interpretado por Adam Driver, que se le entiende bien gracias a esos excesos del inicio. Toby es ahora un director de anuncios muy cínico, que se verá envuelto en los delirios estrafalarios de un viejo zapatero español, al que él cuando era estudiante y realizó su corto, convirtió en Don Quijote (interpretado por Jonathan Price). El problema radica en que se vuelven a cruzar sus caminos más de diez años después, y aquel zapatero se cree que es el ingenioso hidalgo de verdad. Todo ello conducirá a una serie de aventuras cómicas (muchas muy bien adaptadas de la mítica novela) y cada vez más surrealistas, lo que hará que Toby (casi obligado a ser Sancho Panza) se vea abocado a enfrentarse a las repercusiones de lo que él rodó cuando era un joven idealista, pero que cambió la vida de un pequeño pueblo español y la de sus habitantes para siempre.


Pero si que es cierto, que mientras vas viendo el trabajo te quedan dos partes distintas en la cabeza y que no están anexionadas ni engrasadas como deberían, y es ahí donde el film no acaba de funcionar. Por un lado esa revisión de la novela, con pasajes llevados de manera magistral, y ante todo esa figura del hombre que ha acabado creyéndose que es El Caballero de la Triste Figura con un más que convincente Price, y la máxima por extensión de que "todos llevamos un Quijote dentro", pero por otro un guión al que le cuesta discernir de manera segura entre los saltos que hay de realidad y ficción, algo que induce a despistar y confundir. 
Lo que si que es realmente chocante, es que a veces la propia película es engullida por sus propios excesos, ya que hay escenas muy influenciadas por lo visto antes.


Y en cuanto al elenco de actores españoles que aparecen en la cinta, Oscar Jaenada como gitano raro, pero puntualmente importante, está bien, Jordi Mollá como mafioso ruso no desentona, pero Sergi López y Rossy de Palma haciendo de moros... ups, me costaron. Stellan Skarsgard es el productor de despacho que busca mecenas, y Olga Kurylenko su esposa despechada e insatisfecha. Joana Ribero como Dulcinea dominada está bastante creíble.
Juntos Price y Driver hacen que el espectador ría y se lo pase bien, hacen un buen tandem, aunque esa mezcla de ironía y surrealismo a paladas no a todos le siente bien.


En definitiva Gilliam ha conseguido hacer realidad un proyecto que parecía ya condenado al ostracismo, pero en líneas generales la narrativa tiene cierta confusión, con algunos momentos brillantes sin duda, pero si que adolece de una continuidad y firmeza, asaltando dudas que quizás vengan provocadas por todo lo difícil que fue llevar a cabo la película.

Os dejo con el tráiler del film.

lunes, 12 de marzo de 2018

Loving Pablo (2017)


Es evidente que la figura de Pablo Escobar, uno de los narcotraficantes más importantes que ha habido, está muy de moda. La serie Narcos, sobre todo, le tiene 25 años después de su muerte muy en boga, pero la película Loving Pablo, basada en la novela de Virginia Vallejo "Amando a Pablo, odiando a Escobar", una famosa presentadora de televisión que fue su amante, era un proyecto que venía desde mayo de 2015, anterior al estreno de la serie de Netflix, pero que no empezó a rodarse hasta septiembre de 2016. Su estreno fue en el pasado verano en varios festivales, y ha ido teniendo unas críticas y recorrido que no han sido para tirar cohetes. Javier Bardem interpreta al narco, mientras que Penélope Cruz hace el papel de Virginia en el film dirigido por Fernando León de Aranoa. Pero también estuvo en 2014 Escobar: Paradise Lost, el film que tenía a Benicio del Toro haciendo el papel de Escobar o incluso de lado la historia de Barry Seal, el piloto que trabajó para el cártel y al que mató el propio Pablo, film que protagonizaba Tom Cruise del pasado 2017.
Todo esto hace también que, bajo mi punto de vista, se esté sobrexplotando la figura de un personaje que no es lo que se dice un ejemplo para el mundo.


He de decir ante todo que Javier Bardem lo borda y es lo mejor de la película, sin ningún lugar a dudas, cosa que tampoco sorprende, ya que es un extraordinario actor. Su caracterización es asombrosa, esa barriga que tenía, el pelo, el bigote, sus ropas, todo está cuidado al detalle.
Pero el gran atractivo del film resultaba a priori, ver al personaje desde el punto de vista de ella, la que fue su amante, Virginia Vallejo, lo que parecía que podía dar un lado más intimista, pero eso ocurre solo por momentos, y quiero pensar que el director quiso evitar una película demasiado empalagosa en todo instante.
El film lo que hace es centrarse en la figura de Pablo Escobar en todo momento, es un biopic puro y duro, y claro, hablamos de un tipo cuyos comienzos allá por los primeros años 80 estaban sus escarceos, incluso ascenso a la política, pero ese supuesto lado más humano no existe, si acaso con su mujer e hijos exclusivamente.


El problema de la película es que no tiene un ritmo convincente, y va dando tumbos de un lado a otro, simplemente con la cronología de unos hechos que acaban con la muerte del protagonista en diciembre de 1993, y como llega a quedarse solo al cargarse a todos aquellos que eran sus socios y cómplices, algo que se le volvió completamente en contra, a parte del cerco policial y judicial que le tenía cada vez más acorralado.
Las escenas de acción imprimen cierta electricidad al film, pero no acaban de darle ese ritmo que precisa, vuelve a decaer e incluso diría que cuando Cruz y Bardem se juntan en pantalla son los momentos menos brillantes. Ella, sigue siendo una actriz inexpresiva, y que no llega a hacer que me crea su personaje, una mujer que buscaba en él algo material, ya que cuando lo conoció en una fiesta, era un nuevo millonario colombiano.


Realmente la película no sorprende, todo lo peculiar que era el personaje y sus excentricidades ya las sabemos, y es ahí donde no nos dice nada nuevo la cinta. Pero el problema ante todo de la idea del director, es que quiso abarcar muchos frentes en la historia que tenía, y al final el resultado se queda a medias porque no focaliza un asunto en concreto.
No todo son cosas mediocres en el film, también hay aciertos como la recreación de la Colombia de los años 80, la escenificación de la escuela de sicarios, como se corrompía todo con dinero en aquellos años, etc...


En definitiva hablamos de una película correcta, ni tan mala como se la ha puesto, ni tan fantástica como podría haber sido.

Os dejo con el tráiler del film.

sábado, 16 de julio de 2016

The Shallows (2016)


Infierno Azul es como se ha traducido aquí The Shallows (Aguas poco profundas es su traducción literal), y realmente es de las pocas veces que el título en español es más cercano a lo que se ve en la pantalla. Jaume Collet-Serra se hizo cargo de este proyecto, después de la deserción de Louis Leterrier. Con un guión muy sencillito de Anthony Jaswinski, podría parecer que el cine de tiburones está ya muy visto, pero nunca ha dejado de tener tirón, y aquí he de decir que me ha sorprendido para bien, sobre todo por dos razones, primero por la excelente puesta en escena del director, y segundo por la brutal interpretación de Blake LIvely, absoluta protagonista del film.


Nancy (Blake Lively) es una jóven estudiante de medicina que, tras sufrir la pérdida de su madre, viaja a México para evadirse de la realidad y practicar surf en una playa recóndita, donde su madre estuvo hace muchos años. Durante esa primera parte de la cinta te enamoras de la playa idílica, de los colores turquesas del agua, de las vistas, de esa paz, y como no, de la súpersexy protagonista que está muy bien, y que además cae bien e inspira buen rollo con su historia aventurera. Carlos (Oscar Jaenada) es el encargado de llevarla a dicha playa, un mexicano que la desplaza desde el hotel.
Todo el proceso de como ella se prepara para surfear, como exprime al máximo las horas del día y el encuentro con dos chicos surferos (Josue Angelo Lozano Corzo y José Manuel Trujillo Salas), que cuando se van no serán conscientes de que han dejado a la chica atrapada en el coto de caza de un enorme tiburón blanco, que se está zampando a una ballena muerta, está perfectamente llevado.


La chica surfeando ya una de las últimas olas es envestida de forma brutal por el tiburón, que le hace una tremenda herida en la pierna, y para evitar ser parte de la merienda del escualo, nada hacia un islote que revela la bajada de la marea, a unos 200m de la costa.
El director, hace un flashback al principio, dándote una pista de lo que nos espera más adelante, poniéndonos en situación desde el principio, pero ¿como hace la chica para vencer al enorme bicho?
A partir de aquí para mi el film, es una mezcla de dos películas míticas, el Tiburón de Steven Spielberg de 1975 en el aspecto de como se comporta el animal y su manera de actuar, y 127 Horas, donde James Franco se quedaba atrapado en una roca.


Todo, a partir de ahí, se convierte en una tarea de supervivencia por parte de la protagonista, pero mucho más centrado en el suspense que en el miedo, con un gran manejo de las emociones, y eso si, manteniendo una tensión en el espectador increíble (yo estuve bien apretado a la butaca todo el visionado), una tensión de esas que se va cociendo a fuego lento, lo que consigue que sea un entretenimiento impresionante.
Será la inteligencia de la protagonista la que salga a relucir, y su lucha continua la que le hagan sobrevivir a los ataques bestiales del tiburón.


La gran virtud de la protagonista, que hace una actuación brutal, es que no se ve dominada por el pánico nunca, ni cuando tiene que curarse de las heridas (tirando de su formación profesional), ni cuando el tiburón se come delante suyo a uno de los chicos surferos, ni cuando, por supuesto, intenta llevarse por delante a ella misma. Su compañía todas esas interminables horas donde la marea baja y sube, son una ballena muerta a unos metros, una gavitoa y una boya. Su trayecto desde la roca a la boya y librar al tiburón serán la parte más dura y la que solucionará todo el asunto.


Nos encontramos así, ante un film visualmente magistral, y aunque el tiburón está hecho por efectos digitales (el presupuesto era ajustado), os puedo asegurar que en la pantalla parece de verdad y que en cualquier momento se pasa a las butacas.

Os dejo con el tráiler de este buen film.


martes, 16 de diciembre de 2014

Noviembre (2003)

Cartel del film


 
Después del exitazo que supuso El Bola (2000) para Achero Mañas, el actor reconvertido a director de cine, en 2003 realizó Noviembre, que es un falso documental (lo de falso en el mejor sentido de la palabra) sobre un grupo de teatro español, que llevaba el nombre de ese penúltimo mes de año.
Esta película tiene un concepto que me encanta y es que para aquellos que piensan que el cine dejó de ser el Séptimo Arte para convertirse en una máquina de hacer dinero, en este film encontrarán todo lo contrario. El cine aquí pasa a ser arte, transmite, enseña sensaciones, vivencias y sobre todo una historia muy real, y además consigue que una vez vista, sientas que puedes cambiar el mundo.
 




 
Alfredo (Óscar Jaenada) llega de un pueblo de Murcia a Madrid para estudiar interpretación. Allí logra unir a un grupo de alumnos y amigos y formar su grupo de teatro, embadurnado de un barniz total de idealismo. El grupo se basa en actuar en la calle, en el metro, en un parque... para llamar la atención del espectador sobre hechos como la guerra, el mal endémico que provoca la televisión, el terrorismo, etc., siempre sin cobrar un duro, ya que el dinero corrompe el arte.
¡Cierren las salas, el arte está en la calle! Empujado por el grito revolucionario y ese espíritu antes reseñado, Alfredo como líder del grupo decide crear "un arte más libre, hecho con el corazón, capaz de hacer que la gente se sienta viva".



 
Los montajes que realiza el grupo en la calle están muy bien realizados y montados, y parecen que sean grabados con cámara oculta ante la reacción del público. En esas actuaciones no hay límites ni censuras, de hecho hay momentos radicales, que provocan discusiones entre los miembros del grupo sobre las líneas a seguir. Pero son ideas, unas mejores u otras menos bien llevadas, con la finalidad de que el espectador deje de ser un mero espectador y forme parte de la función. El teatro como la vida, la vida como el teatro... no hay diferencia, sólo pasión. Eso provocará que pongan en alerta a las fuerzas de orden público.
Además, también es una nueva muestra de las ganas de cambiar el mundo que se tiene cuando uno es joven, y que con el paso de los años se quedan en un vago recuerdo de juventud.
 
 


 
Óscar Jaenada está soberbio, Ingrid Rubio no lo hace nada mal y todos los actores como Héctor Alterio y sobre todo Juan Diego (al que admiro mucho) están sobresalientes.
 
Os dejo con el film.