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jueves, 15 de diciembre de 2016

Radio Futura - Veneno en la piel (1990)


Éste sería al fin y a la postre el último disco de estudio de Radio Futura, lo demás serían remezclas y recopilatorios. Aquí con la banda ya sólo en trío, realmente los miembros que estuvieron siempre desde el principio, es decir, Santiago Auserón a la voz y guitarra, Luis Auserón al bajo y coros y Enrique Sierra a la guitarra solista. También grabaron el álbum Ollie Halsall a la guitarra eléctrica y Antonio Moreno a la batería y percusión.
Si en la Canción de Juan Perro (ya revisado aquí) habían conseguido la fusión perfecta entre rock y música latina, aquí iban más allá, incluso elaborando casi sin querer temas con cierto tono hasta comercial. Pero por otro lado, en este trabajo, se quitarían de encima la experimentación y de exprimir ritmos y colores musicales en el estudio, en definitiva ellos mismos buscaban cierta liberación e ir a temas más desnudos y acústicos desde la raíz.
Pero no nos olvidemos de un detalle muy importante, y es que la gira del anterior disco acaba con la edición del Directo de Radio Futura, grabado en Valencia y que ponía fin a una más que exitosa gira, donde se convirtieron por derecho propio en la banda número 1 nacional, en aquellos tiempos compartiendo reinado con Gabinete Caligari, por ejemplo. Pero ese álbum en vivo, también en cierta manera, era el cierre de una época, la más innovadora de la banda.
Veneno en la piel no es el mejor disco de Radio Futura, eso vaya por delante, pero es tal el cariño que le tengo (fue mi primer vinilo de ellos) y son tantos los recuerdos de esos años en el instituto que en fin... lo adoro.


Comienza el disco con el tema que da el título al álbum, Veneno en la piel, una canción canalla donde las haya con una letra espectacular, estribillo fantástico y engarzada de manera gloriosa con la música donde la guitarra de Enrique Sierra brilla de manera soberbia, con ese punteo brutal. Condena del amor es un enorme tema, de mis favoritos del trabajo donde la guitarra dibujo una hermosa melodía y ese sonido es fabuloso, mientras la letra habla del amor como condena, algo poco habitual... Si me dejas sólo es mi canción de este álbum, unos nuevos Radio Futura, donde iniciaban una nueva vía, más rockeros, con una letra como siempre brutal, con un Santiago protagonista total cantando de vicio... "que el demonio te lleve al infierno que tu has elegido... porque tu me condenas a tu olvido, me condeno yo a mi soledad..." Imagen pública es un tema en evidente tono acústico, que habla de la exposición (que ya sufría la banda) de los artistas por ser famosos, aunque esta vez en manos de otra persona, pero que afecta al protagonista. Radar cerraba la primera cara del vinilo, con un ritmo de medio tiempo, y donde me encanta esa parte que dice "sembrado de luz sideral..." un tema que se queda en poco y podría haber sido incluso un himno, también en todo acústico y con la armónica muy protagonista en el final.
El amigo desconocido es mi otra joya del álbum, donde la guitarra nos descubre una melodía brutal, preciosa y que engancha desde el inicio, y con ese toque sonero que ya iba entrando en la banda y la letra de esa persona que camina solitaria por la vida, una canción cuyos cambios de ritmo son medidos y precisos y posee un estribillo delicioso. Al otro lado es un tema rockero, y que alcanza su clímax con las voces cantando a coro el estribillo. Mercuriana es una delicia de pop-rock, un medio tiempo donde la guitarra conduce de nuevo la melodía, y Santiago vuelve a cantar de lujo, una canción de esperanza y vitalidad, girasoles, estación de las canciones, soles nuevos, un tema muy primaveral, o que a mi me evoca esa estación. Corazón de tiza es quizás otro tema con aires soneros, pero en este caso les quedó muy comercial e incluso bailable, pero que se relaciona enseguida con los bailes de verbena y pueblo, sentido claro del tema, a mi es una canción que me gusta, pero sin abusar. El instrumental de Veneno en la piel cierra de manera amable el álbum, haciendo una descripción de bar por la noche muy acertada.


En definitiva un cierre con gran nivel a una carrera brutal, la de una banda innovadora como pocas, quizás la que más bajo mi punto de vista, en una época como la década de los 80, donde siempre hubo que quitar paja sobrante, para ver lo que realmente valía. Un grupo auténtico, genuino y con una clase bestial, que poco después decidiría poner punto y final en la parte más alta de su carrera, según en palabras de Santiago porque ya no le molaba el monstruo que se estaba generando a su alrededor, y ese negocio del show business se les iba de las manos.

Os dejo con el vídeo de El amigo Desconocido.

miércoles, 1 de abril de 2015

Depeche Mode - Violator (1990)


Depeche Mode en 1989 era una banda que con aquel directo llamado 101 cerraron una etapa, la ochentera, pero abrieron otra, la de los años 90 que empezarían a todo trapo con el disco que les deparó éxito mundial a raudales, Violator. Mucho había cambiado la banda desde su estreno en 1981 (Speak and spell) hasta 1987 (Music for the Masses), pero aquí la evolución va a ir más allá y sobre todo porque en este disco habrá singles demoledores que marcarían un antes y un después. Si el anterior álbum les había abierto las puertas del difícil mercado estadounidense, el séptimo álbum de estudio les seguiría abriendo las puertas de cualquier lado, mercado o estadio sólo que de forma aún más mediática. Pero se planteaba en el seno de la banda de Basildon una duda existencial, ya que era una banda que tiraba de manera fuerte al rock, pero ellos se resistían, querían seguir siendo un grupo de electrónica que utilizaba guitarras. Hay que tener claras las influencias de la banda, Kraftwerk sobre todo y su lado más punk, los primeros singles de The Human League y la parte más glam de Roxy Music.
Es ahí donde el grupo decide reducir el peso de las guitarras, y darle al disco un enfoque más electrónico, pero lo que sin duda alguna había grandes temas, que fuesen interpretados de una manera u otra, iban a marcar un devenir distinto, algunos de esos temas pasarían a formar parte ineludible del repertorio de directo. 
La producción corrió a cargo de Mark Ellis “Flood”, acompañado por el propio grupo. Y de la mezcla se encargó François Kevorkian (salvo de Enjoy the Silence, a cargo de Miller y Flood), ya que Flood no estaba en ese momento disponible y confió en Kevorkian, reconocido DJ, y productor francés, muy meticuloso y especial, que había mezclado cuatro años antes el Electric Café (1986), de Kraftwerk. Si buscaban un sonido oscuro, el fichaje de Flood era más que propicio ya que el inglés se había curtido en la generación del post-punk, algo que al grupo le atraía de manera brutal. Pero Flood también les dijo una cosa muy clara acerca del uso de guitarras, ya que decía que si hay que usarlas se usan, desterrando así el concepto primigenio de los Depeche, algo arcaico según el productor. En la primera edición del disco, y esto es muy importante, las atmósferas son oscuras donde la programación y los sintetizadores distorsionados dominan los temas, pero las guitarras están sumergidas, lo que hace que el concepto sea distinto. Esto cambia con la publicación en 2006 de la edición coleccionista, donde las canciones gozan de más arreglos y la adaptación a las capacidades del Dolby Digital 5.1, que es la que un servidor posee como definitiva. Otro dato clave, todos los temas son compuestos por Martin L.Gore, el líder sin tapujos de la banda en el estudio.


El disco comienza con World in my eyes, que en realidad fue lanzado como cuarto single del mismo, aunque fue de los primeros temas en crearse, y que influyó mucho en la metodología de grabación para el resto de temas, con unos imponentes teclados y programaciones, pero una melodía descomunal, que dejaba claro que la banda había subido otro peldaño. Sweetest perfection con el comienzo de la batería sosegada desde abajo y la voz de Dave Gahan te introducen en una melodía oscura con una letra que en una de sus partes definiría mucho del futuro del grupo (...Nothing can stop me...) con un loable juego de voces muchas de ellas distorsionadas. Sigue el que fue el primer single, Personal Jesus, un auténtico rompepistas (recuerdo petarlo en las discotecas de la época) un bombazo de single y se convirtió en un himno nada más darse a conocer. La canción está inspirada por el libro Elvis and Me de Priscilla Presley y nadie esperaba el éxito que iba a alcanzar. Imborrable el vídeo de Anton Corbjin, grabado en el desierto de Tabernas, Almería, aunque grupo y sello tenían miedo a la censura, pero fue justo lo contrario, un pelotazo brutal, siendo el 12" más vendido en Estados Unidos. Halo sin temor a equivocarme es de las canciones que ganan más con las escuchas, melodía excelente, tema épico con un inicio lento para coger ritmo y desarrollar un juego intenso de sonidos electrónicos, para mi un éxtasis para todo aquel que adore a este grupo. Waiting for the night es la balada que acababa la primera cara, un tema lento pero delicioso, pura orfebrería, algo más intimista donde voz y ambiente hacen el resto.
Enjoy the silence abría la segunda cara, y menuda apertura, hablamos del segundo single editado del disco, que partió en su inicial composición de un armonio y una voz, según Alan Wilder. Partiendo de una enorme melodía, al propio Wilder se le ocurrió la idea de transformarlo en un tema casi de baile y Flood lo convirtió en otro himno. A día de hoy su single de más éxito de la carrera del grupo, se dice pronto. Policy of truth fue el siguiente single, y estamos ante otro momento cumbre del disco, uno de esos temas por los que una banda se define y pasa a la posteridad, melodía, cambios de ritmo, estribillo pegadizo y tremendamente adictivo, una joya de canción. Blue dress es una canción lisérgica, etérea, llena de loops, balada de medio tiempo. Cierra el álbum Clean donde Gahan está solemne, mientras parece que nos han metido en la banda sonora de 2001 Odisea en el espacio, una manera bestial de acabar un enorme disco.


Violator sigue sonando fresco y actual, algo extremadamente complicado para un álbum de música electrónica, ya que por el paso del tiempo queda irremediablemente asociado a la época que se publicó. Entre los discos de los propios Depeche Mode ocurre esta situación, hayan sido publicados antes o después de 1990. Lo bueno de Violator es que se pudo haber publicado hace diez, veinte, treinta años o ayer. Estamos ante una obra atemporal y llena de extraordinarios temas, que al final es lo importante.

Dedicado a Johnny J.J. que no consideró meter este disco en su lista de 20 mejores de 1990 (craso error) je, je.

Os dejo con el vídeo de World in my eyes.

domingo, 7 de diciembre de 2014

Los Enemigos - La vida mata (1990)


Año 1990, Madrid ha pasado ya la época de la movida, muchos grandes grupos procedentes de los 80 están o en su esplendor (Gabinete Caligari, Radio Futura, etc...) u otros entonando el canto del cisne (Nacha Pop), mientras hay otros de largo recorrido que venían de los 70 como Burning o Rosendo que seguían haciendo su camino, pero hay un grupo madrileño que nace a mitad de los 80 en el barrio de Malasaña, que cambiará el rock patrio de una manera tremenda, Los Enemigos. La banda comandada por Josele Santiago a la guitarra y voz, Fino Oyonarte al bajo y Chema "Animal" Pérez a las baquetas (que sustityó a Artemio después del primer álbum) y el ya por entonces colaborador fijo, que acabó siendo miembro oficial del grupo, Manuel Benitez alias "El Cordobés" a la guitarra solista hará en 1990 un disco referente del rock nacional.
La vida mata es su tercer trabajo, pero es donde alcanzan su madurez, tanto como músicos, pero también en las letras y en su sonido.
La primera vez que escuché el álbum fue en vinilo, un amigo de la universidad le pidió a otro este y La cuenta atrás, y como el receptor no tenía plato, me dijo que si se los podía grabar yo de mi plato a cassette, cosa que hice con todo gusto. Como podréis suponer yo no sólo grabé, también escuché. He de decir que la primera escucha no me enganchó, pero leches la copia que yo me hice, al volver a oírla... no sólo me enganché, me enamoré.
El álbum gira en torno a muchas vivencias de amigos de Josele (todos los temas compuestos por él) que o bien se quedaron en el camino o sufrieron muchas vicisitudes, reflejadas en muchos de los temas, así hay suicidios, pena de muerte, mucho componente religioso-existencial, intento de comunicación con difuntos, gente que pide ayuda desde la cárcel, etc...



El disco comienza con El gran calambre final, esas particulares visiones del Apocalipsis por parte de Josele, pero donde las guitarras suenan deliciosas, al más puro estilo Enemigos. El Fraile y yo es una canción basada en las obras de Fray Luis de León, autor muy progresista para su época y suyas ideas sobre la vida y el amor acabaron costándole la cárcel y la enemistad con la cúpula de la iglesia, en ella la juerga que se corre Josele con el cura en el cementerio no tiene parangón, un tema de lo más divertido y bien ejecutado, inolvidable inicio con la guitarra del tema. Traspiés nos habla sobre la pena de muerte, con un ritmo muy rápido y vertiginoso de guitarras chirriantes y la base rítmica a tope, con unas paradas deliciosas. Ouija es ese intento de comunicarse con los muertos, un tema de desarrollo rápido, con bonita melodía y preciosa letra... "Dime si es verdad que al fin descansas, cuéntame que ves al otro lado del espejo, ¿Hablaste con Dios? ¿Le has visto ya? ¿Eres aún amigo mío?... La Torre de Babel, es otro tema de desarrollo rápido, y que trata un tema bíblico (Josele leyó mucho la Biblia en esa época y eso se refleja en el álbum).
Paquito es el baladón del álbum, una deliciosa y preciosa melodía donde nos habla de un chavalín y su vida. Y llegamos a un tema que es santo y seña del disco, de los conciertos de la banda y de muchas cosas, Desde el jergón, que describe a un tipo que está en la cárcel (según Josele ha dicho en algunos conciertos, por un problema que tuvo el protagonista con la Guardia Civil) y desde allí se queja de su mala suerte, escribe y recibe cartas, se arrepiente, pero con una melodía tan preciosa y tan arrebatadora que engancha desde el primer acorde "Desde el jergón os maldigo, porque Dios se pasó... se pasó conmigo". Sin solución de continuidad un riff escandaloso nos introduce a Septiembre, dónde se nos habla de un tipo que después de muchos errores se ve abocado al suicidio, le va mal en los estudios, no quiere vendimiar... otro de esos temas míticos en directo de la banda.
Yo no quiero ser feliz, es de esos temas que ahonda en ese pensamiento pesimista de la vida que aflora bastante en el álbum, pero a la vez, musicalmente aporta tanto, con un ritmo gracioso y desenfadado. Miedo, con una voz algo más oscura al principio, es un rock tremendo y visceral, donde Josele describe sus terribles miedos... algunos muy de niño. Firmarás, es otra locura de tema donde a un ritmo rápido se le une una letra brutal, de estribillo precioso. Yo el rey, es la versión bossanova del tema que ya estaba incluído en el anterior trabajo Un tío cabal, mucho más relajada y tranquila. Nadie me quiere es una tonada de cierre, muy adecuada, de music-hall de taberna al final de la noche con la peña muy borracha, de hecho Josele imita la voz de un cantante ya alcoholizado, además de hacer la estrofa principal también en inglés.


En resumidas cuentas, un disco imprescindible del rock cantado en castellano de una banda que es santo y seña, y que además vuelve estos días con disco nuevo, que estoy deseando devorar.
La vida mata, si no conoces a la banda, es el mejor disco para empezar con ellos, sin duda, un compendio de temas excelentes.

Este texto fue originalmente escrito por mi para Exile SH Magazine y ahora reposa en mi espacio.
Os dejo con el vídeo de Septiembre interpretado en un programa de la 2 de la época.


sábado, 6 de diciembre de 2014

The Black Crowes - Shake your money maker (1990)



Este primer álbum de los Crowes es un fabuloso cóctel de blues-rock, rock sureño, hard-rock y soul clásico, donde se reune la esencia de los Rolling Stones, Lynyrd Skynyrd, Creedence Clearwater Revival o Led Zeppelin sin caer en la vulgaridad de la excesiva imitación o el revival desmesurado. Un trabajo que sorprende por su madurez, a pesar de ser su ópera prima, donde hay intensos riffs de guitarra, toques muy blueseros y un intenso órgano, además de la desgarradora voz con un poderío descomunal de Chris Robinson.
Pero es ahí, en la suciedad del rock con toque sureño, donde los Cuervos Negros se desenvuelven con frescura, a sus anchas, y donde nadie les para.
Además el disco contiene una serie de singles difíciles de superar, no sólo los temas rockeros que te hacen menear las caderas, sino también baladones impresionantes.


Comienza el disco con Twice as hard, menuda carta de presentación, con ese potente riff de guitarra inicial para que a partir de ahí descargue la maquinaria, un single de esos que te deja para atrás a la primera escucha, con la voz de Chris Robinson sideral. Jealous again es uno de mis temas favoritos de la banda, con ese riff inicial de guitarra para que entren batería y órgano, y se desarrolle un ritmo de guitarra antológico, todo ello es el manto perfecto para que Chris descargue su poderío vocal. Sister luck tiene un toque más stoniano, clásico y porqué no decirlo setentero, un medio tiempo que lo bordan desde los primeros acordes, y para rematar con ese punteo maravilloso. Could I've been so blind nos devuelve al rock en estado puro, sacado de los pantanos sureños, pero en este caso con un Chris Robinson fuera de lo normal cantando, qué manera de entonar dios santo, y el ritmo que coje el tema es para alucinar. Seeing things es uno de los baladones del álbum, con ritmo lento y cadencioso que va teniendo su increscendo para luego volver a bajar y subir. Hard to handle es la versión en mayúsculas del disco, de un clásico del soul de Otis Redding, que consiguen hacer bailar a todo Cristo a ritmo de rock and roll y reportándole cierto tono funky. Thick N' Thin con ese ruido de accidente de coche al inicio es la introducción perfecta para un tema de rock sucio y mucho boogie, mucho y buen rock and roll en este temazo. Y viene el baladón con letras de oro del álbum, ese She talks to angels, melodía, voz, todo es perfecto en esta gozada de canción. Struttin' blues es una descarga de blues y rock a partes iguales con la voz de Chris otra vez a un nivel estratosférico. Stare it cold es una canción gloriosa para acabar el disco, rockeando a base de bien y con ese slide guitar perfecto, y ese toque bluesero grasiento que tan bien hacen.


En resumen, un primer disco de una pedazo de banda, donde si quieres bailar lo haces, si quieres degustar en casa buen rock and roll también lo tienes, pero ante todo un álbum imprescindible para mantener viva la esencia del buen rock and roll, con toques blueseros, grasientos y de mucha calidad.
Este texto fue originalmente escrito por mi para Exile SH Magazine y ahora reposa en mi espacio.
Os dejo con esa maravilla que es She talks to angels.

lunes, 13 de agosto de 2012

Hoy hace 22 años se publicó el Bossanova de los Pixies.




Pixies, punto y aparte. Una de las bandas más influyentes de los últimos 30 años. Los bostonianos editaron una discografía condensada en 5 discos, y todo bueno, ¿para qué más? Otro de mis grupos favoritos de los que todavía no había hablado.
Corría 1990, y el grupo edita Bossanova tal día como hoy, un disco inspirado en el surf rock, y para más señas empieza con la mítica versión de los Surftones, Cecilia Ann, una puesta al día insuperable. Rock Music nos devuelve a los Pixies más rockeros, Velouria es uno de los clásicos de la banda, hermosísimo tema (que siempre he querido oir abrazado a una chica guapa), Allison el tributo a la artista de Jazz y Blues Mose Allison. Además All over the world es para mi uno de los mejores temas del grupo, que define su estilo como ninguno, con sus paradas, sus coros, y sus momentos guitarreros. Dig for Fire (homenaje a Talking Heads según Black Francis) es otro trayazo mítico de este grupazo. Temas como Havalina y Ana se salían un poco del canon de la banda e invitaban a soñar, con guitarras casi hawaiianas.
Se nota que el disco está compuesto entero por Black Francis, dejando la participación de Kim Deal más reducida en ese apartado. Joey Santiago y David Lovering completan esta formación de ensueño.






Os dejo con dos temas que reflejan la calidad del disco, por un lado Veluoria y por otro Dig for fire.







viernes, 6 de abril de 2012

EP's (XII) Manic Street Preachers - New Art Riot EP (1990)





A finales de los años 80 se formó una de las bandas más importantes junto con Radiohead y alguna otra, del Reino Unido de los últimos años, los galeses Manic Street Preachers. Y su primer EP lleno de punk rock, data de 1990 que es el que presento hoy, este New Art Riot EP.






El grupo al principio estaba compuesto por 4 miembros, James Dean Bradfield cantante y guitarrista, Nicky Wire bajista y vocalista además de Sean Moore, el batería, de los que uno, tiempo más tarde en 1995, Richey Edwards, el otro guitarrista, desaparecería de la forma más incompresnsible en gira por la zona norte de España.







El Ep está compuesto por 4 temas llenos de rock con tintes punk, como toda la primera época del grupo. En ese sentido me recuerdan a The Police que evolucionaron posteriormente a temas más pop-rock con evidente éxito. New Art Riot el primer tema que da título al mini álbum es trepidante, lleno de guitarras furiosas y la voz de James Dean destacando. Strip it down sigue por la misma senda, aunque tiene más medios tiempos (me recuerdan a los Clash mucho en este tema), que es por donde la banda tiraría más adelante. Last exit on yesterday es más visceral y directa, con las guitarras mandando de nuevo. Teenage 20/20 cierra el Ep con un inicio con guiño a Chuck Berry (al que adoran) y otra demostración de punk ruck de altos vuelos, como toda la colección.








Os dejo con el tema New Art Riot, y disfrutad del EP.



domingo, 5 de diciembre de 2010

Redd Kross - Third eye (1990)



Por fin presento uno de esos discos, que no sólo por lo que me gusta, sino también por lo que me costó conseguirlo me da cierto orgullo hablar de él. Durante mucho tiempo este disco era imposible de conseguir para mi, pero en un día de esos raros, en el que encuentras una aguja en un pajar, allí había una copia de este mravilloso disco de esta banda californiana de los hermanos McDonald, si como las hamburguesas.






Una de las características que hizo famoso a este disco, aparte por supuesto de su espléndida música, era que en la portada aparecía un chica desnuda con una careta que ocultaba su rostro. En aquel momento esta chica sólo era la hija de un director de cine muy famoso, pero en la actualidad, tiene fama por si misma, porque ella es ahora una directora de cine de mucho éxito. Se trata de Sophia Coppola, que en aquella época era fanática y amiga del grupo.




Que quieren que les diga, es un disco fantástico de principio a fin, una joya de esas que da gusto ponerte de vez en cuando y degustar paso a paso. El disco empieza con The faith healer, una canción mezcla de rock y pop típica del grupo, después sigue con Annie's gone, un bombazo que aún hoy, siguen tocando en directo (una clásica total), con sus magníficos cambios de ritmo. A destacar también Shonen knife, una canción cercana al grunge, pero sin perder su propio estilo.
Bugglegum Factory es posiblemente la canción más beatle del disco, y otro clasicazo de la banda en vivo. Where I am today quizás sea la canción que más se sale de su estilo, es la más powerpop, pero es una canción excelente. En Zira, volvemos a los Redd Kross más enérgicos junto con 1976 y Debbie & Kim (ésta tirando también al pop). Para finalizar otra perla de gran categoría, Elephant flares.
Espero que guste tanto como a mi, es sin duda, uno de los mejores discos de los 90.

Os dejo con el vídeo de Bugglegum Factory en directo.