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lunes, 21 de septiembre de 2015

Dire Straits - Communiqué (1979)


El 21 de mayo de 1979, Dire Straits edita Communiqué, su segundo trabajo de estudio, después del éxito que tuvo su primer álbum homónimo, que les abrió puertas en Europa, más tarde las de Estados Unidos, incluso en Australia y Nueva Zelanda. Pero en aquella época, la banda no paraba de dar conciertos, ya que todavía vendía mucho el primer disco, y eso si, se incorporaban al setlist las canciones del segundo trabajo, haciendo los shows más largos y con más temas. No olvidemos que por aquel entonces el punk seguía en pleno apogeo y extendía su influencia a todo el mundo cultural de Occidente y otras bandas como The Police o Roxy Music estaban también en momentos espléndidos de sus carreras. Es por esto, que en el final de 1979 el grupo acabara exhausto y decidiese parar para descansar, cosa que a la vez empezaría a dejar entrever las primeras distensiones en el seno de la banda por parte de David Knopfler, cuyo cansancio iba más allá de la mera resistencia, se trataba de un acto de rebeldía ante el creciente status del grupo y la presión que empezaba a generarse sobre el mismo, asunto que incomodaba al hermano de Mark, ya que no paraban de currar con un desgaste excesivo, casi esclavizados.


Pero centrándonos en Communiqué, se trata de un disco al que yo adoro por multitud de razones (fue mi primer vinilo, entre otras), fue un paso adelante, cualitativamente hablando, en la carrera del grupo. Es increíble como en este disco, sin perder la sencillez y la precisión del primero, incluso en materia de presencia y diseño, es un álbum donde hay gran madurez estilística, pero además, y por si fuera poco, hay una gran cantidad de buenas... no, excelentes canciones, que al final, por lo menos a mí, es lo que me importa.
Primero llama la atención la portada, donde sobre un fondo azulado, aparece un sobre de carta de forma rectangular, sobre el que se sobreimpresionan motivos poéticos o pictóricos como la luna en cuarto creciente, una playa sobre la que se adivina un velero y un solitario caminante sobre la orilla del mar. Se trata sin duda de una portada original y de clase, muy de mi gusto. 
Como no puede ser de otra manera, la portada es una invitación de lo que te vas a encontrar en el interior, en los surcos del vinilo. Y ahí se desata la grandeza, ya desde los primeros acordes de la guitarra de Mark, que dibujará posiblemente muchos de los momentos más mágicos, que aún hoy sigo disfrutando.


Abre la joya Once Upon a time in the west, un título sugestivo y lleno de referencias cinematográficas, desde los míticos westerns de John Ford o Howard Hawks a los más sofisticados de Sam Peckimpah o Sergio Leone (con el que se emparenta el título de una película del director a este tema). La guitarra de Mark Knopfler con esa nota suspendida típica suya empieza el deleite, para poco a poco entrar el sonido marca de la casa, y desgranar una letra donde se describe una historia desde diferentes puntos de vista (antes no realizado), lo que hace que se gane en riqueza, ya que al final es una comparativa entre la vida urbana, la vida callejera de la macro-urbe y la del salvaje oeste. Seguimos con News, una canción de pretensiones menores, pero que consigue su objetivo con creces, pero a mi siempre me pareció una joya descomunal, con ese tono sombrío, donde el bajo de John Illsley es una obra de arte y la batería de Pick Whiters se erige en protagonista, y además en la letra se nota el impacto sufrido por una noticia leída en la TV o el periódico, y se toma desde la introspección causada en un individuo, algo que es perfectamente aplicable al día de hoy, del como nos afecta el mensaje que nos hacen llegar y cómo nos llega. Y aparece un momento sublime, el tema Where do you think you're going?, donde para mi, se define el estilo del grupo, musical y poéticamente hablando, donde el ritmo de las guitarras es simplemente maravilloso acompañado de la sección rítmica, y del incresendo fantástico de una canción que explota, mientras en la letra se expone una conflictividad relacional y comunicativa de la pareja amorosa, hasta el ofrecimiento de una invitación comprometida, aunque no sea un salvoconducto de seguridad eterna. Communiqué cierra la primer cara, quizás el único tema menor del disco, sin ser una mala canción, palidece ante el resto y puede ser considerada de segundo orden, ya que esa reafirmación filosófica personal del autor es válida, pero en esta ocasión la música no acompaña, y se vuelve una canción algo repetitiva, a pesar del aporte de unos teclados saltarines. Canción que ahonda en el problema de la comunicación.


La segunda cara del vinilo la abre Lady writer, y el nivel sube exponencialmente mucho, un tema inmediato, directo, rápido, vertiginoso, juvenil, donde la guitarra de Mark es un auténtico desfase, va, viene, sube, baja y suena de vicio, además de hablar de una escritora que aparece en la TV donde habla de su obra, de su libro y de si misma, pero Knopfler y su mirada están repletas de ironía y cinismo. Angel of Mercy es un tema influenciado por el Dylan de la época mística, donde se habla de caballeros armados, recompensas del cielo y dragones de media noche, todo ello para llegar a una declaración amorosa, en la que reclama a la partenaire algo más que la condición de simple amante (Ángel misericordioso o de la felicidad), y musicalmente con cambios de ritmo preciosos y coros de tonos altos. Portobello Belle es una delicia en si misma, donde Mark nos describe una típica estampa londinense del mercado de Portobello, que a la vez nos enseña un paisaje humano, y se hace una comparativa con el mundo ambulante, además de ser una preciosa balada folk, con un estribillo maravilloso. Single handed sailor es un tema para el explallamiento de Mark Knopfler a la guitarra, con la base de la historia de un marinero manco que sale a navegar en la oscuridad, de hecho una canción que se emparenta mucho con la portada. Y acaba el álbum con una canción que me estremece, Follow me home, una pequeña gran joya que se inicia con sonido de olas de mar y alguna fiesta en la playa (ecos de J.J. Cale transplantados a Inglaterra) y que cuya letra se emparenta con el tercer corte, pero donde aquí se da una respuesta concisa a la situación antes planteada, y donde musicalmente se trata de una canción crepuscular, con guitarras humeantes y estribillo que seduce a saco. Aquí es donde se nota que el disco se grabó en Nassau, Bahamas.


Un excelente disco, donde la producción de Wexler y Beckett es pulcra, acorde y respetuosa con la creatividad y personalidad enorme de la banda en ese momento. Un compendio de temas inigualable, y un estilo que a día de hoy me sigue volviendo loco.

Os dejo con el tema Follow me home interpretada en el Rockpalast de 1979.

sábado, 8 de agosto de 2015

The B-52'S - The B-52'S (1979)


En el año 1976, Cindy Wilson (voz y guitarra), Kate Pierson (voz y teclado), Keith Strickland (batería), Ricky Wilson (guitarra) y Fred Schnaider (voz, piano y teclado) empiezan a tocar para divertirse en fiestas y locales de su ciudad natal, Athens, en el estado de Georgia. Con éxito dentro de las radios universitarias marchan a New York con el single de Rock Lobster ya editado en 1978, triunfando en los mejores clubs (CBGB por ejemplo, donde compartían con Ramones, Blondie, Television, etc...), y teniendo en poco tiempo un contrato para grabar su primer trabajo homónimo en 1979, con la producción de Chris Blackwell. Ellos colocaron a Athens antes que R.E.M. en el panorama musical, pero sobre todo habían revolucionado al país con sus excéntricas pintas, sus canciones bailables, y a la vez lisérgicas, además de una presencia de lo más llamativa en sus actuaciones, sobre todo de sus dos integrantes femeninas, tocadas con las pelucas que definieron el apelativo de la banda (nada que ver con la historia del bombardero).
Pero en este álbum se recuperaba una perspectiva new wave, además de sonoridades deudoras del clásico rock 'n' roll, el punk británico, algo de garaje, surf, e incluso grupos de los años 60, con letras algo surrealistas, pero siempre con sentido del humor y festivos ritmos.



Comienza el disco con ese temazo sideral que es Planet Claire, con ese ritmo de guitarra constante y los teclados muy llamativos, hasta que entra la voz, una lisergia y una atmósfera que te envuelve de manera increíble y ya no te suelta. 52 Girls destaca por las voces de las chicas, en contraste de la sincopada de Schnaider, y esos acordes arpegiados de la guitarra eléctrica de Ricky Wilson, un tema bailable a tope. Dance this mess around con el teclado constante del inicio y la voz de una de las chicas es un tema más a medio tiempo, que va teniendo su increscendo a medida que la voz se va volviendo más hilarante. Rock Lobster fue ese primer single reseñado que tuvo su cabida aquí, canción descomunal que define un estilo, donde la melodía navega entre los teclados circenses y humeantes.
Lava es un tema más rockero donde el contraste de las voces femeninas y masculina es tremendo y le da mucho empaque a la canción. There's a moon in the sky (Called The Moon) vuelve a jugar con las voces, en un precioso toma y daca, mientras despachan una divertida letra de estrellas y satélites. Hero workship es un enorme tema, quizás mi favorito del disco, precursor del sonido de los primeros discos de R.E.M. con la diferencia de que la voz que manda aquí es la de una chica, gran canción con todos los ingredientes puestos a la vez en la coctelera. 6060-842 es un tema donde domina lo asonante, y curiosamente los asocio con los primeros The Police por la guitarra (muy en la onda de Andy Summers) que mezclada con los teclados le daba ese aire tan curioso y llamativo. Acaba el álbum con Downtown otro medio tiempo que aquí no aporta nada especial, bajo mi punto de vista.




Muy interesante y referente este primer trabajo de la banda de Georgia, ya que pocos intérpretes de música rock han logrado conjuntar teatralidad con música, y que tenga excelentes resultados (Bowie es el mejor en eso), pero esta banda lo consiguió. 

Os dejo con el tema 52 Girls interpretado en vivo en 1980 en el Capitol Theatre.

martes, 2 de junio de 2015

AC/DC - Highway to hell (1979)


De toda la discografía de Bon Scott con AC/DC, Highway to Hell de 1979 ha quedado marcado como la obra maestra imperecedera. Por un lado, no voy a negar que lo es, desde luego la calidad del artefacto así lo atestigua, y también el hecho de que a día de hoy, muchos de los temas que componen su tracklist siguen siendo tocados en vivo con la formación actual en directo. El álbum en si, fue producido por Robert John "Mutt" Lange (famoso productor que antes había trabajado con Graham Parker y luego lo haría con Def Leppard, Foreigner, Bryan Adams, etc...). Como todo el mundo sabe, poco después de la grabación de este álbum, en febrero de 1980, Bon Scott moría ahogado en su propio vómito, tras una gran borrachera, siendo elevado ya a la categoría de mito. Su gran voz de rock and roll nada forzada, le venía de lujo a las melodías paridas por los hermanos Young y el propio Scott, y aquí tienen un punto álgido. Las líneas líricas y sonoras que en Powerage estaban muy bien definidas, aquí tienen su continuación y explosión, con potentes y míticos riffs, maravillosos respaldos de guitarras rítmicas de Malcom que lo borda, esa voz incendiaria y una sección rítmica a prueba de bombas. La base blues-rock sigue latente en el disco (igual que lo estaba en su predecesor) pero aquí se expande y se convierte en un auténtico festival de rock and roll. Que hay influencias stonianas y zeppelianas es indudable, pero los australianos siempre supieron dar su toque único e intrasferible a sus tonadas, distinguibles a la legua.




Comienza el disco con el tema que da título al álbum, con un riff demoledor para que luego entre la batería y todo el cargamento de rock and roll de la banda junto a la voz de Scott. Con el paso del tiempo ha sido una canción demasiado manoseada, radiada y televisada, llegando a cansar su excesivo uso, pero nunca dejó de ser un muy buen tema. Girls got rhthym con su ritmo brutal de inicio te hace despegar y levitar, pero la voz de Bon es tan tremebunda que no te puedes resistir, esto es rock and roll en estado puro, con un estribillo adictivo y unos coros fantásticos, para que luego las guitarras hagan el resto. Walk all over you empieza con una intro, que deja el terreno allanado para que entre la furia desatada de las guitarras y la sección rítmica con un imperial Scott que descerraja una letra brutal. Con Touch too much la banda alcanza la perfección, tema antológico, de esos por los que no pasa el tiempo, con una cadencia, una melodía adictiva y un estribillo demoledor, donde las guitarras corren libres y con perfecta sincronización, además del delirio final maravilloso. Beating around the bush cerraba la primera cara del vinilo con ese inicio de boogie rockanrolero, y ese ritmo machacón donde las guitarras son protagonistas junto a la voz a máximo rendimiento del cantante.
La segunda cara empieza con otro bombazo de traca, Shot down in flames, con riffs atronadores que dejan a Mr.Scott libre el camino para desarrollar el tema, con unos cambios de ritmo brutales, y unas subidas y bajadas míticas, además de ese solo demoledor de Angus y el ritmo infernal de Malcom, señores y señoras esto es rock and roll en estado puro. Get it hot, es una maravilla de guitarras muy stonianas, y un estribillo marcado, con un desarrollo brillante. If you want blood (You've got it) es una canción que define perfectamente el estilo del grupo en este momento, riffs de guitarras poderosos, voz enérgica y rockera, y un estribillo cantable y coreable como poco, con ese "si quieres sangre, la tendrás". Con Love hungry man está el lado más bluesero del disco, en este medio tiempo donde el bajo gana protagonismo, además de un estribillo muy coreable también, sin olvidarnos de los riffs de guitarra siempre presentes. Night prowler acentúa más si cabe el lado blues del grupo, una balada final de gran calado, una manera fantástica de cerrar un discarro como este, con clase y elegancia, además de esa voz que parece salida de una resaca.



En definitiva un trabajo básico para entender a la banda australiana y como no, su obra cumbre con Bon Scott como cantante. Un álbum donde no hay bajones ni temas sobrantes y donde cada píldora es energizante al máximo, rock and roll de alto octanaje, y un derroche de facultades innatas brutales.
Os dejo con el tema Walk all over you.

lunes, 16 de febrero de 2015

Joy Division - Unknown pleasures (1979)


Joy Division al principio se llamaban Warsaw, para luego cambiarse al nombre que tenía reminiscencias de la II Guerra Mundial y en concreto nazis. En palabras de sus propios fundadores, eran solo una copia de las bandas punk del momento. De hecho su primer EP, An Ideal for living de 1978, es casi un ejercicio de punk gótico, con un sonido crudo y oscuro. Sin embargo, algo mucho mas complejo que la distorsión, la ira y los tres acordes palpitaba por debajo de estos cuatro chicos de Manchester. La influencia de gente como el Bowie de los primeros 70 o la Velvet, incluso Iggy Pop estaban ahí, pero si hablamos de este álbum, el disco debut de la banda, Unknown pleasures, lo hacemos del disco post-punk por excelencia.
Veamos el contexto de la época, ya que bandas como The Sex Pistols se desvanecen, mientras otras del estallido punk del 77 como The Clash buscan nuevos caminos y evolucionan, pero es ahí donde se produce el punto de partida del post-punk, cuando el punk se empieza a diluir, ya que la esencia rabiosa y rupturista del punk, ese "fuck you", esas dos sílabas venenosas, moría al poco de su nacimiento, absorbido por la industria y la autodestrucción, y se pasa al I'm fucked, que de una manera más abrupta define el post-punk, que es en esencia una evolución del sentimiento rupturista punk, ya que tanto su música como las letras perforan la superficie, pero no abandonan la sencillez, el dolor urbano introspectivo hecho música. En esa misma onda estaban Siouxsie & The Banshees y The Cure, por ejemplo, donde el sonido siniestro se mezclaba con letras obsesionadas con la desesperación y la muerte, que en el caso de Joy Division, se vieron muy influenciadas por la epilepsia que sufría su líder.
Así pues Ian Curtis era el líder y cantante de movimientos espasmódicos, Peter Hook despachaba un bajo muy presente en los temas, además de meter coros, Stephen Morris era el batería y Bernard Summer cortaba con su guitarra, tocaba teclados y hacía coros.


Abre el disco Disorder, con un bajo muy presente desde el inicio que marcará ya un estilo para siempre, hasta que entra la voz de Ian Curtis con moderada distorsión y se crea la atmósfera perfecta, además de esa guitarra de tono fantasmagórico y cuya letra habla de problemas con el alcohol. Day of the lords ahonda en el lado oscuro, con un ritmo de guitarra sostenido, pero donde aquí un estribillo pegadizo se hace con las riendas, mientras el bajo no deja de ronronear. Candidate con un sonido casi metálico de la batería (delicioso) se une al bajo ondulante, mientras los fraseos de guitarra se amoldan a ellos, más la voz presente en su ausencia, hacen del tema algo especial. Insight empieza desde muy abajo, con ruidos extraños para que la batería y el bajo nos descubran la melodía, mientras la voz de Curtis está distorsionada, añadiendo en este caso ráfagas de teclado, otro tema que sigue la línea coherente del álbum. New dawn fades se inicia con esa maravilla de bajo, para que luego la guitarra salga a describir la melodía, tremenda canción donde la voz de Ian se hace con ella y la desarrolla de manera increíble.
She's lost control empezaba la Cara B del vinilo, cuya letra habla de la locura, y que musicalmente es un caso aparte, con ese inicio descomunal del bajo que corta, rasga y es tenso y esas percusiones, para que la voz de Curtis mandona poetice, y al final se añada la guitarra, un tema que define al grupo. Shadowplay (canción favorita para mi) es el germen de algo ya diferente, incluso el emparejamiento con la new wave, con el bajo tremendo del principio, para que la guitarra dibuje su atmósfera junto a la voz que habla de los problemas con las mujeres, un tema sencillamente espectacular. Wilderness con percusiones llamativas y la guitarra rugiendo más la voz con efectos, es otra pieza de encaje perfecto del mosaico mostrado. Interzone es más rápido, rockero y desatado, lo que les quedaba de punk al grupo, tema corto y al grano. I remember nothing termina el álbum donde volvemos a la idea original, ese comienzo desde abajo donde bajo y batería marcan el paso hasta que viene la voz casi perdida, susurrante de Curtis, para que la guitarra aparezca más adelante, a pesar de que el tema no acabe de explotar en un estallido, final oscuro donde los haya.


En resumen un disco básico para entender la evolución de la música en unos años complicados, donde en respuesta al punk que se hundía, estaba el post-punk que este grupo en concreto supo explotar como nadie. La prematura muerte por suicidio de Ian Curtis, la salida póstuma de Closer y lo poco que duró la banda, les convierten en mitos, pero no por eso debemos de dejar de ver este disco como algo importantísimo que influyó a muchas bandas posteriores. Un disco que es la puerta de entrada a los 80.

Os dejo con el tema Disorder.


miércoles, 25 de junio de 2014

The Police - Reggatta de Blanc (1979)


The Police habían empezado a grabar en 1977 con un single (Fall out) y provenían de las cavernas del punk-rock, estilo de música habitual a finales de los 70 en Gran Bretaña. Una vez completada la formación titular de la banda, Gordon Matthew Thomas Summer "Sting" al bajo y voz, Andy Summers a la guitarra y coros y Stewart Copeland a la batería y coros, editan su primer largo "Outlandos D'Amour" en 1978, que ya dejó al personal boquiabierto con su mezcla de punk, reggae, y un incipiente pop-rock que sería el peldaño evolutivo al que se encaminarían, siempre con el talento por delante, el ingenio, y porqué no decirlo, algo de olfato comercial, aunque eso sería al final de su carrera quizás más acentuado. Hablamos probablemente y sin ningún rubor a decirlo del trío más cojonudo que ha parido la música, por lo menos bajo mi punto de vista.
Pero es en 1979, cuando para mi editan la que es su obra maestra, por multitud de motivos, no sólo por unas composiciones excelentes, sino porque los 3 miembros participan en la composición, y además es dónde está el auténtico estilo genuino del grupo.
Como muchos sabrán, los títulos de los discos de Police, sobre todo de los primeros eran coñas, y en un lenguaje inentendible, aquí querían decir Reggae de blancos, más o menos.



El disco en si, comienza con Message in a bottle, quizás uno de los himnos más cantados por generaciones enteras, un tema cuya letra narra la historia de un náufrago en una isla que envía un mensaje en una botella con la esperanza de obtener ayuda, pero musicalmente es un tema redondo e incontestable, una canción que se convirtió en clásico desde el primer segundo. Reggatta de Blanc es el primer tema casi instrumental, compuesto por los 3 miembros, y dónde también hay un claro componente de new wave, pero dónde los 3 musicazos demuestran su maestría a los respectivos instrumentos. It's alright for you es un tema que para mi sería un single claro, y me fastidia que nunca aparece en los recopilatorios, temazo directo, al cuello compuesto por Sting y Copeland. Bring on the night es un tema de Sting con clara influencia del reggae, pero tamizado ya al estilo de la banda, enorme melodía y voz angelical del señor Gordon. Deatwish acaba la primera cara con esa mezcla de new wave y pop rock que tan bien se le daba al trío británico.
La segunda cara (gloriosa) empieza con nada más y nada menos que Walking on the moon, una de esas joyas atemporales, quizás mi canción preferida del grupo, y habla acerca de la sensación de estar enamorado, e instrumentalmente la influencia del reggae es más que obvia, de esas canciones que destilan magia siempre. On any other day es un tema de Copeland fuerte, agresivo y, de esos que van en claro increscendo con voces tremendas. The bed's too big without you es el baladón del disco, con Sting hablando de vacíos amorosos, y con ese ritmo de reggae tan característico suyo con el bajo mezclado con la batería. Contact es otro tema compuesto sólo por el batería Stewart Copeland quizás el más oscuro, pero con un gran cambio de ritmo y cantada por Sting de lujo. Does everyone stare, otro tema de Copeland, para mi el más completo con incluso voces de ópera intercaladas al principio y un piano tremendo que va subiendo en otro increscendo mítico. El delirio es rematado con No time this time que comienza con uno de los redobles de batería más energéticos que haya oído, la voz de Sting reverberada a posta y un desarrollo espléndido, temazo de pura juventud y punk-rockero.


Si se quiere empezar con los Police, se puede hacer tanto con el primero como con el segundo trabajo, pero este tiene muchas cosas especiales, mucho encanto, no sé la cantidad de veces que habré puesto esta cinta de cassette en mi cadena de música de toda la vida, me lo sé de memoria, forma parte de mi vida y es como una parte de mi.

Os dejo con Message in a bottle interpretada en directo en Hamburgo en 1980, glorioso.



Este post fue escrito originalmente por mi para Exile SH Magazine y ahora lo adapto a mi espacio.

martes, 28 de agosto de 2012

The Clash - London calling (1979)


Hace 31 años, tal día como hoy fallecía Guy Stevens, el productor del London Calling de The Clash, álbum mítico de la historia de la música, un motivo como otro cualquiera para hablar de un disco realmente especial.
Joe Strummer y Mick Jones capitaneaban una banda nacida del punk, pero que supo evolucionar y tocar otros estilos tales como el rock, ska, reggae, rockabilly, jazz, etc...
Por este motivo es para mí un grupo referente, y de ello dan fe sus enormes discos y temas míticos que han marcado una época.


London calling, su tercer disco, abre con el tema que da título al álbum, clasicazo escuchado en mil y un garitos, con uno de los inicios de líneas de bajo más famosos de la historia.
Brand new cadillac aporta una versión fresca de un clásico del rockabilly. Jimmy Jazz nos deja ver por dónde irán los tiros en este álbum, el punk queda atrás y el grupo saca todo lo grande que lleva dentro, la trompetas salen y los estilos se mezclan.
Hateful es un tema rápido, alegre, muy llevadero. Spanish bombs , a medio tiempo, gran tema para cantar en antros y bares de todo pelaje. Lost in the supermarket anuncia que ya vienen los 80 y que se acabó el punk. En The guns of Brixton ya están aquí los Clash reggae, Wrong 'em Boyo es otra versión acertadísima original de Los Rulers, y dónde las trompetas son una delicia.
Death or glory siguen en la línea de mezcla de rock, reggae y ska, como The Card cheat. Los coros de Lover's rock me emocionan. I'm not down es un derroche rock. Revolution rock vuelve al reggae ,en el que ya estaba instalados.
Y por último este gran disco cierra con el que para mi es una joya absoluta, el Train in vain, cantado de una manera tan maravillosa, como especial, y con esa melodía tan dulzona y juguetona, que denota que el grupo estaba en un momento genial.

Os dejo con el Train in vain en vivo, y disfrutad.