Después de
la aparición de los Sex Pistols nada volvió a ser como antes en el mundo de la
música. Lo suyo fue una bombaca de corto recorrido, pero llevaron el punk rock
en Gran Bretaña a su máxima expresión y su onda expansiva fue tan enorme, que el
ruido llegó a todas partes donde hubiera rock.
Los Pistols
refrescaban la escena musical anquilosada y cubierta de brillos, escenarios
llenos de miles de dólares y cierto acomodamiento en general tanto en bandas
como en compañías discográficas. Llegaban para poner ritmo a la protesta de una
juventud, que soportaba una crisis económica y social en Inglaterra galopante y
se embarcaban en un discurso de inteligencia, pesimismo, ironía y payasesca
provocación.
Entre 1975 y 1977 los asistentes a su
conciertos veían que lo que pasaba en el escenario transgredía, iba más allá y
cambiaría la historia y a fe que así fue. Jonnhy Lydon conocido ya como Johnny
Rotten, era un cantante poco preocupado en si cantaba bien o mal (ojo no lo
hacía mal), pero dotaba al micrófono de un poder que iba más allá de la
utilización puritana dada hasta ese momento, y era el poder de ese mensaje el
que identificó a una generación. Nadie quedaba fuera de su crítica, ni la
monarquía, ni las casas de discos, eran la representación musical de la
Anarquía.

Glen Matlock fue echado de los Sex Pistols
debido a un "problema de actitud" y sustituido por Sid Vicious, antiguo amigo de
Johnny Rotten, fan de la banda y, con anterioridad, baterista de Siouxsie &
the Banshees y The Flowers of Romance, para tocar el bajo. En octubre de 1977
sale a la venta en el sello Virgin Records el disco Never mind the
bollocks, Here's the Sex Pistols (Nos importa unos cojones, aquí están los Sex
Pistols). A pesar de que Sid Vicious llegó a tocar en el disco, posteriores
regrabaciones, por Steve Jones, hacen imposible distinguir lo que sea que haya
tocado Sid. El disco fue censurado y las autoridades obligaron a tachar la
palabra "bollocks" ("cojones") de la portada. A pesar de ello, incluso diría que
gracias a ello, alcanzó el número 1 en las listas. Luego vino la gira por USA y
la separación.
El disco en si no tiene desperdicio, sin temor
a equivocarme, digo que es sin duda el mejor disco de punk rock hecho en la
historia.
El álbum comienza con Holidays in the sun, uno
de esos singles que ya tocaban en sus incendiarios directos, directo a la
yugular con esos pasos casi militares al inicio, pero con unas guitarras
demoledoras y esa voz que se te mete hasta la médula. Bodies es otra descarga de
puro punk rock, cuerpos que se mueven gritando contra todo lo que nos jode y nos
revienta con ese estribillo pegadizo. No feelings quizás sea el tema
musicalmente más colorista del álbum, y el más rockero, con un estribillo
también de fácil encaje. Liar, con ese ritmo de guitarra inicial anuncia otro
tema que no te deja descanso, siguiendo en esa línea de no decaer y una sección
rítmica brutal. God save the Queen es quizás la canción más irreverente escrita
contra la monarquía, pero a la vez musicalmente más impactante, destrozando así
el mítico tema patriótico británico, repitiendo que no hay futuro (me suena
esto). Problems es quizás un tema curiosamente de medio tiempo, y que ahonda en
las preocupaciones sociales de la época. Seventeen tiene las influencias más
clásicas del rock, pero la voz de Rotten es muy presente. Anarchy in the U.K. es
un tema antológico, puro punk rock directo al esternón, una llamarada en nombre
de la anarquía, que a día de hoy me sigue poniendo la carne de gallina. Sub
Mission es una canción altamente rockera, e influyente de bandas venideras de
los primeros 80. Pretty Vacant es otra descarga de adrenalina de los que se te
quedan marcados, con esa entrada de instrumentos de manera escalonada, pero muy
coherente para que luego la voz de Rotten explote con un estribillo fantástico.
New York es un tema del que siempre se habla poco, pero a mi me parece brutal,
quizás el más visceral y oscurete del disco. El álbum acaba con EMI, una crítica
a una de las dos compañías (junto con A&M) que los mandó a freir espárragos,
otra descarga de rock de alto voltaje.

Un disco, en definitiva, imprescindible en su estilo y en cualquier discoteca
que se precie.
Texto redactado por mi en su día para Exile SH Magazine y adaptado para mi espacio.
Os dejo con el mítico vídeo de Anarchy in the U.K.