En 2010, se anunció, mientras estaban en proceso de grabación del que sería su séptimo álbum de estudio, la separación de Supergrass. Esta banda de Oxford (como Radiohead) formada en 1993 ha tenido una carrera jalonada de éxitos, aunque, no sé muy bien porqué, en este siglo fueron teniendo un lento declibe en cuanto a atención del público, pero no así en la calidad de sus discos, que seguían siendo excepcionales y en los que buscaban nuevas vías, como en el disco que os presento. La banda estaba formada por Gaz Coombes a la voz y guitarra, Mick Quinn al bajo, Danny Goffey a la batería y el hermano de Gaz, Rob Coombes a los teclados, que al principio colaboraba con ellos y acabó, después de 10 años, siendo miembro oficial de la banda.
Sus inicios rockeros, de singles directos y brutales, llenos de chispa y contagiosos, fueron cambiando hacia discos más elaborados, a la vez que la presencia del teclado de Rob se hacía más notable, lo que nutría sus composiciones de una mayor riqueza. Sus influencias de Beatles, Kinks, T.Rex, etc, eran innegables. En este disco que nos ocupa, ellos pegaron un giro descomunal, se fueron a Normandia (Francia) de viaje y acabaron grabando un disco fantástico. Es un disco que no fué muy entendido en su momento, pero que a mi personalmente me atrapó desde la primera escucha, por una simple razón, porque estaba hecho con mucho estilo y calidad. ¿Porqué se tarda tanto en aceptar que un grupo o artista cambie o haga algo diferente? ¿Tanto nos cuesta dar una oportunidad a los cambios? Unas veces sale mejor que otras, pero en el caso que nos ocupa, creo que estamos ante una obra maestra. En este disco, se camina por el jazz, el folk, el rock, la psicodelia (¿porqué no?) e introducen orquesta.
En cuanto al disco empieza con Tales of Endurance (Parts 4, 5 & 6), supongo que las tres primeras partes se quedaron en el estudio (qué pena), porque es una suite fantástica dónde comienza con guitarra acústica en una introducción instrumental (al más puro estilo Pink Floyd, música de rock sinfónico), para cambiar a una parte orquestal, entrada de la voz de Gaz y el ritmo que sube entrando batería y bajo, además de teclado, para luego al final tornar al lado más rockero de la canción (cambio de ritmo espectacular). St.Petersburg (ciudad rusa) fué el single del disco, una obra maestra de canción suave, delicada, muy bien cantada por Gaz Coombes, con un aire bohemio que te hace estremecer y ese tono a jazz y sabor añejo... ¡¡¡Guauuu!!! Hay que echarle valor para sacar un single como este. Sad girl es una pieza dónde el piano de Rob está fantástico, y los cambios son muy cuidados, estupenda canción (algo más tristona). Roxy es más orquestal, más festiva, también con unos cambios de ritmo apreciables y un final instrumental casi de película (este disco tiene partes para banda sonora descomunales). Coffee in the pot es una joya de canción instrumental dónde guitarra, percusiones y esas voces que dicen "Hey" quedan de lujo, un aire a canción de boulevar francés que te mueres, dos minutos escasos de pura gloria. Road To Rouen, la canción que da título al disco, tiene influencias de aquellas canciones de los 70 de películas de persecuciones policiales (de Harry el Sucio y demás) y un desarrollo maravilloso con cambios de ritmo otra vez descomunales, y el grupo sonando como un rodillo, sin fisuras. Kick in the teeth es la canción sin duda más rockera y psicodélica del disco y la que probablemente recuerda a los Supergrass de un par de discos atrás, ritmo frenético, cambios, voces y coros bien avenidos y un ritmo de guitarra que me parece estupendo. Low C es una balada fantástica en tono acústico, con coros y desarrollo tranquilo. Fin, como su nombre, indica es la canción que cierra el disco, una pieza con voz sincopada de Gaz acompañada de guitarra y samplers.
Os dejo con el vídeo de St. Petersburg, una auténtica delicia.