La valiente lucha de Sofi por desprenderse de un gran amor, que sin dejar de amarla, decidió partir para probar nuevas experiencias. ¿Se puede luchar contra el corazón? Parece que sí, ella al menos lo intenta...
Lo mío con mi ex fue amor a primera vista, aunque nunca creí en esas pelotudeces, para amar hay que conocer, vivir, compartir, pero cuando lo ví, supe que había algo en él. Estábamos en la puerta de un boliche al que no nos habían dejado entrar, cuando una amiga se acerca a un auto para saludar a unos compañeros de la facultad. Y ahí estaba él. Hermoso, interesante, perfecto. Pedí su mail, lo busque en facebook y ahí empezó nuestro contacto.
Empezamos a charlar en julio, lo hacíamos todos los días, hablábamos de todo, de nuestras vida, de cosas que compartíamos, era casi una rutina encontrarlo conectado. Cada día que pasaba, sabía que me estaba enamorando un poco más. En septiembre lo conocí en una fiesta, fue el día más esperado, por fin verle la cara al hombre al que le había contado muchas cosas importantes de mi vida. Claramente chapamos y a partir de ahí lo empecé a ver todos los fines de semana y nos pusimos de novios.
Nos amábamos con locura, realmente yo lo sentía, de su parte y de la mía. Llegó a decirme palabras que nunca voy a olvidar, cosas tan profundas, abrazos tan sentidos. Más allá de que somos chicos, era una relación súper verdadera. Por qué nos separamos, se preguntarán. La bajada comenzó cuando se me ocurrió presentarle a un grupo de "amigos" que yo tenía. En ese grupo estaba el, en ese momento, novio de mi hermana. Me había parecido una buena idea poder integrarlo a mi gente, eran pibes re copados, me imaginé que podíamos llegar a compartir muchas más cosas.
La cuestión es que mi ex empezó a hacerse cada día mas cercano con mis amigos, pasó de querer estar siempre conmigo, de extrañarme siempre, a salir jueves, viernes y sábados, a alejarse. Y mi error fue ponerme paranoica, sentir que lo estaba perdiendo, hacerle escenas pelotudas por boludeces. La sensación de estar perdiendo al amor de mi vida me cegó, no saben qué horrible.
Hasta que llegó el día que se cansó de mí: "necesito estar solo, pero te amo, sos la mujer de mi vida". Se me vino el mundo abajo. Él ya era otra persona, un tipo mucho más superficial, no quedaba casi nada del amoroso que yo había conocido. Y seguimos viéndonos, una vez por semana, con te amo de por medio, y yo seguía atrás como una tarada, pensando en que podía hacer que volviera. Y a medida que iba transcurriendo el tiempo, mi autoestima bajaba en picada. Era la sombra de lo que siempre fui. Hasta que dije basta, yo lo amaba, lo amo, con locura, pero no podía seguir llorando todos los días, sentirme la mas fea, las mas estúpida del mundo.
Ya pasaron 5 meses de ese basta, un basta en contra de lo que siento. Estuve muy mal, no comía ni dormía, hoy ya me acostumbré a vivir amando al amor de mi vida, al hombre perfecto, al pedo. No me puedo olvidar de él, no se si podré, espero que sí. Esto es lo más fuerte que sentí por alguien en mis cortos 23 años. Lo que más tranquila me deja es que, a pesar de mis errores, lo amé, lo cuide y lo respeté como a nadie. Nunca le mentí, siempre estuve detrás de sus gustos, de que le gustaba comer. Ojo, el también me cuidó un montón, pero me dejó por vivir una experiencia que nunca había vivido. Por formar parte de un grupo en el que la joda es denominador común.
Algún día va a encontrar otra mujer, pero no se si podrá encontrar alguien que sienta "ésto" que siento por él. Yo por lo pronto sigo soñando cada noche con su boca, su pelo, su sonrisa. Con su perfección. Muero por hablar con él, pero mi instinto de supervivencia me lo impide...
Mostrando entradas con la etiqueta Sofi. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Sofi. Mostrar todas las entradas
jueves, 26 de agosto de 2010
Suscribirse a:
Entradas (Atom)