a veces desapareces como desaparece la playa cuando sube la marea y los nombres y los te quiero que
escribimos con cañas, descalzos y locos. a veces no estás en ninguna
calle y te busco en el reflejo de los escaparates inútilmente y me sabe a
óxido mirar el cielo. tampoco eres tú el que toma un café en esa plaza
junto a ese perro triste y esa estatua que todo lo sabe. ni es tuya esa
mano en la barandilla que podría tocarme. no te encuentro en los acordes
que saco de la guitarra cuando aún no ha llovido, ni en las tardes que
se alargan manoseando las horas sin conseguir que se parezcan a nada. a
nada que valga la pena.
malditos sean los curiosos y que los malditos sean curiosos:
la esencia de la poesía es una mezcla de insensatez y látigo...
....el gran Hank
la esencia de la poesía es una mezcla de insensatez y látigo...
....el gran Hank
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martes, 23 de octubre de 2012
y los te quiero
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prosa poética
miércoles, 17 de octubre de 2012
la desesperada distancia
[porque somos animales desorientados]
creo en el uso de los cuerpos. en su uso y en su abuso. creo en la rabia y en todas y cada una de nuestras carreras perdidas -y en cómo te pierden las carreras de mis medias, también creo-, en los nudos en el estómago y los momentos ámbar que atrapan las canciones, en los escalofríos de verano y en las miradas en los ascensores. en el amor como un fuego que invoca al viento. en el dolor como un perro moribundo que morirá mordiendo.
empujo las paredes mientras me crece dentro un desierto. y entonces, las avenidas lentas y el color ceniza de la mañana y todo lo que nos separa, y todo lo que nos desespera. como una selva de redes que nos devuelven al origen, al exacto y mismo punto de partida. y siempre son dos orillas: tu cuerpo y el mío. y me quedo sin el abrazo de tu mirada, otra vez; novata a la hora de frenar la guillotina de las noches largas, otra vez.
en ocasiones, se difumina el daño, y tu recuerdo me llega con un gesto arrodillado, con dulzura, como un lago tibio donde nunca rompen las olas. y me creo capaz de sufrir serena, y me dispongo a disfrutar de la pena como manjar de lágrimas y pérdida que conozco bien. entonces algo cruje como leña seca, se me astilla la fuerza y se me duerme la fiera. la sonrisa se hace mueca. y me fallo una vez más. y ahí queda el deseo, como un teléfono que no cesa de sonar en mitad de la noche.
mientras, creo en los poetas de barra y vómito que nadie conoce y que son el germen de las buenas novelas nunca escritas. creo en el ansioso dictado del vértigo y la nada. creo en las golondrinas becquerianas y en el pájaro azul que muere de inanición allá en lo más profundo. llevo dentro un grito de Munch que nadie escucha y un caos de Pollock en el alma. creo en todas y cada una de nuestras ramas secas que ya no brotan pero resisten. creo en los susurros potentes que lo descolocan todo y en las miradas que nos dibujan por dentro deliciosos y turbios soles derretidos que dejan marcas.
creo en todas las veces que cambiamos el mundo y en las oportunidades malgastadas por alocados e insensatos. en los tropiezos y en los jardines salvajes donde todo crece a golpe de lluvia y sol. y en el inagotable zumbido de la nostalgia. y en el néctar de la lujuria del que libamos como animales desorientados que no saben volver a casa. creo en la belleza del adiós y en los ataques de locura del que no derrama besos cuando lo necesita. y en las dosis inexactas de ternura y violencia que me ofreces. creo en las madejas líricas de Bolaño y en los saltos desde los puentes. y en los pájaros sin canto. y en confundir el hambre con el amor. y en la arcada universal que es la literatura y en la marea emocionante de los que se acercan y no se tocan.
en ocasiones, se difumina el daño, y tu recuerdo me llega con un gesto arrodillado, con dulzura, como un lago tibio donde nunca rompen las olas. y me creo capaz de sufrir serena, y me dispongo a disfrutar de la pena como manjar de lágrimas y pérdida que conozco bien. entonces algo cruje como leña seca, se me astilla la fuerza y se me duerme la fiera. la sonrisa se hace mueca. y me fallo una vez más. y ahí queda el deseo, como un teléfono que no cesa de sonar en mitad de la noche.
mientras, creo en los poetas de barra y vómito que nadie conoce y que son el germen de las buenas novelas nunca escritas. creo en el ansioso dictado del vértigo y la nada. creo en las golondrinas becquerianas y en el pájaro azul que muere de inanición allá en lo más profundo. llevo dentro un grito de Munch que nadie escucha y un caos de Pollock en el alma. creo en todas y cada una de nuestras ramas secas que ya no brotan pero resisten. creo en los susurros potentes que lo descolocan todo y en las miradas que nos dibujan por dentro deliciosos y turbios soles derretidos que dejan marcas.
creo en todas las veces que cambiamos el mundo y en las oportunidades malgastadas por alocados e insensatos. en los tropiezos y en los jardines salvajes donde todo crece a golpe de lluvia y sol. y en el inagotable zumbido de la nostalgia. y en el néctar de la lujuria del que libamos como animales desorientados que no saben volver a casa. creo en la belleza del adiós y en los ataques de locura del que no derrama besos cuando lo necesita. y en las dosis inexactas de ternura y violencia que me ofreces. creo en las madejas líricas de Bolaño y en los saltos desde los puentes. y en los pájaros sin canto. y en confundir el hambre con el amor. y en la arcada universal que es la literatura y en la marea emocionante de los que se acercan y no se tocan.
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Francesca Galliani,
mis desastres,
prosa poética
viernes, 5 de octubre de 2012
como Lisboa en 1755
el problema es que quiero
interpretar tus caricias, repetir la escena frente al espejo, quiero
función diaria con el mismo reparto. sabes que también tienes que fichar
en mí y que sólo vale tu huella y tu hebilla. así se enciende la luz
roja. - si hubiera una luz roja al final del dichoso túnel nadie
intentaría evitarla, no crees?-
una sale a la calle y obedece semáforos y rostros conocidos. una compra un libro y se llena de paz. un escudo protector lleno de poesía. un halo que te dice: calma. una sobrevive sin alardear, en una ciudad llena de calles con nombres de muertos. callejero-cementerio. doble de queso y una sin. una sin qué? sin vida, sin rabia, sin tensión, sin pasión, sin tu mano oprimiendo mi cuello mientras me indagas. yo es que contigo he hecho un pantallazo de tetris maravilloso, salían chispas de nuestros raíles, ardían como Lisboa en 1755. era la rama que crujía con tu peso. la junta de dilatación que quería fallar y filtrar tu ansia.
una sale a la calle y obedece semáforos y rostros conocidos. una compra un libro y se llena de paz. un escudo protector lleno de poesía. un halo que te dice: calma. una sobrevive sin alardear, en una ciudad llena de calles con nombres de muertos. callejero-cementerio. doble de queso y una sin. una sin qué? sin vida, sin rabia, sin tensión, sin pasión, sin tu mano oprimiendo mi cuello mientras me indagas. yo es que contigo he hecho un pantallazo de tetris maravilloso, salían chispas de nuestros raíles, ardían como Lisboa en 1755. era la rama que crujía con tu peso. la junta de dilatación que quería fallar y filtrar tu ansia.
dame tus
noches a solas, dame cada una de las vueltas que das buscando postura,
dame ese gesto ancestral que llevas dentro como el buen can que eres,
como el lobo que te habita. marca el territorio de tu carne. yo quiero
hablar con el enemigo. quiero abrazarlo. quiero agarrarme a lo incurable
que llevas dentro. empeñarme al diablo por tus madrugadas. una sonrisa
sucia y una inexplicable rabia. gastar tu boca, tu nombre y tu alma. y
que me digas qué hacer con el desolador deseo de amarte a todas horas.
dónde lo meto, cómo aprendo a vivir con él, dime. eres mi vocación, mi
escondite y el momento en el que me rindo. una tragedia maravillosa, una
instantánea de ciudad abandonada, una polaroid en las manos de un niño
que cree en la magia, un horizonte de antenas y ropa tendida. la
distancia es un cristal y ando buscando piedras. amanezco muy brusca.
será culpa de la ausencia. al otro lado de la noche hay pájaros
durmiendo en las ramas. esperando volar, imaginando el vuelo. yo
también, desciendo desarmada, dando la espalda al dolor, blanco fácil.
crece la sangre, y crece el deseo. se demoran los besos mientras te
recreas en mis afueras. lame el perímetro que te aflige y que te
alimenta. es tuyo, terreno cercado, con perros salvajes que lo amparan.
si el dolor es tierno como un amor de verano, yo soy la cala y espero el
desembarco.
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Jonė Reed,
mis desastres,
prosa poética
martes, 18 de septiembre de 2012
constantes vitales o vitalidad constante
Quiero amarte a la japonesa,
amarte mucho,
no me
des tregua,
no me des domingos,
ni descansos para fumar.
Alguien ha dado con el punto exacto en el que se siente el
amor. Alguien ha dado con él y no nos lo dice. Lazarillo maquiavélico, lo ha llenado todo de pistas
falsas y no somos pointers, somos simples y retorcidos humanos demasiado
crédulos, esperanzados, estáticos y erráticos. Si tuviéramos alas en lugar de
brazos, soñaríamos con darnos la mano.
Unos creen sentirlo en los ojos, que se
tornan mares calientes y rebosan sal, se desbordan, llenos de algo inconcreto que
nos hace sentir más que bien, distintos.
Otros sienten un niño travieso
pellizcando el estómago en una mezcla de hambre, rabia dulce y ansiedad.
Los
hay que tropiezan con todo, con manos enjabonadas a las que se les escurre cualquier
cosa que no sea el amado, esos han abandonado el mundo como tal, han roto los
volúmenes, viven en un desmayo y nuestra palma frente a sus ojos diciendo eo,
estoy aquí, simplemente no existe.
Algunos aman con el cerebro y han
iniciado ese viaje del que no regresamos nunca, el viaje de los sueños y los planes,
y digo no regresamos nunca ya que normalmente son en voz baja, para adentro y acaban abandonados porque en ocasiones se ha roto el juguete antes de sacarlo de la caja, venía
defectuoso, dicen, no sé, tal vez le imaginábamos magia y al final el mismo
desencanto.
Otros lo sienten en las piernas en un cosquilleo delicioso, nunca
un batallón de hormigas fue tan bienvenido en una suerte de incendio amado y algo más que creemos eterno: la inexplicable furia del deseo.
Es importante escucharse, buscárselo por dentro, ser como un
coche que por el ruido del motor nos indica qué le pasa. Estamos vivos o eso
gritan nuestras constantes vitales. Y cuando se
alteran todas, temperatura, pulso, respiración y presión arterial, aunque no sepamos de dónde viene, aunque no lo ubiquemos, no estamos
sólo vivos, hay algo más.
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Andre Kertesz,
mis desastres,
prosa poética
lunes, 10 de septiembre de 2012
lo inesperado
cuando uno dice no te esperaba tan tarde y aún así te dejó la luz
de fuera encendida, significa que te esperaba encarecidamente, y el tan
tarde equivale a media vida y tres cuartos de hora. cuando uno escucha algo así, no queda otra opción que no sea derramarse por arriba,
derrumbarse por abajo y desangrarse de pasión en ese orden, formando un
charco hermoso de dolor que ya no duele.
cuando nos dedicamos a hilar un
atlas de sentimientos errados y hemos tomado tantos barcos que nos
marea la vida terrestre, no nos creemos las cosas a la primera, en
realidad no nos creemos las cosas ya nunca, siempre a la espera de la
vuelta de tuerca, lo nuestro siempre es un thriller, nos decimos.
y nos damos cuenta de que a la trinchera, que era para
un rato, para salir del apuro, ya le hemos puesto lámparas, televisión
por cable y nombre al perro y del fragor de la batalla quedan dos
heridas que se fueron borrando como huellas en la arena.
y es que el
impulso más grande acaba siendo el que apaga la luz al caer derrotados
después del mismo día repetido.
en lugar de la red, quitamos el precipicio y ahora el salto es la mueca y el corte de manga que nos devuelve el espejo.
así que con todo esto,
tú, experto en cartografía del alma
tú, animal que delinques sin respiro en mi mente y en mis ganas,
trae tu cuerpo y trae tu rabia
ni se te ocurra dejar nada.
en el fondo te esperaba.
en lugar de la red, quitamos el precipicio y ahora el salto es la mueca y el corte de manga que nos devuelve el espejo.
así que con todo esto,
tú, experto en cartografía del alma
tú, animal que delinques sin respiro en mi mente y en mis ganas,
trae tu cuerpo y trae tu rabia
ni se te ocurra dejar nada.
en el fondo te esperaba.
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prosa poética
martes, 4 de septiembre de 2012
humeantes, como el café, como Londres
podremos huir de esta mezcla de
amores amansados, me pregunto, de animales viejos y apagados de circo triste,
con acrobacias aburridas y escenarios vacíos. podremos tomarnos tú y yo,
humeantes como el café, como Londres, antes de que se rompan las cuerdas y el temblor sea escalofrío.
cuando la piel grita de rabia se agrieta,
como la tierra yerma, como un maquillaje vencido, como las palabras que
estallan en el aire antes de llegar a decir nada.
yo ya no sé dónde está el puente
de los valientes para tirarme en tus brazos pero recuerdo cómo se salta. contigo se nota la vida, me recortas la pena en un alarde de papiroflexia
romántica y la botas como barco de papel que debe hundirse sin remedio. volverá
a mí, lo sé, boomerang hermoso la tristeza que olfatea el camino de vuelta a
casa como la perra fiel que es. pero se nota la vida contigo, como un faro,
como una noche larga de bestias delicadas durmiendo al raso en plena tormenta
mientras la lluvia borra nuestra pintura de guerra. noches largas de bestias recorridas por
el aullido de Ginsberg que moran en amores licántropos que sólo entienden de
fauces, garras y hambre. de esta ofrenda de besos y caricias sin filtro
quedémonos con que más que funambulistas que se drogan con caídas somos
sencillos amantes del vértigo y gastémonos hasta que el deseo sea un suelo
rugoso por el que sea incapaz de deslizarse ya nuestra ansia.
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Margaret M. de Lange,
mis desastres,
prosa poética
miércoles, 29 de agosto de 2012
no eran mariposas, eran larvas
no, no eran mariposas, eran
larvas, y ese cosquilleo era similar a una pequeña fiesta que reptaba
por mi cuerpo, una fiesta itinerante que acabó produciendo un ardor que fácilmente
confundí con alegría. si escuece, sana, y en el peor de los
casos será una infección. yo pienso que ya no hay cura que no sea una
bala de plata, una lobotomía o talar la pasión de un buen hachazo. este sentimiento que gangrena, como el pequeño remolino
que deriva en tornado. bienaventurados los románticos, porque de ellos
serán las tormentas de verano, los besos dulces y los paseos cogidos de
la mano. a nosotros ya sabes lo que nos queda, frotarnos con cada pared
como perros pulgosos en busca de caricias tristes. apagar las luces y
que nadie nos vea, ni siquiera nosotros mismos, vaya a ser que nos
asustemos del reflejo de la derrota en nuestros rostros.
no eran mariposas, eran larvas,
pero juro que sentí su aleteo en algunos momentos.
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lunes, 27 de agosto de 2012
señales de peligro o una muerte más rápida
doblo esquinas y doblo cartas de
amor que nunca te envío como un caballo cansado que nadie quiere. como una cría
que aún no ha abierto los ojos, tropezando eternamente. tú tejes y nos amamos. me atrevo con tus trizas igual que me asomo a los abismos que dibujan tus
labios, ya cansados. no sabía que era tan valiente. destriparé el amor si me adiestras y me
enseñas a lamerte. seré la perra fiel que busca tu mano. si me deslumbras no
veré el árbol en la cuneta pero aún a riesgo de estrellarme, te amo. ya no sé
dormir sin el segundero de tu corazón. antes todo era sencillo, siguiendo las
coordenadas de lo cerebral. ahora vibro con el tacto de tu voz. tiemblo con el
timbre de tus manos. tú, cazador
insomne. yo, sonámbula atrapa sueños. mira que era fácil jugar al caballito
inglés y quedarse quietos. mira que era fácil seguir las señales verticales. lo
decían bien claro: calle sin salida. desprendimiento. pero cuando ya no hay
nada que hacer, y doy por hecho que eres mi fuego fatuo -porque me descomponía, amor, todo era putrefacción, amor, putrefacción- ahora, que doy por hecho que eres mi emoción,
mi cataclismo, el alud de mis deseos, irrenunciable y violento, me dejo hacer y
me rindo -irrenunciable y violenta- y me condeno.
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martes, 21 de agosto de 2012
el temblor de los temblores o algo así
lo siento amor, me resbalé en ti y ya no sé levantarme. ayúdame, coge mi mano, aprieta fuerte, impúlsame. sácame de tu sendero o echaré ancla. los vasos comunicantes de nuestros deseos acaban siendo una putada. los jadeos se confunden con los cantos de las gaviotas y tus piernas de alabastro sólo auguran mi derrota. no puedo parar de gemirte. veintitrés cuarenta de lunes noche. no hay coartada de domingo. ni pena tan de media tarde. sólo deseo y latido. punzadas que tricotan. con este temblor tan tuyo, probaremos los cimientos aunque ya me da igual ser ruina y ser hundimiento. rascacielos o rascasuelos. yo quiero vivir aquí y ahora. desembalar los hastaluego. necesito tirarme en el suelo y que entres a oscuras y me pises y me tropieces y digas: yo ya más no puedo. mis rodillas como extremos, mi ecuador, como tu averno. tu hogar, tu demora, tu plato caliente, tu aurora. trágame entera. que no te sobre, que nunca te llegue el invierno.
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sábado, 18 de agosto de 2012
el arte de la rabia
vamos a deshidratarnos. vamos a sudar el odio, la poesía, el espanto y el pasado. los aullidos a la luna y la espera. la habitación será un charco. deberás hacer torniquete con tu lengua o al día siguiente dirán: qué hermosos, murieron sedientos y ahogados. haré ovillos con tus orgasmos y me haré jerséis de lana para pasar el enero que llegue cada vez que te vayas. voy a descerrajar contra tu pecho uno a uno mis deseos con un lo siento falso, muy falso. el amor como un horno. el arte de la rabia en tus manos. necesito la resaca de tu piel y de los días en que andas perdido, así como mi lengua sobre tu asfalto. quiero caer sobre ti, que reviente el vidrio por lo nunca gritado. quiero ser tu vértigo y tu vuelo y la caricia que te derriba. que te derriba en cada noche que se alarga demasiado. que te derriba en el segundo en que la habitación se vuelve negra y la saliva espesa te anda devorando. esta anemia tiene que ser lo mucho que me faltas y esta carencia de luz a pleno día el significado de distancia. siempre aguardaré tu siguiente asalto. siempre así hasta que me queme la garganta con tu cayena. esta mujer tiene que ser motel para tu descanso y tú mi géiser y mi condena.
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Javier Hinojosa (imagen),
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viernes, 10 de agosto de 2012
los agostos
hasta el fin del mundo...
pienso en todos los agostos de mi vida. pegados. sudándose. vomitándose. manoseándose. los agostos envejecen. los agostos se gastan. los agostos se movían ansiosos y dulces. eran largos y extremos. tenían 43 madrugadas. los agostos eran noches hermosas y telas ligeras, vaporosas y excitantes. los agostos eran Dave cantando summer of '69 en el irish pub. los agostos eran asientos traseros de coche. manos reptando sobre muslos suaves. eran amaneceres. eran arrastrarse descalzos a guaridas deliciosas. eran aliento a amor que no resaca. los agostos eran lenguas y canciones. eran arena en el alma a las seis de la mañana. eran espuma. antidepresivos de invierno. eran calma, eran alma. eran.
no eran naturalezas muertas, no eran incendios en el bosque, eran incendios entre las piernas. no eran atascos, ni overbookings. no eran cráneos aplastados después de la fiesta. no eran suciedad, eran regalos. no eran controles de alcoholemia. no eran plantas secas. no eran silencios como mantas sucias en pleno verano. no eran asfalto ni aire acondicionado. no eran edredones inútiles. no eran promesas. a unos les quitan el apéndice, a otros nos arrancan a bocados el romanticismo o el agosto.
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miércoles, 8 de agosto de 2012
tentativa de violencia o cuando algo no cuadra
estoy tan hasta arriba de amianto, de mercurio, de dolor, de esquinas desiertas. tan tóxica y descuadrada. quiero que me midas, quiero que digas, joder, qué larga eres, y que uses tu mano, que empieces por mis pies, quiero oírte decir uno, dos, tres, cuatro, quiero sentir tu pulgar, tu meñique, sobre mi piel, palmo a palmo, excitándome cada vez que te hundes y cuentas. quiero que te detengas en mis caderas sin llegar a hacerme cosquillas, quiero que sigas reptando hasta llegar a ese punto en mi clavícula que me estremece tanto. quiero que acabes y digas: me he perdido y vuelvas a empezar pero al revés. cada vez más fuerte. quiero que me sumes, que te equivoques, que te parezca que no te cuadro. que me abarques con tus yemas. que no te fíes de ti mismo. que me midas con tu cuerpo. con tu boca. con tu ansia, con las ganas que me tienes. con tu lengua. con tu alma. quiero ser tu problema y tu envés. quiero que tengas que buscar otra perspectiva, que entres, que ocupes mi área. que me des vueltas. que violes mis huecos. que te apropies de mis espacios. que me digas, espera, ahora creo que te tengo, que te abarco. ya te alcanzo. rozo tu orilla, toco pie en tu alma, joder, no, me he vuelto a perder, déjame recorrerte otra vez.
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Daido Moriyama,
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viernes, 3 de agosto de 2012
yo no soy la Maga
Yo no soy la Maga. Y no sé si pronuncias la “r” a la francesa. Y no hemos compartido travesía en el Conte Biacamano ni a pachas unos Gitanes ni agarrados un par de tangos. A veces da la sensación de que te hablo en lunfardo y no me entiendes pero hasta eso es bonito. Tal vez para ti no son importantes las casualidades. Tal vez yo no vaya por el mundo despeinada y con los zapatos rotos, y al igual que Cortázar tu coartada para verme debe comenzar por cerrar los ojos. Podríamos parar nuestros relojes o romperlos y tirarlos al mar, marcar las horas con nuestros latidos. Perder los paraguas y buscar la lluvia. Leernos la piel mientras te recreas en mis esquinas suave y fiero, cual cíclope enamorado. Movernos al compás de notas prohibidas, recorrer el París que albergamos dentro.
No me has enseñado dónde empieza tu dolor, ni han chocado las copas, ni hemos brindado con nuestros cuerpos. Cacemos nuestros monstruos y alimentémoslos por la soledad que acecha. Rompamos la estructura que nos agrieta. Saltemos los peldaños de dos en dos, cual rayuela, esquivando algo que no sabemos qué es mientras me hablas de humedad, carne y emoción y yo lo quiero todo, mientras esta ansiedad nos muerde, mientras se pone el sol, mientras se pone la luna, mientras pasa una vida y tú te quedas dentro. Anclado, quieto.
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Andre Kertesz,
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miércoles, 1 de agosto de 2012
eres el amarre, eres la cala
Me desvelas y me haces caliente en las trampas de tu piel, cuando amaneces, cuando te vuelves oscuro o en pleamar. Trampas tapizadas de entrañas y casquería variada, me rompes la farolas y te cuelas bien dentro y ya no sabes volver a casa ni yo volverte. Tiras bien fuerte porque he mordido tu anzuelo, y te gusta la sirena y te gusta la sal. He abierto todas las puertas y ahora danzan los deseos, en voz alta, orgullosos, tremendos, de arrabal. No hay nada como perderse. No hay nada como olvidar nuestros nombres. No hay nada más que olas blancas aferradas con bajeras al colchón de nuestros mares. Salpicándonos. Eres el amarre, eres la cala. Devoción y ansiedad.
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Flora Hanitijo,
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jueves, 12 de julio de 2012
violent days
Ya sabes que se nos han caído todas las agujas que nos sujetaban a los sueños, como un maniquí que se vestía con sábanas baratas, con osados harapos mientras todo era flotar. Cuando un paquete de tabaco arrugado, gastado, vacío que se filtró en tus pulmones hecho humo puede ser lo más lírico que imagino en mañanas de ibuprofeno y noches de rubias, debería dejar de imaginar de una vez, por y para siempre. Bajarme a tierra, pellizcarme el vientre. Y eso haré. Este desorden y esta falta de todo, de aquí y de allí, qué incómodo vivir con todo cayendo, arrastrando las mangas, fregando todos los culos de vaso de los que consiguieron beberse algo, mientras yo trago toda la arena de tu desierto y me desprendo del sedal de tus brazos cuando no quiero.
Llego tarde y el día aún no se enciende, está lento, moribundo, como recién llegado de alguna guerra lejana, de esas que nos llenan de cicatrices y angustia, de luces que se apagan y hielo. Ya ni sé si eres respiradero o sumidero de mi desidia. La memoria como una habitación acolchada de la que ya nunca salgo. Y para qué salir, para cruzar la calle, las piernas, los dedos, los brazos. Déjame dentro para amortiguar los golpes con tu recuerdo. Para recolectar la nada y el eco y el asco.
Llego tarde y el día aún no se enciende, está lento, moribundo, como recién llegado de alguna guerra lejana, de esas que nos llenan de cicatrices y angustia, de luces que se apagan y hielo. Ya ni sé si eres respiradero o sumidero de mi desidia. La memoria como una habitación acolchada de la que ya nunca salgo. Y para qué salir, para cruzar la calle, las piernas, los dedos, los brazos. Déjame dentro para amortiguar los golpes con tu recuerdo. Para recolectar la nada y el eco y el asco.
Fui paisaje y ya quedo lejos. De una vez, por y para siempre.
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lunes, 25 de junio de 2012
altaporn y cerveza
¿sabe un perro que va a morir?
(una temporada con Lacan, Pierre Rey)
(una temporada con Lacan, Pierre Rey)
altaporn y cerveza, sumando tristeza y ansiedad, alcanzamos la locura. no saldré indemne de ti. traigo mis anzuelos remordidos, harta de buscar la luz. estrangular el tiempo se me antoja como un reloj de arena que gira sin parar, agónico, tú pariendo versos hermosos y yo vómitos de vieja leprosa. viviendo en un acuario con vistas al mar. y mi cuerpo que será el mapa de mis taras con fronteras desdibujadas que quiero que recorras, y tu cuerpo azotado por los días que vendrán repletos de cunetas endemoniadas, que vendrán cargados de nada y ansiedad, y que quiero conquistar e inocularme. finales épicos que mueren en las bocas, y que me marques en tu camino por una esquina, como esa página del libro que te devora y releernos en noches de tormenta seca, preñada de zumbidos y soledad. faro de ciudad. atragantarme con tu amor, que se me salten las lágrimas. caricias sin filtro y sin mañana. que inventes un rascacielos entre mis piernas y te vueles la pena con mis ojos.
no poder tragar ni saliva
qué pasa hoy
que todos aquí entienden
de manera perfecta la tarde
(Mariano Blatt)
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sábado, 23 de junio de 2012
nuestra letanía
Puedes imaginar lo que es tocar el fondo de esta mujer y que te alejes más adentro todavía porque no sabes zafarte del deseo. Que te abordo y busco abrigo en tus días fríos, cuando estás en bajamar, imaginando calas y soles, y yo te los doy, te los regalo. Y que tu piel sea el sudario de esta pequeña muerte que nos provocamos por el placer de resucitarnos con los labios, con nuestras lenguas, con nuestro aliento, con nuestro llanto. Buscándonos el pulso a tientas, como dos ciegos hambrientos. Hambrientos de sudor, hambrientos de rabia, hambrientos y violentos. Muy violentos. De los que se miran con odio porque todo acaba mañana. De los que se aprietan como si quisieran detener el tiempo. De los que adolecen de puertos y aeropuertos. De los que con la fuerza telúrica de las palabras sangran. Desobedéceme y quédate dentro. Montero dice que vivir es ir doblando las banderas. Yo quiero que vivir sea perderme en las esquinas de tu piel, soñando cremalleras y el área que crean nuestros conjuntos cuando confluyen. Ser tu bálsamo y tu humedad. Que atentes en mí una y otra vez, hasta que el cansancio te rompa y yo tenga que acercarme, más todavía, con ansiedad y buscar cada grieta, por esta letanía de gemidos que son nuestro único canto y que no quiero dejar de escuchar. Romper el remo que nos aleja. Fundir el mar en un charco. Y nada más.
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miércoles, 20 de junio de 2012
siento cordilleras dentro
estrella que mira estrellas
a través de las paredes
de una jaula llena de nada.
Ted Hughes
esta mañana llovía y el paseo, y el pasado, estaban llenos de flores mojadas que todo el mundo pisaba porque ya no eran bonitas...y yo imaginaba sus nombres y sus vidas mientras lo hacían y era como si los conociera a todos, como el little boxes de Malvina Reynolds.
yo sé que intentas leer mis cicatrices con tus dedos mientras duermo y muero de ganas porque escupas en mi boca ese poema que portas en el alma de tu averno. no quiero ser la partera de tu desgracia, sólo la gata en tu árbol cuando queda hacerle sutura a todos los precipicios que hemos abierto.
esta tarde tan preñada de hastío me vienen a la cabeza todas las que he sido. yo era la que leía a Gidé en una litera del circus youthhostel de Berlín. la que hacía fotos a ese león que rugía sereno en zoologischer como si fuera un amor viejo sin dientes, que ya no asusta, ni lo intenta. también era la que no notó que se le había dormido el alma hasta que algo se movió y sentí las agujas haciéndome esa no solicitada y torpe acupuntura. y la que se amarraba la mochila a la pierna en un tren nocturno rumbo a París. la que temblaba en la torre del Danubio. la que colgaba el cartel de se traspasa a su desesperanza. la que tomaba sorbete de mandarina en el Lletraferit y escuchaba canciones francesas en el Pastís.
esta noche te he encontrado porque somos líneas secantes que pretenden convertir los átomos en poesía y colores vivos. más felices o más fáciles. qué más dará. he vuelto a leer el texto de robert hass y me ha vuelto a gustar y he pensado en la tensión de los arcos y las flechas como metáfora del deseo. me he tirado en la cama, crujía y gemía como yo. mientras las rosas místicas se multiplican en mi jardín e interiorizo un sentimiento de pérdida por no sé qué.
sentir cordilleras dentro no me hace bueno pero es inevitable.
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viernes, 15 de junio de 2012
se han roto las bridas
Cuando acabes de leer este poema vas a ser otra.
Porque estoy desbocado, porque traigo violencia, necesidad y desmemoria.
Se han roto las bridas y la sinfonía salvaje, sin partitura, te está inundando. Y te dejas, y te abandonas en mis brazos como un tablero en alta mar que busca alguien que se esté ahogando.
Siente el increscendo. Soy marea. Grita, haz algo.
Te ensayo a oscuras y te aprendo y te invoco sobre el abismo del colchón que busca vernos rotos y desarmados.
Soy la punta de esa estrella que te desangra por dentro. El eco del gemido que te está abandonando. Los recuerdos son venas rotas y yo te las estoy soldando. Antídoto y enfermedad. Te uso. Te abarco. Mis ganas el enjambre, mis letras el panal del que acabas libando.
No sabes cuánto te acecho.
No sabes lo que ando pensando.
Que bonita la distancia que siembra el silencio y los hasta cuándo.
Y de animales calientes que ensayan en acrobacias mentales y se rompen la espalda, estamos hechos.
Has roto mis bridas y las romperás siempre así que no me preguntes hasta cuándo.
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domingo, 10 de junio de 2012
i s l a
aquí estoy, despedazada, en esta isla con su mala cobertura de isla que regala tu espalda al enemigo.
corras lo que corras, los muros de mar son gruesos, te salan, te secan, te engullen y te escupen muerto.
ella es parte desprendida de un todo, como un día tú me tuviste amarrada a ti, y ahora me desprendo, se te ha erosionado esta mujer del alma, como quien pierde las llaves de casa, como un día te alejaste de la orilla de mis labios, sin saber que era yo la que me alejaba. cómete el ansia salvaje que llegó a destiempo y no te arrepientas de lo que ya te has hecho.
corras lo que corras, los muros de mar son gruesos, te salan, te secan, te engullen y te escupen muerto.
ella es parte desprendida de un todo, como un día tú me tuviste amarrada a ti, y ahora me desprendo, se te ha erosionado esta mujer del alma, como quien pierde las llaves de casa, como un día te alejaste de la orilla de mis labios, sin saber que era yo la que me alejaba. cómete el ansia salvaje que llegó a destiempo y no te arrepientas de lo que ya te has hecho.
se te ha roto un trozo, y te doleré siempre como al que le duele el miembro que perdió en la guerra. en tardes de humedad, en noches de destrozos, en la sobremesa de las tres menos cuarto.
te doleré y te aullaré en lo más interno, en el hueco equilátero donde acumulas las lágrimas que lloras hacia dentro. hazte cruces antes de entrar al bosque de los recuerdos.
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