Hoy me despertó Fransson, acostumbra ser al revés, yo lo despierto a él. Entendí que había apuro, ayer tomó mucha agua al entrar luego de la última caminata y también se levantó en la noche a tomar más agua.
Por consiguiente apenas me despertó salté de la cama, me vestí, busqué su overol, corrí al baño a buscar un paño higiénico que le pongo en el borde de la barriga del overol (esa parte es larga y puede mojarla al hacer pis, por eso ahí pongo un paño higiénico, me evito tener que lavar el overol luego de cada caminata).
Quedaban solamente paños largos, corrí a la cocina a buscar la tijera para cortarlo. Volví al hall y no ví a Fransson. Lo llamé y no vino. Fui a buscarlo al living, suponiendo que se habría ido a dormir al sofá, no estaba.
Fui al dormitorio suponiendo que estaría acostado nuevamente en su cucha, no estaba. Yo seguí llamándolo y buscándolo abajo del sofá, de la mesa de la cocina, de mi cama, adentro del túnel y nada, Fransson ni venía a mis llamados ni lo veía por ningún lado.
Abrí la puerta ya que cuando escucha que la abro viene corriendo, pero no vino! Quedé un momento parada en el hall pensando como podía haberse esfumado. Abrí la puerta del baño y ahí estaba!!! Pobre lo había encerrado en el baño! Media dormida ni cuenta me dí que había venido atrás mío.
Cuando entramos me quité la campera, gorra, bufanda y guantes, le saqué el overol a Fransson, fui a colgarlo en la calefacción (al overol, no a Fransson). Fui a la cocina a prepararme el desayuno, de pasada vi a Fransson parado, inmóbil, en el hall.
Me llamó la atención. Al entrar y sacarle la ropa acostumbra correr a acostarse en un almohadón en la cocina. Me acerqué a ver qué pasaba. No le había sacado la protección de zonas íntimas que le pongo cuando hace frío. Y él hasta que no le saco toda la ropa, no se mueve. Pobre, empezó mal el día, pero creo que va aprendiendo a que es mejor no despertarme sino esperar a que me despierto por mí misma.
Este blog es un derivado de mi primer blog, Mis manualidades, donde pongo fotos de mis manualidades (qué original), recetas y relatos sobre mi vida. Quizás, tal como las personas que comienzan con las operaciones plásticas y luego que empiezan a hacerle arreglitos a la naturaleza, no pueden parar de hacerse mejoras y terminan como caricaturas a sí mismas, me haya vuelto adicta a los blogs y ahora no pueda dejar de abrir uno tras otro ya que en realidad es el cuarto que abro.
Este blog será dedicado solamente a relatar sobre mi vida que es como la de todos, o casi. Mucho de lo que escriba aquí ya lo publique en mi otro blog y ahora lo trasladé.
Tengo el pelo gris pero puse una foto donde estoy con el pelo verde, lo hice así por dos cosas, una porque creo que así quedo cuando tengo que enfrentarme a los aparatejos modernos (léase: todo lo que se ha inventado luego de la rueda), me sacan canas verdes; y otra porque me gusta como queda y si pudiera me lo teñiría así.
Abajo del todo hay una ventanita donde pueden dejarme saludos, también pueden dejarme comentarios o saludos debajo de cada post (cliqueando donde dice Comentarios).
En el costado, más abajo de mi foto, está el archivo ordenado por temas, cliqueando ahí pueden ver los posts que publiqué antes, o pueden cliquear abajo del todo (antes de la ventanita de los mensajes) donde dice Entradas antiguas.
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Tengo el pelo gris pero puse una foto donde estoy con el pelo verde, lo hice así por dos cosas, una porque creo que así quedo cuando tengo que enfrentarme a los aparatejos modernos (léase: todo lo que se ha inventado luego de la rueda), me sacan canas verdes; y otra porque me gusta como queda y si pudiera me lo teñiría así.
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Mostrando entradas con la etiqueta Fransson. Mostrar todas las entradas
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sábado, 8 de enero de 2011
miércoles, 29 de septiembre de 2010
Adiestradora frustrada
Este es último truco que le enseñé a Fransson antes que se enfermara, el pararse en dos patas, aunque en realidad había querido enseñarle a que se acostara pero no quiso.
Ahora que está mejor de su gripe, ya sin fiebre y más animado, quise enseñarle más cosas.
Le gusta jugar con una trenza de cuerdas que tiene, yo tiro de una punta, él tira de la otra. Ahora le estoy enseñando a que suelte cuando le digo y con eso perdió gracia el juego. Leí que cuando se nota que está aflojando las mandíbulas, o sea cuando está por soltar, hay que darle la orden de soltar y luego elogiarlo y darle un premio.
Así lo hice y luego de dos o tres golosinas aprendió o creyó aprender. Me trae la cuerda, la suelta y mira mi mano con la que le doy las golosinas. No solamente que no espera a que le ordene que suelte sino que ya ni siquiera quiere tirar de la cuerda.
Hace poco quise enseñarle a saltar por arriba de un palo que puse sobre dos montoncitos de libros. Lo asustó tanto el palo que no se animaba ni a acercarse.
Yo me paraba del otro lado del palo con golosinas en la mano, él daba una vuelta por el costado del palo para llegar a mí. Ayer busqué una maderita más chica, menos asustante, y se la dejé oler antes de ponerla sobre los libros. Como pasaba sobre la madera sin saltar decidí agregar un libro de cada lado para subirla un poco, entonces empezó a pasarle por debajo.
Insisto en querer aprender a que se eche cuando se lo digo, luego de días y días de enseñanza ahora a veces, muy pocas, lo hace. La mayoría de las veces cuando le digo que se eche o empieza a retroceder o a gemir o simplemente me deja plantada y se va para otro lado.
Confieso que como adiestradora me siento muy frustrada.
jueves, 12 de agosto de 2010
Los miedos
Me asombra como Fransson se viene adaptando tan rápido, el problema es que vivía en una zona supertranquila, casi en el campo, y se asusta del los ruidos de aquí, terror a los autos, ómnibus, motos, bueno todo lo que sea motorizado.
Ni que hablar el miedo que le tomó al ascensor y a las puertas!! y a cuanto
ruido escucha, como ser pájaros, canillas que abro, el tirar de la cadena en el
baño, etc.
Siendo la primera noche que pasaría aquí quise que la hora de acostarse fuera
tranquilita, lo saqué a caminar, al volver, agotada como estaba, decidí darme
una ducha de agua bien caliente.
Dejé la puerta del baño abierta para que no creyera que estaba solo, abrí la
ducha con agua bien caliente, me metí bajo el agua, me enjaboné y por el vapor
que salió al hall empezó a sonar la alarma de incendios!!!
Salí de la ducha toda enjabonada a apagar la alarma, pero después sigue sonando
un rato a cada minuto, en otras palabras no le ofrecí la calma que quería que
tuviera antes de acostarse a dormir.
Ayer se animó a subir al ascensor sin que tuviera que tentarlo con albóndigas o pedacitos de zanahoria, hoy subió corriendo al ascensor, casi antes que abriera la puerta. También caminamos sin demasiados problemas junto a una calle traficada, va
perdiendo el terror a los autos. Pero encontró dos cosas más a que temer.
Una, fuimos a la casa de una vecina, la vecina le mostró un muñeco oso panda
grandote, lo asustó casi más que la alarma de incendio.
Otra, el teléfono sonó, después cuando veía al teléfono le gruñía.
Anoche pensé en cerrar la puerta del baño cuando me dí una ducha de agua bien
caliente, pero apenas salí de la ducha abrí la puerta, otra vez se activó la
alarma.
Tres personas se ofrecieron a cuidarlo cuando necesite ir a hacer las compras o
salir para otro lado donde no pueda llevarlo.
Estoy haciendo mucha sociabilidad, mucha gente se para a hablarnos cuando
salimos y también vienen vecinas a visitarlo, ayer una vecina trajo a su hermana
para que lo conociera.
Y estoy descubriendo cuales vecinos/as usan lentes de contacto! cuando salen en
la mañana con sus perros andan con lentes comunes.
Ayer empecé a entrenarlo a que se quede acostado quietito al lado mío cuando hago yoga, claro que empecé solamente con relajación y meditación, solamente para que vaya aprendiendo a que cuando estoy en la alfombra de yoga, él tiene que acostarse quietito. Al principio quería subirse a mi falda, después me lamía y mordisqueaba los dedos, pero al final se quedó acostado quietito, y más no practicamos porque vino la vecina a visitarnos.
Ésta es su piedra, no podemos pasar por ahí sin que suba a ella:
Ni que hablar el miedo que le tomó al ascensor y a las puertas!! y a cuanto
ruido escucha, como ser pájaros, canillas que abro, el tirar de la cadena en el
baño, etc.
Siendo la primera noche que pasaría aquí quise que la hora de acostarse fuera
tranquilita, lo saqué a caminar, al volver, agotada como estaba, decidí darme
una ducha de agua bien caliente.
Dejé la puerta del baño abierta para que no creyera que estaba solo, abrí la
ducha con agua bien caliente, me metí bajo el agua, me enjaboné y por el vapor
que salió al hall empezó a sonar la alarma de incendios!!!
Salí de la ducha toda enjabonada a apagar la alarma, pero después sigue sonando
un rato a cada minuto, en otras palabras no le ofrecí la calma que quería que
tuviera antes de acostarse a dormir.
Ayer se animó a subir al ascensor sin que tuviera que tentarlo con albóndigas o pedacitos de zanahoria, hoy subió corriendo al ascensor, casi antes que abriera la puerta. También caminamos sin demasiados problemas junto a una calle traficada, va
perdiendo el terror a los autos. Pero encontró dos cosas más a que temer.
Una, fuimos a la casa de una vecina, la vecina le mostró un muñeco oso panda
grandote, lo asustó casi más que la alarma de incendio.
Otra, el teléfono sonó, después cuando veía al teléfono le gruñía.
Anoche pensé en cerrar la puerta del baño cuando me dí una ducha de agua bien
caliente, pero apenas salí de la ducha abrí la puerta, otra vez se activó la
alarma.
Tres personas se ofrecieron a cuidarlo cuando necesite ir a hacer las compras o
salir para otro lado donde no pueda llevarlo.
Estoy haciendo mucha sociabilidad, mucha gente se para a hablarnos cuando
salimos y también vienen vecinas a visitarlo, ayer una vecina trajo a su hermana
para que lo conociera.
Y estoy descubriendo cuales vecinos/as usan lentes de contacto! cuando salen en
la mañana con sus perros andan con lentes comunes.
Ayer empecé a entrenarlo a que se quede acostado quietito al lado mío cuando hago yoga, claro que empecé solamente con relajación y meditación, solamente para que vaya aprendiendo a que cuando estoy en la alfombra de yoga, él tiene que acostarse quietito. Al principio quería subirse a mi falda, después me lamía y mordisqueaba los dedos, pero al final se quedó acostado quietito, y más no practicamos porque vino la vecina a visitarnos.
Ésta es su piedra, no podemos pasar por ahí sin que suba a ella:
Fransson, su nombre y su ropa
Sigo contando de Fransson, no pude contar todo el primer día, iré de a poco, como ser la historia de su nombre.
Como el perro fino que es, iba a ser comprado por alguien en Francia, por tanto empezaron a decirle fransosen (el francés), hasta que se dieron cuenta que le faltaban tres dientes y se suspendió su viaje a Francia.
Decidieron entonces cambiarle el nombre, y ahí se dieron cuenta que él ya reaccionaba cuando decían fransosen, por tanto le pusieron un nombre que suena parecido: Fransson, que aquí es un apellido, viene a ser el hijo de Frans, como los Fernandez och Gonzales nuestros.
Me dijeron que podía cambiarle el nombre si quería, pero si ya él conocía su nombre no iba a entreverarlo llamándolo de otra manera, además me gustó la historia del por qué el nombre.
Cuando lo compré aparte del perrito también me dieron lo que llaman el paquete del cachorro y es un paquete que trae comida para unos días, una galleta, golosinas que se usan para entrenarlo, una correa y dos collares, una mantita de tela polar con el olor de su familia, un juguete y muy generosos me ofrecieron prestarle ropa ya que pronto va a necesitarla y es innecesario comprar ahora y cuando crezca ya no le sirva.
Me dijeron que me la prestaban y cuando no le sirva se las puedo devolver por correo. Le prstaron un overol con capucha con borde de piel y todo, dos overoles sin capucha y un equipo de lluvia, que luego, cuando haga frío le puedo poner arriba de la ropa. Y me vendieron su cucha, muy práctica se puede lavar a máquina, es más barata de las que venden en la tienda de animales. Porque él dormirá en su cucha, no en mi cama, aunque en las noches y cuando estoy junto a la compu paso la cucha para mi cuarto.
Cuando pueda volver a coser le haré algún overol más en tela polar, también le haré un piyamas ya que a veces este apartamento se muy frío, y puede necesitar algún pullover para estar adentro, algo tejido no le vendrá mal tampoco.
Aquí ven la ropa, mantita (lila), juguete, correa y collares, uno es para cuando sea más grande, ese lo hizo la que me lo vendió:
Como el perro fino que es, iba a ser comprado por alguien en Francia, por tanto empezaron a decirle fransosen (el francés), hasta que se dieron cuenta que le faltaban tres dientes y se suspendió su viaje a Francia.
Decidieron entonces cambiarle el nombre, y ahí se dieron cuenta que él ya reaccionaba cuando decían fransosen, por tanto le pusieron un nombre que suena parecido: Fransson, que aquí es un apellido, viene a ser el hijo de Frans, como los Fernandez och Gonzales nuestros.
Me dijeron que podía cambiarle el nombre si quería, pero si ya él conocía su nombre no iba a entreverarlo llamándolo de otra manera, además me gustó la historia del por qué el nombre.
Cuando lo compré aparte del perrito también me dieron lo que llaman el paquete del cachorro y es un paquete que trae comida para unos días, una galleta, golosinas que se usan para entrenarlo, una correa y dos collares, una mantita de tela polar con el olor de su familia, un juguete y muy generosos me ofrecieron prestarle ropa ya que pronto va a necesitarla y es innecesario comprar ahora y cuando crezca ya no le sirva.
Me dijeron que me la prestaban y cuando no le sirva se las puedo devolver por correo. Le prstaron un overol con capucha con borde de piel y todo, dos overoles sin capucha y un equipo de lluvia, que luego, cuando haga frío le puedo poner arriba de la ropa. Y me vendieron su cucha, muy práctica se puede lavar a máquina, es más barata de las que venden en la tienda de animales. Porque él dormirá en su cucha, no en mi cama, aunque en las noches y cuando estoy junto a la compu paso la cucha para mi cuarto.
Cuando pueda volver a coser le haré algún overol más en tela polar, también le haré un piyamas ya que a veces este apartamento se muy frío, y puede necesitar algún pullover para estar adentro, algo tejido no le vendrá mal tampoco.
Aquí ven la ropa, mantita (lila), juguete, correa y collares, uno es para cuando sea más grande, ese lo hizo la que me lo vendió:
Fransson
Mi vida a cambiado enormemente! Tengo un perrito, Fransson! Menos mal que mi nieta algo me tiene adiestrada, que si no no sé como iba a aguantar tanto trajín!
No pensé que Fransson fuera a adaptarse tan rápido, pero por suerte por ahora todo bien, me hace caso y todo, quizás porque no le doy las órdenes con mi voz de abuela (debería probarlo con mi nieta).
Su raza, y pura raza!, es chinese crested, o como le dicen aquí perros desnudos. Es muy fino, de pedriguee, me lo dieron con su árbol genealógico y lista de premios internacionales de sus padres, abuelos y bisabuelos. Tan fino es, mucho más fino que yo, que estoy pensando que él debería dormir en la cama y yo en la cucha.
Para mi suerte, pobrecito, le faltan tres dientes y por tanto no pueden venderlo al precio que tendría si no le faltaran esos dientes. No se lo puede llevar a exposiciones ni se lo puede usar para reproducirse, de ahí su precio y que yo pudiera comprarlo.
No pensé que Fransson fuera a adaptarse tan rápido, pero por suerte por ahora todo bien, me hace caso y todo, quizás porque no le doy las órdenes con mi voz de abuela (debería probarlo con mi nieta).
Su raza, y pura raza!, es chinese crested, o como le dicen aquí perros desnudos. Es muy fino, de pedriguee, me lo dieron con su árbol genealógico y lista de premios internacionales de sus padres, abuelos y bisabuelos. Tan fino es, mucho más fino que yo, que estoy pensando que él debería dormir en la cama y yo en la cucha.
Para mi suerte, pobrecito, le faltan tres dientes y por tanto no pueden venderlo al precio que tendría si no le faltaran esos dientes. No se lo puede llevar a exposiciones ni se lo puede usar para reproducirse, de ahí su precio y que yo pudiera comprarlo.
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