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jueves, 3 de abril de 2025

Credo del libro Yo pecador

       CREDO


Abro mis ojos a plena mañana 
y el sol no me enceguece.
Abro mis manos
pero nunca me quedo con las manos vacías. 
Descubro mi sexo 
y una legión 
de hombres y mujeres 
encuentran su sentido.
Abro mi corazón sin ningún cuidado 
y donde un universo me odia 
otro universo me ama.

Hago creer por mi manera de mirar 
por el segundo botón de la camisa 
que sobre mis espaldas 
se puede
llegar a dar la vuelta al mundo.
Me entretiene encontrar mi sentido
                                          en los lugares 
donde yo suelo atar mi tiempo de vivir.

¿Quién podrá acusarme de haber vivido demasiado? 
¿Quién se anima?
Si yo
abro mis oídos a plena mañana 
para escuchar decir a los más sabios 
palabras de la muerte:
Morir es necesario
lo dicen las sagradas escrituras. 
La muerte es para todos 
no está previsto eximirse 
y para demostrarlo

han comenzado 
                       a dar muerte 

                                         a los pájaros.

Miguel Oscar Menassa

 

jueves, 6 de marzo de 2025

sábado, 6 de febrero de 2021

"Socorro no puedo detener mis palabras" de La poesía y yo de Miguel Oscar Menassa


Este año quiero comenzar el año 
brindando y no escribiendo
como todos los años anteriores.

Brindo por la revolución
porque nací en su tiempo
y por ser éste el tiempo de la furia
brindo por el amor a la revolución
y en ese amor
bebo la sangre y, también,
bebo la poesía de la revolución.

Levanto mi copa cual estandarte
para brindar por la mujer
porque Ella es de la revolución
su poesía.

Brindo por el hombre que no podré ser.

Tiro el contenido de mi copa
a la tierra
y brindo con los muertos.

En mi copa vacía penetran
los espíritus burlones
y poéticos de la noche,
y yo me los bebo
no sólo para divertirme
sino también,
para brindar contra la muerte.

Oscuridad para las luces 
que huyen de mi cuerpo
violencia de claveles afiebrados.

Me detengo en la mirada de los amigos 
para llenar mi copa con este verso. 
Arranco de la espesura de la mañana 
palpitantes estrofas.

Dejo caer sobre mi cuerpo
vertiente iluminada,
licores y sueños.

Unto mi cuerpo con babas perfumadas, 
pólvoras humedecidas por el llanto, 
olores de una revolución asesinada
y brindo por mi Patria.

En el intento
de universalizar mi canto
pongo sobre mi cuerpo
las sedas del ocaso
terráqueo sin medida
palabra rota
descuartizado ser
hacia el espacio
brindo por mí.

Delicado y fugaz
me parto en tus entrañas,
como el cristal del tiempo
como el cristal que suena
en la garganta cósmica
canción del Universo.

Hago de las astillas una flor,
dejo que los más pequeños,
rompan la flor entre sus manos
y arrojen al viento
las partes más bellas de la flor.

Caballero de la poesía
monto en pelo
a lo indio
una yegua con alas.


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miércoles, 22 de abril de 2020

Este año quiero comenzar el año

Este año quiero comenzar el año
brindando y no escribiendo
como todos los años anteriores.
Brindo por la revolución
porque nací en su tiempo
y por ser éste el tiempo de la furia
brindo por el amor a la revolución
y en ese amor
bebo la sangre y, también,
bebo la poesía de la revolución.
Levanto mi copa cual estandarte
para brindar por la mujer
porque Ella es de la revolución
su poesía.
Brindo por el hombre que no podré ser.
Tiro el contenido de mi copa
a la tierra
y brindo con los muertos.
En mi copa vacía penetran
los espíritus burlones
y poéticos de la noche,
y yo me los bebo
no sólo para divertirme
sino también,
para brindar contra la muerte.
Oscuridad para las luces
que huyen de mi cuerpo
violencia de claveles afiebrados.
Me detengo en la mirada de los amigos
para llenar mi copa con este verso.
Arranco de la espesura de la mañana
palpitantes estrofas.
Dejo caer sobre mi cuerpo
vertiente iluminada,
licores y sueños.
Unto mi cuerpo con babas perfumadas,
pólvoras humedecidas por el llanto,
olores de una revolución asesinada
y brindo por mi Patria.
En el intento
de universalizar mi canto
pongo sobre mi cuerpo
las sedas del ocaso
terráqueo sin medida
palabra rota
descuartizado ser
hacia el espacio
brindo por mí.
Delicado y fugaz
me parto en tus entrañas,
como el cristal del tiempo
como el cristal que suena
en la garganta cósmica
canción del Universo.
Hago de las astillas una flor,
dejo que los más pequeños,
rompan la flor entre sus manos
y arrojen al viento
las partes más bellas de la flor.
Caballero de la poesía
monto en pelo
a lo indio
una yegua con alas.

Miguel Oscar Menassa
Del libro "La poesía y yo"

miércoles, 8 de enero de 2020

ANIVERSARIO A OLGA, MUJER

26 de diciembre de 1975, Buenos Aires
en todas las horas del día
Yo fui el poeta que desvastó tus territorios
Dueño del pan y de las uvas
llegué para ofrecerte de mi cuerpo
las marcas del amor.
Las manos y los pies heridos por la cruz
mi cuerpo pisoteado por los fieles
su piel arrancada a tirones por los que más me amaron.
Mi sexo mutilado para no ver:
tristes mutilaciones
y estas simples palabras del corazón.
Y todo fue verdad. Amé tu cuerpo y los excrementos de tu cuerpo.
Amé, amé con alegría tu piel y tus delirios.
No tuve paz y sin embargo fui feliz.
Amo esta cárcel y a sus severos carceleros.
Cadenas, amo las cadenas que estrangulan mi ser.
La sed de este desierto me matará, y sin embargo soy feliz.
Pido cadena perpetua para quien mata su ser por el amor. Y digo,
para que todos sepan, que ella ama mi esclavitud.
Ella es una mujer
                         ni venderá mi cuerpo
                         ni me despojará del alma
Ella necesita en su casa un cantor
y la voz del cantor no cesará jamás.
El cantor necesita ser amado, es un pequeño niño con miedo a la oscuridad.
Luz para que el poeta no muera de terror.
                                                               Y ella será,
colgada de un rincón del cuarto, mi lámpara votiva.
Pequeña y a veces mortífera luz.
                                                EL FIN SERÁ EL HORROR. 
Ver y amar desesperadamente la destrucción de nuestros cuerpos.

Miguel Oscar Menassa
De "Salto Mortal", 1977

domingo, 29 de diciembre de 2019

POEMA II


Tratar a la mujer de uno como si fuera un animal salvaje
Caminar al lado de la bella Olga
la que codician y aman en secreto
la que tiene en la cara el sol de la llanura
y en su sexo
un corazón ardiente y luminoso
                                            llama de amor.
Que sepa que sabemos que ella desea el universo
Carne sumisa al placer y a mi carne y donde todo sería
                                                        [insuficiente.
Violentemos su ceguera
abramos sus ojos a nuestro cuerpo
como cuando los días de las grandes pasiones en viejas
                                                                                  [posadas
donde mujeres extranjeras hacían de nuestro cuerpo
la fuente de la juventud.
Digamos frente a ella las palabras de la incertidumbre.
Te amo y amo al mundo.
Deseo los colores.
Amo las plantas verdes de savia en el verano
y en las tardes de otoño, extraño con dolor,
el brasero de amor con que mi madre
calentó nuestro cuerpo.
Te amo y estoy enamorado de mis versos y amo de vos
precisamente
                 tu sexo femenino
                                         tu cara de mujer.

Miguel Oscar Menassa
De "Yo pecador", 1976

jueves, 22 de agosto de 2019

TODOS LOS CUENTOS TERMINAN CON LA VIDA O CON LA MUERTE - I



El campo siega los corazones jóvenes
y éstos ya no se parecen a las garzas
o a los patos volviendo de la laguna
mojados y despreocupados del frío de la tarde.

Tú eras libre y pequeña en la provincia
antes de la ciudad
solías descorrer las tranqueras
que detenían las ovejas
para verlas trotar
por los callejones de tierra.
Solías aprovechar tu día
viendo el crecimiento vertiginoso de los trigos

Las manzanas por detrás de la casa.
La ciudad es melancólica y familiar
pero en el campo de mi corazón
ríes y saltas por entre los tabiques
hasta reventar de alegría.
Morir en la sangre de mi corazón.

He caminado y violado en los alrededores de tu piel mi juventud
deteniendo y deteniendo
el hilo de tu virginidad.
He corrido como los caballos de tu infancia
que te excitaban y temías
para llegar un poco antes
en el mismo momento al límite de la noche
por no haber creído
en el crecimiento de las flores de tu pueblo.

Ahora vuelvo mi rostro y las oraciones de mi niñez hacia ti
para convencerte de la soledad de los hombres
Puedo agitar las banderas de las discordias y la cordialidad
para vencer tus años de padre y madre
venidos de un país extranjero o de la provincia.

Hemos estado juntos en la ciudad
tan cerca de mi oficio como de la maldad
tan cerca de mi oficio como del amor
y sin embargo ahora
adiós querido mío estoy cansada
te descubro
me ahogan la
s habitaciones de tu casa
debajo de las casas
y tú no eres el misterio ni el alga ni el junco
que turba o desborda la soledad.
Me ahogan tus diálogos con el viento
y las conversaciones desenfadadas y violentas.

 Miguel Oscar Menassa
De "La ciudad se cansa", 1963

lunes, 20 de mayo de 2019

SIN BUSCAR SENTIDOS


Sin buscar sentidos
sin buscar sentidos
a veces
no se puede vivir.

Buitre acostumbrado
a la carroña
vuelo sin olfato
perdiendo el rumbo.

Lumínico vientre
jugos
como vertientes de arrebato
contra los ojos mal-heridos,
desvariados.

La soledad
me tiende sus redes de brocato.

Me repito
un hombre solo no es un hombre
un hombre solo no es un hombre
y abro la boca hambriento
sin saber ¿Porqué?
me toca este camino.

Soñador
acostumbrado a vivir
empecinadamente la poesía
amo en general los silencios,
las brusquedades
los silencios.

Entendido en catástrofes
nazco
entre lo que se desmorona.

Piedras
antílopes caídos,
tigres
como llamas de seda.
Llamas
piedras
y entre los desperdicios
siempre encuentro una flor.
Una simple delicadeza
para el alma.

Volando entre galaxias
de nuevos pensamientos
mi vida
se llenó de malos pasos.

Normal. Normal
eso no pude nunca.

Soy una promesa
y el diente
posterior de la nada.
La poderosa serpiente
que le da vida a Dios.

Veneno y fe.
Veneno y fe
y azúcares
y olores
de azúcares quemados
y corales
y negruras
y tiempo de paz.

Los hombres van y vienen
recuerdan y olvidan.

Panes y recuerdos
me repito a cada instante
panes y recuerdos
tuvimos todos.

Cuando partí de mi ciudad
lo sabía todo y lo olvidé
lo sabía todo y lo olvidé.

Viajo sin rumbo porque olvidé
el destino del hombre.

Tanta muerte y tanta locura.
Tanta soledad.
Mejor viajar sin rumbo
mejor detenerse
donde nadie se detiene
cielo hay
en todas direcciones.

Fui un perro, lo sé,
buscando en la basura
un pedazo de carne
y sin embargo
extranjero y feliz
quiero para mí
lo que me corresponda.

Orgulloso de mis defectos
soy un pavo real
sorprendido por sus colores.

Hasta aquí
amante
de las virtudes de los otros
quedé sensible al asco.

Picoteo todo
buscando el sabor deseado
y el sabor deseado
está en mí.
Normal. Normal
eso no pude nunca.

Alcanzo
las primeras arenas
a fuerza de coraje
no huyo del mar
lo abandono.
Incendio el mar.
Abro caminos
en los pantanos.

Busco
entre las fieras
un destino.
Mejor no tener nada.
Mejor
andar por la vida
como si el mundo
nos perteneciese.
Pisar aquí y allá
quedarse siempre
en el mismo sitio
y volar. 


Miguel Oscar Menassa www.miguelmenassa.com

sábado, 20 de abril de 2019

Veo abrirse futuro en tus entrañas


Veo abrirse futuro en tus entrañas,
veo inflamarse mi corazón de dicha.
Ataco sin piedad mis versos anteriores
y escupo la cara del oro y la miseria.
 
Soy el loco Siglo Veinte, estoy espantado de mí.
Hago el amor y contraigo enfermedades incurables.
Trabajo con ahínco y deseos para ser explotado.
Escribo bellos versos para metérmelos en el culo.

Todo está calculado para mí, menos mi ansia.
Todo está computado para mí, menos mi deseo.
Todo está ordenado para mí, menos mi hambre.

Cuando escribo se rompen los relojes
y ese futuro abierto en mis entrañas,
se libera, se hace carne en el mundo.

Miguel Oscar Menassa
De "Poemas y cartas a mi amante loca joven poeta psicoanalista", 1987 

domingo, 7 de abril de 2019

NI COMO TU NI COMO YO


Ni como tú. Ni como yo.
Si es necesario
para vivir
que muera todo.
La Poesía
independiente
de toda pasión
no le teme a la muerte
porque la muerte
es su presencia iluminada
y en esa dimensión
más que morir
la sangre se transforma.
Vientre animal
pariendo el universo
voz gutural
nocturna del poeta
piedra y, a la vez,
un movimiento felino
entre los árboles.
Exóticos manjares y preludios
de frutos mojados por la lluvia
anidan en tu cuerpo,
carnes sangrantes del tiempo
feroces como raíces violentas
atadas al amor.

Miguel Oscar Menassa
De "La poesía y yo"

domingo, 9 de diciembre de 2018

A LOS CUARENTA Y CINCO AÑOS


Sentado cerca, muy cerca, de mi alma,
miro las flores de mi pequeño jardín
y me estremezco.

Es mi jardín una gota pequeña de mi sangre.
Son mis flores colores de mi vista.
Reconozco crecer en el lento y pertinaz,
crecer de yerbas buenas, anémonas o
pequeñas caléndulas retorcidas de amor.

En el centro de mi pequeño jardín está la selva.
Esotéricas malvas, margaritas perdidas de inocencia.
Pequeñas campanillas multicolores pero con ruido a selva,
a tambores alucinados, a tambores quietos esperando la muerte,
a pequeños tambores de locura, a tambores valientes,
empedernidos, tercos tambores, que ya suenan sin manos,
que ya suenan por la simple alegría de sonar.

Tambores, tambores negros, tambores de la muerte.
Arranco de mi jardín, una inocencia, un don, una esperanza,
arranco del centro de mi jardín, del fondo mismo de la selva,
pequeña poesía enamorada, rota de amor, futura.

Miguel Oscar Menassa

De "La patria del poeta", 1991

martes, 13 de noviembre de 2018

EN MI ESTABA LA FURIA


Abriendo los candados de mi pecho
nos encontrábamos con ella haciendo pruebas
tratando de saber.
                           El, solía preocuparse
de regar por las tardes, sereno, la magnolia.
Ella hablaba de menos y al parecer
los días de niebla en plena calle
abría sus ojos para iluminar
a quienes ya nada tenían que perder.
Manso como la muerte
                                  él
tenía treinta y cuatro años y una vida violenta
hacía versos y decía: pertenezco al pasado.
En mi pecho, en medio de mi pecho
rompiendo definitivamente la puerta cancel
que me separa de ella, podemos verla practicar
peligrosas jugadas de ajedrez y tiro al blanco.
Él, sabe que tantos preparativos son para la guerra
y sin embargo
le propone a ella, en medio de mi pecho, un extraño
                                                                   [festín.

Miguel Oscar Menassa
De "Yo pecador", 1975 

sábado, 13 de octubre de 2018

ABIERTO, YO ESTABA ABIERTO Y TE LO DECÍA


Abierto, yo estaba abierto y te lo decía.
sin precaución, sin extremos cuidados
te hablaba de mi ser, abierto naturalmente
como se habla del cielo o de la espuma.

 Esas tardes de mares, de completos océanos
donde las grandes olas no hacían otra cosa
que estrellarse blandamente, caer sin fuerzas,
enamoradas, frente al vacío abierto de mi voz.

 Un día, caprichosa, te arrojaste en mi interior
y tiraste del fondo de mi piel, empecinada,
para cerrar al mundo, el vértigo, mi belleza.

 Te enloqueció mi manera de resistir, riendo,
jugando con las olas, alborozadas por mi amor.
Te dejamos toda la piel para seguir abiertos.

Miguel Oscar Menassa
De “Al sur de Europa”, 2002

lunes, 17 de septiembre de 2018

LA PRIMERA INQUIETUD de Miguel Oscar Menassa




En las mañanas de febrero
mes de las uvas casi todos los años
mes de las lluvias en algunos años como éste.
Cansados, percudidos por este calor insoportable
que no aguanto más, querida mía.
Alegre o desconsolado, sólo en la ciudad miserable y querida,
esperando la muchacha prohibida para el juego que haremos.
Sorprendidos
enteramente sorprendidos de nuestra indolencia
de nuestra falta de crueldad para el amor
para la firme juventud de ahora.


Febrero llueve la ciudad
                                    maldita enamorada
dulce ciudad de Buenos Aires
donde en las mañanas uno puede
hacerse a la tarea de los nombres definitivamente aprendidos
a la tarea, de no te vayas querida
ven, juguemos juntos a la mujer y al hombre.
Desesperados. Atormentados. Enamorados. Libres.
En esta tierra ahora,
donde la lluvia hace verdes tus olores, el corazón
el exacto momento de las maravillosas palabras.

Comenzar.
Arreglar los miedos a la medida del amor.
Las lluvias a la medida del amor.


De “22 poemas y la máquina electrónica o cómo desesperar a los ejecutivos”