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jueves, 3 de abril de 2025

Credo del libro Yo pecador

       CREDO


Abro mis ojos a plena mañana 
y el sol no me enceguece.
Abro mis manos
pero nunca me quedo con las manos vacías. 
Descubro mi sexo 
y una legión 
de hombres y mujeres 
encuentran su sentido.
Abro mi corazón sin ningún cuidado 
y donde un universo me odia 
otro universo me ama.

Hago creer por mi manera de mirar 
por el segundo botón de la camisa 
que sobre mis espaldas 
se puede
llegar a dar la vuelta al mundo.
Me entretiene encontrar mi sentido
                                          en los lugares 
donde yo suelo atar mi tiempo de vivir.

¿Quién podrá acusarme de haber vivido demasiado? 
¿Quién se anima?
Si yo
abro mis oídos a plena mañana 
para escuchar decir a los más sabios 
palabras de la muerte:
Morir es necesario
lo dicen las sagradas escrituras. 
La muerte es para todos 
no está previsto eximirse 
y para demostrarlo

han comenzado 
                       a dar muerte 

                                         a los pájaros.

Miguel Oscar Menassa

 

sábado, 22 de marzo de 2025

Yo pecador I

 YO PECADOR I

Me seducen los aros y los colgantes coloridos 
las piedras coloradas y los rubíes 
y las sencillas violetas en el rincón del patio. 
De las vidrieras me atrapan los tonos amarillos 
el sol contra la puerta cancel
y el color ocre de la galería en Chiclana.

Hierro forjado a mano por suaves forjadores 
en el estilo imperial de la muralla china 
hacia el oeste se extendía solemne el patio de mi casa 
y hacia el misterio de la calle, el precipicio. 
Después del precipicio la plazoleta verde 
lejana inalcanzable
                          como la tierra prometida.
A mí
       cuando pequeño
me separaba de la calle una escalera
una escalera blanca
con dos barandas verdes de cedro a los costados.

La idea fija era volar
una tarde, verano en Buenos Aires 
el patio era un desierto.

Sólo un valiente se animará a cruzarlo.

Me puse las botas me coloqué la máscara antigás 
y en cuatro saltos alcancé el rincón del patio 
donde crecían las violetas.
La puerta cancel quedó a la vista. 
Mientras los enemigos dormían atontados 
por el alcohol del mediodía, 
me paré en el primer escalón de la escalera. 
Abrí mis brazos. Respiré profundamente 
dispuesto a todo
                         y perdí los sentidos 
cuando me invadieron por primera vez 
los olores lujuriosos de aquel sombrío patio.

Del libro "Yo pecador", 1975

domingo, 7 de octubre de 2018

MI PADRE HABLABA DE SU MAR ALEGREMENTE



Mi padre hablaba de su mar alegremente.

Del mar de mi país puedo decirlo todo.
Hablar de sus colores y de su mansedumbre.
El mar de mi país parece una pradera. 
Crecen en plena mar acacias y malvones
como en la casa del abuelo Antonio.

Esa pradera azul estalla de colores
cuando en primavera florecen sus mujeres.

Al alba tendían las redes tejidas en el hogar
a mano por viejas mujeres con ropa de seda
y grandes peinetones de marfil;
que nunca, dice mi padre, ni aún en las fiestas
besaban a sus hijos varones.

Cuando los hombres volvían con sus presas del mar
cobraban su sentido aquellas ceremonias. 

Miguel Oscar Menassa
De "Yo pecador" 

domingo, 5 de noviembre de 2017

CONSEJO I


No te detengas
lo que nada lo puede
lo podrá tu amor
lo que no puede tu amor
lo podrá tu deseo.
Y si tu amor y tu deseo no pueden
el estallido debe haberse producido
seguramente en tu corazón, en tu cabeza.
Repliégate.
Húndete en el mar.

Miguel Oscar Menassa

martes, 24 de octubre de 2017

LOS INOCENTES


Los inocentes vienen a preguntar
todos los días
a cuántas personas deben matar
para transformarse en asesinos.

Cuando preguntan
sus ojos
brillan de una manera especial.
Los inocentes y los asesinos se parecen
en el brillo especial de sus miradas.

Miguel Oscar Menassa
De "Yo pecador", 1975

martes, 18 de agosto de 2015

SALVE II O MARIA LA HECHICERA


Cuántas veces perdido en tus amables brazos
María la hechicera
recorrimos los canteros donde crecía la alegría
donde el amor y los malvones
se regaban con la misma firmeza
                                           con que las aguas
bajan de las montañas en primavera
para regar los campos araucanos.
Tú reinabas tu reino, allá en Pompeya
tu mar y tus espumas
eran las manos del abuelo Antonio
tocando la guitarra o encendiendo su pipa
con el rojo carbón entre sus dedos
y un corto silbido, para llamar a Juana
la oveja, su inseparable compañera.
Cuántas veces tu sol era los ojos ciegos del abuelo.
En Mon y Tabaré te sentabas
con un pañuelo negro en la cabeza
y en tu falda
                 doce panes calientes
cocidos en el barro con tus manos
como cuando eras niña
y a orillas del Limay
Caupolicán pasaba su belleza.

Miguel Oscar Menassa
De "Yo Pecador"

jueves, 16 de octubre de 2014

CERTIDUMBRE


Puedo ponerme triste
 por aquello que nos diferencia
 y aquello que nos une.
Me identifico:
                    Soy un hombre del sur
 Parado
 los vientos cálidos pasan por mi cabeza
 y los fríos
 por mis pies.
 Mis genitales miran hacia oriente
 donde nació mi padre
 donde crecen los linos
 donde el amor -me dicen- y los ríos
 son parecidos en el color y la frescura.
Conozco de los pasos hacia adelante
 y de los pasos hacia atrás
 de las peligrosas caídas
 y de los saltos hacia el cielo.
Tengo
 ciertas costumbres extranjeras
 en mi país,
hago el amor y sueño.

Miguel Oscar Menassa
De "Yo pecador"

lunes, 18 de agosto de 2014

POEMA III


Allí donde la tierra desangra sus jóvenes claveles
 allí te espero.
 Entre la sangre y el lejano carmín del humo del cigarro.
 Entre las soledades
 estos viejos papeles manchados por tu risa
 -entrecortada al alba-
 y tus miserias como anchos y calurosos abrazos
 y las diademas sobre tus pechos abiertos en el mar.
Allí donde los dioses tejen el vuelo de los pájaros
 allí te espero.
 Blanca extranjera mía perdida entre el tumulto
 y el misterioso volar de las alondras en tu cuerpo
 alondras en tu cara, nada de pájaros cantores
 sólo tu sexo
 sólo el volar de las alondras
 -antiguo y silencioso-
 hacia el aroma de tu sexo.

Miguel Oscar Menassa
De "Yo pecador"

viernes, 25 de julio de 2014

EL PRIMER DIA DE PRIMAVERA EN LA MAÑANA


El primer día de primavera en la mañana
hincábamos nuestras rodillas en la arena ...
y nos despedíamos para siempre
de aquellos
que habían muerto en el invierno.

Faride, la abuela
tomando a los más pequeños de la mano
mostraba el mar y les decía:
el mar está maldito,
mata a nuestros hombres por placer
su perversidad no tiene límites.
El llano nos espera.
Nuestro porvenir
la guerra
contra el llano.
Dominaremos la pradera.
Todo era difícil sin violencia
Faride empecinada
quería que los elegantes hombres del llano
casaran con nuestras mujeres.
Todo era difícil
cuando con lo único que contábamos
era con el amor.
Faride empecinada
montada en un caballo blanco
como la nieve de los Alpes,
abrió sus brazos hacia el cielo
estrelló su mirada contra el enemigo
y ordenó avanzar.
Avancemos
hijas
todo está perdido.

Miguel Oscar Menassa
De "Yo pecador", 1975

sábado, 23 de noviembre de 2013

OTRA


 Ámame con la violencia de las amantes griegas
que suelen perfumadas esperar a sus hombres
en pequeñas alcobas de tierra en las colinas ...
porque tengo en el alma profunda una tristeza.

Ámame con la esperanza de los sacerdotes fenicios
que solían navegar junto a sus fieles
en alocados mares de variados colores
porque tengo en la mirada serena una tristeza.

Ámame con la furia de los famosos tigres de bengala
que suelen silenciosos esperar a sus presas
en sospechosas guaridas en medio de la selva
porque tengo en la boca sedienta una tristeza.

Miguel Oscar Menassa
De "Yo pecador", 1975

viernes, 4 de octubre de 2013

YO PECADOR I


 Me seducen los aros y los colgantes coloridos
las piedras coloradas y los rubíes
y las sencillas violetas en el rincón del patio.
De las vidrieras me atrapan los tonos amarillos ...
el sol contra la puerta cancel
y el color ocre de la galería en Chiclana.

Hierro forjado a mano por suaves forjadores
en el estilo imperial de la muralla china
hacia el oeste se extendía solemne el patio de mi casa
y hacia el misterio de la calle, el precipicio.
Después del precipicio la plazoleta verde
lejana inalcanzable
como la tierra prometida.
A mí
cuando pequeño
me separaba de la calle una escalera
una escalera blanca
con dos barandas verdes de cedro a los costados.

La idea fija era volar
una tarde, verano en Buenos Aires
el patio era un desierto.

Sólo un valiente se animará a cruzarlo.

Me puse las botas me coloqué la máscara antigás
y en cuatro saltos alcancé el rincón del patio
donde crecían las violetas.
La puerta cancel quedó a la vista.
Mientras los enemigos dormían atontados
por el alcohol del mediodía,
me paré en el primer escalón de la escalera.
Abrí mis brazos. Respiré profundamente
dispuesto a todo
y perdí los sentidos
cuando me invadieron por primera vez
los olores lujuriosos de aquel sombrío patio.

Miguel Oscar Menassa
De "Yo pecador", 1975

domingo, 23 de junio de 2013

POEMA I


 Lo he devuelto casi todo
sólo me quedan estas pocas lágrimas
para llorar sobre los hombros
de aquel
que necesite para vivir
mis lágrimas.

Miguel Oscar Menassa
De "Yo pecador", 1975

miércoles, 19 de junio de 2013

POEMA II


Tratar a la mujer de uno como si fuera un animal salvaje
Caminar al lado de la bella Olga
la que codician y aman en secreto
la que tiene en la cara el sol de la llanura
y en su sexo
un corazón ardiente y luminoso
llama de amor.

Que sepa que sabemos que ella desea el universo
Carne sumisa al placer y a mi carne y donde todo sería insuficiente.

Violentemos su ceguera
abramos sus ojos a nuestro cuerpo
como cuando los días de las grandes pasiones en viejas posadas
donde mujeres extranjeras hacían de nuestro cuerpo
la fuente de la juventud.

Digamos frente a ella las palabras de la incertidumbre.
Te amo y amo al mundo.
Deseo los colores.
Amo las plantas verdes de savia en el verano
y en las tardes de otoño, extraño con dolor,
el brasero de amor con que mi madre
calentó nuestro cuerpo.

Te amo y estoy enamorado de mis versos y amo de vos
precisamente
tu sexo femenino
tu cara de mujer.

Miguel Oscar Menassa
De "Yo pecador", 1975

lunes, 3 de junio de 2013

MIGUEL MÍ MISMO


Cuando pueda elegir
 elegiré ser Dios de la montaña
 vivir en medio del Olimpo entre las azucenas
 y los viejos olores del laurel
 bebiendo
 bebidas cálidas y alcohólicas
 y danzando alegremente con Zeus
                                                     mi patrón.
Y si no me dejaran
 elegiría con mi mujer un valle que conozco
 un valle azul en Catamarca
 donde pensamos e hicimos el amor
 y hablamos largamente de la guerra.
Y si no me dejaran
 elegiría una tarde de mar junto a mi hijo
 el que tiene en los ojos el color del almendro
 o estar sentado debajo de los cedros
 con mi padre en el Líbano oliendo los azahares.
No elegiría nunca morir a medianoche
 junto a mi madre bañados por la luna.
 Elegiría no morir.
 Como aquellos famosos dioses de la montaña
 tomar mi vino en altas copas de cristal
 con Zeus
              mi patrón
 y saltar locamente
 de un lado a otro lado del Olimpo
 hablando de mi cuerpo.

Miguel Oscar Menassa
De "Yo pecador", 1975

viernes, 31 de mayo de 2013

ALGUNAS DE ELLAS

     
Ellas se vestirán livianamente para apurar la tarde
se despeinarán
encenderán cigarrillos en nuestra pieza
leerán por primera o segunda vez
nuestro nombre impreso en papel ilustración.
Se quedarán esa tarde y la siguiente
hasta que tengamos que salir como las putas
a la calle
a cambiar de pensión y de familia.

jueves, 9 de mayo de 2013

CONSEJO I


No te detengas
lo que nada lo puede
lo podrá tu amor
lo que no puede tu amor
lo podrá tu deseo.

Y si tu amor y tu deseo no pueden
el estallido debe haberse producido
seguramente en tu corazón, en tu cabeza.

Repliégate.
Húndete en el mar.

Miguel Oscar Menassa
De "Yo pecador", 1975