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lunes, 29 de julio de 2019

Escribo siete sin Vicente Martín



 
       Hoy, 29 y julio de 2019, hace siete años -escribo siete temblando- que dimos tierra al cuerpo de Vicente Martín, el poeta. Tengo cada día presente el amparo de su memoria, el arrojo de su sensibilidad para tratar con las palabras, su coraje decidido para engarzarlas y construirlas nuevas. Casi compartimos el tiempo de iniciarnos en el afán de escribir poemas, allá por los mediados de la pasada década, hechos ya a la edad de lo sereno, pero con la inquietud flotando. Me hizo mucho bien su compañía, la franqueza de su amistad, la latitud de su trato. No ha muerto su poesía, que sigue viva en el corazón de tantos. Una poesía árbol, y de tan enorme personalidad que nos sirve todavía de cobijo a quienes con él hicimos camino. Era abulense sin tacha, de abrazo castellano, ágil de inteligencia, fértil para la imagen sorpresiva. Poeta con todos, para todos. Hoy escribo siete temblando. Y es que es lunes último de julio y estoy un mucho huérfano por este costado. Me faltan él y Nicolás del Hierro.

Este es uno de sus poemas finales, el que dedicó a su nieto Pablo que tanto le acompañaba. Pertenece a Cuanto de mí puedo contaros, libro antología que Huerga y Fierro editó hace unos años y que sigue en plena vigencia.

Poema para Pablete

Ser mayor
no es sólo acostumbrarse a los diluvios
que dividen la carne,

no es sólo columpiarse en un desfile
de doncellas estúpidas,

resulta que he pasado la vida imaginando refugios
cavados en el cielo,
recitando plegarias y aplaudiendo
desnudeces equívocas,

que ahora admito que lleguen sin permiso de hacienda
naufragios repentinos
y el temor se me arruga como un trapo,

pero un día descubro que los miedos estaban infundados,
que si cierro los ojos veo más nítido
y en un solo minuto cabe entera
la magia de un milagro.

Ser mayor me ha traído, por ejemplo,
la alegría de Pablo,
las manos sin cortinas y los brazos minúsculos de Pablo
y con ellos la luz,
un prodigio de luz que me permite mirar al día siguiente
y saber que la vida
se me puede agotar pero no acaba;

y ahora sé que habrá alguien que recorra en sus risas
mis países utópicos,
alguien con mi apellido,
vulnerable,
pequeño,
de quien voy a aprender que desdecirse es muy fácil
y volver a la edad de la inocencia
un gesto necesario,
a quien he de guardar de la impiedad de los lobos
y del gato que duerme en el desván de las prisas.

Yo te voy a advertir, querido Pablo,
que te vas a enfrentar a horas larguísimas
en que a cada minuto te avergüences
de un cuándo
o de un porqué,
que te vas a encontrar aves rapaces donde ayer te dijeron 
que había pájaros
y tendrás que admitir que la distancia más corta casi nunca
será una línea recta.

Y verás que las playas del sur también existen,
que las olas no saben de puntos cardinales,
que en el norte
alguien pone palmeras y no hay nieve,

que a pesar del esfuerzo por hacer de las ruinas un vergel
los desiertos transcienden y nos llevan
a un exilio muy lento.

Pero aquí estaré yo, mientras que pueda
celebrarte en mis versos,
sosteniéndote a ti
y envejeciendo
de vanidad por ti, lleno de orgullo,
sesentón, cascarrabias
pero ufano, dichoso y presumido de un nieto como tú.


sábado, 28 de julio de 2018

Vicente Martín, poeta y amigo


  

     Una luz serena en el fin del día. Una tristeza larga y un camino nunca antes hollado en el borde manchego de Madrid. Hace seis años despedíamos a uno de los poetas más nuestros. A Vicente Martín. Al hombre que conocimos en Piedrabuena con motivo del premio Nicolás del Hierro en el otoño de 2005. Apenas siete años tuvimos para fundar y levantar nuestra amistad personal y lírica. Emoción que guardo limpia, como un tesoro que se niega a huir. Tan reservado en el trato conversacional como derramado en su pasión: el oficio de reunir palabras, de levantar poemas. Era Vicente dueño de un lenguaje que sobrehilaba paradojas, que vestía la cotidianeidad con el color de las contradicciones, que confundía la Naturaleza con los sueños. Que reconocía en los pájaros y las encinas el amor y el amparo de una madre. Lector empedernido de Luis Rosales, fuerte y débil a un tiempo, la poesía le tomó de la mano para llevarle a los bosques en donde el tiempo esconde su verdad,  a las llanuras en donde la hierba se torna azul y habla, a los glaciares en donde el agua recuerda y el poeta se vuelve transparente. Vestido así, escribía.

     Recibió premios, editó libros y perfumó de sorpresa la poesía española. Hoy hace seis años que lo reclamó la tierra y se lo devolvimos. Hoy pienso que fue una alegría su amistad y su obra. Hoy agradezco a la vida, tan parca en ocasiones, la recompensa  de habernos conocido.

     Recuerdo a los lectores de Mientras la luz la existencia de un libro hermoso, Lo que de mi puedo contaros, editado por Huerga y Fierro, que recoge una selección extensa de su obra y sus últimos libros inéditos. Háganlo suyo.

______________________

Aprovecho
que no suena el teléfono ni tienen
pulmonía las nubes y te escribo,
te escribo porque quiero evitar que las vigas de esta casa
sucumban de carcoma,
para hacer accesibles los silencios que no saben de música
y no existan rincones ni noviembres
que supuren al borde de la almohada.

¿Te he dicho que he llegado
a odiar hasta la tinta, que me muerdo las uñas y dibujo
tu nombre en carnes vivas?

Llevo siglos tratando de entender por qué han perdido
la sonrisa los árboles, por qué
sólo un año después de que te fuiste
ya no hay nadie en el mundo,
veo absurdos cadáveres con los muslos de arena
y huertos de alquiler sobre su sexo,
veo
campos de arroz que están sedientos, y desiertos
de una paz inservible.

Nuestros besos, el tacto,
las caricias pensadas, las noches y el deseo
hoy viajan sentados en distintos vagones de unos trenes
qué ignoran su destino, sin embargo
cuando todo el paisaje se reduce a palabras y los ojos
son un acto de fe
sé que estás y te pienso, sé que tienes
cansadas de volar las cicatrices.


viernes, 28 de julio de 2017

Vicente Martín, cinco años



         Hoy, 28 de julio, hace cinco años que perdimos al hombre y al poeta que fue Vicente Martín. Amigo de esta casa, de este refugio que es Mientras la luz, queremos que un lustro después vuelva nuestro recuerdo, nuestro cariño, a su obra y al aroma de su compañía. Cinco años que su voz y su cuerpo quebraron para los aires y la luz, más no en nuestra memoria ni en la de aquellos que lo trataron, que lo leyeron, que supieron de su pasión por la palabra escrita. Sorprendente siempre en sus construcciones, en sus temas, en los recorridos por el alma del lenguaje, fue dueño de un surrealismo de hondo temblor humano. Fue también hacedor de casi imposibles soluciones para el poema. Su personalidad le hace reconocible en cualquier paisaje poético porque en su cercanía crecen las rosas y los mares limitan con los cielos. Él sabía que el mundo es sólo una metáfora a punto nacer, por hacer. Y lo contaba.

        Hace tres años apareció en Huerga y Fierro una muestra completa de su obra con el título Lo que de mí puedo contaros. Allí se guarda una muestra antológica de más de cien poemas, allí los últimos libros inéditos que de su archivo, y gracias  la colaboración familiar, pudimos recuperar.

        Hoy, para honrar, para servir su recuerdo, este poema.      


Quién eres tú que vienes de la orilla del frío y me preguntas
la edad de los cerezos,
quién eres tú que pronuncias mi nombre si no sabes
ni a qué distancia vivo de mí mismo
y cuando quiero hablarte te has perdido entre nubes viajeras,
¿acaso algo de mí,
yo mismo,
desde el subsuelo más hondo de mi carne te he llamado
porque el tiempo del agua ha concluido?

Quién eres tú que traes
la misma soledad con que yo lloro,
la misma voz, la misma
manera de cubrirte los ojos
cuando estalla una luz y no hay ventanas
que miren a lo eterno, quién eres tú
que atraviesas mi cuerpo y examinas mi sangre para ver
qué llevo escrito en ella.

¿No ves que ya no tengo las manos para amarte,
que estoy solo en el mundo y se me pueblan
los cabellos de mimbre?

¿No ves que estoy descalzo y no me llega
la ternura a los pies?

Puedo existir sin ti, ser yo sin ti, morir sin ti,
puedo escuchar el trino de los pájaros,
llorar con otros ojos,
amar con otras manos,
puedo
ser tú sin ti.

martes, 28 de julio de 2015

Tres años sin Vicente Martín





Un día como hoy de 2012, mediada la tarde y en su pueblo último, Torrejón de la Calzada, despedimos el cuerpo del poeta Vicente Martín, del amigo Vicente Martín. Sigue en nuestro recuerdo y en el de todos aquellos que lo conocieron y conocieron su obra. Sirva este poema suyo para renovarnos.



¿A quién se le ocurrió este cielo azul
sin una nube,
esta luz en las calles cuando acecha la noche
y es mirarte un prodigio?

Algún día
te escribiré un poema en que no hable de fuentes ni de pájaros
y sólo huela a ti y a este fulgor
de claridad primera que nace si te nombro.

No temeré a la noche
mientras nazcan las sombras del fondo de los mares,
la noche es humedad, sudor de cuerpos,
paraninfo al que acuden los filósofos tristes
rezumando lujuria,
pero la noche, amiga, también es el refugio
de un amor imposible y sólo éste,
el amor imposible,
se hace eterno,
ama sin esperar, no desfallece
y no sabe de rutas que lleven al olvido.

¿Será este tipo de amor del que me habla
esta bóveda azul
sin una nube?

jueves, 21 de marzo de 2013

Tras el nuevo nombre del Papa, sigue la vida



Participantes en el homenaje abulense
a Vicente Martín.
Fotografía: MC Barri
En Ávila, siendo 13 de marzo, día de hibernal ventisca, José María Muñoz Quirós, poeta, quiso que la tertulia que semanalmente se reúne en El Episcopio, recordase la persona y la obra de Vicente Martín. Con la misma sencillez con la que vivió y escribió Vicente. Quiso que dos de sus amigos de infancia y adolescencia recordasen sus vivencias conjuntas, quiso que tres poetas se desplazasen desde Madrid para leer poemas en homenaje a Vicente (José Luis Morales, Ana Garrido y Francisco Caro), quiso que José Pulido condujera el acto de forma admirable, dijo que el próximo número de la revista de creación El Cobaya estará también dedicado a la figura de Vicente, quiso que los miembros habituales de la tertulia leyeran poemas escogidos del poeta recordado, y quiso que la familia estuviera presente. Todo se cumplió con gozo. Al comienzo del acto alguien elevó su voz para anunciar el nombre del nuevo papa, porque todo quedase en la memoria. La poesía, siempre la poesía. El efecto y las causas. Rubén (Darío), Francisco (de Asís), y los motivos del lobo.

Nicolás del Hierro durante su intervención.
Fotografía: Lidia López Miguel
La poesía y la fatiga son a veces términos que se desconocen. Lo sé cuando contemplo y hablo con Isabel Miguel. Sé que hablo en ese mismo instante con multitud de amigos. Centenares de amigos movilizados para construir revistas literarias reconocibles por su calidad. Si hace días hablábamos de Troquel, hoy lo hacemos de Álora, la bien cercada, de ya larga trayectoria, y de Bora, que va por su número 2. En ambos casos aparecen también de la mano de José María Lopera, el incansable poeta andaluz. Y agitador. El jueves 14 quisieron estar en el Ateneo para celebrar la aparición de Bora y leer sus poemas, Nicolás del Hierro, Pedro A. González Moreno, Cristina Cocca, Ana Garrido, Ángel Guinda, Zhivka Baltadzhieva, Laura Gómez Recas, Carmen de Silva, Rosa Jimena, José Luis Morales.... El acto fue presentado por Carmen Feito y Fran Portillo. Bora se caracteriza por añadir a cada poema su versión manuscrita del autor, además de procurar una presencia importante de poetas de otras lenguas. Infatigables Isabel y José María. Y los poetas, que no cejan.
  
Joan Payeras, segundo por las izquierda,
con los miembros de jurado tras la entrega
del premio Café Comercial de poesía.
Madrid es madre generosa para la poesía. Multitud de lugares públicos se ofrecen para el decir poético. El Café Comercial, lugar de encuentro donde los haya, ha levantado con Ediciones Vitruvio una fructífera colaboración que hace que cada viernes ocupen su salón de la primera planta (El rincón de don Antonio, lo llama Pablo Méndez) con actos y presentaciones de libros. Tal vez así surgiera la creación de premio de poesía Café Comercial. Sin dotación económica, pero con el honor de ser editado en la colección Baños del Carmen. Joan Payeras (Palma de Mallorca, 1973) ha sido su primer ganador. Su libro La luz y el frío, el escogido. Fue presentado con inteligencia y soltura por Raúl Nieto de la Torre, presidente del jurado. Luego el autor habló de la pretendida depuración de su lenguaje, de su cuidado para que no medraran palabras ociosas, de su voluntad, al constatar su curso, por escribir el tiempo como signo de felicidad, . Leyó algunos de los poema del libro, que allí mismo, sin esperar, se ponía al mercado (11 euros). Luego, los asistentes resistentes (Eduardo Merino, Aurora Auñón y Pepe Elgarresta entre otros), el autor, y el jurado, supieron de la generosidad y la elegancia de Fernando Vera, gerente del Comercial, que quiso celebrar el acto a pie de barra con sus amigos y clientes, agradecido de que le acompañen en la travesía. Ese fue el momento, en el viernes 15 de marzo, de la imagen de Joan Payeras con el feliz jurado, que ofrecemos.
..............

Pasado

Como si recorriéramos 
un estrecho pasillo a oscuras, 
desandando a tientas la memoria. 

Lo que queremos encontrar 
es todo lo que pasamos por alto. 
Lo que no importó entonces 
y hoy es imprescindible.

                                     Joan Payeras

lunes, 3 de diciembre de 2012

Sobre el Acto-Homenaje a Vicente Martín

               Vicente Martín joven






Ahora que el recuerdo está al alcance de los nombres. Ahora que todavía es el corazón. Ahora que aún existen las palabras, los pájaros que le conocieron. Justo al terminar noviembre, un grupo de amigos se reunió para guardar la memoria del poeta que fue Vicente Martín. Para hablar de su compromiso y de su desmesura. Para verlo en los ojos de Charo. Para hablar de su reto, de sus miedos y de sus resoluciones. Para hablarle. Para escuchar sus palabras. Para dejar sobre sus libros otras tantas rosas rojas. 

Se reunieron a su alrededor, conducidos por José Luis Morales, Juan José Alcolea, Óscar Martín Centeno, Tano García-Page, Nieves Álvarez Martín, Celia Bautista, Antolín Amador, Enrique Gracia Trinidad, Eusebio García, Francisco Caro, Manuel Cortijo Rodríguez, Pedro A. González Moreno, Carmen Feito, Carmina Casala, Cristina Cocca, Rafael Soler, Elvira Daudet, Teo Rubio, Davina Pazos, Juan Pedro  Carrasco García, Miguel Galanes, Fernando Fiestas, María González, Aurora Auñón…  Nicolás del Hierro. Y tantos más.


Ana Bella López Biedma y su delicadeza cantaron un poema de Vicente. 

Cristina F. Zambrano, de Habitaciones Desdobladas, realizó el vídeo que abrió el acto, y que puede verse aquí.


lunes, 17 de enero de 2011

Los poemas ocultos de Ana y Vicente

.


La calidad y el misterio han querido unir los poemas de dos amigos en una misma plaquette, que ha llegado recién hasta mis manos. Se llaman Ana Garrido y Vicente Martín. He leído. Quiero traer aquí los dos poemas ocultos que me dedican. Que me ofrecen para que por ellos transite. He transitado. Los he descubierto cifrados en otros.

1/ Ana

No importa el nombre
que demos a las cosas:
todo tiene la forma de lo efímero.

La luz es la pregunta,
la voz su trayectoria: la mirada,
los desvanes del orden.

Lo primero es saber
que la hoguera deslumbra,
que desde
la oscuridad se hace
la luz más íntima, más alta.

Después, no importa el nombre.

Las mañanas azules
sí,
la incandescente
consumación de la memoria
en los vidrios, el miedo
a que la luz se extinga
dormida en el perfil de las manzanas.

Vivir es la pregunta, nombrar muros antiguos.
Y es inútil rendirse,
vigilar las aceras a golpes de renuncia,
regresar del exilio a las puertas cerradas.

En almendros oscuros, alguien grita mi nombre:
prefiero ese dolor
a la inocencia.



2/ Vicente

Sólo estamos tú y yo en nuestros ojos.

Sólo estamos tú y yo: en nuestros ojos
termina el universo.

Hay un sauce inclinado que nos llama.
Nuestros brazos podrían
ceñir el mundo.

Y son altas las costas y afiladas.
Quizás fuera
equivocado
quedarnos tanto tiempo.

¿Qué hemos hechos guardando tantas cosas
en un puño cerrado?

Para ti no encontré
sino verdor oculto,
un manojo de rosas repetidas,
aunque rosas.

No podremos callarnos
esta lacia desgana
de estar solos, el deseo locuaz,
inconfesable,
de acabarnos mañana.
.

jueves, 11 de marzo de 2010

Vicente, Maxi: dos amigos (en escena)

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Los de A-7, el grupo de presión vinipoético de Valdepeñas, tienen por lema escrito esta la leyenda: vino y poesía son la base de la amistad. El empedrado del patio de su bodega bien conoce la verdad de tal enunciado. Como lo saben Vicente Martín y Maxi Rey, dos amigos sin apuros. Yo también estoy de acuerdo. Lo que no sé es si la poesía es el peaje para llegar al vino, a los amigos, o si han sido los amigos y el vino quienes me han llevado a la poesía. Vale.

El lunes Vicente Martín, tan renuente a presentar libros, y tiene veintena, aceptó la invitación de los del Tomelloso para presentar “Como piel desnuda” el poemario ganador del último premio “Eladio Cabañero”. Su poesía llena de guiños a la fugacidad y la monotonía del vivir, al amor, a los destrozos de la infancia, llena de imágenes potentes, tensadas por el surrealismo, repletas de sorpresas envolventes, de lenguaje que busca, no se vio bien acompañada por las palabras que la precedieron. Lástima de la tinta de la impresora de Pepe López, lástima de los comunes lugares de la representante del Ayuntamiento, de su propaganda final. El libro, editado por Renacimiento, se vendió como a manos llenas. Como lleno está el libro. Como llena estaba la sala de poetas amigos. Después hubo vino. En colectividad primero y en petit tribunal tras la tormenta. Carlos Valverde hizo la foto antes de irse, con otros, a cenar a Mundi.


De modo igual terminó la aventura marciana de Maxi Rey en el solar de los Montesinos. Maxi, el ojo que mira, demostró su memoria. Anoréxica por la incapacidad de los megas para ocupar debidamente el interior de los cedés. Maxi, en una introducción primaveral, por irónica y tierna al mismo tiempo, habló de su trayectoria como filmador penitente de actos poéticos. Quiso, final de los setenta dijo y es verdad, que sus alumnos conocieran el rostro de sus poetas igual que renovaban el de sus futbolistas. Grababa. Y proyectaba después en el instituto. Superochos de 3 minutos, tiempo, pelas, VHS, cariño, euros, decisión, digital, dudas ¿por qué hago lo que hago? Para que los poetas se conozcan a sí mismos. Para que quede. Para que sea. Los presentes quieren ser ahora viendo. Comienzan las imágenes, el gozo en blancoynegro de un Rafael entre sonrisas, un García Nieto planchado, homenajeado, Rosales cardial, cordial. El comando Max actuando por las calles de Madrid. Sólo es posible ofrecer tres lecturas, disculpas de Maxi, los megas dice. Lee Rafael Morales, sus hijos y Concha en la sala, lee de más a menos, nombra a Concha, envolviendo, sembrando profundo. Lee Bousoño, Carlos, sintiéndose trascendente, aliterando con brío, elegante, el ojo de la aguja. Lee la testa renacentista de Pepe Hierro, humanísimo, cálido, recorriendo la casa con las manos abiertas, Maxi percibe que el fondo musical se le ha disparado. Fin. La gente habla: es muy poco el veneno. Desean más cianuro bañando su retina. Unos preguntan dónde puede enterrarse el tesoro para que nadie lo maltrate, para librarlo del azar, otros hablan del machadiano trance entre valor y precio ¿cuánto vale un tan desmesurado archivo? ¿cuánto cuesta? Mayte, mientras, hace fotos con leves movimientos digitales. Vean.

Después el vino, para cerrar el círculo. Rafael César Montesinos quiso pagar el de los manchegos, pero estos, por esta vez, no aceptaron. ¿Repetirá el intento? Morales Barba habló de las poesías completas de Joaquín Benito de Lucas que ha editado Calambur. Todos hablamos del último premio Blas de Otero. Antes, durante y después, la amistad. Siempre el vino. Bien lo sabían los de A-7.
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viernes, 12 de febrero de 2010

V PREMIO INTERNACIONAL DE POESÍA "VICENTE MARTÍN"

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El Excmo. Ayuntamiento de Torrejón de la Calzada convoca el V Premio Internacional de Poesía “Vicente Martín”

BASES extractadas:

1. Podrán concurrir poetas de cualquier nacionalidad siempre que los originales estén escritos en castellano.

2. El texto debe ser original e inédito, y no haber sido premiado en ningún otro certamen. Su temática y métrica queda a la absoluta libertad del autor.

3. Los trabajos serán presentados en DIN A4, escritos a espacio y medio, por una sola cara, debidamente cosidos o grapados, con una extensión mínima de 500 versos y máxima de 900. Por cuadruplicado.

4. Los originales se remitirán sin firma, por el sistema de lema y plica. Incluyendo en la plica nombre y apellidos, dirección, teléfono, fotocopia DNI o pasaporte y nota bío-bibliográfica.

5. Los envíos se dirigirán al Excmo. Ayuntamiento de Torrejón de la Calzada, Plaza de España, 3 28991 TORREJÓN DE LA CALZADA (Madrid)
con el indicativo: V Premio de Poesía “Vicente Martín”

6. El plazo de admisión quedará cerrado el día 16 de Abril de 2010, siendo admitidos aquellos trabajos que ostenten el matasellos de origen con fecha igual o anterior a la citada.

7. El premio será de 2.500 € (sujeto a las retenciones marcadas por la Ley) y 100 ejemplares de la obra que publicará Ediciones Vitruvio.

8. El fallo del premio se hará público en un acto organizado en la Casa de la Cultura de Torrejón de la Calzada el viernes 7 de mayo de 2010.

9. El autor galardonado queda obligado a asistir al acto mencionado anteriormente.

Para más información pueden llamar a la Casa de Cultura, al teléfono 91 816 00 30.
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miércoles, 27 de enero de 2010

El poeta Vicente Martín reconocido por sus paisanos

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El jueves 20 de enero se hizo en Torrejón de la Calzada un acto de justicia. No son habituales tales gestos, pero los hay. Allí reside desde hace más de 20 años un abulense llamado Vicente Martín Martín. Hombre que ha dado sus años al menester de la docencia, quiero decir a ser maestro, a enseñar, que ha dedicado parte de su actividad al Ayuntamiento de su pueblo, pero que desde hace poco, demasiado poco, ha decidido dejarse atrapar por algo que le venía persiguiendo con saña y que no es otra cosa que el noble oficio de organizar palabras, oficio para el que mostrado una habilidad poco común, lo realiza con tanta precisión y tal belleza que es imprescindible llamarle poeta.

Vicente Martín es poeta. Mucha gente en España lo sabe. Muchos lectores de España y América lo saben. Y es que Vicente Martín, codirector del foro PoesíaPura, no duda en lanzar sus poema al huracán de los modos virtuales para que todos, todos, puedan hundirse, ser atrapados por ellos. En ocasiones varias es capaz de organizar esos poemas en libros y es entonces cuando se decide a contrastarlos con otros en los certámenes poéticos de nuestra Iberia. En Torrejón de la Calzada lo saben y saben que sus poemarios ha obtenido más de 20 premios en los últimos cinco años, una cifra difícil de imaginar y que lo ha convertido en referencia. Porque es de justicia, el Ayuntamiento decidió crear hace cuatro años un premio con su nombre para devolver a la poesía tanto como Vicente Martín les ha traído.

Yo sé que él, porque es amigo, valora todos los conseguidos, pero se siente especialmente orgulloso de algunos como el “Nicolás del Hierro” que le permitió conocer a una serie de nuevos amigos, el “Fray Luis de León” que le concedió la Junta de Castilla Y León, su tierra, el “Vicente Núñez” de la Diputación de Córdoba, el “Eladio Cabañero” por la amistad que tuvo con el poeta de Tomelloso y que ha sido editado por Renacimiento, el recientísimo “Federico Muelas” de Cuenca. Aunque yo sé que no se le borrado el regusto del accésit que con su primer libro obtuvo en el premio “Ciudad de Torrevieja”. Todo esto que yo sé lo sabía también el Ayuntamiento de Torrejón de la Calzada, nombre que ha paseado con orgullo por toda España, y el acto de justicia consistió en reconocer públicamente su valía en un acto cívico en el que se le impuso la primera medalla al Mérito Cultural.

Allí estuve, acompañándolo, como estuvo Nicolás del Hierro, mi paisano, y otros muchos poetas.

Este es uno de sus últimos poemas, todavía inédito

EL CORAZÓN MÁS PURO
también ama la sombra algunas veces
y por propio placer busca en el sueño la divina ebriedad
y se comporta
como un sórdido antojo

el corazón más puro es el que nunca
se alimenta de escrúpulos,
el que tiene el antídoto de los nudos gordianos,
el que coge el teléfono y escucha
cómo le hablan de Dios las golondrinas,
el que silba entre dientes,
el que llora de espaldas

y es que os puedo decir que me arrepiento por haberos
causado tanto agobio
y es que os puedo jurar que en circunstancias normales
estaría estrechando vuestras manos
pero el tiempo no pasa inútilmente:

puede que olvide dónde
pero hay
un lugar en el mundo donde algo muy mío
-un corazón muy puro-
se durmió para siempre.