Mostrando entradas con la etiqueta Poemas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Poemas. Mostrar todas las entradas

miércoles, 2 de noviembre de 2016

Poema: Líquenes en la casa recobrada




De no usar el tiempo,
han nacido en las losas
que forman la escalera
mares de líquenes.

Contemplo la sorpresa,
su menudo decir y su sosiego

atrevidos, tenaces, han logrado
crecer en la humildad de la caliza,
viven.

Un caracol de sombras
los vela compasivo,
tal vez su voz recorra cada tarde
tanto existir sereno, el minúsculo
amparo que la piedra
parece permitirles.

Me he negado a pisarlos

no seré yo quien hiera su miniada
levedad de colores,
su luz raíz, en donde no distingo
ni baldíos reclamos
ni renuncias.

Mi casa recobrada,
mis hierbas minerales, la conciencia.



sábado, 14 de junio de 2014

La visita del vino



Llegas y no
es posible nombrarme ni decirte

alrededor de ti hay verbos
y nombres entornados,
alrededor de ti penetra
la brisa que convierte 
en altares de óxido el lenguaje.

Enfermo de consciencia
como te espero y vivo,
sano al beberte: traes
alrededor de ti la ofrenda del misterio

haces pronta la noche y la prolongas

vives, bebo,
vienes conmigo y me haces
vivir a dos hasta soñar dos muertes.

Agotado, te vas, 
te vas y sin embargo 
en mi garganta dejas una voz que resiste

sabes
que sólo tras tu paso 
se desboca lo puro, 
lo bello se hace carne,
es posible el enigma del poema.


viernes, 30 de mayo de 2014

Latus escribe...

Latus  escribe a su autor para advertirle
de la ciudad en que se ha convertido


Fragmento
(Maku Lara)

Ya soy un hombre solo,
cuando llegué
a estas playas me quise
una ciudad por otros, un árbol de flor viva
junto a una escuela, días, hechos y cables
de callada tensión

ser la ciudad en donde
la luz pudiera ser
partida justamente, una ciudad con otros,
una sábana roja para el viento, pasos, calles 
a punto de emergencia: que exigían

hoy conozco
el ojo injusto
de las fotografías (siguen pasando imágenes
de la ciudad que fui), digo cuerpo y no miro, 
digo mañana y abro
de par en par ventanas para que pase el tiempo,
para oír las sirenas, sé de su prisa

traduzco su pasar, soy un hombre
que camina en subsuelos, un hombre que se dice
a voz enjuta, turbiamente,
porque no se conoce:
hoy soy quien apuñala
las hojas de papel, a las que niego
el ácido albañal de la memoria, soy
una sábana rota
izada en mástil, hombre,
sola erosión,
una ciudad de barros que oscurecen,
una ciudad que teme cuanto escribe,
pero que ama la vida, pero que ama la vida.

domingo, 20 de abril de 2014

Transeúnte y callada



Le gustaba a la madre
llevarte a las orillas de las aguas
y esperar que llegasen
a la playa maderas sin origen, restos
de una derrota

le gustaba
contemplar cabizbajos muchachos que leían
frente al mar inclemente
sus últimos escritos
y después alejarse,
transeúnte y callada, saberse bajo el sol
contigo a solas.

Le gustaba encontrar
en las blandas espumas las noticias
y consolar con ellas su bíblico infortunio,
el dolor del exilio,
la tristeza humillada que tuvo su niñez.

Le gustaba
que anduvieras con pausa
los aromas descalzos, los colores de olivo
que del sur os llegaban

y en las tardes que el mar
era calma gramática,
debilidad de sílices y espera,
le gustaba escribir
en la arena palabras muy hermosas,
como labios,
escribir, por ejemplo, poesía.



miércoles, 2 de abril de 2014

Poema: Parada en la estación (La Robla)

Junto a la luz que duda, los relojes
sin pasión del goteo.

El frío se reposa.
Entre el aire y el humo
los tejados encuentran, lentamente,
la cordura en el sur, qué tibio
el sol que se resuelve
en agua sin codicia.

Centenario es el gris
de las acacias
deshojadas que observan
nuestro curvo callar.
Sobre el techo
de un vagón olvidado, fiel, sumisa,
la menstrual tristeza de la nieve.

Febrero y nieve en una
estación que nos mira.
 
Yo no miro tus ojos,
la mitad de mis ojos,
porque sé que también
vive en ellos el sur,
llanto calmo que dice
la lentitud de sed que tu herida posee.

Mientras aguardo,
mientras respiro anoto
el verso que describe
la ciudad de la tarde
y de los blancos últimos,
las gentes del andén (que nos ignoran)
y el enigma que vive entre los dos.

Sigue el tren detenido.
Los cristales procuran, nos procuran,
muy leves las palabras, el reflejo.

Candados por
lo escrito quedan
mi corazón, para que olvide el daño,
y tus ojos que callan, que vigilan.



miércoles, 12 de marzo de 2014

La portera de Lavapiés

Para Rosa y Manolo 

Todo ha sido una lástima.

Todo empezó,
- le contó la portera a este pobre cronista-
en el cuarto derecha, donde vive
un poeta recluso.
No le diré su nombre, pobrecito.

Sobre las siete y diez
de la tarde sería, más o menos.
Ya me extrañó que no saliera
como siempre al runrún de una tertulia.
Cada tarde se iba, cada tarde.

Me han dicho que
comenzó por quemar infinitivos,
después poemas secos, muy, muy secos,
versículos sin fin, algodonosos, qué se yo,
varios miles de endecas, todo mugre.
Los tenía escondidos
en cajas de zapatos, a cientos, según dice
Ángel Guinda, el vecino
que más lo conocía.

El incendio, ya ven, ha sido pavoroso.
Diz que puso cuidado ¡vaya excusa!
cómo no iba a saber
que esas cosas no arden con medida,
tanto tiempo encerradas, sin uso y sin ninguna
utilidad ni luz, allí, tan pobres.

Reconcomidas ¡cómo no!
de rabia hallaron
en el fuego esperanzas. Y se ardieron.
Ya lo ve usted que se ha prendido
toda la planta cuarta. Sí, sí, claro,
llegaron los bomberos,
pero sin mucha prisa, no se crea,
yo les llamé diciendo: ¿Es el uno uno dos?
¡Hay fuego en Lavapiés,
se ha prendido en la casa de un poeta!

No es urgente, señora, a estos tipos
les gusta revolcarse, me dijeron
en ausencias y sombras. Y en cenizas.
Ya son plaga.
En casos semejantes es mejor
que no quede ni rastro –es la orden-  
y esperar a que todo se consuma.

En fin, yo no sabía
como estaba el asunto, mire usted,
todo ha sido una lástima.
¡Qué más puedo decir! Pobre poeta.

miércoles, 5 de marzo de 2014

Poema: ¿Carnaval?






Abundan de poeta,
un cartón con su goma,
pobre, como esta mía.

Busca una máscara
con que poder ¿indemne?
atravesar la vida.

Estar luego conforme
con ella es el secreto
de la sabiduría.


jueves, 27 de febrero de 2014

Poema: Escribirlas muy juntas


                         A los poetas amigos que fueron a Segovia 
                         para leerse a Machado y comer en Duque.
.


Llegué a los verbos por los verbos, vine
a la mar por la mar, dije espiga a la espiga,
tal vez por eso
viví calladamente.

Con hambre anduve,
y el día incierto en que llamé
luz al pan que comía,
supe que las palabras no se doblan ni rinden
pero que guardan dentro
y muy oculto el pánico que sienten
cuando mi voz acude y nombra a su enemiga.

Las palabras nos buscan, nos abrazan
para esconder su agobio,
así consiguen
que parezcamos torpes,
angustiados o débiles: tenemos
la obligación escrita de responder al daño.

Las palabras
nos usan, mas se odian, en secreto se odian,
yo sé cómo se odian, cómo
entre ellas se miden y se temen,
es preciso por ello mantenernos alerta,
escribirlas muy juntas, enfrentarlas,
conseguir que se muerdan, que vacíen
una en otra su dosis de veneno.

Escribir es también un acto de defensa.


miércoles, 12 de febrero de 2014

Poema: Líneas en blanco

              

                                A Paloma Corrales





Con las líneas en blanco,
todo blanco,
con los ojos sin celo, como nudos,
porque se habrán
apagado del uso las palabras

igual que en la pintura,
sabéis que llegará
un tiempo en que se escriba así la poesía.

Yo no estaré,
cuando esto ocurra
seré de nuevo sombra, sol que esconde,
lo que quede
de luz o de calor bajo el lenguaje.




miércoles, 29 de enero de 2014

Poema: Claustro (de Santa María la Real de Nieva)



                  Para Carmen y Javier

Sentir lo prescindible,
callar los dos en gótico,
ver sin verse en las bóvedas
que forman la armonía de un cuadrado

geminadas también,
las columnas soportan la razón
extraña que nos turba,
un dictado de siglos.

¿Por qué venida –pregunté-
desde los graves pulsos
de los picapedreros
toda esta fronda medieval de recios
capiteles nos siguen intrigando?

¿Tan sólo porque cuentan
deseos de iniciados, 
angustias y delirios,
riberas de lo oscuro y del enigma?

Ni herméticos
ni explícitos mensajes
–dijiste- tienen esa
compleja sencillez
que vive en el idioma amanuense
del que está en el secreto, son poemas

signos con que vencer, junto a los otros,
el tedio de la vida, lo vano de los arcos.

Después continuaste:
Ni púlpitos ni tumbas, no son tinta
ni piedra traicionada los poemas,
qué sino presos
cadáveres en jaulas
que pacientes aguardan 
su hermenéutica.

                                                   (De Cuerpo, casa partida)

lunes, 30 de diciembre de 2013

Poema: Latus vive. Buena noticia para iniciar 2014

Vive Latus aún,
vive.

Fue remero y poeta,
nació en Egina,
navegó para Ulises, prestó a Homero,
calló durante siglos,
discutió largamente con Boccaccio,
amó a Ezra, cruzó 
con impiedad los mapas,
habitó Alejandría y hoy resiste,
casi tacto al oficio,
descuidado su nombre por los cielos,
en la pocas tabernas
que duran en los bordes de Madrid.

domingo, 24 de noviembre de 2013

. Hablar / Tratar

No es lo mismo el asunto 
del cual se habla
que la verdad
de aquello que tratamos.

Dicho con otras formas:
no importa de qué asunto
hable el poema,
ni el espacio o la causa,
ni siquiera los modos con que acude,
la sinrazón, los días,
su irónico decir o su tristeza

el buen poema sólo
trata de poesía.

sábado, 16 de noviembre de 2013

Inédito del XVII


Por azares de bibliotecas ocultas, o semiocultas, ha llegado a nuestras manos un folio en donde se transcribe con minuciosidad un plan de acción contra Quevedo, contra el mismísimo D. Francisco. Parece obra de un grupo desconocido. Sabemos que especialistas de la editorial Cátedra están investigando; intentando identificar si tiene su origen en un comando paramilitar del Condeduque o bien nació como tarjeta de presentación del primer comando "pro poesía antimétrica" formado en 1627 por García de la Rota.
Dotado de forma actual legible, este es el texto.


Tras lograr
que los goznes consientan,
entrar en la cabaña del siglo XVII

llegar frente a Quevedo con un hacha

amenazar saqueo,
destrozarle el pupitre, los papeles,
hacer que se acurruque
en un rincón del cuarto,
hablar como el que vuelve
de sentir menosprecio

pisar
violentos sus lentes, orinar
sus tinteros, con ira
acercarse,
mencionar su cabeza y levantar el arma

buscar
con el filo su frente de volcán despacio,
anunciar con el ceño, con el gesto,
lo inminente del golpe

esperar su mirada.



lunes, 11 de noviembre de 2013

Poema: Apócrifa a lo Guillén





Luz cernuda, lacia. Brilla
la sed de cuerpos. El cielo
es íntimo desconsuelo,
claustro y temblor. Amarilla
llega el alba de Sevilla
a México. Y es condena
doblada. Sabe su pena,
ser oscuro, transterrado,
poeta y solo, no amado.
Deseo: real cadena.


domingo, 3 de noviembre de 2013

Poema: Hoja de almanaque

(Leído en el dorso de la hoja 
del 3 de noviembre)



Si decides
acudir al combate,
recuerda las dos
únicas normas que lo rigen:
a)
la forma en poesía
también es fondo
b)
escribe para nadie.

lunes, 28 de octubre de 2013

Poema pórtico








Porque es verdad que sé
muy poco de las cosas,
porque son
azar los días y penúltimos

 porque deshechos
ya los mitos,
regresé de la fábula al paisaje
y una parte de mí
hizo preguntas

este reto,
esta manera
de escribir con el mismo
aceptado temor con que reciben
las aguas cada golpe de la piedra
y tras hacerlo suyo lo prolongan
lejos,
débil

hasta que a la mirada sea
aquel dolor olvido.

martes, 1 de octubre de 2013

Sobre el mismo tablero





Si estuvieran los límites precisos, trazados con acero, 
entre belleza y vida, yo podría escribir
tersura, miel, infancia, el oro de las nubes…
sin que nada pasara,
sin que la voz doliera ni supiese.

Si estuvieran los tiempos repartidos,
separados por muros de hormigón,
podría en la mañana
extender en silencio endecasílabos,
y ordenarlos solaz, festivamente,
para imprentas y juicios de lectores

reservaría luego
las desusadas horas de la avena, de la tarde,
a la necesidad de ser piadoso
(o al menos parecérmelo).

Pero es largo este invierno y el dolor
inmenso de vivir y la armonía
de la palabra duermen
en una misma cama y enlazados,
y son muchas las gentes,  
mientras se extiende el frío, la hoz del hielo,
que solamente encuentran la nada al despertarse

por eso ocurre que
sobre el mismo tablero 
en el que me dedico a prometer poemas -éste que miran-,
no cesan los rumores de manteles
desiertos y extendidos, donde gritan calladas
de hambre las bocas, donde proclaman
su vacío los platos, estos que lleno
solamente de pétalos estériles de rosas.