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sábado, 15 de febrero de 2014

No es lo mismo. Y algo más

   Releyendo estos días Del lado del amor (Visor), los libros reunidos de Juan Antonio González Iglesias –poeta de cuerpos jóvenes y playas, de aposturas olímpicas, sereno y clásico, fluvial, pindárico dice Carnero, poeta que pretende hacer de la belleza una cualidad moral- he encontrado, al final de su primer libro, esta distinción entre las dos preposiciones que suelen acompañar a las dedicatorias: A y Para. Algo que no debe parecer gratuito.


Esta es la cita. A la que hemos añadido, ya que estamos, un poema.

Sobre las dedicatorias

 “A” en la dedicatoria revela un destinatario que se encuentra en la génesis del texto, de acuerdo con la convención de las odas, y específicamente de las Olímpicas. “Para” señala un ofrecimiento posterior (aunque no ajeno) al texto: no se trata del protagonista del canto, sino del receptor de un regalo personal.

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SONETO SORPRENDENTE

De los antiguos persas ¿qué sabemos? 
No sólo se besaban en los párpados 
sino que los asuntos esenciales 
los trataban dos veces, de este modo

1º) por la noche en el banquete 
emborrachados con el mejor vino. 
Y 2º) después de haber dormido 
largamente, serenos, meridianos. 

Era un acuerdo oscuro y luego claro. 
mediodía después de medianoche 
en el contraste de lo verdadero. 

Yo no encuentro metáfora mejor 
para decir las formas tan extremas 
de nuestro amor. Y el modo en que perdura.

martes, 7 de enero de 2014

Petición de auxilio para comenzar


Para mi sorpresa, al realizar el crucigrama de El País (todavía, perdón) del dos de enero, encontré esta propuesta para completar el Verticales 4 (seis letras). Creo que compartiréis mi asombro. Me fue imposible completarlo. Jamás había hallado tal divagación. En un principio admití gallina, pensando en Lorca, pero tiene siete. Lo dejé, quedando en mí la preocupación. ¿Alguien puede ayudar?   



VERTICALES 4 .Se llama así a una de las intenciones y de la tentaciones presentes en el lenguaje poético, aquella que propone alcanzar la mayor extensión y variedad de los significados empleando para ello la menor cantidad de palabras. Aclaración: el lenguaje poético viene abocado a la concisión, y es en la manera como este argumento se trate y/o se consiga donde hallará el poema su tensión y al mismo tiempo sus soluciones de claridad y belleza. Sin duda que el poeta consciente tiende al equilibrio entre ambos extremos. La evidencia y la oscuridad acechan constantemente -desde fronteras distintas- la labor del poeta, de los poetas. Es conflicto antiguo que atañe a la creación, tanto individual como colectiva, ya que todo poema busca ser compartido. Son conocidas por todos las controversias, a veces violentas, entre aquellos que añaden o quitan peso a uno u otro platillo de la balanza que mide la antítesis luz-sombra. Una balanza para cuyo fiel no hay sosiego. Y es bueno que nunca se detenga, que no halle centro. Digamos que hay un punto en común, convenido: el poema no debe decirlo todo, pero cuánto de silencio decidido y cuánto de expresión explícita son necesarios para que uno y otra se potencien, para que el poema participe, en la medida que sea, de ese absoluto al que llaman poesía. (Seis letras).  

sábado, 16 de noviembre de 2013

Inédito del XVII


Por azares de bibliotecas ocultas, o semiocultas, ha llegado a nuestras manos un folio en donde se transcribe con minuciosidad un plan de acción contra Quevedo, contra el mismísimo D. Francisco. Parece obra de un grupo desconocido. Sabemos que especialistas de la editorial Cátedra están investigando; intentando identificar si tiene su origen en un comando paramilitar del Condeduque o bien nació como tarjeta de presentación del primer comando "pro poesía antimétrica" formado en 1627 por García de la Rota.
Dotado de forma actual legible, este es el texto.


Tras lograr
que los goznes consientan,
entrar en la cabaña del siglo XVII

llegar frente a Quevedo con un hacha

amenazar saqueo,
destrozarle el pupitre, los papeles,
hacer que se acurruque
en un rincón del cuarto,
hablar como el que vuelve
de sentir menosprecio

pisar
violentos sus lentes, orinar
sus tinteros, con ira
acercarse,
mencionar su cabeza y levantar el arma

buscar
con el filo su frente de volcán despacio,
anunciar con el ceño, con el gesto,
lo inminente del golpe

esperar su mirada.



martes, 4 de junio de 2013

Amblar, Antolín Amador y un poema.

Antolín Amador es un poeta metálico que se baña en cerveza. De tal costumbre ha obtenido su ductilidad. En su interior suenan interminables golpes de gong, sonidos irreductibles, directos. Antolín es ceño torrencial. Los poemas parecen bailarle entre los dedos, fluyen sin peso. Revolotean. Tiene en casa una tina enorme de madera que llena de líquido rubio y espumoso, de lúpulo y frescor acerbo, donde se inunda. Y es allí, como buen árabe andaluz, donde crea. Despacio. Sabe que hoy otros ojos que miran sin apremio, que sostienen. Los domingos escribe. Cuida la caligrafía. Lo hace para olvidar. Sabe que en algún lugar cercano aún le deben 2500 veces lo que le deben. No es poco. En los próximos días presentará su nuevo libro. Estén atentos a la agenda. Ese día podremos conocer La cara que pongo cuando llueve. En uno de sus poemas aparece una palabra casi en desuso: amblar.  Sí, han leído bien: amblar.

En Mientras la luz empleamos el Diccionario de Autoridades como fuente poética. Algunos se extrañan. Aprendan aquí su error. Hemos hojeado hasta encontrar amblar y observen lo que decían de ella las autoridades a principios del XVIII. Sus dos acepciones.

AMBLAR: v. n. Caminar, andar. Es tomado del Lat. Ambulare, y sincopándolo se dixo amblar. Trahe este verbo Nebrixa, y le aprópia unicamente a las béstias. Está antiquado.

AMBLAR: Vale también hacer movimiento el cuerpo al tiempo de cópula carnal. Trahe esta voz Nebrixa en su Vocabulario: pero yá no está en uso. Lat. Griffare si es en la hembra, y en el varón Cevére.

Porque la cosa no se pierda, Antolín ha querido mantener el uso. Su práctica. Lean si no el poema.

He salido a la calle
y con con jab de izquierdas
la lluvia te ha traído hasta Madrid.

Agua que desde el sur
apura la insolvencia de mis ojos.

Coincido con las nubes
en olvidarme de la sed
y reciclar los charcos por si amaina.

Si pudiera juntar todos mis pasos
y hacerte kilométrica,
si pudiera tu cuerpo
salvarse de la prisa y me esperara.

Si supiese con gula amblar tu nombre
y hacerme permeable.
Si supiera decir
que nunca fui como te quiero.