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miércoles, 26 de junio de 2013

Todo lo que comienza tiene final.


Pedro A. y Antolín
Fotografía Cristina HD
      No tuvo la originalidad ni la marcha que se pretendía. Los amigos de Antolín Amador habían preparado, para el 21 viernes, una buena partida: músicos, pintores, artistas del vídeo. Hubo veto. La cara que pongo cuando llueve se presentó en el café Comercial cerrando el ciclo de Vitruvio. Al modo tradicional, con formas repetidas. Poemario de negra cubierta y explosivo relleno. Buen fin de temporada. Lenguaje que vive entre el desenfado y la provocación. Él y ella. Dos que se necesitan para levantarse juntos. A veces para olvidarse, a veces para volver al duelo. Poesía enemiga del paréntesis, agitada y amiga del regate a lo trascendente, del juego de muñeca, preocupada con la música que acomoda a cada manera de conocer el sexo. ¿La lluvia? ¿La cara que nos deja? Leves pretextos, músicas, ingles en donde escuchar el mundo. Algo de esto, o casi, dijo Pedro A. González Moreno en un derroche de presentación. Que desbordó por su reconocido saber leer. O por su mejor contar. Gustó muchísimo la americana azul verano de Antolín, tan dado a no usarla. Primera sorpresa. La segunda, la presencia de Nieves Fernández, poeta manchega, que vino porque sí, para estar y ver a los amigos. Sin remedio, así es Madrid, hubo que calmar ambas novedades con amplios y variados largos de cerveza. También hubo tiempo para preparar, comme il faut, una nueva presentación. Sin lastres. Pero en Julio.  

Gónzalez Ortega y Davina Pazos
Fotografía: García Sánchez
 



    Siempre hay un antes, siempre un después.  Antes, la lectura pausadísima de  José María González Ortega en la Casa de La Mancha, martes 18, de su poesía enamorada y vocativa, flanqueado por las voces de Davina Pazos y de Marina González.
Y después, y como entendido acabarse, la visita a EspacioReina37, un lugar habilitado además, con inteligencia y sensibilidad, para la poesía. Allí, el 25 martes, y con gran alborozo, estaba de público Isabel Miguel, hermana de Mientras la luz en brindar compañía y escucha a quienes tanto leen. Sabe mucho esta soriana de las corrientes poéticas y sus rostros.
Luz Pichel
Muy cerquita, Lidia López, nueva estrella emergente en el mundo editorial. Llena de proyecto y de realidades cuando todo el mundo parece estar con la lengua fuera. Su recién editorial. Lastura, tan castellana como gallega, ha editado ya los Desvanes mínimos de Isabel Miguel en edición bilingüe. Y 18 poemas, antología de Ángel Guinda. Sin descanso, desafiando al sol de Ocaña, prepara textos nuevos del aragonés y de Luz Pichel. Que leía. Porque esa era la causa de estar en Reina, porque fuimos a oír de nuevo a Luz Pichel. A renovar la impresión que nos dio en su lectura del Matadero hace unos meses. Estuvo felicísima. Sus poemas calan tanto como su decir. Por allí estaban Nuria Ruiz de Viñaspre y Julio Santiago, valedor desde el principio de este bajo derecha de la calle Reina 37, donde se lee parapetado, protegido, tras una cómoda de nogal.

Y fin de cronicar por esta temporada. De verdad, así de abrupto, pero fin. Que fin.     

martes, 9 de abril de 2013

La noche en que los libros se agotaron


Fotografía de Lidia López



Entre pliegues, entre mares de pliegues leyeron Isabel Miguel y Valeriano Franco el martes 2. Así ocurren las cosas en las casas regionales de Madrid, a las que hay que agradecer su empeño en la poesía, a la cual ceden, generosas, sus espacios. Las casas de La Mancha y de Ávila son ejemplares en este empeño. La Casa de Guadalajara se nos ofreció este martes. Allí oímos los poemas de Isabel Miguel, poemas cada vez más teñidos de anhelo cívico y que están pidiendo a gritos el papel. Leyó bastante Valeriano, también combativo, y sonaron mejor sus sonetos que sus décimas. Pero son demasiados pliegues.

Fotografía de Marcos Canteli



En la librería Rafael Alberti se consumió nuestra tarde del miércoles 21. Libros exhaustos en vez de pliegues. Enorme la actividad poética de esta librería que dirige Lola Larumbe. Aquí quiso Lorenzo Oliván que se presentara Poesía con Norte, libro pre-textos que recoge las reflexiones de nueve de los poetas que pasaron por Santander el año pasado. Acudió a la mesa redonda Luis García Montero, que recordó la serenidad necesaria en el hacer poético, la distancia de la urgencia y la obligada atención a los nuevos poetas. Acudió Carlos Pardo, un poco cansado del sambenito del fragmento, dijo, como dijo que la poesía española se asemeja ahora a una plaza pública ajena a las únicas direcciones, sin enemigos ni prosélitos, algo nunca sospechado, y recordó una polémica añeja con García Martín. Y acudió también Antonio Lucas que habló algo sobre el deslumbramiento y la luz oscura, para refrendar luego las palabras de Carlos sobre el rechazo general al concepto generación, tan querido antaño, y la ausencia de referentes. El coloquio fue magro, pero hubo ocasión para señalar los tiempos de obesidad poética que transitan, así como nombrar a algunos jóvenes: Fruela Fernández, dijo alguien, otros nombraron a la leonesa Sara Gallardo y a la valenciana Berta García-Faet, magnífica, de quien respondo. El profesor Morales Barba escuchó todo en silencio, sentado en los peldaños de la escalera.  

Fotografía de MC Barri





Era ya noche al salir del Salón Castellana, de Mapfre, el jueves 4 de abril. Allí, casi donde trabaja, presentó su libro José Luis Nieto Aranda. Diario de improvisaciones, lo ha titulado. Como titula su blog. Son textos escritos para la pantalla a lo largo de los últimos años. Poemas que abandonan el verso como excusa, poesía casi diarística, al hilo de la sangre de cada de día, de la tristeza de cada día. De la fragilidad del sujeto en primerísima persona. Un salón lleno. Un poeta que lee como escribe, tanteando lo que le duele, y que, sin él darse cuenta, se le va tiñendo de verdad y temblor la garganta. El libro es creación de una joven editorial; Celesta, obra artesanal de otro poeta Rafael González Serrano. Entre los poetas amigos que acudieron podemos citar a Almudena Guzmán, Federico Leal, José Luis Fernández, Rafael Soler, Eduardo Merino, Paco Moral, Ana Ares, Cecilia Quilez… algunos de los cuales fueron captados en grupo.  (Aquí puede leerse la presentación)

De FB



Sesión continua programó el Ateneo para el viernes y 5. En primera sesión una lectura conjunta llamada Voces Nuevas, preparada por la bonhomía de Fernando López Guisado, que es un vendaval protector. Allí estuvo, presidiendo el centro de la mesa, leyendo midiendo, ayudando. Presentó el acto Antonio Daganzo, cuidadoso en el análisis y en el reparto de atenciones. Excelente. ¿Por qué acude tanta gente a los actos poéticos? María Solís, en el aire de tantas jóvenes, remueve con imágenes rupturistas los iconos comerciales y los cielos eróticos-políticos. David Morello, habla del hombre, de la profundidad del héroe cercado, de su respuesta cotidiana, Fernando leyó inéditos que, a mi parecer, suavizan el discurso de su eterna preocupación por el Mal como absoluto. David Hernández anda con el desamor a cuesta, la poesía cuenta lo inexplicable y Berlín 1945 es un precioso poema. Daniel Romero sujetó como pudo su miedo escénico, lo que liberó una voz conceptual que bucea. Nota: todos los poemas (33) fueron aplaudidísimos. Un sofoco. Problemas, tal vez, de un público demasiado familiar.  
De FB


A continuación, en la misma sala, y sin solución de continuidad nuevo acto. Presentación de Toma de tierra, de Federico Leal y de Obligación de Francisco J. Martínez Morán. Pudo haber heridos en el cruce de multitudes por el pasillo. Sala repleta, con poetas en pie, de pie. Dos presentaciones serenas y ajustadas en forma y tiempo. Precisas. De Roberto Loya y Christian Law. Federico Leal, cumplía 14 años desde su anterior libro, advirtió que jamás ha dejado la escritura. Leyó poemas levantados sobre sensaciones. Cavafíacos. Provocados por la necesidad del poeta de incorporarse a las provocaciones que los han hecho surgir. Temblor compartido. Caso distinto el de alcalaíno Martínez Morán, en plena fiebre creadora. Poesía de la música y del conocimiento. De cuido en la expresión. Hombre frente al hombre y frente al edificio de su naturaleza . Cierto toque a penumbra y a Virgilio. El color de acontecimiento se acrecentó al agotarse los ejemplares que el editor,  Juanjo Ramos, había dispuesto. La colección Los conjurados es un espejo en buen hacer. Detalle que la poesía necesita. Ya en el Navalosa, lugar donde se bebe y se exalta la amistad, Juanjo se disculpaba por no ser Chus Visor, anunciaba nuevos ejemplares y reía feliz en la noche en que los libros se agotaron.   

jueves, 21 de marzo de 2013

Tras el nuevo nombre del Papa, sigue la vida



Participantes en el homenaje abulense
a Vicente Martín.
Fotografía: MC Barri
En Ávila, siendo 13 de marzo, día de hibernal ventisca, José María Muñoz Quirós, poeta, quiso que la tertulia que semanalmente se reúne en El Episcopio, recordase la persona y la obra de Vicente Martín. Con la misma sencillez con la que vivió y escribió Vicente. Quiso que dos de sus amigos de infancia y adolescencia recordasen sus vivencias conjuntas, quiso que tres poetas se desplazasen desde Madrid para leer poemas en homenaje a Vicente (José Luis Morales, Ana Garrido y Francisco Caro), quiso que José Pulido condujera el acto de forma admirable, dijo que el próximo número de la revista de creación El Cobaya estará también dedicado a la figura de Vicente, quiso que los miembros habituales de la tertulia leyeran poemas escogidos del poeta recordado, y quiso que la familia estuviera presente. Todo se cumplió con gozo. Al comienzo del acto alguien elevó su voz para anunciar el nombre del nuevo papa, porque todo quedase en la memoria. La poesía, siempre la poesía. El efecto y las causas. Rubén (Darío), Francisco (de Asís), y los motivos del lobo.

Nicolás del Hierro durante su intervención.
Fotografía: Lidia López Miguel
La poesía y la fatiga son a veces términos que se desconocen. Lo sé cuando contemplo y hablo con Isabel Miguel. Sé que hablo en ese mismo instante con multitud de amigos. Centenares de amigos movilizados para construir revistas literarias reconocibles por su calidad. Si hace días hablábamos de Troquel, hoy lo hacemos de Álora, la bien cercada, de ya larga trayectoria, y de Bora, que va por su número 2. En ambos casos aparecen también de la mano de José María Lopera, el incansable poeta andaluz. Y agitador. El jueves 14 quisieron estar en el Ateneo para celebrar la aparición de Bora y leer sus poemas, Nicolás del Hierro, Pedro A. González Moreno, Cristina Cocca, Ana Garrido, Ángel Guinda, Zhivka Baltadzhieva, Laura Gómez Recas, Carmen de Silva, Rosa Jimena, José Luis Morales.... El acto fue presentado por Carmen Feito y Fran Portillo. Bora se caracteriza por añadir a cada poema su versión manuscrita del autor, además de procurar una presencia importante de poetas de otras lenguas. Infatigables Isabel y José María. Y los poetas, que no cejan.
  
Joan Payeras, segundo por las izquierda,
con los miembros de jurado tras la entrega
del premio Café Comercial de poesía.
Madrid es madre generosa para la poesía. Multitud de lugares públicos se ofrecen para el decir poético. El Café Comercial, lugar de encuentro donde los haya, ha levantado con Ediciones Vitruvio una fructífera colaboración que hace que cada viernes ocupen su salón de la primera planta (El rincón de don Antonio, lo llama Pablo Méndez) con actos y presentaciones de libros. Tal vez así surgiera la creación de premio de poesía Café Comercial. Sin dotación económica, pero con el honor de ser editado en la colección Baños del Carmen. Joan Payeras (Palma de Mallorca, 1973) ha sido su primer ganador. Su libro La luz y el frío, el escogido. Fue presentado con inteligencia y soltura por Raúl Nieto de la Torre, presidente del jurado. Luego el autor habló de la pretendida depuración de su lenguaje, de su cuidado para que no medraran palabras ociosas, de su voluntad, al constatar su curso, por escribir el tiempo como signo de felicidad, . Leyó algunos de los poema del libro, que allí mismo, sin esperar, se ponía al mercado (11 euros). Luego, los asistentes resistentes (Eduardo Merino, Aurora Auñón y Pepe Elgarresta entre otros), el autor, y el jurado, supieron de la generosidad y la elegancia de Fernando Vera, gerente del Comercial, que quiso celebrar el acto a pie de barra con sus amigos y clientes, agradecido de que le acompañen en la travesía. Ese fue el momento, en el viernes 15 de marzo, de la imagen de Joan Payeras con el feliz jurado, que ofrecemos.
..............

Pasado

Como si recorriéramos 
un estrecho pasillo a oscuras, 
desandando a tientas la memoria. 

Lo que queremos encontrar 
es todo lo que pasamos por alto. 
Lo que no importó entonces 
y hoy es imprescindible.

                                     Joan Payeras

miércoles, 19 de diciembre de 2012

La furia de diciembre (2)


Mira en El Comercial

Vitruvio decidió, viernes 14, cerrar el año con Mira, el cuarto poemario de Eduardo Merino editado en la colección Plaza Mayor. La poesía es vocación en Eduardo. Como los amigos. El café Comercial reventó su aforo. José Luis Fernández “Capi” dijo que en el libro vive una historia de amor sosegado, confiado y en esperanza. Que los poemas parecen escritos en el consuelo de una mano que no desfallece, a pesar de la amenaza que sobrevuela vida y escritura. Al bloguero también se lo parece. Tanto como aprecia el tono tranquilo, sin alharacas líricas ni estridencias desde el que está escrito. Sin dudas, Mira es un poemario sereno, escrito para el autor y para la mano que busca su mano a través del tiempo. Y desde el ahora. Soledad y compañía, dice Eduardo en uno de sus versos. Al terminar, un grupo de amigos como poetas invadieron la tarima con espíritu navideño para la celebración del nuevo libro.
Antonio Daganzo, José Luis "Capi",Rafael González, Francisco Caro, Eduardo Merino, David Morello (apenas rostro), Francisco Moral, Raúl Nieto, Ana Ares, Rafael Soler, Pablo Méndez y Miguel Cuerdo

GD en Velintonia

El actual exterior de Velintonia 3

Uno de los interiores
Es la tercera vez que se abre. 28 años y dos días después de la muerte del poeta. Y lo hizo para recordar a Gerardo Diego y su amistad con Vicente Aleixandre. La casa conserva a duras penas la dignidad. Vacía, vaciada, los muros intentan entonar recuerdos. El mundo poético sabe de las dificultades para convertirla en Casa de la Poesía, que lo fue durante 40 largos años por la sola voluntad de Vicente. Sin patrocinios, sin subvenciones. Alejandro Sanz, de la Fundación Vicente Aleixandre condujo el acto. Hacía frío sin ningún remedio. Habló Elena Diego, habló Pureza Canelo… leyeron poemas de Gerardo los poetas convocados. Hubo lamentos por el desinterés público para salvar la casa. Habló Amaya Aleixandre, sobrina del poeta. Hacía frío. Y parece que lo hará durante largo tiempo si las posturas no buscan encontrarse. A Javier Lostalé lo presentaron como la figura señera de la actual poesía española mientras él hacía un cierto gesto de contrariedad. Lógico. Todo en la mañana del 15 de diciembre. Y sábado.

Antonio en la madurez

Antonio Daganzo en un momento de la lectura
Él mismo lo confesó la tarde del lunes 17. Ha traspasado la línea en la que formalmente uno deja de ser poeta joven, aunque él es poeta y es joven. Antonio Daganzo suele respetar las formas. Parece que su lectura en la Biblioteca Regional Joaquín Leguina es, así mismo, la última que ofrece el circuito Poesía Joven de la CAM, según informó Javier Avilés, su responsable durante tanto tiempo. Y allí presente. Preparó con mimo Antonio su lectura, mezclando textos de sus cuatro libros editados, leyó con intensidad, con potente delicadeza, subrayando intenciones. Quiso que leyeran textos suyos poetas amigos como Fernando López Guisado, David Morello y Antonio J. Sánchez. La poesía de Daganzo ha llegado con su libro chileno Ll/amarse por encima de la noche a las puertas de un futuro iluminado. Yo sé que camina con pasos ciertos.

Troquel en el 1

Un aspecto de la sala
(Foto de Lidia Miguel)
 La revista Troquel, editada por el grupo del mismo nombre, ha entrado en su bautismo literario. La edición recoge los trabajos de sus miembros, al tiempo que invita a la colaboración de otros creadores. Su directora es Isabel Miguel. Activísima poeta que no duda en entregar parte de su tiempo a esta labor de divulgación. Es también responsable de Bora y de Álora, la bien cercada. Una persona como pocas. A salón lleno, se presentó, martes 18, en la Casa de Castilla-La Mancha. Leyeron sus aportaciones: Nicolás del Hierro, Pilar Blázquez, Valeriano Franco, Concha García de los Arcos, May Gracia, Juan Máinez, Carmen Silva, Alicia Wandelmer, Juan José Alcolea, Jorge de Arco, Fernando Fiestas, José López Ruedas y la propia Isabel Miguel. Carmen Feito ilustró con unos poemas de Machado. Piensan que seguirán con el empeño y que mejorarán su construcción.

Para celebrar el acto, el casi final del año civil, y el haber reseñado tantos actos como goles ha marcado Messi, Nicolás del Hierro, Davina Pazos y Elvira Daudet tomaron un vino con el bloguero. O viceversa.

miércoles, 26 de enero de 2011

Nueve días de enero

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Los que van del lunes 17 al martes 25, inclusive. Comencé escuchando a Alberto Infante. Otro aquejado, según confesión, de esa enfermedad llamada vatetardismo, con la que se dispone a convivir. Leyó poemas fundamentales de su tercer libro -también Vitruvio- con voz sosegada y envolvente. Su lectura era un plus para el discurso. Poemas al hilo de las cosas: de las emociones, de las lecturas, de los paisajes… Elgarresta y Soler me acompañaron en la escucha. “Los poemas de Massachusetts”, su libro de poemas más ambicioso, y último hasta el momento, se vendió bien tras sus palabras.

Continué el martes en el Círculo de Bellas Artes. La Biblioteca de Autores Manchegos presentaba su edición facsímil de los 33 números de la revista ALBORES, un sarpullido literario, digno y católico en el Tomelloso de finales de los cuarenta. Antonio Serrano, profesor, ha sido el impulsor y comentarista y la Diputación su mecenas. José Luis Loarce al lado siempre de cuanto de bueno ocurra en Ciudad Real. Asistieron los dos últimos colaboradores vivos: Julián Creis y Emilio Ruiz Parra (que habló). La sala concurrida de manchegos y otros. Buena idea.

Al descanso de miércoles, jueves de sesión continua. Por la tarde en el Ateneo “1 de Mayo”, leía, a sala llena, María Ángeles Maeso -conocida de tiempo, poeta siempre- una selección de sus poemas. Al tanteo elíptico de sus comienzos ha ido sucediendo una atención a la rabia social de nuestros días. Por la red circula una precisa reclamación de silencios por parte de todos los precarios laborales que son y serán. Búsquenla. De su último libro “Basura Mundí” extraigo el poema que finaliza la entrada. Por la noche, en el Ateneo del XIX, presentación de la revista ÁLORA, LA BIEN CERCADA, que dirige en Álora José María Lopera y en Madrid Isabel Miguel. Presentó Carmen Feito y leyeron casi todos: no había sitio para todos los madrileños. Noté el vacío de las voces de Antolín, Antonio y Alfredo, amigos míos. También la repetición anual de Miguel Losada, de María Antonia Ortega.

Viernes en San Lorenzo del Escorial. En su Cafetín Croché, en la bodega, presentando el número que LA HOJA AZUL EN BLANCO dedica a Luis Rosales. Ana y Juanjo, espléndidos en su puesta en escena. El calor de los verboazules, infatigables y animosos. La grata acogida de la anfitriona. El café, los versos. José Luis Morales leyó su emocionada despedida a Luis Rosales. Isidro, Hortensia, Antolín (ahora sí), Fernando, Anabella (en la imagen, su voz frágil cantando la Autobiografía rosaliana) y Vicente (tardío y pronto, acosado por el vértigo de la altura). Todos. Dos canciones castellanas de Guridi, interpretadas por Encarna Martínez Oliveras, nos despidieron. En la calle vivía el frío.

Y vuelta al martes. Ahora, 25. Antonio Martínez Sarrión, algo irritado con las prebendas de los políticos, tuvo tiempo para hablar de Albacete y de haikús, convocado como estaba para presentar el libro de Valentín Carcelén “Hilo de hormigas”. Cien haikús periurbanos, perirurales, escritos con tan delicada precisión que uno puede hacerlos suyos. Haikús seducidos por una delicadísima presentación editorial a cargo de Añil Literaria. Buen poeta parece este Carcelén. Todo en la tertulia Juan Alcaide que lleva Nicolás del Hierro.

¿No es demasiado?
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El amor en tiempos del despido libre

No se miran ni son animales.
Vienen del río de la vida
y son señor y señora del agua.

Berrean saturados de antiguo testamento.
Se huelen y en la punta del alma
reconocen un sabor
que la naturaleza fabrica en serie.

Se aprietan entre sí como las flores
del efímero mes de mayo,
con la fragilidad de los sábados en guardia.

Se husmean sabiéndose marchitables.
Se horadan con el grito de los gallos
que atraviesa tumbas,
el que llega de memoria
hasta aquí mismo
y me hace cerrar los ojos.

Se lamen, no pueden pronunciar
sus nombres. Ni sonreír
ni pensar en mañana.
Que es el tuyo o el mío,
pero no el de ambos.

De ellos no salen palabras,
sino agua.
Y esos sonidos
que la naturaleza fabrica en serie.
.

jueves, 25 de noviembre de 2010

Madrid en brasas, La Mancha es líquida

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Dicen por altavoces, por blogs y las esquinas que el ambiente poético en la capital de España está encendido. Encarbonado. Lo dicen entre otros EGT y Leo Zelada, que saben algo de esto. Me contradicen, yo lo notaba frío. Pero debe ser cierto. Lo de ellos, digo. Hace días Angelito Guinda se iba furioso, sin tomar un vino, a terminar un texto sobre poetas aragoneses, venía de la India ¿lectura x Cervantes? y acudirá raspado de tiempo a la presentación del número dos de El Alambique. Para él hay trabajo, excitación. Y para Porras y Cereijo, agobiados con la revista citada. Lavapiés, dicen, es el nuevo París literario, lleno de tabernas donde poetas de medio mundo se entrechocan. Leo Zelada ofrece a compradores un libro en donde los idiomas fluyen de verso a verso. La releche es esto. Por si faltaba algo, David Coll aventa un catálogo de métricas y rimas históricas, ejemplarizadas en poemas de su creación. ¡Qué falta hacía! Coll es el nuevo fenómeno creado por la generosidad de Basilio Sial. Verá presentada su rotunda propuesta por la ironía de LAdCuenca. Será el lunes 29, en lo que queda del XIX en Leganitos. Si puedo iré. La portada es antológica. No me resisto a incluirla. El momento puede que también.

Si Madrid es el fragor, la madre de todas las batallas, allí, en el mismísimo frente, estuvo hace unos días Isabel Miguel, poeta con quien quiero, leyendo poco, escueto, limpio, haciéndonos viajar hasta los interiores con su mirada. Sin estridencias y búsquedas subterráneas, sencillamente pasando, viendo, contando. Qué placer. Por oírla me perdí lecturas hernandianas de Soledad Serrano y Enrique Gracia ¿novedosas? Madrid es un verso encendido que diría Esperancita (perdón, ella dice suelto). Otras llamas fueron Pere Rovira y Luis Muñoz leyendo versos –catalanes y traducidos- de Marius Torres en Blanquerna. Marius también nació en 910 y murió solo y en la tuberculosis antes de publicar. De ahí su leyenda en su tierra natal, la lleidatana. O la lectura suicida y piconera de Pedro A. González Moreno en el hogar jovial de los Montesinos, con la sala a reventar y Marisa luchando por avivar la lumbre. Voto para que halle la leña suficiente con que mantenerla. Haces, auténticos haces, son los que amontona en su leñera Julio Mas, haces americanos, astillas de madera traducida, prontamente repartida por Calambur.
Madrid es una brasa. La Mancha líquida. El sábado 20 en Torralba de Calatrava, en su reciente Patio de Comedias surgido de la imaginación y de la voluntad de su alcaldesa, quince gotas poéticas se reunieron para celebrar el agua pasada y su esperanza. Luis Díaz-Cacho, solanero y Julio Criado, fomentan estas rogativas poéticas, necesarias, desbordadas. ¿Lloverá? La Mancha, bajo los pies, esconde el corazón del agua, el frescor de las voces. Muy cerquita, en Daimiel preparan un homenaje a su poeta. Y Matías Barchino, quijote del Juan Alcaide, manchego y madrileño, agua y brasa, pelea - siempre desde el sosiego– porque la lluvia no apague el más decano y prestigioso premio de la poesía ciudadrealeña. Este año atizó la lumbre con José Luis Herrera y su Cuaderno de Britania. Arde todavía.

En fin, la temporada, que dicen que se anima. . Noticias últimas: ya no es el lunes lo del libro de David Coll. Será cuando el fuego del futbol lo permita.

Del encuentro poético "Gotas de Esperanza" celebrado en Torralba de Calatrava.

De izquierda a derecha. En pie: Eugenio Arce Lérida, Juana Pinés, David de la Sierra, Teresa (alcalde de Torralba), Pedro A. González Moreno, Natividad Cepeda, Julio Criado (editor), Pilar Serrano Menchén, Juan José Guardia Polaino, Diana Rodrigo y Nicolás del Hierro. Agachados: Luis Romero de Avila, Francisco Caro, Luis Díaz-Cacho, Elisabeth Porrero, Santiago Romero de Ávila y Luis García Pérez.
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