Hoy que su cuerpo se consumirá de forma definitiva, quiero decir que pocas voces han sido capaces de transitar por y de trasmitir las emociones con la poderosa claridad de Elvira Daudet. Tenaz dentro de un físico frágil, encontró en la poesía, como también en los y las poetas, el bálsamo suficiente para revivir. Mujer enhiesta en dignidad, me honró permitiendo que la acompañara en la presentación de su Poesía Completa (Evohé, 2016) tarde, junto a tantas otras, en que fuimos felices juntos. El frío nunca volverá a ser violeta, doce rosas rojas te acompañan. Vuela Elvira. Puedes porque tú nos diste alas.
Todo está consumado, es hora del silencio.
Os di la entraña,
lo que tuve más mío y verdadero
en el extraño viaje
que me correspondió:
el frío violeta y el horror de la España
del grito sofocado por los ríos de sangre
que pudrieron mis ojos infantiles.
Los grumos del dolor inconcebible,
mis tres mejores versos, escritos al futuro
en la sangre más joven, más entera,
coagulada en las rosas fallidas del invierno.
Abrí sin compasión los labios de la herida
para mostrar el cráter de lavas destructoras,
la triste cordillera de cenizas
que invadieron la aorta y ahogaron el amor.
Es hora de callar, todo está dicho.
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domingo, 3 de junio de 2018
miércoles, 22 de marzo de 2017
¿Público versus lectores?
| Del blog de José Luis Martín |
Está el ambiente madrileño de homenajes poéticos. Y Gloria
Fuertes arrasa. Tiene pinta de ser tan popular y tan extendido como el de
Miguel Hernandez de hace siete años. No es fácil ser un poeta extendido, una
poeta extendida. Pero Gloria y Miguel lo son. En esa alegría estamos todos. Público y lectores. Como
está por Madrid, de paso y vuelta a/de Sevilla, el vasco Karmelo C. Iribarren y no nos fue
posible ir a escucharle. Su poesía en distensión está muy de moda. Dice El País. Y eso ha cabreado a muchos. Y ha enervado los ánimos. José Luis Martín incluido. Público versus lectores. El reportaje a toda página del diario de Cebrián duele a quien no lo tiene. Pero los poemas de Karmelo, tan amables, tan casi sin esfuerzo, no son mejores que antes tras el desparrame. Tampoco peores, no sean malos.
| Foto de José Luis Torrego |
Nosotros estuvimos
escuchando a Miguel Ángel Curiel, un poeta fértil, que a veces baja desde su
retiro lucense. La cita fue en Enclave, marzo y 15. Hasta él, que es español
nacido en Alemania hijo de extremeños, llega la generosidad inclusiva de la
Editora Regional de Extremadura que ahora maneja Eduardo Moga. Allí le han
impreso El nadador. Y vino a presentarlo a Madrid. Siempre lo hace. De forma simultánea Amargord
daba a luz sus Luminarias II, conjunto de apuntes a modo de dietario en donde
el poeta coquetea con la sugerencia del poema, sin atreverse a fijarlo. O tal
vez sí. Porque la poesía, si es conciencia del mundo, habita donde encuentra
calor, independiente siempre del habitáculo que le preparemos. Cuántos poemas
canónicos han escuchado sus pasos -los de la poesía, digo- alejándose. Me lo recordaba, ya en la calle y
con los fumadores, el poeta Raúl Nieto de la Torre, que pronto presenta. Allí, en la calle Relatores, voceaba José
Luis Reina Palazón su traducción de la poesía suiza contemporánea, que pronto tendrá lanzamiento. Antes, en el interior, Paloma Corrales, un puntito azorada,
pero tremenda en su decir, leía un texto de presentación que enaltece esta
actividad. Restallante. Un fulgor. Un texto cuidado que venía a jugar, cartas
contra cartas, con la poesía de Curiel. Un reto de pisadas complementarias. Un
elogio a la locura de ser poeta.
| Foto de MCBarri |
Poekas quiere decir poetas de/en Vallekas. Así, sin más. A
sus tertulias habituales suelen invitar a un poeta de referencia. El
jueves 16 estuvo allí Elvira Daudet. Qué distinta la lectura cuando se realiza
sin escenarios rigodones sino a la misma altura, cara a cara y sin micrófono. Encerrados todos
con un único juguete, el del temblor que la palabra pueda convocar. Elvira es
frágil de cuerpo y de acero su decir. Se ha ganado pulso a pulso el
reconocimiento presente. Leyó poco, no suele leer más de seis o siete poemas,
largos, de los suyos. Esta vez evitó el desamor como pretexto. Eso da muestra
de su alegría actual, y de su belleza. Los oyentes colaboraron con lecturas alternativas y/o
dramatizadas. Pronto será nombrada de forma pública poeta de referencia en el barrio y se
editarán, por Bartleby, 1500 ejemplares de la antología que le preparó Lastura
hace unos años. Porque se difunda. Porque el lector se convierta en público. Y viceversa. Que nunca viene mal en este oficio con voluntad -a veces- de secta exclusiva.
martes, 22 de noviembre de 2016
Un poema de Elvira Daudet: Autorretrato
Con este poema inició Elvira Daudet su lectura de ayer en Libertad 8
_________________________________________________________
Me llamo Soledad y estoy soltera,
quiero decir
que voy sola al abogado, al
médico
y consumo mi vida
de ventanilla en ventanilla,
en esa lenta droga llamada
burocracia.
Tengo dos hijos
a los que educo para hombres,
en la medida que una mujer
puede hacer hombres.
Tengo veintiséis años
y a veces, enfermo de ternura.
Estoy tan sola
que alguna vez me paro ante el
espejo
y me sonrío.
Otras veces, para no enloquecer,
me coloco las pestañas postizas,
los lunares,
me encajo la sonrisa
y ensayo
el pequeño suicidio del diálogo.
Todas las madrugadas
recibo la visita de un extraño
—siempre el mismo—
al que caliento la cama hace ocho
años.
Solo por esto me mantiene.
martes, 27 de septiembre de 2016
Ay, septiembre, primer fogonazo
Ay, septiembre, primer fogonazo, fin de la mansedumbre,
armazón de entelequias, mueres y apuntas lo por venir, el calendario furioso de
las lecturas, de las presentaciones.
Ay septiembre, Comenzaste para nosotros en Valdepeñas, con
la lectura de Antonio Hernández en
el Museo del Vino. Sábado 3 y de mañana. Precedida vino de un texto de Pedro A. González Moreno que dibujaba
con precisión las coordenadas del hacer histórico del poeta de Arcos. Su lectura,
ante una sala repleta, estuvo dominada por la cercanía. La palabra de Antonio
humanizó los textos ya de por sí hechos para la emoción. Uno de ellos ilustrará
una de las tinajas de la bodega A-7, jalonada de versos de poetas que han sido
premio nacional.
Elvira
En la mitad de todo, el fulgor de Cuenca. Luminosa de Júcar
y dignidad. Ocurrió tal y como anunciamos. Convocados alrededor de la
fragilidad sensible de Elvira Daudet,
un grupo numeroso de poetas y amigos acudieron a compartir verdad y palabra,
afecto y justicia. Es sabido que la excusa fue la lectura de la placa con su
nombre que honra a una calle de Cuenca. Un gesto, un abrazo del Ayuntamiento para con una de sus hijas. Era necesario que no pasara inadvertido, era
necesario vernos y verla. Elvira Daudet, conquense
de origen, hija de maestros, Mujer con eme mayúscula, atenta a su alrededor,
infatigable en el combate por lo justo, tan fuerte como tierna, acariciada
por un sol apacible y fraterno, recibió el cariño emocionado, emocionado, de
cuantos pudieron desplazarse. Amigos y poetas escucharon, bajo la placa, las
palabras de bienvenida de José Ángel
García presidente de la Real Academia Conquense de las Artes y las Letras. Sábado
y 17.
Julieta
miércoles, 14 de septiembre de 2016
Elvira Daudet y Cuenca
| Abrazada por Carmen Bermejo, Elvira Daudet en septiembre del año pasado. Foto. MCBarri |
Y el sábado 17, encuentro homenaje con Elvira Daudet en Cuenca, su tierra natal. La circunstancia que convoca es la visita a la calle que el Ayuntamiento de Cuenca ha rotulado con su nombre. Que ha dedicado a su persona y a su obra. Cuenca, como en tantas ocasiones, no ha sido insensible a la belleza.
Poeta, periodista y
novelista, Elvira Daudet, conquense de origen, hija de maestros, Mujer con eme
mayúscula, atenta siempre a su alrededor, infatigable en el combate por lo justo,
fuerte y sensible, viene agitando en torno a ella nuevas miradas de afecto y
reconocimiento. Toda esta nueva efervescencia brotó hace unos años, pocos, con
su lectura durante la segunda sesión del ciclo Hazversidades poéticas
que gestionaba con tino Jaime Alejandre.
El deslumbramiento por lo poderoso y la verdad de su palabra fue inmediato en una
nueva generación de amantes de la poesía. A partir de entonces, el seguimiento
de su obra y el aprecio a su persona no han hecho sino crecer. Hasta cercarla.
Conscientes todos de su frágil
físico actual, los actos se concentrarán -confiados en la benevolencia del sol
septembrino- en las horas centrales del día, Serán el abrazo y el tiempo breves, pero de tremenda intensidad. A las 12 visitaremos la calle y leeremos
la placa que guarda su nombre. Metal que la recuerda tanto para sus paisanos conquenses como para
los poetas de voluntad verdadera. En la sede de la RACAL se celebrará a
continuación el acto de las palabras. Porque las emociones hay que decirlas en alto, hay
que escucharlas a corazón abierto. Habrá luego momento para la confraternidad sedente de la
restauración.
En todo, convocando y
sintiendo, han estado de forma permanente Rafael
Soler, Jaime Alejandre y Rafael
Escobar. Gratitud a los tres por permitirnos expresar de forma conjunta
nuestro querer común con Elvira
sábado, 8 de noviembre de 2014
Elvira Daudet: fértil, indispensable
La antología editada comprende en 131 páginas 41 poemas sin
remedio, que cuentan. Cuarenta y una longitudes de vida expuestas al sol.
Memoria y alma. La luz del desengaño en primera persona. La lucha como
alimento. La voluntad de caminar erguida, la voluntad paciente de alguien que
ha ido contando los golpes. Aldeas de memoria. Praderas de algodón y de
desesperanzas. Poemas. Tormentas desplegadas. El miedo de ser. La decisión de
atravesar las puertas. 41 poemas. 131 páginas. En ellas, Lastura, la joven y
prometedora editorial que dirigen Lidia
L. Miguel e Isabel Miguel, han
volcado su voluntad de buen hacer, que es mucha. Ya desde la portada -un
almendro sin hojas florecido- se anuncia el descarnamiento y la belleza de
su interior. Hay que señalar que los textos ahora impresos han estado, por voluntad de la autora, a la consulta pública en la web de Alacena roja, en donde ha reunido más de 60.000 lecturas de todo el mundo. Las editoras mimaron (ese centro
de lilium, ese centro) el acto con detalles no acostumbrados para Mientras la luz. En todo hubo expectación
no acostumbrada.
Tras él leyó la autora. Leyó tras agradecer. Leyó
con seriedad sonora, transitiva, decidida a la comunión del instante. Ocho
poemas en directo. Desde Autorretrato,
de Crónicas
de una tristeza (1971) hasta Sin
cuerpo del desbordante Cuaderno del delirio (2012). Tensión
sin esfuerzo, le basta con ser ella para lograr el aire denso de las grandes
ocasiones, el aroma raíz, lo que conmueve. Tuvo la ayuda de su “hermano” Paco Moral que leyó Todo es aire, un poema profecía de 2010
en el que ya reclamaba los nuevos tiempos, los jóvenes que se avecinan. Los sentados,
los en pie, los del clavel, los de los libros de par en par, los arrobados
aplaudían cada poema. Alguno antes de haberse terminado; miren si no este vídeo
que grabó a pulso nuestra becaria. A mi lado, alguien nuevo preguntó ¿Qué tiene Elvira Daudet? Otro cercano
resolvió, tajante: Sabiduría y verdad.
Cualidades necesarias, decimos nosotros, para que la poesía deje de ser un
ejercicio formal y vuelva a ser, como decía Hölderlin, la religión primera de
la Humanidad. Busquen por ahí a Elvira, búsquenla en esos territorios, busquen el libro
aquellos que necesiten de la inteligencia, de lo íntegro, de la voluntad de
vuelo. Busquen en el papel de Antología poética1959-2012 aquellos que deseen saber en que consiste este premio o castigo
que supone la obligación de existir. Elvira es poeta, ha gozado, sufrido, ha tomado
muchos trenes, sabe ver y contar ese milagro que consiste en recorrer la vida. Y su impiedad.
Queda decirles que la lectura finalizó con aplausos en pie. ¿Recuerdan
ustedes algo igual?
lunes, 5 de mayo de 2014
Parece que abril....
Parece
que abril quiere morir con dignidad, me comentó el jefe cuando le comuniqué la agenda de sus
días finales. La redacción estaba alborotada con la cercanía del puente. Que
luego no ha sido para tanto. Cumple,
me dijo, tráeme noticia de lo que tienes
subrayado y puedes irte. Durante cuatro días callan los poetas. El ocio
culto cambia sus formas. El sol ya calienta, nos calienta. Treinta horas después
tenía mis folios sobre la mesa. Los retiene. Resulta que ahora quiere corregirlos,
visionar dice, porque últimamente ha sonado su teléfono en demasiadas ocasiones.
Y bastante airado. Dice que por cositas, que por gratuidades que se podían haber
evitado. Me dice: De lo esencial no he de
tocarte nada. Vale, le concedo.
Pero yo sé que no sabe qué es lo esencial. Lo digo porque a veces lo esencial suele
esconderse, sin que yo lo pretenda, en lo que él llama pasajes gratuitos.
| Alfredo y Cristina en el Círculo (Foto: MCBarri) |
Leyeron el martes
29 en la Casa de Castilla-La Mancha dos poetas a los que une una gran amistad: Cristina Cocca y Alfredo Piquer, miembros activos del grupo Aula de Encuentros. Tienen
su sede en el Círculo de Bellas Artes madrileño. Allí cultivan la poesía.
Realizaron lectura conjunta y alternativa, en general de poemas de largo
aliento, característica que también los une. Cristina, poeta de las emociones,
modificó en parte su tono melódico para dotarlos de mayor contundencia, Alfredo,
poeta del mar y de lo heleno, buscó en su decir la suavidad y el rumor del
oleaje. Si bien es cierto que no introdujeron demasiadas novedades en la elección
de sus poemas, si la encontraron en el presentador, Francisco G. Marquina, el cual anduvo por el hacer de ambos con envidiable habilidad y finura de análisis. Lo que se
agradeció. Como el regalo de los comentarios finales de Juan Pedro Carrasco y de Manuel
Cortijo, responsables de la tertulia, que todos cinco estuvieron en la
mesa. Numerosos amigos poblaban la sala.
| Elvira Daudet y Paloma Corrales en el Comercial (Foto Andrea Andreu) |
El aire se
alteró el miércoles 30. En la terraza del Comercial esperaban la hora Elvira Daudet y Paloma Corrales. Elvira presentaba a Paloma y un libro de Paloma: El
runrún de las palabras. Lo ha editado La Baragaña, editorial que lleva Jorge Espina, y que suele acoger
autores de conciencia crítica, poetas que se piensan no asimilados,
denunciadores sociales. Esto podía prevenir sobre la poesía de Paloma. Nada más
lejos. Elvira lo dejó claro desde el principio. Si es un primer libro tardío, lo
es porque la autora ha querido apurar la destilación de su lenguaje, la
decantación de sus emociones y estar conforme con la concreción de cada uno de
los poemas. Estoy con ella. Paloma es poeta volcada a la poesía, suya y ajena.
Son muy conocidas y valoradas sus entrevistas televisivas a poetas con fuerza y
actualidad. Pero ella es otra, única, su poesía tiene valor en sí. Es personal,
cuidada, íntima, de estilo hallado, potente, transitiva, nueva. Halla, dice,
conmueve, hace volver sobre ella. Leyó con temblor y segura esos poemas tan
suyos que parecen fragmentos de una suite, abiertos en sus principios y en sus
finales. Leyó mientras sonaba la guitarra de Chema Abascal. Tuvo
serenidad para introducir algún poema y la gentileza de dedicar dos de ellos a Rafa Soler y a Paco Moral, presentes. Como presentes estuvieron Gsús Bonilla y Roberto Menéndez. Luisa Navarrete, activísima Alacena Roja y emocionada, vino desde Murcia. El acto, 35 minutos, limpio y emotivo, fue grabado y puede verse aquí.
| Eduardo Merino y Víctor M. Carrascal (leyendo) (Foto MCBarri) |
Un poquito más
tarde, en La Tapa de Era, Fuencarral abajo, leían Eduardo Merino y Victor M.
Carrascal. No sabíamos que el local tendría vida efímera y con él el ciclo Bájate al sótano que conducía David
Morello. Este, hoy lo sabemos, fue el último acto poético. El pequeño local
estaba repleto como nunca. Eduardo, dueño de una poesía de construcción clara, nacida de la experiencia y crecida sobre la reflexión, leyó poemas
primeros, otros éditos y algunos en espera de serlo. Curiosamente, él, que no se prodiga, fue
padrino bautismal de Victor M. Carrascal, poeta oculto a la luz pública, que
duda, pero que emocionó con alguno de sus poemas y sobre todo en el último, leído
a petición de Esperanza, que es un cántico sereno a la muerte de su padre. A la
salida, José Luis Torrego, Ana Ares, Paco
Moral, Francisco Castañón, Carmen Bermejo, José Luis Fernández Hernán…,
dicharacheros, ocuparon la calle.
martes, 15 de abril de 2014
Antes de que diluvie
Dios, que por detalles así nos avisa que existe, ha
dispuesto esta semana de descanso antes de que diluvie. No hay sorpresa en
cuanto a la fecha, está señalado para el próximo miércoles 23 de abril. Lo del
día del libro se ha convertido para algunos en un nuevo diluvio, en un nuevo día
de poesía a brazadas. No tuvimos bastante con el pasado 21 de marzo. Ni con
Machado en febrero. La Comunidad de Madrid echa leña al fuego húmedo editando
un folleto sobre el blancor de la noche donde todos quieren estar. Maratones,
concentraciones, altavoces azules, púlpitos en ocho, quedadas… cualquier cosa
vale para el poetiqueo lector que se anuncia. Desde la ONCE al Gijón, del
Ateneo al Comercial… si no está usted convocado para llover: para leer, lleve
paraguas. Será el diluvio. No hay remedio. Un buen amigo y editor,José Luis Loarce, suele decir: Los poetas, de uno en uno. No le falta razón. Es la manera de no llegar calado a casa.
Nieves en la librería
| Un momento de la presentación Foto: de la Red |
Apurando las fechas, vino Nieves Álvarez desde Santander. Nieves
es amiga de Mientras la luz desde siempre. Vino a la librería Antonio Machado
del Círculo, que se está asentando en esto de las presentaciones como lugar de alto
caché. Nieves es poeta de vocación a más de atender otros edificios del arte de
la literatura. Termina de publicar, con Cuadernos del Laberinto, Desde todos
los nombres, tal vez el libro más suyo de todo lo hasta ahora publicado. Fue
presentado por Ana Garrido y Juanjo Alcolea que quisieron destacar el temblor
rabiosamente humano y el compromiso unamuniano con la verdad que el libro
contiene. Nace el libro, según se contó, de esta circunstancia: Nieves ha sabido
tarde, muy tarde, de la presencia de su padre durante muchos años en los campos
de concentración franquistas. En trabajos forzados. A esa conmoción siguió luego
una investigación. Y tras esta última la urgencia de la creación poética. Es un
libro sobre las raíces del dolor. No de uno en particular, sino del dolor de
todos. De un dolor del que muchos fueron o quisieron ser ignorantes. Dijo que
su padre respondió a este dolor con la alegría. Los poemas miran de frente a la
realidad. Su decir sincero produce conmoción. (Véase el poema He nacido muerta). Presentado ya en Santander y en Madrid,
pronto lo será en Ávila, Torrelavega, Alicante y Barcelona.
Ana Bella López-Biedma, voz que atiende, cantó tres veces la
hermosura.
De dos en dos
| Paco y Elvira. Lectura y atención Foto: de la Red |
Está de moda, tal vez para contradecir a mi amigo Loarce. Está
de moda leer de dos en dos, buscando suelo y/o cielo. Apoyo siempre. Alternativa.
En esta ocasión sin color de reto, sino en clave de hermandad. Sucedió en
Enclave Libros el viernes 11, a punto de bajar el cierre. Paco Moral, el joven
editor y poeta, quiso junto a sí la reaparición de Elvira Daudet. Sabe lo que quiere y
sabe la forma de conseguirlo. Tal vez soñó la exquisitez de su voz, lo rotundo
de su voz, junto/frente a la sonora fragilidad de Elvira. Lo consiguió. Un público
justo, a la medida y ya entregado rompió el tabú, la convención de lo selecto,
y no dudó en aplaudir y jalear uno a uno todos los poemas leídos. Paco y
Elvira, Elvira y Paco se alimentaban mutuamente. Brotó el calor, brotó la
comunión, quién los vio allí y así será imposible que los imagine por separado.
Apenas 20 poemas para quedar juntos en la memoria mía. Veinte, diez por poeta, suficientes
para cerrar, qué lejos enero, áureamente la estación y esperar el tiempo de la penitencia.
Tres ángeles vigilaron de cerca: Mara Troublant, Ana Ares y Cecilia Quilez (a
punto de nueva luz) para que todo funcionara. Luego hubo vino en plaza pública
con Carmina Casala, Eduardo Merino, Jorge Torres, José Luis Nieto, Aarón García
Peña, Antonio Capilla, Patricia Pérez, Jaime Alejandre, Alfonso Bresmez,
Alfredo Piquer… la vida.
::::::::::::::::
He nacido muerta
Yo, aunque no lo creáis,
he nacido muerta,
y decía mi padre
que hubo un tiempo
en que los niños y los hombres,
las mujeres, las niñas,
las personas mayores
-casi siempre-
nacíamos muertas.
Luego resucitábamos
-o no-
pero algunas
se seguían muriendo poco a poco,
de ciudad en ciudad,
de llanto en llanto,
de laberinto en laberinto.
Se morían de pie o de rodillas,
en el bosque, en la plaza,
en las trincheras.
Se morían de muerte artificial,
de tristeza congénita,
de repente,
de sobrarles la boca y el estómago,
de seguir vivas.
Yo, aunque no lo creaís,
he nacido muerta,
pero aquí me tenéis,
aún sigo viva,
intentando
no quererme morir
hasta el último aliento
del reloj.
Nieves Álvarez
lunes, 27 de mayo de 2013
Todos los días, to... dos.
¿Es esto crisis? Puede que sí, pero saturados. Hay miles
de intenciones deseando leer, leer. El jefe y la becaria se han tenido que
remangar y hundirse hasta los codos. No es posible atender a tantos frentes,
dice el jefe de los redactores, la semana ha sido, gota a gota, agotadora.
Chicos - anuncia el mandamás- esta semana que hoy comienza será de vacaciones. Viva –se oye, con alegría primera. Huyamos todos a La Mancha -sigue el jefe. Y con resignación
después.
| Ana Montojo, Julia Gallo, Juan Calderón y Maxi Rey Fotografía de FGM |
La primera en la frente para que nos libre… Así comenzaba
una retahíla religiosa-infantil de los 40. Que vuelven. No lo duden. Alienación
y garbanzos. Tal vez Ana Montojo y Maxi Rey hayan oído hablar de ello. Leían
ambos en Telefónica. Julia Gallo y Juan Calderón en el centro de la mesa, aquellos, como buenos invitados, en los extremos, sin querer molestar. Poco
público propio tiene está tertulia del grupo Tinta Viva. Una ligera ojeada
descubrió que los sendentes, además de escasos, era aportaciones de los poetas invitados. Leyó Maxi del mundo mágico de las montañas astur-leonesas, poemas que
articulan la relación agónica de la atracción y el pánico entre los femenino y
lo masculino. Hay originalidad. Ana Montojo respondió con publicados e inéditos que describen la tensión y el desengaño entre el hombre y la mujer, antagonistas encerrados en un mismo juguete. Fobias y filias. Noes. Síes.
Encantamiento y frustración. Maxi y Ana, magia y realidad. Lunes y 20. Un poco
después, en Libertad 9, los murcianos Alberto Caride y Tono Clemente llenaron
la sala de carnalidad poética y precisión en el tacto de las seis cuerdas.
Magnífico acople.
El martes, Almería. Quiero decir la voz, digamos que
entrañable, de Aureliano Cañadas, poeta siempre Y al que la poesía siempre perdona. De él guardo el encanto lector de su
Cuerpo celeste, poemario que editó Poeta de Cabra. Leyó principalmente de su
nuevo libro, Diamantinamente, premiado en Navarra. De él explicó que trata sobre el silencio de Dios y el revoloteo del diablo. Dejó clara su simpatía por el segundo y esas cosas. Pidió perdón varias, varias, varias veces por si alguien
se sentía ofendido por su descreimiento. La conocida buena educación de
Aureliano, que viene de pasar días difíciles. Presentado por José María
Herranz, atendió después, con su cortesía habitual un animado coloquio, en
donde no intervinieron los poetas José Luis Morales ni Ezequías Blanco, allí
presentes. Tampoco lo hicieron Javier Díaz Gil ni Alma Pagés. Todo esto fue martes 21 en la Casa de La Mancha. Allí, Manuel Cortijo
dirige esta tertulia. Más poblada.
Las mañanitas de los miércoles 22 no suelen ser demasiado
usadas. Esta vez sí, y con provecho. Jorge de Arco, el responsable de Piedra del
Molino, sacó pronto a las gentes de su casa para que llenasen a reventar la sala
de la Real Academia de San Fernando. Aunque
parezca extraño, sí es posible desarrollar un acto de forma elegante y cordial.
Sí se puede. Aquí se hizo. Homenaje al ilustrador de este número 18, Luis García-Ochoa,
académico. Jóvenes a los 92 años su persona y sus trazos. Se leyeron, bien, los
poemas. Pocos, escogidos. Bonet Correa presidió el acto. Se obsequió la
revista, modelo de calidad: poemas inéditos, poetas jamás repetidos. Y llena,
esta vez, de buenos poetas manchegos: Eugenio Arce, José Mª González, Juana Pinés,
Santiago Romero de Ávila, Paco Jiméz Carretero, Alfonso Ponce, Julia Rivero… Hubo
vino-tapas, obsequio de los organizadores. Muy charlador estuvo Alvaro Fierro. Daban ganas de quedarse a comer por
allí cerca. Las poetas Teresa Núñez y Ana Garrido lo provocaron.
| Paco García Marquina Foto: T. Velasco |
| Elvira, Fernando, Evaristo, Rebeca y Alfredo Piquer Fotografía de FB |
| Ana Bella (Foto de MCBarri) |
Llega la feria, nosotros nos vamos.
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Maxi Rey
sábado, 27 de abril de 2013
De correpoetas
| El editor Pablo Méndez escribiendo su elogio |
Pero aplaudan, coño. Quien así rogaba y exigía no era otro
que Joan Margarit, premio nacional de poesía, tras leer uno de sus poemas. Sucedió
en Blanquerna el 24. Me lo contó el jefe, que ante la abundancia de actos quiso
echar una mano. A sala llena, hizo lectura completa en castellano. Y toda ella
en pie, con lo cual no fue preciso recurrir, como suele, a levantarse para
reforzar emotivamente el final de los poemas. No puede con el silencio. Madrid
estuvo animado la tarde anterior, la del martes 23. Claro que, pocos y además repartidos, los actos
no lucieron demasiado. Más humildes, poetas de Verbo Azul hicieron lectura pública
en la librería Cervantes y Cía, de Manuela Malasaña, lugar a donde volverán. Los
Vitruvios doblaron. Primero en el Comercial, su actual casa expositiva, y luego
en Fuentetaja. Iniciaron un blog en donde los presentes escribían elogios, escribían de lo bueno que
es el libro por ser libro y de los beneficios que su lectura aporta al individuo y a la
sociedad. Original. Tierno.
Listos
El miércoles fue día 24, y no 4 como se empeñaron los
alemanes. La animación del martes se tornó expectación y decepción de forma
sucesiva. Pero la poesía no entiende de Borussias y cuatros a unos. Los más
irreductible asistieron a un espectáculo que parecía diseñado para el éxito,
del que ya se tenía experiencia. El grupo A3 formado por Elvira Daudet, Carmina
Casala y Paloma Corrales leían en Libertad 8. Un público selecto, serenísimo,
disfrutó de poemas leídos con el magma de la sabiduría. Hay mucha tensión poética
en la voz de temple con que levanta Carmina sus poemas elegíacos y/o
desengañados, esos poemas que cuentan el roce, y su desgaste, de la piel por
los días. Cómo hay emoción en Elvira Daudet, de quien tanto hemos hablado en
Mientras la luz y que levantó el aplauso –sin pedirlo, sin rogarlo- tras concluir
su poema deuda con Paul Celan. Sus devotos echaron en falta (según dijeron luego) poemas
inconmensurables de su libro El don desapacible. Terminó la lectura Paloma Corrales,
voz en carne dibujada. Leyó poemas escrupulosamente construidos, limpios, donde
la sugerencia dejaba paso a la posibilidad. Todo parece convocado, todo esperado
y todo hace que el poema quede abierto hacia la vida. Bellísima sesión. Presentada magistralmente por Jaime Alejandre..
| Elvira Daudet, Carmina Casala y Paloma Corrales |
Ya
Como ahora son los viernes los días elegidos, se colman de actos. A veces obligan
a esfuerzos que parecen no propios de humanos, sino de correpoetas, esos seres
extraños que asisten y asisten sin fatiga. El 26 de abril fue uno de ellos. Ocurrió que la Galeria Suñer, de
la calle Barquillo, fue la elegida por la colección de la Universidad Popular
de Sanse para dar fe de su existencia. Allí estaba la mano cordial de Guadalupe
Grande moderando un coloquio con Félix Grande y Antonio Hernández como figuras.
El compromiso del poeta con el mundo que le asedia y el impacto de la crisis
actual sobrevolando las conciencias. Terminó Antonio Hernández recitando un
poema de Alberti en que el poeta derrotado reta a la niebla con la alegría. Un
cierre magnífico. Se presentaba la edición de los cuentos completos de José
Hierro.
| Ana Ares en Odisea |
martes, 26 de febrero de 2013
El placer de sentirse espiado
Nombrar es crear. Es bien sabido. Silenciar lo que existe
¿es destruirlo? El jefe lleva unos días rumiando la pregunta, remendando respuestas.
Hablo en términos poéticos. Él sabe que es difícil distinguir, en ocasiones, caos
y razón. Un solo nombre puede envenenar mil sueños. Otras veces callar es el
mejor sinónimo de mentir. ¿Qué hacer? Cualquier sugerencia es al tiempo
bienvenida y al tiempo rechazada. En esto se distrae. Mañana será peor. Los
tiempos son convulsos. Mientras resuelve, procura por el redactor. Durante
estos días, hemos sido estrechamente vigilados por la brigada poético-social
que organiza el despacho de detectives Moralares, con el que ha contratado.
Durante tres días consecutivos hemos sentido sus voces fraternales, sus
sonrisas. A veces vigilancia y amistad son palabras que se llevan bien. Suelen
terminar juntas en los bares hablando de revolución. Aplazada, claro. Como toda
la vida. Nombrar o no nombrar es cuestión escolástica.
Primero
| Antonio y Pilar |
Este lunes, señalado con el 18, decidimos estar en el Ateneo.
Fue algo íntimo, especialmente buscado. Ni siquiera la tozudez altisonante de
Antonino Nieto pudo romper el ambiente. El poeta, el sevillano Antonio J.
Sánchez, publica su segundo libro, que ha querido de homenaje amoroso a Madrid,
a la ciudad que le deslumbró, que le deslumbra desde hace 4 años. Él vive en
Móstoles, pero habla de Madrid. Ha publicado Leyenda Urbana, 58 páginas
abiertas a la agitación de una ciudad, a sus señas de identidad callejera, a
sus sabores y sonidos, a los trenes, a los meses robados, al azar de Sabina.
Antonio estaba contento de presentar su libro en el Ateneo, tal vez por eso
invitó a sus amigos a leer con él –una moda, parece- y en especial a Paco Moral
y a Antonio Daganzo. La sorpresa final, de la que todo quedó impregnado, fue la
lectura conjunta con Pilar. Pilar es su amor. Leyeron el poema que contaba la
frescura del encuentro (primero). No ocurre muchas veces. Intimidad serena y compartida.
Gracias.
Segundo
| Alejandro Céspedes |
Un hombre solo. Un poeta solo junto a una pantalla. Un
lector frente a un libro. Una sala repleta. Expectación. Alejandro Céspedes y
la libertad del títere. Sala Fernán Gómez II. Bajo Colón. Un aparte en el
misterio, en la historia de un libro que fue negado. Topología de una página en
blanco. Alejandro comenzó su escritura, le oí decir, tras una discusión
sobre los límites de la creación poética. Sobre la capacidad del lenguaje para
la concreción. Y del papel del lector para soportarlo. Dónde y cómo. Es la
tarde en punto, las 20 horas de un martes 19. El vértigo y la desolación ocupan
el territorio de un escenario oscuro y limpio. Un hombre solo durante 46
minutos. Un hombre como otro cualquiera. Un poeta. La sala es nuestro espejo.
La voz es densa, instrumento, es un potente susurro. Una oferta. Lee mientras
en la pantalla desfila el aire, personas, paisajes, cercado todo por la
incomunicación. ¿También por el deseo? Planos horizontes, duros en su blancor. Hay
un pozo.
¿Son un pozo las páginas? Un proyectil sin alma, lento, que atraviesa. Alejandro lee y es exacto. Quietas miradas. La soledad como espejo en donde verse. Nadie respira. Como síntesis dialéctica de dos soledades. La voz transita también a nuestra espalda. Los pájaros caen tras ser ametrallados. Será difícil volver a escribir después de un texto como este. Él lo sabe. Y lee. Espera. Hay un plano final en el que un títere corta, ve cortados, uno a uno sus hilos, las palabras. Conoce su derrumbe. Un hombre solo para ordenar la nieve. La imposibilidad de ser. De ser feliz. ¿Por qué? ¿Para qué el engaño de escribirnos? ¿Cuándo el apaciguamiento?
¿Son un pozo las páginas? Un proyectil sin alma, lento, que atraviesa. Alejandro lee y es exacto. Quietas miradas. La soledad como espejo en donde verse. Nadie respira. Como síntesis dialéctica de dos soledades. La voz transita también a nuestra espalda. Los pájaros caen tras ser ametrallados. Será difícil volver a escribir después de un texto como este. Él lo sabe. Y lee. Espera. Hay un plano final en el que un títere corta, ve cortados, uno a uno sus hilos, las palabras. Conoce su derrumbe. Un hombre solo para ordenar la nieve. La imposibilidad de ser. De ser feliz. ¿Por qué? ¿Para qué el engaño de escribirnos? ¿Cuándo el apaciguamiento?
Tercero
| Elvira Daudet |
El miércoles, 20, la colección Intravagantes organizó, en la
cueva de la Librería Fuentetaja, una lectura de Cuaderno del delirio, esa
crónica enamorada del desamor que Elvira Daudet escribió, guardó, y desde hace
dos años es un caudal. Casi 60 cómplices bajo los rojos
ladrillos de una bóveda. El alivio de un acto sereno en su presentación. Después
leyó Elvira. A veces me pregunto cómo puede. Es un libro que desgarra el silencio. ¿Cómo
puede narrar así un abandono, el frío de su instante? Lo presentido no disminuye,
nunca, por ello su dolor. Sí queda, como en los versos de Wordsworth, belleza en el recuerdo, París.
Pero también, y mezclada con ella, como detonaciones, aparece el rastro de la angustia rebelde, la
insumisión y el daño de lo ido, los mimbres donde conspira el áspid de la
memoria. Elvira, que en el poema sabe controlar el potente rigor de sus
emociones, que lo dosifica para el lector, hizo una lectura adulta y viva. Apenas
siete poemas le bastaron para contar lo que fuera esplendor en la hierba y cuánto hay de irrevocable en las balas de su final. Luego, apenas el aroma de las
cosas que conocieron a los amantes, apenas el camino que regresa a los hielos de la vida, apenas lo que grita que la única vida posible es sentirse
en la hoguera. Elvira, que dudó primero, que tembló después en la lectura de
dos de los poemas, tienen el don de inquietar con la autenticidad de la belleza.
Así me lo dijeron Paloma Corrales, Tomás Rivero, Alfonso Brezmes, Jorge
Gartorrego. También los inspectores Paco Moral y Ana Ares una vez que agotaron su misión..
viernes, 30 de noviembre de 2012
Martes, miércoles, jueves... noviembre
(Dijo: Lo primero es antes. Yo sé
de su origen rural y su imposibilidad para decir prioridades. Lo primero es… la
labor de recogida del fruto invernal por excelencia; antes… que el tiempo que
se dedica a la labor del visiteo poético. Y así se hizo. Es tiempo de
claudicaciones. Aunque puede que en esto
tenga el Jefe razón. Dijo que no hay mejor poema que garrafas colmadas con óleo
arbequino. Y añadió algo sobre la superioridad del esfuerzo físico sobre el
intelectual. Nunca discuto, pero me agrada la rutina, la vuelta a los desfiles
de presentaciones y lecturas, a los amigos, a las cervecerías).
27 y martes
28 y miércoles
| Elvira Daudet y Rafel Soler en un acto anterior, en el Ateneo |
Plato fuerte. Ediciones Evohé
presenta su colección Intravagantes. Dos títulos la inician. Dos
extraordinarios textos: el poemario Cuaderno del delirio, de Elvira Daudet y la
reedición de El corazón del lobo, novela de culto, de Rafael Soler. Siempre
digo que hay que tener cuidado en las presentaciones con los presentadores: a
veces aprovechan un público que no es suyo para liberar obsesiones. Estuvo
extravagante y catastrófico Ramón Irigoyen, preocupadísimo por el desuso de la
pausa versal; y rigurosísimo en la denuncia de modas insustanciales, al tiempo que excelente analista, Jorge Rodríguez
Padrón. Impecable Elvira en su lectura
de unos poemas que impresionan por el dolor desencantado de donde nacieron y por la
finura del discurso que los sostienen. Qué gozo para la sala Manuel de Falla de la SGAE, repleta de público. Impecable y emocionado Rafael Soler, escritor que se la
juega a cada línea, en una novela testigo de la época de nuestro primer
descreimiento, y cuyo lenguaje nos permite reconocer el adocenado en que
vive la narrativa española actual. Dos textos que apasionan, pero a nuestra
opinión injustamente tratados por Juan Pedro de Gaspar, responsable de la edición.
29 y jueves
Lección psicoanalística en
Libertad 8. Sin diván. Un sosegado e inteligente Julio Santiago procuró que
Juana Vázquez hablase, ante un publico amigo, de las claves de su infancia y
adolescencia: un padre liberal y adusto, una madre quejosa e indecisa, un
ambiente pueblerino, castrante y un amor imposible, seminarista:
todo para la vivacidad y la tristeza de una niña llamada Juana Vázquez Marín que quería ser poeta. Dijo
también que el libro Tiempo de caramelos, 15 euros, surgió para ahorrarse las
carísimas sesiones con el psicoanalista. Apenas se habló del libro, ni de la poesía
que contiene. Julio Santiago condujo la entrevista en busca de los miedos y los
deseos. Y estuvo acertado. Juana habló con el acierto de una enorme sinceridad. Rafael César Montesinos, Aarón García Peña y Javier Lostalé lo oyeron
todo, aunque me temo ya se sabían la historia. Todos escuchamos con atención la
lectura de los tres o cuatro textos que
cerraron el acto.
lunes, 15 de octubre de 2012
¿Ya es otoño?
| Almudena Guzmás firma un ejemplar a José Luis Nieto |
Elegante siempre. Siempre cercano. LA de
Cuenca presentó la poesía reunida de Almudena Guzmán que ha editado Visor sin
abusar de la palabra. Como siempre, acompañando. Sencillamente estando. Este
blogero estuvo junto al poeta José Luis Nieto en la presentación. La poeta de
Usted y de Zonas comunes leyó poemas de cada uno de sus libros. Lo hizo entre
dudas y convicciones. Ocurrió en la Residencia de Estudiantes el jueves 5. El
viernes 6, en la librería Arrebato de la calle La Palma, los asistentes
permanecían en pie o sentados en el suelo. Apenas existen sillas. Viktor Gómez,
director de una de las colecciones de Amargord hacía triple presentación. Dos
asturianos: Julio Obeso y Ricardo Pochtar y un valenciano Pepe Máiquez. Todo
con cierto aire alternativo. Buscadamente alternativo. El blogero estuvo con
Antonio Crespo Massieu. Y escuchó con
deleite a Cecilia Quilez, exquisita cuando hablaba del libro de Obeso.
| Antonio Daganzo |
La semana de la Fiesta Nacional trajo a esta
redacción noticias de amigos. Antonio Daganzo, el poeta de Arganda, presenta en
Madrid el libro Llamarse por encima de la noche. Un poemario en que el autor se
asoma al borde del pretil que supone el compromiso y decide aceptarlo. El libro
ha sido presentado durante reciente el invierno austral, en Chile, editado por Ril. Es poemario de madurez y riesgo, de alegría aceptada, de viajes físicos e interiores en
donde la belleza es una provocación. Como lo es el desconsuelo y el ansia de
vivir –y no hay contradicción- en la antología que Alacena Roja presenta de
Elvira Daudet, cuya lectura recomendamos (pinchad aquí) tanto para sus admiradores como para
quienes no conozcan las maneras de decirse, tan contundentes como
insobornables, tan de recia verdad, como son las que usa esta experiodista conquense,
ganada definitiva y afortunadamente para la poesía.
| Pedro A. González Moreno, José Luis Cabezas, Nicolás del Hierro y Manuel Juliá en el acto de Piedrabuena |
Semana que continuó con la presentación en
Piedrabuena, su pueblo y el mío, de “El color de la tinta. Poesía 1962-2012”,
la obra reunida y seleccionada de Nicolás del Hierro, editada por Vitruvio, que ha estudiado y
prologado Pedro A. González Moreno. El salón estuvo lleno hasta las cachas. Al
citado Pedro A. se unieron los poetas manchegos Manuel Juliá, Natividad Cepeda,
José María González Ortega, Juana Pinés, Elisabeth Porrero y Davina Pazos, que
leyeron poemas del libro. También Mari Carmen
Matute, Presen Pérez y Esteban Rodríguez Ruiz. El acto estuvo conducido por Félix
Ortega. Todo ello la tarde del 12. La tarde el 14, el blogero asistió a la
entrega del premio de poesía mística en honor a Santa Teresa. Dos poetas,
amigos de este blog, fueron premiados: Jorge de Arco y Cristina Cocca, ambos
leyeron espléndidamente sus trabajos dedicados a la santa abulense, con
seriedad, con clase. Alzándose sobre un acto propio de juegos flores años 40. Antes
que ellos hablaron dos obispos. Tres pendones cubrían el fondo de escenario.
Todo en Malagón, lugar en donde fundó Teresa. Cosas.
| Cristina Cocca y Jorge de Arco en el acto de Malagón (Ciudad Real) |
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