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jueves, 12 de septiembre de 2024

Carta pública a y un poema de ANTONIO DAGANZO

 




         La barca parte ya. / Que sea suave el viento, benigna la memoria. / Y que en la luz vivamos. Con este deseo kavafiano, pleno de consoladora calma, se tiñe este tu décimo libro de poemas, Antonio Daganzo. Después del impresionante La sangre Música, no era fácil acudir al nuevo encuentro con tus lectores. El viaje, la nueva ruta a Ítaca, aprovecha los aires ya explorados y añade audacia y riesgo a la aventura. No hay otra llegada sino a uno mismo. Desde Mientras viva el doliente, que tuve la fortuna de poder presentar hace unos años, tu riquísimo mundo interior, forjado tanto en adversidades como sacudido por la atravesada noche del amor, no hace sino enriquecerse a través de los senderos de la introspección. Y del despliegue. Una indagación que va contigo siempre en busca de los otros, de ser compartida y trascendida en compañía. No otra propuesta eres sino un corazón en desvelo que escucha. Que teme porque se ofrece, que espera porque da. El murciélago entre fuegos de artificios —quién el murciélago— no es otra cosa sino la intimidad del poeta rodeada por los ruidos de mundo, por los ritmos del mundo, y que solo un oído tenso y delicado como el tuyo es capaz de cerner y discernir; y que solamente una mano certera y delicada, la que te conoce, es capaz de dejarlos huella en papel. El libro no es otro asunto que una declaración expresa y calma de la voluntad de resistir, de la tensión que supone continuar en el riesgo de la certeza, la auténtica, la que consuela. Tu libro no es otra cuestión que la sabiduría del amor, como jácena que sostiene el edifico de la existencia. El amor por, con, en. No importa si el pasado, el presente, el sostenido, el que se espera. A veces sucesivos, a veces confundidos, pero sostenedor siempre del poema. Lugar donde reside el deseo de belleza que contienes y te contiene Y que para el imaginario transitivo que comporta la dualidad autor-lector, ofreces en la palabra Occitania, tan génesis: No podían saber / que la mujer que amo / resucita en mi pecho a cada instante / la Occitania.

      Escrito desde un yo poético múltiple —desde el nosotros hasta el singular de la primera persona pasando por el tú autorreferencial— la voz atenta, tierna y maestra del hombre que te soporta traza poemas de suma precisión, poemas que nacen de experiencias soportadas, de emociones sentidas o futuras, del roce con las artes y la creación. Una voz que, sin la tentación de lo confesional, bordea, y cae, voluntariamente y en ocasiones, en lo testimonial. Ni un solo verso está escrito por hábito, por ser oficio, sino que vierten verdad, y acarrean vida vivida o sospechada. Una verdad con el matiz medido y con el velo tul necesario, para convertirla en decir poético, en poesía. Así comienzas el poema “Manuscrito”: Aquí te tengo, / escrito a mano, / y así te llamas manuscrito, y lodo y alma.

      Tendré la fortuna, espero, de oírtelo leer el próximo 25 de septiembre, tamizadamente o no, y será un placer. El libro ha sido editado, como el anterior, por la hispano-chilena RIL, tu casa. Con enorme cuido, lo que es destacable entre tanta dejadez.

***

Un tren cruza el crepúsculo

                         Para Nuria de Cos

Inabarcable el cosmos,
vertiginoso el cenit,
el horizonte como un dios por venir
y, sin embargo,
este tren que ya cruza
los olivos de fuego del crepúsculo
parece más veloz y transparente
que todo el universo.
 
Como un poema
en el cielo de sangre
que llamas corazón.

viernes, 16 de abril de 2021

Carta pública a y un poema de Antonio Daganzo






          Querido Antonio, qué bien te sienta la conexión chilena. Recuerdo aquel “Llamarse por encima de la noche” pleno de gozo y esperanza que ahora cumple 9 años. Has vuelto a editar con RIL, la prestigiosa editorial que ahora tiene sede española… y qué bien te sienta. El libro que tengo entre mis manos en una joya física, estética y poética. Y una sorpresa. Te he leído con avidez y sorprendido. Bien sabes que conozco toda tu obra, que incluso hubo un momento de convergencia con “Mientras viva el doliente”, pero este libro, este La sangre Música te inaugura, no sé si lo sabes. No se trata de la ausencia de continuidad, quedan en él tus estilemas, faltaría más, pero es preciso que sepas que en él trasmites una nueva mirada, una nueva decisión a la hora de encarar el poema. Tanto en el fondo como en su formalidad; tanto en el qué como en el para qué, dos preguntas esenciales en un poeta. Qué evidente la necesidad de escribir estos versos. Con qué resolución manifiesta estableces las razones emocionales y los estadios sucesivos de tu vivir. Aquí, en mitad del camino de la vida, escribiría con Dante, cuando nos es precisa la estrategia de plantarnos ante nosotros mismos –tal vez también ante los demás– y decir dónde estamos y decir hasta dónde nos sabemos. Y añadir que desde ese ecuador la vida sigue abierta. Nunca te he leído tan de corazón extenso. En “La sangre Música”, que fluctúa entre testimonio y confesión, hay una respuesta clara a los que se preguntan para qué sirve la poesía. Son seis poemas de los que provocan, largos, con la carga literaria precisa y exacta que acompañe las introspecciones, las extraversiones que los sazonan. No son seis poemas vómitos: son seis poemas entrega, escritos desde una pulcritud vigorosa, que, créeme, te inaugura en tonos y modos. Seis poemas en donde supones interlocutores con quienes repasar cuentas, dejar claro. Seis poemas-río en los cuales la infancia, la enfermedad y el dolor, los proyectos, el amor, orígenes y futuro, los otros, configuran los territorios desde donde contarte de raíz, para contarnos a todos las razones, las posibilidades, tus respuestas vitales. Seis poemas que van derechos, abocados, a finalizar con la palabra Música (en mayúscula) que para ti –lo saben quienes te conocen– no es nunca refugio sino destino, lugar y centro de la búsqueda, de equilibrio y futuro. ¿Seis poemas precisos? ¿Seis poemas sanadores? Tengo la impresión de que no son poemas en busca de lectores, aunque todo libro impreso los pretenda, sino seis personajes en busca de su autor. Quisiera oírtelos leer porque sé que volverán al sitio de donde nacieron, que los leerás para ti mismo. Esa reciprocidad es el lacre que garantiza la autenticidad de la poesía, requisito indispensable para que lo sea.


          Qué bien has hecho con aprovechar esta conexión chilena que añade dignidad editorial a la dignidad de tu poesía. Y qué bien Eleonora, responsable de RIL, con quien coincidí en una lectura, en aceptar este reto tuyo. Por razones de espacio, elijo para los lectores de Mientras la luz un fragmento. El esperanzado del poema que cierra el libro. Mi abrazo.

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Sí. La hora avanza. Debemos regresar a nuestro pueblo.
Al pueblo donde supe y sé esperar
la nostalgia que miente, la más lenta esperanza
de temblar,
otra vez,
al sol de una sonrisa.
Esa pasión de otrora, hazaña del abismo,
ha fecundado el tiempo para siempre.
La ardorosa verdad del entusiasmo
nos atrae adelante,
nos ama con locura.

Madrid, Galicia, América,
todo cuanto haya de venir
subirá con nosotros a ese autobús de hoy,
que es el de ayer;
donde quizá unos ojos de generosa almendra
prosigan su ternura de vernos en el mundo.
 
Mis testigos,
mis hermanos de luna en la fiebre del canto,
hemos ganado el alba.
 
Al fin nos decimos con todas nuestras noches:
sobre el alma galopa
fuego de sangre sabia.
Toda la sangre Música.

sábado, 26 de enero de 2019

Las poetas, los poetas, Tour Madrid, enero y 2019.


      A pesar de los Uber clandestinos, de que no pagan impuestos, del Madrid trabajador sintaxis, de tanto desasosiego, la poesía mueve, nos mueve, revuelve, agita, convoca, levanta, llama. Y vamos. Hacía tiempo que no lo contábamos. Sepan que el Jefe está contento,que hoy le han pagado, en cash, sus primeros derechos como autor. La becaria, incrédula, lo ha contado varias veces. Escribimos esto para no soportar semejante visión.

Paloma Corrales
(Foto: Esther Muntañola)

      Hizo Berta Piñán una presentación ajustada y brillante. No tanto del nuevo libro de Paloma Corrales, Tratado de invierno, para lo que se llenó el Comercial, sino de la poesía personalísima de la autora, de la manera aparentemente liviana con la que dota de enorme densidad a las palabras. Paloma las deja solas, sin vestir, sin adjetivar apenas. Solas para que defiendan los nuevos significados que les propone. Para la sorpresa. Poesía enjuta, sensorial, sensual, delgada. Berta habló de su delicada astucia en el juego de los pronombres con los verbos. Una poesía que siempre parece preocupada por el acto de la creación y su enigma. Que nunca olvida los momentos emocionales de quien la escribe. Una lectura pausada y una guitarra, la de Chema Abascal, que tiene la virtud de desparecer cuando crece el poema, hicieron juntas el camino. Habló MA Curiel como director de la colección Amstel que edita Amargord. Fue lunes y 21.


(Foto Librería Alberti)

        Uno dos y tres, tres bande… maestros en el ruedo de la Alberti. Venían de la mano a presentar sus ejemplares de poesías completas que ha preparado para ellos Austral. Los tres alabaron su físico: pesan poco, son muy flexibles y tienen un precio al alcance. El libro con todos los poemas vale menos que mi último libro exento publicado, dijo Joan Margarit. Y los otros asintieron. Antonio Jiménez Millán es granadino-malagueño, amigo y compañero de clandestinidad de Luis García Montero. Razones que le hacen visitar Madrid y la Alberti (estuve en la anterior) con frecuencia. Es poeta aseado y un poquito previsible. Luis se mostró dicharachero y cordial, cómo no, y amable como anfitrión. Margarit rechazó con efusión lo aportado por los maestros (escolares) en su formación como persona. Que él se hizo no sabe como. Y que su caída del caballo ocurrió cuando se dio cuenta que escribía en su lengua cultural y no en su materna. Hace tiempo que se corrigió, nos dijo. Fue, de los tres, el que mejor y más fuerte reía las ocurrencias. Nos aviso de que temía caer en el ridículo cuando escribía. Antonio se atrevió a confesar que su abismo temido era la cursilería. Él sabrá, no he leído todavía obra suya. Montero señaló a la ingenuidad como el animal de garras que sentía al acecho. Por esa creencia suya en la bondad de las cosas, remachó. Apenas se habló de poesía, sí de sus alrededores. Por cierto, Joan leyó los mismos poemas que hace 13 meses cuando estuvo en la Residencia de Estudiantes. Con los miles que tiene. Martes y 22.

        El jueves 24 unas 200 personas ocuparon el Centro Riojano para escuchar, por separado, a dos poetas. En salón inferior, Milagros Salvador presentaba su libro T (se les conoce por la letra inicial del título) Tierra sin luz que mira al cielo, dedicado a las diosas de las distintas mitologías. Diosas que ella salpimentaba en las entretenidas introducciones a los poemas. Es dueña, Milagros, de una poesía sin complejos, directa, clara en sus intenciones. Milagros es conocedora de que al otro lado de las cosas está siempre el lector. No necesitó presentador. Estuvo con ella el ingenioso editor que logró acallar el murmullo de la sala imitando, y bien, el sonido de las cigüeñas (pronto San Blas). Aclaró que se llamaba crotoreo a tal proceder. 
Antonio Daganzo
(Foto Pablo Méndez)
En el piso superior de Alcalá 25, Antonio Daganzo reventaba la sala para presentar su nuevo Vitruvio, Los corazones recios. El editor, Pablo Méndez puso voz a un texto del ausente Sergio Macías. Leyó el autor con forma más sosegada, más íntima, más convincente que en anteriores, textos de un poemario de doble provocación. Ambas viven en su conciencia. Una es la de los afanes culturales, la belleza y sus modos, la música en especial. Forma parte indisoluble de su levantar los ojos. Y se desborda en multitud de poemas, casi todos con destino expreso. La otra provocación es la necesidad de responder a los retos del amor con las armas de un corazón templado, sabedor de los premios y castigos, abierto y recio en su estar, en su proceder, en sus respuestas. Los tules que el decir poético procura al lenguaje no logran velar la potencia y la presencia de una fortísima intimidad (con destino no explícito). Antonio expuesto a los soles y la lluvia del existir. Como deben estar los poetas.
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(el tiempo de los versos)

hago un puzzle 
o eso digo 
en realidad 
pongo palabras 
en un mismo poema 
hoy puse 
alrededor 
de los arándanos 
la avidez de la lengua 
nueve palabras 
tres horas casi.

            Paloma Corrales
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LA VERDAD DE LA NIEVE

          Distancias.
          En la vida hay distancias.
                 JUAN JOSÉ DOMECHINA

Quiero que no lo olvides,
nube roja y dichosa: 
durante largos años 
estas canas que ves las tejí con distancias.

Mentirá quien te diga 
que la nieve no es hilo: 
es el hilo mejor, 
y más aún: 
el perpetuo bordado que junto al sol espera 
sabio y solo en la cima.

Si he de seguir tejiendo, 
si mis días auguran la completa nevada, 
por si de pronto muero de fiel sabiduría 
y no alcancé a decírtelo, 
yo quiero que lo sepas, 
nube roja y lejana, 
fresco cántico: 
jamás la espera fue tan luminosa.
             Antonio Daganzo

viernes, 7 de octubre de 2016

Llenos y premios


      En esta época de tanto descreído del hacer poético, dos llenos han restablecido el equilibrio en el ambiente madrileño. La temporada había comenzado con un septiembre vacilante, pero octubre sin lluvias vocea su pujanza. Poco a poco han ido despareciendo del cielo y las terrazas madrileñas ciclos y salas de lecturas. O viven mortecinas. Las presentaciones y las jam´s dominan el escenario. El bar Aleatorio, de la mano de Marcus Versus, referente, procura hacer real el viejo adagio: ni un día sin poesía (o música). Hay nuevos aires. que parece no soplan para sacralizar la poesía ni hacerla templo de iniciados, como tampoco para reducirla al ámbito de lo masturbatorio y/o sectario.  Parece que los poetas, abandonados al contagio de las calles, intentaran que sus textos dejen de ser en exclusiva actos de lenguaje para, sin perder conciencia, infiltrarse en el hacer y los afanes de la inmensa mayoría. Y digo bien mayoría. Otra cosa es que lo sepan conseguir.

Primer lleno

Rafael Soler y José María Merino
Foto: Pablo Méndez
     Ocurrió el lunes, 3. Tiene por costumbre Rafael Soler presentar los lunes y en el local de la Asociación de la Prensa. Y tiene por costumbre reventar sus costuras, hacerlo diminuto. Casi 150 asistentes para su cuarto vitruvio: No eres nadie hasta que te disparan. Llenazo. Casi 150 para escuchar al gran José María Merino acercarse y penetrar la poesía de Rafael. No es fácil. Nunca lo ha sido. No es poeta de muleta y acomodo, de toreo de pico. Pero nuestro novelista lo intentó. Más que otros. Y dio claves suficientes. Otra cosa fue su decisión de ilustrar en demasía con lectura completa de poemas. No es fácil internarse en una poesía que ama el riesgo, la tensión lingüística, la concentración de significados. En una poesía a la que en esta ocasión se añade una negra y ligera trama narrativa que ahorma el conjunto sin enturbiar. A las lecturas de Merino se añadieron, claro está, las del poeta. Justas, potentes. Así supimos que hay damas, niñas swarovski, que ven crecer y mermar la pasión en sus riberas, muertos reflexivos que aceptan su derrota, pero que esperan turno. Que hay vengadores a sueldo con mal final y árboles de buen corazón que pagan sus impuestos. También guionistas de atrezzo y versos flahsback, de ida y retorno, que no ceden. Un silencio respirable, transitivo, a lo largo de toda la sala. Un texto que lo afirma en un hacer poderoso, original, exploratorio, sorprendente, joven, decidido. Humor y sarcasmo. Poesía al ras de la vida, a roce de lo canalla. Para contarla, nunca para la explicación. Un libro Soler en toda su pureza. Un libro que dispara. (Vean aquí el video si lo desean.)
Otro sí. Porque es normal que los libros se agoten en las presentaciones de este poeta, es cuestión que precisa ser prevenida.    

Segundo lleno
Ana Galán y Tulia Guisado
Foto: Carmen Fabre

      Ocurrió el martes, 4. en la Casa de Fieras, ahora biblioteca, del Retiro madrileño. La editorial Lastura había convocado para la presentación de Detrás de la sonrisa, el nuevo libro de Ana Galán. Público de pie, lleno, público de pie. Casi 100 contadas personas. Abrió Lidia, la editora, con palabras acostumbradas a la ocasión. Tulia Guisado, que presentó, centró pronto el dilema. El libro basa su hacer en la experiencia docente de la autora, en los problemas acuciantes de los adolescentes, alrededor de los cuales se construyen los poemas. Señaló cómo la autora, orientadora en un insti, se acerca a la angustia, al grito de los adolescente, sin superioridad moral, sin consejos de carril. Cómo todo el libro destila una mano tendida, una silla al lado, el respeto a la libertad de los que se enfrentan al aullido de la vida. Que los poemas, en general, se estructuran a dos voces, la del joven y la de la autora, Declaró luego Ana que se pensó mucho su escritura, pero que siguen vivos en ella los rostros de los mordidos, sus caminos cerrados. Cada poema viene introducido por una petición de auxilio: el maltrato familiar, el desprecio por el color de la piel, la gordura juvenil, la homosexualidad, las drogas… los precipicios estudiantiles de la emoción. La lectura de cada poema se introducía por la autora con explicación del contexto. Pero no. El libro es algo más. Algo más que un escaparate de angustias y desvelos, el libro es un libro de poesía. Y de nivel. Poemas que sin perder lo descriptivo no se embarran sino que se alzan serenos en busca de tensión propia. No son meras ilustraciones. Ana Galán es una poeta que recuerda y que decide volar sobre un mundo de sensaciones permanentes. Clara y alta en su voz. Poesía contagiada del dolor. Poesía que sabe su manantial. Poesía impura, sí, y por lo mismo necesaria.     

Dos premios
Antonio Daganzo, José Elgarresta y Nieves Herrero
Foto: FB

      Dos buenos poetas, dos buenos amigos de Mientras la luz, terminan de ser distinguidos con sendos premios. Antonio Daganzo, por su Juventud todavía publicado en Vitruvio, ha obtenido el llamado Premio de la Crítica de Madrid 2015, que concede la Asociación Madrileña de Escritores y Críticos Literarios presidida por José Elgarresta. Por otra parte, El sueño de la vida, del manchego Manuel Juliá, publicada en Hiperión, ha sido señalada como Mejor obra de poesía de habla hispana 2015. Premio que concede, según la nota de prensa, la Asociación de Editores de Poesía.presidida al parecer por Javier Pérez Ayala, en cuyo domicilio social tienen su sede las asociaciones que conceden ambas distinciones. Nuestra felicitación a los dos poetas.
(Aquí entrevista a Manuel Juliá)

domingo, 20 de septiembre de 2015

Hasta el futuro precisa un comienzo

Neoloquismos

Jaime Alejandre
    Adquirimos el libro en la Plaza del Ayuntamiento de Toledo. Instante que aprovechó Charo Fierro para hacer una fotografía que inmortalizase el singular acto de la compra. Runrún  de editores en sus puestos. Paseantes que tardan en ser compradores. Me avisaron de cómo su autor, Jaime Alejandre, había sido uno de los más aplaudidos en las rondas de lecturas públicas (Festival Voix vives) y el líder en las listas de ventas: Diccionario de Neoloquismos es su título. Lo ha editado Huerga&Fierro.
Jaime es un ser de finísima daga, sagaz en cuanto explora, astuto escribidor y de inquietante nobleza. Ha ido recolectando a lo largo de los últimos tiempos el temblor de palabras indefensas que se encuentran de frente sin lograr esquivarse. Con ellas ha fundado novedosos calambures, físicos o de intención. Todo consiste en alterar permutando alguna de sus letras o provocar fundidos para que todo cambie y agite nuestra tristeza. En 9 de septiembre y en Libertad 8 lo presentó Ángel Guinda con palabras negras, situación idónea para el alborozo que después se levantó. Aforismos, sentencias, greguerías, agudezas, máximas y/o proverbios se entrecruzan y disputan sus modos y maneras para resolver la definición de lo creado. De las que leyó, y de las que hemos elegido, hago relación azarosa y escasa: LABABAJILLA: Ducha para mujeres con acondroplasia. HEZCRITOR: El redacta best-seller / Dícese también del miembro del realismo sucio. OTOMAÑO: Turco de Zaragoza. DESPECHO: Oficina donde se trabaja sin sujetador. VIEJAR: Hacerse mayor a golpe de periplos. GUAPÉSIMA: Mujer fatal. ESCRIBAR: Pulir lo redactado. ESCROTOR: El que redacta como le sale de los güevos, con perdón. DILETONTO: Estulto aficionado / Úsase para incitar al insulto.  Y más… hasta casi 600. Prometió seguir hasta que los neoloquismo calen en el habla popular. Digamos para finalizar que el libro se presentó como si fuera de Poesía. Y es posible que no se equivocaran. Nota: Rafa Soler, en su línea, aprovechó el encuentro para regalarnos un ejemplar de Fugu (1994), la primera novela de Jaime.
(13 euros)

El Monaguillo 

Jesús Urceloy
  Están los cafés de la calle Segovia intentándolo: El Monaguillo, El Nuncio, El Rincón del Arte Nuevo… quieren aprovechar este filón de poetas-asistentes-consumidores para provocar en las primeras horas de la tarde actuaciones de monologuistas, lectores poéticos, cantautores, conferenciantes, relatores, saltimbanquis variados y otras chucherías . Todo con el noble afán de crear clientela. El hecho de que se piense en la Poesía como algo  económicamente rentable puede salvar el oficio. El suyo y el nuestro. Será cuestión de estar atentos a la apuesta. Tras el enorme éxito de Carmen Fabre y su lectura de microrelatos, que tanto trascendió, el Jefe quiso organizar una razzia por la zona. Allí estuvimos, en El Monaguillo el jueves 16. Junto a otros 13. Todos frente a la mole poética y carnal de Jesús Urceloy. Poeta reconocido y de amplio espectro, profesor de éxito en los tránsitos a la escritura. Jesús leyó, con alegría cercana al desenfado, poemas serios y de ocasión. Todos, o casi, excelentes. Comenzó con un poema por él traducido de Seamus Heaney en donde se habla de la pluma y el azadón como herramientas similares (escribir es cavar, tenemos dicho). Dueño de una voz prodigiosa en potencia y modulación, su realismo mágico se extendió como reguero por el auditorio. Aplaudidísimo. Osado, se atrevió a anunciar la lectura de una sextina ha poco redactada, y de la cual dijo sentirse especialmente complacido. Nos duele no poder opinar al efecto, aprovechamos el instante para salir a celar el móvil. Me explico: estamos tomando un antiinflamatorio que resulta incompatible, más que con el gin-tónic, con la citada estrofa medieval. Es una enfermedad antigua de la que no sé si sanaremos en el futuro.
(4 euros consumición)

108 con Daganzo

Foto: Ediciones Vitruvio
      Llenísimo, 108 apretados en la Casa de Fieras. Entre ellos, áureos representantes de la mesocracia poética madrileña. Viernes 18. Los empleados no cesaban en el acarreo de sillas. Y la mesa de ventas en llamas, de tan caliente. Jóvenes aves con negras alas de papel ocupaban el aire del crepúsculo. Era la inauguración del ciclo PRESENTACIONES VITRUVIO, según decía la pantalla,  producción que ninguna otra editorial ejecuta con tanta rutina como rigor. Y en la ceremonia inaugural, un hombre de la casa, un creador entregado a su obra como pocos: Antonio Daganzo, el poeta autor de Juventud todavía. En la mesa y con él, Pablo Méndez, el editor. Guardados ambos por el alma poética de uno de los grandes, de uno de los primeros garantes de la editorial, de Miguel Galanes, encargado de presentar la quinta entrega del poeta de Arganda. 108 espectadores expectantes ocupaban el espacio. Habló Pablo. Dijo de su sorpresa por el cierre del café Comercial, sede hasta ayer, y de su contento por la solución hallada. La Casa de Fieras, en el Retiro madrileño, será la nueva sede de Presentaciones Vitruvio.
Antonio Daganzo y Miguel Galanes
Foto: Ediciones Vitruvio
Habló Miguel: Dijo que se centraría en el libro, no en el poeta y casi lo cumplió. Miguel, sabio siempre sin papeles, recorrió con sinuosa destreza los rincones significativos del libro y supo dar precisas pistas al oyente atento para que, si lo desea, los visite con provecho. Advirtió sobre la calidad del libro Juventud todavía, que supera con creces a los anteriores del autor, y sobre la paradoja de que su aparente negatividad en realidad sostiene un canto a las posibilidades, un himno al compromiso con la belleza, con el esfuerzo que demanda. Habló Antonio, Y señaló que el libro viene de una génesis ya lustral, y que ha mantenido a lo largo del tiempo su vigencia. Tras los agradecimientos, leyó con el énfasis más contenido que nunca y con la dicción subrayadora  que lo caracteriza. Seguí la lectura con el libro en las manos, con el pálpito en las manos, mientras las poemas aventaban la decisión del joven que se sabe llamado a la creación como un regalo de la vida: una oferta que no puede ni desea rechazar. Si en Mientras viva el doliente hablaban de los obstáculos vencidos, si en Llamarse por encima de la noche hacían pública su voluntad de amor, estos 29 poemas hablan de superaciones y presentimientos, del autor que le habita, del juvenil gusto por todo lo que vendrá, de las sensaciones de aquel que, tras penosos vericuetos, se presiente ante las puertas y decidido, todavía en juventud. El largo aplauso final dio paso a la marea de seguros lectores en busca de la firma que singularizase su ejemplar. El éxito de la sinceridad creadora. Las puertas del futuro.
(10 euros) 

miércoles, 30 de octubre de 2013

Hazversos uno, Ateneo dos

Consejo de redacción en Mientras la luz. Becario y jefe.
Apagad los focos, quitad las banderitas, vamos al barro –truena el jefe– ¿qué pasa en la pradera poética?  ¿rugen ya los leones? ¿se anuncian las panteras? ¿habéis visto elefantes?
El silencio es de esparto, y rodea la mesa. Pocos entienden. O entienden demasiado.  
-– La pradera se rifa, jefe, se ven coloridos y astutos animales: gacelas de aire, ñúes entre las altas hierbas, jirafas editoras, cebras festivas… Madrid es una fiesta o casi –se atreve el becario.
-– Bien, bien, escribidlo –ordena– pero andad atentos al peligro de los que muerden o los que aplastan.
Antes de despedir, uno de los inexistentes redactores de número plantea
-– Ante la abundancia actual de pastos en recortes, los de la conciencia crítica florecen. Setenta y nueve, a diez minutos cada uno, inundarán el Ateneo este fin de semana. Y no hay plata en caja para dietas de finde.  No podremos anotar en directo sus 790 minutos de voces en grito.
El jefe es pronto, claro.
-– Así, no. No asistiremos, no quiero indigestiones auto o retroalimentadas –resuelve el mandamás– poquito a poco los iremos atendiendo, y si alguien os pregunta, remitidle a la tesis doctoral de García-Teresa. Él ya lo cuenta todo.
-– Es un libro muy gordo –cierra el becario por lo bajini– casi estoy por ir sin que se enteren, en casa tengo telas tricolores, igual las llevo
Nadie le oye. Si va, será por libre.   

Ateneo dos

Fernando Fiestas y Ana Garrido
Foto MCBarri
Hubo viernes de Ateneo. 25. A las siete y media de la tarde, Fernando Fiestas, pintor, poeta  y miembro de Verbo Azul, presentó A veces lo visible. Su primer poemario, que introducido con soltura por Ana Garrido, ha editado Poeta de Cabra, la voluntariosa editorial de José María Herranz. Dijo el editor que su diseño se basa en la mítica Poket Poets Series que editó Aullido. La poesía de Fernando Fiestas tiende al silencio, es sólida, concentrada, conceptual en la descripción de las emociones. Dijo que su obsesión es la luz, y el libro habla de diálogo con la luz recordada. También con las casas vividas. Lugares de la excitación y del refugio. Leyó algunos de los poemas, pero también invitó a otros poetas a que colaborasen en la lectura: Cristina Cocca, Ana Garrido, Isidro Sánchez Brun, Hortensia Higuero y Juanjo Alcolea entro otros. Buen libro, eso sí, todavía de poesía vigilada, por lo que oímos en el diálogo final.  

Antonio Daganzo
Foto: MCBarri
Solo un vino. Uno. Esperaba Antonio Daganzo en Los Viernes de la Cacharrería. Llegamos tarde, aunque a tiempo de los últimos escaños y de las palabras terminales de Jorge de Arco que enmarcaron al poeta. Antonio es poeta casi mediático. Y cálido. Sus lazos con Chile continúan estrechándose. La embajada andina debería pensar en sus capacidades para ayudar en la labor inmensa que comenzó Sergio Macías. Veremos. Hubo una lectura limpia, organizada, completa. Un repaso sobre la obra pasada, sobre todo desde el poema final de Mientras viva el doliente, aplaudidísimo, y que pasando por los fundamentos de Llamarse por encima de la noche reclinó en inéditos. Es un poeta potente en voz y creación, que con gestos físicos serenos y expresivo subraya los momentos álgidos en intención de los poemas. Me gustó en especial el último de ellos, en donde combina rigor constructivo con voluntad narrativa y territorios de emoción. Se lo dije mientras las cañas finales en el bar socorrido de la calle León. Davina Pazos, Aarón Garcia Peña y José Cereijo fueron testigos.


Hazversos uno
 
Enrique Valle en foto de archivo
De FB
Jaime Alejandre culpó a Enrique Gracia Trinidad de que Enrique Valle. Sí, de que Enrique Valle leyera en el ciclo Hazversidades poéticas de El Comercial. Lo dijo, lo dijo (que diría Jordi Hurtado). Mientras tanto Enrique Gracia Trinidad se abrochaba un chocolate con churros, una vez dispuesta su cámara para grabarlo todo. Subió a leer Enrique Valle. Comenzó a grabar (aquí) Gracia Trinidad. Es un buen poeta Valle. Comenzó con un poema neutral para recalar pronto en sus hits. Un señor que pasaba por la calle os manda este mensaje, es un poema famoso que trata sobre las palabras flatulentas y hueras con que se visten los que escriben versos para que estos parezcan poesía. Es un poema que Enrique Gracia, con enorme generosidad, ha ido incorporando a sus recitales. Siguió Valle con Los pájaros son gilipollas. Solo en el escenario frente a un velador, leyendo de Meningelia, el poemario que editó con Prometeo en 2013. Entrega que parece que anduvo rozando las cotas del malditismo cheli. Hay un discurso que enfrenta al individuo con la masa organizada, o viceversa. Usa el poeta el reto, la labor de zapa y la mirada resistente, como respuestas. Antes de terminar su lectura, creo que breve, con el Poema cero, advirtió que hace diez año que no escribe poesía, ni deseos que tiene, que todo lo leído viene desde esa distancia. Digamos que no parecía venir de tan lejos. Montse Cano y Ana Montojo lo oyeron cerca de donde nosotros. Carmina Casala, ya era hora, muy al lado. Eso ayudó. Hubo tiempo de felicitar a Pepe Elgarresta por su Cazzoas, por ser topten de ventas en Amazon. Él tampoco se lo cree. El neobautizado hazverso, sin halo aún, nos dijo, a este lado de la barra, que ha recuperado la tertulia del café La Manuela. Cada miércoles por la tarde, que invita, que es foro abierto y sin normas. La buena culpa fue de Enrique GT. Lo dijimos. Desde hoy esperamos nuevos descubrimientos para la próxima temporada. Son necesarios.  
(Nota: los libritos se venden a 4 euros, las cañas a 3,20. De buena calidad los dos).



miércoles, 19 de diciembre de 2012

La furia de diciembre (2)


Mira en El Comercial

Vitruvio decidió, viernes 14, cerrar el año con Mira, el cuarto poemario de Eduardo Merino editado en la colección Plaza Mayor. La poesía es vocación en Eduardo. Como los amigos. El café Comercial reventó su aforo. José Luis Fernández “Capi” dijo que en el libro vive una historia de amor sosegado, confiado y en esperanza. Que los poemas parecen escritos en el consuelo de una mano que no desfallece, a pesar de la amenaza que sobrevuela vida y escritura. Al bloguero también se lo parece. Tanto como aprecia el tono tranquilo, sin alharacas líricas ni estridencias desde el que está escrito. Sin dudas, Mira es un poemario sereno, escrito para el autor y para la mano que busca su mano a través del tiempo. Y desde el ahora. Soledad y compañía, dice Eduardo en uno de sus versos. Al terminar, un grupo de amigos como poetas invadieron la tarima con espíritu navideño para la celebración del nuevo libro.
Antonio Daganzo, José Luis "Capi",Rafael González, Francisco Caro, Eduardo Merino, David Morello (apenas rostro), Francisco Moral, Raúl Nieto, Ana Ares, Rafael Soler, Pablo Méndez y Miguel Cuerdo

GD en Velintonia

El actual exterior de Velintonia 3

Uno de los interiores
Es la tercera vez que se abre. 28 años y dos días después de la muerte del poeta. Y lo hizo para recordar a Gerardo Diego y su amistad con Vicente Aleixandre. La casa conserva a duras penas la dignidad. Vacía, vaciada, los muros intentan entonar recuerdos. El mundo poético sabe de las dificultades para convertirla en Casa de la Poesía, que lo fue durante 40 largos años por la sola voluntad de Vicente. Sin patrocinios, sin subvenciones. Alejandro Sanz, de la Fundación Vicente Aleixandre condujo el acto. Hacía frío sin ningún remedio. Habló Elena Diego, habló Pureza Canelo… leyeron poemas de Gerardo los poetas convocados. Hubo lamentos por el desinterés público para salvar la casa. Habló Amaya Aleixandre, sobrina del poeta. Hacía frío. Y parece que lo hará durante largo tiempo si las posturas no buscan encontrarse. A Javier Lostalé lo presentaron como la figura señera de la actual poesía española mientras él hacía un cierto gesto de contrariedad. Lógico. Todo en la mañana del 15 de diciembre. Y sábado.

Antonio en la madurez

Antonio Daganzo en un momento de la lectura
Él mismo lo confesó la tarde del lunes 17. Ha traspasado la línea en la que formalmente uno deja de ser poeta joven, aunque él es poeta y es joven. Antonio Daganzo suele respetar las formas. Parece que su lectura en la Biblioteca Regional Joaquín Leguina es, así mismo, la última que ofrece el circuito Poesía Joven de la CAM, según informó Javier Avilés, su responsable durante tanto tiempo. Y allí presente. Preparó con mimo Antonio su lectura, mezclando textos de sus cuatro libros editados, leyó con intensidad, con potente delicadeza, subrayando intenciones. Quiso que leyeran textos suyos poetas amigos como Fernando López Guisado, David Morello y Antonio J. Sánchez. La poesía de Daganzo ha llegado con su libro chileno Ll/amarse por encima de la noche a las puertas de un futuro iluminado. Yo sé que camina con pasos ciertos.

Troquel en el 1

Un aspecto de la sala
(Foto de Lidia Miguel)
 La revista Troquel, editada por el grupo del mismo nombre, ha entrado en su bautismo literario. La edición recoge los trabajos de sus miembros, al tiempo que invita a la colaboración de otros creadores. Su directora es Isabel Miguel. Activísima poeta que no duda en entregar parte de su tiempo a esta labor de divulgación. Es también responsable de Bora y de Álora, la bien cercada. Una persona como pocas. A salón lleno, se presentó, martes 18, en la Casa de Castilla-La Mancha. Leyeron sus aportaciones: Nicolás del Hierro, Pilar Blázquez, Valeriano Franco, Concha García de los Arcos, May Gracia, Juan Máinez, Carmen Silva, Alicia Wandelmer, Juan José Alcolea, Jorge de Arco, Fernando Fiestas, José López Ruedas y la propia Isabel Miguel. Carmen Feito ilustró con unos poemas de Machado. Piensan que seguirán con el empeño y que mejorarán su construcción.

Para celebrar el acto, el casi final del año civil, y el haber reseñado tantos actos como goles ha marcado Messi, Nicolás del Hierro, Davina Pazos y Elvira Daudet tomaron un vino con el bloguero. O viceversa.

domingo, 21 de octubre de 2012

Por fin es sábado



Juana Vázque y Javier Jover
Y lo que entristece a la redacción de Mientras la luz es saber que Juana Vázquez tiene el brazo roto. Y que le cuesta escribir. Se lo trizó al intentar salir, emocionada, del Círculo de Bellas Artes, tras presentar su Tiempo de caramelos que le editó Calima. Poemas que cuentan una infancia no feliz, por exigida: sus padres la creían superdotada. Pobres. Aquí lo cuenta. La presentaron Soledad Puértolas y David Felipe Arranz, que leyó un texto de Juan Cruz. Estuvieron, en plan grupo, sus compañeros contertulios de Radio Intereconomía. Un alumno de Juana intervino agradeciéndole sus enseñanzas. En fin, todo feliz, la Sala Valle Inclán llena. Por eso nos duele lo del brazo y su forzada inactividad. La redacción sabe todo esto por feisbuc, ya que tras saludar a Julio Santiago –que prepara una entrevista, con público y con Juana- tuvo que abandonar por anterior compromiso adquirido con el Teatro de la Zarzuela. (Teatro, no Palacio). 17 y miércoles.

Rafael Soler, Antonio Daganzo y Pablo Méndez
Y lo que alegra a la redacción de Mientras la luz fue el lleno –este sí disfrutado- absoluto en el Café Comercial para la presentación de Llamarse por encima de la noche, cuarto poemario de Antonio Daganzo, poeta de presente y de futuro. Está editado en Chile, por Ril Editores y fue lanzado allá durante el pasado agosto. Entre quienes llenaban, Carmina Casala, Aurora Aunón, Alberto Infante, José Luis Nieto, Raúl Nieto de la Torre, Eduardo Merino, Sebastián Galán, Jesús Arroyo, Pepe Elgarresta, Lola de la Serna, Rafa González SerranoPablo Méndez habló desde la fraternidad, Rafael Soler desde el rigor del análisis. (Aquí) En el centro de ambos Antonio Daganzo. Compromiso, orgullo y humildad en el poeta, que defiende su obra con una dicción interpretativa e impecable. Causó impresión la lectura de los poemas que componen el apartado Vuelo en la noche; para este blogero, núcleo central de la metáfora continuada  -viaje hacia el encuentro- que sostiene el libro. Carolina Paz Barreira lo sabe. 18 y jueves. Hubo final prolongado, con Fernando, Rafa, Alberto, Carmen, Carmen y Lucía. Fernando sabe como hacer vivir un lugar como el Comercial. Y lo merece.

Manuel Laespada Vizcaíno
Si hay poetas de honrada lluvia y calma, Manuel Laespada Vizcaíno es uno de ellos. Vive en Manzanares (Ciudad Real) y estuvo leyendo, 16 y martes, en la Casa de La Mancha. Con el infortunio de la ausencia de Manolo Cortijo, su anfitrión. Leyó franciscanamente una veintena de poemas mientras la luz se aquietaba. Hay veces en que la poesía es lluvia imperceptible. Y nos ahonda. Manuel Laespada lo consiguió. La verdad es que deberían venir más poetas manchegos a esta tertulia. A Mientras la luz le gustaría que lo hiciera otro albaceteño Rubén Martín Díaz para presentar el próximo libro-visor El mirador de piedra. Rubén es dueño de una poesía de claridades.

Zhivka Baltadzhieva
 Dicen que Miguel Ángel de Rus es experto en misoginia, cuyas perlas recoge. Algunas de ellas soltó en la presentación de Enésima hoja. Provocador o no, algunas mujeres entendieron, otras contestaron y/o se fueron. Yo lo hice con la primera que enprendió la huida. Ana Montojo, que declara haberse quedado, lo cuenta con justeza en El humo ciega mis ojos, su blog. El libro es una antología poética de mujeres que publica Cuadernos del Laberinto. Y las hay buenísimas, la murciana Virgina Cantó p.e. La huida me llevó hasta Libertad8 a tiempo de embarcar en el periplo odiseico que tripula Alfredo Piquer. Cuatro leyeron poemas. En esta ocasión el blogero se dejó arrastrar por algunos elegíacos de Aureliano Cañadas y por varios látigo de la búlgara Zhivka Baltadzhieva, contemporánea. 19 y viernes. Fin de la semana. Mañana es sábado y es posible que los poetas callen.

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Poema X 

Se quiebra el aire negro 
porque una vez que será siempre busqué el sol. 
Y ahora al cabo qué júbilo, 
la gloria del hallazgo entre las nubes 
y suave piel por llama. 
El día que despunta 
quizás se vista aún con el lenguaje de la tierra. 
Pero tú y yo sabemos, 
mi fe amada, 
que el lenguaje del árbol ha crecido, 
que somos sus humildes temerarios. 
Pues me he llamado por encima de la noche, 
yo digo cordillera 
y ahora te nombro palabra de futuro.

                   Antonio Daganzo (De Llamarse por encima de la noche)
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Te recuerdo padre-madre…

Os acuné tanto…
Y erais tan pequeñines en mis nueve diez once años
que me acostumbré a llevaros sobre la espalda.
Luego vino la vida.
Y me dijo que era al revés que debíais de acunarme vosotros.
Pero mi pequeño cuerpo estaba tan acostumbrado…
Y además vosotros estabais rotos por
los disparos de la guerra:
Que si un hombro de menos,
que si una mano,
que si una pierna…
Luego os robaron las sonrisas,
todas las caricias de caramelo,
el amor de los geranios,
la suavidad de los ositos,
los besos de las películas infantiles…
Yo que sé cuántas cosas más.
Según la gente del pueblo,
mi pueblo pequeñito y quieto,
iban camiones a por ellas
y salían repletos hasta los topes.
Si es que no teníais nada para dar.
Maldita guerra que os cogió inocentes
con coronas de rosas juveniles
y os dejó en cueros.


            Juana Vázquez (De Tiempo de caramelos)


lunes, 15 de octubre de 2012

¿Ya es otoño?




Almudena Guzmás firma un ejemplar
a José Luis Nieto
Elegante siempre. Siempre cercano. LA de Cuenca presentó la poesía reunida de Almudena Guzmán que ha editado Visor sin abusar de la palabra. Como siempre, acompañando. Sencillamente estando. Este blogero estuvo junto al poeta José Luis Nieto en la presentación. La poeta de Usted y de Zonas comunes leyó poemas de cada uno de sus libros. Lo hizo entre dudas y convicciones. Ocurrió en la Residencia de Estudiantes el jueves 5. El viernes 6, en la librería Arrebato de la calle La Palma, los asistentes permanecían en pie o sentados en el suelo. Apenas existen sillas. Viktor Gómez, director de una de las colecciones de Amargord hacía triple presentación. Dos asturianos: Julio Obeso y Ricardo Pochtar y un valenciano Pepe Máiquez. Todo con cierto aire alternativo. Buscadamente alternativo. El blogero estuvo con Antonio Crespo Massieu.  Y escuchó con deleite a Cecilia Quilez, exquisita cuando hablaba del libro de Obeso.

Antonio Daganzo
La semana de la Fiesta Nacional trajo a esta redacción noticias de amigos. Antonio Daganzo, el poeta de Arganda, presenta en Madrid el libro Llamarse por encima de la noche. Un poemario en que el autor se asoma al borde del pretil que supone el compromiso y decide aceptarlo. El libro ha sido presentado durante reciente el invierno austral, en Chile, editado por Ril. Es poemario de madurez y riesgo, de alegría aceptada, de viajes físicos e interiores en donde la belleza es una provocación. Como lo es el desconsuelo y el ansia de vivir –y no hay contradicción- en la antología que Alacena Roja presenta de Elvira Daudet, cuya lectura recomendamos (pinchad aquí) tanto para sus admiradores como para quienes no conozcan las maneras de decirse, tan contundentes como insobornables, tan de recia verdad, como son las que usa esta experiodista conquense, ganada definitiva y afortunadamente para la poesía.


Pedro A. González Moreno, José Luis Cabezas, Nicolás del Hierro
y  Manuel Juliá en el acto de Piedrabuena
Semana que continuó con la presentación en Piedrabuena, su pueblo y el mío, de “El color de la tinta. Poesía 1962-2012”, la obra reunida y seleccionada de Nicolás del Hierro, editada por Vitruvio, que ha estudiado y prologado Pedro A. González Moreno. El salón estuvo lleno hasta las cachas. Al citado Pedro A. se unieron los poetas manchegos Manuel Juliá, Natividad Cepeda, José María González Ortega, Juana Pinés, Elisabeth Porrero y Davina Pazos, que leyeron poemas del libro.  También Mari Carmen Matute, Presen Pérez y Esteban Rodríguez Ruiz. El acto estuvo conducido por Félix Ortega. Todo ello la tarde del 12. La tarde el 14, el blogero asistió a la entrega del premio de poesía mística en honor a Santa Teresa. Dos poetas, amigos de este blog, fueron premiados: Jorge de Arco y Cristina Cocca, ambos leyeron espléndidamente sus trabajos dedicados a la santa abulense, con seriedad, con clase. Alzándose sobre un acto propio de juegos flores años 40. Antes que ellos hablaron dos obispos. Tres pendones cubrían el fondo de escenario. Todo en Malagón, lugar en donde fundó Teresa. Cosas.

Cristina Cocca y Jorge de Arco en el acto de Malagón (Ciudad Real)