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lunes, 22 de febrero de 2016

De la prisión en los poetas

Morante y García Martín en Granada
    
    Está merecidamente contento. Hablo de José Luis Morante, poeta y crítico. Termina de salir su Re-Generación. En la granadina Valparaíso. Una antología con buenísima pinta y título sugestivo. Recoge 24 autores jóvenes nacidos ENTRE 1980 Y 1995 y que han comenzado a publicar en el presente siglo. Buena definición cronológica y creo que una excelente selección. Lo advertimos para que no se les escape. Ha conseguido además acto de alternativa. Se la ha dado, con foto incluida, el maestro en estas lides José Luis García Martín, que hizo labor semejante –Las voces y los ecos, de la finiquitada Jucar– en su momento. Ahora va por los foros proclamando que de estas cuestiones se ocupen Morante y Luis Bagué. Sea. Están bien las antologías que lo son de veras. Las que se ejecutan con decisión tras estar serenamente trazadas. Y merecen por ello ser leídas, criticadas. Hay en esta algunos poetas cercanos a Mientras la luz, otros son novedad total.   

Martes 16

Antolín Amador y Cristina F Zambrano
Foto MCBarri
       Debería ser así. Los poetas deberían invitar a personas tangencialmente ajenas al mundillo para hacer las presentaciones. Hay en ellas frescura y sinceridad. Y una mirada limpia. Ocurrió en la Casa de La Mancha para la lectura de Antolín Amador. El texto de apertura estuvo a cargo de Cristina F. Zambrano, artista visual., que conoce a la persona y se atrevió a hablar de su poesía. Lo hizo con un desparpajo de nata crecida.  Lo hizo para señalar el carácter irónico y urbano, evidentes en la construcción y el vocabulario de los poemas. De Antolín. Le escuchamos –dijo- hablar más de farolas, cubos de basura y colillas que de almendros y margaritas.  Es un transeúnte entre palabras –recalcó- alguien que respira hondo. No quiso dejarla mal Antolín, que leyó con enorme destreza –¡cómo cambian los tiempos!– una selección de su obra. Predomina en ella la desenvoltura, el golpe de efecto, el gusto por la paradoja del lenguaje, de las situaciones. Poesía decidida, provocadora, de aristas. Donde la descripción de las cosas son el atrezzo en la reacciones de los protagonistas. Porque es una poesía de las personas, de sus afanes y sus dificultades. Reactiva. Nueva. Lástima que Morante no sepa de él. Terminó con poemas inéditos, que lo fueron de amor. El suele escribir del deseo y sus concreciones o deflacciones, pero en esta ocasión fueron de amor con declaración expresa. Lo que levanto algún que otro rubor público. Ay, la poesía.  

Jueves 18

      La becaria estaba algo más que sorprendida, alterada. A punto de salir para la lectura del día, el Jefe la llamó al despacho para decirle: El poeta no es libre. No. El poeta es un ser que ama lo inútil desesperadamente. Apenas le queda el pequeño margen de dar forma a lo prescindible, de trazar su cauce gráfico. Está atrapado. No intentes aprenderle por los datos que conforman sus poemas. Es un ser maniatado por lo alrededores de la realidad. Y es azar. Azar encarcelado, condenado por las cosas a contar cuanto no importa de ellas, lo sin peso, lo no medido. Las personas tienen otras vidas, los azules escriben. No dijo nada al salir, pero la vi llorar. El jueves. Cuando se ponía el abrigo camino de la Casa de Fieras.  

José María Parreño en Casa de Fieras
    
     En el Retiro esperaba como emergente Ana Belén (Martín) Vázquez, inédita aún en libro, que espera en Bartleby la salida de Los pasos y los días. Parece poeta aseada, de doble filo en sus contenidos: conciencia crítico-social (por eso ha sido elegida) y discurso intimista. Dijo que ahora trabaja en tres poemarios a la vez y con lentitud. Démosle tiempo entonces. Y esperaba José María Parreño. Presentado como poeta de referencia, respondió con ironía que disfrutaría del instante porque siempre pensó que pasaría de joven esperanza a poeta injustamente olvidado. Se prodiga poco, de ahí su pátina de poeta de culto. Y escribe poco. Dijo salir a 8 poemas de media al año. Lamentablemente la sala no estaba a reventar como merecía. Leyó el primer poema de su memorable accésit del Adonais, aquel de te regalaré la lluvia, tan imitado después, y declaró que poco a poco la realidad había ido desplazando a la experiencia en su personal bestiario poético. Su lenguaje tiene tanto de potente como de delicado. camina sobre el filo de dos abismos: el del construir elegante y el de la provocación gratuita. Vive, y lo sabe, en la contenida fortaleza de las imágenes. y actualmente en el disturbio del yo, en la conciencia distanciada. Señaló que su ultima entrega, el Pre-Textos Pornografía para insectos, lleva nombre engañoso porque no hay sino un poema que intente lo que anuncia. Que se debería llamar El desvividor, por el intento de explicarse con mirada escéptica. Su figura enjuta, de blanco halo, y su discurso de hilo permiten escucharle como se escucharía a un místico en Úbeda. La becaria decidió no acudir.

Rafael Soler en "El Monaguillo"
Foto MC Barri
  
    Es el caso que no sé si la becaria entendió al Jefe o quiso desantenderlo, pero acudió a El Monaguillo, café de la calle Segovia esforzado en crear un ciclo de poesía. Jesús Arroyo, su muñidor, entrevistaba para el previo a Rafael Soler. Poeta poderosísimo. Y poeta que aprovechó la cercanía física del público para hacer una lectura íntima. Tanto en el tono como en la selección. Maestro como pocos en el retrato de personas y/o situaciones, tensa el lenguaje con violencia hasta hacerlo gotear ternura. Subrayó con emoción las elipsis, esas que suelen llenar a sus poemas de sentido, de múltiples sentidos. Guardó para el final los textos que centran su atención en modelos de mujeres. Vitales, nocturnas. Las que esperan, las que exigen. Las dueñas del mundo. Poeta reclamado en numerosos foros, fue un lujo para la becaria verlo, oírlo y sentirlo tan de cerca preso de fiebre por la poesía. Tal vez vaya comprendiendo al Jefe.   

miércoles, 26 de junio de 2013

Todo lo que comienza tiene final.


Pedro A. y Antolín
Fotografía Cristina HD
      No tuvo la originalidad ni la marcha que se pretendía. Los amigos de Antolín Amador habían preparado, para el 21 viernes, una buena partida: músicos, pintores, artistas del vídeo. Hubo veto. La cara que pongo cuando llueve se presentó en el café Comercial cerrando el ciclo de Vitruvio. Al modo tradicional, con formas repetidas. Poemario de negra cubierta y explosivo relleno. Buen fin de temporada. Lenguaje que vive entre el desenfado y la provocación. Él y ella. Dos que se necesitan para levantarse juntos. A veces para olvidarse, a veces para volver al duelo. Poesía enemiga del paréntesis, agitada y amiga del regate a lo trascendente, del juego de muñeca, preocupada con la música que acomoda a cada manera de conocer el sexo. ¿La lluvia? ¿La cara que nos deja? Leves pretextos, músicas, ingles en donde escuchar el mundo. Algo de esto, o casi, dijo Pedro A. González Moreno en un derroche de presentación. Que desbordó por su reconocido saber leer. O por su mejor contar. Gustó muchísimo la americana azul verano de Antolín, tan dado a no usarla. Primera sorpresa. La segunda, la presencia de Nieves Fernández, poeta manchega, que vino porque sí, para estar y ver a los amigos. Sin remedio, así es Madrid, hubo que calmar ambas novedades con amplios y variados largos de cerveza. También hubo tiempo para preparar, comme il faut, una nueva presentación. Sin lastres. Pero en Julio.  

Gónzalez Ortega y Davina Pazos
Fotografía: García Sánchez
 



    Siempre hay un antes, siempre un después.  Antes, la lectura pausadísima de  José María González Ortega en la Casa de La Mancha, martes 18, de su poesía enamorada y vocativa, flanqueado por las voces de Davina Pazos y de Marina González.
Y después, y como entendido acabarse, la visita a EspacioReina37, un lugar habilitado además, con inteligencia y sensibilidad, para la poesía. Allí, el 25 martes, y con gran alborozo, estaba de público Isabel Miguel, hermana de Mientras la luz en brindar compañía y escucha a quienes tanto leen. Sabe mucho esta soriana de las corrientes poéticas y sus rostros.
Luz Pichel
Muy cerquita, Lidia López, nueva estrella emergente en el mundo editorial. Llena de proyecto y de realidades cuando todo el mundo parece estar con la lengua fuera. Su recién editorial. Lastura, tan castellana como gallega, ha editado ya los Desvanes mínimos de Isabel Miguel en edición bilingüe. Y 18 poemas, antología de Ángel Guinda. Sin descanso, desafiando al sol de Ocaña, prepara textos nuevos del aragonés y de Luz Pichel. Que leía. Porque esa era la causa de estar en Reina, porque fuimos a oír de nuevo a Luz Pichel. A renovar la impresión que nos dio en su lectura del Matadero hace unos meses. Estuvo felicísima. Sus poemas calan tanto como su decir. Por allí estaban Nuria Ruiz de Viñaspre y Julio Santiago, valedor desde el principio de este bajo derecha de la calle Reina 37, donde se lee parapetado, protegido, tras una cómoda de nogal.

Y fin de cronicar por esta temporada. De verdad, así de abrupto, pero fin. Que fin.     

martes, 4 de junio de 2013

Amblar, Antolín Amador y un poema.

Antolín Amador es un poeta metálico que se baña en cerveza. De tal costumbre ha obtenido su ductilidad. En su interior suenan interminables golpes de gong, sonidos irreductibles, directos. Antolín es ceño torrencial. Los poemas parecen bailarle entre los dedos, fluyen sin peso. Revolotean. Tiene en casa una tina enorme de madera que llena de líquido rubio y espumoso, de lúpulo y frescor acerbo, donde se inunda. Y es allí, como buen árabe andaluz, donde crea. Despacio. Sabe que hoy otros ojos que miran sin apremio, que sostienen. Los domingos escribe. Cuida la caligrafía. Lo hace para olvidar. Sabe que en algún lugar cercano aún le deben 2500 veces lo que le deben. No es poco. En los próximos días presentará su nuevo libro. Estén atentos a la agenda. Ese día podremos conocer La cara que pongo cuando llueve. En uno de sus poemas aparece una palabra casi en desuso: amblar.  Sí, han leído bien: amblar.

En Mientras la luz empleamos el Diccionario de Autoridades como fuente poética. Algunos se extrañan. Aprendan aquí su error. Hemos hojeado hasta encontrar amblar y observen lo que decían de ella las autoridades a principios del XVIII. Sus dos acepciones.

AMBLAR: v. n. Caminar, andar. Es tomado del Lat. Ambulare, y sincopándolo se dixo amblar. Trahe este verbo Nebrixa, y le aprópia unicamente a las béstias. Está antiquado.

AMBLAR: Vale también hacer movimiento el cuerpo al tiempo de cópula carnal. Trahe esta voz Nebrixa en su Vocabulario: pero yá no está en uso. Lat. Griffare si es en la hembra, y en el varón Cevére.

Porque la cosa no se pierda, Antolín ha querido mantener el uso. Su práctica. Lean si no el poema.

He salido a la calle
y con con jab de izquierdas
la lluvia te ha traído hasta Madrid.

Agua que desde el sur
apura la insolvencia de mis ojos.

Coincido con las nubes
en olvidarme de la sed
y reciclar los charcos por si amaina.

Si pudiera juntar todos mis pasos
y hacerte kilométrica,
si pudiera tu cuerpo
salvarse de la prisa y me esperara.

Si supiese con gula amblar tu nombre
y hacerme permeable.
Si supiera decir
que nunca fui como te quiero.

viernes, 10 de febrero de 2012

De pandereta

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Jefe, circula por la red un texto que señala cómo en un solo día se ha condenado al juez que investigó lo del bigotes,  se ha anunciado una reforma laboral violenta, se le cambian los temarios a los que estudian, se suprimen ayudas a renovables, mueren personas a cientos en Siria, y cómo, mientras eso ocurre, la principal fuente de indignación ciudadana son los muñegotes de plus francés. Yo creo, jefe, que los del feisbu quieren así magnificar el sentido tradicional de pandereta que tiene España.  Ilusos. ¿Qué dirían si supieran que, mientras eso ocurre, la principal ocupación de usted es conocer, y hacer que se conozca, el lustre de las tertulias poéticas madrileñas? ¿Se lo ha pensado en serio?
En fin, yo a lo mío, que no quiero.

Juan Diego toca, Antolín dice
Verá, estuve el lunes 6 en Libertad 8. Casi tengo allí oficina. Leía sus poemas un poeta que merece  ser escuchado. Atiende por Antolín Amador y escribe con acerada intención. Tiene mirada felina y le gusta la urbe y la contienda, el amanecer, los lechos grandes.  Ha publicado Las letras pequeñas, con poemas musicados que están en la red. Aquí. Como es lector del blog que usted mantiene, quiso  que quien esto escribe pasase de visitador a presentador en activo. Cumpliose su voluntad. La cosa estuvo casi llena, 40. Gentes del clan y otras. Es un poeta ágil, de cintura. Anda con su próximo libro y resalta sus poemas con el rurún de la caja que Juan Diego toca como un ángel africano. Supieron a muy rápidos sus latigazos verbales. El público, siempre intuitivo, exigió bises.
Ojo a este poeta, Aarón. Debes incluirlo también entre lo más novedoso del bullicio madrileño. Tiene fuerza.

Enrique Gracia Trinidad volcado en su lectura
Verá. De la juventud a la consagración. Estuve el martes 7 en lo de los Montesinos. Casi llena la sala, ¿40? Leía Enrique Gracia, no nuevo en la plaza precisamente. Enrique se rejuvenece porque se reinventa siéndose fiel. Enrique es claridad en la forma, poeta que atrapa la sorpresa que surge, sin saberse, entre lo cotidiano. En los objetos cotidianos, en las preguntas cotidianas. Él mira siempre lo que hay detrás de la etiqueta. Y lo cuenta. Y te lo cuenta bien. Leyó algo de sus poemas costumbristas madrileños, asunto que domina más que Répide. Pero, créame, jefe, estuvo espléndido, lucido, lúcido, con esos prosemas, o poemas a caja, como él dice. Y estaba contento con esos minutos televisivos, sagazmente compuestos, que Telemadrid le ha dedicado. Merecidos. Como merecida la presentación-paseo que le hizo Rafael Soler, poeta que va tomando gusto al oficio de las palabras previas con calidad. Y lo amigos lo saben. Y saben que es bondadoso. Y comienzan a hacer fila.

Beatriz Villacañas mientras
su lectura
Verá. Luces y Sombras es el título de una revista anual y navarra de poesía. La edita la Fundación María del Villar Berruezo. Está llena, atiborrada, de color y de poemas. Se presentó el jueves 9 en la Biblioteca Municipal Manuel Alvar de Madrid. Jesús Jiménez Reinaldo es uno de los responsables. Y el tímido alcarreño Jesús Aparicio, también. Este último seleccionó a diez poetas para completar su sección. Algunos: Beatriz Villacañas, José María Herranz, Francisco Caro y Ana Garrido, acudieron a leer sus aportación. También Óscar Menassa, el del grupo Cero. Ahora que desaparecen premios, bueno es que se mantengan las revistas. Todas apuntaladas.


En estas cosas moro, jefe. Si se enteraran en la red.




Voy a decir crisálida
olivo
y mantequilla
porque soy andaluz
carnívoro
y drogodependiente.
Voy a decir Morente,
Cohen
y  Red Hot Chillie Peppers
porque tengo templadas las orejas.

Voy a decirte sexo.
No si hacerte el amor o destruirlo.
No que te corras ni me esperes.
Sólo sexo.

Voy a decir espina.
Tampoco es por amor ni he dicho patria.
Voy a decir bandera,
silencio,
espectador.

Voy a decir ahora
más en serio que nunca.

(Antolín Amador)

jueves, 22 de octubre de 2009

Antolín Amador y Aute en Alcorcón

Los dos (Foto de Cristina F. Zambrano)
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Ayer, día 21, se celebró en Alcorcón un acto para presentar la revista "LA HOJA AZUL EN BLANCO" que editan los amigos de "Verbo Azul". Estuvo Luis Eduardo Aute, un poeta que a veces pinta y en otras canta. O viceversa. El pasado domingo, por ejemplo, hizo lo segundo durante casi tres horas en el mismo Alcorcón, sin cobrar un duro euro. El buen recaudo a benefico de la ONG del común amigo Teo Rubio, del gremio. La revista también se presentó, no me olvido, sin eclipse de Aute y antes que él leyese sus poemilas de animaLhadas. Aunque después del audioviso de Antonio Pascual. ¿Noté ausencias?

Antes de todo, le regalaron, los de VA, un libro de arte a Cristina F. Zambrano por el asunto de la maquetación y el altruismo militante, luego leyeron algunos de los que participan en el número 13 de LA HOJA. Leyó Vicente Martín, sorprendido y con urgencias milanesas, leyó Antolín Amador un poema surgido de mi pueblo, que me nombra, y que por eso coloco ad yuso, leí, leyó Hortensia Higuero sobre árboles que fueron, Isabel de Miguel de cierta lluvia, Antonio Pascual, Ana Garrido y Juanjo Alcolea. No sé si más. Ana G. preparó a Aute para la lectura.

Y Aute habló. Libro gordo, poemas delgaditos. Con humor, con ironía rabiosa, rabosa, con desparpajo ateo, colateralmente poco belicista, desgastado de cielos y de celos, disciplinario observante del idioma, ¿irreverente? Leyó. Gustó. Cerró el grueso tomo. Se dispuso al sacrificio de las firmas, de las fotos. Lo sabré yo. Y Cristina. Y Antolín, preso por el encargo de su tío.

Bajo el agua soñada, la manada caminó hasta la hostería. Brebajes. El reconocimiento de las amistades. Dos a tres en la tele. A casa.

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Por ejemplo

Soy desurbanizable, lo ha descubierto Caro.
Todo es posible “donde La Mancha ondula” y llueve,
donde las nubes
posan sus nalgas sin vergüenza
y el otoño se vierte talentoso.

Los números aquí pueden escribirse en piedra,
los libros fosilizan,
el río pierde el tiempo
desnudado de orillas y semáforos
y el viento...
el viento es un Don Juan que ronda a Julia
en los alrededores del pantano.

La colosal Castilla resumida
en 560 kilómetros de edad
y el nervioso color de los madroños.

Digamos, por ejemplo, Piedrabuena.

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domingo, 21 de junio de 2009

Antolín Amador sin coartada


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Antolín Amador es un poeta que ya miró (o ha sido visto, no recuerdo) por o en esta ventana. Vuelve. Porque quiere él y porque yo lo quiero. Porque ha ganado un premio muy bonito "La Bufanda" de Coslada, que yo también obtuve. Hasta que gane lo que ha ganado este año Siles, y sin ayuda, mata el tiempo en Riaño, en la cervecería Riaño, a donde de momento se le puede ver en horas pertinentes. Está alegre casi siempre y feliz a ratos, escribe porque le place y haría otras cosas que también le place si pudiera. Pero necesita companía para lo segundo, cosa que no siempre sucede.

Sus amigos le cantan, le imprimen. Leer lee él solo. Lo sé porque he asistido a dos lecturas casi simultáneas en el circuito joven de la Comunidad de Madrid, que le procura un público incontable. La plaquette que ganó el premio se titula "Los peces verticales". Se la han paginado y compuesto sus amigos de "Habitaciones Desdobladas". Una pareja que suelen irse con los últimos. No preguntéis por qué porque eso no lo sé.

Este poema se titula "No tenían coartada los poetas" , se lo dedica a Bea y dice así:

Ha vuelto a amanecer despacio, débil
como una transparencia.

Estábamos tendidos boca arriba
con las manos calladas
y las piernas a gritos contra el tacto,
no éramos dos en una misma piel
ni los amantes propios de un poema.
Apenas existíamos.

Volvía a amanecer, despacio, débil
como una adolescencia.

Estábamos despiertos del revés.
Como si se pudiera esconder la madrugada
debajo del colchón,
como si el cielo hubiera fundido las bombillas
y no cupiese nadie en sus moteles.

No tenían coartada los poetas.
Había amanecido tan escaso
que nos daban igual todos los versos
que se iban a escribir sobre nosotros.
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Es bonito pinchar aquí y dejarse llevar http://www.habitaciondesdoblada.com/aforanto/las-letras-pequenas/index.html
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miércoles, 22 de octubre de 2008

Antolín Amador y "Las letras pequeñas"

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(La verdad es que no solemos vernos en librerías, sino en otras ías)

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Antolín Amador es un poeta de raza, de rabia. Dueño de un lenguaje repartido, mitad por mitad, entre el el cuero y el metal, atiende a las provocaciones de lo cotidiano con una mirada inteligente, proletaria. elegante. Mira el ras de las cosas sabiendo que en ellas vive la trascendencia, y esa debe ser la tentación fundamental del poeta, mirar y ver. Después decir. Y es en el decir en donde se produce el segundo milagro. Antolin es dueño de un atuendo de palabras que no pasa desapercibido, que dirige sus disparos al centro de nuestra inteligencia, lugar en donde él sitúa el hangar de las emociones.

Tal vez por eso le concedieron un premio que, últimamente, parece muy atento a descubrir poetas con miradas sospechosas de no comulgar con rutinas de aldea. El libro titulado "Las letras pequeñas", se presenta el viernes 24 de octubre en Manzanares. Allí estaré, acompañándole.

Os dejo un anticipo, un poema. El que abre el libro.

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Conozco nuevas maneras de estar solo

Recuerdo que antes, mucho antes de ti
y de las noches quietas sin zapatos,
solía conformarme
con el olor a césped de tercera
y el ruido del camión de la basura.
Un murciélago hacía fuegos artificiales
con las farolas
y yo me convencía de inmediato
de la capacidad de acción de las metáforas.

Antes había poco de mí que fuese fácil.
Los dedos parecían una urdimbre
perfecta
para que la caricia
no volviera a encontrarse satisfecha.
Y la voz, la voz sólo era una excusa
para matar el tiempo
sin que se me notasen las derrotas.

Y no es que me resulte complicado
transcurrir rodeado de adjetivos,
lo que pasa
es que conozco nuevas maneras de estar solo
que me hacen intuir

que nunca volveré a ser demostrable.

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