.
El día 14 de enero y por correo ordinario, el postal, recibí esta nota con síntomas de anónimo. En sobre sin remite, matasellado en Madrid, un papel, arrancado de un bloc, sostenía la admonición u observancia que comparto con vosotros. Debe haber sido escrita por algún conocido mío, cercano sin duda, enjuto en su decir y, sin duda también, lector de algún libro mío (esta última sospecha reduce muchísimo las posibilidades). Le estoy agradecido, y si decido transcribirla, disponerla a mi modo y publicarla, en este mi espacio reservado, es porque parece puesta en razón, corta y bien dicha. La verdad es que no alcanzo a colegir si esta pequeña publicidad le hará (a su autor) modestamente feliz o provocará en él cierta zozobra. Pero creo estar, como destinatario, en el derecho.
(Transcripción)
No lo busques, poeta mercader,
para ti no habrá nunca
el poema perfecto;
no se ha fiado
de nadie hasta ese punto
palabra alguna.
A ninguno
de vosotros le entregan su secreto
si sospechan que pueden ser vendidas:
jamás se prestan, se han prestado,
a tan viles oficios.
.