Sin palos al muñeco, que ya cobró bastante. Me dijo. Así
debe salir la crónica. Y así sale, jefe. Aquí todo es verdad, menos alguna cosa.
1 (Uno)
| Amelia Díez Benlliure (Foto de FB) |
Cuando los desatados del ladrillo, hoy ociosos, descubran el potencial económico que supone editar poesía, la cosa puede cambiar. Amelia Díez Benlliure ya lo sabe. Ella, que sabe de números, decidió arriesgar su capital en este negocio antes de que las preferentes se lo merendasen. Y así nació Urania. Amelia está feliz de que naciera. Nos dijo que hay un comité de 5 sabios lectores y que solo se publica un libro cuando 4 dicen sí. Caras de asombro. Esto dijo, en Libertad 8, el 28 y lunes. Añadió que ha tenido la suerte de que 3 de los primeros editados sean además amigos.
| Amando Carabias y Eloy Sánchez en Libertad 8 (Foto de FB) |
| Paloma Corrales y Jaime Alejandre (Foto de Maxi Rey) |
2 (Dos)
Paloma Corrales se hizo hazversa por méritos propios el 29 de enero. Esto de los Hazversarios es una orden poética muy definida. Jaime Alejandre es su enjuto maestre. Se reúnen los últimos martes de mes. Ya han sido anunciados los que ingresarán en ella durante el año presente y la primera ha sido Paloma. Correspondió con creces al honor. Ella, que posee una modo de escribir austero, insinuante, lleno de espacios para el lector, temía el momento. Temía sencillamente. Pero leyó desde la decisión, desde el convencimiento de que su poesía es su poesía. La suya. Y no es un juego tautológico. Es la poesía que desea escribir y que sonó cierta, comprometida, valiente. Así, el sabio, suave, discurso de una guitarra amiga; su voz, grave como un susurro desobediente: los poemas, unos poemas que narran lo todavía incompleto: lo que la vida arriesga y lo que nos debe; el bosque vivo de los oyentes y su silencio intacto (junto al ángel que a veces sobrevuela) lograron que nos pareciera escaso el tiempo de la lectura. De gran intensidad.
Paloma Corrales se hizo hazversa por méritos propios el 29 de enero. Esto de los Hazversarios es una orden poética muy definida. Jaime Alejandre es su enjuto maestre. Se reúnen los últimos martes de mes. Ya han sido anunciados los que ingresarán en ella durante el año presente y la primera ha sido Paloma. Correspondió con creces al honor. Ella, que posee una modo de escribir austero, insinuante, lleno de espacios para el lector, temía el momento. Temía sencillamente. Pero leyó desde la decisión, desde el convencimiento de que su poesía es su poesía. La suya. Y no es un juego tautológico. Es la poesía que desea escribir y que sonó cierta, comprometida, valiente. Así, el sabio, suave, discurso de una guitarra amiga; su voz, grave como un susurro desobediente: los poemas, unos poemas que narran lo todavía incompleto: lo que la vida arriesga y lo que nos debe; el bosque vivo de los oyentes y su silencio intacto (junto al ángel que a veces sobrevuela) lograron que nos pareciera escaso el tiempo de la lectura. De gran intensidad.
| Paloma Corrales y Elvira Daudet (Foto de Maxi Rey) |
Buena parte de los poemas han sido recogidos en
el pequeño libro que suele editarse para la ocasión por Cuadernos del Laberinto
y el Café Comercial. Aquí puede verse todo, está grabado. De los alrededores del acto cabe reseñar: los poetas Ana
Montojo y Paco García Marquina impidieron a este redactor la toma de notas
durante el acto y le obligaron a la ingesta de alcohol posteriormente. Quede
clara la denuncia. Elvira Daudet, primera mujer hazversa, fue testigo de todo, cómplice y
advertencia. Maxi Rey conminó a este redactor a llegarse hasta Los Diablos
Azules para charlar, a las tantas, con Toño Benavides. Quede claro la
peligrosidad de este trabajo. Tan deleitoso en la escucha.
| Miguel Losada,, impulsor de Los Viernes de la Cacharrería |
3 (Tres)
Lo evidente del riesgo hizo aplazar hasta el viernes 1 del 2 las nuevas salidas. Pero lo de La Cacharrería del Ateneo tomó pronto forma de abismo. Estaban anunciados por Miguel Losada cuatro poetas, de los cuales desconocíamos. Las apreturas de horarios del Ateneo hizo que se comenzase en una sala, que a medio recital se trasladase al salón principal y que después del timbre de las 10,45 se anunciase el desplazamiento de todos hasta los subterráneos del Café León. Demasiado. Unos goliardos llamados Julio Espino, Sebastián Fiorilli, Marc García Arnau y Carlos Ávila hacen, tal es su oficio, espectáculo de, por, con, cuando, so,……., tras la poesía. Provocación, ingenio, complicidad, algo de monólogo, algo de café-bar, algo de zorongo alegre, una cosa así como el vituperio de las formas trascendentes, un gusto por el desparpajo, la perfor por la perfor, el azar de lo contagioso, la no limitación de los afanes noctívagos, el viejo asunto del discurso poético como excusa para esperar la suciedad del alba. La gente sonreía o reía, bebía. Lástima que, por la crisis, el jefe haya prohibido los taxis. Lástima que el metro de Madrid cierre a la una y media.
Lo evidente del riesgo hizo aplazar hasta el viernes 1 del 2 las nuevas salidas. Pero lo de La Cacharrería del Ateneo tomó pronto forma de abismo. Estaban anunciados por Miguel Losada cuatro poetas, de los cuales desconocíamos. Las apreturas de horarios del Ateneo hizo que se comenzase en una sala, que a medio recital se trasladase al salón principal y que después del timbre de las 10,45 se anunciase el desplazamiento de todos hasta los subterráneos del Café León. Demasiado. Unos goliardos llamados Julio Espino, Sebastián Fiorilli, Marc García Arnau y Carlos Ávila hacen, tal es su oficio, espectáculo de, por, con, cuando, so,……., tras la poesía. Provocación, ingenio, complicidad, algo de monólogo, algo de café-bar, algo de zorongo alegre, una cosa así como el vituperio de las formas trascendentes, un gusto por el desparpajo, la perfor por la perfor, el azar de lo contagioso, la no limitación de los afanes noctívagos, el viejo asunto del discurso poético como excusa para esperar la suciedad del alba. La gente sonreía o reía, bebía. Lástima que, por la crisis, el jefe haya prohibido los taxis. Lástima que el metro de Madrid cierre a la una y media.
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Dentro
Has querido vivir
dentro
esperando el milagro
y en las palabras
dentro
y en las caricias
dentro
y dentro se prolonga
en una colección
de muñones precisos.
Paloma Corrales