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domingo, 21 de junio de 2009

Hacienda llama a la puerta



Este contribuyente que escribe aquí le debe a la Agencia Tributaria 9,62 euros. Me he quedado francamente sorprendido de que tan magna organización me reclame una suma de dinero cuando, el año pasado, ya la crisis me estaba mordiendo las desnudas y pilosas canillas con su conocido desprecio por el dolor ajeno. Es decir, que no tenía donde caerme muerto y dormía en la intemperie...este año, por el contrario, ya se me ha prohibido caerme (hay un impuesto de Spectra/Octopus -que son los que gobiernan Madrid- que grava a los laxos ciudadanos que deciden irse de morros contra el asfalto) y el banco me ha embargado la intemperie que tantos años me ha costado comprar por adeudarles los tres últimos plazos y dos cuotas de un crédito personal que pedí para comprarme un Ab-flex (¡Que sorpresa al descubrir que no era una máquina para matar zarigüeyas si no un estúpido aparato para hacer abdominales!). O sea, a día de hoy bien, gracias. Les he pedido a los de Hacienda pagarles en carne pero me han soltado que "Al rey la hacienda se le ha de dar pero que la honra, la honra sólo es de Dios...", bueno, les he pedido que ya me que iban a sacar la pasta al menos no se pusieran en plan "El alcalde de Zalamea" y he colgado.


Me gustaría fumar mucho para quitarme los nervios de saber de donde voy a sacar los casi diez eurazos que me reclama la administración que, tonto de mi, quería gastar en cosas inutiles como comer o invertir en Madoff (una inversión segura, un tipo con un apellido de creador de champús no puede ser malo) pero el tabaco ha subido mucho...como siempre le he puesto al buen tiempo mala cara y he contratado al tonto del barrio para que me recoja las colillas del suelo con un bote que le he proporcionado y por el cuál le cobro un alquiler al no estar dado el muchacho de alta en autónomos. Lo comido por lo aspirado, mi cáncer va a tener los restos del ADN del vecindario...las perspectiva no puede ser más brillante.

Sin dinero, sin trabajo y sin tabaco creo que la solución más realista habría sido intentar participar en el programa ese de las tribus y las familias...ciertamente esa gente parece vivir con poco, de hecho los cachondos de los Mentawais (tengo la sospecha de que eran caníbales hasta 1987) fuman unos porros rectangulares de lo más chocantes y los Bosquimanos van con unos tangas que, pese a que me masco no me harán mucha figura, al menos me permitirán recibir el cálido viento de la sabana en toda la entrepierna. De hecho, y ahora que hay más gurús y entendidos en redes sociales que usuarios, había pensando en largarme hasta esas zonas del mundo tan alejadas para predicar con los beneficios de la web 2.0 y de las ventajas de disfrutar de una conexión wi-fi para abrir mercado y convertirme en entrepeneur abriendo una agencia para asesorar a todas esas buenas personas. Por desgracia tampoco he caído en la cuenta de que no puedo pagarme la manutención de una familia y que, de haberla tenido, me hubiera abandonado fulminántemente en cualquier gasolinera o chaflán por mi absoluta carencia de líquido, sólido y, claro está, metálico (en el jardín botánico).


Y ya ven, como decía "El Niño Gusano", miro el péndulo y me pongo feliz, feliz porque pago mis impuestos y soy un honrado ciudadano que ve brotes verdes a casa paso, se aguanta las arcadas cuando escucha según que cosas y domina sus pulsiones violentes cuando ve otras tantas; se extasia delante del televisor viendo la Copa Confederaciones (una especie de exótico torneo de verano con más cartón que una película de serie B y que para sí quisiera la calidad, el juego y el arte del Trofeo Ramón de Carranza), se disgusta si David Villa no ficha al final por el Real Madrid y tenemos que ver como uno de nuestros últimos intelectuales toma el camino del exilio hacia Inglaterra o Italia o se solidariza con esas 60.000 almas que tomaron las calles de Sevilla para protestar por la bajada del Real Betis Balompié a Segunda División (yo tengo más razones que nadie que mi primo Damiá juega en dicho club...y no hay derecho, primo, que no tengas asegurada la titularidad y luego pasa lo que pasa...).

Y no me importa ni el tabaco, ni la comida, ni los cochinos 9,62 euros que ya le levantaré a algun niño a punta de pistola a la puerta de una piscina, ni el exilio de Villa y la fuga de cerebros y medio centros o que me masque que la cosa sólo puede empeorar. Si pudiera quitarme esta sensación de estorbar en todas partes ya tendría suficiente...lo juro.

Y ahora disculpen porque acabo de recibir un burofax donde el tontico que me recoge las colillas me expresa su intención de llevarme a los tribunales...y es que vivimos unos tiempos infaustos aunque siempre nos quedará Serrat del que me acuerdo mucho últimamente.

martes, 2 de junio de 2009

Una canción perdida y un montón de recuerdos


Esta canción de ahí arriba es de un grupo llamado Serena. Formación asturiana que grabó su primera maqueta con Paco Loco el productor, entre otros de Fran Nixon, para después marcharse a Virgin y ser producidos por Alejo Stivel, productor para todo e integrante de los "no exintos" Tequila.

El caso es que corría el año 2000 y esta banda se acercó hasta el programa donde yo trabajaba para grabar una actuación y lo hicieron en directo pese a que a su disquera le parecía un riesgo que dicho grupo tocara en directo porque "querían mimarlos". Desgraciadamente este single fue el único extraído de su único primer disco. Una pena. Seguramente sonaban demasiado nuevos (la verdad es que es una canción que suena actual) o que estas cosas, antes, en el mercado de la música ocurrían todos los días. De esos años recuerdo también a un más que interesante sevillano, Fran Torres, que era el factotum de un grupo llamado Ruido pegajoso del que ni siquiera he encontrado un videoclip (emitido por aquella época hasta la saciedad por Sol Música) en el afamado youtube.

Será que la semana que viene vuelvo a la carga con un habitual de aquella época a rodar un piloto (bendito señor de la televisión que sea este el año, que sea este el proyecto que estamos esperando...rezo todos los días), será que desde Valencia las cosas se ven con otra perspectiva y anoche, (re)viendo la primera temporada de "Sangre Fresca", confesé que no quiero vivir eternamente porque los vampiros me dan una pena tremenda. Sería incapaz de vivir toda la vida cargado de tantos buenos recuerdos. Soy más renovarlos.

viernes, 1 de mayo de 2009

¡Feliz 1º de Mayo!

El año pasado, más o menos a estas horas, escribíamos algo así:

"Hipotequeros, mileuristas, ochocientoseuristas, parados, becarios, empleados precarios, esclavos del euribor, de la coyuntura económica, a los que este año no les han podido subir el sueldo, a los que les han recortado las cuentas de gastos, a los que van a tener que vender su casa a mal precio perdiendo dinero, a los que viven en Madrid y no pueden encontrar guardería, hospital o servicio público decente porque somos todos liberales, a los que la VISA les arde en el bolsillo...en definitiva, nuevos pobres, ¡Feliz 1º de Mayo!".
Este año no podemos más que entonar un "mea culpa" por nuestro asqueroso optimismo con respecto a las previsiones para este curso laboral. Incluso pensamos que alguien sería capaz de vender su casa a "mal" precio o que todavía iban a quedar cuentas de gastos y visas en circulación. Pues eso, que nada nos haga retroceder en nuestro camino hacia la total y absoluta desintegración de todo un sistema económico...ya veis lo que pasa por aplicar las infalibles leyes neoliberales que, en menos de 8 años, vamos a volver a emplear a los niños en las minas.
Aquí os dejo con una canción de Woody Guthrie, que antaño fue la voz de los sindicalistas americanos y dejó claro que esta era su tierra...pese a lo que dijeran cuatro o cinco desaprensivos empeñados en ponerle valla y precio a todo. No hay más que decir. Abrazos camaradas en la miseria y en la pobreza.


miércoles, 8 de abril de 2009

Una mujer que se pira: Mari Trini (1948-2009)


Una noche estuve en casa de Mari Trini escuchándola cantar canciones de su repertorio con Manuel Alejandro al piano...muchas veces he pensado que todo aquello lo soñé pero, que va, mi madre y Mari Trini ("María para los amigos") se hicieron muy amigas por razones que se le escapan a todo el mundo porque, la verdad, eran dos personas completamente distintas. Aquella noche descubrí que la ginebra inglesa era majestuosa y que bullía en mí, por debajo de mi punkrockerismo, un incipiente flanboyant amante del rollo "Cantantes de casino" más viejuno. Sin duda ha sido la velada mas "Rhinestone" (una cosa entre la bisutería y el lujazo) que he vivido en toda mi vida incluída aquella noche en la que quedé atrapado por las anécdotas de una vieja gloria de la TVE en la barra de un after-after hour...y mira que aquella noche/mañana estuvo llena de anécdotas que valdrían para llenar un par de tomos de un libro que podría titularse "La verdadera historia de Prado del Rey (sexo, drogas y ondas catódicas)". Allí donde quiera que estés, querida, gracias por enriquecer mis conocimientos sobre los años del destape muchos años antes de que a todo el mundo le diera por preparar especiales.

Aquello noche no estaba de humor porque, como buen hijo y algo manitas con los cables, me había tocado ir a casa de Maritrini a instalar un vídeo, dos televisores y un ingenioso aparato llamado "Videosender" que permitía que el VHS o el dichoso canal plus se vieran en todas las televisiones de la casa sin necesidad de cables e, incluso, tal era su diabólica potencia en las casas cercanas. que podían disfrutar de la porno de los viernes (muy de moda en aquellos años en que sólo habíamos visto Internet en "Juegos de Guerra").


Puedo decir que ni siquiera sabía quién era Manuel Alejandro pese a que, poco a poco, me fueron informando de que había compuesto para casi todos los cantantes que yo, por hacer honor a mis Doc Martens (traídas desde Inglaterra por un alma cándida y que me sirvieron para hacerme el más famoso de mi pandilla a la hora de aplastar latas de cerveza y mobiliario urbano feo), jamás tenía en mis oraciones. Por aquel entonces creo que me alimentaba de una mezcla de ska, punk clásico, grunge, rock and roll cincuentero y un largo etcétera de grupos que intenté relatar al propio Manuel Alejandro ("¿Chavos que cantan como Onda vaselina?" dijo el tío sinvergüenza) y que le dejaron tan frío como a mi su curriculum encabezado por ser el compositor de cabecera de Raphael. ¿Qué hacía yo en aquella velada? Pues, después de un rato y tres gin tonics servidos de una jarra tamaño hooligan, emocionarme escuchando tocar el piano a aquel señor tan bien plantado dos o tres clasicotes mexicanos...emocionarme hasta el punto de querer haber llevado pajarita y esmoquin impecable a la cita pese a que me lo hubiera puesto perdido cableando aquella dichosa casa (hogar que luego pertenecería a Pedro Almodovar...esta noche estamos en plan ¡Hola!). Aquella noche descubrí algunas canciones que no había vuelto a escuchar en mi vida como esta:



Cantadas por Mari Trini, sin aderezo, con su aspecto de Edith Piaf, y ese desgarro de persona a la que siempre le falta el aire. Me pareció incluso "punk" la fiereza de la mujer, tan minúscula, cantando cosas que quizás sólo pueden cantarse cuando te han jodido muchas veces. Sin gota de eso que se llama "rock and roll attitude", sin atisbo de amaneramiento, cantando como te sale de las ingles...sin importarte un pijo.

Inevitablemente me he acordado de Mari Trini hoy durante todo el día, de su compañera Claudette la pianista, de esa casa grande y algo desangelada, de su caracter difícil, de ese rollo de que tenía que escapar y esconderse porque le faltaba el aire y no he entendido hasta que me he hecho un poco más mayor (que es cuando la vida deja de acariciarte para darte con un palo) de donde venía todo ese rollo de cantar agarrándose al piano. Algo hay de ella aquí...en esta canción que, durante mucho tiempo, sonó en los templos de "Chochi" patrio (cuando Chueca veneraba a Marisol, Encarnita Polo, Mari Trini y un largo etcétera de cantantes españoles) y en especial en el "Rick´s" que es y seguirá siendo el templo del "gay rhinestone" por excelencia.




El caso es que se ha marchado como se van muchos artistas en nuestro país, sin hacer ruido, despues de haberse pateado honradamente todos los escenarios posibles de nuestra música y nos hemos quedado un poco tristes escuchando el "¡No me jodas!" que mi padre dice cada vez que se entera de que alguien que conoce ha fallecido, con esas ansias suyas de no querer que nunca pase nada malo, como si el telediario se hubiera empeñado en gastarle una broma pesada. Ha sido entonces cuando él se ha acordado de esa noche en la que cantó en su casa y estabamos allí todos para verlo. Cochina nostalgia mezclada con cantantes de casino. Buen viaje.

Nota del Insustancial: Cerramos el chiringuito hasta el domingo o el lunes de esta semana porque allí donde vamos, Es Coria no Korea, no tenemos Internet. Mientras tanto pecad, comed, bebed, vivid, disfrutad no se me ocurre mejor manera que bendecir estas fechas tan señaladas y de molestar un poco a Rouco Varela. ¡Felices mini vacaciones! Y como decía Silvio Fernández (descubierto por la modernité desde J Planetas a Bunbury), cada vez que veía pasar un paso de una procesión de Sevilla: ¡Cuanto daño ha hecho el Imperio Romano! ¡Me cagüen tos los centuriones!". Os dejo uno de sus temazos de bonus track: Sureños.

miércoles, 11 de marzo de 2009

Piqueras vs. Daniel Plainview


Cuando era joven Pedro Piqueras soñaba con ser un artista folk. Fundó un grupo de poco éxito llamado Carcoma junto a Javier Castro (que luego militaría en los muy castellanos Nuevo Mester de Juglaría, los que tienen padres progres entenderán, los que sean de Segovia mucho más) y también estuvo haciendo sus pinitos en algunas formaciones como Nuevo Mundo, si no me equivoco. El pujante folkie español, formado básicamente por matrimonios de profesionales liberales, nació a finales de los años 70 y, como todavía no se podía decir lo que uno quería, se buscaba la excusa de las letras de la música tradicional (plenas de críticas al señorito, al dueño y que hablaban del agravio del rico sobre el pobre) para armar un poco de lío y soliviantar a unos cuantos grises.

Pues el caso es que Pedro Piqueras era uno de esos optimistas jovenzuelos que llevaban fulares y estaban pegados al diario Madrid o a Pueblo; soñaban con escaparse a Mallorca o Ibiza a hacer el "hippipollas" (eso no es mío, es de Moncho Alpuente, que siempre ha sido más rockero) y fundaron chifladuras como el Festival de Rock de Canet cuyo documental, dirigido por el rrrrutilante Angel Casas, es una de las colgaderas audiovisuales más grandes de los años 70. Como nota "diver" diremos que Loquillo, en sus años mozos, se sacaba unas perras vendiendo costo y tripis junto con un colega suya y nos imaginamos amedrentando a los hijos del incienso y el macramé con su "rock attitude" (esto no es nuestro, lo reconoce el propio Loquillo en su documental).


¿Cómo se puede pasar de ser un pastueño periodista nacido en Albacete que cree en el buen rollito "folkie", que reconoce que es un "cachondo" al que le hubiera gustado "ser un cantante de swing" y que disfruta del Atleti...o sea que es un canalla en el fondo...haberse convertido en el "asustaviejas" oficial del Estado Español?

Es una de esas cosas que jamás entenderé, quizás tampoco que intentara reconvertirse en una Ana Rosa masculina fugazmente, y que me parece intrigante.

Esta tarde viendo "Pozos de ambición" (Paul Thomas Anderson, 2007) junto a mi señor padre, que se ha quedado con el culo torcido, me he acordado de Piqueras. Fugazmente. La película cuenta la historia de un prospector de petroleo llamado Daniel Plainview al que sólo mueven los malos sentimientos, avanzado a su tiempo, el personaje de Daniel Day Lewis (que cuenta la leyenda urbana, más bien pueblerina, que pasó por mi pueblo montado en una moto desde Portugal preguntando por Miguel Indurain, o sea, francamente despistado) representa a un hombre avanzado a su tiempo al que mueve la codicia y que se dirige en su vida con una violencia extrema que traspasa la línea de los negocios. En realidad es tan listo, y los pueblerinos californianos tan tontos o tan inocentes, que no encuentra ninguna dificultad en elevarse sobre ellos y en eliminarlos si se ponen muy tiquismiquis.


Queda, por descontado, que Piqueras es un santo varón que jamás la emprendería a golpes con un desgraciado para quitárselo de encima pero sí representa, en mi humilde opinión, una especie de salto temporal incómodo que nos ha dejado, a algunos pueblerinos televidentes, con la sensación de que algo está pasando sin que podamos enterarnos ni remotamente de las intenciones últimas que esconde el informativo que dirige.
A mi lo que me acojona del telediario de Piqueras no es que tenga una especial afición por el gore, algo un poco adolescente pero justificable, como para su capacidad de estarnos diciendo: "Todo está mal pero es que va a empeorar". Hoy el asunto de un lonely gunmen en Alemania nos ha enseñado una noticia parecido ocurrida en Alabama y de ahí ha saltado mágicamente a Columbine, al surcoreano que la emprendió a tiros en la Universidad de Virginia, y luego al finés que se publicitó en youtube, para después incidir en una noticia sobre la investigación de Marta del Castillo...para terminar en un abuelo de Murcia que se ha bajado a cuatro trabajadores de la Seguridad Social. Ya saben: Nadie está libre de que le de un parraque de rabia homicida.

Gracias a Piqueras la España Negra se globaliza y puede ser mezclada con otras desgracias dejándonos ante un panorama desolador de violencia doméstica, robos, bandas de albano kosovares y eso, que todo esto está cada vez peor y se parece cada vez más a Mad Max y la Cúpula del Trueno.

Como Plainview, aterrizando en la primer California, Piqueras ha aterrizado en nuestras televisiones para avanzarnos como será el panorama del periodismo televisivo del futuro y que ya pisa con fuerza en Estados Unidos, Italia o Inglaterra donde se ha montado todo un debate sobre los límites catódicos de la noticia. Un mundo desolador de noticias de saldo, de amarillismo reconcentrado, de sacarte los colores pero que pita entre nuestras vecinas. En realidad Piqueras y otros que tienen menos audiencia, pero que le gustaría tenerla, tiran de la misma tripa de los espectadores esperando acojonarlos, ofreciéndoles un espectáculo que no pueden dejar de mirar pese a que les repela.

Es curioso como una efectiva red de medios espectacular, de satélites, de internet, de profesionales, de unidades móviles que son capaces de deberían de ser capaces de informarte de todo lo que pasara en cualquier lugar del mundo en tiempo real son malgastadas en enseñarte lo que ocurre en la esquina del lado, haciendo más pequeño nuestro mundo y nuestras miras. Eso es lo que separa a Piqueras de Plainview, su incapacidad para entender esta grandeza, de sacarle partido pero es normal porque dentro de Piqueras debe de seguir existiendo un cantante de folk flipado con lo rural, con sus leyendas, con hacer música con un almirez y una botella de anis del Mono.

Nota (triste) del Insustancial: No me gustaría irme a dormir hoy sin acordarme de Álvaro Carrión que murió tal día como hoy hace cinco años en la Estación de Santa Eugenia. Conocí su historia a través de su hermano, Diego Carrión, con el que tuve el placer de compartir redacción y, desde entonces, cada 11 de este mes tengo un rato para acordarme de los dos. Como The Pentangle, otros folkies, me sigo preguntando cuando se romperá el círculo.