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lunes, 1 de septiembre de 2008

El tigre de Putin y otros cuentos de la edad madura



Al parecer, y según este vídeo de aquí, Vladimir Putin ha salvado la vida a un grupo de periodistas disparándole un dardo tranquilizante a un tigre. Vale. No voy a ser yo el que dude de Rossiya, la cadena que ha dado la noticia…eh…Putin, periodistas, un tigre, un dardo con dormidina…lo malo es que no aguanta la prueba de la confrontación con otra noticia falsa. Tu escribes mañana “Se confirma que Teresa de Calcuta salvó la vida de unos periodistas de las fauces de un tigre lanzándoles higos blandos y por ello será ascendida a santa” y la segunda trola es más creíble.


¿Y por qué parece falsa? Pues lo primero porque Putin tiene más fama de matar periodistas que de salvarlos, básicamente, y después porque no se entiende muy bien que favor nos ha hecho Putin poniendo a buen refugio la vida de unos cuantos gacetilleros: ¿Salvaríamos de las garras de una fiera corrupia a un contigente de personitas formado por eso que ahora se llama periodista?


Pongamos por caso que tu tienes un rifle cargado con un dardo paralizante y ves, en el horizonte, como van por el campo todos estos personajes (Jaime Peñafiel y Jorge Javier Vázquez charlando de sus cosas, por ejemplo) y como, nítidamente, un pedazo de tigre se acerca hacia ellos…¿No te encontrarías en un dilema moral? ¿Duermo al bicho o salvo a la audiencia? Yo lo tengo claro, dispararía al animal para que no se envenenara o quizás no y esperaría a que lo hiciera porque siempre he querido hacerme un disfraz de tigre como el de El Sentido de la vida.
Al parecer Putin es un hombre inseguro que necesita demostrarnos que está en plena forma, que ha dejado la presidencia pero que sigue en forma.



Cumple 55 años en octubre y es posible que esto sólo sea un arranque de pitopaúsico, Vladimir está en ese momento de su vida en que puede elegir entre ponerse con viagra o conseguir el efecto parecido con unos cuantos titulares.


Cada uno, según sus posibilidades lucha contra la inseguridad propia de la edad madura: Sarkozy cazó a Carla Bruni (no se sabe si usando la misma técnica), Silvio Berlusconi sacará un disco de canciones románticas en navidades que, a poco que se empeñe, llegará al número 1 de las listas de éxitos y se ha operado la cara hasta darle ese aspecto inconfundible de latex para condones que luce, su majestad le disparó al osito Mitrofán y Aznar, eh, bueno, Aznar se conforma con que El Mundo le regale una doble página en interior donde despacharse a gusto y contarnos lo bien que lo hizo, lo nada que se equivocó, lo sana que estaba la economía y que lo de la reunión de las Azores fue el momento más trascendente de la historia de España en los últimos 200 años.


¿Por qué 200 años? ¿Cuál fue la otra cosa trascendente que pasó 200 años antes de la cumbre de las Azores, en 1703, que fue tan importante? ¿La designación del Archiduque Carlos de Austria como Rey de España? ¿La firma del Tratado de Lisboa? ¿La fundación por parte de Fray Isidoro de Sevilla de la orden de la Divina Pastora de las ánimas? ¿O es que es una cifra así, dicha sin reflexionar mucho? No se, no se…


De todas maneras lo que más palote pone a un cincuentón con mando es una buena demostración de fuerza: Putin la lía en Georgia (dicen que han cambiado de presidente pero jajá-jijí) y Bush en Iraq. Aznar también, que tomó el Islote Perejil “Al alba, y con un tiempo duro con viento de levante de 35 nudos...” según palabras de ese mitad poeta-mitad guerrero (todo caradura) que era Federico Trillo. En la estupenda entrevista que la revista GQ en su edición americana le hizo a Colin Powell, recién depuesto, no dudó en afirmar que “aquél conflicto era el más embarazoso y estúpido conflicto en el que había tenido que mediar” quitándole toda la épica al asunto.

Powell recordaba con amargura y fastidio como había sido despertado en mitad de la noche por la administración española para informarle del asunto y que, aunque quiso quitarle hierro al asunto, no pudo evitar que ambos países no se pusieran de acuerdo ni siquiera en la forma de nombrar al islote de la crisis en la declaración oficial americana (“laila” para los marroquíes, “perejil” para los españoles…”laila” significa "perejil" en árabe) y tuvo que hacerlo por sus coordenadas.


En descargo de las diplomacias de ambos países nosotros diríamos que el momento más embarazoso y estúpido del ex secretario de seguridad fue el momento en el que se presentó a la ONU con unas cuantas láminas A3, una presentación en Power point con ilustraciones en corel draw y un tubito lleno de un líquido blanco que decía que era anthrax líquido (que digo yo como nadie puede ir tranquilamente con un veneno semejante en el bolsillo sin ninguna medida de seguridad...) para hacernos tragar el sapo calentico de que Iraq era una diabólica potencia nuclear y química. Algo, que por cierto, también protagonizó como un acto absurdo de vanidad que pensó lo catapultaría hasta la Casa Blanca...

Y es que se hacen muchas estupideces bien sea por poder, por inseguridad o por salir en los papeles...

sábado, 9 de agosto de 2008

Los que quedan y los que se van


Hace como dos semanas alguien escribió en el EPS un interesante artículo sobre Dennis Wilson. Dennis Wilson fue el primer batería de los Beach Boys, el único surfero, el más borracho, el más drogadicto y, quizás por eso, también el más quebradizo. Murió ahogado y en la ruina en 1983.
El artículo dejaba bastante claro que, casi por encima de Brian Wilson, Dennis era el genio oculto de la banda californiana porque había sido él el que había convencido a los demás para que el grupo hiciera música surf y, sobre todo, porque sus historias habían inspirado las letras de la banda y hablaba muy elogiosamente de un disco maldito llamado Pacific Ocean Blue (muy recomendable, por cierto, le agradezco que me lo descubriera).


El artículo obviaba que Dennis había sido captado por Charlie Manson y su familia de hippis chiflados para su causa y que, a punto estuvo, de producirle un disco (cosa que le quitó de la cabeza Terry Melcher, productor musical, hijo de Doris Day) y algunas otras incomodidades como que era un incordio para toda la banda por sus desapariciones y desplantes públicos y, sobre todas las cosas, que se pasó más de un año escuchando, única y exclusivamente el Sargent Pepper de The Beatles.




En el fondo siempre llego a la misma conclusión: el genio es el muerto y los demás unas "momias", unos aprovechados que siguen "viviendo del cuento" y de "prosituir" las canciones de los que ya no están. En realidad a muchos les gustaría que los músicos buenos (los buenos, buenos, buenos) pasaran por un proceso vital como los de los habitantes de la cúpula de La Fuga de Logan: ¿Ha llegado usted a su cima como artista? ¿Sí? Bien, pues ahora te vamos a dar la inyección letal para poder recordarte intacto. No queremos verte encima de un escenario con ochenta años o, peor, con la pelota completamente ida diciendo inconveniencias sobre lo buena que es la Guerra de Iraq y la Asociación Nacional del Rifle (estilo Ted Nuggent).


Nos gusta que desaparezcan para que siempre estén jóvenes en nuestra cabeza. Me lo dijo el cantante de Iron Maiden, Bruce Dickinson, en una entrevista: "Puede que seamos mayores pero todavía podemos patear algunos culos". Nos gusta que se mueran quizás para poder decir eso de "NADIE puede imaginar lo que ese genio de la composición hubiera hecho de seguir vivo" y, sobre todo, nos gusta que se mueran para poder insultar a los que se quedan encima del escenario dando saltitos, cantando las canciones de siempre o, peor, iniciando "una nueva carrera"...¿Quién es Dave Ghrol si no el ex batería de Nirvana? ¿Y qué fueron considerados los Foo Fighters si no una engañifa publicitaria a costa del sacrosanto recuerdo de Cobain? Pues no, la verdad, el hombre de algo tenía que vivir y la band no está nada mal.

Vi a los Beach Boys cuando vinieron a tocar a España en aquellos años en los que otras viejas glorias como Jerry Lee Lewis tocaron por nuestro país. Un tipo a mi lado se pasó todo el concierto diciendo que eran unos vejestorios, unos dinosaurios que venían a Europa a sacarnos los cuartos y que tocaban "lo de siempre". "¿Y entonces por qué has venido?" le dije. Se calló, quizás esperaba encontrarse a los Beach como en las fotos promocionales del Pet Sounds, no sé. Lo de siempre fueron canciones como esta obra maestra que se llama Good Vibrations.








Lo de siempre, suena bien...o a mi me lo parece...y los Beach Boys y todos los que siguen en la brecha haciendo música me parecen unos currantes de lo más entrañable. Será que hoy soy un año más viejo y si me ha venido a la memoria este artículo es porque, tal día como ayer, se conmemoraba el 41 aniversario de la masacre de Tate/Labianca en la que la familia Manson (la de verdad, no la mía) acabó con el verano de las flores para siempre. Qué cosas.

martes, 27 de mayo de 2008

¿Qué soy?

Paso por uno de esos momentos de dudas sobre mi futuro. En serio. Ayer, Miss Kiddo, que es una intelectual de lo cotidiano, me dijo en un ataque de sinceridad: "¿Cómo nos lo hemos montado tan mal? Joder, somos inteligentes, cultos, preparados...".
Me dio bajón. Un poco. Porque el pesimismo de Miss Kiddo es como una inyección: pica al principio, pero luego se revela como algo curativo. No se, hacemos mazo de terapia encubierta, creo.
He visto a mucha gente convertirse en auténticos mierdas para conseguir lo que querían, convertirse en delincuentes de oficina (confidentes del jefe de turno, ladrones de ideas...). Miro ese tipo de caídas morales con una cierta pena, ni siquiera con demasiado odio, simplemente con pena. La mayoría de las veces ni siquiera por grandes cosas. Gente que era buena y que perdió los papeles.
Por lo pronto sigo buscando mi camino, he encontrado parte de él en este blog y en volverle a coger el gusto a esto de escribir. Qué cosas. Ah, por cierto, en estos tiempos infelices, ni siquiera Hidrogenesse sabe muy bien quienes son y, como muestra, este ingenioso botón.


martes, 8 de abril de 2008

Cuestiones insustanciales

Hoy he visto a una monja utilizando un abono transporte de jubilada...

¿Se pueden jubilar las monjas? ¿ Y qué hacen cuando se jubilan? ¿Se van a un boys?


jueves, 6 de marzo de 2008

The Pajares incident y otra gente que se volvió loca.


Pajares, The wonder years...

No podía pasar un día más sin hablar del Pajares incident, enésimo famoso que inicia la cuesta abajo hacia la chifladura en riguroso directo. Me sorprende la falta de entrañas que demuestra a veces este país. Ayer en Antena 3, en el programa de Susana Grisso, han sacado las cámaras a la calle para preguntarle a algunos peatones por la siguiente cuestión, literalmente: ¿Ha perdido Andrés Pajares la olla?


Abrumadoramente el personal, que ve mucho los docus de la 2, lee en cantidad a los clásicos pero también ve mucho otras cosas ha contestado abrumadoramente que sí, que al cómico se le había ido la olla a la provincia de Phnom Pen (Camboya). Es decir, a las pruebas (televisivas) se remiten.
Hace relativamente poco tiempo Maria Antonia Iglesias, esa periodista que parece venida de la Tierra Media, dijo que el periodismo era un oficio y no una profesión. No le faltaba razón. Todos los días, vemos a algunos personajes de bajísima caladura moral esgrimiendo un título de periodista como si fuera el salvoconducto para actuar como unos buitres, con perdón de esas simpáticas aves carroñeras, sin corazón a los que no les importa arrastrar la vida de quien sea con tal de seguir cobrando una sustanciosa (y a veces ni eso) cantidad de dinero a fin de mes. Detrás de ellos, en algún caso concreto, se esconden algunas personalidades nefastas, navajeros de lengua viperina, que pese a no dar la cara son los que señalan con su dedito de censor franquista a la próxima víctima propiciatoria. Así, a la buena de Dios.
Estamos hablando de televisión claro, de espectáculo claro. Un espectáculo lamentable dirigido, en la mayoría de los casos, por gente lamentable.


Estaba claro que lo de Pajares no podía ser otra cosa que piedra de escándalo. Por un lado una esposa llamada Chonchi, dos hijos llamados Andres y Maricielo. El primero saltó a la fama cuando, trabajando como azafato de Iberia, fue confundido por la policía norteamericana con Andrew Cunanan, asesino de Gianni Versace la segunda por tener trifulcas con su padre. ¿Estaban malditos los Pajares? Pues sí, un poco.


Ahora, Pajares que se ha operado hasta conseguir un inquietante efecto máscara, es acusado por peñita como el ex paparazzo Miguel Temprano de no haberse enfrentado a sus problemas y caer en las drogas (la forma fina de decir que se mete cocaína) y el alcohol. ¿Y cómo ha sido eso? ¡Pues no sabemos! ¿Quién no aguantaría con entereza ser acusado de maltratador, alcohólico, cocainómano, mal padre, peor persona, de estar enrollado con una hija biológica reción reconocida, ser homosexual, estar metido en negocios ruinosos, ser un mal actor y un largo etcétera de lindezas todos los días durante, al menos, cinco años en todas las cadenas y casi a todas horas con machacona insistencia? ¡Pues no sabemos! ¡Ay que blandito eres Pajares!



De hecho me sorprende que un tío como Miguel Temprano, del que corrió el rumor (COMPLETAMENTE INFUNDADO) de haber vendido unas fotos de Cristina Tárrega en Top-less a Interviú (publicadas en primera página, why, Interviú, why?) cuando esta lo dejó plantado por el futbolista Mami Quevedo no haya tenido el corazón suficiente de apiadarse, un poco, del pobre cómico.


Lo que me inquieta es que, después de todas las aventuras familiares y profesionales, Andrés Pajares no ande por ahí con un embudo por sombrero y con una recortada en la cabeza disparándole a la gente....jo, que imagen más potente...y si fuera vestido con un albornoz abierto mucho más...bueno, dejemos la literatura...



Muchas personitas como Pajares ya se habían "hecho locos" a nuestros ojos. Sí, ya hemos asistido a algunas mutaciones neuronales del personal con pachorra televisiva dándole la razón a Levy Strauss en eso de que el ser humano se convierte en objeto pasivo, en mero observador de la realidad incapaz de interactuar con ella cuando se convierte en telespectador creándose en su atrabilada mente la sensación irreal de que, en realidad, no asiste a una narración de la propia existencia de otros seres si no a una ficción. Efectivamente, a ojos de ustedes, yo también me estoy convirtiendo en un ser balbuceante, no crean, por ahora digo algunas coherencias pero pronto estaré sobrevolando, si no viviendo, en el nido del Cuco....¡Cu-cú! ¡Cu-cú!.

Por ejemplo:


Camilo Sesto: Era un cantante melódico de Alcoy con tendencia a la rimita fácil pero con un impresionante torrente de voz que le llevó a protagonizar la versión española de Jesucristo Superstar, las malas lenguas dicen que se quedó la voz en el intento. Según la teoría del no siempre bien apreciado Ramón de España conocida como "que tendrá Miami, que tendrá la costa que todo el que llega, allí se vuelve majareta" el bueno de Camilo, que es un superventas del mercado latino de toda la vida, se trasladó hasta la ciudad norteamericana donde comenzó a dar los primeros toques de excentricidad. Discos imposibles, un hijo (Camilín) que tuvo con una señora que los abandonó a ambos, exclusivas a toda página mostrando su faceta como pintor, escultor o ferretero -glabs- y una carrera completamente abandonada del todito. Después llegaron los injertazos de pelo que muestra con una desfachatez rayana en la ignominia (estilo "pelazo moqueta") y las posteriores operaciones de estética. Todo muy loco, loco, loco. Luego vuelta a España -mandamos allí a un artistazo y nos devolvieron eso- apariciones fantasmagóricas en TV, la promoción de un musical, Doctor Jeckyl y Mr. Hyde que luego acabó protagonizando Raphael, y su "mola mazo" (autoeditado como single) supusieron su vuelta al ruedo de los grandes majaretas ibéricos. En su descargo diremos que, en realidad todo es cosa de J.P., un malvadísimo cantante gallego del que dicen que es cenizo, gafe y otras muchas cosas y que cuyo nombre, como el de Voldemort, no puede ser nombrado. Este fue el productor de sus primeros éxitos y también la causa de sus desdichas. Otros músicos y artistas como Parchis, Pecos, Pedro Marín, Iván y un largo etcétera también fueron producidos por el mismo personaje y toma corrieron también una suerte horrible. Una pista: "Bravo por la música/que nos hace mágicos/bravo por tener la comunicación...".

Julio Iglesias: Seguramente el primer damnificado por las dañinas aguas de Miami. Loquísimo a Julio lo que más le molaba, a tenor de sus declaraciones allá por los años 80, era hacérselo con mozas de tres en tres, amar la vida, amar el amor en plan truhan, en plan señor y decir "Ueaaaaa" en los conciertos sin venir a cuento. También se fotografió en incontables ocasiones en playas remotas enseñando los pinreles (sic). De obligada lectura es la biografía de Julio Iglesias (que cayó en mis manos en un verano en el que no tenía nada mejor que hacer) en el que suelta perlas como esta: "Nunca he tomado drogas, me han hablado mucho de esa nieve que quema pero no me he atrevido". El chiflado Julio comenzó siendo el cantantín de Gwendolyne en plan José Vélez para reaparecerse ante nosotros como una especie de furia latina con alergia a los calcetines, amor por el mocasín de color rojo aunque cantara en Siberia y alumbrador de una prole de fieras mediáticas afásicas como Julio José, Enrique y la sin par Chábeli. En esto hay que echarle también un poco de culpa a Isabel Preysler (a la que le dedicó ese temazo llamado "Hey") que es, a su vez, mamá de la no menos rutilante afásica Tamara Falcó. Julio, que se nos sigue apareciendo de vez en cuando en actos como mítines del PP o giras promocionales subvencionadas por el Gobierno autonómico de Valencia tuvo quizás una de las mejores ocurrencias de la historia recomendar a todos los españoles que se compraran un jet para viajar de un lado al otro del Atlántico para así evitar los atestados aeropuertos y los estrechos Boeings 747, lo curioso es que lo hizo en una gira musical cuyo patrocinio corría a cargo de Viajes Halcón. ¿Es o no es un puto genio?

Raphael: Sí, otro también aquejado del mal de Miami, ciudad en la que residió junto a su señora, la escritora aristocrática Natalia Figueroa, poco queda de aquel amanerado cantante que emocionó a España y al mundo entero en los años 60 con sus voces falsetarias y su tamborilero (rompoponpoooonnnnnnn) que huyó a las costas de Florida con la sana intención de beneficiarse él y no perjudicarnos a nosotros, es decir, por el asunto de los impuestillos. Raphael, oriundo de Linares e hijo de un humilde zapatero, se convirtió en una suerte de Liberace, un histrión que igual cantaba "Señora" a una silla vacía en el escenario que te quitaba las púas del teatro bailando una especie de zapateado-jungle-boogie de su invención llegando a ser, incluso, más gracioso, que las imitaciones que hacían de él los Martes y 13. Tras su vuelta a España convertido en un botijo, se recuperó de unos problemillas de salud y fue abrazado por la emergente modernidad desacomplejada en plan Alaska y vivió tiempos de gloria con su "Escaaaandalo". Escandalosas también fueron sus declaraciones a ciertos medios en los que aseguraba que España era pueblerina (por decirlo fino) y aplaudiendo cienes y cienes de veces al Aznarismo del que se convirtió en uno de sus intelectuales de referencia.

Pedro Ruiz: Nunca tanto ego cupo en un cuerpo tan pequeñín. Hombre del Renacimiento Pedro Ruiz comenzó su bagaje como periodista deportivo y autocoronándose como el inventor de "la moviola", no del aparato en sí, si no del placer casi masturbatorio que alcanzan los programas futboleros viendo una y otra vez una jugada conflictiva. Después se convirtió en un cantante-poeta-humorista-clown etc. etc. etc. que se ligaba a señoras, incomprensiblemente, mollares llegando incluso a competir con Julio Iglesias por el amor de una balinesa ochentera llamada Vaitiaré. Cada vez más loco vivió su momento de gloria cuando presentó, de seguido que diría Manolo Escobar, dos programas titulados "Como Pedro por su casa" y "Esta noche Pedro" donde presentaba, cantaba, actuaba y hacia morisquetas. La más celebrada la de convertirse en un niño cursi y contestón que cantaba las verdades del barquero con marisabidillo discurso en una sección titulada "El Libro gordo de Pedrete". Ejem. Subido ya en el barco de la fama lo trincaron en un asuntillo de impuestos impagados y comenzó a soltar borderías contra el país (sí, también el periódico), los políticos etc. etc.
Si algo bueno hay que decir de este español sin fronteras es que ha conseguido mantener un discurso lleno de obviedades y frases hechas, ir de apolítico y ciudadano del mundo sin bajarse, ni un poquito solo, del carro de los más poderosos llegando incluso a tener un programa llamado "La noche abierta" en el que entrevistaba, con su típica profesionalidad a todo el who´s who de la cultura española sorprendiéndoles con la siguiente pregunta: "¿Como te ve el niño que hay en tí?". En una ocasión llegó a entrevistar a Dios representado por una especie de halo estroboscópico que parecía sacado de una disco de la Ruta del Bakalao y que hablaba con una voz que sólo el propio Pedro entendía. Su otro hito fue sacar un CD con canciones, en aquella época de popularidad, que es de lo más cuco y en el que se fotografiaba así mismo componiendo en la mesa de un café. Al lado del mismo aparecían tres iconos: un reloj, una pluma y una taza. Un señor con peor mala leche que yo al verlo dijo, "mira que cachondo Pedro Ruiz, se pone unos símbolos al lado como Prince...el siguiente disco lo sacará con el nombre del Artista antes conocido como taza".

Como píldora final les dejo un comentario que Carlos Saura, que lo dirigió en ¡Ay, Carmela! dijo sobre Andrés Pajares:

"Pajares es tímido y frágil, sentimental, apegado a los suyos, necesitado de protección, que se deprime con facilidad y que con facilidad también habla como una ametralladora, descargando así la tensión insoportable que lleva dentro. Pajares es un gran actor, un actor que sorprende por su increíble capacidad para la representación; es un inventor nato, un creador de situaciones, de gestos y de frases. Andrés Pajares podría ser nuestro actor por excelencia. No lo será porque aquí no es fácil se Woody Allen. Que un hombre de su experiencia se entregue a su interpretación de ¡AY CARMELA!, con entusiasmo de adolescente, quiere decir que tenemos actor para rato".

Andrés mantiene una interesante página güeb llamada, como no, http://www.andrespajares.es/ que es de obligada visita. Recomiendo con fervor casi adolescente el único trabajo del actor como director, el el cortometraje "Naúfragos" (1997), una joya de malrollismo cinematográfico. ¿Y ustedes hablan de cine maldito? ¡Pues corran, corran a verla, gandules!

martes, 26 de febrero de 2008

Sobre el debate (La Niña de Rajoy, el Apocalipsis y la SGAE)

La nueva temporada de las matrimoniadas romperá índices de audiencia.


Me quedo con esta reflexión: Después de dibujar un panorama sombrío lleno de delincuencia, inmigración ilegal, reducción de los sueldos, subida de las viviendas, terrorismo, separatismo y no se cuantas cosas sobre el coco mal, Rajoy ha pedido a los españoles que nos fuéramos a la cama con tranquilidad. Son las 2:24 y no puedo dormir. También nos ha contado una cosa sobre una niña pequeña a la que desea que tenga casa, unos padres con trabajo, no sabemos si sería alguna hija de su famoso primo.

Zapatero, por su parte, que ha ganado en todas las encuestas, se despidió de la audiencia diciendo: "Buenas noches y buena suerte"...¿Pagará canon por usar la frase de una famosa película?

Y juro, que mañana, no hablaré de política...por cierto,Llamazares, que te echamos de menos.

martes, 12 de febrero de 2008

La vida es casi un chiste

¿Has sido de los que alguna vez has dicho eso de "eres peor que mandar a la abuela a por costo"? ¿Has contado ese chiste tan gracioso del que le pregunta a su abuela que si había visto sus tripis etc. etc.? ¿Te hizo gracia? Es posible que a tí si pero a algunos se les ocurrió que esa frase encerraba en sí misma todo un Master en Economía y Nuevos mercados. Si no atentos a esta pedazo de noticia de la que dejo un enlace de El Mundo que, a día de hoy, no ha podido implicar en la trama de los abuelillos a Zapatero aunque se espera el emocionante nuevo artículo de Luis del Pino sobre el tema.
Al menos ya sabemos que si queremos un cigarrito de la risa ya no hay que acudir al típico patibulario apostado en cualquier esquina. Ahora sólo tenemos que acercarnos a un centro de día y en vez de escuchar las típicas barrilas tipo "alita de mosca", "esto es de la última incautación que me lo ha traído mi cuñao", "parece poco pero abre", "dame el dinero que ahora vengo", "no tengo cambio"... pues tendremos que sentarnos a escuchar cosas de la Guerra de África o de las colas de la Seguridad Social. Todo sea por darle a nuestros mayores un poco de cariño y unas perras para que se piren a Benidorm y por no volver a ver nunca más un anuncio sobre drogas dirigido a la pervertida juventud.


El Cártel de Medellín, en pleno.