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jueves, 16 de junio de 2011

Revolución, Involución, Movimiento, Proceso...palabras que están en nuestras manos

Necesaria nota del autor: Por el propio texto advierto que este que escribe lo hace para que, del mejor modo, se entiendan sus palabras sin que medie en su intención azuzar ninguna tendencia violenta o posicionarse en las mismas. Las menciones militares no deberán, en ningún caso, de ser tomadas como una postura ideológica a favor de una intervención armada o chifladura semejante y, simplemente, me han parecido necesarias para explicar lo que quiero explicar que creo que queda bastante claro. El que suscribe piensa que los militares y policías donde mejor están es en los cuarteles y comisarías, echando una mano en misiones de paz, haciendo acciones de salvamento y, sobre todo, sirviendo al pueblo soberano. Entiéndase, del mismo modo, que este texto no pretende ser una crítica frontal ni a personas, ni a instituciones, ni a plataformas si no una llamada de atención sobre la necesidad de hacer de todo lo acontecido en estos días una alternativa real que, en mi puta cabeza, pasa por eliminar todo aquello que es accesorio. Si, después de esto, no has entendido nada es mejor que te dediques a otra cosa y no sigas leyendo. Gracias a todos, avisados lectores. 



Por varias razones el proceso democrático alumbrado en Portugal con la conocida como "Revolución de los claveles" me parece mucho más interesante que la Transición democrática española.

El 24 de abril de 1974, a las 22:55 de la noche, suena en la onda de "Emissores Asociados do Lisboa" la canción "E depois de adeus" de Paulo Carvalho. A esa misma hora los mandos medios encargados del traslado de una nueva remesa de tropas a los conflictos bélicos de las colonias de Angola y Mozambique detienen dicho traslado y mantienen a las tropas acuarteladas hasta nueva orden. Un poco más tarde, y a través de Radio Renascença comienza a sonar la popularísima "Grandola, Vila Morena", que es la segunda señal pactada por los  militares que forman el Movemento das Forças Armadas (una organización ilegal de militares que representan a diferentes ideologías de izquierdas) para dirigir a las tropas no hacia su destino de ultramar si no hacia las ciudades más importantes de Portugal que son tomadas en cuestión de minutos sin que nadie sospeche que se está gestando un golpe de estado. Es normal, Portugal vive en ese momento bajo la dictadura de Marcelo Caetano que ha heredado desde 1968 el cargo del que fue depuesto el General António de Oliveira Salazar, y el control de ejército y servicio secreto (la terrorífica PIDE) es algo a lo que se han acostumbrado para su desgracia los ciudadanos del país.

Mientras una columna de tanques e infantería viaja hasta el centro de Lisboa para obligar a Caetano a renunciar al cargo los Capitanes de Abril discuten con los mandos que no se han adherido al golpe de estado y que pertenecen a Marina y Aviación. La posibilidad de que los barcos de guerra zarpen del puerto lisboeta para bombardear desde el Atlántico las posiciones tomadas por los rebeldes que temen, además, un enfrentamiento cuerpo a cuerpo con la Infantería de Marina que desembocaría en un grave derramamiento de sangre.

Antes de las 14:00 horas del 25 de abril el ejército sublevado ha alcanzado la unión de los tres ejercitos portugueses y, a través del Capitán Salgueiro Maia, Caetano recibe un ultimatum: si a las 16:00 no ha abandonado su puesto tomará el palacio a la fuerza. Sabiendo que la Guardia Republicana y la PIDE es insuficiente para combatir a los sublevados Caetano pide rendirse pero ante un alto mando militar. A las pocas horas acude a su despacho el General Antonio de Spinola curiosamente depuesto por el propio Caetano con el que había mantenido varios enfrentamientos públicos y privados. Esa misma tarde el gobierno en pleno, con su presidente al frente, es puesto de camino a Brasil donde viviría en el exilio hasta su muerte en  1980.

La imagen icónica que nos ha dejado la conocida "Revolución de los claveles" es la de los civiles decorando las bocanas de las armas de los militares con claveles rojos. Una imagen tan potente que asustó al régimen de Franco hasta tal punto que, en un primer instante, se urdiera desde El Pardo la posibilidad de iniciar una operación militar contra Portugal para que, de forma preventiva, las ansias democráticas de los españoles no fueran a desbordarse o que dentro del propio ejército (existía la casi desconocida Unión Militar democrática que era muy parecida al portugués MFA) no se produjeran movimientos contra el régimen.

Pese a que el golpe de estado fue pacífico se registraron cuatro muertos en diversos enfrentamientos con miembros de la PIDE, la policía secreta del régimen, y el ejército tuvo que sofocar varios intentos de linchamiento contra ciudadanos que habían trabajado como informantes a diversos niveles de dicho cuerpo policial.

El golpe militar se tradujo en lo que es conocido como Proceso Revolucionario En Curso (PREC), un proceso político y social que tenía como objetivo la regeneración de las instituciones portuguesas y la creación de garantías para un estado democrático al estilo europeo. Se puso en libertad a Mario Soares y a Alvaro Cunhal, detenidos por el régimen salazarista, y se inició la entrega de las colonias portuguesas en diferentes lugares de África para evitar un derramamiento de sangre mayor (el servicio militar obligatorio hacía que casi el 95% de los efectivos militares tuvieran que servir en lo que ahora son países como Guinea-Bissau, Angola o Mozambique). Además de eso el camino a la democracia estuvo empedrado por cinco gobiernos provisionales, el anuncio de que Portugal había decidido abrazar el socialismo, una tensión que auguraba una guerra civil larga y cruenta azuzada por dos golpes de Estado. La situación se normalizó con otro golpe militar "blando" dado el 25 de noviembre de 1975 que fue apoyado por los partidos más significativos y que acabaron con la instauración de una nueva constitución en 1976 y la celebración de elecciones.

Por desconocimiento, infantilismo, estupidez o maldad (coja cada uno lo que le toque) se viene instalando en el discurso cada vez más desdibujado y naïf de todo lo acaecido tras la concentración del 15 de Mayo en Madrid una cierta reafirmación en la idea de que se está viviendo en nuestro país una REVOLUCIÓN. Desgraciadamente para nosotros el campo semántico de una palabra tan atractiva (tanto que forma parte de un alto porcentaje de campañas publicitarias y diversas creaciones artísticas de toda índole y signo) está plagado de términos no tan atractivos como "enfrentamiento", "violencia", "derrocamiento"...en su esencia una REVOLUCIÓN es un cambio drástico y traumático de lo conocido que da paso a otro estado de las cosas. Si puede ser, y por mantener el significado de la propia palabra, de la manera más rápida posible. Tras las revoluciones se abren, como en el caso de Portugal, procesos de discusión donde se analiza a la propia revolución y, claro está, lo que está ha generado. Es decir, muchísimo trabajo, pero sobre todo la convicción de que poco o nada de lo que conocíamos como la sociedad en la que vivimos va a quedar en pie. La REVOLUCIÓN es un cambio profundo que, por su naturaleza, no puede contar con la adhesión de todo el mundo. Es más, muchos de los que no se adhieren a ella, suelen pasar de gobernantes a presos políticos o viceversa como fue el caso de Mario Soares en el vecino Portugal.

La REVOLUCIÓN por drástica, profunda y traumática necesita, como ya digo, de que un nucleo duro de una sociedad diga "basta" y salga a la calle a protestar pero no solo a protestar; también a enfrentarse abiertamente con lo que se conoce como orden establecido que, de algún modo y aunque solo sea por no perder su posición dominante, responderá con todas las armas disponibles a su alcance. Lo que es un poco torpe pensar es que los que mandan vayan a entregar el poder a un grupo de personas por una especie de epifanía, por una especie de alumbramiento, de despertar espiritual que, en plan milagro, les haga caer la venda de los ojos para reconocerse en toda su torpeza o maldad (o ambas). No. No lo hacen.

Fíjense ustedes en ese casi depuesto dictador portugués Marcelo Caetano que ya, con todo perdido, con los fusiles apuntándole a la cabeza tuvo todavía arrestos y desvergüenza de negarse a entregar el poder a un simple capitán para solicitar que fuera un General el que viniera a coger su forzada renuncia o, como él mismo afirmo, para que "el poder no caiga en las calles". Es decir, ni acorralado, ni vencido por las circunstancias, ni rodeado por un grupo de militares y civiles quiso Caetano caer en ese gesto vil de entregarle directamente la vara de mando a unos cuantos desarrapados y quiso hacerlo frente a un general. Qué gesto más chulesco para alguien que, en ese momento, bien podría haber sido fusilado al estilo de Ceaucescu si es que la calma de nuestros vecinos no se viera derrotada ni en los casos en los que tiene una ametralladora en la mano.

¿Es lo que existe a día de hoy en nuestro país una REVOLUCIÓN? No lo es, en tanto en cuanto el metro sigue funcionando, las tiendas abriendo a su hora y la gente acudiendo a su trabajo (o a la oficina del INEM más cercana...para nuestra desgracia).

Entiendo una REVOLUCIÓN como un proceso que se traga todo lo que ocurre a su alrededor y no como algo que se pega a la chepa de lo ya existente.

La necedad de que existe la posibilidad de crear REVOLUCIONes pacíficas es un mito. Como ya escribí por ahí arriba ni siquiera una revolución tan calmada como la portuguesa pudo evitar que en menos de 24 horas murieran 4 personas y, claro está, tampoco evitar los brotes de violencia posteriores al 25 de abril.

Lo que me convence de las aspiraciones más que burguesas de todo este asunto, me refiero siempre al discurso general, es la necesidad de convencer a la gente de que estamos interesados en un cambio pero en un cambio pequeño, casi imperceptible, en una especie de reajuste de las condiciones que traerá una sociedad calcada a la actual pero solamente un poco mejor. Es esa necesidad mínima lo que, en cierto modo, me inquieta y lo que me hace augurar que, a cambio de muy poco, y si hubiera cabeza dentro de nuestra clase política tocando algunos pocos botones todo esto se desactivaría por completo. ¿Han escuchado a Esperanza Aguirre hablar a favor de las listas abiertas? Es normal, como decía mi amigo Fran hoy mismo, "Inglaterra, que es un país muy conservador, tiene listas abiertas y tampoco parece la gran cosa". Tiene razón, la idea, otra vez "buenista", de que las listas abiertas permiten a los parlamentarios votar "en conciencia" desoyendo a las secretarías generales de sus partidos es, simplemente, una falacia. En Estados Unidos ese voto libre y en conciencia que se esperaba se ha convertido en un mercadeo de lobbys y, en Inglaterra, la presencia de grupos de presión y de jefes de grupo parlamentarios que se dedican a retorcerle el pescuezo a los parlamentarios díscolos o que disienten de la voz del Partido suelen dar unos buenos resultados. Solo así se explicaría la casi unanimidad del Partido Laborista en el envío de tropas a Iraq. Por poner un ejemplo claro. ¿Alguien piensa que aquellos diputados votaron "en conciencia" o que llevaban la voz de su distrito al Parlamento o, quizás, lo hicieron presionados por un compañero de partido que les recordó que, a lo mejor, sus votantes recibirían menos dinero en obras públicas si no hacía lo que le indicaban.

Quizás sería el momento de hablar de otras cosas pero de no nombrar la palabra REVOLUCIÓN más de la cuenta si es que, de verdad, se intenta sumar a más y más gente en la lista de reivindicaciones interminables que, por cuestiones absurdas como esas asambleas donde la minoría puede vetar cualquier cosa y que son bastante sensibles a la presencia de reventadores profesionales (por ejemplo gente de los propios partidos) o chiflados de toda índole (no me quiero ni imaginar lo que un tío de ciertas asociaciones de amantes de los OVNIS y las conspiraciones puede liar), no han llegado a ninguna parte.

Mientras el proceso se eterniza en una batalla encarnizada por la NADA más absoluta camina el asunto ya hacia los páramos de lo completamente ignoto y desconocido, es más, a costa de no querer ser reivindicado ni pintado de ningún color más de un espabilado está corriendo a hacer caja de la manera más descarada como puede leerse en este atropellado artículo del siempre atropellado Quico Alsedo. Aquí

Yo me quedo con este final que nos regala Enrique Dans:  


"España firmó una transición modélica hace 35 años y la gente dejó aparcadas sus diferencias. Ahora que la sociedad ya no es unidireccional, podemos llegar a un nuevo consenso, una segunda transición. Debemos fijarnos en aquella"

Es decir, que un "agitador" (así dice Alsedo que es Dans) no se le ocurre una mejor fórmula para reconducir la situación actual abriendo una "segunda transición" que sea tan "modélica" como la primera. ¿Puede hablarse de una Transición modélica? Quiero decir, en términos que no hagan que un politólogo se le parta la caja de reírse. Solo puedo decir que Enrique Dans, un hombre bastante alejado de la imagen de revolucionario pero que, sin duda, ha sabido capitalizar parte del éxito de esta protesta-movimiento para iniciar una carrera política dentro de un conocido partido político (UPyD), opta por una solución tan sencilla como una nueva Transición. Ajá. Touché. Ya están las cartas encima de la mesa. ¿Se puede hablar de regeneración cuando alguien quiere devolvernos a la segunda mitad de los 70? ¿Eran las condiciones en las que se produjo esa Transición las mismas que las actuales? ¿Por qué alguien que quiere cambiar las cosas y que se ha convertido en un abierto crítico de la clase política querría, con la que está cayendo, hacer tantas señales de quererse embarcar en la misma? ¿No tienen ustedes la sensación de que Enrique Dans es una persona que le está haciendo señales desesperadas a un taxi en una calle para que pare y pueda montarse?

Dejemos a Dans que está muy entretenido montándose su nuevo y flamante chiringuito, su propio asalto a los Palacios de Invierno, miren como toma carrerilla mientras en nuestras cabezas suena la banda sonora de "Carros de Fuego". Yo digo alto y claro: No nos representan y este aún menos.

Entiendo que, entre todas las voces, y por pura agonía lo que se postula como una REVOLUCIÓN comienza a convertirse pues en un proceso absurdo en el que se reivindica, como en "El Gatopardo" que "si queremos que todo siga como está, es necesario que todo cambie". Raro.

Eso por un lado. En el otro lado de la cuerda existe el convencimiento de que esto es una batalla entre el BIEN y el MAL. Es por eso que adherido a las reivindicaciones propias haya crecido la rémora del lenguaje espiritual-religioso-newage tan molesto que se centra en eso que se ha dado en llamar como "despertar conciencias". Corren por las calles los paralelismos entre "Matrix" y lo que está ocurriendo. La ultraderecha americana conspiranoica ya ha utilizado esos mismos términos tan atractivos de las conciencias dormidas para hablar de sus maguferías y, como por arte de magia, estas aparecen en los discursos sobre el 15M de una manera tácita y sin que a nadie se le mueva una pestaña al escuchar semejantes barbaridades. Por no ponerme pesado con la dialéctica diré que eso de "despertar conciencias" es de una profunda vaguería intelectual aunque solo sea porque emite el deseo de que la gente, toda a la vez y a la misma hora, abra los ojos y caiga en la cuenta de que las cosas tienen que ser más buenas y más justas. Es decir, se acude al deseo de que ocurra una especie de milagro, una epifanía civil colectiva en la que la gente, sin necesidad de leer o informarse, dirima de manera perfecta sobre lo justo o injusto. ¡TACHAN! ¡TODOS SALVADOS! ¡TODOS BUENOS! Como decía Neo: ¡YA SE KUNG-FU!


Pues no. Creo que es por eso por lo que en las asambleas se ha instaurado la necesidad de que todas las reivindicaciones sean tomadas en cuenta sólamente si se vota de forma unánime, si todo el mundo está de acuerdo. Pues no. No todo el mundo puede estar de acuerdo y eso es sano.

Caigamos en la forma en la que el Subcomandante Marcos (por poner un ejemplo cercano) contaba sobre la manera en la que los Zapatistas aterrizaron en Chiapas. Marcos aludía a una forma responsable e irresponsable de hacer las cosas. La irresponsable era, cláramente, más fácil. Solo tenía que aunar el dolor de aquellas personas y armarlas hasta los dientes sin explicarles nada más. La responsable, la que el zapatismo eligió, fue la de la formación política.

Entiendo que, para convencer a la gente de algo, se necesita INFORMAR a la gente de las cosas. INFORMAR a la gente bien sobre las cosas. Ser un pesado y explicarles todo el rollo económico en el que se metieron en su momento, explicarles los porqués de la situación actual y, más que eso, enseñarles que muchos de los males heredados por nuestras instituciones tienen que ver con que fueron, directamente y por mucho punto idílico que le ponga Mr. Dans, directamente construidas sobre las bases podridas del Franquismo. Heredamos una policía y un ejército que dio un golpe de Estado (y varias intentonas) y, claro está, nuestros primeros dirigentes (UCD) venían directamente de los cuadros intermedios del antiguo régimen.   No es un proceso rápido, no es un proceso agradable, es un proceso que requiere trabajo, esfuerzo y, sobre todo, paciencia. No es el caso. Sí vale, lo dijo Jim Morrison "We want the world and we want it now" pero, la verdad, no se tomó La Bastilla porque toda Francia cayera en la cuenta de que el rey era malo y nada más.

Es decir, a lo que voy, los cambios profundos requieren una implicación real y profunda. Requieren esfuerzo, trabajo y, claro está, que a la gente se le informe claramente de las consecuencias que pueden tener sus acciones. Si le pedimos a nuestros políticos que se bajen del caballo, que se acerquen a la gente, que no tomen sus decisiones a la gornú, es necesario que, la gente que sueña con estos cambios, que se implica directamente en un proceso de esta índole no se le cuente la milonga de que todo es cuestión de desear las cosas muy fuertes, de que se produzca el milagro de la revelación democrática y, sobre todo, de que todo esto conlleva, o podría conllevar, sangre, sudor y lágrimas. Es decir: que el poder se defenderá y se podrán producir hechos mucho más graves y cruentos que los que hemos visto en Barcelona, Madrid o Valencia.

Sigo pensando que es una completa y absurda inanidad lanzar a la gente a demostraciones de pacifismo azuzadas por consignas sobre moral y espiritualidad y no añadir un "pero por si acaso, llévate un casco y un pañuelo para la boca para defenderte de gases lacrimógenos y porras y, por si acaso, ten en cuenta que es posible que te detengan aunque no estés haciendo nada y pases unas cuantas horas o un par de días detenido en una comisaría". No se trata de "no asustar" si no de regalar la misma honestidad informativa que exigimos a los gobernantes. Es posible que la fuerza moral esté en la calle pero, amigos y amigas, las porras y las defensas de plástico, los botes de humo y las bocachas que lanzan pelotas de caucho las llevan otros y esos no juegan en nuestro equipo.

Repasando el eje de la algarada callejera llegamos, claro está, a la inserción icónica de "V de Vendetta", esa adaptación cinematográfica del cómic de Alan Moore, que tan mal entendida está siendo. Lo es por una sencilla razón: V y Evey luchan solitos contra el sistema dictatorial dirigido por Adam Sutler. Mientras tanto, los ciudadanos se mantienen encerrados en sus casas mirando el espectáculo, disfrutando del nuevo héroe que les está poniendo la salvación en bandeja sin que tengan que intervenir mucho excepto cuando la batalla parece ya completamente ganada y, por fin, el mutante tras la máscara va a volar el Parlamento Inglés. La romántica imagen de que la REVOLUCIÓN o, si quieren, el cambio puede hacerse de forma tranquila está latente en la producción de Hollywood en la que solo vemos morir a una niña con gafas. Ya ven. Todo el entramado político y militar de una dictadura se tambalea con la simple aparición de un tío vestido de opereta que solo quiere salvar el alma de la pobre Evey que se niega a tomar partido en todo el asunto hasta que las cosas se ponen realmente feas. ¿Se han dado cuenta que todos los fans del film pasan de puntillas por el hecho de que Evey es tratada bastante mal para perder sus miedos y se centran en los atentados de V? ¿No será intencionado el hecho de olvidarnos del dolor para centrarnos en la imagen que, al fondo, representa el triunfo de todo lo que creemos justo y, encima, sin mover un dedo?

Creo, de verdad, que es necesario informarse más antes de aludir a dos películas ("Matrix" y "V de Vendetta") como todo argumentario. Y hablo, claro está, de la generalidad del asunto y, en ningún caso, de lo que entiendo son reivindicaciones completamente justas, claras y cargadas de buenas razones solo que estas, que son las que yo creo necesarias, se han visto completamente rodeadas de un cúmulo de rémoras dialécticas que en nada benefician al fin último del asunto.

Si no queremos que todo esto se venga a pique, si no queremos que todo esto no sirva para nada, sentémonos por una única vez a organizarnos bien, a dirigir nuestros esfuerzos a actuaciones concretas, a entender nuestro entorno y la sociedad de la información en la que vivimos, a utilizar términos adecuadamente, a buscar interlocutores válidos y, en definitiva, a jugar la necesaria baza de ganarle al poder en su propio terreno.

No quisiera largarme sin decir que es erróneo pensar que vivimos en un estado NO DEMOCRÁTICO. La prueba de ello es que, en estos días, muchos cargos elegidos directamente en las urnas están tomando posesión como ya saben ustedes y que, salvo en sonrojantes ocasiones, el tongo electoral se encuentra bajo mínimos. Líbremente muchos ciudadanos han expresado su opinión en las urnas (de manera equivocada o no, eso solo lo podremos saber cuando se haya consumido la legislatura) y han elevado a sus políticos preferidos para que gobiernes Comunidades Autónomas y ayuntamientos. Esto es así. Vivimos en una democracia donde el sistema de elección funciona bien, otra cosa es que sustente instituciones o cargos que no nos gustan o que pensamos que hay que cambiar con toda lógica aunque solo sea porque lo que hemos heredado ni siquiera lo elegimos nosotros. La idea, como ya digo, es que de aquí a la celebración de unas elecciones generales seamos capaces de articularnos en algo que pueda cambiar las cosas de manera REAL. Olvídemonos de lo accesorio, depuremos el discurso, limpiemos de broza el camino, apartemos todo lo viejo, todo lo que no vale y recordemos que estamos preparados para tomar la rienda. Eso es lo importante. Nadie ha dicho, o eso creo, que se PUEDE GOBERNAR SIN MORAL PERO NUNCA JAMÁS SIN VOTOS. Si ustedes, si yo, si nosotros, no ejercemos nuestro derecho a votar, no nos implicamos, no nos movemos en una dirección clara, si no nos expresamos contundentemente sobre las cosas que nos afectan directamente el grito de "no nos representan" se traduce en una única verdad: quieras o no te representan de facto, quieras o no tienen la sartén por el mango, tanto si les votas como si no van a gobernar porque habrá otros que los votarán. Es muy sencillo de entender: LA DEMOCRACIA ES REAL SI SON REALES LAS ALTERNATIVAS. ESTÁ EN NUESTRA MANO. PERO CONLLEVA UN VERDADERO ESFUERZO Y NO TODO EL MUNDO ESTARÁ DE ACUERDO.

Por retomar el comienzo de este artículo me gustaría resaltar las palabras del Capitán Salgueiro Maia, héroe de la "Revolución de los claveles", palabras dirigidas a la tropa de la Escuela Práctica de Caballería de Santarem de donde salió la columna de tanques que tomó Lisboa:


"Señores míos, como todos saben, hay diversas modalidades de Estado. Los estados sociales, los corporativos y el estado al que hemos llegado. Así, en esta noche solemne, vamos a acabar con el estado al que hemos llegado. De forma que, quien quiera venir conmigo, vamos para Lisboa y acabemos con esto. Quien sea voluntario, que salga y forme. Quien no quiera salir, se queda aquí".

Está en nuestra mano. 

lunes, 9 de mayo de 2011

El naufragio de la nave de los locos y las desventajas de aprender a nadar para morir ahogados en la costa


El vídeo original con sus imágenes bélicas puede verse aquí

"Habíamos salido a ganar; podíamos hacerlo. La, valga la inmodestia, por mi concebida, el duro entrenamiento a que había sometido a los muchachos, la ilusión que con amenazas les había inculcado eran otros tantos elementos a nuestro favor. Todo iba bien; estábamos a punto de marcar; el enemigo se derrumbaba. era una hermosa mañana de abril, hacía sol y advertí de refilón que las moreras que bordeaban  el campo aparecía cubiertas de una pelusa amarillenta y aromática, indicio de primavera. Y a partir de ahí, todo empezó a ir mal: el cielo se nubló sin previo aviso y Carrascosa, el de la sala trece, a quien había encomendado una defensa firme y, de proceder, contundente, se arrojó al suelo y se puso a gritar que no quería ver sus manos tintas de sangre humana, cosa que nadie le había pedido, y que su madre, desde el cielo, le estaba reprochando su agresividad, no por inculcada menos culposa. Por fortuna doblaba yo mis funciones de delantero con las de árbitro y conseguí, no sin protestas, anular el gol que acababan de meternos. Pero sabía que una vez iniciado el deterioro ya nadie lo pararía y que nuestra suerte deportiva, por así decirlo, pendía de un hilo. Cuando vi que Toñito se empeñaba en dar cabezazos al travesaño de la portería rival ciscándose en los pases largos, y para que decirlo, precisos, que yo le lanzaba desde el medio campo, comprendí que no había nada que hacer, que tampoco aquel año seríamos campeones". 

Este es el comienzo de la novela "El misterio de la Cripta embrujada" escrita por Eduardo Mendoza. Formaba parte de las lecturas casi obligatorias del BUP de mi época y, si mal no recuerdo, me la encontré por primera vez en un libro de lectura de sexto de EGB así, del mismo modo, extractada para que con ella hiciéramos ejercicios de aquello que se llamaba comprensión lectora. 

Hoy lo copio aquí para que sirvan las sensaciones del anónimo protagonista de dicha novela (y de dos partes posteriores tituladas "El laberinto de las aceitunas" y "Las aventuras del tocador de señoras") para plasmar en cierto modo las sensaciones que he tenido durante la participación del Madrid de Basket en la Final Four celebrada en Barcelona este mismo fin de semana. Exactamente desde la primera canasta de Ante Tomic hasta el triple mortal de Pnini (jugador del Maccabi de Tel-Aviv) sentí que, a lo mejor, se produciría el milagro. Los cuatro o cinco ataques en tromba posteriores en los que el Madrid no fue capaz de anotar un punto y la mala resolución de las dos faltas antideportivas ocurridas durante ese tiempo deberían de haber sido suficientes para ponerse por delante en el marcador de forma escandalosa...al ver que, pese a los carrerones, que la muchachada blanca (vestida de negro) se estaba pegando no servían para nada frente a un Maccabi lento que parecía rodear al Madrid por todos lados supe, automáticamente, que ya no había nada que hacer, absolutamente nada que hacer. El Madrid volvía otra vez a oscurecerse y a meterse en ese túnel incomprensible de fallos, de ataques impotentes y de malos gestos que lo ha tenido atrapado toda la temporada. 

La excusa de la bisoñez de sus estrellas (Tomic, Mirotic, Llul, Rodríguez, Suarez...) solo vale a medias y no es una enmienda a la totalidad; el bajo rendimiento de los fichajes también es una excusa a medias porque puede diluirse entre todas las muchas personas que al parecer mandan en la sección subsidiaria de un club de fútbol millonario que no tiene empacho en pagar 1´5 millones de euros por un tipo llamado Faubert para que juegue 60 minutos en algo más de tres meses y, sin embargo, tira de la excusa de la falta de dinero para traerse a dos jugadores como Ingells y Anderson que le hubieran costado la mitad y que, sin duda, le hubieran dado al equipo las mismas alegrías que están dando al Barça. 

Es innegable que en el Madrid de Basket hay mucho talento pero muy mal explotado y monstruosamente intermitente: Reyes parece haberse diluido en las luchas intestinas de la plantilla y parece enfadado desde la marcha de Hervelle -todavía incomprensible- y la salida rara de Jorge Garbajosa. No es el Reyes que llevó al Madrid a la conquista de una Liga y una Copa ULEB. En ese rastro de intermitencia y gestos demenciales está Pablo Prigioni que ha querido alzarse con los galones de gran capitán pero que se muestra del mismo modo insolvente y también perdido mezclando grandes actuaciones con salidas de madre que tienen como objeto compañeros y aficiones (propias y extrañas), Tucker no es el cañonero que era en el DKV y D´Or Fischer es tan tranquilo y tan pastueño que tanto si se casca 19 puntos como si se va al banquillo con tres personales en cuatro minutos parece pasar completamente desapercibido. 

El Madrid además se enfrenta con la renuencia de los dos técnicos italianos que se han encargado este año de los designios técnicos del club de utilizar más y mejor a dos jugadores como Vidal y Velickovic. Lo del catalán y su paso por el Madrid raya lo completamente incomprensible. Es y será un gran jugador que, sin embargo, parece no contar con ninguna confianza ni de Messina, ni tampoco de Lele Molin (Messina 2) que lo ningunean aunque fuera necesario su concurso, aunque se necesite a un alero con más confianza que los que hay en cancha. Velickovic, ese jugador que vino con la etiqueta de "enorme", ha sufrido tantos cambios de posición, han intentado remover tanto su colocación dentro de las estrecheces tácticas que ni él mismo sabe por donde anda. Es raro que un tirador nato como este ya no tire, es raro que ni siquiera juegue. Su primera temporada en el Madrid trajo un enorme cabreo por su parte al ser cambiado de posición (algo que hizo medianamente público) y parece que ha sido estigmatizado desde entonces. Entiendo, de verdad lo entiendo, que es el cuadro técnico el que está con los jugadores, el que sabe de las debilidades y las fortalezas de la gente a la que dirige pero, sinceramente, la sensación de que todo se debe a cosas que no son nada deportivas me hace pensar en una enorme falta de sentido común o en una gigantesca italianada. ¿Y Begic? ¿Que me dicen de Begic? ¿Para qué ha venido Begic? ¿Por qué nadie se acuerda de Begic? 

Nos quedaba aferrarnos a Llul y a su nervio (23 puntos en el partido por el tercer y cuarto puesto...), a que su acierto nos mantuviera dentro del primer partido pero no llegó la caballería. Desgraciadamente el jugador menorquín anda arrastrando una cierta falta de potencia física desde que se lesionara meses ha y no parece poder plantar batalla. Mala suerte y mala planificación cuando para mantenerte tienes que tirar de un tipo tan joven al que ni siquiera el seleccionador nacional ha dado la suficiente confianza. Tampoco nos ha quedado la baza de agarrarnos a Mirotic, Tomic o a Suarez que también forman parte de ese caudal de talento por explotar del que disfruta la plantilla blanca. Son futuro como lo fueron en su momento Radja, Kucoc, Tabak o Perasovic...sí, aquellos muchachos yugoslavos desconocidos que formaron la Jugoplastika que dominó Europa de 1989 a 1991 pasándole por encima al Barça en tres ocasiones y aligerando la carga histórica de Maccabi y el cheque sin fondos que fue aquel Aris de Salónica de  Gallis y Yannakis. Ellos tampoco tenían demasiada experiencia en aquella primera Final Four de Munich a la que concurrieron pero aplastaron a un conjunto cargado de experimentados jugadores donde estaban Epi, Solozabal, Sibilio, Jiménez...no todo es una cuestión de inocencia competitiva, a veces el talento explota antes, a veces el talento sí es lo que define a un equipo y la sabia dirección del mismo, saber dirigirlo hacia algo hace que los títulos vayan cayendo sin tener en cuenta el curriculum previo. 

Ahí tienen ustedes a Sergio Rodríguez. El claro ejemplo de un jugador con grandes dotes que, sin embargo, cometió el error de marcharse a la NBA demasiado pronto, cuando todavía estaba en esa progresión. El canario no sabe si actúa de base o de escolta, si tiene que tirar, si tiene que jugársela en una entrada cortando la zona o pasarle a un compañero. El caso de Rodríguez debería de servir como aviso a navegantes para todos los europeos que dan el salto a la liga americana: a USA o se va aprendido o se vuelve con las cosas a medio hacer. Desde la desaparición de Pitino de la liga profesional, y de otros entrenadores de corte antiguo (quiero decir, de esos tíos que sabían y disfrutaban enseñando) no hay sitio en las franquicias de la NBA para jugadores que no combinen el ABC del deporte de la pelota naranja con un sentido carnívoro de la competición. Sergio ha perdido dos años en una aventura que solo le ha reportado una experiencia deportiva vacía y un retorno, paradójicamente, a un club que está a medio hacer y que por cuestiones meramente históricas no tendrá paciencia y por cuestiones meramente económicas (no hay dinero para un buen jugador de baloncesto, sí para la política futbolera de Fauberts y Secretarios) es posible que no lo mantenga más de otra temporada en plantilla. 

Si el Madrid se hubiera tenido que agarrar a Fhroelich, Beirán, Jodar, Sanz o Kasse (todos de la cantera) sí hubiera sido válido hablar de falta de experiencia pero, sinceramente, los problemas que ha demostrado tener el Madrid de Basket son otros. Demasiada intermitencia, demasiados nervios, demasiado diamante en bruto y muy poco crédito en la actualidad.

Tras este fin de semana en el que el Madrid ha naufragado contra Maccabi y Montepaschi es posible que esté tan dolido como fan que no sea capaz de sacar nada positivo del paso del equipo de mis amores por esta Final Four. Yo, cagón de mi, y cuando la cosa estaba tan fea me lamentaba diciendo: "En la ULEB los hubiéramos pateado, somos de la ULEB". Es posible que ese sea el nivel en el que hay que crecer, si es que el Madrid de Basket quiere crecer ganando títulos, si quiere crecer sin ganarlos no lo hará porque hay, como en las casas de los nobles arruinados de las novelas decimonónicas, mucho orgullo para no arrastrar el escudo nobiliario pero muy poco parné para hacer reforma. Los más fanáticos dirán que la temporada no ha estado mal, que se ha llegado a la final de la Copa del Rey, que se ha llegado a la Final Four y que el equipo está en disposición de llegar al play off final de la ACB. Nadaremos para ahogarnos en la costa lamentando no contar con un equipo maduro para afrontar los grandes retos, enquistados en esa mentira de que todas las derrotas saben, este año, a futuro. Fracasará este proyecto, se depurará a dos o tres jugadores que serán sustituídos por otros dos o tres jugadores y llegará septiembre y la Supercopa y volveremos a sufrir otro año más de derrotas estrepitosas (Fuenlabrada, ese es el dato), peleas con Power y Caja Laboral y a esperar con una victoria en toda la temporada cuando el Barça esté peor. Lo importante es que Florentino no gaste mucho y que no nos quite el Madrid de Basket, que sigamos hablando de nuestro pasado glorioso, de Itu, de Corbalán, de Aitken, de Luyk, de Lolo, de Martín, Brabender, Biriukov, García Coll, Sabonis, Arlauckas...en el fondo de la cuestión quedará que se fichaba bien porque había gente en la sección que sabía mucho y que ahora, a día de hoy, hay mucho talento en bruto pero nadie capacitado para dirigirlo hacia la victoria final. 

Podríamos haber apelado a la épica, haber batido a Maccabi y llegar a la final contra el Panathinaikos para extender un poco más el espejismo. Hubiera sido contraproducente, hubiera sido malo porque vale, estábamos para un milagro, para un in extremis pero, sinceramente, no para dos. El Madrid de Basket es un arma cargada de futuro, nadie lo duda, pero también es un arma cargada a secas, una plantilla donde hay jugadores que no tocan bola incomprensiblemente, donde los veteranos se muestran nerviosos y acomplejados, donde se habla mucho de tradición, de historia, de colores porque, a lo mejor, nadie sabe qué coño va a pasar en quince días dentro del club. Nunca nos dijeron que la gloria estaba tan cerca y, en realidad, nos despertamos tan lejos de la misma.


Este último acto europeo ha sido un bofetón de realidad de grandes proporciones, un aterrizaje de emergencia en un nuevo territorio desconocido. Por usar un símil taurino viviremos de aquí a final de temporada de esa especie de "curroromerismo baloncestístico" que nos ha mantenido a flote, tejiendo lo sublime con lo catastrófico, a día de hoy estamos lejos de cualquier gesta o, a lo mejor, cerca de dar una campanada en la liga como hicimos con el TAU y aquel canastón de Herreros o contra el Barça en la liga de Scariolo y aquel partidazo de Djorjevic o en fechas más cercanas cuando Plaza le sacó jugo a Reyes, Smith, Tunceri, Hervelle, López...estamos para dar la sorpresa, como todos los equipos pequeños. El Madrid de Basket es un equipo pequeño que rema entre los grandes de su liga y de Europa, no es el Real Madrid de Fútbol que navega en pos de las grandes glorias deportivas que campean por España (y el universo), es un histórico que vive un momento extraño y que parece tener la cabeza todavía en un baloncesto desaparecido donde reinaban las grandes escuadras extranjeras como el Scavolini, la Cibona, el Zalguiris, el Banco di Roma, el Tracer de Milán, el CSKA de Moscú, el Limoges...aquello ya se fue, aquello ya no existe...el Madrid de Basket de hoy es otra cosa, está a otro nivel, tiene que plantearse otros objetivos. El Madrid de Basket es una cosa de románticos, de chiflados, como los de la novela de Eduardo Mendoza y se tendrá que consagrar a su propia chifladura para intentar dar la campanada o, como las tropas de Toro Sentado, enfrentarse al Séptimo de Caballería (barcelonista, valenciano, macabeo, vitoriano...) lanzando los caballos a toda máquina para que resulte un Little Big Horn o el Cedar Creek al que estamos acostumbrados. Es lo que pasa cuando no se tienen generales ni dentro, ni fuera del campo y nos dirigen las fuerzas de la improvisación y el desastre.

Nunca, jamás, en toda la historia del Madrid de Basket ha sido tan acertado eso de que nos llamen Vikingos aunque solo sea porque toda la estrategia parece ser desembarcar y arrear a ver si hay suerte, nunca ha sido tan descriptivo el hecho de que la peña mayoritaria de seguidores madridistas se llame "Bersheker", ya saben, es ese estado espiritual loquísimo de máxima violencia irracional en el que entraban en trance los guerreros nórdicos en plena batalla, un alarido, un berrido a la historia, algo tan casual como el acompañamiento de las musas o que estas te sean esquivas. Un maldito despelote.

El año que viene fichen a Piti Hurtado (llevo insistentemente pidiendo el fichaje de Hurtado y del americano Paul Shirley desde hace años), por favor, seguro que no se da tanto pisto y que saca petroleo de los más jóvenes (y además es de Cáceres). Traigan a Julbe, al que se sacó de la manga lo del BA-LON-CES-TO y nos hizo campeones del mundo, por favor, ya tenemos suficientes mandones, ya tenemos suficientes guardianes de la historia, la moral y la tradición...juguemos con lo que tenemos, abramos las ventanas que comienza a oler a cuco y pongamos a cada uno donde le corresponde y a hacer el  trabajo que le corresponde. Olvídense del pasado de una puñetera vez y comiencen a trabajar en el futuro de verdad.

Nota del Insustancial: "Empire" fue el primer single del disco homónimo de la banda británica Kasabian. El potente tema y el videoclip original de temática bélica (he dejado el enlace arriba) lo hacían perfecto para esta entrada...bueno, también ese rollo de que la canción se llame "Imperio", ya saben imperio caído...todo un poco torpe como siempre. Disfruten. 

viernes, 6 de mayo de 2011

Mecánica de la "Teórica del vuelo corto"

En 1968 Mel Brooks estrenó "Los productores". En ella cuenta las aventuras y desventuras de Max Byalistock (Zero Mostel) y Leo Bloom (Gen Wilder). El primero es un arruinado productor teatral que sobrevive ejerciendo de gigoló bufo para viejecitas y el segundo es un contable tímido y apocado que, por casualidad, cuenta a Byalistock que si una obra resulta un completo fracaso su productor no se ve obligado a devolver ni un solo centavo a los inversores privados y que, por ello, si recaudaba más dinero que el que declaraba en realidad una obra que fuera que fuera cancelada en los primeros días de representación podría representar un mejor negocio que un verdadero éxito. 

Entre ambos, por lo tanto, deciden llevar a cabo semejante plan comprando los derechos de un libreto imposible titulado "Primavera para Hitler" (un musical de corte pronazi escrito por un chiflado) y contratar al peor elenco y al peor equipo técnico  posible con el único objetivo de embolsarse el dinero de la producción. El día del estreno se produce, sin embargo, este chocante hecho: 
(Inserto la versión subtitulada de la versión cinematográfica del musical inspirado en la película protagonizado por Matthew Broderick y Nathan Lane de 2005 y la película original que no encontré subtitulada



Como ven las reacciones del público fluctuan entre lo que creen un insulto a primera vista y proceden a marcharse de la sala entre aspavientos (algo natural) hasta que aparece el actor que interpreta a Adolf Hitler que les da la clave para entender que todo puede leerse como una broma, como un juego irónico, como una bufonada a costa del III Reich. 

En nuestra comunicación diaria los mensajes más toscos suelen ser interpretados del mismo modo si no se les rodea del contexto adecuado o si, por ejemplo, no conocemos a la persona que los emite. De hecho, si muchos de los mensajes que escuchamos, a diario, en  telediarios o tertulias se dieran en otros contextos seguramente los entenderíamos como chistes. Estos mensajes, a veces tan cargados de contradicciones o de mal rollo emitidos al ritmo propio que le imprimiría cualquier irreflexivo, tunante o descerebrado, resultan a veces joyas puras del humor involuntario que, sin embargo, tienen una carga muchas veces tan siniestra como un bombardeo sobre población civil. 

Los medios escritos tienden tan bien a esta deslocalización del mensaje. El otro día, a cuenta del asesinato de Bin Laden, me permití escribir esto en twitter: "De haber tenido nosotros que encargarnos de lo de Bin Laden hubiéramos mandado a Amedo...hubiera sido la risa". En unos pocos minutos recibí algo así como una airada respuesta en dos partes (está transcrito de forma literal): "no lohubieramos detenido, en la carcel con sus mujeres niños ect, servicio domestico, tratamientos fertilidad, estudios ect" y "y como creemos tanto en el ser humano pensaríamos que era reinsertable, ah y por supuesto paro y ayudas a tuti plein". 

La persona que me contestó no entendió el chiste (Los GAL y Amedo contextualizados dentro de una operación militar de alto copete) pero automáticamente lo reinterpretó al instante tirando una línea desde Amedo al PSOE y, de ahí, a la plasmación de una idea: el PSOE hubiera actuado mal, hubiera metido a Bin Laden en la cárcel y hubiera hecho disfrutar al penado de una serie de ventajas que, al parecer, disfrutan todas las personas que están en la cárcel como vivir con sus familias, estudiar, recibir tratamientos de fertilidad y, claro está, darle paro y ayudas. 

Esto es, claramente, lo que yo llamo una "teórica de vuelo corto". Se trata, básicamente, de la imposibilidad de un ser humano por articular pensamientos complejos sin circunscribirlos continuamente al espacio que cree conocer y a la interpretación que tiene del mismo. Da igual que se hable del hambre en el Tercer Mundo, la industrialización en China o la situación de la caza de las ballenas porque, sin nada que aportar sobre estos temas y, en lugar de callar, el sujeto se lanzará a campo abierto emitiendo un juicio de valor unido intrinsecamente a su entorno y, a ser posible, a la extensión de un paralelismo con cualquier cosa que estén aireando los medios de comunicación de su elección en este momento. La "teórica de vuelo corto" se inicia normalmente con un: "mira, esto es igual que lo que pasa aquí con...." o con un "eso mismo le ha pasado a mi cuñao con...". A partir de ahí el interlocutor tendrá que aguantar un discurso que poco o nada tiene que ver con el objeto de la conversación pero que, sin duda, viene bien al emisor de la teoría de vuelo corto que se encuentra en su salsa repitiendo lo escuchado en los últimos días. Para el emisor de la teoría de vuelo corto todo es un TODO que gira alrededor de su universo de ideas. Nada más. Hagan la prueba, es francamente impresionante. 

La "teórica de vuelo corto", por tanto, merece para ser articulada de un alto grado de ignorancia con respecto a todo lo que ocurra a dos calles de nuestro emplazamiento y, claro está, a más de dos golpes de mando a distancia o de dial de nuestra cadena de radio o televisión favorita. Nada más. También, y eso es lo grave, en carecer por completo de capacidad de análisis ya sea por estar más ideologizado que un jemer rojo de primera generación o por no manejar más datos que aquellos que se conocen de oídas. Nada más. 

El teórico de vuelo corto, como el espectador de "Primavera para Hitler", jamás se permitiría el lujo de quedarse a esperar como se desarrollan los acontecimientos al número inaugural de la obra y saldría despavorido de la sala para montar, in situ, un pollo astronómico a la puerta de la misma con la intención de que sus "derechos" como espectador y sus sensibilidades ciudadanas no fueran "pisoteadas". Con mucha ligereza, con muchísima ligereza, nos lanzamos a entonar juicios con pruebas que no son nuestras careciendo de las más mínimas dotes para dividir lo que es información real de lo que es propaganda pura y dura. Más allá de eso, con la misma alegría, nos lanzamos a un discurso complejoso y poco complejo de muy definidas sensibilidades ideológicas que están construidas sobre meros y simples prejuicios. 

El análisis de cualquier cosa, de cualquier hecho, merece de estudio. Es decir, merece de la previa formación de una opinión que, desgraciadamente, no se consigue viendo un rato la televisión. Quedar mudos ante una conversación sobre cine o sobre astrofísica o sobre cualquier tema del que no sabemos nada dice mucho más de nosotros que esa manía de interrumpir para reafirmarnos en que no vemos más allá de nuestras narices o que somos muy fans de este o del otro locutor de ese o de otro programa. Si no se coge un chiste es mejor preguntar que quedar como un cretino integral.

Esta misma noche hemos asistido a la decisión de Tribunal Constitucional sobre si Bildu podía o no podía presentarse a las elecciones. El "sí" ha ganado por 6 votos a 5 y, finalmente, la coalición, partido o lo que sea Bildu podrá presentarse a los comicios del 22 de mayo. La decisión de la misma, aunque nos pese, tiene que ver con palabras como "conflicto", "terrorismo" pero, también, con la olvidada y manoseada palabra "democracia". Este sistema se sustenta en la libre circulación de las ideas, sean estas del pelo que sean. A mi, por no ir muy lejos, me resulta incómodo escuchar cosas todos los días que me desagradan profundamente pero, por desgracia, tengo que soportarlas. Esas cosas incómodas ni siquiera tienen que ver muchas veces con asuntos políticos y se circunscriben a cosas que percibo como molestas como esa gente a la que se le llena la boca defendiendo a un entrenador de fútbol o que habla mucho de sus hijos pero me callo y no digo nada, miro para otro lado o me hago el loco. Si en mi mano estuviera prohibiría la Tuna que me parece la peor mierda del mundo y golpearía con un bate de beisbol a esa gente que se sienta en las terrazas a hacer con que lee un libro, también expulsaría del país a esas personas que parece que no ríen si no que gorjean y mandaría a campos de concentración a todos los que llevan gomina en el pelo pero, entiendo, que tienen el derecho a ser molestísimos o incómodos de ver. 

Con ignorancia, con interesada ignorancia, se ataca al propio sistema democrático cuando no se informa al ciudadano ( o el ciudadano prefiere no informarse porque mucha culpa es del cenutrio del ciudadano que tiene la cabeza metida en el Marca demasiadas horas al día) de algo importante: los hechos son delitos, las ideas no. Es muy sencillo de entender: puedo estar de acuerdo en machacarle la cabeza a todos los tunos de este mundo, puedo hacer proselitismo incluso de las bondades de esa idea pero no me pueden meter en la cárcel por ello a no ser que me trinquen con un tuno a mis pies con la cabeza abierta y un bate ensangrentado en las manos. ¿Cuando serán las ideas delitos? Cuando se instaure un departamento de Precrimen como el que salía en la película "Minority Report". Mientras esto no ocurra ustedes pueden pensar sobre lo que quieran, incluso expresarlo y no ser detenidos por ello. 

Es cuanto menos discutible que, a los tres minutos de saberse el veredicto del TC, Pedro J. Ramírez escribiera en su twitter que Perez Tremps y Pasqual Sala (encima catalanes) hubieran urdido la legalización de Bildu no solo por ser jueces al servicio del PSOE si no, también, por un asunto no resuelto con el tema del Estatuto de Cataluña. La teórica del vuelo corto es así: una ruleta rusa de emociones, un todo que se refiere a todo, una coctelera donde se agitan inmoralmente todos los temas (Estatut, ETA, PSOE, Terrorismo...) con la única intención de alimentar una idea irreflexiva, un discurso de perfil intelectual y político muiy bajo que puede ser entendido por todos sin necesidad de explicación posible. Pedro J. Ramírez, director de El Mundo y cabeza visible de uno de los mayores grupos de comunicación de Europa, prefiere catequizar a informar esperando que sus lectores no hagan el esfuerzo de rascar en el desarmado y desalmado discurso. ¿Puede el director de un periódico nacional permitirse el lujo de tener preparada una respuesta tan clara, tan concisa, tan tajante en solo tres minutos? ¿Y si descontamos lo que ha tardado en escribir 140 caracteres? ¿No es este un claro ejemplo de asunto prejuzgado y condenado con anterioridad? ¿Cuanto hay de noticia? ¿Cuanto de análisis? ¿Cuanto de teoría elaborada con anterioridad? Lo que me lleva a pensar: ¿Es posible que tuviera una teoría opuesta de haber sido el veredicto del Constitucional favorable a la ilegalización de Bildu? ¿Cuáles hubieran sido sus palabras? Me inclino a pensar que el texto hubiera sido algo así como: "Pese a Perez Tremps, Pasqual Sala y las presiones del PSOE Bildu no podrá concurrir a las elecciones". 

La teoría del vuelo corto es, sin duda, una extensión del deseo de acomodar el mundo a nuestra propia visión y a condenar todo lo que se escape de ella. Consciente o inconscientemente se alienta el odio, se azuza el avispero y se espera que el río revuelto de las ganancias calculadas por una sencilla razón: Aquí parece que hay gente que no sabe vivir en la tranquilidad. Se impone el discurso hooligan, la respuesta torpe y cazurra del  "porque yo lo digo". 

A los 45 minutos del veredicto ya estaba la red cocida de mensajes que, inequívocamente, hablaban de que los que estaban a favor de Bildu eran nada más y nada menos que "amigos de los terroristas" y con hondo pesar he leído a gente muy joven diciendo que esto se acabaría si se acabara con la izquierda. Entiendo de donde salen todas estas barbaridades, quien las inspira y quien las promociona y, sinceramente, me parecen tan burdas, catetas e irreflexivas como las llamadas a la Guerra Santa o al aliento de una banda terrorista. Iguales, del mismo pelo, escritas con la misma tinta biliosa e impulsadas por la misma violencia. Puestos a pensarlo bien: una hostia en toda la cara duele igual se de con una mano o con la otra. De ser yo el impulsor de estas mezquindades, de tener palmeros que dijeran "sí señor" a todas mis idas de olla no podría dormir por las noches. Hay gente que sí y lo hace en camas muy mullidas, en casas muy bien equipadas y lo suficientemente alejadas de la gente como para poder echar un sueñecito sin que les moleste la algarada. 

En mi corto entender y mi pobre discurrir creo que es raro que los mismos que hablan de Constitución y Transición como la panacea y aplaudan el silencio cómplice y el dejarlo pasar que se necesitó para instaurar la democracia en nuestro país vengan ahora con estas peleas, que los mismos que nos hicieron este "trágala" se revuelvan como perros rabiosos cuando la feria no les va como ellos esperan. Siento asco y siento repugnancia de esta pintura negra de Goya que algunos quieren llamar país. Ojalá que los suecos nos invadan un día de estos y aprendamos algo. Así, a lo mejor, además de muebles de IKEA a buenos precios aprendemos a entender un poquito mejor las cosas. A estas horas, a día de hoy, todo me parece cuanto menos lamentable. Nos falta análisis y nos sobran caraduras. 

miércoles, 4 de mayo de 2011

El lobo de Occidente



Los norteamericanos, al fin, han conseguido dar caza a Osama Bin Laden. Lo han hecho de la forma que uno esperaba que una nación tan tendente, en los últimos tiempos, a tomar decisiones lastradas por el miedo lo haría: asesinándolo y tirándolo al mar. 

Como ustedes saben Stalin amenazó a Hitler con capturarlo y exhibirlo de por vida en una jaula del Zoo de Moscú como si se tratara de una bestia. Sabiendo, como sabemos ahora, como se las gastaba el dictador soviético es más que posible que dicha amenaza tuviera un alto contenido de realidad y que Hitler, si duda, supiera que el georgiano sería capaz de hacer semejante cosa. Bush Jr. amenazó a Osama con perseguirlo como se perseguía a los malos de las películas del Oeste pero, en el camino, entendió que había otros negocios que atender y que una guerra abierta contra dos países (Afganistán e Irak) iba a ser más rentable que cazar al líder de Al Qaeda. Digamos que, de pronto, descubrió (o le hicieron descubrir) que las prioridades eran otras aunque solo fuera por el hecho de que su mayor valedor en la zona, Pakistán, no parecía demasiado entregado a la causa más allá de lo meramente diplomático: dejar hacer al amigo americano hasta cierto punto y obstaculizarlo en otros tantos.

Sobre la operación que ha acabado con la vida de Osama Bin Laden ha planeado, como no, la sombra del rescate fallido de rehenes que llevó a cabo Jimmy Carter y que le costó la presidencia. En ese caso el demócrata contó con dos enemigos imposibles de vencer: su intención de ceñirse aunque fuera de manera meramente política a las normas internacionales y, por otro lado, que sus propios servicios secretos le hicieron la cusqui en favor de un más que interesante cambio de gobierno en el que estarían Ronald Reagan y un viejo conocido George Bush padre amén de toda la caterva de halcones de la Administración americana que, durante unos años, mascaron la caída de Nixon, la inoperancia de Ford y un cambio de estilo que no les estaba gustando nada. Teniendo en cuenta que aquello fue un desastre épico no me extrañaría que, hasta el último momento, Obama haya estado agarrado al sillón pensando en si esta vez Musharraf o alguien más cercano lo estaba dirigiendo hacia el desastre. 

A medida que la historia de las guerras avanza nos encontramos con que recibimos más imágenes de las mismas pero, sin duda, menos información. Decía Umberto Eco, durante la I Guerra del Golfo, que los conflictos serían televisados y que ya los bandos no tenían empacho en convertir cada una de sus acciones en un espectáculo visual y perfectamente coreografiado...un error de base en tanto en cuanto no observaba (o quizás no quiso pensar en algo así) que los bandos podrían manipular todas las imágenes y toda la información de un conflicto para favorecer sus intereses. Nos enfrentamos, por tanto, a un panorama de informaciones y contrainformaciones continuas que, normalmente, están dirigidas a tranquilizar a la opinión pública y, de algún modo, también al enemigo. 

La propia administración Obama ha salido del paso informando de que Bin Laden fue asesinado y que su cuerpo fue lanzado al mar desde un portaaviones siguiendo escrupulosamente los preceptos islámicos. Curiosamente los preceptos islámicos tienen en cuenta que el cuerpo descanse en la tierra y sólamente vestido con un sudario (desnudo en algunas tradiciones, si no me falla la memoria) para que esté en contacto con la misma tierra. El hecho de deshacerse de un cadáver tiene que ver con esas decisiones tomadas por pánico, para evitar la construcción de un mausoleo, para evitar que sobre la tumba del terrorista se construya un lugar de peregrinación...olvidan los norteamericanos que, en estos tiempos, la creación de un icono no entiende de que exista un lugar físico si no de las torpezas que se cometan al informar sobre estos asuntos. 

No me cabe la menor duda de que los norteamericanos tendrán que filtrar las fotos del cadáver de Bin Laden si no quieren que la gente comience a generar teorías sobre si lo tendrán en realidad encerrado en algún sitio o si han conseguido asesinarlo. La conspiranoia es rapidísima a la hora de establecer este tipo de teorías y de expandirlas...¿Saben todas las que se generaron y se generan todavía alrededor de la desaparición del cadáver de Adolf Hitler? 

Bin Laden ya era un icono en vida. De hecho representaba, para el radicalismo islámico, la imagen del guerrero religioso, del líder espiritual: nacido en Arabia Saudí en un familia acomodada, luchador en Afganistán, cabeza visible de la revolución contra Occidente...el tío que prefirió unirse a los desarrapados y combatir en lugar de veranear en Marbella y darse a la fiesta. Una pena, pensarán algunos de sus correligionarios, que se hubiera enrocado en una posición tan poco política porque hubiera hecho carrera, sin duda. Muchos han intentado convertirse en líderes panárabes labrándose una imagen política clara durante la Guerra Fría pero, en realidad, Bin Laden fue el primero en intentar hacerlo desde un punto de vista meramente religioso interpretando el Corán de una forma un tanto "sui géneris" lo que podría entenderse en el siglo XII pero no en la actualidad en tanto en cuanto la única salida válida es la aniquilación del contrario. La total y absoluta aniquilación. El hecho más sorprendente de Bin Laden es que, entre el siglo XX y el XXI, haya iniciado una especie de guerra religiosa al estilo medieval en un teatro de operaciones tan grande y tan poco fragmentado como el mundo actual. De hecho, ni siquiera Irán en su momento, en plena eclosión de su revolución islámica, cuando el nombre de Jomeini provocaba terror fue capaz de impulsar algo así. 

Al Qaeda, sin posibilidad de convertirse en un frente unido, ha actuado por impulsos eligiendo objetivos informativamente llamativos pero, cuanto menos, sospechosos de no ser efectivos en términos bélicos aunque solo sea por su incapacidad para dominar Afganistán, Pakistán o cualquier país árabe donde haya querido establecerse de manera efectiva. El terror, el puro terror, ejercido por los estadounidenses o la fuerza multinacional que supone el grupo terrorista islámico no han servido para nada, nada más que para reeditar un conflicto que pensábamos completamente agotado tras la reconquista de Granada y que, muy de cuando en cuando, y siempre dirigiendo su odio hacia Oriente Próximo nos había afectado salvo en contadísimas ocasiones.

La muerte de Bin Laden deja algunas preguntas interesantes en el alero y solamente una certeza: esto no ha acabado aquí porque no sabemos como terminarlo. Esto no ha acabado aquí porque no podemos entender al enemigo, ni el enemigo entendernos a nosotros. 

El lobo, el enésimo lobo, que aterrorizaba al rebaño de Occidente ha muerto. Desgraciadamente ya están armando al próximo. 

BOLA EXTRA: "Martirés del compás" fue el grupo formado por Chico Ocaña impulsor de un estilo definido por él mismo como "flamenco billy" una especie culto a los palos tradicionales del flamenco pero con un toque de humor gaditano y surrealista de alto contenido crítico con la autoridad (con toda la autoridad, flamenca o no). "Simpapeles.es Compapeles.com" fue editado por Warner en 2004 y contiene entre otras canciones "¡Oh Galicia Calidade!" el tema que cuelgo a continuación y que, a fecha de hoy, ha tomado un curioso sentido....además, siempre es buen momento para disfrutar de los Mártires. Disfruten.  


jueves, 14 de abril de 2011

Jueves (tardío) en misapisportuscookies


Esta semana hemos ido como un tiro. El 12 de abril se pasaron por aquí 63.592 personas por una carambola del destino, un jugada cibernética a tres bandas muy rara. Bueno, tranquilos, todo ha vuelto a la normalidad hoy mismo así que que nadie se preocupe. 

Además está siendo una semana de mucho atender a gente y de ajetreo y de seguir peleándome con el sistema de edición de misapisportuscookies que es como mi némesis o algo parecido. El caso es que tendría que haber publicado a las 12:00 pero se me han hecho las tantas. En todo caso el asunto está aquí y va sobre Buenafuente al que le han caído un mogollón de palos por el tema de la entrevista a la Ministra González Sinde. 

Está claro que es imposible llevarnos bien. 

Un abrazo y sigan disfrutando. 

sábado, 2 de abril de 2011

¡Yes, we Byte!: Política 2.0 o cómo querer llegar a las instituciones sin ideología


Los editores de FHM en Alemania tuvieron una idea más que brillante para lanzar la revista en su país. Un método gratuito para publicitarse y para armar mucho jaleo: presentarse a las elecciones como partido. La casa madre de aquella revista por aquel entonces, Emap House, con sede en Londres se tomó aquel asunto como una gracia un tanto exagerada pero, en realidad, FHM ya era una revista que había utilizado métodos chocantes de marketing con anterioridad como proyectar portadas de su número de vecinitas sobre los edificios más carácterísticos de la capital inglesa. Creo, o eso entiendo, que respiraron aliviados cuando se enteraron de que la ley electoral alemana prohibía taxativamente la legalidad de cualquier partido asociado a una marca comercial. Gente inteligente estos alemanes. 




Me sorprendía esta semana leyendo la charla que el Presidente de la Asociación de Internautas, Victor Domingo, tenía con los lectores de Público. Me sorprendía sobre todo este titular: "Afortunadamente Internet nos está democratizando de tal manera, que prima(n) más las ideas que la ideología". Por si no lo saben Domingo se presenta a las elecciones en la lista por Madrid de Ciudatans (aquí). Me sorprende que alguien que militó en el sindicalismo anarquista se pegue tal ducha para renacer en un partido que, a día de hoy, no se sabe muy bien a qué juega ni en que gasta su músculo. A Albert Rivera, presidente del partido, le gusta hablar de su organización como "marca" palabreja que se extiende de una forma cancerígena de tertulia política en tertulia política y de escaño en escaño como sinónimo de "partido". Es más Victor Domingo alude en esa misma charla digital a C´s como "una marca blanca, abierta, novedosa y muy 2.0". Por pura observación diré que no es blanca, que no ha demostrado ser abierta y tampoco muy novedosa...lo de 2.0 como todo lo que se define 2.0 pues se me escapa en una disquisición sobre mercadotecnia y clicks en páginas de Facebook. 

¿Dice Domingo que en Internet predominan más las ideas que la ideología? ¿Sabe la diferencia entre idea e ideología o, por el contrario, esta es una frase rimbombante que no tiene ningún sentido y que viene dicha por un señor que quiere dedicarse a la política? Veamos lo que dice la RAE: 

Ideología: 
1. Doctrina filosófica que se encarga del estudio de la raiz de las ideas. 
2. Conjunto de ideas fundamentales que caracteriza el pensamiento de una persona, colectividad o época, de un movimiento cultural, religioso, político etc. 

La voltereta mortal léxica es importante: Domingo asocia la palabra "ideología" a los partidos y las "ideas" a las personas...es una pena que, por lo visto, un conjunto de ideas sean, en realidad, una ideología. Otra cosa es que Domingo juegue al clientelismo y a la baza barata y populista de "no tenemos ideología y por eso no somos un partido". Claro. Ellos son "una marca". Una marca blanca, por cierto, como Hacendado. 

En realidad es todo cuento y marketing porque Ciudatans es, en realidad, un partido político que tiene unas ideas bastante claras sobre como hacer las cosas y, por lo tanto, una ideología. Es más, tiene una ideología tan clara que muchos intelectuales orgánicos y no tan orgánicos le dieron su voto e hicieron campaña a favor de ellos movidos, a su vez, por diferentes ideologías propias fueran estas públicas o privadas. 

En el fondo de la espeluznante cuestión está, sin duda, algo más sangrante: La Asociación de Internautas ha sido una de las impulsoras de #nolesvotes. Ese hashtagh que nació en twitter para contestar a la decisión política de lanzar la Ley Sinde. Una idea impulsada para pedir que no se votase a los partidos que habían apoyado la ley (PSOE, PP y CiU) pero que luego, como a la vista está, cada uno ha interpretado más bien a su entendimiento y ha ido asimilando claramente hasta que ha encajado perfectamente con su propia ideología ( o su conjunto de ideas...si es que lo de ideología nos suena tan brutalmente político). 

Me suena a chapuza triste apoyar una campaña como esta para luego, por un lado, sacarle una lectura abstencionista y, por otro, lanzarse al ruedo político esperando arañar los votos que se caigan de la carreta. Sin duda suena a subirse a un carro que otros han ido empujando. O esa es mi impresión. 

La confusión se hace mucho más fuerte cuando leo términos como "e-democracia"...y mucho más cuando se usa ciudadano e internauta como sinónimos pero luego se habla solo de los derechos de los segundos...a lo que yo me pregunto: ¿se hablará de empleo, vivienda e igualdades sociales para internautas? ¿Para ciudadanos? ¿Para internautas ciudadanos? ¿Por qué nadie quiere hablar de los temas realmente espinosos? ¿Por qué nadie se presenta a estas elecciones con un plan económico real? ¿No sería más factible hacer un partido que intentara buscar soluciones reales al empleo? 

El último grito de Guerra, ya ven, es decir #nolesvotes pero no por mejorar nada, si no para pedir el voto para uno mismo. Si alguien que se cuelga la etiqueta de independiente y honrado comienza con trapacerías de este tipo subido sobre un carro alado de populismo, la verdad, lo lleva clarinete para no retratarse como uno más. 

¿Escapamos de las ideologías? ¿Son malas? Muy bien. Recordemos esa frase atribuída a Francisco Franco: "Haga como yo y no se meta en política". Muy bien, sin duda lo que queda claro es que Bakunin ha hecho menos mella en Domingo que este señor gallego que también prefería que no se hablara demasiado de política...¿por qué? Seguramente porque no tiene nada demasiado claro que ofrecer excepto un discurso muy poco bien armado. No haremos más daño pero, sinceramente, en un debate televisado se lo van a merendar con patatas en tanto en cuanto el asunto vaya a dirigirse hacia el berenjenal político que hay en Madrid (lugar por donde se presenta este señor) en temas un poco menos importantes como sanidad, educación...

¿Es esto un ejemplo de política 2.0? ¿Una política desideologizada? Me parece mal. Más que nada porque quien llega al poder detentando la bandera de la "no ideología" acaba por demostrarnos que puede rellenar su discurso y tomar sus decisiones como le venga en gana o tirando, claro está, de eso tan difuso llamado "las ideas". 

Pero la pera limonera, lo mejor de lo mejor, no ha sido ese rumor que coloca al señor que mira a través de un cable USB en una formación que también va de desideologizada como UPyD. Desde hace días viene el buen señor dejándose querer y mandando mensajes unívocos de las que van a ser sus preferencias, de que quiere ser paladín, tín, tín, de Rosa "De España y su diversidad pero dentro de un orden" Díez. Nada me haría más feliz que eso, que ese señor se presentara a las elecciones para demostrarnos que está hecho para el debate, para la tribuna, para el discurso...ya me lo imagino desplegando sus super mega guanchis Power Points en el parlamento para no decir absolutamente nada...Nos lo vamos a pasar ¡PI-RA-TA! 

Como decía, lo mejor de lo que he escuchado en estos días ha sido el discurso de un tal @Borja_Pardo, tuitero de pro que quiere impulsar un partido llamado Acción Tuitera. Nada más y nada menos. Las líneas maestras de tan interesante propuesta están aquí. Todas ellas. Pero yo les extraigo un pequeño párrafo para que entiendan un poco mejor el guirigay: 

"(...)Creo que este nuevo partido (que llevará un nombre tipo MENSAJE DIRECTO DE LA CIUDADANÍA o algo de éste estilo), puede constituir un espacio de debate y reflexión amplio, muy amplio, toda vez que el propio sistema y operatividad de Twitter así lo permiten. Y del mismo modo estoy convencido que llegado el caso este pequeño y simbólico partido político podría defender las ideas de miles de personas que se puedan sentir identificadas con un programa –aún por definir- tan amplio como respetuoso con cada uno de sus integrantes, independientemente de condición, lugar de procedencia, edad, religión o sexo (...)".

¿Ven lo que pasa cuando no hay ideología? ¿Cuando todo vale? ¿Cuando se quiere llegar al mayor número de personas posibles porque no se puede decir "el mayor número de votos posibles"? ¿Lo entienden? ¿Qué valor puede tener un partido que quiere fundarse con gente que tiene cuenta de twitter? ¿Te hace eso más especial? ¿Y si aparece un partido del Tuenti? ¿Y uno de meetic? ¿Va a resultar ahora que las compañías de internet tienen un ideario político como Marx? 

Por si les queda alguna duda: uno de los problemas de los partidos políticos mayoritarios de este país es que han renunciado a su ideología para ir a la caza del voto. Han ido retorciendo sus programas políticos para irlos acomodando a lo que ellos entendían que era la mejor manera de subirse al carro. A mi humildísimo entender a unas elecciones se concurre para hacer llegar tu ideología sea esta el nudismo o llevar a cabo una revolución anarcosindicalista. Nada más. Se gana o no se gana en función de que la gente te vote o no porque los convenzas o no. Tomarse las elecciones como una competición liguera es, simplemente, apuñalar a la idea más pura de democracia. Nada más. No me hagan ponerme perroflauta y recordarles esa frase del Subcomandante Marcos cuando le preguntaron sobre como el EZLN había crecido ideológicamente. Bueno dijo esto: "Lo más fácil hubiera sido llegar aquí y darle a cada hombre un fusil prometiéndoles cualquier cosa y sin explicarles nada...pero sabíamos que, a largo plazo, lo mejor era explicarle a la gente que tenía la opción de coger el fusil". Pues en esto es lo mismo: es malo convencer a la gente de que vas a hacer lo que ellos quieran solamente para captar su voto...yo quiero que me convenzan de que tengo que votar por ellos. Nada más. Nunca voto por un partido que vaya a ganar las elecciones si no a uno que quiero que las gane: voto por el que representa mi ideología y, por tanto, jamás votaré a nadie que diga no tenerla del mismo modo que desconfía plenamente de los que se declaran "apolíticos". El bipartidismo, o eso que se llama bipartidismo, es un problema no solo institucional si no, también, de los ciudadanos que no son capaces de entender esto último. 

Leído lo leído ya tengo un chiste que compartir con todos ustedes: ¿Qué diferencia a un político de siempre con un político 2.0? Que el segundo tuitea sobre su Ipad. 

jueves, 31 de marzo de 2011

Sangre de tigre para cabezas de chorlito


Resalta Breat Easton Ellis en esta estupenda columna sobre Charlie Sheen que en el pequeño papel que hizo en la generacional "Todo en un día" la primera línea  de texto que el actor intercambiaba con Jennifer Grey fuera una única pregunta: "¿drogas?". No se si se acuerdan de la escena pero en ella Sheen aparecía vestido con una chupa de cuero y aspecto de no haber dormido y distaba bastante de la imagen enérgica de deportista que tenía en "Amanecer Rojo".


Volviendo la vista atrás esa escena parece la explicación más comprensible para entender como Charlie Sheen ha sido el tío que ha conseguido hacer descarrilar su carrera dos veces. Hay cierta tendencia a pensar que las reglas dentro del mundo del espectáculo son diferentes a las normales pero, lo cierto, es que todo el mundo que haya trabajado alguna vez en un rodaje sabe que, seguramente, lo más importante es ser puntual. No se si lo más importante pero sí es básico. Nicholas Ray decía que a los actores se les exige una cosa que no se les exige  a otros profesionales (aunque yo incluiría a los desactivadores de bombas): demostrar todo lo que han aprendido en una sola toma. En un solo segundo, con una miradita a cámara, hay que demostrar que se es bueno pero, para que esto ocurra, es necesario que se esté frente a esa cámara en un minuto concreto de un día concreto ya que, por narices, ese momento solo se producir una vez. La gracia es esa, el truco es ese: un montón de personas se convierten en un grupo interdependiente entre sí que tiene que funcionar bien durante un tiempo determinado sin que nadie pueda faltar a la cita en ninguno de los días previstos porque, en menor o mayor medida, todos los trabajos dependen de que todos hagan el suyo. 

Es verdad que, en otros ámbitos y en otras profesiones, también se producen situaciones como esta todos los días pero, lo cierto, es que en muy pocas la impuntualidad cuesta tantos cientos de euros. Y si en el cine es muy importante no digamos ya en el teatro donde, por narices, el actor tiene que llegar a una hora determinada y, a ser posible, en las mejores condiciones posibles. 

Se habla, de hecho Sheen lo hace, que todo es un asunto de doble moral. Digamos que existe la idea preconcebida (y si no la tienen deberían de ver "El séquito") de que todos los habitantes de Hollywood beben, se drogan y viven una vida que se disipa en placeres terrenales...de acuerdo, es posible que un alto porcentaje lo haga y, de hecho, se pagan muchos sueldos y se extienden muchos cheques para asegurar que el señor A esté en el punto B a la hora acordada. Agentes, publicistas, secretarios, ayudantes...la carrera del actor mide su éxito por el número de personas que lo rodean cobrando un sueldo por hacer los trabajos más banales y absurdos que se le puedan pasar a ustedes por la cabeza como conducir su coche o comprarle una camiseta pero también para que acuda a una sesión fotográfica o para que no meta la pata frente a las preguntas de un periodista. Con los años ha crecido toda una industria de servicios adosada al mundo del espectáculo y al del deporte encargada de velar por los caprichos más absurdos. Si ha crecido es porque es necesario que la gente esté a su hora y en condiciones en su sitio. 

Sheen, desgraciadamente, ha faltado a esa regla de oro en varias ocasiones y ahora solo está pagando las consecuencias de no poder mantenerse sereno. El problema del actor es este y no que lleve una mala vida que, por cierto, hace ya meses que pasó la barrera de lo anecdótico para resbalar poquito a poco más allá de los límites de la realidad. 

Si hace unos años vimos a un lastimero Maradona llorando como un niño en la televisión nacional argentina pidiéndole a las autoridades médicas y políticas que le permitieran marcharse a Cuba (donde le resultaba más fácil estar de juerga) no es más lamentable ver a Charlie Sheen emprendiendo esa carrera loquísima contra los demás y contra sí mismo agarrado a esa bolsa de cuero y mostrando de cuando en cuando un machete de cortar caña que parece le que hubiera regalado un hutu. Es un bajón.

Internet que cada vez se parece más a un pueblo aplaude mucho las salidas de tono de Sheen y su twitter es todo un éxito. Las miniparrafadas del loquito se aplauden en todos los rincones del mundo con la misma alegría que, siglos ha, los mozos daban de beber al borrachín del pueblo para divertirse un rato a su costa. Somos todos muy modernos pero, en realidad, parece que nos hayan sacado de "Calle Mayor" o de "La señorita de Trévelez" y no de "Tron".

Y no solo por el asunto de reirle las gracias si no, como no, por el asunto que más se remarca de toda la trayectoria del actor americano y de lo que me parece menos importante: que se acueste con señoras que trabajan en la industria pornográfica. En una voltereta moral de esas tan paletas, al hacerse la lista de los males y las enfermedades del actor se dice: alcohol, drogas y actrices porno.

A mi que me lo expliquen porque, la verdad, entiendo que estar todo el día rodeado de odaliscas pueda crear cierta dependencia pero, la verdad, no se conoce ningún caso (bueno, el de algún enfermo de corazón que no sabía de su enfermedad) que haya muerto por practicar el coito -ni siquiera desaforadamente y a deshoras- o cuya práctica -por muy acrobática y placentera que esta sea...no se, estoy pensando en un tema que ni siquiera estaría en la cabeza de Calígula, algo olímpico sexualmente hablando- le impida acudir al trabajo puntualmente aunque solo sea por hacer corrillo a la hora del café.  Vaya, al final va a ser verdad que también hay algo de moralina en todo el asunto...

Si la fascinación por el artista atormentado ha sido uno de los peores cánceres que ha vivido cierto tipo de artista que se ha visto incapacitado para quitarse la etiqueta de encima e iniciar una vida más normalita y más de andar por casa (muchas veces me imagino a un Marilyn Manson deseando hacer un disco de cumbias) ante la sospecha de que muchos fans que han imitado -desde una perspectiva de clase media- las actitudes del ídolo (tatuajes, ropa absurda, exceso de estudio sobre unas letras intrascendentes...) lo cierto es que no deja de ser paradójico que ahora Sheen no pueda dejar atrás todas las tonterías que está haciendo por miedo a que su cuenta en twitter se vea dañada. Alguien debería de informarle de que no se ríen porque el chiste sea bueno si no porque el que lo está contando apenas puede mantenerse agarrado a la barra del bar mientras lo hace. Son dos formas diferentes de comedia, si ustedes lo quieren ver así.

La borrachera que Martin Sheen se agarró en "Apocalipsis Now", con el permiso de Francis Ford Coppola que lo animó a dejarse llevar de una manera un tanto irresponsable y sin saber que el actor pasaba por un momento personal terrible, derivó en el rodaje de una de las mejores secuencias de la historia del cine. Vemos a Sheen completamente ido, bebiendo como un zumbado, solo y abandonado en una lastimosa habitación de un hotel perdido en sí mismo a millones de kilómetros de la realidad intentando ahogar los recuerdos de su última misión. En el texto, al comienzo del mismo, dice eso de "quería una misión y por mis pecados me concedieron una". En la realidad le costó un ataque cardiaco que lo mantuvo apartado del rodaje durante semanas.


Esa es la imagen que yo tengo ahora de Charlie Sheen, la de un tipo completamente chiflado que está a millones de kilómetros de la realidad, que lo está pasando mal y que no puede volver para atrás. Es una pena que esa secuencia, tan íntima y tan trágica, esté siendo retransmitida en directo por su protagonista sin la necesidad de que ningún director inconsciente le esté invitando a ello. La tecnología nos ha puesto en el papel de ese director inconsciente que cree que podrá manejar a un actor harto de merca y alcohol pero esta vez no para rodar una gran secuencia de una gran película si no un número estúpido de un circo que, cada vez, da más miedo y cada vez resulta más incomprensible y más cateto. Espero que, al menos, la audiencia vaya de maravilla. Eso es lo importante, al parecer.

miércoles, 23 de marzo de 2011

Lago, Wallace...la supervivencia del escritor.


Conocí a Eduardo Lago en 2006 cuando vino a España a recoger el Premio Nadal que ganó con su primera novela "Llámame Brooklyn". Por aquel entonces el interés que despertaba su obra era mínimo por una sencilla razón: Lago residía en NY desde finales de los 80 que se había dedicado al ensayo y daba clases en la Sarah Lawrence School y era completamente ajeno al mundillo literario español. Como era un currante de la letra, cosa que es complicado que se aprecie, lo cierto es que el departamento de prensa de su editorial lo tenía complicado para conseguirle entrevistas y darle un poco de publicidad por lo que, si no recuerdo mal, en la nota de prensa que te enviaban se comentaba que era "amigo de Paul Auster y profesor de su hija Sophie". 

El reclamo, pese a lo burdo, no dejó de causar su efecto porque cuando me senté delante de él a entrevistarlo me comentó que todo el mundo le había comentado lo de su relación con los Auster con el desasosiego del que sabe que, el que le está lanzando preguntas, no ha tenido tiempo de leerse más que la contraportada de la novela y la dichosa nota de prensa. 

Si con bastante frecuencia nos reímos de la mecánica y las coletillas utilizadas por los periodistas deportivos que, más o menos, hacen todos los días las mismas preguntas y se revuelcan un tanto en la obviedad lo cierto es que el periodismo cultural tampoco está tan alejado de las mismas preguntas tipo como "¿En qué te has inspirado?" ¿Cuánto tiempo le has dedicado?" "¿Qué hay de real y de ficticio?" y, también, de un supremo interés por conocer la opinión del escritor, cineasta, pintor o acuarelista o lo que sea sobre cualquiera de los temas que a uno le apetezcan. A mi, todo eso, me parece un síntoma de que uno va a la entrevista sin haberse documentado demasiado o, peor, que no sabe hacer demasiado bien su trabajo. 

Cuando me senté con Lago no tenía ni idea de quien era pero me había leído "Llámame Brooklyn" en tres días. El hecho de no saber qué tipo de persona tienes enfrente merece pues que centres todas tus preguntas en su trabajo y que, a partir de ahí, vayas viendo como surge la cosa. Estuvimos sentados en el despacho de aquel enorme palacete de La Castellana como dos horas donde hablamos sobre todo de literatura y, más que de eso, del oficio de escribir. A mi me resultó apasionante escuchar a un escritor hablar de estructura y del aparato técnico que sostiene una narración para, poco a poco, hablar de influencias y, finalmente, de como había llegado a la conclusión de que, lo mejor, era contar la historia que se le había ocurrido contar. Es una pena que, por aquel entonces, no me permitieran publicar la entrevista porque resultaba un tanto "árida". Es posible que así fuera y que una entrevista donde se habla de Joyce, O´Henry, Cervantes, la pintura del XVI y XVII y cosas así interese menos que si Auster tomar cerveza o si su hija es buena estudiante pero me parecía que era la entrevista que un escritor debería siempre de conceder por encima de su interés, un interés muy acentuado en los escritores españoles, de hacernos saber lo que opinan sobre el ruido que hacen los bares, la fiesta de los toros o la ordenación urbanística. 

En la actualidad Lago es director del Instituto Cervantes en NY y ya tiene una segunda novela en el mercado, la poco apreciada "el ladrón de mapas", y suele colaborar con El País con lo que, me imagino, que si me tuviera que sentar a charlar con él me sería mucho más fácil hacerle una entrevista de esas menos áridas y más fértiles. 

El caso es que Eduardo Lago publicó el domingo un interesante artículo en El País sobre la publicación de "The Pale King" la novela inacabada del escritor David Foster Wallace. El norteamericano se suicidó en 2008  sumido en una depresión crónica. 

Wallace fue un escritor que consumió sus tiempos de la misma forma desaforada con la que transcurren sus novelas y ensayos. En 1987 publicó "The broom of the system" -con  solo 25 años- convirtiéndose en el segundo niño prodigio de la llamada "Generación X" tras Breat Easton Ellis. Ellis se convirtió en un escritor de masas que alimentó su imagen de estrella intelectual y en una especie de colaborador necesario para darle rollo cultureta a MTV y a algunas publicaciones muy modernas mientras que Foster Wallace se esmeró en labrarse una carrera mucho menos vendedora y discreta que no lo llevó a las grandes cadenas pero que le hizo labrarse una reputación literaria junto a Michael Chabon (que también con 25 publicaría en el 87 la fantástica "Los misterios de Pittsburgh"). 

En el artículo de Lago  resalta el escritor español que, quizás, no hay nada peor para un escritor que publicar una obra maestra demasiado pronto: en 1996 Wallace publicó "La broma infinita". A partir de ahí la obsesión del escritor por alcanzar un nuevo estado de perfección se convirtió en un lastre que lo mantuvo postrado durante varios años pese a que siguió publicando azarosamente y haciéndose hueco en todo tipo de experimentos (desde sus ensayos, sus cuentos, la revista McSweeney´s, artículos...). Foster Wallace, cuenta Lago, parecía inconsolable a la hora de encontrar esa perfección. 

El oficio de escritor, el oficio de escribir, de pronto, se convierte más que en una bendición en un lastre que le incapacitó para la felicidad. "Escribo a regañadientes, sumido en sentimientos ambivalentes sobre lo que hago, hundido en el dolor. Estoy cansado de mí mismo, de mis pensamientos y asociaciones mentales, de la sintaxis, de mis hábitos verbales" le escribiría a Jonathan Franzen poco antes de quitarse de en medio. 

Ya ven, un genio de la literatura sumido en el aburrimiento y en hastío de sí mismo, con la sensación de estar repitiéndose, de no estar haciendo nada bueno...qué curioso que no haya ningún papanatas que no se aburra también de sí mismo. 

"The Pale King" se publicará el mes que viene en Estados Unidos y Reino Unido. Es una novela difícil sobre un tema algo chocante: la vida de un inspector de hacienda que trabaja en una oficina de la ciudad de Peoria. Un trabajo inacabado que le llevó 10 años de su vida y que, al final, verá la luz por pura demanda del mercado. No me cabe duda de que, como dice, Lago la literatura de Wallace se sustenta sobre la doble combinación del trabajo muy bien hecho y de una experiencia basada en la pasión. Una pasión arrasadora que te deja, la mayoría de las veces, vacío. Un trabajo ímprobo de ordenación de empujones emocionales, de recolocación interior y de mucha observación. Una labor ingrata en la que el autor se enfrenta a la exposición de su obra (como parte inevitable del proceso de la misma) pero también a la lucha consigo mismo. Wallace, Lago y otros tantos -estoy pensando en los amigos que de verdad escriben- deben de tener esa sensación rara de que, en realidad, no se merecen estar ahí y que, de entre la multitud, saldrá un dedo acusador que les pondrá en el paredón resaltando todas sus vergüenzas y sus debilidades como escritores...muchas veces, como en el caso de Wallace o en el de Sánchez Ferlosio (en su faceta de novelista), ese dedo acusador es el de ellos mismos. 

Es muy común que se escuche, y más en estos días, que los que se dedican al asunto artístico son unos privilegiados. Es un comentario común que se dibuje así, un poco a la ligera, a los escritores, cineastas, pintores o bailarines de claqué como miembros de una élite que hace lo que quiere porque quiere. No llego a entender cuál es el privilegio en vivir una vida que se basa, únicamente, en estar en paz con uno mismo.






Nota del Insustancial: "Rust never sleeps" es el disco que Neil Young & Crazy Horse publicó en 1979. Se abre y se cierra con las canciones "My My, Hey Hey" y "Hey Hey, My My" o quizás una sola canción interpretada en acústico y en eléctrico y con pequeñas variaciones sobre la letra. El verso "It´s better to burn than fade away" (es mejor arder que apagarse lentamente) formó parte de la nota de suicidio de Kurt Cobain lo que impactó a Neil Young que lo homenajeó en el disco "Sleeps with angels" (1994). En las postreras interpretaciones de la canción Young ha cambiado ese verso por "once you´re gone you can´t come back" (una vez que te has marchado no puedes regresar). El verso "Out of the blue into the dark" tiene varias interpretaciones desde una bélica -acuñada durante la guerra de Vietnam- pero luego juega con el significado doble de la palabra "blue" y se utiliza para hablar de una caída en la depresión, una bajona producida por las drogas o el alcohol o como metáfora poética de la muerte.