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domingo, 25 de octubre de 2009

El "jevi" con más enemigos del mundo...


De todos los misterios de la historia de la música seguramente el más sorprendente sea el de la supervivencia del heavy Metal. Los directores, Sam Dunn y Scot McFayden, estudian el fenómeno de la "lon-heavy-dad" en su documental "Metal: a headbanger´s journey"(2005) haciendo un estudio antropológico de las raices del sonido metalero y de las circunstancias sociales que afectan a un fenómeno musical que emana de los cinturones industriales de las sociedades industriales y que ha acabado convirtiéndose en un fenómeno transversal seguido con el mismo énfasis por un paleto del medio Oeste Americano, un estudiante de Informática sueco o un pijo de La Moraleja. Curiosamente mientras otras tribus urbanas han desaparecido antes de los años 90, los "jevis" han convivido con todas las modas posibles sin apenas sufrir bajas o deserciones.

Excesivo en todas sus formas (heavy, trash, power...) alberga en sus casi cuarenta años de historia (las primeras bandas de rock duro aparecieron a comienzoz de los 70) algunas de las mejores anécdotas de la historia de la música popular y ha lanzado al estrellato a tarugos de todo el planeta. Ozzy Osbourne, King Diamond, Alice Cooper, John Bonham, James Hetfield, Lars Ulrich, Bon Scott, Lemmy Kilmister, Tommy Lee, David Lee Roth, Axl Rose y un largo etcétera de celebrities han llenado páginas y páginas con sus devaneos, chifladuras, peleas, ligoteos...

De todos ellos, sin embargo, me quedo con la historia de Dave Mustaine. Dave Mustaine comenzó su carrera de "Rock Star" en Metallica. Aguantó en dicha banda sólamente un año y, pese a su pequeña militancia, ha sostenido durante toda la vida que él y James Hetfield, cantante y segunda guitarra de Metallica, fueron los verdaderos padres del Trash Metal. Mustaine y Hetfield tenían mucho en común, ambos eran californianos y eran unos mostrencos que se pirraban por las strippers de enormes pechos, el alcoholazo y las drogas. Los dos soñaban con tener una mansión con un garaje enorme para guardar una colección de coches, eran conservadores convencidos y pensaban que las armas de fuego molaban bastante. Ambos eran de baja extracción económica y contaban con una pobre formación académica y pronto se hicieron inseparables. Mustaine comenzó a demostrar que las drogas y el alcohol le sentaban bastante mal y muy pronto, incluso antes de que Metallica se convirtiera en "ese Monstruo", ya daba muestras de no dar pie con bola en los conciertos, a los que asistía chuzo, y de cierta conducta errática.



En cierto modo Mustaine pensó que su amistad con Hetfield estaba construída a prueba de bombas y los dos tenían como objetivo de sus bromas al batería de la banda llamado Lars Ulrich. Ulrich, en realidad, era la némesis de ambos: europeo y nacido en una familia acomodada Lars se trasladó a California cuando su padre lo inscribió en una Academia de Tenis donde, a priori, debería de completar su educación para convertirse en una estrella del deporte de la raqueta y la pelotita. Su padre, Torben Ulrich, era un tenista chiflado amante del arte, la música y del cine que le transmitió esas pasiones y otra más importante: la ambición de ser el mejor hiciera lo que hiciera. Ulrich se enfrentó a su padre para decirle que no volvería a coger una raqueta y que se convertíría en batería y Torben le dijo: "hazlo pero no pierdas el tiempo y conviértete en el mejor".

Ulrich era un empollón (algo no tan poco habitual entre los metaleros) y los otros dos miembros unos descerebrados...pero con lo que no contaba Mustaine era con que Hetfield era aún más ambicioso que Ulrich y que ninguno de los dos tendría empacho en despedirlo de la banda en cuanto su conducta pusiera en peligro el objetivo final de ambos: ser la banda más famosa del mundo.


Mustaine se convirtió en un malrollero constante y en un bromista pésimo: no sólo martirizaba a Ulrich también Don McGovney, el primer bajista que tuvo la formación,  fue objetivo de sus cosejas. La más sonada: estando completamente borracho tuvo la ocurrencia de derramar una lata de cerveza sobre las pastillas de su bajo. Cuando McGovney lo encendió recibió una descarga que, me imagino, le erizaría la melenaza y lo lanzó contra una de las paredes provocándole un shock brutal.

Pese a todo Mustaine viajó con Metallica a Nueva York para grabar el primer disco de la banda pero, dos noches antes de entrar en el estudio, protagonizó una sonada borrachera. Ulrich, muy ladino, convenció a Hetfield para que sustituyera a Mustaine la mañana misma de la gran resaca y así lo hicieron. Para más inri, ambos, que tienen fama de ser algo agarrados, sólo fueron capaces de comprarle un billete de autobús y de empaquetar sus cosas para que se las llevara de vuelta a California.

Al pobre guitarrista, famoso por ser pelirrojo, se le vino el mundo encima e intentó jugar la carta de la amistad con Hetfield pensando que eso le salvaría de la quema pero, ah la ambición, el frontman de Metallica lo largó con cajas destempladas.

El viaje de vuelta a casa fue demoledor...y largo. En él Dave Mustaine pensó todas las venganzas posibles contra el "traidor hijo de puta" de Hetfield y contra el "danés maricón". Pensó en matarlos, eso ha confesado, mientras leía un panfleto político en el que descubrió el término "Megadeath". Dicha palabra es la que el ejército americano utiliza para referirse a un conflicto en el que se ha alcanzado el millón de víctimas. Obviamente inspirado por las imágenes de millones de cadáveres apilados Mustaine decidió tomárselo con calma por primera vez en su vida y dibujar un plan de venganza terrorífico: se conjuraría para fundar la mejor banda de Trash Metal del mundo, la banda más grande de la historia, aquella que borraría a esos hijos de puta de Metallica de la faz de la tierra.


Un año después de aquello Mustaine vio como su antigua banda, sin su permiso, incluía cuatro de sus temas en el disco Kill´em All", ese primer album que nunca llegó a grabar, y juró venganza contra el sustituto Kirk Hammett al que consideraba indigno de tocar su música. Para su desesperación Metallica alcanza un discreto éxito de ventas (300.000 discos...aunque a día de hoy ya van por los casi 4 millones) pero un gran éxito de crítica que se ve refutado al año siguiente con la publicación de "Ride the lightning" que se convierte en la confirmación de la banda y los lanza hacia las grandes giras...el disco incluye, como no, dos canciones co-escritas por él y Hetfield. También se había negado a que aquellas canciones fueran grabadas por nadie.

Mientras sus ex amigos triunfan él funda Megadeth que convierte rápidamente en su propio monstruo. Incapacitado para aceptar que siempre sería considerado un segundón, más que nada porque él mismo se posiciona siempre como un tipo resentido incapaz de olvidar a su primera banda y aceptando por tanto que son mejores que lo que tiene entre manos, Dave Mustaine además compite contra sus propias adicciones y su absoluta y total carencia de habilidades sociales que lo hace enfrentarse con todo el mundo: prensa, discográficas y, sobre todo, compañeros de escenario.


A través de los años 80 Mustaine se pelea con Slayer, Guns & Roses, Anthrax, Pantera...en lo que parece más la rabieta de un tipo más interesado en echar mierda a los demás y en clamar por su propia autenticidad frente a otros grupos competidores a los que, magnánimamente, califica de "putos fraudes" que en disfrutar del propio éxito. Mustaine, conscientemente o no, se enroca en el sonido de su banda que, al finales de la década comienza a recoger los frutos de su trabajo pese a que el consumo de alcohol, drogas y las facturas de los topless más chungos pudieran decir lo contrario. Siempre encabronado e incapaz de no entrar al trapo de cualquier puya lanzada por el malvado Lars Ulrich, un cabrón con pintas, se las ingenia para esconder su evidente talento como guitarrista y aparecer ante los medios como un retrasado o un rencoroso. Sus logros son innegables (Megadeath está considerada con una de las mejores bandas de metal de todos los tiempos junto a Slayer, Anthrax y, como no, Metallica) pero nada hace pensar que Dave haya sido feliz ni un sólo instante de su dilatada carrera profesional.

En 1992 los cucos directivos de MTV le encargan cubrir la Convención demócrata de la que saldría elegido Bill Clinton a sabiendas de que Mustaine es un conservador convencido que cree que el Partido Republicano es demasiado blando y se crea alrededor de sí mismo la imagen de ser un "real american" ("auténtico americano" o, lo que es lo mismo, "chiflado patriota enamorado de las barras y estrellas). Como la fama le gusta entra en una especie de espiral de creación menos ruidosa y más clásica pero, curiosamente, Ulrich declara que le gustaría ver como Megadeath hace un sonido más duro. Mustaine incapaz de aguantar que nadie le diga lo que tiene que hacer vuelve al Trash y se cuelga con el noise...mientras, paradójicamente, Metallica saca entre 1996 y 1997 dos discos clasificados como "Rock alternativo", se cortan las melenas y abandonan el logo que los identifica. Dave, encabronado, tacha el nuevo trabajo de Metallica como de "porquería" e invoca por enésima vez la autencidad de su sonido. Esta vez la deriva de Metallica hacia un sonido aparentemente más comercial es tan grande que la gente le hace caso...


Como se cree sólo en la cumbre o está demasiado ciego para darse cuenta de que está acompañado rápidamente comienza a perder el interés por la música y se dedica a intentar concienciar a la gente para "echar a esos comunistas que ocupan la Casa Blanca". Sí, a finales de los 90, Dave Mustaine que había reconocido haber renunciado a su fe protestante para abrazar los cultos chiflados de la new age (esa brujería moderna) y enredar un poco con el satanismo se embebe de nuevo del significado de la Biblia, vuelve al rebaño conservador, renace como cristiano y comienza a leer sobre todas las conspiraciones posibles que tienen quen ver con un gobierno judío en la sombra que actúa con la connivencia de las poderes ocultos de la masonería y que está, a su vez, dominado por unos extraterrestres reptilóides que viven entre nosotros con forma humana y que están dirigidos por la Reina de Inglaterra. Chiflado, ayuda bastante ser drogadicto y alcohólico para creerse esas cosas, le da por tragarse todas las porquerías que encuentra por internet y a ser un abanderado de esas ideologías conspiratorias que creen que quieren ponernos a todos un chip.

Con los Megadeth de capa caída en 2001, Marty Friedman el guitarra se había marchado para iniciar una carrera como presentador en la televisión japonesa porque estaba harto de aguantar el mal rollo general, reaviva la enemistad con Metallica. Un año antes  habían llevado a juicio a Napster y curiosamente la imagen que Mustaine había intentado transmitir de Metallica era la que aparecía en los medios: Metallica eran unos cabrones codiciosos, unos fríos empresarios con pelo largo que no tenían empacho en revolverse en contra de cualquiera que amenazara sus beneficios, eran unos falsarios, malvados hasta la médula...¡Eran un fraude! ¡Unos vendidos sin talento!


El proceso debilitó hasta límites insospechadoss a Metallica que vio como su fama se esfumaba y las peleas entre sus miembros crecían y crecían. El ideal de Ulrich y Hetfield se tambaleaba y amantes de la lealtad ferrea al proyecto vieron con malos ojos que el bajista Jason Newsted tonteara con un nuevo grupo llamado EchoBrain. Ulrich era de los que opinaba que aquella gilipollez restaba tiempo de ensayo y concentración al bajista y Hetfield obstaculizó cualquier posibilidad de que Newsted publicara un disco con su proyecto paralelo. Harto Newsted decidió largarse justo en el momento en el que Metallica intentaba grabar un nuevo disco. Por si fuera poco las malas relaciones de la banda, reflejadas en el megadocumental "Some kind of monster", terminan con el ingreso de Hetfield en una clínica de desintoxicación. El proceso dura casi un año y, ese momento de debilidad, es aprovechado por Mustaine para intentar darle la estocada mortal a Metallica: anuncia a bombo y platillo (bueno, no tanto, sólo en la revista Kerrang) que va a fichar a Jason Newsted como bajista de Megadeth. Lo curioso es que no se lo ha comunicado al bajista de su banda, David Ellefson, que flipa con la noticia de la que se entera, como si fuera un presidente del Estado Español, por la prensa. Flipa más cuando Newsted dice que en su vida tocaría para un chiflado como Mustaine.

Mustaine acaba de dar la puntilla a su propio grupo y en 2002 anuncia la disolución de Megadeth (está enfermo y quiere desintoxicarse entre otras cosas) mientras que Metallica en 2003 vuelve por la puerta grande con el album "St. Anger" que vende 2 millones de discos.

En 2004 Metallica estrena el documental "Some kind of Monster" en el que se resumen todos los problemas de la banda (y que se mueve muchas veces en la comedia pura...sobre todo en las escenas en las que Ulrich, Hammett y el productor Bob Rock acuden a un concierto de la banda de Newsted para hacer las paces con él y este se despide a la francesa sin querer saludarles). Durante la grabación de dicho documental, que abarca una especie de rpoceso de terapia psicológica Ulrich y Hammett invitan a Mustaine a una de sus reuniones de terapia para que se exprese toda la frustración que le supuso su paso por la banda. Acude de buena fe y es grabado pero, cuando sale de allí, se arrepiente y les informa de que no pueden utilizar ese material. Se lo pasan por el forro y lo montan en la versión final.  Mustaine toma esto como la "última traición" y anuncia la vuelta de Megadeth a los escenarios.

Desde entonces el concurso de Megadeth ha sido decepcionante. Mustaine ha recuperado su faceta de chiflado por la "libertad y la individualidad" y se ha convertido en una caricatura de sí mismo volviendo al ruedo, la mayoría de las veces, para clamar a favor de una mano mucho más dura contra Irak y convertirse en un conspiranóico de libro. Curiosamente sus opiniones políticas, que suelen ser las mismas que las de Hetfield que declaró sentirse muy orgulloso de que su música sirviera para torturar a los presos de Guantánamo, siempre suenan mucho más estridentes y más chungas. Más de coña. Relegado a la categoría de caricatura Mustaine dijo estar convencido de que existía un plan para implantar un chip a todos los americanos y de que Rockefeller (la familia, no el muñeco) estaba detrás de un nuevo plan de dominación mundial que llegaría a su culminación en 2012. Este mismo año, y ante la bajísima repercusión de su nuevo album "End Game" (inspirado en el conspiranóico documental del mismo título firmado por Alex Jones), ha vuelto a las andadas declarando que Barack Obama es una especie de agente doble, un negro resentido y un mal presidente colocado ahí por la malvada ONU que, al parecer, es la institución a la que quiere entregar el control del gobierno norteamericano. Dicha filosofía se recoge en el disco y en esta entrevista concedida al siempre divertido (desde una siniestra perspectiva) Alex Jones.



Sin duda es un testimonio que nos hace dudar sobre si ha abandonado de verdad las drogas.

Por si fuera poco, y en plena promoción, Mustaine concedió otra entrevista a un medio noruego en el que volvió a cargar contra Metallica. La periodista, Kristin Winsent, una reputada metalera, publicó la entrevista íntegra pese a que, desde la promotora de Megadeth, se prohibió cualquier mención al manido tema. El frontman pelirrojo lanzó un comunicado en el que amenazaba a "ese periodista" con mandarlo al hospital por publicar falsedades. El medio, Lydverket, se vio en la obligación de publicar el vídeo con la entrevista íntegra para demostrar que no mentían dejando a Mustaine en muy mal lugar.

El futuro de Megadeth, además, se enfrenta a un episodio mucho más doloroso para su fundador: una gira en la que compartirán cartel con Slayer...banda a la que se enfrentó en el pasado y que convirtió en otro de sus enemigos mortales. Mientras que Mustaine se pelará este año el culo tocando por Canadá y en algunas salas de Europa arrastrando sus malas vibraciones por todo el mundo, Metallica ha vuelto por la puerta grande con su disco Monster Magnet y ha convertido su megagira mundial en un exitoso tour donde no han dejado de recoger todo tipo de elogios...si yo fuera Dave Mustaine también pensaría que todo el mundo se ha vuelto contra mí y que los hilos de mi destino están siendo manejados por un retorcido cabrón, posiblemente ese "europeo maricón" que toca la batería con los que solían ser mis amigos.

lunes, 1 de diciembre de 2008

¡Vendrán 2.000.000.000 millones de naves!

Ahora lo entiendo todo. Antes no. Pero ahora lo entiendo. Veo Física o Química (Antena 3) y la promo de la nueva serie de Cuatro, HKM, y vuelvo al patio de cemento del Instituto. Tengo un pelazo de no te menees y estoy cuadrado aunque llevo gafas. Tengo un trabajo eventual que me encanta y ligo bastante, voy a fiestas todos los fines de semana, salgo de viernes a domingo, descubro todos los meses a un nuevo escritor y un nuevo grupo de música, todo me hace gracia y, lo mejor, no hay hora para cerrar los bares. Me despierto tras haber bebido dos o tres litros de cerveza y calimocho y no tengo resaca, sólo un leve dolor de cabeza. Soy feliz, muy feliz...yo hago con que no, con que el mundo no me entiende, con que soy único y especial, me doy al drama pero, en el fondo, soy muy feliz porque compro El Víbora y el Makoki y quiero escaparme con mi mejor amigo a ver la casa de Elvis Presley. Todo son grandes sueños y pequeños planazos, tan pequeños como algunas pequeñas derrotas, en el gimnasio piensan que soy gay porque vendo ropa en la tienda de Leticia cuando ella no está y la pelirroja de la peluquería no me hace ni puñetero caso pese a que, cada semana, le preparo una cinta con música o que la última rubia que ha pasado por mi vida ha sido secuestrada por sus padres y vive a, pufff, yo que sé cientos de kilómetros.


Cuando mi padre o mi madre me dicen que "hay tiempo para todo" me desespero...venga va...dejadme ser "underground", acabo de descubrir la palabra "underground" y me pongo triste cuando releo "Al este del Edén" o escucho "I´ll be your mirror" de la Velvet&Nico. He descubierto a Basquiat hace poco y quiero ser parte de la Factory, escribir. Quiero escribir. Quiero retirarme a un lugar apartado a vivir con mi chica, bajar a la civilización de cuando en cuando para bailotear y comprar vinilos y cómics y nuevos libros, a ser posible, mis propios libros. Si no lo consigo me suicidaré pero me acabo de enterar de que la gente que se suicida suele ser recogida por la policía rodeada de un montón de flujos internos y me da reparo. La muerte me da reparo, la muerte me va a impedir moverme, estoy seguro...la muerte me parece la imposibilidad de los grandes planes y sufro bastante cuando veo a J. sufrir, deprimido, tumbado en la cama escuchando una y otra vez un disco de Pentangle o de Waits.


A mi Waits me parece un cínico que se acaba de apartar de la bebida y ya quiere tener hijos pero me gusta esa voz de tubería, la ropa que lleva, las coas que atisbo en mi mal inglés. Me he puesto en los 17, casi los 18, y ya he adquirido más libros y discos que mis padres, he ido más al cine que mis abuelos, he visitado ya tres países diferentes y hablo/chapurreo dos idiomas con total perfección. Es más, ni siquiera me ha salido un maldito grano y he salido triunfante de mi segunda operación grave tras pasarme quince días tumbado en un hospital... tenía 17 o 18.



Cuando veo Física o Química no entiendo nada, la verdad, no entiendo los conflictos que puede tener un chaval de 16 años y me siento viejo. Cuando veo FoQ siento que me están haciendo viejo y que la separación entre la gente que viene por detrás y la mía es enorme e insondable. Me niego todavía a musitar un "Joder, cómo está el patio" pero, la verdad, no entiendo por qué Antena 3 quiere sentarme en un sillón de orejas y vestirme con una batita y unas zapatillas de andar por casa. La tele es tan mala como la juventud que refleja, una juventud que sabe cómo hacer las cosas pero no entiende las consecuencias de sus actos...¿En verdad está la cosa tan malita? Quiero decir, tienen todas esas caras de viejos, de resabiaos, parece que todos son como de gominola, quiero decir, que tienen el espíritu de la gominola, que es una cosa malísima. Alex de la Iglesia me lo dijo una vez: "Cuando haces algo lo que quieres es encontrarte algo contra lo que golpear, golpeas algo y esperas que tu puño le pegue a algo duro, que puedas remover, si le atizas a un hombre de gominola lo atraviesas pero no le haces daño ¿No? Es una sensación pastosa y horrible porque no le habrás hecho daño, ni bien. Te dará las gracias y seguirá caminando".


A mi me da esa sensación. La proyección de la juventud en la tele es horrible, vale Alsalirdeclase (Telecinco) era simplemente mentirosa, dolorosamente mentirosa, la chavalada se compraba un bar que convertía en radio, tienda, centro de cienciología...ficción trolera, de chavales de menos de 20 años viviendo solos y yendo al instituto.



Alsa (la serie, no la compañía de autobuses) puso de moda que gente muy mayor interpretara papeles de personas jóvenes. Por Dios, aquellos tíos tan grandes haciendo de chavales, de canijos, como si vinieran de un país extraño donde hubieran sido sobrealimentados con hormonas del crecimiento; aquellas überhembras, aquellos übermachos saltando de cama en cama...FoQ igual y HKM (con ritmos jipjoperos) sigue la tradición pero sin mano negra (¿Os acordáis de que en Alsa, de pronto, se les coló un terrorista? ¡Qué tiempos! Seguro que era Txeroki porque nunca se supo quién era...se les olvidó, como a Emilio Aragón en Médico de Familia que tuvo unos gemelos que dejaron de aparecer y yo sufría cantidad ¿Dónde están los servicios sociales catódicos cuando uno los necesita?). Ahorame doy cuenta de que todas esas frases, esos guiones y esas historias serían completamente increíbles si fueran dichas por actores de las edades de los personajes y, por otro lado, sinceramente creo que la gente que yo conocía se parecía más al Vaquilla o al Torete que a los protagonistas de una campaña de Calvin Klein...¿Se puede ser más perfecto por fuera y más imperfecto por dentro que los personajes juveniles de nuestras series? ¿Han salido todos de una vaina de La Invasión de los Ultracuerpos?



Como telespectador sufro. Sufro como Ibáñez Menta en aquel episodio de Historias para no dormir en el que ya era incapaz de diferenciar entre realidad y ficción. Yo sufro al revés. Un flashback al revés. Veo a esta juventud con hermanos camellos, con compañeros acosadores, con profesores zumbados que dedican sus clases a ligar con las alumnas más memas, con todas esas frases tan poco vulgares, tan bien construídas y expresadas con una dicción tan deficiente...y me siento extraño y extraterrestre, como vacío.


¿De donde han salido todas esas orgías, todas esas motos, todos esos coches veloces y, sin embargo, toda esa infelicidad? Si yo tuviera un muchacho joven a mi cargo le preguntaría: ¿De verdad te sientes así, amigo? ¿Siempre tan deprimido? ¿Te estás ciscando a la profesora de gimnasia? ¿Está siendo satisfactorio tu paso por una adolescencia tan lacrimógena y tan poco festiva? ¿Eres EMO? ¿He hecho algo para que lo seas? ¿Sabes que un colega mío viendo el otro día un vídeo de Tokyo Hotel pensó que el que cantaba era una chica? ¿No lo es?


Extraño y extraterrestre decía porque no hay nada que me agarre a todo eso. Es decir, he debido de ser trasplantado en este planeta y mis recuerdos inducidos de forma errónea porque me acuerdo que las cosas no estaban tan malitas y que las profes no se quitaban las bragas. No se si me he perdido algo (que es posible) o que todo es una patraña hecha por gente mayor que entiende aún menos que yo a la juventud o eso de ser joven. Vale, una cosa son los Brady y otra Física o Química pero, la verdad, parece que esos muchachos se van a graduar en muchas cosas pero no en física ni química...hace tiempo lo hablaba con la novia de un amigo que es profesora de instituto a la que trasladaba mi preocupación por todo esto y me decía: El insituto es básicamente aburrido, nunca pasan estas cosas. Seguro que está en un instituto pasado de moda, en una institución anquilosada en el pasado donde hay Asociación de Padres, yo que sé.



Que lejos estoy ya de la juventud, madre de Odín, espero que vengan pronto las naves de Raticulón y me rescaten y me devuelvan a Raticulín porque si no, voy a acabar pensando que cuando me volvía a casa todos los cabrones de mis compañeros se ponían ciegos de todo, se reunían para hablar de sus cosas tristes y, evidentemente, me he perdidos tres o cuatro orgías en el departamento de lenguas muertas (valga la oximoron, o el oximoron). De las cosas modernas me quedo con la tristeza alegre de Nena Daconte que creo que tiene la respuesta a todos nuestros males...si alguien me explica porqué bailoteo con esta canción no tengo una respuesta, lo juro. será que yo también quiero volver al instituto.



martes, 14 de octubre de 2008

Vendrán años más malos y nos harán más ciegos



Después de ver las fotos de Axl Rose he llegado a la conclusión de que este tío es, en realidad, el misterio de las caras de Bélmez hecho ser humano. Me pregunto si sus coleguitas (si es que le quedan) lo reconocerán cuando llama a las puertas de su casa para ir a echar unas cervezas. Que mal rollo. Saca su Chinese democracy el 23 de noviembre...sólo a un patán como Rose sin ningún tipo de conciencia geopolítica se le ocurre ponerle semejante nombre a un disco ¿Hay algo que se haya retrasado más y con peores excusas que la democracia en China? Sí, el disco de los Gansans (Guns&Roses en cheli).


Gracias a las clínicas de cirugía estética en el futuro compartiremos nuestra vida diaria con un montón de seres parecidos: gente que ha renunciado a su rostro para ponerse encima una especie de máscara de látex inanimada, sin rasgos. Les veremos sentados en los parques, tomando café en una terraza o comiendo con otros amigos sin saber si están tristes o alegres, dará igual que se les acabe de morir la esposa o tocado la lotería porque sus rostros sólo nos devolverán una jeta estandarizada, diseñada y construída en una cadena de montaje sanitaria.

La cara de Andrés Pajares el sábado por la noche en La Noria (Telecinco) me devolvió a la tarde en que mis abuelos y mis padres nos llevaron a J. y a mi al Museo de Cera. Tendríamos que haber ido al cine, al Windsor, a ver una película de reestreno de la Disney llamada algo así como Se nos ha perdido un Dinosaurio pero J., ya casi adolescente, se empeñó en que era mejor ir al puñetero museo. "Quiero ver a Fofó y al tío que corta cabezas" decía sentado en la parte de atrás del Mini. Puto monstruo.

Nada más entrar me encontré con la representación de Los fusilamientos del 3 de mayo y no pude seguir. Comencé a gritar, a patalear y a llorar como un descosido hasta que mi padre me sacó del sitio y pasamos la tarde dando vueltas por la Plaza de Colón donde mi padre me contó por primera vez quién era el señor que estaba subido a la columna señalando en plan Travolta.





No he vuelto jamás al Museo de Cera, de hecho me angustia ver las fotos de los dípticos para turistas en los que se ve a Indurain o un torero en el lecho de muerte, la representación de un crimen dentro de un tren o un grupo amorfo donde se apelotonan el Payaso Fofó, Tip y Coll, Mayra Gómez Kemp... Caspa del pasado y malrollismo inexpresivo todo en uno.


Casi tan malo como un lugar del edificio de El Corte Inglés de Castellana que descubrí por casualidad en el aparcamiento donde se apelotonaban los maniquíes de uñas pintadas y ojos de cristal que poblaban la tienda antes de ser sustituídos por los actuales que no tienen cabeza, ni piernas y que estaban desnudos, rotos, solos, sin decir nada, esperando al futuro en el que serán rescatados por gente con cara de látex para animar fiestas, bautizos, enlaces, reuniones de empresa donde no desentonarán de los otros maniquíes animados.



El futuro no tendrá muchas caras, tendrá sólo una y será indescifrable o quízás no y como la máscara de Pajares nos devolverá una caricatura chunga de lo que solía ser el rostro de un verdadero ser humano.

El futuro sólo será peor si nos conformamos con eso, con no decir nada, con quedarnos callados, haciendo cola en la consulta del señor de los bisturíes para que nos implante un careto que él cree que es el de la eterna juventud...

El futuro es de los sin rostro porque no puede ser de los zombis. Los zombis comen cerebros frescos y sangrientos y con esa dieta, en la actualidad, corres el riesgo de morirte de hambre.


Nota del Insustancial: El título del post está directamente copiado del título del libro de Rafael Sánchez Ferlosio publicado en 1993 por la editorial Destino que recoge treinta años de textos, divagaciones, aforismos, relatos y otras cosas sobre el pesimismo y el desánimo...el resto es todo más o menos mío.

jueves, 14 de agosto de 2008

Michael, a mi me caes bien


He visto SICKO, el documental de Michael Moore sobre la situación de la sanidad en USA y, la verdad, no se que tiene todo el mundo en contra de la forma de hacer pelis del tipo este gordo y gafotas de Michigan.

Nadie podría creerselo ahora pero Roger y yo (Roger&me, 1989) fue estrenado en Telemadrid hace la tira de años (todavía Joaquín Leguina era Presi de la Comunidad Autónoma, todavía el canal autonómico madrileño no era el hazmerreir del Mundo Libre) y lo vi con mucho regocijo. Me pareció un trabajo honesto que contaba una situación trágica y real desde un punto de vista bastante cómico y me sorprendió que alguien fuera capaz de mezclar técnicas documentales con algo de ficción, cámara oculta, etc.



Más tarde vi su única ficción, la divertida Operación Canadá (Canadian bacon, 1995), que contaba con Alan Alda (y con John Candy, que nos mira desde el cielo de los cómicos) haciendo de un desesperado presidente norteamericano a la caza de un enemigo exterior que lo aupara en las encuestas tras las desaparición de la Guerra fría y The Big One (1997), el retorno al documental que ahondaba de nuevo en la fuga de las grandes fábricas norteamericanas a países con leyes de contratación más laxas (como Nike) y las terribles condiciones de trabajo de los currelas.

Michael Moore era todavía, por aquél entonces, un personaje más de la contracultura norteamericana. Un gritón exasperante, un señor pesadito de reducido éxito y cuyas producciones indefectiblemente iban a parar a circuitos reducidos, un bromista de mal gusto que se había estrellado con un programa de televisión llamado TV Nation (estrenado en nuestro país por AXN bajo el nombre de La américa de Michael Moore, toma imaginación, hace no más de dos años pese a que se grabó entre 1994 y 1995 ) que rápidamente fue tildado de "antiamericano".


En realidad, los norteamericanos son bastante tolerantes con respecto a todas las ideas a las que tratan como productos de un mismo mercado. Criados a pies juntillas en la idea de que el mercado se autoregula y que indefectiblemente acaba haciendo desaparecer todo lo que no es rentable o popular por el rechazo mayoritario de los propios consumidores uno puede militar en el partido socialista, en un sindicato obrero de corte europeo, una asociación de estudios marxistas o el KKK sin ser molestado y encontrar un rico "nicho" para sus ideas. Otra cosa es que te saltes ese nicho y tus ideas (consideradas como chifladas por los que, albricias, regulan ese mercado) tomen demasiado protagonismo.




No hay un dirigente, activista o artista considerado como "radical" por el stablishment norteamericano que no haya sido convenientemente callado, convenientemente asesinado, convenientemente encarcelado o convenientemente perseguido cuando el movimiento que representaba, o las letras o películas que hacía, ha comenzado a resultar una amenaza para el Status quo del Imperio. La lista incluye a Martin Luther King, Malcom X, Dalton Trumbo, Woody Guthrie, Tim Robbins, Sean Penn, Bobby Kennedy, Mumia Abu-Jamal, Hunter S. Thompson, Danny Kaye, Zero Mostel, Los 7 de Chicago, Marilyn Manson, Edward Dmytryk, Jhon Lennon, Rage Against the Machine, Kris Kristofferson, Paul Robeson, Jim Morrison...que digo yo, que interés hay en perseguir a un tío como Morrison y que, sin embargo, recibió dos condenas seguidas por, glabs, simular una felación en un concierto en New Haven, el resto es historia...



Los ojos del mundo comenzaron a girarse hacia Michael Moore cuando este estrenó en olor de multitudes Bowling for Columbine (2002) y esta fue la gran triunfadora del Festival de Cannes. A partir de entonces sus libros se tradujeron a todos los idiomas posibles y Stupid White Men y Dude, where´s my country? se convirtieron en sendos éxitos literarios en todo el mundo (aquí todos los libros de Moore, si no me equivoco, están editados por Ediciones B o sus subsidiarias). El asunto ya no tenía gracia y la todopoderosa FOX se lanzó a la caza y captura del, hasta entonces casi inofensivo rojillo, no había más que encender la tele y sintonizar con el canal de Murdoch para caer en la cuenta de que Moore era el nuevo Satán y mucho más cuando acababa de estrenar Farenheit 9/11.



El hasta entonces tolerable instigador, el farfullero al que nadie hacía caso pero que era invitado de cuando en cuando a todo tipo de tertulias para ponerle chispa al asunto ya estaba tocando en demasía los huevos y se convirtió de la noche a la mañana en un comunista, un enemigo del pueblo y, joder, lo que es peor, para un norteamericano medio: Un mentiroso.

Gente como Rush Limbaugh (una especie de Federico a la norteamericana), Bill O´Reilly (una especie de Curry Valenzuela de Fox) o los caricaturistas Cox&Forkum (aquí abajo)



Se encargaron de recordarnos todos y cada uno de los errores, omisiones o malversaciones de la verdad que Moore había cometido en Farenheit y el poderoso mundo del blog (en el que la extrema derecha y el periodismo poco riguroso han encontrado un estupendo motor de tirar mierda a la cara de todo el mundo) le cayeron a Michael encima. El banderín de enganche fueron la deshonrosa hoja de servicio del Presidente Bush. ¡Falso! gritaron a coro. A día de hoy nadie ha ofrecido ni una sola prueba de que aquella hoja de servicios fuera falsa.

Ahora el cineasta ya no puede mover un dedo sin que media red se remueva incómoda y lo persiga llamándolo "demagogo". Piensen quienes son los que más gritan y se darán cuenta de que, en la mayoría de los casos, son tipos que se han servido de la demagogia para escalar posiciones. Échenle un vistazo a las carreras de los senadores y congresistas hacia los que apunta la cámara de Moore y redefinan entonces el alcance de la palabra demagogo. Digamos que ninguno de los anteriormente citados son, ni de lejos, un dechado de imparcialidad...


Nunca he tenido empacho en definir la ideología de Moore como "marxismo para niños" o, lo que es algo parecido, una ideología socialdemócrata en forma de papilla hecha para ser digerida por una población que considera que Clinton era un peligroso socialista. El ideario de Moore no dejaría de ser un tanto conservador aquí en Europa ¿no creen?


Digamos que todo es una cuestión de formas: de mezclar ficción y documental. Bien. Quizás es que ni el propio Moore considera a sus películas como documentales al 100% y estamos ante una nueva forma de mostrar los hechos sin faltar a la verdad. Por ejemplo:

Digamos que es CIERTO que GM cerró todas sus fábricas en Flint (Michigan) para reabrirlas en Mexico donde se obtienen mayores beneficios y que abandonaron a su suerte a unos cuantos cientos de miles de trabajadores dañando para siempre la economía de la zona. (Roger & Me).


Digamos que es CIERTO que Nike hace sus zapatillas en el Tercer Mundo para mantener el precio y, por lo tanto, la competitividad de sus productos y que otras fábricas alimenticias se trasladaron México por las mismas razones. (The big One).


Digamos que es CIERTO que la falta de control de armas en Estados Unidos permite que unos adolescentes tarados (por las razones que sea) puedan entrar en un Instituto disparando a todo Cristo. Digamos que es CIERTO que Michael Moore se comportó como un cabrón con pintas engañando a Charlton Heston y lo provocó hasta que la escena se hizo vomitiva. Digamos también que es cierto que la actitud de la NRA y del actor son completamente irresponsables y tienen más escrúpulos en proteger los beneficios de la industria armamentística que las vidas de sus ciudadanos. Digamos que es cierto que nada de lo anterior convierte en FALSA la primera afirmación. (Bowling for Columbine).



Digamos que es CIERTO que están demostradas las conexiones de la Familia Bush con Arabia Saudí. Digamos que es CIERTO que la intervención de EE.UU. en países como Afganistán e Irak estuvo dirigida hacia el control del petroleo y no hacia la captura de los culpables del 11-S, 11-M, 7-J y digamos también que es CIERTO que la Administración Bush se ha comportado de manera torpe en el manejo de la crisis y que no fue capaz de prever que algo así podría ocurrir. (Farenheit 9/11).


Digamos que es CIERTO que el sistema médico francés, canadiense, inglés y, oh Dios, incluso cubano está en mejor estado que el Norteamericano y que el precio de los medicamentos es desorbitado. Dense una vuelta por allí y comprueben como está el patio y la razón por la cual es mejor no ponerse malo jamás. De hecho la situación es tan sangrante que, incluso Los Simpsons, se han permitido un par de capítulos comentando el hecho. Digamos que en la Comunidad de Madrid estamos sufriendo una privatización de todos estos servicios muy parecida a la que cuenta Moore y, la verdad, no es nada halagüeña. Digamos también que es CIERTO que los presos de Guantánamo reciben mejores atenciones médicas (y gratuítas) que sus guardianes. Digamos que es injusto que uno de los países más ricos del mundo no pueda (o no quiera) dar una cobertura sanitaria completa a sus ciudadanos escudándose en ideas absurdas que, en realidad, esconden las verdaderas razones por las cuales una gran parte de las aseguradoras se están haciendo muchimillonarias.



Digamos que los hechos expuestos, con mayor o menor acierto, con mayor o menor mano son completamente CIERTOS y que muchos conservadores se están haciendo de cruces porque Moore cuenta en la peli que le envió 12.000 dólares al dueño de este blog que se encarga de ponerlo verde. Al parecer no tenía dinero para pagar las costas del cuidado de su mujer y mantener el blog y Mike decidió enviarle el dinero de manera anónima para luego hacerlo público. Lo han llamado "hipócrita", incluso el tipo que recibió el dinero. Digamos que es CIERTO que uno puede hacer con su dinero lo que quiera y digamos que es CIERTO que es una gilipollez pensar que Michael Moore ha puesto en jaque el sistema de libertades americano.

A mi Mike me cae bien porque cualquiera capaz de sacarle los colores a unos cuantos sinvergüenzas merece todo mi respeto porque, vaya, curiosamente no ha habido nadie que haya hablado mal de Bush que no haya recibido una tunda pública (recuerden a ZP solico el pobre en aquella cumbre internacional mientras todos le hacían corrillo a George), porque Winterbottom que rodó la excepcional Road to Guantanamo (2006) recibió las mismas cargas de profundidad acusadoras y porque, en general, respeto mucho a cualquiera que vaya a contracorriente y sea capaz de crear controversia sobre temas interesantes como, por ejemplo: "¿Que será de nosotros si un día desaparece la posibilidad de que el estado se encargue de mi salud?.

lunes, 16 de junio de 2008

Una historia de tulipanes


En un buen día de 1637, en Amsterdam (Holanda para más señas), un señor holandés anónimo se levantó de buena mañana, se echó una agüilla en las sobacas, se puso lo primero que le dió su mayordomo negro (adquirido en el muy boyante mercado de seres humanos de la isla de Goreé) y salió a darse un paseíto mañanero. Pasando por el mercado de los tulipanes se detuvo en uno de los muchos puestos.

La fiebre por aquella maldita flor, llegada sólamente un siglo antes al continente, era de tal magnitud por aquél entonces, que el bulbo de la clase Semper Augustus estaba comenzando a sustituir al florín contante y sonante en muchas transacciones comerciales. La bolsa, antes floreciente, flaqueaba porque todo el mundo invertía en aquellas estúpidas flores.

- "Son sólo flores" dijo para sí el holandes.

- "¡¿Comorl?!" le preguntó un hombre a su lado.

- "Que son solo flores, mañana se pudrirán, de hecho son bastante feas..." dijo el holandés mientras siguió caminando.

El otro compatriota, que se había quedado con la copla, se quedó un rato pensativo. "¡Hostias! Es cierto. Putas flores y tiene razón ese pirado, bastante feas". Se guardó la bolsa repleta de florines en el bolsillo y se perdió por las callejuelas de Amsterdam buscando algún lugar mejor para invertir su pasta. "Esclavos, joder eso si es un negocio..." dijo para sí.
En pocas semanas el mercado quedó vacío y Holanda cayó en una barrena económica que ríase usted de la que estaba viviendo España en esas mismas fechas. Me gusta pensar que un holandés anónimo fue el que desmontó uno de los mayores mercados especulativos del siglo XVII con una frase tan tonta como "Son sólo flores".

Un día, un vecino de por aquí, se plantará delante de una inmobiliaria y dirá: "Son solo pisos y bastante feos". Y entonces ya podremos echarnos a temblar pero, por lo que más quieran, no inviertan en esclavos, que está fatalmente visto.