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jueves, 8 de julio de 2010

España y "El España"

El otro día Raúl Ruiz, un ex futbolista bastante comedido y muy buena persona con el que tuve el placer de trabajar hace mucho tiempo, hizo uno de esos comentarios torpes indignos de un tipo que, ya digo, es buena gente. Más o menos vino a decir que esta selección había permitido a la gente quitarse los complejos y sacar a pasear las banderas nacionales y decir orgullosamente que es español. 

Al comentario, un poco rancio y fuera de la realidad (de unos años a esta parte no se habla de otra cosa que de ese presunto "orgullo nacional"), se le unió la coletilla del ex portero Santiago Cañizares que dijo haber detectado que, en todos los estratos de la sociedad, había "ventajistas" que se subían al carro sólamente en los momentos de celebración. Claro. La gente sale a la calle a celebrar cosas cuando hay cosas que celebrar y por esos son mas visibles.

El comentario era sorprendente porque, si ustedes conocieran al personaje, sabría que se gasta un  pelo rubio teñido de lo más sospechoso (lo que nos llevaría a plantearnos si el ex cancerbero no siente cierto complejo por ser moreno, que es una cosa tan mala como acomplejarse por ser español) y, de un tiempo a esta parte, ha criado un suave y melífluo (y raro y forzado) acento argentino que utiliza para hablar de fútbol (lo que nos llevaría a plantearnos si el ex deportista metido a comentarista no siente cierto complejo ante el buen uso que del español suelen hacer "ashende" los mares).

¿Quería decir Cañete que él había sido español de toda la vida y supporter de la selección (antes conocida como La Furia, porque no había más remedio que suplir nuestra inferioridad técnica con mucho tesón) antes de que las masas fliparan, literalmente, con este equipo? Pues si no lo quiso decir pareció que quiso aunque, es verdad, que su mal uso de la palabra "ventajista" como sinónimo de "oportunista" nos lleve a pensar que todo se debe a uno de esos lápsus tan habituales en el actual periodismo deportivo...tan habituales que cualquiera diría que las redacciones están llenas de disléxicos incurables.

Es muy habitual que las gentes como Cañete se ofrezcan alegremente a convertirse en candidatos a entregar los carnets de autenticidad que, al parecer, se necesitan para ser digno a militar en algo. De hecho este es un pensamiento muy habitual entre los grupos ultras de todos los equipos de fútbol que se creen con derecho a convertirse en parte de los clubes esgrimiendo que son los únicos que están ahí siempre, apoyando al equipo, llueve o truene, se pierda o se gane...una imagen casi tan poética y dulzona como la visión de un unicornio en un prado verde pero, en realidad, tan falsa como esta.

El ultra muy pronto descubre que su militancia es un chollo: entradas gratis, viajes gratis, acceso a los jugadores de la plantilla y la directiva y un largo etcétera de prebendas. Es verdad que, para alcanzar al estatus, hay simplemente que comportarse como un descerebrado en la mayoría de los casos pero ese es un precio pequeño teniendo en cuenta todo lo anterior. Además, y por si fuera poco, el ultra descubre que al igual que puede ser un modélico perro guardián (recordemos a aquella graciosa peña barcelonista llamada "Los Morenos" -un folclórico nombre puesto por ellos mismos para demostrar su filiación de charnegos barcelonistas- que tanto bien procuró al President Nuñez en los 80 obstaculizando el trabajo de los periodistas, los Ultras Sur que le hacían la rosca a ese triunfador llamado Ramón Mendoza, el Frente convertido en la legión personal de Gil...) también puede demostrar una ira ciega hacia el equipo de sus amores y revolverse como una hidra. Hay están aquellos tíos del Frente que irrumpieron en un entrenamiento de la primera plantilla para acojonar a los presentes o los que tiraron huevos a Toni por cometer un error en la Copa del Rey o, por ejemplo, los de todo signo que acuden sin ser citados a las oficinas de cualquier club de Primera División a exigir explicaciones (repito, muchos ni son socios ni han pagado una entrada en su vida) por cualquier absurda razón.

Si la ciega militancia en unos colores es casi tan ridícula, aunque menos pasajera, que pertenecer al club de Fans de Milley Cyrus la cosa se complica cuando, con la cosa de la selección, comenzamos a mezclar asuntos de españolidad y selección española.

Hoy, cuando viajaba por la línea 10, he visto a muchas personitas (insultántemente jovenzuelas) vestidas con los colores del combinado nacional y portando banderas de nuestro país. Entre ellas había muchos inmigrantes y muchos extranjeros que, me imagino, quieren darse una alegría y hacer la gracieta...mola. Tengo claro que un altísimo porcentaje de esas personas no salen a la calle por celebrar que son españoles o movidos por un renacido sentimiento nacional. Quiero decir, la gente anima a España que es un equipo que se enfrenta contra otros equipos que tienen nombres coincidentes con otros países. Y ya.

Cuando unos países quieren reinvindicar su hegemonía sobre otros lo que suelen hacer es mandar al ejército y no a un puñado de tíos en pantalón corto, digo yo.

Está claro que hoy la selección (o "El España" como decía sabiamente mi colega Fita Benítez) le ha pegado un buen repaso a los alemanes (léase que no me incluyo porque, lo juro, eso de "les hemos dado un repaso" es una cosa que dejo para gente como el entrañable Tomás Roncero que de verdad parece que ha marcado el gol de la victoria) pero que eso sirva para pensar que somos mejores que Alemania es mucho decir. Ellos tienen la Volkswagen y nosotros andamos un poco renqueantes en esos asuntos. 

Pensar que la gente verdaderamente española es la que cuelga la bandera nacional de su balcón o que acude al trabajo vistiendo la camiseta de "La Roja" es proyectar una imagen simplista de algo tan complejo y abstracto como son todos esos asuntos de la nacionalidad. No me cabe duda de que los regímenes totalitarios (y los muchos que aspiran a ese poder plenipotenciario sea con o sin urna de por medio) trabajan mucho en alimentar la absoluta simplificación de pertenecer a una sociedad. Ese es el primer paso. No tengo ninguna duda de que los mismos mecanismos que empujaban a la gente a levantar el brazo al paso de Hitler o a vestir a sus hijos con camisas pardas son los mismos que empujan al personal a salir a la calle haciendo esas demostraciones coloristas. Cuidado que no quiero decir que sean iguales que los nazis, simplemente que los símbolos de fuerza, los excesos, el jolgorio etc. etc. es parecido y se dispara con los mismos artificios propagandísticos. Unas veces para algo tan inocente como demostrar tu apoyo a una selección y otras tan perversas para iniciar una Guerra Mundial. 

Me imagino que  muchos alemanes no se tomaron en serio a Hitler pero que se fueron animando a medida que este iba conquistando países y recolectando victorias. Esos serían los que Cañizares definiría como "ventajistas", claro.

En nuestra mano está no caer en esos simplismos estúpidos, en poner cada cosa en su lugar y en entender que, para ser español, sólamente hay que tener un pasaporte que lo certifique, es opcional el hecho de llevar la carita pintada de rojo y amarillo, llevar una camiseta roja o hacer sonar el claxon del coche para animar a la muchachada. Sólo los más idiotas pensarían que algo tan accidental como la nacionalidad es un rasgo que es necesario sacar a pasear todo el tiempo.

Y ahora una pregunta: ¿Que habrá hecho José Antonio Camacho para no sudar? ¿Se habrá trasplantado unos sobacos de madera?

Nota del Insustancial: "Hay un hombre en España" es una canción de Astrud, el dúo formado por Genís Segarra y Manolo Martínez, incluído en su disco "Performance". Efectivamente, escuchando hablar a ciertas personas uno da por hecho que llevan sobre sus hombros el peso y las responsabilidades de esta gran nación y lo expresan así, casi con tanto surrealismo como los Astrud.

jueves, 14 de mayo de 2009

Ramoncín salvará España






Si me llamara Zarzuela ahora mismo para consultarme sobre cómo recuperar la imagen pública de la Casa Real le diría a su Majestad que se dejara de cazar osos alcohólicos rumanos e iniciara una montería con el único objetivo de cazar a Ramoncín.


José Ramón Julio Martínez Márquez alias "Ramoncín", un ciudadano de 54 castañazas, tiene la llave para articular de nuevo España. Sin duda. Ya que no somos capaces de encontrar unos símbolos nacionales positivos que articulen este país lo mejor será unirnos en el odio. De hecho ya no seremos más España, seremos la Asociación de Enemigos de Ramoncín o la Unión de Estados que Odian a Ramoncín ¿Qué más dará el nombre cuando de lo que se trata es de llevarnos todos bien?


De hecho el Rey debería de darle caza públicamente y luego llevarlo de un lazo como hacía Jabba The Hut con la mascotica esa que mostraba en "El Retorno del Jedi" a todos los actos oficiales. De ese modo, si alguien osara pitarle a su entrada a un estadio la TVE podría poner la secuencia íntegra diciendo: "¡Y mientras suena el himno nacional los aficionados se han puesto en pie para silbarle al malvado Ramoncín!". Dime tu si así no nos ahorraríamos estas peleíllas pueblerinas de los himnos, las banderas...



¿Qué tiene Ramoncín que tanto molesta? Es algo que se me escapa. En los 70/80 ser de Ramoncín era bastante molón. Los discos no estaban mal del todo y se permitía hacer giras por toda España llenando plazas de toros y polideportivos. En serio. Ramoncín era "El Rey del Pollo Frito" y MOLABA. De hecho molaba tanto que sin tener un discurso tan macarra como los grupos del Rock Radical Vasco conseguía remover más titulares que Kortatu y la Polla Records juntos, en serio, los pesos pesados de la prensa derechona se batían en duelo entre ellos por ser el que más insultos fuera capaz de verter contra Ramoncín en una columna y él, nada, impávido a su puta bola, riéndose de los peces de colores,aguantando el tirón, bailando "cheli, reggea y rock and roll", apoyando a la causa sandinista o manifestándose a favor del aborto, presentando programas, sacando libros. Pues eso, el Rey del Pollo Frito. Y del Mambo.



Pero, de pronto, las simpatías populares se volvieron contra él porque, decían, había perdido la chola...que si cobraba pasta por un pregón, que si era un artista paniaguado, que si no era auténtico, que si no había pisado Vallecas en su vida, que se había operado la nariz, que si tenía hijos ilegítimos. Mal rollo. Daba la sensación de que tantos años de malísima prensa comenzaban a hacer mella en el subconsciente popular y que era verdad que se había convertido en un supervillano que vivía del dinero público y que se financiaba los vicios con nuestros impuestos.

Como en todas las persecuciones daba igual que los que escribían contra Ramoncín hubieran tenido despachitos de prensa puestos por el Generalísimo, que disfrutaran de un puesto en vitalicio (y no merecido) en la R.A.E. o, incluso, que hubieran cobrado subvenciones para montar obras de teatro, pasaran por caja cada vez que daban una conferencia o pillaran cacho de esta o de aquella editorial por presentar libros o se hubieran valido de sus puestos para sacarle al estado uno o dos viajecitos al año para asistir a esos simposiums de prensa, rollitos con el Instituto Cervantes...daba igual porque, al igual, que antes se invocaba el nombre de Rusia o del contubernio internacional judeomasónico de corte marxista para echarle la culpa a una infausta epidemia de escarabajo de la patata o de una inundación ahora parecía que Ramoncín tenía la culpa de todo (aunque en realidad todo fuera obra de Yoko Ono y del espíritu de Lennon que le sale por los poros).

A los españoles (sean de Bilbao, Barcelona, Cáceres o Sevilla) les estomaga Ramoncín y no pueden soportar, ni perdonar, que trabajara como presentador del LINGO, la SGAE (que creo que es una asociación de gente satanista que come niños y además nos impone el canon...de Pachelbel y el otro, el malísimo), Crónicas Marcianas y, claro está, tampoco en Operación Triunfo. Haga lo que haga será un pesetero y un vendido pese a que nuestra península, de Lisboa a Andorra la Vella, esté lleno de locutores de radio que se desgañitan contra él y que cobran una cifra de seis cifras (en euros) y tienen un pasado como militantes en el maoísmo, ex ministras socialistas que se han sacado el carnet del PP (todo sea por no perder el puestillo), arrepentidos del ultraderechismo que se pasaron al anarquismo y dan clases en una facultad de Ciencias políticas y ejercen de palmeros de la peor telebasura y un largo etcétera de conversos de toda índole que por el parné o el desencanto (ese desencanto que llega con la crisis de los cuarenta y uno descubre que se ha subido al caballo equivocado) han trabajado descaradamente cavando trincheras para el otro bando en un momento u otro.

Pese a que pudiera parecer que Ramoncín no es más que un tipo que se ha buscado la vidilla desahogadamente lo cierto es que no, que es una mala persona, la peor de todas, la víctima propiciatoria que nos puede servir para unir a España de una vez por todas en una misma nación de Algeciras a Finisterre, de Lanzarote a Formentera. El día que el Rey se decida a cazar a Ramoncín y así ganar puntos y justificarse el sueldo este país será otro, un país unido por el odio y la mala hostia y ya no habrá más ellos y vosotros. Seremos NOSOTROS y podremos volver a gritar "oé, oé, oé" con una sola voz. ¡Muerto el Rey del Pollo Frito! ¡Viva el Rey de todos los que odian a Ramoncín!.

viernes, 26 de septiembre de 2008

Metapost


Llevo más de ocho días completamente bloqueado...joder, que horror, las musas me han abandonado definitivamente y es que las muy guarras se escapan por la ventana en cuanto el fantasma de la precariedad laboral y económica entra por la puerta. De hecho quería hablar de algunas cosas pero no consigo desarrollar coherentemente ningún tema...






1.) El finlandés asesino de la pistola y el vídeo de youtube. Es un temazo, vale. Pues no me ha salido nada coherente...quería hablar sobre lo mucho que me recuerda la actitud de los presentadores de los telediarios al pánico que recorre la convivencia del protagonista de Lunar Park (Breat Easton Ellis, Mondadori) y la de su hijo adolescente, también hilarla de algún modo con el primer "mass killer" de la historial, Charlie Whitman, pero no me ha salido. Quería ir más allá diciendo que todo el mundo se había horrorizado con eso de que el muchacho decía de sí mismo que le gustaban "los ordenadores, las cervezas, las armas y el sexo"...como si, en realidad, a los adolescentes de todo el mundo les interesara "la aritmética, la filosofía existencialista, el criquet y la abstinencia sexual". Quería decir también que, en realidad, la solución sería construir más ferias como las de los pueblos españoles donde se puede disparar en los puestos, se puede beber cerveza en los chiringuitos e hincharte a pinchos morunos y quién sabe si ligarte a la chica de tu pandilla mientra te montas en el tren de la bruja.



2.) Quería hablar del asunto de Guti, el futbolista del Real Madrid "acosado" por un boxeador sin licencia bastante colgado y de cómo se ha utilizado el término "acoso" con una doble intencionalidad que indefectiblemente nos retrotrae a todos esos rumores sobre la sexualidad del madridista. ¿Es una contaminación anglosajona del término "Stalker"? ¿Llegan los periodistas tan lejos o sólamente se trataba de una maledicencia? También quería decir que si Eloy de la Iglesia estuviera vivo hubiera podido utilizar la historia, con toda su carga gayer, para contarnos la historia de un deportista en la cima y otro en la alcantarilla que viven una historia de amor. Quería aderezarlo todo con las anécdotas sobre otros acechadores sexuales impertinentes como el que quería rebozar sus partes pudendas con la barba de Spielberg o el que fue detenido cuando intentaba secuestrar a Mel Gibson para rezar con él y lo otro...todo sórdido, como a mi me gusta. Así, como fino y jovial.


3.) Quería ponerme en plan sesudo y hablar de lo mal que me ha parecido que Turquía haya prohibido la emisión de los documentales y la edición de los libros del sabio Richard Dawkins que no me canso de recomendar. Hablar un poco sobre lo acertado de un mundo sin Dios, de la potra de la existencia...




4.) Quería hablar de McCain, de su retirada de la campaña y de lo peligrosamente fascista que me resulta que alguien pida "gobiernos de salvación nacional"...¿Un gobierno de demócratas y republicanos en un país bipartidista? Quería hablar de que sin confrontación no hay libertad de expresión y que las mejores intenciones políticas acaban normalmente en dolorosos procesos dictatoriales o de recorte de las libertades.


5.) Quería hablar de lo bien que me parece que los economistas liberales y las empresas que son el bastión de este capitalismo feroz se cague en todas sus convicciones políticas y morales y se dedique a pedir dinero al estado...¿Comor? ¿Pero estos no son los que dicen que los mercados se regulan indefectiblemente, pase lo que pase? Quería hablar de que una economía sin leyes nos dibuja un panorama en plan Mad Max. Pero no me pareció acertado ponerme tan pesimista...


6.) Finalmente esta mañana he intentado escribir un post sobre el interesante asunto de que Bono, el cantante de U2, expresó en la ONU a Zapatero su deseo de ser español y así tener un presidente preocupado por la pobreza y la desigualdad en el mundo. Quería haber dicho que para ser español lo primero es saber que no se dice "uno, dos tres...¡Catorce!" si no "Un, dos, tres...¡Responda otra vez!". También que Bono me cae bien y que Pepe Bono mal y que el mundo del rock está lleno de ingenuidades como Sting paseándose con un falso jefe amazónico llamado Raoni por medio mundo, las demostraciones públicas de karate de Elvis o el hecho de que Andy&Lucas le llevaran a ZP el curriculum de unos cuantos colegas en paro para ver si podía hacer algo.

Pero al final he escrito este post un tanto raro que se parece un poco a Magnolia (1999, Paul Thomas Anderson) porque empieza muchas cosas y no las acaba de contar del todo, porque es una declaración de intenciones como el primer capítulo de Plutón BRB Nero (¡Semper Fi, Alex!) y que me imagino que podría ser mejor pero que es lo que es y ya...cosas del bloqueo. Para despistar os dejo con el temazo musical de la misma película, wise up de Aimee Mann.







jueves, 3 de julio de 2008

¿Que viva...quién?

Ya no daré más la turra sobre el tema selección. He abierto una encuesta sobre el olor de Luis Aragones que espero desvele mis dudas y aquí les dejo el momento Manolo Escobar que ha sustituído en el playback lo de "Por eso se oye este cantar" por un "lolololololololó" que, al parecer, es la letra oficial de nuestro himno.

Luis y Manolo...¿Se les ocurre mejor pareja de mus?

Luis y Manolo deberían de hacer un remake de "La extraña pareja" que dejaría a Lemon y a Matthau a la altura del betún.

Luis y Manolo, la tercera edad viene pegando fuerte...ya se sabe, los viejos rockeros nunca mueren y los viejos flamencos aún menos.

martes, 1 de julio de 2008

Asquerosamente humanos.



Todavía no entiendo como se lo han podido pasar ustedes tan bien con lo de la Selección Española. No lo entiendo. Desde los más dispares flancos (Miss Kiddo, Arancha, Los Niños Perdidos, mi cuñaíto, ¡Borja Prieto, Por Dios, tú tambien!...) se me ha informado de lo divertido que es salir por ahí a montar el bochinche patrio. Quizás sólo Cárcamo y un servidor hemos asistido con estoicismo unamuniano a los fastos eurocopísticos. Me decía el fotógrafo el viernes mientras comíamos: "Pssssche, chico, al país esto no le viene nada bien....". Y yo asentía con el Peñón de Gibraltar clavado en las ingles. Dos estoicos.



Desde la mesa de al lado el camarero nos miraba mascullando un "mira ese puto par de gafes"...el sábado, por la noche, le pregunté a otro camarero de un cátering: "¿De donde sacas esa fe para saber que vamos a ganar?". "No es fe, es que soy patriota" me soltó. Un patriota de los de sueldo mínimo y letra de buga tunning. No está mal esta generación de patriotas debe de pensar Botín.



Reconozco que es la estética de la hinchada española lo que me echa para atrás de forma irremediable, no comulgo con ese rollo nacional-bakala, pensaba yo, se había apoderado del territorio nacional. Lo siento, creo que me he confundido y que, por fin, La Furia ha conseguido encontrar el camino más corto a la España transversal, esa difusa autopista por la que habrían de discurrir los sentimientos nacionales de todos.

Pero no querría a ustedes amargarles el sabor de la victoria con mi diatriba pesimista que tiene su raiz en que, hoy mismo, me he detenido por un segundo en las páginas de economía de El País mientras comía. No les diré lo que he visto. Para qué.


El caso es que tanto abrazo, tanta felicidad callejera, tanta alegría desbordada, tanto sano grito de "soy español, español, español" a ritmo de Kalinka ruso me ha hecho reflexionar sobre lo divertido que es hacer cosas en grupo y lo insípida que es la victoria si se celebra en soledad. Por eso los ajedrecistas no se lo pasan tan bien como los jugadores de fútbol profesionales...¿Alguien se imagina a Kasparov o a Karpov montando el pitote encima de un autobús por ser el campeón del mundo? ¿No es irrisoria una conga de un sólo hombre o mujer? ¿Puede recibir tal nombre?



Cuando veo esos arranques de abrazos me acuerdo mucho de Jeffrey Dahmer, más conocido como el Carnicero de Milwaukee (1960-1994). Seguramente no haya otro serial killer en la historia al que movieran sentimientos más humanos que a Jeffrey: mataba porque no quería estar solo. Ya ven. Que bonito. Lo que hubiera disfrutado el asesino ayer en Colon abrazándose a todo quisque, sintiendo el fragor de cerca de un millón de almas apelotonadas a su alrededor.


Los mataba, troceaba y zampaba guardando los torsos de sus víctimas para abrazarse a ellos en las frías noches de invierno, como el que tiene un peluche. A veces conservaba las cabezas para charlar con ellas y ponerles sombreros.

De hecho intentó practicarle una lobotomía casera a una de sus víctimas con un taladro eléctrico (un menor que fue devuelto por la policía a las manos de su agresor, una rocambolesca historia) para que nunca se fuera de su lado. A Dhamer le daba igual mantener a su lado a un amasijo de carne sin voluntad, con un poco estético agujero en medio de la frente si, a cambio, podía ver una tonta teleserie junto a él. Estoy casi seguro de que no le importaría limpiarle la babilla colgante del labio inferior...muchas parejas saben que la falta de diálogo es, incluso, una garantía de que el aburrido pero seguro status quo puede mantenerse ad nauseam...nunca mejor dicho, en este caso que nos ocupa.



Todos llevamos un Dahmer dentro, un Dahmer pequeñito e inofensivo que dice cosas como "¿Damos un paseo?", "Venga, ponnos la última y nos vamos"...sólo hay que domar a ese sociópata un poco para no llegar al crimen, me imagino, o rezar para que la Selección Española nos de la oportunidad de juntarnos con otros como nosotros y recibir el abrazo alcohólico y ronco de algún/a desconocido/a.
Por cierto, paradojas de la vida, el Carnicero de Milwaukee murió en 1994 a manos de un compañero de prisión, Christopher Scarver, con el que limpiaba los pasillos de una galería de celdas. Scarver era esquizofrénico y sufría de alucinaciones...quizás él ya tenía suficiente compañía con las voces de su cabeza y la cháchara de Jeffrey le pareció el acabose. Quién sabe. A mi me viene a la cabeza aquella canción de la Revista "Celeste no es un color" interpretada por Lina Morgan que decía aquello de: "Ya nunca estareeeeee/solaaaaaaa....".

miércoles, 27 de febrero de 2008

La frase para la Historia de...George Best

Predecesor tempranero de eso de llevar el glamour y la fiesta padre al fútbol George Best será más recordado por sus borracheras, sus ligues y sus juergas, por encima incluso de tíos con tanta personalidad como David Beckham o Paul Gascoine (glamuroso y chuzo respectivamente, ambos de las islas británicas). Best, nacido en Belfast, tenía curiosamente el toque de balón de las estrellas sudamericanas y un saque para la juerga que hacía justicia de sus humildísimos ancestros anglo-irlandeses.

Militó en el Manchester United de 1963 a 1974 club con el que ganó dos campeonatos de liga, una copa de Europa y el Balón de oro que lo coronó como el mejor jugador de la historia del Reino Unido y que le valió el apodo de "El Quinto Beatle". En aquella época comenzó a darle al frasco y a simultanear sus brillantes actuaciones como futbolista con diferentes altercados, apariciones en la prensa rosa, novias de esas de no creérselo y se convirtió en el primer futbolista "guay" que aparecía en portadas de moda, revistas del corazón o, por ejemplo, en el mítico programa musical Top of the Pops. De aquella época se le conoce también por haberse quedado sin un duro tras invertir básicamente en coches de lujo (que acababan estrellados en cualquier carretera), mansiones que nunca acababa de decorar o mujeres y ropa a la moda. Como ejemplo valga decir que la edición inglesa de GQ lo eligió recientemente entre los 50 hombres con más clase de los últimos 50 años.


Tras abandonar la disciplina del Manchester, con la cartera rota y las piernas bastante paralizadas por la ingesta de ginebra y el consumo de estupefacientes (dicen) se largó a jugar a Sudáfrica de donde volvió sin el permiso para poder militar en clubes profesionales del continente, cosas del Apartheid, se largó a Los Angeles para jugar con los Aztecs, reverso tenebroso del Cosmos de Nueva York y necesaria comparsa de los Earthquakes de San Diego de esa liga norteamericana de fútbol de los 70 que resultó ser la vía de escape de muchas estrellas con problemas de juerguerío y cuentas corrientes exhaustas (Chinaglia, Pelé, Moore, Rowlands, Calloway, Cruyff, Neeskens...). Perdonados esos pecadillos de haber jugado al fútbol en Sudáfrica (que tenía prohibido su concurso en cualquier competición deportiva) volvió al Fulham (el club más pijo de Londres, ahora comprado por Al-Fayed) por un año para volverse después, más castigado si cabe y ya con dos divorcios en su haber a Los Ángeles.




Pero como decían en aquella serie tan mala de Antena 3, nada es para siempre y George, el chico de Belfast, volvió a las andadas europeas y se enroló en un equipo pobretón de la liga escocesa, los Hibernians, nativos de Leith y equipo preferido del escritor Irvine Welsh, con ellos jugó dos temporadas y marcó 36 goles en 86 partidos. No está mal para un tipo que protagonizó dos sonadas anécdotas:


1. En un derby contra el Hearts, eternos rivales, la hinchada de dicho equipo lanzó al campo una botella medio llena de whisky para desconcentrar a la estrellona (fichada, por cierto, gracias a que los Hibs fueron el primer equipo en mostrar patrocinador en sus camisetas, la marca deportiva Bukta). George, ni corto ni perezoso, que solía jugar partidos memorables con resacas de camión, se acercó hasta la botella y le pegó un trago para dejarla luego en la banda.


2. Llegó borracho y groggy a un partido. Se quedó dormido en el banquillo y se meó encima. Salió en el segundo tiempo y marcó dos goles.


Después volvió a Jugar unos años más en Estados Unidos y Australia para retirarse definitivamente y arrastrar el culo con su chuzísima elegancia y su savoire faire de juerguista enrolado en los negocios de promoción más absurdos (desde inmobiliarias de la Costa del Sol a la caza del guiri, hasta negocios de coches de lujo) y ligándose a las tías más espectaculares del Reino Unido, algo dóblemente reseñable cuando hablamos de un país donde no hay muchas mujeres espectaculares y teniendo en cuenta que llevaba cocido en alcohol desde los años 60.




Tras el último chispazo de gloria mediática que le dió su desintoxicación, su matrimonio con una top model y alguna aparición en reality shows su hijo Calum, mucho menos divertido, se ha hecho famoso por ser un modelo del montón y trajinarse a intelectuales de la talla de Lindsay Lohan o Paris Hilton, echarlas a pelear y poner caras de pollino delante de las cámaras de los tabloides de medio mundo. Falleció de un fallo masivo de hígado y pulmones el 25 de noviembre de 2005. Alex Ferguson, eterno manager general del Manchester United, dijo de él que había sido "simplemente único". La ciudad de Belfast rindió un homenaje a su hijo predilecto ("Jódete, Van Morrison" que diría Top) y le pusu su nombre al Aeropuerto de la ciudad.


Su filosofía se traduce en esta frase:


"Gasté mucho dinero en mujeres, coches y alcohol, el resto simplemente lo despilfarré".