Mostrando entradas con la etiqueta freaks. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta freaks. Mostrar todas las entradas

miércoles, 19 de mayo de 2010

Fallida venganza



Estaba escribiendo el guión del programa de por la noche cuando lo vi a través de los cristales del despacho de guionistas/lugar para todo. Se metió en la sala de invitados/lugar para todo y se sentó en uno de los sillones para hablar con los dos presentadores del programa en el que iba a ser entrevistado.

Cuando la charla ya había terminado, se atuso un poco el pantalón, se levantó y se estiró de la chaqueta. Los presentadores salieron de la sala y lo dejaron solo por unos instantes momento que aprovechó para ensayar un poco lo que iba a decir.

Como no iba mal de hora me levanté a por un café y, de paso, a vengarme por una cuenta que yo tenía pendiente con él pero que él no sabía ni siquiera que existía.

Abrí la puerta de la sala de invitados/lugar que utilizaba el equipo del late show donde trabajaba para todo cuando no estábamos a la vista de los jefes de la casa y levanté la mano para llamar su atención, me sentí como Bruto empuñando la daga que apuñalaría el corazón de Julio Cesar.

Pero, de pronto,  como un rayo se acercó a mi con una sonrisa enorme y abrió los brazos diciendo "¡Por fin, ya estás aquí!" como si me hubiera estado esperando toda la vida, como si nos conociéramos de siempre. Completamente confundido respondí a su largo y calidísimo abrazo. "Mírate" dijo "¡eres fuerte y duro como una montaña!" y después me volvió a abrazar. En silencio pero flipado respondí a ese abrazo que a esas alturas parecía el de dos viejos amigos.

"¿A qué viniste acá? ¿Eh?" Dijo mientras me agarraba del brazo amigablemente. "Vine a pillar un café de los termos estos..." y después se hizo un silencio de dos o tres segundos en el que su rostro dibujó un gesto de mínima pero muy perceptible decepción. "¿Cómo te va todo?" dije para rellenar el silencio. Como si le hubiera contado el mejor chiste o quizás pensando que lo del café era una excusa, una broma, se echó a reir y golpeándome un poco el estómago con la palama abierta dijo "me matas, de verdad que me matas".

Después nos sentamos en el sofá.

- "¿Viniste buscando café y respuestas, verdad?".

-"No, sólo café y saludarte, claro". Mentí como un bellaco, claro.

-"Me doy por saludado, misión cumplida. Fíjate bien que no podía más que saludarte y que salir a tu encuentro para que ambos recorríeramos el mismo camino. Nada más entrar me fijé en que andabas atareado trabajando y cuando te vi levantarme pensé que si venías hacia acá a saludarme sólo podía pagarte haciendo la mitad del camino y recibiéndote con lo único que te puedo dar que es un abrazo....porque no tengo respuestas para tí, ni consejos. Bueno, sí, sólo uno: no persigas a nadie porque nadie tiene esas respuestas que tú buscas". Después amigablemente y, sin dejar de sonreír, me volvió a golpear los hombros con fuerza, con un poco de saña yo diría. "Eres todo fuerza, un bruto, en el buen sentido ¿hiciste todo ese camino para venir a verme? ¿Quieres otro abrazo?".

-"Después, en la despedida quizás..." dije.

Otra vez se echó a reir y me miró con cara divertida, con esa cara que le había visto poner cientos de veces en la televisión, una sonrisa de medio timador, medio genio, medio colgado. De verdad que, en ese momento, me sentí un poco escudriñado, como si de verdad esperara que me derrumbara y le pidiera las respuestas que ya me había dicho que no tenía.

Uno de los presentadores, un buen tipo, vino a recogerlo de la sala de invitados. "¿Todo bien?" preguntó. "Sí, todo bien...estaba charlando con este amigo". "Joder, Insustancial va a ser verdad que conoces a todo el mundo...¿Ya os conocíais?". Antes de que pudiera decir nada el hombre se estiró el pantalón sobre sus piernas, se levantó enérgicamente y en el salto centesimal volvió a colocarse la chaqueta negra. Por cortesía me levanté y ahí estaba él para recibirme con otro abrazo y decir "No, no nos conocíamos de antes pero ahora ya somos amigos ¿verdad?".  Le dije que sí. "Pues, cuando quieras nos vamos" dijo el presentador "estamos a punto de comenzar".

La pareja se largó dejándome allí tirando del café y me pregunté a mi mismo si no hubiera estado bien haberle hecho la pregunta que me prometí mil veces hacerle si alguna vez me lo cruzaba y pensando en como había perdido la oportunidad de quedarme más que a gusto. La pregunta era esta:

"En 1970 usted acudió a un pase privado de la película "The last movie" invitado por su director Dennis Hopper. Según declaraciones del montador, David Berlatsky, la película que usted vio era una obra maestra que podría haberse convertido en una de las referencias cinematográficas de los años 70 pero, al finalizar el pase, y al ser interrogado por la misma usted le dijo a Hopper que era una bazofia sumiendo a su creador en una crisis artística que lo llevó a encerrarse durante unos meses con el material y devolver al mundo un nuevo montaje pretencioso y mediocre...Señor Alejandro Jodorowsky, ¿por qué no se estuvo calladito?". 

Pese a lo mucho que me ha dado Jodorowsky (sobre todo en el campo del cómic) reconozco que jamás le perdonaré que destrozara la película de Hopper. I swear. La próxima vez con caeré en sus truquitos de tío afable y prometo ser implacable aunque, a lo mejor, ese día me acuerdo de que fue el tipo que escribía los cómics de Moebius y se me vuelve a ablandar el corazoncito.

sábado, 22 de noviembre de 2008

Freaks over me

Mi padre está últimamente de un sociable francamente asqueroso. Se lo he dicho: "O te echas novia, o te echas unos amigos o te das a las drogas pero no pienso seguirte en tus planes chiflados ni un fin de semana más". Él ha seguido a su bola, como si no se enterara de lo que he dicho. Cuando hace estas cosas me siento como el pequeño Stewie Griffin. El caso es que anoche me hizo acompañarle a una cena con personas toreras, o sea, con matadores de toros. Hoy había quedado con mi hermana y el cuñaíto para visitar la expo de La Guerra de las Galaxias en Madrid.

Que quede claro que, aunque no tenía resaca, me parece un sacrilegio igual o de peor calibre intentar levantarme a las 9´30 de la mañana de un sábado como rodar tres películas innecesarias para más gloria del bolsillo de Lucas (George, no Grijander) y para contentar a esas legiones de fans contínuamente insatisfechas que creen, equivocadamente que el placer se consigue acumulando sinsabores (series de TV, películas de animación, precuelas chungas etc.) y no en la revisión de lo sublime. Vale, borrad sublime y poned este ejemplo "camestre" y picantón: me parece mucho mejor echar un casquete semanal satisfactorio que tener toda una semana de gatillazos. Esto último lo digo basándome en lo que dice la gente por ahí porque, la verdad, a mi todo lo que va sobre el amor -carnal, espiritual, extracorpóreo- se me ha olvidado por completo.

Yo soy muy fans de las tres primeras, o sea, de las que primero se rodaron. De los montajes originales y de la forma en la que se concibieron para ser ofrecidas por primera vez. Yo digo "La Guerra de las Galaxias" y pronuncio "yedi" y no "yedai". Soy puro, sin micloridianos, me molan las máscaras cutres de los moradores de las arenas (por cierto, ni una sola mención, que cosa más triste) y me va la marcha putanguera de Han Solo y el Halcón Milenario (tampoco ni rastro de una piecica de Solo hibernando en carbonita). Básicamente me gusta la acción, los tiros, los espadazos y tolero el pastelón del "yo soy tu padre" porque Vader es el nazi del Espacio y los ewoks sus particulares perroflautas.
El rollo de donde vienen los jedis y todo eso me la trae cantidad de floja así como la lucha del bien contra el mal (tan mal expresada que todos parecen unos chiflados armados que se persiguen los unos a los otros), la gente clonada y todas esas mierdas me la trae al pairo porque en el mundo freak debo de ser, en realidad, un carca de la peor especie.

Soy un freak-carca desde que leí "Moteros tranquilos, toros salvajes" (Peter Biskind) y descubrí las razones por las cuales la primera generación de auteurs del cine norteamericano, una muchachada capaz de ser profunda como John Cassavettes y rodar como Samuel Fuller, ha acabado convirtiendo la industria cinematográfica en una filial de los departamentos de marketing de Hasbro, Mattel o Bi-bi-bizak (¿Esto va a ser todas las navidades hasta que me muera o alguien va a cambiar el puto jingle? ¿Y el tipo que compuso lo de PC-Cityyyyyy no merecería que lo caparan, en vivo y a la brava?).




Pues eso, que soy freak pero menos. Por cierto, os recomiendo fervientemente el libro aunque sólo sea por la posibilidad de conocer a Hal Ahsby o la razón por la que Jodorowsky es el responsable de que Dennis Hopper convirtiera una futura obra maestra como "The last movie" (1971) en una cosa difícilmente tragable (aunque dicen por ahí que con dos canutos de marihuana y un/a hippie en pelota picada haciéndote trenzas en el pelo mientras la ves tiene todo el sentido). Lo que no se explica, porque no tiene ningún sentido, es que Richard C. Sarafian -que tiene un nombre como de titular de un spam muy gordo- fuera capaz de rodar ese mismo año la increíble "Vanishing Point" (Punto límite cero, 1971) y diluírse en la década de los 80 hasta rodar la tercera parte de Rocky. Con dos cojones. Este datazo lo cuento porque mi padre sigue confundiendo a Carl Weathers (que hizo de Apollo Creed) con Billy Dee Williams (que hizo de Lando Calrissian)...momento patrocinado por http://www.imdb.com/.


Pese a todo he disfrutado como un crío en la exposición y me he rebajado hasta niveles insospechados haciéndome fotos con los cacharros y gritando en un momento determinado "¡Quiero ver a los ewoks! ¡Quiero ver a esos pequeños hippies!" o explicándole a unos muchachos ojipláticos a los que su madre daba collejas ("¡atiende, coño!") él por qué todavía, en estos tiempos, se sigue rodando con maquetas -deberíais de echar un vistazo al curro de Emilio Ruiz y su enorme aportación a las pelis de Spielberg y Lucas- y enseñándoles más o menos como se consigue la perspectiva.

Lo que más me ha gustado es que había un grupo de mods dando color a la muestra como representación de lo viejuno, los padres freaks que llevan a sus hijos a conocer los detalles de la saga por que les han salido de Doraemon, los niños prematuramente freaks (especialmente uno armado con un sable laser que intentaba mover las cosas utilizando "la fuerza"...de su propio frikismo infantil y que he intuído que será muy infeliz si persiste en semejantes actividades cuando llegue a la adolescencia) y un grupo de mods a los que daban ganas de preguntarles si no estaban, en realidad, buscando la muestra del Doctor Who o de Quatermass.


Entre los momentos sonrojantes los instantes en los que mi cuñaíto y yo hemos querido sacarnos el título de Jedis en la Academia "ad hoc" ("la instalación es para niños menores de trece años, señores" nos han dicho) y el hecho de descubrir que muchos freaks creen que es guay lanzarle piropos a las pocas mujeres asistentes con cosas como "tienes la cutis como Amidala" o "seguro que ese trajecito de Leia bailarina ante Jabba El Hut te queda de perlas"). Entre lo francamente negativo que alguien al salir nos haya dicho: "No os olvidéis de que os sellen el pasaporte de frikis que luego dirán que no habéis venido".
Por si fuera poco la expo me ha traído a la memoria algunos grandes momentos: el poster de la película en español que mis primas tenían en su habitación, los recortables de El Imperio Contraataca que venían con los yogures de Yoplait y que te contaban la película de arribabajo, los cromos, una especie de Telenovela que tenía mi amigo Juanma, el olor del Cine Castilla o el día en que, durante una charla, entre trekkies y waries y tras afirmar que Star Trek era una serie de televisión sobrevalorada, una chica vestida de bicho me dijo que no tenía vergüenza y que si la paz y la fraternidad y eso y entonces se levantó un tipo vestido de Jedi (con un traje que le había hecho su madre) y blandiendo su espada de plastiquete de varios colores dijo eso de "¡Abraza la verdadera religión, cacho puta del Enterprise!". Y entonces se lió y nos tuvimos que ir a beber cervezas. El mundo era mucho más sencillo cuando sólo había tres películas a las que adorar y, claro está, éramos más tontos y no nos dábamos cuenta de que las chicas, incluso las que vestían de ferengui y publicaban un fanzine fotocopiado sobre Star Trek, tenían su corazoncito, aunque fuera verde. Ahora, más cascados, sólo nos queda rezar porque el Imperio no caiga sobre nuestras cabezas. Putos freaks, están por todas partes...

martes, 11 de noviembre de 2008

El rugido del ligre


Hay cosas raras: ¿Por qué la gente cree que es vejatorio que un tipo sin brazos y sin piernas exhiba sus habilidades en una carpa de circo como hacía Prince Randian en Freaks (Todd Browning, 1931) y, sin embargo, eso mismo sea un ejemplo de superación si lo hace en un estadio olímpico?

Es curioso: Consideramos algo extraordinario, por poco común, el físico de una ucraniana de 16 años cuyas medidas harían llorar de emoción a Praxíteles y le permitimos vivir del mismo enseñándole a mostrar palmito, a no caerse mientras camina mirando al frente por una pasarela, a poner caras inexpresivas o de monguer deseosa en las portadas de las revistas de medio mundo y pagamos ese esfuerzo introduciéndola en el mundo de la cocaína, los proxenetas internacionales o los novios químicamente inestables. Sin embargo, si tenemos otro físico extraordinario pero raro, como ser una mujer barbuda, el 50% de un siamés, midget o Peter “El esqueleto humano” Robinson y queremos exhibir cómo nos ha tratado la naturaleza en una barraca de feria hay alguien que tiene algo que objetar desde la moralidad.

Normalmente te dirán que lo malo está en el ojo del espectador morboso que acude a estos eventos a ver un espectáculo de exhibición impúdica…me refería a lo segundo, lo del circo, y no a lo primero, lo de la pasarela…bueno, me lío. El caso es que nos parece muy bien que si tienes unos pectorales perfectos o un culo made in Ipanema se te permita ganarte la legumbre con su exhibición pero que si lo tuyo (como lo mío, básicamente) raya en lo que cualquier predicador en su sano juicio tacharía de “abominación” preferimos que no lo hagan y que se dediquen a montar bolis, hacer marquetería o tengan una plaza en un consistorio. Sigo sin entender la diferencia.

Desde hace años, por tanto, los freaks no pueden trabajar en los circos y por eso se buscaron alternativas como la exhibición de animales raros como serpientes, tarántulas, mamíferos curiosos pero, la verdad, el aumento del tráfico ilegal de especies protegidas y peligrosas ya había convertido la habitación de muchos macarras titulares en pequeños ecosistemas del “horror vacui” donde ratones de Madagascar, iguanas, camaleones, monos, pitones albinas y un largo etcétera competían por llegar primero al enchufe o a la ventana para acabar con su existencia.


En realidad sólo hay un freak circense que resiste el paso de los años sin que nadie haya hecho nada por prohibir su proliferación y/o exhibición: el ligre. Sí, el mítico animal que se anuncia de cuando en cuando en enormes carteles que parecen hechos por un esquizofrénico daltónico y que dicen que es mezcla de tigre y leona ya que lo contrario daría otro animal híbrido llamado Tigón. Otro infierno de la globalización: coges a un felino asiático y a uno africano y los encierras a ver que sale, a ver quién se zumba a quién y en qué condiciones…acabo de caer en la cuenta en que estas cosas ya se pueden hacer por medio de la inseminación artificial…estoy muy anticuado.
Bueno, el caso es que el ligre (y el tigón) es uno de esos bichos míticos, mitad mentira, mitad verdad, todo espectáculo. Como Michael Jackson que es el ligre humano más conocido pero no el único.
Ayer tuve esa sensación viendo a Rosa Díez en el programa de Sánchez Dragó. Daños colaterales del insomnio: sumergirte en el estado inducido de incoherencia que te procura la programación de Telemadrid.
Rosa quiere, sobre todo, ser un ligre. Estar a bien con izquierda y con derecha, reinar en el futuro ganando el centro y diciendo todas esas cosas que quieres escuchar como, por ejemplo, que hay que hacer una política sin ideología. Son esos tochos de sebo y carne cruda sin sabor y sin olor de los que se alimentan los ligres como la Díez. El sabor le gusta a la diputada de UPyD pero sólo en su libro de recetas que no he tenido el placer.

Ayer Dragó y la misma Díez se enzarzaron en una lamida de culo de esas que uno piensa que sólo puede encontrar en las películas de Rocco Siffredi, un rimming televisado en el que compitieron primero por descubrir quién admiraba más a quién (Ganó la Díez que admira mucho a Dragó porque Dragó sólo se admira a sí mismo) y luego en una gilipollada estupenda que fue a ver quién se declaraba más “liberal”. Pero no liberal de esos “neocons” o de esos “liberales americanos” ¡NO! Ellos son liberales al estilo de las Cortes de Cádiz. El guirigay fue evidente, claro. Hay que retrotraerse a 1812 para encontrar las raíces de la tradición política de la ligresa y del escritor que, por otro lado, también es muy ligre, muy ligre (¡Ding!) incluso de pensar que es lo más del cabás.

En realidad ambos son dos floreros porque como no son ni tigres ni leones sólo destacan por llamar mucho la atención. El ligre, como todos los híbridos, es estéril. No heredará la tierra, ni la jaula y, por lo tanto, no tiene que preocuparse de nadie nada más que de él por lo que puede permitirse el lujo de hacer con que hace política sin hacerla o hacer que está haciendo literatura sin dedicarse de manera real. El ligre vive el momento a tope a sabiendas de que nada quedará de ellos en el futuro.


En la entretenida “Hijo de los hombres” (novela de P.D. James y película de Alfonso Cuarón) se plantea un mundo caótico en el que el ser humano ha dejado de ser fértil y camina hacia su absoluta desaparición. Un mundo dominado por ligres sería un poco así, incapacitado para generar nada nuevo, para ser fértil en el terreno de la procreación de otros semejantes o en el del terreno de las ideas caminaría irremisiblemente hacia su destrucción absoluta…
Es por eso que es importante que siga habiendo tigres, leones, ucranianas de pechos perfectos, Adonis andantes, freaks, mujeres barbudas y también ideas, pensamientos, canciones, películas, libros y cosas así que aseguran la supervivencia de la especie, su biodiversidad. El resto es sólo el rugido pasajero de un animal concebido simple y llanamente para ser exhibido en un espectáculo banal y el dueño del circo pueda comer calentito todos los días.

miércoles, 30 de julio de 2008

I love you Tina Fey!




Ya dije alguna vez que la gente inteligente y guapa me pone nervioso. Lo dije aquí.


Vengo detectando que, últimamente, me pone más la inteligencia que el puritito físico. Es tendencia, lo dice incluso uno de los concursantes del mejor peor reality de la historia (Hombres, mujeres y viceversa en Telecinco, lean aquí la disección que Borja Prieto hace del mismo) que, la semana pasada, frente a una concursante que se parecía peligrosamente a Anna Nicole Smith (Q.E.P.D.) le espetó tras recibir un torpe pero calentorro remedo de striptís que la próxima vez que quedaran intentara "excitarle también la cabeza, porque a mi no se me gana sólamente por el cuerpo".








Toma ya. Un gañán al que ninguna de las féminas que conozco tocaría con un palo quiere que le exciten la cabeza refiriéndose, en realidad, a la cabeza donde se llevan las gafas y el sombrero de paja y no a la cabeza que uno pensaría que semejante aborto querría querer satisfacer.

Reconozco mi pasión por las empollonas, las nerds, las geeks, las gafapastas...será porque son tan difíciles de encontrar como las top-models e igualmente inaccesibles o porque las reconozco como las "miembras" de mi propia comunidad de seres delirantes. Éntrale tu a una muchacha que guarda en su casa como oro en paño una edición de "Vampire: The masquerade" o "V de Vendetta" y que se ha pasado la adolescencia evitando moscones no en bares de copas si no en el Saló del Cómic de Barcelona, muestras de cortos y recitales de poesía. Intenten impresionarlas y luego me cuentan como les ha ido.




Si me tienen que arrancar el corazón prefiero que lo hagan unas manos con las yemas de los dedos endurecidas de picar en un teclado que unas uñas pintadas de rojo intenso; si me tienen que fulminar unos ojos espero que, al menos, hayan retenido dos o tres de mis películas preferidas. Si me van a matar suavemente que lo hagan con un par de chistes.

Es por eso que estoy rendido a Tina Fey, la protagonista femenina de Rockefeller Plaza (La Sexta, Miércoles, después de BF...tardísimo).

Brillante, rápida, inteligente y muy divertida Tina Fey se hizo famosa en Estados Unidos como una de las actrices fijas del elenco de Saturday Night Live donde, además, ejercía como guionista del espacio de comedia más longevo y más visto de toda la historia de la televisión yanki.










Su personaje de presentadora de telediario se hizo tan famoso que, incluso, su carrera fue parodiada en la nunca bien apreciada Studio 60, la serie metatelevisiva cancelada ante la incomprensión del público mayoritario que le dio la espalda por motivos que tienen que ver con la moral y el barullo político entre demócratas y republicanos que con su innegable calidad.



Pues el caso es que Tina escribió la curiosa Chicas malas que aquí se vendió como un simple lucimiento de Lindsay Lohan (nada más lejos de la realidad) y ha estrenado recientemente en Estados Unidos "Baby Mama" junto a la cómica Amy Poehler (otra que tal baila) y que en nuestro país sólo pasará directamente al vídeo como es natural porque, ya saben, que en España repudiamos las cosas buenas o eso piensan los distribuidores, claro.


Para rematar la leyenda Tina Fey tiene una cicatriz muy profunda que le atraviesa completamente la parte derecha de la cara y de la que se niega a hablar públicamente.
Aquí tienen un trozo de sus mejores frases en Rockefeller Plaza. Espero que sepan inglés...






















Si algún día me la cruzo le diré: "Lo que más me gusta de usted no es sólamente su aspecto de bibliotecaria sexy, de hecho no me atraen tanto las innegables curvas de su trasero como las de las circunvalaciones de su cerebro". Y es que la mezcla de inteligencia y sentido del humor es posible que, para mi al menos, sea más fuerte que la viagra. I swear, prometo ranking de empollonas. ¡Ñaaaam!

lunes, 7 de abril de 2008

¿En qué puedo ayudarle?

A diario paso por la puerta de una plataforma de telefonistas. Los veo apostados en pequeños grupos echándose el cigarrito, con el vasito de café de máquina o la lata de refresco en la mano charlando animadamente y gastándose bromas. Al parecer los sueldos ínfimos y las condiciones laborales de quasi esclavitud que ofrecen normalmente estas empresas genera un estupendo ambiente de trabajo a tenor de lo animado de las conversaciones.

Lo primero que me llamó la atención de esta empresa es que sus trabajadores son bastante feos y que la por mayoría van vestidos de esa forma en la que uno sabe que nunca podría pasar un control de una discoteca de moda medianamente escrupuloso o con el tipo de aspecto que te incapacita para que te permitan sentarte en el hall de un hotel de cinco estrellas a tomar un whisky.

Chicas de cutis horrible peinadas por su peor enemigo, tipos con gafas de sol de plástico que tienen el aspecto enfermizo de los que se han pasado por el caballo vestidos con chandal de tactel abierto hasta la pechera; proliferan los botos de ante falso con flecos gastados hasta el cartón de la puntera, vestidos hippies...entre la plantilla también hay dos enanos, uno de ellos se apoya sobre el dintel gastado de la puerta y fuma melancólicamente mirando hacia el otro lado de la calle como preguntándose: "¿Cómo he llegado hasta aquí?". El otro lee un periódico gratuito, también en silencio, con gesto adusto seguramente está preguntándose porqué lo que es gratis tiene que ser tan rematadamente insulso...


Me pregunto cuantas empresas habrá que contraten todavía a gente sin hacerles antes esa especie de absurdo control de estilismo. Creo que esa, la plataforma de telefonistas, es una de las pocas que no, de hecho creo que sienten una cierta tendencia a coger gente que no resalta por su físico ni por su vestimenta.




Muchas veces he estado tentado de ponerme al lado de los telefonistas y pedirle fuego al enano melancólico. Quizás tenga una voz maravillosa, como de barítono, una de esas voces que suenan a otro lado del teléfono y te dan confianza, de hecho creo que todos tienen unas voces fantásticas y que por eso, están ahí.


Como soy dado a las "aventis" (esas madrastras pobres de las leyendas urbanas fielmente recogidas por Juán Marsé en "Si te dicen que caí") imagino que son trabajadores de una línea de 803 que ofrece sensuales voces como salvoconducto para un orgasmo rápido y culpable.



El yonki del chandal se convierte en la proyección pornográfica de la aburrida ocupante de un coche cama y la hippie de las mallas rotas y el pelo desteñido es una sexy camarera que escupe obscenidades en el oído de un agente del catastro que casi puede tocar con las puntas de sus dedos las curvas sinuosas que va dibujando con cada uno de sus gemidos imagino también a los dos enanos (al triste y al lector) provocándole un orgasmo instantáneo a una pareja aburrida que ha decidido darse un caprichito...
Cuando me los imagino haciendo ese trabajo en realidad entiendo por qué salen a la calle despreocupados e incluso seguros de sus propias imperfecciones, mostrándose al mundo tal y como son. Yo también exhibiría las heridas de la dictadura de la estética diseminadas por mi cuerpo si, en realidad, manejara con pulso firme una máquina completa de generar y producir deseos, de satisfacer los instintos, de ponerle música a las fantasías...


Me acuerdo de las fichas roñosas que hacían funcionar los coches de choque y me acuerdo de los telefonistas freaks que miro todas las mañanas, si los miras parecen no tener ningún valor pero inmersos en sus exactas coordenadas de espacio tiempo se convierten en las llaves de la diversión que hace moverse el cochecito...
Y sigo andando y me pregunto porqué coño me ha dado por escribir de las mismas cosas que escribiría Juan José Millás...

domingo, 9 de marzo de 2008

Nosotros, los modernos...


En un gesto de inmolación musical sin precedentes Essspaña ha decidido mandar a Rodolfo Chikilicuatre al Festival de Eurovisión. A Uribarri, que debe de ser la única persona en Occidente que sigue pensando que el Festival es importante, se le notaba disgustado ante la posibilidad de mandar a un humorista al festival y tenía cara de madre, de madre preocupada que te pregunta "¿Vas a salir a la calle con esa pinta? ¿Qué van a pensar las vecinas?".

Este año, consuélate Uribarri, ya no vamos a poder hablar de lo mal que nos tratan, de los votos en bloque y de esas teorías conspiranoícas con las que el periodista suele llenar cada retransmisión del Festival ("Los del norte se votan entre ellos", "Los balcánicos...ay...siempre votan a los alemanes" etc. ). Se acabó, este año los wiominís (los que organizan Eurovisión) no nos van a votar y con razón. Nada en contra, de hecho me apestaba bastante ese rollo revival horrible del patrioterismo que afloró con el asunto de Rosa que, por cierto, me parece que ayer demostró ser una tipeja de lo más entrañable. Primero dijo que le parecía bien que en una jornada de reflexión alguien trajera un poco de humor, que me pareció acojonante y, luego, cuando comprobó el mal rollo que generó la elección de Rodolfo cogió el micro por banda y pidió piedad para el actor diciendo que lo trataran bien....Rosa molas mazo. De hecho fue la más divertida de todo el terrible tinglado.

De no haber ganado Chikilicuatre hubiéramos mandado a una muchacha llamada Coral que tiene un chorro de voz tipo Mónica Naranjo y un look Rocío Jurado inmenso ...¿Es menos friki alguien que canta "Todo está en tu mente/como yo/(...) el mundo es del valiente/del más fuerte"? ¿Nos hubieran votado más? Pues no, la verdad. Quedó demostrado que, en lo que a música se refiere damos bastante pena, la verdad. La opción de los Modernos militantes era La Revolución Sexual compuesta por Guille Milkyway. La canción es más pegadiza que sus Gominolas y sus Amo a Laura y quedó en tercer lugar.





Creo que F. ve un mensaje secreto en ella...no se, no se...

Por cierto que quedó patente la idea que en RTVE se tiene de lo que es moderno. Es decir: intentar hacer una gala de toda la vida con Rafaella Carrá (A la que sin sonrojo El Pais catalogó como de "explosiva"...hombre de "señora que otrora fue sexy" o "señora que se conserva bien" vale pero eso quedó un poco gerontófilo...) e invitados como Bibiana Fernández, Uribarri, Boris y las apariciones de un grupo de drags noventeras (Chanclettes) como colmo de la caspa (algo insertado en el genoma de la palabra gala) pero permitir la aparición de la Band Apart de Muchachada Nui -que es como si a la BBC se le ocurriera haber metido a la Monty Python en un teletienda- y de una especie de performer del Sonar 2008 (un tío metido dentro de una mesa con la cabeza por fuera y un cuerpo de gallina adosado) que protagonizó el momento más absurdo de todo el programa. Ya saben, la guerra entre apocalípticos e integrados comienza a ser televisada y, a tenor de los resultados, tenemos todas las de perder...como en Eurovisión.