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martes, 18 de enero de 2011

El humor de Ricky Gervais y la mala digestión de Hollywood.


"Tocando el viento" (Mark Herman, 1996) es la historia de la banda de música de una mina del norte de Inglaterra allá por los años en los que Margaret Thatcher decidió deshacerse de todas las explotaciones de carbón inglesas y poner de patitas en la calle a unos cuantos de miles de trabajadores sumiendo en la miseria a gran parte del país. 

¿Las razones? Según en qué sistemas es más rentable destruir empleo que generarlo. La película, agria y tragicómica, repleta de historias sangrantes y verdades como puños pasó casi desapercibida tanto en su país como, un año más tarde, en su explotación extranjera. Más que nada porque ese mismo año, otra película de corte parecido pero de espíritu mucho más amable titulada "Full Monty" (Peter Cattaneo, 1997) estaba arrasando en todo el planeta y, pese a que partía básicamente de la misma sinopsis (la destrucción del tejido industrial por parte de Margaret Thatcher) la historia se hacía cuanto menos mucho más tragable aunque solo fuera porque obviaba explicar la raiz del problema, cosa en la que escarbaba "Tocando el viento", y porque en el fondo "Full Monty" era un canto de esperanza, una especie de cuento de moraleja conformista donde los malos no existían y los buenos se podían ganar el pan desnudándose en un bar-cuchitril de una ciudad industrial comida por la crisis. 

"Full Monty" era una de esas películas que encantan en Hollywood y, por ende, en todo el mundo. Ya sabes, los pobres son simpáticos, de buen corazón y como pobres que son tienen salidas para todo porque, todo el mundo sabe, que la gente que acumula buenos sentimiento acaba, de un modo u otro, saliendo hacia adelante...por lo menos en las películas y porque juguetea con una idea religiosa generalizada: el bien, aunque sea de manera muy loca, siempre acaba triunfando. 

Este espíritu es bastante palpable en los remakes que Hollywood lleva a cabo de cuando en cuando: las versiones originales, normalmente europeas, suelen ser bruscas o contener detalles que a los americanos no suelen gustar. Hace poco se conocía que Will Smith había comprado los derechos de "Bienvenidos al Norte" (Dany Boom, 2008) para hacer un remake americano en el que, me imagino, que Will Smith será destinado a un estado del Sur Profundo o a Alaska donde dará cuenta de que, en el fondo, pese a las diferencias evidentes de civilización lo importante es que todos somos seres humanos y, ya sabes, sangramos, sudamos y lloramos por las mismas cosas que es una forma conciliadora de narración que gusta a todo el mundo porque todo el mundo quiere estar contento con sus cositas: vale, yo soy un cateto de Texas que creo que está bien segregar a negros y blancos en las escuelas y tu eres un neoyorquino estirado que cree que habría que tener más control de armas pero, ey, en el fondo somos iguales porque nos pirramos por las hamburguesas y se nos caen dos lagrimones cuando vemos una bandera con las barras y estrellas. ¿Mola no? Todos diferentes pero, en el fondo, todos iguales. Eso vende mucho más que la cruda realidad. De hecho, la adaptación de los guiones de la original "The office" han ido derivando en su versión norteamericana en otro tipo de producto cómico de gran calidad pero de espíritu francamente diferente. El jefe de la oficina inglesa caía mal y provocaba vergüenza ajena, el de la norteamericana, en la mayoría de los casos, produce una enorme ternura.

Menos mal que, de cuando en cuando, en todo este status quo de buenas intenciones, se cuela alguien que, obcecadamente, prefiere mantener su visión global de las cosas sin tener en cuenta frente a quien o para qué hace las cosas. 

Mi sorpresa fue mayúscula cuando me enteré de que el cómico inglés Ricky Gervais había sido designado para ser el presentador de la Gala de los Globos de Oro. Solo hay que echar un vistazo a su carrera para saber que, a lo mejor, no es el tipo más indicado para dirigir una celebración de algo tan oficial y tan campanudo como la entrega de unos premios de la industria americana (o los críticos de cine...que lo mismo da). Gervais no es uno de esos humoristas cómodos, es más, es uno de esos cómicos que hace chistes de cosas profundamente dolorosas y que se caracteriza por tener un humor vitriólico a prueba de bombas. Por extensión Gervais es un cómico minoritario (pese a que la audiencia global de su producción pueda decir lo contrario) que siempre está más acertado cuando trabaja con su propio material que con material ajeno. 

Ni que decir tiene que, hasta la fecha, Hollywood no ha sabido absorber el talentazo de Gervais, ni mucho menos entender que, por mucho que se empeñe, no va a ser capaz de convertirlo (ni a él, ni tampoco a ese naúfrago llamado Steve Coogan) en una pieza que encaje dentro del Star-system al uso. De hecho la carrera del inglés en tierras americanas ("Me ha caído el muerto", dos pequeños papeles en "Noche en el Museo" y la fallida "Increible pero falso") demuestran la incapacidad de las productoras americanas para encontrar un sitio donde encajar al creador de "The Office" o "Extras" y a su particular forma de entender el ejercicio de hacer reir. 

El paso de Ricky Gervais por el escenario de los Golden Globes se ha solucionado de una forma tajante y algo ridícula: se le ha vetado. Así, directamente. Jamás volverá a presentar dicha gala porque, según los organizadores, muchos agentes de las estrellas presentes a las que hizo alusión (Charlie Sheen, John Travolta, Tom Cruise, Angelina Jolie, Brad Pitt...) han presentado quejas sobre el trato que sus representados recibieron del actor inglés. 

En realidad Gervais solo hizo de Gervais que, hasta ahora mismo, es lo mejor que sabe hacer: sacar colmillo. Bravo por él, aunque solo sea por demostrar que está por encima del bien y del mal y que al star system mundial no le hace ni puta gracia que le anden tocando las narices. Da igual que Robert de Niro o Alec Baldwin tuvieran un ataque de risa público y que, literalmente, se les cayeran los mocos de la risa porque, seguramente, lo que opinen las viejas glorias (que vienen de un sistema donde el humor por muy bajonero que fuera era parte del juego y la crítica feroz era algo con lo que debías desayunar todos los días) porque lo que importa ahora es, básicamente, que nadie moleste a las grandes estrellas. 

Contratar a alguien para hacer algo que no está dispuesto a hacer o, más lejos de ello, que no sabe hacer es una constante en el negocio del show bussiness. Lo que ocurre es que la mayoría de la gente traga o parece tragar con eso de ofrecer la cara más suave y menos afilada de su registro. Solo así se explica que cómicos tan grandes como Eddy Murphy o directores como Pedro Almodovar hayan preferido limarse las uñas a cambio de un puesto en el Olimpo. Es humano y es justificable, otra cosa es que todo el mundo esté dispuesto a jugar a lo mismo. 

Gervais ha dado una lección de saber estar y, sobre todo, de como, a veces, es mejor hacer lo que a uno le de la gana antes de venderle el alma al diablo a cambio de unos réditos que, a la larga, no van a ser ni la mitad de jugosos de lo que uno espera. Si alguien se hubiera permitido perder el tiempo durante unos segundos para ver el pequeño monólogo que el cómico inglés hace en Extras se habría dado cuenta de que era un poco inútil hacer el esfuerzo de contratar a alguien cuyo humor resultará incómodo para una gran mayoría de personas. Los fans del cómico inglés nos quedamos a gusto sabiendo que todavía podemos disfrutar de él y de su forma de entender el humor. Enhorabuena, por la parte que nos toca. 


La frase de Tom Hanks, la contestación de Tom Hanks y Tim Allen desde el escenario fue definitoria de lo que a un tipo de Hollywood le estaba pareciendo todo aquello:

-"¿Recuerdan cuando Ricky Gervais era un cómico algo gordito pero agradable?
-"Pues ya no es ninguna de las dos cosas".

Es posible que solo hubieran visto sus películas americanas. 

domingo, 7 de noviembre de 2010

Mitch Hedberg: Hacer reír mata.


"Cuando era un crío tenía una ruta de reparto de periódicos. Era repartidor. Mi ruta incluía 2.000 casas o 2 basureros". 
(Mitch Hedberg).

Mitch Hedberg es una de las figuras más trágicas de la comedia norteamericana. Una de esos profesionales de la carcajada que te hace preguntarte si eso de hacer reír no será, en realidad, más que una profesión una especie de disfuncionalidad grave. 

De pequeño fue un chaval tímido aquejado de una enfermedad de corazón grave lo que le impidió tener una vida  de niño normal y, como adolescente, fue una especie de desastre con patas. Ya saben, mal estudiante y bastante gambitero. 

Sin que su familia supiera nada de las ansias viajeras de Mitch, nada más graduarse en el instituto, este metió toda su ropa en algunas bolsas y se largó a vagabundear en plan beatnik por Estados Unidos hasta establecerse en Florida donde comenzó a vivir casi de la nada. En aquella época Mitch comenzó a anotar en su diario personal (al parecer era un escritor compulsivo) una especie de guía de la lampancia titulada Drifter´s Handbook  (el manual del "culo de mal asiento"...o algo así) en el que recogía algunos útiles consejos para sobrevivir casi sin un centavo. Fue aquella una época de sableos constantes a la familia que, un poco harta de tener un hijo casi vagabundo, le rogó que buscara un trabajo amenazándolo con cortar el grifo. 

Mitch trabajó de camarero, pinche de cocina, vigilante de noche, repartidor...y, trabajando en un establecimiento, fue animado por los colegas a iniciar una carrera como "stand up comedian". 

El material cómico que manejaba el mozo en aquellos tiempos tendría que ser sumamente bueno ya que, ni en aquel entonces ni después, destacó por su capacidad para conectar con las personas. Pelo largo con el que se tapaba la cara y gafas de sol (tanto fuera como dentro del escenario) fueron las armas con las que Mitch evitaba mirar a la cara a la gente. Al parecer no soportaba la idea de estar en el escenario y descubrir que alguien entre la audiencia no estaba riéndose. 

Mientras que iniciaba una extraña carrera como cómico en diversos bares conoció a su primera novia, Jana Johnson. 

Y digo extraña porque Mitch Hedberg (un poco al estilo de Andy Kauffman) no era un cómico clásico de micrófono, es más, fracasaba bastante cuando intentaba contar una historia lineal así que comenzó a centrarse en un estilo ametralladora de frases cortas y golpes rápidos de efecto convirtiéndose en uno de los mejores "one-liners" de la historia. Cada una de aquellas construcciones eran, en sí, grandes historias cortas en las que mezclaba cierto grado de surrealismo y muchas dosis de humor de observación. 

De 1989 a 1991 Mitch Hedberg estuvo puliendo su material cómico hasta trasladarse a Seattle donde siguió actuando esta vez delante de una audiencia más agradecida con los experimentos que la de los clubes de Florida. El traslado de Mitch hacia Seattle tiene algo de acierto (no se sabe si buscado o no) ya que, en aquellos años, la ciudad del norte de los USA se había convertido en la capital del  "grunge". Ya saben, una nueva música arrastraba también a un grupo de artistas de otras categorías a hacer "algo grunge" ya fuera una película, una novela, una revista o...un cómico. 

El caso es que el estilo de Mitch, algo amargo, descreído y honéstamente colgado, encontró el lugar ideal desde donde sobredimensionarse a nivel nacional. Si el grunge amaba lo raruno era normal que adoraran a un cómico de lo raruno. 

Pese al éxito local del cómico fueron años bastante duros en los que Mitch y su novia Jana vivieron algunos momentos duros por el carácter indomable y errático del primero que, además, comenzó un intenso idilio con el alcohol y la droga (heroína, principalmente) que los tenía siempre con la cuenta a cero. 

Entre 1996 y 1998 se produce el despegue definitivo de Mitch Hedberg que hace una brutal actuación en el Festival Just for Laughs de Canadá y se convierte en una presencia fija en los shows de David Letterman y Conan O´Brien.Pese a todo su estilo no es algo que sirva para una audiencia mayoritaria y, pese a su talento, no acaba de conseguir los contratos que otros stand-up comedians consiguen como apariciones regulares en programas como SNL y otros shows de comedia...el paso por Hollywood, claro está, queda completamente lejos de las aspiraciones de Mitch Hedberg que, pese a no comportarse como uno de esos tíos distantes que clama en contra de la gran industria del entertainment, es tratado más como un personaje de culto que como un comediante al uso. Las actuaciones son raritas (pelo sobre la cara, gafas de sol, demostraciones de frustración ante el fallo de un chiste que no están en el guión) y el material cómico es tan personal (horarios de lavandería, por ejemplo) que ahuyenta de su puerta a los ejecutivos de los grandes estudios. 

Sirva como ejemplo de esta indefinición de Mitch Hedberg como estrella el hecho de que la todopoderosa FOX (siempre tan activa en la búsqueda de talentos) le firma un contrato de 500.000 dólares como opción previa a una futura colaboración del cómico en la cadena. El contrato se agotó sin que el canal supiera exactamente bien donde hacer útil el trabajo del cómico. 

En 1999 Jana Johnson abandona a Mitch Hedberg y este se larga a Canadá para liarse con Lynn Shawcroft a la que había conocido en Montreal unos años antes. Ese mismo año publica un CD titulado Strategic Grill Locations que es un éxito pequeño pero que resulta ser un homenaje a su excéntrico autor: aparece sin cortes, sin ediciones, conservando los momentos de duda del cómico o los silencios con los que son recibidos algunos de los golpes de efecto de Mitch. Ni que decir tiene que se lo autoeditó porque, pese a negociar con varias cadenas interesadas en su proyecto, ninguna aceptó las negativas del cómico a la no edición de su trabajo y a que este apareciera completamente desnudo, tal como se producía. 

Ese mismo año Mitch Hedberg dirige, escribe y protagoniza una película titulada "Los Enchiladas!" que resulta un atronador fracaso. Es más, Hedberg recibe la negativa de MTV de iniciar un nuevo proyecto no tanto por el fracaso de la película sino porque, al parecer, Norteamérica acaba de descubrir a un cómico cuyo surrealismo sí parece hacer más gracia y ser más vendible: Tom Green. Curiosamente Green, que sí parecía una gran apuesta, se desinfló un par de años después. 

Renunciando a triunfar fuera de los clubs de comedia Mitch Hedberg sigue su camino acompañado de Lynn Shawcroft y ambos se embarcan en una tour sin fin por Estados Unidos y Canadá. Punto. No tienen casa y viajan a todas partes en furgoneta utilizando el avión lo menos posible...una decisión inteligente ya que ambos son heroinómanos y los controles de los aeropuertos son algo indiscretos. Se establecen en hoteles durante días y no salen de la habitación nada más que para actuar, pillar y volverse a meter en la cama para comer comida mexicana y ver películas de miedo. El lujazo padre, vamos. 

Pese a los escándalos que la pareja protagoniza, las peleas y todo lo que conlleva la vida de los yonquis la máquina sigue funcionando y Hedberg se mantiene dando saltitos en la cuerda floja alternando actuaciones fantásticas con fracasos tremendos. Comienza a dar señales de agotamiento en escena, su salud se resiente y, lo que desde el punto de vista del show bussiness es peor, se le ve cada vez más borracho y drogado. 

La cosa, la vida convertida en gira de provincias, culmina abruptamente cuando en 2003 Mitch Hedberg es detenido en un aeropuerto de Texas por posesión de drogas. Es entonces cuando uno de los médicos de la cárcel descubre que tiene una enorme infección en la pierna (se chuta en el tobillo) y es ingresado de urgencia en un hospital de Houston donde le operan. Se queda cojo. 

Tras recuperarse y hacer propósito de la enmienda inicia una nueva gira bestial en la que recae en los malos hábitos ya de forma definitiva. Es detenido un par de veces por escándalo público y sus actuaciones se convierten, por momentos, en verdaderos debates entre sus fans y los que han ido a ver como el tipo se ha ido por el water definitivamente. Son los cómicos Dave Chappelle y George Carlin los que se encargan de echarle una mano en ese momento de bajona. Chappelle, que por ese momento era una de las estrellas de Comedy Central, convence a sus patronos para que lo vuelvan a colar en alguno de los programas de la cadena y Carlin, que era un señor con evidente buena mano con la HBO que siempre le dejó decir lo que quiso y que sacó a cambios grandes beneficios de su talento, convence a los suyos para que graben un programa especial que supusiera la recuperación de la estrella de Mitch Hedberg. 

Desgraciadamente ninguna de estas cosas se llevó a cabo porque en 2005, y ya en muy malas condiciones, Mitch Hedberg fallecería en Nueva Jersey de complicaciones cardiacas debidas a la enfermedad que había arrastrado toda su vida. 

¿Qué lleva a un tío con una vida miserable, enfermo de corazón y con una personalidad adictiva, a un tío con un montón de problemas de verdad, a dedicarse a hacer reír a los demás y, encima, a hacerlo bien? 

Curiosamente la gente que hace películas tristes o que se dedican al realismo como forma artística en cualquiera de sus facetas suelen tener unas vidas estupendas completamente alejadas de la tragedia y, sin embargo, los clubes de comedia de todo el mundo están llenos de tipos y tipas que arrastran déficits de personalidad acojonantes, que lo han pasado mal o que lo pasan mal...no digo que no existan cómicos que de verdad sean unas personas estables y decentes (incluso aburridamente respetables) pero, sin duda alguna, hay una especie de mecanismo de defensa en el ejercicio de la comedia, unas ganas enormes de reírte de ti mismo o de, a lo mejor, haber descubierto el truco demasiado pronto y tener una enorme insistencia en denunciarlo ante los demás. 

Sigo sosteniendo que alguien que te hace reír quiere enseñarte algo con una mano y esconderte algo con la otra, que aprovechando el momento en el que cierras los ojos para dibujar una carcajada puede aprovechar tu ceguera momentánea para taparse una mancha que trae en la camisa o para arreglarse el pelo y parecer más digno...o a lo mejor es que prefiere hablar de otras cosas que de sí mismo o porque sabe que, de mirar ahí dentro, tendría que gastarse un dineral en psicoanálisis y pastillas...o a lo mejor es que sabe que todo es una broma y que es mejor contar la cosa como tal para ser fieles al asunto. 

Los que te quieren hacer llorar, destapar tus emociones, arrastrarte a la compasión, hacer brotar unas lágrimas, suelen ser personas que se encuentran limpias por dentro porque para emitir juicios morales hay que sentirse muy limpio por dentro. Eso no es necesario para hacer chistes. 

Miren a los directores de cine realista, a las escritoras de novela romántica, a los columnistas de los periódicos y díganme si no parecen todos unas personas sanas y bien vestidas que pasean esa elegancia personal por un mar de catástrofes personales y económicas, divorcios, crisis, rupturas sociales, amores imposibles, adulterios, desigualdades, insolidaridades, olvidos...díganme si estas personas no parecen un tanto ajenas a todo ello pero que tienen una estupenda capacidad para llevarte de la mano y sumergirte en la tragedia para que, de algún modo, puedas sufrirla tú también en tus propias carnes. 

El mundo es casi tan chocante como una actuación de Mitch Hedberg. 

BOLA EXTRA: 
Desgraciadamente no he encontrado apenas material de Mitch Hedberg subtitulado para ofrecérselo pero, como yo, si rebuscan un poco se darán cuenta de que el cómico ha sido uno de los más plagiados de los últimos años y que, muchas de las frases que escuchamos en películas o series de televisión son efectivamente suyas (y no digamos ya de las que leemos en el twitter). En nuestro país, pese a ser casi un desconocido o quizás por ello, mucha gente se ha nutrido de material de este cómico (como el de tantos otros) para utilizarlo como base o, directamente, para fusilarlo. Como dice mi amigo Fran el problema no es copiar. Y estoy de acuerdo, creo que es bueno tener influencias y explotarlas para que sean la base de nuestro propio trabajo, a eso se le llama "tradición cultural". El problema reside en que mucha gente prefiere obviar sus influencias no tanto, creo yo, por no tener ingenio como por estar intoxicado de que el verdadero arte nace por generación completamente espontánea, de forma pura y sin contaminaciones externas. 

Les dejo a ustedes el siempre apasionante trabajo de indagar un poco más sobre este cómico y de hacerlo suyo o de advertir de su presencia a su entorno. Yo sólo les quería contar una historia y hacer una larguísima reflexión. Como siempre.  

MATERIAL EXTRA: Algunas de las mejores frases de Mitch Hederg (traducidas, las originales aquí).

"Estoy harto de perseguir mis sueños así que lo que hago ahora es decirles a donde van y quedar más tarde con ellos". 

"Me encanta el Black Jack. No soy adicto al juego. Soy adicto a sentarme en semicírculo". 

"Estoy enganchado a la heroína. Tengo que acostarme todos los días con alguna mujer que le haya salvado la vida a alguien". 

"El futbolín mezcla perfectamente el fútbol y los pinchos morunos". 

"Ahora estoy muy metido en el tema de las esculturas de hielo. Anoche hice un cubo de hielo. Esta mañana he hecho una docena, soy un tipo prolífico". 

"Llevar (un jersey) de cuello alto me provoca la sensación de estar siendo estrangulado todo el día por un tipo sin fuerza. Llevar cuello alto y una mochila me da la sensación de que un enano sin fuerza está tratando de tirarme al suelo". 

"Cuando alguien te está dando un flyer lo que te está diciendo es "ey, tira eso un poco más lejos". 

domingo, 13 de diciembre de 2009

El no siempre bien apreciado cómico Chevy Chase


Como muchos otros genios del humor Chevy Chase tuvo una infancia dura: su madre y su padrastro le zurraban de lo lindo. Chase contó en el programa de Letterman que su madre le pegaba todos los días cinco bofetadas a las cinco en punto de la tarde y que su padrastro lo tuvo encerrado una semana en el sótano cuando fue expulsado del instituto al intentar defenderse de un matón que lo tenía martirizado.

"Hacía el payaso para que me aceptaran en el Instituto". Cuenta Chase en su biografía oficial, la muy recomendable "I´m Chevy Chase...ad you´re not" (Rena Fruchter), además de otras lindezas como que la situación en su casa era tan mala (pese a que no se puede decir que fuera un chico de la calle) que consiguió desarrollarse como persona cuando su madre decidió meterlo en el Bards School, un internado.

Para seguir alejado de su familia Chase decidió inscribirse en la Universidad Pública de NY, pese a que podía pagarse una privada, y comenzar allí una nueva vida. No le fue mal, al poco tiempo coincidió con Christopher Guest que andaba buscando gente para organizar una banda de música. La experiencia fue corta pero Chevy siempre le agradeció a Guest que le diera una perspectiva de lo que podía hacer en el futuro: era un cómico bastante malo pero, al menos, los pequeños sketches cómicos que ambos improvisaban entre canción y canción, así como las imitaciones que hacían de músicos famosos, le acercaron a las tablas.

La escena teatral de los años 70 estaba un poco influenciada por la situación general del cine: lo alternativo molaba y una nueva generación de humoristas y guionistas afloraba aquí y allá montando pequeños espectáculos que, de pronto, se convertían en grandes éxitos. De pronto, como sostienen muchos actores de la época, los locos se hicieron momentaneamente con el control del manicomio.

Sólo así se explica que Chase, un primerizo, y el propio Guest (entre otros) estrenaran una pequeña obra llamada Channel One donde todos los números cómicos eran "emitidos" a través de seis televisores puestos en la escena. La obra tuvo tal éxito que rápidamente Chase encontró un nuevo reto, el que le ofreció la gente de National Lampoon.


National Lampoon, que provenía de la revista satírica universitaria Harvard Lampoon, fue fundada en 1970 y era una especie de MAD para jovenzuelos chiflados aunque le debía a la publicación primigenia su línea, su sátira y sobre todo su capacidad humorística. NL se convirtió rápidamente en la referencia de la extensa comunidad universitaria norteamericana y contó en su redacción con gente como John Hughes, Frank Frazetta, Boris Vallejo, Chris Miller y un largo etcétera de escritores y cómicos.

Como el negocio iba muy bien National Lampoon pronto traspasó el mundo editorial para expandirse hacia la radio, la televisión y el teatro.

Una de sus primeras incursiones en ese último campo fue montar Lemmings, una obra satírica sobre la cultura musical de los años 60 y que contó en su reparto con John Belushi, Christoper Guest y el propio Chevy Chase. Lemmings fue un éxito tan brutal que estuvo de gira más de un año por todo USA.

A la vuelta de la giera Chase abandonó la obra de teatro para largarse a Los Ángeles donde comenzó a escribir para diversos programas de éxito. ¿La razón? El dinero, claro está, y una difícil relación con su compañero de escenario: John Belushi.

El caso es que Chase comenzó una exitosa carrera como guionista y, de cuando en cuando, se permitía el lujo de hacer algún pequeño número en los programas donde trabajaba pero no mucho más. Una noche fue con su novia a ver la película "Los caballeros de la Tabla cuadrada y sus locos seguidores" (Terry Jones/Terry Gilliam, 1975) y la cola era tan larga que comenzó a hacer el idiota. Genio de la comedia física estuvo haciendo números para deleite de la cola que comenzó a partirse de risa...en dicha cola se encontraban Lorne Michaels y Rob Reiner. Ambos estaban, en ese mismo instante desarrollando el proyecto de Saturday Night Live para la NBC y se encontraban en Los Ángeles buscando gente para el reparto original. Michaels le preguntó a Reiner que quién coño era ese tipo y Reiner, amigo de Guest, le dijo que sabía que era un guionista que había actuado en Lemmings.

Se acercaron a él y le comentaron lo que estaban haciendo en la ciudad. Quedaron para el día siguiente en el Chateu Marmont Hotel donde estaban  haciendo una especie de casting. Paradójicamente ese sería el hotel donde el 5 de marzo de 1981 encontrarían muerto por sobredosis de speedball a John Belushi.

Chevy Chase, que no se consideraba así mismo un actor, dice que estuvo desastroso en la prueba y que le extrañó que, pese a sus malas sensaciones Lorne Michaels y Rob Reiner decidieran contratarlo. Es más, pese a que él mismo era un porrero declarado y ya había comenzado un primer flirteo con las drogas duras, el ambiente le pareció poco serio. El caso es que se marchó a casa con la sensación de que ambos eran unos chiflados que, de algún modo absurdo, le estaban levantando el dinero a la NBC y se estaban dando unas vacaciones a su costa. No aceptó el trabajo y se embarcó en una gira teatral. Durante todo el verano estuvo sufriendo cada vez que subía al escenario, dice que estuvo mal, flojo, que no encajaba así que, echando el resto y sin nada que perder (había perdido su trabajo en la tele por el teatro y no tenía nada donde agarrarse excepto las giras de stand up que odiaba) volvió a llamar a Lorne Michaels y le preguntó si el trabajo estaba disponible. Le dijo que sí.

Chase volvió a su NY natal a lo grande con un puesto de guionista principal de SNL y como una de las estrellas de su reparto que se había alimentado, básicamente, del grupo de teatro de Chicago Second City y de National Lampoon. Gilda Radner, Dan Aykroyd, Garrett Morrison, Larraine Newman...y John Belushi estaban en ese reparto junto a otros cómicos.


El programa sale al aire en octubre de 1975 y se produce una especie de convulsión nacional, los autodenominados "cómicos no aptos para una gran audiencia" se convirtieron en una sensación nacional. Fue en aquella primera temporada en la que se acuñó que el comienzo del programa fuera siempre un sketch que terminara con alguien diciendo aquello de "live from New York...it´s Saturday night!" (En directo desde Nueva York...¡Es sábado por la noche!) y la única sección fija: Weekend update. Una especie de noticiero en clave de farsa satírica. Chase se reservó los primeros comienzos del programa y también dicho noticiario donde hizo famosa la frase: "Hola soy Chevy Chase...¡y usted no lo es!".

Si les suena dicha frase es porque Emilio Aragón la utilizó en nuestro país en los años 80 en su programa "Ni en vivo ni en directo" que no fue más que su primer intento por traer Saturday Night Live a nuestro país. El resto, como ya saben, es historia.


El protagonismo de Chevy Chase, que acaparaba portadas y fama, no gustaba mucho al resto del equipo de actores. Belushi fue el más hostil hacia Chase y comenzó una especie de guerra particular con él, una lucha de poder enorme y de desgaste que Chase, más quebradizo, no pudo ganar. Belushi era un tipo carismático que contaba con el apoyo de todo el elenco mientras que la vida de Chase comenzaba a circunscribirse a la compañía de Lorne Michaels. Pese a todo Chase era el favorito del público era carismático para las grandes audiencias y representaba, un poco, al ideal de "buen chico norteamericano" además, para la década de los 70, era incluso considerado un tipo atractivo. Todo lo contrario de Belushi que arrastraba a la masa gamberra y, en cierto modo, marcaba ya el paso y la dirección de lo que sería SNL y que, en realidad, estaba bastante alejado de ser un entretenimiento para toda la familia. La competencia fue brutal entre ambos que, a su manera, se empeñaron en ser mejor que el otro.

La situación se hizo irrespirable para el programa que arrancó su segunda temporada con muy mal ambiente. Chase abandonó tras seis emisiones (aunque hizo cameos en tres episodios de aquella temporada) y todos los esfuerzos de Lorne Michael por mantenerlo fueron imposibles. En cierto modo era normal ya que la línea dura impuesta por Belushi, y que ha sido un acierto, se iba imponiendo cada vez más algo que a Chase (que siempre ha preferido un humor más blando) no le interesaba tanto. Algo palpable en su decisión de no participar en "Desmadre a la americana" (John Landis, 1978), una sátira chiflada de películas como "American Graffiti" (1973, George Lucas), en la que John Belushi aceptó el papel que lo lanzaría a la fama mundial, el del alcohólico outsider John "Bluto" Blutarsky.  

Chase, ya muy famoso, se volvía a Los Ángeles para casarse con su novia, Jacqueline Carlin, e iniciar una carrera como actor. Lo hizo en Foul Play (1978, Colin Higgins) una comedia romántica junto a Goldie Hawn que fue un éxito discreto (aunque con el tiempo este tipo de comedias se hicieron bastante populares). Mientras tanto a Chase le dio tiempo para colaborar como guionista en el especial de Paul Simon (producido y co-escrito por Lorne Michaels) que se haría con un Emmy -el segundo de la carrera de Chase- y para, literalmente, empaparse en alcohol y drogas que, cuenta, le servían para matar la frustración que sentía en su relación con Jackie Carlin.


Su siguiente película, Oh, heavenly dog! (1980, Joe Camp) también supuso otro enorme fracaso. Pero ese año se resarció participando en "El Club de los chiflados" (1980, Harold Ramis) una pequeña película cómica de presupuesto medio que recaudó cerca de cien millones de dólares pero que ha sido una de las más rentables de la historia ya que, casi automáticamente, se convirtió en una obra de culto.

Al año siguiente fallece John Belushi y Chase tiene un ataque de ira. Un cabreo fenomenal. Acude al entierro en shock y asegura en su biografía que se pasó los cinco años siguientes sin poder llorar.

En la década siguiente Chase alterna películas para el olvido con clásicos del humor ochentero como la saga "Las locas vacaciones de una familia americana" (1983, Harold Ramis) en la que encarna al padre de la familia Griswold que luego tendría su fantástica secuela en "Las locas vacaciones europeas de una familia americana" (1985, Amy Heckerling) y dos continuaciones en navidades  (1989) y en Las Vegas (1997) francamente olvidables y en películas como "Deal of the century" (1983, William Friedkin),  "Fletch" (1985, Michael Ritchie) que se hizo para que desarrollara todas sus capacidades actorales y que tuvo una horrible secuela llamada "Fletch revive" (1989, Michael Ritchie), "Espías como nosotros" (1985, John Landis) y "Los tres amigos" (1986, John Landis). Luego su declive culminaría con "Memorias de un hombre invisible" (1992, John Carpenter). Una película que debería de haber sido un pelotazo de taquilla, la vuelta de Chase a las grandes audiencias -incluso se contrató a la entonces super estrella Daryl Hannah- pero también la de John Carpenter, un director que seguía empeñado en quedarse en la serie B y que demostraba que no estaba llamado a hacer obras para grandes audiencias.


Su carrera cinematográfica no volvió a arrancar. En 1993, necesitado de un empujón de fama, decidió aceptar la oferta de la FOX para presentar su propio late show llamado "The Chevy Chase Show". La idea del actor era hacer una especie de SNL diario, algo chiflado que atrajera a sus viejos amigos hacia el plató, algo de buena música, diálogos inteligentes. En realidad ni siquiera creía necesario eso de sentarse detrás de una mesa para entrevistar a las estrellas que se acercaran al plató y pensaba en introducirlas en sketches y cosas parecidas. Todas muy buenas ideas que la FOX fue despedazando una a una por una sencilla razón: habían pagado una pasta a Chevy Chase para competir con Leno y Letterman y pensaban que podría hacerlo comportándose como un presentador normal. El asunto terminó en desastre. Después de 14 programas FOX decidió cancelar el programa y lo hizo en una fecha estupenda: antes de la fiesta por el 60 cumpleaños del actor.

Semi retirado y arrastrando todavía problemas de alcohol, aunque había sustituído la adicción a la cocaína por la adicción a los calmantes, se vuelve a Nueva York a vivir e ingresa en la clínica Betty Ford de donde sale completamente limpio.

Desde entonces solo acepta papeles que le permitan tener vida familiar. Hace apariciones pequeñas y cameos y se permite de vez en cuando ir al plató del 30 de la Quinta Avenida para hacer un cameo en SNL y echar unas risas con Lorne Michaels.


Su status de semiretiro lo convierte en la chanza de la comedia norteamericana y su mejor amigo, Steve Martin, dice en público que va a rodar una secuela de "Los tres amigos" por el simple placer de ver como Chevy Chase sale de su granja en silla de ruedas...de no salir dice que contratará a Nathan Lane para hacer su papel. Además de él otros se prodigan en las mismas bromas y mismos comentarios sobre su alargado retiro y la falta de suerte del cómico al que algunos compañeros de profesión tildan, de coña, como de maldito.

Pero nadie dijo que no quisiera volver y después de hacer un pequeño papel en la serie "Chuck" ha querido quedarse de nuevo en la televisión. Hace un papel secundario en "Community" la nueva serie de la NBC (su casa) que gira en torno a la vida de un High School llamado Greendale y que tiene fama de atraer hacia sí a todos los perdedores que quiera cursar estudios en varios cientos de kilómetros a la redonda. Ni que decir tiene que su alma mater, Bard School, no era más que eso. Dicen que borda el papel de pasado profesor empachado de experiencias new age en los años 60 y que ha vuelto a recuperar la magia perdida. Habrá que echarle un vistazo porque, lo único que es cierto, es que él es Chevy Chase y nosotros, ni de coña, lo somos.

lunes, 3 de noviembre de 2008

¡Gengis Kan al aparato!









El otro día Noemí, una amiga de los tiempos del cole, me mandó un cuestionario de esos circulares que reciben el nombre de "cuestionarios proust" aunque tengan preguntas sobre internet o la televisión. La cosa es enviar la tuya y mandársela a tus amigos para que te respondan. Una especie de Phising sentimental. Se lo he mandado a varios amigos pero sólo ha la reenviado uno: El Emperador Mongol Gengis Kan. Aquí está. Solo diré una cosa: "!Al loro chicas, que está soltero y es un partidazo!". La Reina Sofía nos ha agradecido el envío pero, por ahora, no va a responder por algo que le ha pasado con Pilar Urbano. Ni idea.


1. Nombre completo: Gengis Kan


2. Por qué te pusieron ese nombre? Kan por el filósofo...jajajaa…no es broma, Gengis me lo pusieron por el ruido que hace una espada al moverse en el aire (Geeeenn) y cortar el cuello de un infiel (Gissssss). Mi padre era buena persona pero tenía un pronto horrible.


3. ¿Le pides deseos a las estrellas? Claro, soy un romántico, pese a mi mala fama. Les pido encontrar al amor de mi vida en la próxima aldea a saquear o, por lo menos, la paciencia suficiente de no arrancarle la cabeza antes de que sepa que la amo.

4. ¿La última vez que lloraste? Me salió un uñero que es una cosa dolorosísima y, además de montar a caballo se me hicieron rozaduras en la entrepierna porque, aquí en mi siglo, es bastante difícil encontrar ropa interior que transpire en condiciones.

5. ¿Pan con qué? Me gustaría que se hubiera inventado la nocilla que, a este paso, me parece que no a va poder ser y que me moriré sin probarla. Digo rata, deliciosa.


6. ¿Te gustan los animales? La estepa mongola es bastante solitaria y te dan las tentaciones pero creo que a la mañana siguiente me sentiría incómo…ehhhh…ah, sí me encantan.


7. ¿Cuántos hijos tienes? Ser un despiadado mongol que vivió en el siglo XII no deja mucho tiempo para el amor pero, bueno, me imagino que, en el tumulto, algún chiquillo habré dejado por ahí. Sólo tengo reconocido a Kublai Kan que es un buen ficha, me trae unas notas malísimas, solivianta a sus compañeros y se come la cola de pegar los recortes porque es un bárbaro...jajaja...no en serio, es una puta mala bestia. Estamos muy orgullosos porque ahora con tanta droga a lo mejor se tuercen y les da por hacerse gayers. Que cuidao, yo estoy a favor de que se casen pero que no lo llamen matrimonio, que lo llamen "gente maricona que se da por el culo" o "dos desviadas que se soban la chirla" que me parece algo más adecuado. Estoy un poco chapado a la antigua. En eso todas las monarquías estamos un poco de acuerdo porque lo nuestro es incomodar.


8. ¿Colaboras con alguna ONG? No, porque mi carácter sanguinario, violento y poco afable (incluso diría que soy un poco misántropo) me impide encargarme de los problemas de otras personas pero, que quede claro, soy de los que piensa que a la gente no hay que darle pescado, si no una caña para pescar. Si eso no funciona se les da una paliza ejemplarizante para que no perseveren en vivir de la caridad.


9. ¿Si fueras otra persona serías tu amigo? Creo que sí, en el fondo soy un trozo de pan…con rata encima. Jajjaja. No en serio, sería mi amigo pero evitaría dejarme cerca cosas punzantes o aparatos para hacer pupa porque me conozco.


10. ¿Tienes un diario de vida? Claro aunque todas las biografías exageran un poco y nunca he autorizado una. Está mal que yo lo diga pero soy una celebritie, un famoso de verdad, yo saqueo, asalto, violo, quemo y hago el mal. Me lo curro, no soy famosito por haberme tirado a nadie. Los de Érase una vez el hombre hicieron un semblante cercano y simpático, por cierto.


11. ¿Eres sarcástico? No, no me da el coco, el sarcasmo es el primo feo de la ira…la gente que lo utiliza me despierta unas ganas enormes de apretujarles la cara contra las piedras, por listillos.


12. ¿Saltarías el puenting? La gente que utiliza el sarcasmo me despierta unas ganas enormes de apretarles la cara contra las piedras.


13. ¿Cual es tu cereal favorito? Uno que tomé una vez y que estaba infectado por un moho alucinógeno, me desperté dándome cabezazos contra la muralla China. Por cierto que, a ver si le meten mano al constructor porque está construída en zona verde y no tiene permisos.


14. ¿Te desabrochas los zapatos antes de sacarlos? Uso botas, sin cordones, para no perder el tiempo, he hecho de mi hobby, el saqueo, mi profesión y no quiero perder tiempo en cosas fútiles. Eso lo hacen mis concubinas.


15. ¿Crees que eres fuerte? En realidad soy muy sensible y por eso he dominado oriente entero a sangre y fuego.


16. ¿Tu helado preferido? El de rata.



17. ¿Cuánto calzas? Los de National Geographic se hacen todavía esa misma pregunta, es un secreto que sigo guardando aquí en mi tumba. Una pista: uno de los guerreros de Xian tiene la impresión de mi bota en su trasero ¿Cuál? ¡Ahhhhhhh!


18. ¿Rojo o Rosado? Rojo sangre y rosado víscera, no puedo elegir.


19. ¿Qué es lo que menos te gusta de ti? No haber tenido más interés por las artes, las ciencias y las letras. No, en serio. No tener tres brazos para poder llevar una tercera espada u objeto contundente con el que apalear a más gente.


20. ¿A quién extrañas mucho? A mi primo José Arturo Kan, tuvimos un pequeño desencuentro y lo arrastré con mi caballo unos cuantos kilómetros para que aprendiera. Creo que me pasé, pero si no aguantas una broma no vengas a Mongolia.


21. ¿Te gustaría que a todos aquellos que enviaste este mail te respondan? No sé que es el e-mail, pero he mandado emisarios a los cuatro puntos cardinales de la tierra con papiros para ser contestados. Espero que me responda el Emperador de China, a ver si relajamos las tensiones.


22. ¿Qué color de pantalones y zapatos tienes puesto? Marrón mierda y negro cuervo que son dos colores muy sufridos para esta época de la historia.


23. ¿Que es lo último que comiste hoy? Rata y un mosquito que me entró en la boca mientras cabalgábamos. Aunque tengo ganas de que se invente el Bulli para comer rata deconstruída.


24. ¿Que estas escuchando en este momento? Hace un rato el sonido de un coro de monjes budistas repitiendo por enésima vez un mantra...ahora el ruido de sus articulaciones rompiéndose contra el suelo.


25. ¿La última persona con quien hablaste por teléfono? No tenemos teléfono aunque a veces cojo una piedra y hago con que sí, imito muy bien a Gila y a Jackie Chan.


26. ¿Tu trago favorito? Bilis verde.


27. ¿Deporte favorito para ver por TV? Los documentales de la 2 como Rajoy...No, no puedo engañarte. He sabido que la tele es un aparato maligno donde salen monstruos de ojos muertos que te arrastran con ellos al infierno por lo que, pese a que estamos en el siglo XII, ya he dado órdenes para que no se invente. Como deporte nos gusta mucho la lucha con cuchillos, romper cabezas con trozos de madera y violar vírgenes y no vírgenes, que también están en su derecho.


28. ¿Comida favorita? Rata con liquen fresco, leche fermentada de yegua y sesos de infiel.

29. ¿Final triste o final feliz? Un final mongolo. Como el de Los Serrano.


30. ¿Tienes mascotas? Una rata pero me la comí.


31. ¿Día Favorito del Año? Esta por llegar pero será el día que a alguno de estos gandules que tengo de asesores se les ocurra inventar una escalera para pasar la Muralla china de los cojones.


32. ¿Besos o abrazos? Estrangulamientos.


33. ¿Eres una persona alegre? Sí, disfruto de las pequeñas cosas, desmembraciones, carne de rata, molestar al Emperador chino que se lo tiene muy subidito...


34. ¿Quien crees que te responderá? Habrá que esperar que los mensajeros regresen sanos y salvos pero espero que todos…¡Tengo unas ganas de que se invente el Facebook!


35. ¿Y el que menos crees que lo hara? El Emperador de China. A estas horas debe de estar decapitando al mensajero y echándoselo a los cuervos.


36. ¿Que libro estas leyendo? Sigo mucho a Buda pero no he leído nunca nada suyo….aunque el de la Reina Sofía tiene buena pinta porque es una mujer muy cercana, muy moderna y, la verdad, me dio pena que la distancia en el espacio-tiempo me impida asistir de vez en cuando a Mallorca o a las bodas de sus chiquillos.

37. ¿Color favorito? Marrón mierda de caballo.


38. ¿Que viste anoche en la tele? Estuvimos liados intentando saltar la Muralla China con unas pértigas. La cosa se alargó porque a la cuarta fractura nos entró la risa.


39. ¿Rolling Stones o los Beatles? No hemos tenido contacto con los sajones todavía y sólo escucho música en mi propio idioma.


40. ¿Donde es lo mas lejos que has estado de tu casa?Bufff, Buffff. Estuve en un resort en Tailandia pero no lo recomiendo porque con la barra libre te pones ciego y estás todo el día con el pica-pica del buffet y vienes gordísimo. Lo malo de Mongolia es que es tan extensa que, a veces, creo que ya hay algún lugar donde han aprendido a cocinar la rata de otra manera. Un saludo.


Si tenéis otro personaje histórico que quiera contestar o si queréis hacerlo vosotros mismos sabed que aquí estamos. Por cierto que Gengis dice que en cuanto la cosa sea posible se va a abrir un myspace, un blog y un facebook y que lo añadáis a su MSN que si no os desmembra.

lunes, 11 de agosto de 2008

Dos "hermanos" que abandonan: Isaac Hayes (1942-2008), Bernie Mac (1957-2008)



Se nos han ido este fin de semana dos grandes artistas negros: Isaac Hayes y Bernie Mac.



El primero se hizo famoso a comienzos de los años 70 por ser el compositor de la banda sonora de la película Shaft (1971, Gordon Parks), primer race movie (película hecha por y para negros) que saltó la valla del estrecho circuito de distribución negros para convertirse en un éxito de taquilla. Era normal: las películas eran violentas, sexuales y tenían unas bandas sonoras entre el funk y el soul de alto octanaje marcadas por voces profundas, coros chillones y de recuperar las raices africanas de la música negra. Aunque ya Cottom comes to Harlem (1970, Ossie Davis) fue considerada como la primera película del Blaxplotation, lo cierto es que fue esta la que dio a conocer el movimiento al mundo.

También tuvo una prolífica carrera como productor musical y cinematográfico, actor e, incluso, como dueño de algunos sellos discográficos tan brillantes como ruinosos.


La figura de Hayes se asociará también al personaje de South Park, Chef (en realidad una parodia de sí mismo), al que ponía la voz hasta que en 2005 se emitió el episodio "atrapado en el armario" que Hayes consideró atentaba contra "la sensibilidad espiritual". Se produjeron duros intercambios de declaraciones entre los creadores y el músico que decidió renunciar a volver a aparecer en la serie en 2006 cuando el personaje fue eliminado violentamente.


En el trasfondo estaba, claro está, el hecho de que Hayes, devoto cienciólogo, fue llamado a capítulo por los dirigentes de su iglesia que no vieron con buenos ojos que South Park le diera caña a la cienciología y que Tom Cruise se convirtiera en un personaje "encerrado en un armario" literal y metafóricamente. Stone declaró que "en 150 episodios de la serie, Isaac nunca ha tenido problemas para que hiciéramos chistes sobre cristianos, árabes o judíos. Es curioso que le crezca la sensibilidad espiritual justo cuando hablamos de su religión...".

Paradójicamente, en el momento de su muerte, Isaac Hayes trabajaba en un proyecto cinematográfico junto a Samuel L. Jackson y Bernie Mac que falleció un día antes que él.


Bernie Mac es uno de esos cómicos norteamericanos que nunca ha triunfado en nuestro país, seguramente porque el caracter de su humor es completamente norteamericano, es decir, al igual que Chris Rock u otros cómicos Mac nunca se cortó a la hora de hacer chistes sobre los defectos de su propia gente. Sin demasiada delicadeza Mac hablaba de los problemas sexuales que tenía con su mujer ("Cuando esa zorra se pone a gemir me dan ganas de atizarle con algo en la cabeza...¡Ah! ¡Oh! ¿Tienes que gritar tanto querida? ¿No podemos hacerlo en silencio? ¿Tienes que tardar tanto en llegar? No quiero gastar más de cinco minutos en hacerlo...que aprenda a terminar rápido), con los raperos ("The Platters, cinco voces, un puto micrófono...esos cabrones que hacen hip-hop son 14 y todos llevan micrófono...¿Y esperais que se os entienda?") o los blancos ("Les hago gracia porque me meto con los negros...si...esos cabrones creen que sería capaz de pintarme la cara y cantar en plan Minstrel...¡Sí, Señóoo! ¡No señóoooo! Acabaría con todos ellos").


Encasillado en la imagen del deslenguado e insultante su papel en Get on bus de Spike Lee en el que interpreta a un "negro que se refiere a otros con la palabra negrata o negrazo" es de lo más reseñable de la película. Sus otras inclusiones en Ocean´s Eleven, Mr. 3000 o una nueva versión de Adivina quien viene a cenar esta noche (Adivina quien...en nuestro país) junto a Ashton Kutcher son más bien frustrantes y se le dio mejor hacer pequeños papeles de tío malencarado como en Bad Santa o Head of State.

Si quieren ustedes verlo en su máxima expresión denle una oportunidad a "The originals kings of the comedy" (la grabación de un show junto a Steve Harvey, Cedric The Entertainer y D.L. Hughley). Su "Bernie Mac show" en el que interpretaba a un hombre que tenía que encargarse de sus dos sobrinas cuando su hermano decide desintoxicarse provocó un enorme escándalo en USA por su contenido (tenía un alto grado de autobiografía) pero se mantuvo cuatro temporadas completas en antena.

Heredero de los duros cómicos negros como Richard Pryor Mac tuvo bastante duro lo de ser una estrella y arrastró su culo por los peores clubes de comedia hasta alcanzar la fama a mediados de los 90 y convertirse en un icono para toda una generación de cómicos negros como Chris Tucker o Dave Chapelle.

domingo, 30 de marzo de 2008

Sonría, por favor (dos joyitas)

Recomiendo dos peliculitas por si quieren echarse ustedes unas sardónicas risas...
Idiocracia (Mike Judge, 2006): El tipo que se sacó de la manga series de animación como King of the Hill o Beavis&Butthead también hace películas con muñecos de carne y hueso. Su debut fue la divertidísima Trabajo basura (1999) donde le daba un interesante repaso a nuestro cada vez más colgado sistema laboral y empresarial y vuelve por sus fueros con esta película. El asunto consiste en lo siguiente: Un torpe y mediocre militar norteamericano es elegido para un proyecto de criogenización junto a una prostituta mexicana. El proyecto acaba olvidado y los dos seres humanos del siglo XX despiertan en un mundo futuro en el que la Humanidad ha involucionado hasta la estupidez total y absoluta. Así, ambos renacen como las dos personas más inteligentes del Planeta y son elegidas para salvar a nuestra roca de un desastre total. Aunque un poco irregular a veces vale la pena echarse unas risas becerras con esta parodia de la ciencia ficción que bebe de fuentes tan distintas como La carrera de la muerte del Año 2000, Brazil, Demolition Man o, como no, Omega Man. Además, es tan rarita que creo que ni siquiera se ha distribuido en España y que sólo se puede encontrar en el videoclub, se puede uno echar el pisto vamos...
Y la otra:
American Dreamz ( Paul Weitz, 2006): Es imposible saber como el tipo que ha escrito horrores como la segunda parte de la versión de El Profesor Chiflado que hizo Eddie Murphy o la adaptación Disney de la novela de Nick Hornby About a boy fue capaz de sacarse de la chistera esta divertidísima crítica a los reality shows como OT o Pop Idol. El asunto va de un programa de cantantes noveles decide incluir en su siguiente edición a toda una troupe de perdedores entre los que se encuentran un terrorista islámico enamorado de los musicales de Broadway que pertenece a una célula durmiente, una belleza pueblerina con más ambición que Gallardón y a un judío ortodoxo que rapea (la realidad supera a la ficción, no se pierdan a Matisyahu y lo digo completamente en serio)...paralelamente descubrimos que el Presidente de los Estados Unidos recién reelegido (una parodia de George Bush interpretada magistralmente por Dennis Quaid) ha caído en una enorme depresión y comienza a leer los periódicos descubriendo que el mundo es un avispero donde hay varios tipos de "irakianos", Corea del Norte está completamente desmandada y la situación de la economía mundial no va mucho mejor. Para darse un baño de popularidad su hombre de confianza (una caricatura de Dick Cheney interpretada no menos bien por Willem Defoe) decide que asista como jurado especial al programa y...y no les cuento más para que corran al videoclub y vayan a verla.