La RAE define el término “exótico” del siguiente modo:
1. adj. Extranjero, peregrino, especialmente si procede de país lejano.
2. adj. Extraño, chocante, extravagante.
3. f. Méx. Bailarina de cabaré.
2. adj. Extraño, chocante, extravagante.
3. f. Méx. Bailarina de cabaré.
Teniendo en cuenta que Obama no es ni una bailarina de striptease, ni un extranjero que ha alcanzado la presidencia norteamericana (cosa que hubiera ocurrido de presentarse Schwarzenneger) ya sabemos por qué Aznar ha tachado dicho hecho histórico como "exótico". El ex presidente confiere a la Historia la capacidad de dar giros extraños, chocantes, extravagantes, qué se yo, chiflados, a los acontecimientos. Como si la historia fuera una alegre tom, tom tombola de luz y de color y que como en el tango el mundo yira, yira, yira sin ton, ni son. Me da cosa quitarle la razón a tan alto estadista y tan buen empresario -babeo ante la posibilidad de que Famaztella S.L. salga a bolsa para hacerme con un jugoso paquete de acciones- pero la verdad es que, desde los tiempos de Boecio, en los que se pensaba que la historia estaba formada por un grupo de ruedas movidas aleatoriamente por la mano caprichosa de la fuerza de la fortuna nadie se había atrevido a calificar ningún acontecimiento histórico como "exótico". Un adjetivo más propio de las agencias de viajes de todo a 100 ("visite el exótico Cozumel") que del discurso de un hombre que aspiraba a pasar por la puerta grande de la historia.
No me quiero ni imaginar lo que pensó Aznar cuando eligieron a Nelson Mandela Presidente de Sudáfrica...
Me gustaría saber también cuáles fueron las primeras impresiones de George W. Bush ante José María Aznar ¿Pensaría que era un español "exótico"? ¿Que los presidentes en Estados Unidos no gastan bigotes desde el primer Roosevelt? ¿Que sus piernas eran demasiado delgadas para correr los 10.000 metros lisos con un tiempo que mejoraba el record mundial en 20 minutos? Que sea el propio José María Aznar el que explique la proeza:
"El otro día, en Canadá [durante la cumbre del G-8], estaba con el presidente Bush cuando éste puso los pies encima de la mesa y me preguntó: '¿Sigues haciendo deporte?'. Yo le dije que sí y él comentó: 'Hago cuatro kilómetros en 6m. 24s.'. Yo puse los pies encima de la mesa y le respondí: Yo hago los 10 kilómetros en 5 minutos y 20 segundos. Es la primera vez que superamos a EE UU en algo". ( 5.07.02 , extraído de la desafecta losgenoveses.net).
¿Por qué Jose María Aznar no dijo que el hecho de que lo mezclaran sentimentalmente con la Ministra de justicia francesa, de ascendencia árabe, Rachida Dati era algo demasiado "exótico" para ser tenido en cuenta?
¿Qué tiene en realidad de "exótico", de extravagante, de chocante, que los norteamericanos tengan un presidente de color negro? ¿Eso es más o menos chocante que dejarse fotografiar en la cubierta de un barco vistiendo un "exótico" pareo fumando un puro al lado de un vejestorio playboy llamado Flavio Briatore que gasta tangas de pedrería negros?
¿Es más extravagante elegir a Barack Obama o seguir enrocado en posturas políticas del pasado efímero que la crisis económica se ha encargado de barrer para siempre del mapa? ¿No resultará el propio Aznar un poco "exótico" dando esas conferencias en Georgetown con acento de Speedy Gonzalez? ¿Cuando vas a pedirle una revisión de nota dice eso de "estamous trabajandou en ellou"?
Muchas preguntas con una sola respuesta, me temo, que no es otra que decir cosas chocantes para llamar la atención del personal porque, la verdad, es que si de algo puede vanagloriarse el personaje es de abrir la boca y que suba extraordinariamente la venta de periódicos al día siguiente y los humoristas gráficos no tengan que comerse el tarro para entregar el dibujito de mañana. Aznar, siempre tan atento con nosotros los rojillos y los desafectos, nos regala unas cuantas perlazas de su boca (blancas, blanquísimas, no te creas) para que nos olvidemos de los sinsabores que nos regalan últimamente los periódicos y, de paso, le permite a Rajoy darse un respirito y decir "no comment" que es una cosa que Mariano sólo está autorizado a decir cuando se trata de Aznar.
Los presidentes que salen por la puerta trasera deberían de recibir el trato que el periodista David Frost le regaló a Richard Nixon durante la entrevista pactada por ambos y que ha pasado a la historia del periodismo político. Traigo a colación semejante dato porque ya he visto Frost/Nixon (2008, Ron Howard) que es una de esas películas que te hacen reconciliarte con el cine histórico y que puede verse aquí. Una lección sobre el mundo de la TV y su mala relación con la justicia que me ha traído a la memoria la postura ética de nuestras televisiones durante los tiempos de la entrevista de Cachuli y el "Yes, we can". Siendo Nixon quien era, Cachuli quien es y Jordi González pues eso, Jordi González.