Esta semana hemos descubierto que la COPE se equivoca: El gobierno de Zapatero es más "sotanista" que "satanista". Una visita de 24 horas de un señor del Vaticano ha valido para un recule generalizado en las materias más espinosas: educación y ley de aborto. Se espera que Bono (el político) saque en los próximos días un par de procesiones de penitentes por el centro de la capital para celebrar que a su jefe se le han caído los cuernos y el rabo. No me extraña que haya todavía incautos que crean en los milagros.
Es lo que pasa cuando vives en un país donde se ha educado a la gente en la creencia de que hay instituciones a las que es mejor no molestar y cuya opinión es mejor reservar para el ámbito de lo privado porque es parte del juego democrático. Al final, con estas cosas, que nos viene de la Sagrada Transición acaban ganando los de siempre. Si hace unos años hablar negativamente de la Constitución te convertía automáticamente en una especie de proscrito ahora son las opiniones sobre la Iglesia (a la que ni siquiera hemos votado) la que parece convertirte en una especie de sujeto peligroso.
Todo parece últimamente llevar un cartelito donde pone "NO MOLESTAR". Ninguna institución puede ser molestada: Si un juez la caga (caso Mariluz) estos reaccionan obstaculizando el sistema judicial y amenazando con huelgas encubiertas, si se te ocurre replantearte el modelo de estado serás acusado de "anticonstitucionalista" o "Antiespañol" y, por favor, eres sospechoso a los ojos de la Iglesia cuando decides pensar por ti mismo y, decir, "espera, espera...¿Y la separación total entre Iglesia y Estado?".
El miércoles me decía un amigo "estamos muy empeñados en pensar que España es de una manera, pero, en realidad, es completamente diferente...no puedes hacer humor con casi nada porque a todo el mundo le parece todo mal y si hablas de ciertas cosas sólo ves malas caras. Quieres pensar que aquí ya no pasa eso pero es mentira, pasa". Y tiene mucha razón porque, encima, la mayoría de las veces la mordaza es completamente autoimpuesta...nos gusta mucho llevarnos bien con los vecinos o, por lo menos, no convertirnos en la comidilla.
Desde el día de la posesión de Obama Will Ferrell, uno de los cómicos más sobresalientes de su generación, está representando en Broadway la obra "You´re wellcome America. A final night with George W. Bush" donde el ex presidente americano es representado como un racista hijo de papá endiosado hasta límites insospechados. Una caricatura tan ácida y tan afilada que, por momentos, parece demasiado fiel al personaje real y es que, hay personajes tan caricaturescos, que cualquier chiste sobre ellos acaba convirtiéndose en un capítulo de su biografía.
¿Se planteó Will Ferrell que su obra gustaría a todo el mundo? Estoy seguro que no, me imagino que tendrá claro que será ese tipo de representación que no puede gustar a ese número de americanos fieles a la política de su ex presidente. Aquí es imposible, o casi imposible, encontrarse con alguien dispuesto a decir lo que le de la gana sin que tenga miedo a que este o el otro hablen mal de él o, peor, que se descargue sobre sus espaldas una implacable caza del hombre. El problema es doble: saberse y estar pillado por los huevos. Lo que le pasa a ZP que, aconsejado por su sanedrín, cree que perderá 2.000.000 millones de votos en todo el país si se le ocurre pararle los pies a la iglesia....¿Tantos? ¿De verdad? No lo creo, todo me parece un poco exagerado, demasiadas personas católicas dispuestas a no votar al PSOE. Yo diría que existe más prejuicio, menos valentía a la hora de expresar lo que pensamos -por lo que preferimos poner paños calientes que acometer verdaderas reformas- que resistencia real.
¿Un cómico será abucheado por hacer una parodia de Bush? Digamos que se expone a eso, lo harán, lo pasará mal cuando ruede una película en el Sur y habrá muchos que no querrán volver a ver una película suya pero lo hace porque cree que es lo correcto. Un presidente del Gobierno debería de ser un poco más valiente porque, seamos claros, si haciéndole la pelota descaradamente a la curia o firmando la Ley de Partidos, cuando estaba en la oposición, no ha conseguido que se acallen los tambores, unas buenas palabritas y una recepción no van a hacer que mañana por la mañana Rouco y el trío constitucionalista no van a descubrir de la noche a la mañana que las cosas de ZP le hacen gracia.