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domingo, 4 de octubre de 2009

Si la cosa funciona


De lo primero que me he acordado cuando he terminado de ver "Si la cosa funciona" es de Alexander Portnoy, protagonista de "El lamento de Portnoy" (Philip Roth).

Ambos son judíos de mediana edad con una visión amarga de la vida y un discurso básicamente misántropo que muchos catalogarían de simplemente realista y ambos acaban liados con una pareja de pocas luces: Boris Yellnikoff (Larry David) con una cateta sureña llamada Melodie St. Ann Celestine (Evan Rachel Wood) y Alexander Portnoy se agencia como amante a una actriz de medio pelo a la que despreciativamente llama "La mona".

Si hay que ponerle un pero a la última de Allen es, posiblemente, que sea más dulce que la dura "El lamento de Portnoy".

Por lo demás "Si la cosa funciona" es una gran película que, además, está dirigida por Woody Allen. Y digo esto porque, es evidente, que no es ni "Manhattan", ni "Annie Hall", ni "Balas sobre Broadway" pero, bueno, es una gran película. Comparar "si la cosa funciona" con cualquiera de las obras maestras de su autor sería empequeñecer los logros de una película excepcionalmente bien escrita y francamente bien dirigida.

A igual que sostenía Jim Carrey en "Un loco a domicilio" (Ben Stiller, 1996) cuando decía aquello de:

-"¿Qué le pasa a todo el mundo con Waterworld?" Yo la he visto ¡Y no estaba mal!"

Hablar de las nuevas películas e Woody Allen suele convertirse en un trabajo de cinematografía comparada injusto en tanto en cuanto las obras maestras (las de Allen y las de otros) suelen ser hechos aislados, sorprendentes y que se repiten con mucha menos asiduidad de la que suelen decir los medios y los críticos que entusiásticamente atribuyen semejante etiqueta a casi cualquier cosa.

Injusticias a parte, como escuchar que Allen se ha convertido en un tipo "autocomplaciente" de la boca de una redactora de "Días de cine" que segundos antes había segurado que Larry David (el prota) se había hecho famoso por su trabajo como guionista y monologuista de Saturday Night Live cuando en realidad sólo hay que consultar imdb.com y enterarse de que David tuvo un lastimoso paso por el programa y luego se resarció trabajando en "Fridays" que era la competencia directa (es una pena que este programa flojee tanto y tan a menudo), la nueva película de Woody Allen tiene un fantástico descubrimiento: al igual que se discute sobre quién ha sido el mejor James Bond de la historia podríamos hacer también una lista de los actores "que mejor han servido como alter egos de Woody Allen". Sin duda Larry David puede ser directamente coronado como el mejor de todos ellos.

Más teatral que cinematográfico, el texto de "Si la cosa funciona" es perfecto para un guionista metido a intérprete cuya carrera se ha cincunscrito, antes de protagonizar "Curb Your enthusiam", al campo de la stand up comedy. Ya sabes, lo que aquí se conoce sonrojantemente como "monólogo".
Jugando a romper la cuarta pared, o sea, a charlar directamente con el espectador dejando extrañados a los personajes que lo rodean Yelnikoff/David van desentrañando un discurso vital que tiene que ver con el desprecia hacia la raza humana (o, al menos, hacia un "amplio número de personas con las que siempre me sentiré incómodo" que diría Moretti) y, sin embargo, la fascinación por un universo -Yelnikoff es físico- donde todo parece ocurrir gracias a las fuerzas de la casualidad y la chiripa. No quiero ponerme exquisito pero, cuando uno comienza a pensar que eso de Dios y tal es una patraña, se te revela la intensa idea de que la mecánica del universo es bastante parecida a la que utilizan los señores de Recreativos Franco para mover las frutas de sus máquinas tragaperras.

A partir de la historia atípica de la unión de una pareja atípica Allen amplia el panorama de la película extendiendo la trama hacia la aparición de los padres de Melodie/Evan Wood personajes movidos también por la casualidad y las circunstancias que llegan hasta Nueva York donde, otra vez por casualidad, sus vidas cambian para siempre. Además incide en una curiosa hipótesis: la América conservadora del Profundo Sur lo es por la sencilla razón de que no conocer la Gran Manzana.

¿Muchas casualidades? Es posible que sí lo fueran para un guión de inferior calidad pero aquí funcionan. Pongamos un ejemplo: es posible que la voz en off sea un recurso facilón para muchos incompetentes pero, sin embargo, Scorsese la suele manejar con maestría.

En definitiva gran película a la que muchos achacan un cierto ablandamiento final...me temo que los mismos que achacaron a Woody Allen durísimo tono de "Desmontando a Harry" (1997). Y es que es difíci hacer una película al año (que teniendo en cuenta el ritmo de otros directores famosos sería comparable al de un realizador de cine porno) y contentar a todo el mundo pero, bueno, si la cosa funciona...y vive Alá que a un servidor le funciona.

jueves, 4 de diciembre de 2008

Memorias de Madrid


Alguien, muy desinformado, dijo que Stardust memories (1980) es una película menor. Una película menor de Woody Allen (añadió) que, sólo en los tres años anteriores, había rodado Annie Hall, Interiores y Manhattan de manera consecutiva. Stardust... habla de tres temas que me interesan sobremanera: angustia, relaciones y del oficio de hacer reír a los demás.

Hoy mismo, largaba en la radio sobre los chistes más antiguos del mundo repitiendo, un poco, lo que es mi filosofía cómica: el drama es universal, la comedia personal. Hambre, soledad, muerte...bien pueden ser entendidos por todos y cada uno de los seres humanos de este planeta, percibidos con la misma intensidad, incluso, más allá de eso, mitigados con las mismas armas (ansiolíticos, resignación, comunidades virtuales en la 2.0...) mientras que un chiste puede ser inentendible para dos personas que comparten el mismo techo.

El sábado me perdí con Edu Galán mientras buscábamos la Ciudad de la Imagen. SPECTRA (la malvada organización que va a rebautizar Madrid como Negociudad) tiene una red de trenes con diversos apeaderos que te dejan en medio de páramos desérticos donde sólo puedes enfrentarte con la charla de tu casual acompañante o quedarte embelesado delante de los carteles oxidados que anuncian que allí, de no ser por la crisis, habría un centro comercial, una cooperativa de viviendas o una piscina privada. Antes sólo había razones delictivas para perderte en un descampado de los alrededores de Madrid: quemar un coche robado, tener una sesión de sexo furtivo con la mujer del prójimo, esconder una pistola utilizada en un asesinato, apedrear bestias o transehuntes despistados, deshacerte de los escombros de una obra ilegal...

Los manguis de Madrid están de enhorabuena, en realidad, puedes pasear por un descampado buscando el lugar idoneo para borrar las pruebas de tus fechorías y la autoridad competente pensará que, en realidad, eres un ciudadano estafado por una inmobiliaria sin escrúpulos o alguien que se ha perdido buscando los Kinépolis. Sólo hay que rezar para que no se fijen que llevas la cabeza de alguien metida en la bolsa del Hipercor que cuelga descuidadamente de tu índice derecho.

Hablando sobre lo divino (cómicos americanos) y de lo humano (¿Por qué a las tías buenas les da por la espiritualidad oriental?) avanzábamos Edu Galán y yo por el páramo castellano -con menos gracia que El Cid que yo iba echando el bofe- en busca de nuestro destino cuando me acordé de la primera secuencia de Stardust memories que finaliza en un vertedero. No lo dije porque, como cuenta Millás, la gente no suele hablar de las cosas que imagina (¿Te conté que anoche llegué a mi casa y me imaginé que mi marido estaba muerto en el salón con una bolsa de plástico alrededor del cuello?) por ser estas de índole mucho más personal de lo que imaginamos y expresar, sin cortapisas, nuestros deseos más ocultos (¿Sabes que muchas veces te he imaginado vestida de colegiala?). Es fácil hacer humor sobre la situación de Madrid cuando uno está al lado de Edu Galán que cumple con eso de decir una cosa inteligente cada tres frases, más o menos.

La ciudad de la Imagen es otra de las muchas chifladuras que SPECTRA ha tenido a bien construir (bueno no construir) en Madrid. En teoría todas las empresas del medio audiovisual tendrían que haberse ido allí a construir sus nuevas sedes pero, en realidad, excepto Telemadrid y La Sexta ninguna otra ha osado largarse a ese lugar donde se encuentran unos estupendos (y enormes) cines Kinépolis donde, según a qué horas, se puede disfrutar de una película en una sala de 1.000 espectadores completamente a solas. Una sensación muy cercana a ser Charlton Heston en Omega Man. Por lo demás aquello es un páramo de oficinas medio vacías y poco más. Bueno, allí está la AECAM, que es la escuela de cine de la Comunidad, pero dicen que los que la habitan sólo tienen vida interior...

Ni Galán ni yo nos pusimos de acuerdo en saber qué es lo que le hace gracia a la gente de derechas. Es decir, sí, La Revista, el Grupo RISA, los chistes de legionarios de Jiménez Losantos, las salidas de cuadro de Aznar, construir cosas inservibles pero....¿Hay algo más elegante? Pues parece ser que sí. Gracias a Miss Kiddo me llega este pedazo de vídeo de algo que le hace mucha gracia a los de las derechas. Atentos...








¿Quién dijo que SPECTRA no tenía humor? Ahí está Lucía Figar, Consejera de Educación de la Comunidad de Madrid, dándose cuenta de que su jefa lleva...¡Calcetines! ¡Por encima de las medias! ¡Con zapatos de tacón! ¡De color carne!...venga, reírse, que no hay nada más gracioso que tu jefa se haya escapado por la puerta de atrás de un hotel donde se estaba produciendo un atentado sangriento donde la han diñado unos cuantos seres humanos para fijarte en la falta de etiqueta de la Master&Commander...¿Que no tiene gracia? Vale, mucho mejor fue lo que dijo Esperanza Aguirre cuando dijo: "A lo mejor se ponen de moda los calcetines sandalia". Que es un poco como si Ortega Lara, tras su liberación, hubiera declarado: "Ahora resulta que se va a poner de moda el chandal y la barba franciscana". Diferentes sufrimientos claro, donde va a parar...

Pasearse por Madrid es pasearse a veces por la angustia y la comicidad como Woody en Stardust memories, por una galería de personajes fantasmagóricos, de aduladores, de gente incapacitada para pillar un buen chiste. A la vista está. Será por eso que Woody Allen no quiso rodar en Madrid y prefirió Barcelona...

jueves, 28 de agosto de 2008

Negros en América

"Si ese tío del capirote blanco no es un costalero....por favor que se pire..."

(Reeditado horas después...tras echarle un vistazo al blog de Luis Carlos Campos.)

En verdad os digo que Estados Unidos no está preparada para tener un presidente negro. Mi padre estaba viendo a la mujer (ona) de Barack Obama esta noche en el telediario y ha dicho: "¿Tu te imaginas a esta pobre mujer siendo recibida en los estados del sur por esa gente? Se la van a comer con patatas a la pobre". Mi padre confiaba mucho en Hillary y dice que si Obama está donde está es porque se la han liado cuadrada y que los grupos americanos de extrema derecha sabían que un candidato negro iba a ser más fácil de batir. No se quién le mete esas ideas a este hombre en la cabeza pero, la verdad, es que comienzo a darle la razón.

John McCain (el único hombre que puede dar fe de tener un apellido que hace honor a su cara de patata congelada) se llevará estas elecciones de calle por la fuerza de la costumbre: el presidente tiene que ser blanco y protestante. Ni siquiera les vale un blanco católico, miren a Kennedy.


Me hizo gracia el comentario de Jon Stewart en los Oscars: "No sé porqué están ustedes tan tranquilos porque cada vez que en una película sacamos a una mujer o a un negro haciendo de presidentes normalmente al momento ocurre una catástrofe: inundaciones, tormentas, meteoritos que se estrella contra la tierra...". Aquí haces un comentario así en los Goya y te ponen de tiritero para arriba. Quizás la América Wasp ve en las pelis de hollywood un presagio y prefiere el sabor de siempre.




Aquí le empezamos a coger el tranquillo a eso de los chistes de negros. Ya ven, en el carcajeante blog Democracia en América que crece bajo la sombra de la Mandrágora que es Libertad digital (¡Ahora con más fachas en su fórmula!) ya llaman a Obama, a mala leche, "El negro mágico"...en realidad lo llaman "Black magic" (magia negra) que es como más molón pero aquí, lo que nos gusta es el humor inteligente. Hace poco se hacían eco del "antiamericanismo" de la mujer de Obama, Michelle, porque había publicado una tésis sobre el racismo en USA...¿lo pillas? La mujer nació en una familia pobre del barrio negro y pobre de Chicago (el de la canción de Elvis) ¿Cómo puede ser tan desagradecida?
Fox News: marca blanca de la información


La Fox News hoy ha vuelto a poner de manifiesto que los israelíes tampoco se fían de Obama...los israelíes no van a votar en las elecciones norteamericanas pero ellos dejan caer el dato, entrevistan a muchos judíos ortodoxos que parecen Woody Allen disfrazado de judío ortodoxo al pie del muro de las lamentaciones de Jerusalén. No salen israelíes de Tel Aviv, ni siquiera judíos noeyorquinos o de Denver (Colorado).

Luego han salido a la calle para preguntarle a los americanos si no les parecía que la Convención demócrata era un enorme circo, un espectáculo programado. Han dicho que sí, porque no son gilipollas, claro. La pregunta buena hubiera sido: ¿No le parece a usted que las convenciones de los partidos son un espectáculo programado?

Yo creo que Bill O´Reilly (un tipo que hace que FJL parezca Heidi) se ha quedado con ganas de contarnos en exclusiva que, en realidad, Obama es un siberiano pintado de negro o, peor, un dirigente del KKK pasado de rayos UVA.

Lo más impresionante es que la extrema derecha americana ya está atacando al candidato desde la red con comentarios sobre la procedencia de Obama que, según la Conspiranoia, no habría nacido en los Estados Unidos si no en Kenia. El carcajeante Luis Carlos Campos, nuestro chiflado favorito, se hace eco de estas estupideces y de otras tantas en su blog. Si queréis echaros unas risas echadle un vistazo, ya advierto: escribe completamente en serio.
Gota a gota esos comentarios maliciosos nos llegan aquí en forma de pequeñas píldoras porque, como todos sabemos, los telediarios dan cada vez menos información internacional y cuando la dan suele ser del tipo: un cerdo con cara de mono nace en la India o un Pingüino es nombrado jefe de honor de un regimiento en Suecia. Nadie dice que no mole pero, coño, eso ya está en Internet, desde hace días por cierto. Ningún telediario se ha hecho eco del buen discurso de Biden o le ha sacado chicha al discurso de Bill Clinton que se ha bregado y ha dicho que asuntos como el del Katryna y New Orleans o el estado de la sanidad en el país son de traca. ¿A quién le importa?

De mi ínfima experiencia entre los norteamericanos saqué la conclusión de que no hay nada peor que ser negro allí. O eres el mejor en algo o te comerás la mierda. No estoy diciendo del montón, estoy diciendo bueno que te cagas. Y, que se lo digan a Obama, ni eso es excusa. Para llegar arriba del todo se te obligará a comportarte como el más desalmado de los blancos: Condoleeza Rice que es republicana y conservadora hasta la médula siendo rectora de Stanford eliminó las ayudas a las minorías y a las mujeres. Unas ayudas que ella sí había recibido cuando estudiaba pero que le parecieron gravosas para el presupuesto de la institución. O saltas como Kobe Bryant o te comportas como un necom cualquiera o te verás en la puta calle poniendo hamburguesas en un McDonald´s.
Yo creo que habrá un presidente americano negro cuando aquí tengamos un ministro gitano. Y creo que lo segundo es más probable que lo primero. ¡Válgame!