Mostrando entradas con la etiqueta Ringo Lam. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Ringo Lam. Mostrar todas las entradas

domingo, 26 de julio de 2009

Benoit Pooelvorde


La carrera como director y guionista de Benoit Pooelvorde es injustamente corta. Apenas un cortometraje (Pas le C4 a Daniel Daniel, 1987) en 1987 y un largometraje (Ocurrió cerca de su casa, 1992) en 1992 que además escribió, unas pocas series de televisión también escritas por él y la, a mi (poco) juiciosa opinión, una película grande titulada La bici de Ghislain Lambert (Philippe Harel, 2001).

Ocurrió cerca de su casa (estrenada en los países anglos con el nombre de Perro muerde a hombre) es una película simplemente brutal. Un mockumentary que sigue los pasos de un psicópata violento que, en su vida cotidiana, trabaja como revisor, tiene una familia estupenda y habla con fluidez de la arquitectura de Gaudí, es aficionado a la música clásica y tiene una novia que toca el clarinete pero que, por cosas que pasan por su cabecita, se entretiene en matar y robar a otras personas. Rodada en blanco y negro es una comedia negra que sirvió a Quentin Tarantino para inspirarse a la hora de escribir Pulp Fiction...el director americano reconoció la influencia del cine europeo y de la Nouvelle Vague para escribir dicha película (o al menos la parte que dijo no haber escrito junto a Roger Avary) pero no dijo ni pío de Pooelvorde pese a que, por aquel tiempo, el bueno de Quentin pasaba unos meses en los Países Bajos haciendo turismo y descubriendo que por aquellos pagos las patatas fritas son servidas con una generosa ración de mayonesa.

No importa porque, como comentó el propio Tarantino en el estreno de Reservoir Dogs en el Festival de Sitges cuando le preguntaron sobre los (demasiados) paralelismos entre su película y City of fire (Ringo Lam, 1987), él sólo había querido hacerle un pequeño homenaje a la película asiática. Intertextualización cinematográfica se le llama a eso...

Pues el caso es que Benoit Pooelvorde, pese a que es talentoso, seguirá siendo mucho más famoso como actor (tampoco mucho) que como director o guionista.

En La bici de Ghislain Lambert (2001) interpreta también al protagonista, Ghislain, un ciclista belga de los años 70 que es algo así como la caricatura de su compatriota Eddie Merckx. Mientras que este último gana tours y giros como el que se hace una tortilla, el protagonista es nada más que un gregario con mucha ambición y pocas piernas que se empeña en ser una estrella del deporte pero que termina siendo un tipo odiado por todo el pelotón.

Si Ocurrió cerca de su casa era una de esas películas que te dibujan una sonrisa sardónica en el rostro y que guardaba en su interior un manifiesto violento sobre los males de la sociedad belga, como si Pooelvorde confrontara la imagen del país con un espejo de feria, en "La bicicleta..." es una película casi costumbrista que nos invita a un incómodo paseo ciclista en el sillín del pasajero de la bicicleta de un gregario donde la prespectiva no es, ni remotamente, la misma que se ofrece desde los primeros lugares del pelotón, un viaje incómodo donde se pierde el resuello y donde el 99% de los esfuerzos que uno hace por llegar el primero suele quedar en una gran nada o, lo que es peor, una gran nada rodeada de las carcajadas del respetable. Un lugar privilegiado para ver las cosas, para observar a los demás. El sitio reservado a los perdedores y que no suele formar parte de las infladas crónicas deportivas. Pero, claro está, la sinopsis del largo bien podría aplicarse a otros campos y a otros profesionales que consiguen los mismos resultados después de una vida de esfuerzos donde han perdido el alma, y los pulmones, para que les hagamos caso. Una gran película, dos grandes películas.

Ya digo, la carrera de Benoit Pooelvorde como director y guionista es francamente corta para el talento que tiene.