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martes, 16 de julio de 2013

Teoría del Diógenes ideológico y el avance en curva: Todos los hombres de Pedro J.



Si tuviéramos que dibujar uno de esos gráficos cronológicos sobre la historia de España deberíamos de pensar en abandonar la línea recta para abrazar la línea curva. No sé, a veces da la sensación de que vivimos en un país que es una montaña rusa. Nuestro destino es avanzar no sobre la autopista de la historia si no, más bien, del mismo modo que lo hace una vagoneta de una de esas construcciones de feria. Vivimos periodos cortísimos de verdadero avance que parecen, simplemente, la excusa para coger fuerza y acometer sin caernos por la fuerza de la gravedad en la siguiente elipse que nos hace retroceder, coger de nuevo velocidad, conducirnos por una nueva recta y otra vez a otra nueva elipse.

Esta forma tan curiosa de tomarnos las cosas hacen que, de algún modo, este sea un país que se toma con total normalidad las bodas homosexuales y, sin embargo, sigue discutiendo sobre la necesidad o no de incluir la materia de “religión” (religión católica, no nos hagamos líos) en sus planes de estudio. Somos un país con un enorme “Síndrome de Diógenes” ideológico, en un país desordenado en ese aspecto en el que nadie está dispuesto a tirar a la basura ninguna idea por descabellada, estúpida, retrógrada o ridícula que esta sea. “Si alguna vez la pusimos en práctica es posible que nos vuelva a servir” pensamos y, por tanto, nos vemos obligados a escuchar a cualquiera o a votar a cualquiera que pretenda, de una patada, devolvernos a la monarquía de Alfonso XIII o a la autarquía económica.

Posiblemente lo único que hayamos desechado sea instaurar la República. Eso no. Pero no descarto que el próximo ministro de educación se desmarque hablándonos de las virtudes del “krausismo”.

Esta idea de la montaña rusa y del “Síndrome de Diógenes” me han quitado el sueño este fin de semana en el que el diario “El Mundo” ha decidido acabar por la vía rápida con el Gobierno de Mariano Rajoy. La decisión ha sido aplaudida a izquierdas y a derechas. En medio se han quedado los pocos que, a estas alturas, siguen pensando en que fue buena idea votar a Rajoy (los habrá) y los que, de algún modo u otro, se hayan visto beneficiados por las políticas reformistas de este ejecutivo (también los habrá).

Los comentarios, las formas del periódico “El Mundo” a la hora de repartir la información a su coleto, las reacciones del pueblo soberano, este ambientito tan bueno que vivimos en general me ha hecho incidir en lo de “El Diógenes” y en mi “Teoría del avance en curva” (le he puesto ese nombre un tanto molón) más que nada porque me suena todo ha visto, oído y sentido. Yo esta situación ya la he vivido antes y ustedes (al menos los más mayores) también.

Pedro J. Ramírez es un declarado fan de “Todos los hombres del presidente”. La película, que narra los avatares por los que tuvieron que pasar Bob Woodward y Carl Bernstein para destapar el “Watergate”, debió de impactar mucho al director del periódico madrileño en su momento (la peli se estrenó en plena Transición, el 21 de octubre de 1976, él tenía 24 años) porque desde entonces su carrera se ha centrado en tres puntos fundamentales: reverenciar y potenciar el “periodismo de investigación” (mala etiqueta porque no hay periodismo que no necesite de investigación, aunque sea de la más tonta), buscar un “Watergate” y buscar un “Nixon” al que hacer saltar por los aires.

Digamos, bueno digo yo, que creo que Pedro J. ha entendido mal “Todos los hombres del presidente”. Por lo menos ha preferido no darse por enterado de todo lo que es decente y digno de admiración en dicha película. Ya de por sí la comparación entre estos dos periodistas del Washington Post, dicho periódico y Pedro J. y cualquiera de las cabeceras que ha dirigido es bastante ridícula. Comparen, miren las hemerotecas.

Seguramente la mayoría de las cosas que Pedro J. ha publicado en su vida con la intención de encontrar su “Watergate” y su Nixon jamás podrían haberse publicado en el Washington Post o, de haberlo hecho, habrían sido publicadas sin contener ni una sola de esas largas lecciones sobre el Estado y su uso con las que nos suele regalar las orejas el conocido periodista-empresario de los medios riojano.

Lo interesante de “Todos los hombres del Presidente” y de lo que Pedro Jota parece no darse cuenta es de que, en el fondo, es una película sobre lo difícil que es publicar una verdad. Si no estuviera basada en un hecho real (y por tanto no supiéramos de su desenlace y de las consecuencias que tuvieron aquellos reportajes) seguramente disfrutaríamos mucho más de lo interesante que resulta el hecho de saber que Woodward y Bernstein son dos periodistas honrados y currantes que tienen una noticia verídica y terrible que sería capaz de acabar con la presidencia de un pájaro de mal plumaje cono Nixon pero que, para nuestra desesperación, se enfrentan a una maquinaria empresarial y profesional que, todo el rato, les pone todo tipo de trabas para no llevar esa noticia a portada.

¿Y cuáles son las razones? Pues no residen en que los propietarios del Post estén a partir un piñón con Nixon y que sean unos malvados conchabados con el poder (algo que desgraciadamente sí se ha convertido en el elemento principal de las películas sobre periodismo) si no que quieren, simplemente, ser fieles a la verdad. Necesitan que los hechos no vengan solamente de un solo testigo (en este caso uno llamado “Garganta profunda”, un nombre que nos retrotrae a la película porno más famosa de su época) si no que sean verificados hasta en los puntos más bobos.

¿Y por qué? la pelea del Washington Post (“los rojos de más allá del Potomac” los llamaba el primer vicepresidente de Nixon, Spiro Agnew, primera víctima del escándalo que fue sustituido luego por Gerald Ford) con la administración Nixon era ya lo suficientemente ruidosa como para jugarse su prestigio frente a aquel macarra publicando no ya una falsedad (eso nunca) si no cualquier cosa que no pudiera ser verificada, por lo menos, por dos fuentes diferentes y contrastadas independientemente. Ya ves, qué caprichosos. 
Todo esto lo borró Pedro J. de su mente y se centró en la parte más sorprendente para un periodista de 24 años, ciertamente ambiciosete, criado en una dictadura militar sanguinaria, de cierto pensamiento conservador: los periodistas, en una democracia, podían cargarse a todo un gobierno.

Eso ha sido lo que más ha unido a Pedro J. con “Todos los hombres del presidente” y, claramente, ha dirigido sus pasos profesionales convirtiendo sus periódicos no ya en medios de comunicación si no en maquinarias propagandísticas dirigidas a cubrir las necesidades de algunos interesados y sus intereses cuando no en satisfacer ciertas rencillas personales.

Pedro J. ha servido con alegría a muchos interesados de manera directa o indirecta: desde ex banqueros delincuentes a policías corruptos, desde aspirantes a presidente a jueces apartados de los juzgados por prevaricación. La lista no se resume solo ahí. Es corta pero exquisita.

Pedro J. nunca será Woodward y Bernstein porque se reúnen en su persona todas las figuras posibles que permiten la publicación de una noticia: dueño (casi) del medio, director del mismo y periodista. Incluso, si hacemos caso a su última visita a los juzgados, también fuente.

Sería por la primera entrega del “Caso GAL”, la que Pedro J. hizo todavía como director de Diario 16, cuando cayó en la cuenta de que la verdad, la publicación de la verdad no era suficiente para tumbar a un gobierno. En este caso el del Nixon preferido de Ramírez, Felipe González. Otro menos ambicioso se hubiera conformado con publicar lo que podía confirmar y tener paciencia. Me imagino que la pasividad de la sociedad española ante este caso (por diversas razones conocidas y algo largas de explicar) provocaron esa primera caída del guindo.

Desde entonces Pedro J. ha forzado muchas veces la máquina, lo había hecho con anterioridad, demostrando mala praxis profesional. Desgraciadamente está siempre abocado a mezclar lo que tiene con lo que quiere sugerir o ya piensa de antemano. De todos los casos “Watergate” de Pedro J. no hay ninguno que, en su narración, no venga a corroborar todas las teorías y/o suspicacias de Pedro J. con el tema en cuestión.

Valga como ejemplo el tratamiento informativo que “El Mundo” dio de los atentados de 11 de marzo de 2004 en Madrid. Si, en un principio, demostró ser un zorro de la información negándose a publicar la tésis gubernamental (“Ha sido ETA”, curiosamente “El País” picó) por no fiarse de la insistencia del ejecutivo en la autoría de la masacre (esto si le hacemos caso a su testimonio y desdeñamos el de otros observadores que dirían que no lo publicó porque pensó que eso perjudicaría a Mariano Rajoy de cara a las elecciones del 14-M en cuanto la gente se preguntara si era de recibo votar al representante de un partido que había provocado ese fallo de seguridad) el tratamiento posterior abrazó las peores tesis conspiranoicas. Ya saben: el golpe de estado provocado por la connivencia ETA-Policía-Guardia Civil-Zapatero-Rubalcaba para hacer pasar a Aznar por tonto y, de paso, ganar las elecciones.

¿Sintió en aquel momento Pedro que le había fallado a sus amigos? ¿Qué esos días había sido demasiado cauto? ¿Qué no había calculado bien sus acciones? Es posible. También es posible que cayera en la cuenta, informes de marketing y estudios de mercado mediante, que el 11-M era una historia jugosa, con muchísimas aristas, con muchísima carne pocha para vender en la portada y, de paso, hacerle un poco de agujero a ZP. Todo es posible.  En el fondo se trata de cumplir dos objetivos: a) el comercial b) El ideológico.

Desde que tenemos memoria hemos visto a Pedro J. estár en el ojo de todos los huracanes, ponerse al servicio de todos los ejércitos que iban al frente. Nunca ha salido indemne, siempre ha parecido dañado, siempre ha conseguido alguna victoria pírrica y, la mayoría de las veces, se ha estrellado estrepitosamente con todo el equipo. Una desgracia, tanto trabajo al servicio del bien nos hubiera hecho un gran servicio.

Es Pedro J. un hombre con una misión. Una misión metida en la cabeza: hacer presidentes. Esto es así. Sus teorías no son de muy hondo calado: difícilmente es posible sacarlo de la tesis de que lo que mejor le viene a España son los gobiernos de concentración. Un poco como aquel papelito que se sacó el General Armada del bolsillo en el 23F en el que proponía una especie de Estado presidido por él pero con un Consejo de Ministros que representara a todas las fuerzas y las sensibilidades de España. Recordemos que Pedro J. fue uno de los entusiastas impulsores de aquella Asociación de Escritores y Periodistas Independientes (AEPI) que reunió bajo aquellas siglas a un variopinto club de gacetilleros, plumillas, columnistas e intelectuales de toda índole que, antes de que no se larvara en su seno aquello de la "Vía republicana" del abogado García-Trevijano (personaje sui géneris donde los haya), ofrecía como solución un pacto Nacionalistas Buenos-Anguita-Aznar.  

Eso, directamente, es la solución de fondo que venimos arrastrando desde la Transición y que nos hace avanzar en elipses y representa nuestro “Síndrome de Diógenes” ideológico y colectivo. Esa ilusión de que podemos caminar todos de la mano aunque sea hacia la destrucción. Hacia la debacle, sí, pero todos juntos. 

Tiene ahora Pedro J. un nuevo Watergate entre manos. Esta vez se lo ha entregado Luis Bárcenas. El tipo que negó por activa y por pasiva la existencia de la “Trama Gürtel” publica ahora la contabilidad B del Partido Popular que, en el fondo, es una certificación de la propia trama. Es un caso con tantas ramificaciones como Watergate, tiene muchos de sus componentes: tráfico de influencias, financiación ilegal…

Es una pena que sea Pedro J. la persona que tiene a Luis “El Cabrón” Bárcenas en su equipo trabajando como confidente estrella. “El Cabrón Garganta Profunda” podíamos llamarle. Es una pena porque “El Mundo” es un periódico dañado al que hemos visto muchas veces naufragar en su trabajo, es un diario que no tiene miedo a publicar sin mirar lo que publica, que no tiene ese deseo por informar si no que desea mucho más manejar los hilos.

Desgraciadamente la segunda tanda, tras los pantallazos, ya deja atisbar el interés de Pedro J. por servir a otros intereses publicando sin comillas algunas elucubraciones que podrían o no haber llegado a oídos de los periodistas encargados de la investigación. En realidad no es nada, es una ración de literatura a la espera de otro montón de revelaciones si es que las hay.

Más allá de eso Pedro J., de manera torpe, comienza a abogar por la presencia de Gallardón como hace unos días hizo con Esperanza Aguirre. No le cae bien Rajoy, no porque sea su Nixon, si no porque en algún momento Don Mariano comenzó a caerle mal, a lo mejor porque parece que Rajoy no escucha mucho a la gente que no pertenece a su círculo de confianza y porque su estilo de hacer las cosas no es el mismo que el de Aznar que siempre ha parecido más permeable.


A lo mejor Pedro J. sueña con la renuncia de Rajoy y la subida al poder (previo paso por el Congreso, apoyado por la mayoría absoluta parlamentaria del grupo Popular) de cualquiera de los dos políticos de derechas en activo que parece que está dejando fuera de la quema: un ministro de justicia que no se ha quemado mucho y que podría ser del gusto de Europa y de la derecha española. Espe tendría que esperar para postularse como Presidenta mientras tanto, volver oficialmente a la política nacional, dar el “sí quiero”. Por ahora no es parlamentaria.

Después la salida honrosa para Rajoy: un indulto al estilo Ford a Nixon. Un borrón y cuenta nueva. Después silencio informativo o una nota romántica de “El hombre que siempre fue honrado pero blando, que permitió que el partido se llenara de víboras y que se sacrificó por la causa”.

De lo que estoy seguro es de que Pedro J. ya lo tiene todo en la cabeza, es normal, avanza en curva y tiene Síndrome de Diógenes ideológico. No puede salir de ahí. Seguramente sueña con un gobierno de concentración nacional “a la derecha” donde estén representadas todas las sensibilidades peperas en un mismo ejecutivo. Nada de sectarismos tipo Rajoy de colocar solo a sus fieles colaboradores. No, algo más tipo “Aznar-primera legislatura” donde tuvo que cargar con los de Fraga, con los descontentos y con los suyos. Eso sí que le gustaría.

Yo me voy a permitir un atisbo de modernidad, me voy a quitar el traje de torero por un instante y voy a decir que lo mejor, de lo mejor, sería dejar todo esto en manos del juez, no tocarle mucho las narices, no incordiar, no andar manoseando las pruebas del caso, no andar por ahí mezclando intereses con información. Que parece claro que Bárcenas robó, que lo hizo en connivencia con los altos cargos del PP, que todo Cristo estaba enterado en Génova de todo el asunto, que tiene que haber dimisiones, que tienen que abrirse causas, que todos los implicados tienen que pagar pero que hay mejores maneras de demostrarlo y mejores objetivos que cumplir como, por ejemplo que este sea un país que reflexione sobre sus instituciones, sobre el papel que jugamos como ciudadanos de un estado de derecho, de una democracia, de nuestro grado de participación y de implicación.


No sé, es todo una locura pero a lo mejor funciona por esta vez y podemos encontrar la línea recta y quitarnos de encima algunas cosas que ya no necesitamos, que no funcionan. Sé que es simple, que la línea recta es un rollo, que no tiene mucha emoción pero creo que ya estoy un poco mareado de la atracción, que comienza a aburrirme este olor a viejo y conocido, que ya no tiene mucho interés, que me aburro mucho pero no porque no sea español es porque me estoy oliendo que no va a terminar bien, que veo muchos nombres unidos al fracaso, que no va a haber nada que celebrar al final del viaje. Echen cuentas, díganme cuantas penas de cárcel completas, cuantas cabezas de verdad importantes rodaron en todos esos Watergates tan apresuradamente montados. 

miércoles, 13 de mayo de 2009

Políticas de grandes superficies



El problema de la política en España es que no es tan imaginativa como la de las grandes superficies. Cuando la crisis arrecia el super de turno no tiene empacho en anunciar una reducción de sus precios de entre un 5 y un 25% en artículos de primera necesidad. Eso evita algunas cosas incómodas como, por ejemplo, que un día una masa hambrienta entre en tromba en el establecimiento y arrase con todo lo que encuentre a su paso, eso evita perder pasta y, sobre todo, evita la contratación de un mayor número de guardias de seguridad que disuadan con su presencia la previsible segunda oleada de ciudadanos hambrientos.


Los de las grandes superficies han llegado a la conclusión de que ya no es suficiente dar facilidades de pago o implementar el crédito de las tarjetas de plástico para atraer clientes y prefieren ajustarse a los nuevos tiempos y bajar sus precios un poco. Eso evita el endeudamiento de la clientela y, sobre todo, evita tener que contratar a una agencia de impagos para que persiga a los morosos que no pueden hacer frente a sus facturas, gastos en papel para escribir cartas amenazantes, franqueos, sobres, llamadas telefónicas...



Los de las grandes superficies saben que es mejor vender, aunque sea a menor precio, que tener que cerrar porque nadie puede pagarse los filetes y, siguendo esa lógica, como la gente tiene la manía de comer todos los días es posible que un día se harte y se reúna en la puerta de tu establecimiento en forma de horda hambrienta. Las revueltas son un gasto absurdo pero, sobre todo, evitable.

El Gobierno ofrece masters a parados titulados pero los titulados ya sabemos que, a lo mejor, debimos de no haber estudiado tanto y haber fundado una inmobiliaria cuando tuvimos tiempo porque, la verdad, eso de que "tener un título era una garantía de tener empleo" se ha revelado como una trola del tamaño de la Unión Soviética. De hecho saber lo que era la Unión soviética no nos ha servido para nada excepto para darle una paliza a alguien en el Trivial. También ventajas en el transporte público cuando ya no hay que moverse a ninguna parte para ir a trabajar y, en el colmo de la tontuna, ventajas a la hora de comprar un coche o una vivienda extendiendo ese asqueroso mito de la clase media española de que nadie ha conocido la felicidad completa sin ser el propietario de un utilitario y de un chalet adosado...es más...creo que no hay muchas ganas de comprar ni coches, ni casas.

En la bancada del otro lado no dicen nada porque sólo tienen que esperar a que el electorado se desencante y no se manifieste. Da igual. Lo bueno de estar en la oposición es que, en realidad, y aunque pueda parecerlo no hay responsabilidad de gobierno y, claro, se pueden seguir manteniendo trolas como que, para generar empleo, hay que permitir que el "despido libre" y potenciar una bajada de los impuestos...yo me pregunto cuáles son las razones del PP para pensar que esas dos medidas serían útiles si no hay a quien despedir y, por lo tanto, no hay donde recaudar.

Como ejemplo un botón: la política del "New Deal" de Roosvelt fue ampliamente criticada por la oposición republicana (y ampliamente liberal en lo económico) que ofrecía una receta parecida a la que ofrece ahora Rajoy que no es otra cosa que una fe ciega en el sistema bancario y empresarial, por otro lado, culpable de la debacle del 29 y de la actual. Dicha política roosveltiana (mucho menos "roja" y más parecida a un capitalismo de cara amable) sacó a Estados Unidos del callejón. Su rápida decapitación posterior, éconómica e ideológica, que sobrevino en los tiempos de la Guerra Fría desembocó en miles de terrores pequeños que han dibujado la cara menos agradable de la política norteamericana posterior y que han provocado tres enormes crisis económicas (1973, 1986 y la actual). Y esto lo digo pensando en que mis apuntes de COU sean correctos...joder, si un zote como yo es capaz de saber esto me cuesta creer que un cargo público electo no lo sepa. Sinceramente.


Hubiera estado bien que en el Congreso de los Diputados alguien hubiera hablado claro, sin miedo a perder electores, y hubiera dibujado el perfil de los tiempos que corren, que hubiera reconocido que nuestra economía se basa en la especulación y que eso no es del todo fiable. Que hay que cambiarla de arriba a abajo y que hay que subir un poco los impuestos y ampliar el déficit público para generar algunas industrias competitivas. No refiriéndose sólo, claro está, a hacer ladrillos o bidets si no, por ejemplo, a tener más empresas que hagan componentes para coches o diseñen métodos para ahorrar energía. Es más pueden ser empresas farmacéuticas o, yo que se, empresas cinematográficas...¿Alguien puede imaginarse la cantidad de empleo que generan unos estudios bien gestionados? Incluso podíamos potenciar empresas de videojuegos...¿Alguien sabe la cantidad de beneficios que da un estudio de desarrollo funcionando a pleno pulmón? ¿Y una empresa editorial que venda cómics que interesen en el extranjero? ¿No hay nadie que se anime a dibujar unos putos cómics en condiciones? ¿Y empresas que se dediquen al medio ambiente?

Joder, no puede ser tan difícil, pero claro hay que poner palabras feas como "Subida" e "impuestos" en la misma frase y seguir escribiendo para incluir en el párrafo otras palabras feas como "esfuerzo". Vale, eso te va a dar mala prensa, los de la bancada de enfrente se van a poner de los nervios y van a pensar que te estás colgando con tu propia soga pero hay que pensarlo de esta manera: subirás los impuestos de un montón de padres que tienen a sus hijos treintañeros todavía en casa o, peor que peor, a un montón de padres que han sido amenazados por sus hijos treintañeros con volver a casa. Estoy seguro de que todos están dispuestos a pagar para que eso no ocurra y por deshacerse de todos nosotros de una vez por todas y que si nos mantienen a raya alejados de sus neveras y sus mandos de la televisión te lo recompensarán dándote su voto. Los americanos lo hicieron. El DIA y Mercadona lo hace ¿Que pasa contigo Zapatero? ¿Te van a enmendar la plana esos imperialistas y los de la empresa privada? ¿Soraya y Rajoy acaso? ¿Quién dijo miedo?

sábado, 24 de enero de 2009

Las canciones de nuestra campaña

Es muy divertido que el IU y el PSOE (capitaneados por Francisco Frutos y Joaquín Almunia) firmaran una especie de pacto pre electoral -allá por el 12 de febrero de 2000- a los sones de una pieza musical compuesta por Ennio Morricone para la película Novecento (Bernardo Bertolucci, 1976). La película es un enorme fresco sobre la historia de Italia vista a través de la relación entre dos hombres: uno pobre y otro rico.
Para estas elecciones europeas que se avecinan el PP ha elegido los primeros compases de este tema para acompañar la subida de Rajoy al estrado.

Se trata del tema "Viva la Vida" de Coldplay (Parlophone). Bien. El tema es conocido y comienza con un pum-pum de violines y timbales que, la verdad, anima a la gente a ponerse en pie y, según el nivel de etílico en sangre y el lugar, elevar el brazo con el vaso de tubo en la mano, cerrar los ojos y adoptar una pose entre Bono (el cantante irlandés) a comienzo de un concierto y el de John Travolta en el final del número musical de la canción "Summer nights" de Grease (Randall Kleiser, 1978). Como está ahora el PP la verdad es que sería mucho mejor elegir un temazo de "Panorama para matar" (John Glen, 1985) de la saga de James Bond como este interpretado por Duran Duran y que se titula "A view to a kill" (nombre original del film).

Aunque como el asunto del espionaje toma cada vez giros más cómicos y sórdidos (como espiar a donde va una señora de edad con estupendo cardado llamada María del Carmen Rodríguez de profesión diputada regional) quizás lo adecuado fuera este otro tema mítico...

Pues bien, Esperanza "Iron Maiden" Aguirre puede estar poco contenta con el espionaje pero también con la falta de implicación de su partido en la sagrada misión educativa a la que se ha consagrado en la Comunidad de Madrid que no es otra que la de que esta sea un Taifato (perdón, provincia) donde todos los subditos hablen la lengua hispana y, claro está, inglés.

Al parecer en Génova hay menos gente que sepa inglés que en los parvularios pese a que nuestros infantes están siendo víctimas de una educación teóricamente en dos idiomas dada por un profesorado que, en su mayoría, está siendo preparado a prisa y corriendo en unos cursos de chichinabo -que se pagan con dinero público, por cierto- de seis meses impartidos por el British School o se contrata a estudiantes nativos (nativos de Estados Unidos) por medio de un convenio de colaboración entre la CAM y dicho país para dar unas clases para las que no están preparados (se les paga una interinidad de algo más de 900 euros). ¿Qué disculpa hay para el edificio de Génova con la cantidad de cachorros neoliberales que han hecho las américas para no tener que hacer el COU en España y subir la nota media? Pues la única es que reconozcas que ese año, en realidad, te lo pasaste bebiendo birra, fumando canutos y simulando que eras torero para así ligar un poco más. Si alguien reconoce eso, estaría dispuesto a perdonarlo. Lo juro.

Pero centrémonos en la canción de Coldplay...¿De qué va? Pues básicamente de esto:

Solía gobernar el mundo/haciendo crecer los mares cuando tomaba la palabra/ahora por la mañana duermo solo/barriendo las calles que solían ser mías/Solía mover mis piezas/viendo el miedo en los ojos de mis enemigos/Escuchando a la multitud gritar:/"Ahora el rey viejo rey a muerto ¡Larga vida al Rey"/Manejé el cotarro durante un minuto/después los muros se cerraron sobre mi/para descubrir que mis castillos estaban construidos sobre pilares de sal y pilares de arena/(Estribillo) ¡Escucho tocar las Campanas de Jerusalén!/¡El coro de la caballería Romana está cantando!/se mi espejo, mi espada, mi escudo/se mi misionero en tierra extraña/por alguna razón que nunca puede explicar/nunca escuché una palabra honesta/eso ocurría cuando dominaba el mundo...

Fue el viento malo y salvaje/el que tiró las puertas para dejarme pasar/rompiendo ventanas y haciendo sonar los tambores/la gente no podía creer en lo que me había convertido/Los revolucionarios esperan mi cabeza en una bandeja de plata/(soy) una marioneta sujetada por un solo hilo/¿Oh, quién querría ser el rey ahora?/(Estribillo)¡Escucho tocar las campanas de jerusalén!/¡El coro de la caballería romana cantar/se mi espejo, mi espada, mi escudo/se mi misionero en tierra extraña/por alguna razón que no se explicar/se que San Pedro no dirá mi nombre/nuna una palabra honesta/cuando solía dominar el mundo".

No se yo si a Rajoy le pega una canción que va de un tipo que se despierta rodeado de enemigos o, quizás, el asunto es dirigirle un mensaje cifrado a Espe y a Mayor Oreja (posiblemente el único tipo que se autodenomina "renovador" pero que dice que con Franco se vivía guay) que también tuvieron su momento o al propio Aznar porque,presumiblemente, la canción está dedicada a un George Bush (o a un Tony Blair) salientes de sus cargos. Cualquiera sabe pero ahí lo dejo.

La verdad es que a mi cabeza vienen algunas canciones electorales infamantes como una versión de "The final countdown" en versión del grupo Cadillac (famosos por haber ido a Eurovisión con la canción "Valentino") que decía algo así como: "Tiroriroooo/Alianza Popular/Tirorirooo/" y luego "Porque corren nuevos tiempos/Alianza popula-ar". Fue la última vez que Manuel Fraga se presentó a unas elecciones...

O esa canción que hicieron para el PSOE, la de "Coompartiir/la alegría"...aunque seguramente mi preferida sea este Vallenato, ofrecido, pese a los daños que pueda causar en su versión íntegra.

Una maravillosa forma de decirle a los votantes de "ashende los mares" que en el PP están dispuestos a cualquier cosa con tan de contactar con las minorías al igual que en el PSOE un espontaneo que se autodeomina "El jubilado de Moratalaz" firmó este hit con aires folkies que bien podría ser una especie de crossover entre Nuevo Mester de Juglaría y Vetiver.

jueves, 13 de noviembre de 2008

Penitentes


Antonio Gamero es uno de esos secundarios españoles de toda la vida. Según IMDB ha participado en 145 producciones hasta la fecha. Es el señor que sale en la foto de ahí arriba. Lo mejor de Gamero es que, además de ser un gran actor, se lleva bien con todo el mundo y todos los que han trabajado con él suelen deshacerse en elogios con el personaje. Yo tuve el placer de conocerlo en un corto, rodamos en una urbanización cercana a Navas del Rey (Ávila) en algo más de dos fines de semana. Gamero hacía un pequeño papel como administrador de la urbanización y, como no podía ser de otro clavó su papel en dos tomas cosa que era muy de agradecer porque, como siempre pasa en los cortos, íbamos mal de tiempo.





Tras rodar por la mañana nos dispusimos a comer todos juntos y me tocó al lado de Gamero que me preguntó cómo iba el rodaje. Es una pregunta peligrosa para hacerle a un ayudante de dirección que ha bregado durante cinco días con un equipo novel y un director primerizo. Comencé contándole que nos había llovido dos jornadas seguidas (lo que rompía el racord de la película) y que habíamos aprovechado para rodar unos títulos de crédito con dos todoterreno –una experiencia, nunca me he sentido más Kubrick-, que el equipo era jovencísimo y que tenía su propia idea de cómo hacer cine (cosa muy común en los cortos donde todo el mundo quiere dirigir y muy poca gente organizar el cátering) y que, en general, me dolía la garganta de pegar voces. Además me sentía mal porque había tenido discusiones con todo el mundo y me había comportado, cuanto menos, como un pequeño nazi.

Gamero, que me imagino esperaba por respuesta un “bueno, bien, tirando” y no un speech de 45 minutos digno de diván de psicoanalista, me miró con circunstancia, se trasegó lo que faltaba de su copa de tinto y me dijo: “Bah, no pasa nada…¿Quién no le ha hecho una paja a un amigo?”. Se sirvió otro copazo y siguió charlando con el resto de comensales.


El actor es bastante conocido por esas frases tremendas como la que incorporó Garci al guión de “El Crack” (José Luis Garci, 1979) en la que un locutor de radio (interpretado por Paco Vidal) dice: “No les cuentes las penas a tus amigos, que los divierta su puta madre”. O está otra: “Como fuera de casa, en ningún sitio”.

Siempre que alguien me cuenta sus penas y no encuentro forma de consolarlo le cuento esa anécdota. Que me dicen “tío es que me pillé un pedo, me enrollé con una tía mientras mi mujer estaba dando a luz” yo le suelto lo de la paja y el amigo y la culpa se diluye en gran medida.
Si yo me cruzara hoy con Rajoy o con Federico Jiménez Losantos les contaría la anécdota para descargarlos de la culpa que, evidentemente, llevan a las espaldas. Me explico.
Hoy Rajoy ha ido a la SER y ha hecho estas extrañas declaraciones: “Yo no soy de izquierdas, soy independiente”.
Al parecer hay una parte de los medios de la Zona Nacional que comienzan a ver en el Presidente del PP y jefe de la oposición (una acumulación de cargos sin mucho peso al que podría unir “Consul honorario de Chiquitistán” si es de su agrado) una cierta deriva marxista. En serio. Tampoco puede decir que es “liberal” o “neoliberal” (no está el Dow Jones para bollos), ni tampoco puede decir que es de derechas (perdería votos), ni tampoco de “centro” parece ser que es ahí donde reside el quid de la deriva izquierdista que los más de derechas ven en él. Mariano quiere ser Mariano pero, sobre todo, quiere ser visir (o Presidente) en lugar del visir (o de Zapatero) pero no puede quitarse la pena de haber militado en todas las familias posibles de la derecha sin haber encontrado acomodo. Por eso dice esas cosas tan innecesarias y/o sandeces.

A Fede le pasa igual pero digamos que desde el punto de vista del remordimiento, del campo de la espiritualidad. Echemos un vistazo a la extensa bibliografía del periodista maño y convendremos que sus últimas obras están dedicadas a la expiación de las culpas de haber sido un izquierdoso maricomplejines, un amigo de los nacionalistas, un pro catalanista, un maoísta…o sea, lo peor. Entonando eso tan cristiano del “mea culpa” Fede pide disculpas a la iglesia, se postra de hinojos frente a Chesterton y pide perdón a la señoras de Serrano que acuden a las presentaciones de sus libros, a los taxistas que extienden su palabra y nos catequizan con su programa. La verdad es que sacar un libro titulado “por qué dejé de ser de izquierdas” suena un poco a autoflagelación y sambenito. Innecesario, la verdad es que no me interesa tanto por qué Losantos dejó de ser de izquierdas como el hecho de que se haya convertido en lo que es actualmente: un maleducado y un sinvergonzón.

La pose, es la pose de Federico por lo que debería pedir perdón ese careto de aburrimiento continuo de creerse que está por encima del bien y del mal…pero como le funciona, pasa. Echemos un vistazo a los últimos editoriales de El Mundo o, como me ha pasado a mi esta mañana, escuchen aunque sea involuntariamente uno de los sermones del Inquisidor Menor y caeremos en la cuenta de que, en realidad, el PP no necesita a FAES porque ya tiene su propio Think Tank.
Por mi parte, si me los cruzara les contaría la anécdota de las pajillas, estoy seguro que después, se lo tomarían todo mucho mejor.

domingo, 12 de octubre de 2008

¡Feliz Fiesta Nacional!


Olé con olé y olé. En 1969 Luis Lucena le cantaba al mundo entero las verdades del barquero: España era guay y por eso los turistas se ponían tristes cuando se tenían que volver a sus países de origen. Y es que ningún país del mundo podía ofrecer lo que nosotros; juerga flamenca, sangría, sol, toros, paella, moscas y todo bajo la atenta mirada de una dictadura fascista. ¿Qué puede hacer contra eso la democracia, la libertad y un sistema de garantías civiles? Pues bien poco si no se puede españolear.


Me solidarizo con Rajoy que ha dicho ayer mismo que lo del desfile era un coñazo..."un plan apasionante" ha remachado con sorna gallega (y española). A Rajoy le gusta españolear, el domingo de familia, tapita, comida y sobremesa de mus, copa y puro. Eso de trabajar en un día de fiesta es cosa de guiris...Ver la Leire Pajín decir que Mariano se estaba riendo de las Fuerzas Armadas con sueca y afectada solemnidad me ha provocado risa y pasmo a partes iguales, que tengan que ser los socialistas los que defiendan al ejército parece una consecuencia de haber perdido la prespectiva histórica. Por Thor, marchando dos raciones de Memoria histórica a ver si la muchacha recupera el sentido.

Pues eso Feliz Día Nacional, feliz día de la Hispanidad, feliz domingo y que el día les sea propicio para un poquito de españoleo que eso quita todas las crisis y olé. Mañana otra vez todos europeos. A ser posible europeos como Georges Brassens (en versión de Paco Ibañez).


martes, 3 de junio de 2008

Tratamientos paliativos y powermakers.


"¿Quién es ese cretino?" preguntaba un contrariado y tambaleante Manuel Fraga a la entrada de la sede Nacional del PP (el segundo partido más popular de la zona nacional tras el del Rosa Díez según Losantos).

Algún alma caritativa tendría que haberle dicho: "Excelencia ese y otros cretinos como usted dice nos han crecido como enanos en estos últimos años ¿Nadie le había informado? Son los que escuchan la COPE, se llaman Extrema derecha y, gracias a que no hemos querido perder ni un solo voto, preferimos hace años darles cobijo entre nosotros y renunciar a ser parte de la derecha europea y civilizada ¿No se acuerda Excelencia?".

Y es que el PP es un guirigay, una torre de Babel, la UCD del siglo XXI ya lo dije por aquí. Una viñeta de Forges de aquellos años del plomo centrista lo resumió bastante bien: un huevo de seres humanos sentados todos en la misma poltrona, en la de mandar, alrededor los puestos del consejo vacíos y una voz salía del fondo y le decía a un ujier eso de "Pues ya podemos empezar".
Es curioso pero si ya la propia derecha le falta al respeto a Fraga es que la cosa está cogiendo un terrible aspecto de cadaver, ¿no?
Y ya, en el colmo del paralelismo, me estoy acordando de los últimos días del Funeralísimo Franco. Ya saben. Un despojo, muchos médicos. Hay tanta gente metiendo la mano en el PP que es posible que se lo estén cargando entre todos. No se.
El último en apuntarse al carro ha sido Melchor Miralles que en 59" (TVE) dejó caer que la obligación de los medios era influir sobre la dirección de la política española.

Malo. Quizás ningún periodista se había atrevido a tanto, la verdad. Hay un librejo bastante interesante de Manuel Vázquez Montalbán llamado Un polaco en la Corte del Rey Juan Carlos donde trata, entre otros asuntos, sobre el tema de los grupos mediáticos en España y del anhelo de los mismos por convertirse en "powermakers". Es decir, en convertirse en la palanca necesaria para mover voluntades entre el electorado y los propios estamentos de poder de los partidos. El capítulo apuntaba directamente, y sin ambages, a la cocorota de Pedro J. Ramírez floreciente empresario y periodista, capo di tutti capi en Unidad Editorial.



No se ustedes pero yo sigo pensando que el periodista debe informar, dejar la opinión para el editorial del periódico y esas cosas. El que quiera hacer política o convertirse en lobby y/o grupo de presión debería de estudiar Ciencias Políticas. ¿no?
Pues eso, que la cosa en el PP está fatal...al final va a resultar que lo que se rompe es el partido y no la misma patria pero, quién sabe...

Por cierto, y en plan onírico, el otro día soñé que charlaba con Rajoy y que le decía que me había emocionado mucho el gesto cariñoso que tuvo con su señora esposa en el balcón de Génova el día de las elecciones. El hombre que estaba llamado a ser la cara amable de la derecha, que se paseaba en bici con Perico Delgado, que hacía cameos en series de TVE-1 (apareció en un capítulo de una serie de Antonio del Real), recuperó por un momento el gesto y me dijo: "Gracias". Después desperté.

miércoles, 28 de mayo de 2008

Cine y aceptación de la realidad.


Ayer me preguntaba que quién era en realidad. Seguramente sea el tipo que se queda paralizado por la muerte de Sydney Pollack y al que no le salen las palabras para rellenar unas cuantas líneas de admiración. ¿Verdad que parecía buen tipo?

Era buen tipo hasta en Maridos y mujeres cuando reprendía a una novia demasiado joven y cateta empeñada en enseñarle a sus amigos (a los de él, catedráticos, escritores, filósofos) las bondades del horóscopo. Será que yo desconfío de la gente que me pregunta por mi horóscopo, el otro día me lo preguntó una chica. Le dije: “Sagitario”. Y me dijo: “Lo sabía, se te nota”. Soy Leo. Perdón. Quizás también sea el tipo que se ríe de esas cosas ante la desaprobación generalizada.

Me vengo dando cuenta de que, cuanto más descreído soy, más sensación de rechazo provocan mis opiniones. Quizás sea el tipo que decidió hace mucho tiempo que creer ciertas patochadas es perder el tiempo.

Es como ser vegetariano intelectual y lo digo porque yo reacciono también bastante mal hacia la gente que me intenta convencer de que comer carne es una especie de abominación contra la naturaleza. Por seguir con el rollo cinéfilo diré que siempre me acuerdo de Oscar Ladoire en Ópera Prima diciendo eso de “La vaca es la proteína”. Será que soy el doble (bueno el triple,. Incluso el cuatriple) de Oscar Ladoire.
Sentado una vez con una entrañable argentina le explicaba que para mi comer carne era como ocupar la plaza de omnivoro pensada para mí estructura osea y que no entendía como se podía censurar una actitud alimenticia en mí y no, por ejemplo, en un leopardo o en un león. Quizás sea el tipo capaz de estar diciendo tonterías a una chica durante horas con tal de no sentir esa sensación de vacío que se me pone en el pecho cada vez que vuelvo en el metro solo a casa.

Y ya que estamos haciendo paralelismos sobre el cine y la realidad les confesaré que a mi la crisis del PP me recuerda a las primeras escenas de Salvad al Soldado Ryan, aquellas en las que los marines tomaban finalmente las cotas de la playa y conseguían echar unas cuantas bombas incendiarias en un bunker de donde iban saliendo despedidos señores con uniformes nazis. Uno de los marines grita: “¡No les disparéis, dejad que se quemen!”. Quizás sea el tipo que espera que Spielberg vuelva a sorprendernos algún día con una película buena, buena, quizás sea el tipo al que la palabra “nazi” le hace más gracia del mundo y, sin ser del todo judío, sea capaz de hilar más chistes sobre nazis. Quizás también sea de esos que cuando pasan por la puerta de la Calle Génova entonen un silencioso y literario (nunca literal): “¡Arde, Arde!”.

Ellos querían un congreso nacional y, por sus pecados les concedieron uno...


También se me viene a la memoria el relato largo o la novela corta, nunca lo he tenido claro, que inspiró “¡Danzad, danzad, Malditos!” titulado “¿Acaso no disparan a los caballos?”. De Pollack, por cierto. La historia de un chungo maratón de baile en el que desesperados de toda índole luchaban por un premio en metálico que los hiciera huir de la misera del crack americano. No me negarán que lo del PP tiene cierto tufillo a maratón de baile o a Los Inmortales, bueno, más bien a su frase promocional: “Sólo puede quedar uno”.




También a la de Alien 4, aquello de “bicho malo nunca muere” y lo digo ahora que parece que Aznar tiene ganitas de volver por la puerta grande, en plan Cid Campeador o en plan marido despechado porque le han dicho a su señora que es de la vieja guardia. Quizás sea el tipo que ha visto demasiadas películas o quizás sea el tipo que le da demasiadas vueltas a las cosas.

También soy el tipo que flipa con esta frase de Homer Simpson: "Yo solo quiero que el tiempo pase muy rápido para volver a casa y tumbarme a tu lado".

lunes, 28 de abril de 2008

Exile on Genova Street





(Nota: El cartelito está sacado de politicamenteconservador.blogia.com, toma ya...)


Andaba yo desganado con La Historia más grande (de una sucesión) jamás contada sin saber como hincarle el diente...o sea...lo del PP.


Esta mañana me he dicho: "Coño, esta es la mía que Gallardón ha concedido una entrevista a LA RAZÓN que seguro que trae algo sustancioso". Pero nada. En su línea el Alcalde de los 1.000 años se ha puesto en plan pelota ("¡Estoy con Rajoy!") y seguidista ("La economía mal") o sea menos que nada. Less tha zero.
Gallardón a costa de ser la promesa de la promesa, el candidato del candidato, el lider del virtual centro del PP, la gran esperanza blanca... ha acabado por hacerse metáfora. Nada. Energía pura que ni se crea ni se destruye sólo se transforma. Porque, eso sí, Gallardón ha sido Fraguista (siempre) pero alternativamente ha militado en todas las corrientes de poder de su partido: Miñonistas, Hernández-Manchistas, Aznaristas, Rajoyistas...y si el PP se saca de la manga presentar a, por ejemplo, la momia incorrupta de San Isidro Labrador pues, eso, Sanisidrista.



Todo el mundo en el PP sabe que manda cuando, por medio del periódico de turno, Gallardón te promete lealtad inquebrantable al igual que todo el mundo sabe por Génova que, el día en que no te coge el teléfono, es que estás más pasado de moda que Milli Vanilli.






De todas maneras que a nadie le asuste esta transformación en ente incorporeo de Gallardón puesto que, en el fondo, y usando su genuino olfato, ha sabido transformarse en espíritu, en rayito de la mañana, unos segundos antes del AFTERMATH que ha sufrido el partido de derechas preferido de la zona nacional.

AFTERMATH es un bonito término inglés que significa "despúes de la desgracia", los instantes posteriores a un accidente de coche, el silencio que deja la caída de una bomba nuclear, el sonido de unos zapatos golpeando el asfalto por una calle solitaria tras una cita fallida...


El PP vive en un AFTERMATH que dura ya demasiado. Todo comenzó allá por el 15 de marzo de 2004 cuando, todavía sin una derrota electoral sin digerir, el partido decide exiliarse de la realidad.

Aznar y Rajoy comienzan a crear comisiones de educación, interior, ¡Exteriores!, sanidad y colocan frente a ellas a diferentes personajes que, de no haberse producido la fatalidad de los atentados, hubieran ocupado una cartera real de un país real.


Tiene algo de trágico y de valleinclanesco que, incapacitados para aceptar la derrota, los peperos convirtieran Génova en un Gobierno virtual. Ana Pastor, Zaplana, Acebes, Gustavo de Arístegui y tantos otros comienzan un deambular por los platós de televisión, por los pasillos de Congreso y senado repartiendo tarjetas de visita donde se puede leer "Secretario ejecutivo de Asuntos sanitarios", "Secretario ejecutivo de relaciones exteriores" etc.

Sólo así, se podría explicar que Génova se haya convertido en la República Independiente de su Casa donde Aznar comenzó a ejercer de Presidente en el exilio, Rajoy de Prime minister de la oposición y así sucesivamente hasta el último concejal.


No se que diferencia hay entre el hindú chiflado que vive en la Terminal 2 del Aeropuerto de Barajas y que asegura ser el Emperador Rey David de Etiopía y estar en misión diplomática en nuestro país y el sonrojante incidente de Jorge de Moragas en Cuba (año 2006) en la que exigió a las autoridades cubanas reunirse con la disidencia -que tampoco lo recibió, claro- esgrimiendo ser "nosequé Secretario del PP".




Así transcurrieron cuatro años en los que Rajoy y su tropa no se permitieron el atisbo mínimo de humildad que te salva de hacer el ridículo más estrepitoso. Cuatro años de "Usted no sabe con quién está hablando". Cuatro años de falso poder que no te preparan para intentar un asalto al poder real. En todo caso ellos ya gobernaban en una, en la buen, en la que no se rompía, en la que no se casaban los homosexuales, en la que defendía a la familia, en la tradicional, en la de toda la vida, en la fetén. ¿Y la otra? Pues ni idea.






Gallardón lo intentó y le cortaron el cogote. A sequillo. "A dequiallo!", que dicen por la amada Texas de Aznar. ¿No era ese Aznar empeñado en hablar una especie de "ingleñol" con acento de Speedy Gonzáles un ejemplo de que algo iba como el culo? ¿Y la foto de Rajoy con la Play?

Primero los nuestros y luego los demás, parecía decir Rajoy. Cuatro años de desgaste, de alternar con la Iglesia aniquilando tu prestigio, de permitir que descastados peluqueros de Jaén te corrigieran la agenda política, cuatro años de mangoneo de señores de los medios con hechuras de sargento de voz aguardentosa. Y Mariano en medio preguntándose: "¿Pero para qué tanto pollo si ya mandamos aquí, sobre los nuestros?". Y esa Aguirre diciendo: "¿Y donde mejor que en Madrid desde donde sólo hay un paso para llegar al cielo y un agujerito para verlo?".


-"Que stress" ,dijo Mariano, cuando le presentaron a Manuel Pizarro. Y es que los galácticos del PP ya no son lo que eran. Y Rato sin coger el teléfono. Y, ¡Joder! todos mandando.


Y entonces perdieron tres debates televisados. Pizarro no le marca un gol ni a Solbes al que le falta un ojo. Y el Lider pincha ante la carcajada de Aznar que parece un señorito moderno de Donosti, con su esposa concejala del brazo, sus gafitas de aleación metálica y su jerseycito echado por los hombros y anudado por las mangas. ¡Que paz en el exilio! ¡En los cocoteros del hostiazo electoral! ¡Con la niña casada con el muchacho de las gafitas! ¡Quien se acuerda de la España Roja y piojosa que dejamos atrás! ¡Quien!


Solo un puñado de locos: Mariano, Espe y un banquillo entero que llevaba cuatro años intentando tocar pelo.


- "What a Disaster¡ What a Waterloo!" decían las encuestas en un inglés que sólo Aznar podía entender ya tocado por el mal de la anglofilia más devoradora...
Y perdieron. Y llegamos a la sucesión. Y todo es pelea de borrachos. Que ni Sorayas, ni Costas, ni Escuderos, ni la madre que los parió. Que aquí viene Espe. Y Espe tampoco, que también manda ya en lo suyoy manda poner curas en los comités médicos y la Iglesia calla como si estuviera delante de una suerte de Cabeza de la Iglesia Anglicana. Y Camps tampoco que ya se ha sacado un edicto de expulsión de moriscos moderno (hoy mesmo) en el que se obligará a los inmigrantes a seguir nuestras costumbres y tradiciones. Y tampoco Gallardón, claro, ni con adhesiones. ¿Y Mariano? ?¿Do estás, Mariano, filliño? ¿Y Pizarro? ¿Donde está el abuelo y los dos millones de votos que nos iba a traer? ¿Donde está ese señor turolense y turulato?


¿Y Gallardón? Pues eso, por ahí, firmando adhesiones como el que firma cheques en blanco a ver si de este silencio, de este Aftermath confuso, puede sacar algo en claro, aunque sea un puesto de Embajador de las Chimbabas Orientales. ¿Que no?

miércoles, 9 de abril de 2008

Me da que el Apocalipsis puede estar aquí...




Creo que hoy los periódicos, los blockses, las radios y las teles traían estas noticias. He creído conveniente pasarlas por aquí porque creo, que en conjunto, tienen un mensaje secreto,como si cada una tocara una trompeta del Apocalipsis...no se...







Primera trompeta: Fuentes cercanas a este blog me informan de que un productor madrileño amenaza con estrenar un musical con las "mejores" canciones de Camilo Sesto, como voy de Prozac hasta las cejas me ha entrado la risa floja y no he conseguido poner el grito en el cielo porque me faltaba el aire. Quizás habría que replantearse eso de que "no se negocia con terroristas" y plegarnos, aunque sólo sea por esta vez, a las exigencias del productor para evitar una epidemia de Otitis...







Segunda trompeta: Y hablando de OTitis, ayer comenzó OT. Verbeneo de nivel, eché de menos el sonido de la tómbola y el de los caballitos acompañando las alegres tonadas y me hizo gracia que se utilizara la palabra "claustro", "academia", "profesores" y se conjugara el verbo "enseñar" tanto en activa como en pasiva llevando a confusión a la audiencia que pensaría que, con tanto mensaje pedagógico, estaba viendo un programa de pensar. Me hizo gracia que los propios tíos del jurado le dijeran a una concursante que "en el mercado actual del pop" se podía "triunfar" supliendo la falta de voz con una cara bonita, a calzón "quitao". Lo dicen unos que, efectivamente, han convertido el "mercado actual del pop" en una Siberia de talento. Antes tú decías eso y se te echaban las discográficas encima, tenía razón Frank Zappa cuando dijo eso de "We´re here only for the money". Ellos más que el grupo de muchachos que, la verdad, no parece que vayan a alumbrar a una nueva Amy Winehouse o Juanita Reina.






Se rompe el mito: OT3 existió pero no estabas mirando hacia allí cuando ocurría...



Tercera trompeta: Esperanza Aguirre quiere que le den lo suyo. El PP, no lo otro, que también, me imagino. El edificio de Génova debe de parecer estos días una versión hispana de El Extraño inquilino de Polansky o sea, Aquí no hay quien viva. Rajoy amenaza con dejarlo todo en manos de Gallardón y, automáticamente, un gañido o grito orgásmico ha recorrido la Castellana de parte a parte que provenía del despacho del propio Alcalde de Madrid. Al parecer fuentes desinformadas nos desinforman de que el centrista virtual que dirige los designios de la "non existent" ala moderada del partido más conocido de la Zona Nacional es el objeto, por estos días, de un experimento conductista: si le pones un escaño saliva, si le dices la palabra "candidato" saliva y si le dices "Esperanza" tienes que llamar al Padre Karras. Por cierto que ya sabemos en qué se parecen los equipos de fútbol y el PP: Dicen que te van a traer a una estrella y, al final, te traen a un Manuel Pizarro de la vida.




Cuarta trompeta: un grupo de cientificos de la Universidad de Indiana y Yale (USA) han publicado un estudio (aquí) en el que afirman que "los hombres son más propensos a confundir los gestos de amistad con el interés sexual". Unos tiran el dinero en musicales sobre Camilo Sesto y otros lo hacen en publicar estudios de los que ya intuíamos el resultado. ¿Que se sube encima de la mesa de tu salón bamboleándose y maullando como una gata callejera? ¿Que te restriega sus pechos por la espalda a la mínima ocasión? ¿Que se presenta a vuestra cita para ir a ver una obra de teatro sólamente vestida con unos zapatos de tacón y un abrigo de visón? ¿Que se empeña en enseñarte su dormitorio y que te tumbes en la cama para que compruebes lo bien que se descansa en un Lomonaco? ¡Olvídate, son imaginaciones! ¡La genética te está jugando una mala pasada! ¡Sólo te quiere como amigo, gañán!





"¡Nunca más, corazón cruel! ¡Mañana a Dermoestética aunque me deje 400 reales, arrr!"




Quinta trompeta: Richard Gere ha gritado "¡Avergüénzate China!". El gobierno de la República Popular, en nota pública, se ha negado a pedir disculpas y le ha pedido al actor norteamericano que, si tiene problemas con el Take Away de su restaurante oriental preferido o si las últimas pilas que compró en un Todo a 1 Dólar eran una fulaña lo mejor es que se ponga en contacto con la Oficina de Defensa del Consumidor de su localidad que ellos no pueden controlar la calidad de todo lo que exportan. "¿Tibet? ¿Qué Tibet? ¿Ese no es el río que pasa por Romat?" Ha añadido el portavoz del Gobierno Beijing.



Sexta Trompeta: Aunque "El violinista en el tejado" o "Yentl" nos provocaron el acto reflejo de cantar y bailar "Agi Nabila Aba" o "Avoeví-Avoevé" cada vez que nos cruzamos con un judío ortodoxo por la calle o lo vemos por la tele (esto más fácil) lo cierto es que suelen tener un caracter menos afable y cantarín en la realidad e, incluso, parecer un poco intransigentes. Por eso han puesto el grito en el cielo cuando se han enterado de que el Gobierno de Israel ha permitido adoptar a una pareja homosexual (dice El País)...yo, la verdad, es que no estando en contra de la medida israelí en caso de adoptar preferiría a la clásica niña china o a un joven Oliver Twist de aquí porque dos homosexuales en casa son dos bocas que alimentar, es ponerles un cuarto con cama de matrimonio y tener que ir, al menos una vez en la vida, al Programa de Patricia (Antena 3) para que te descubran su sexualidad en público y tu tienes que hacer con que no te habías enterado hasta entonces y pasar por un tío liberal y tolerante.



"Mmmm....parece tooodo taaan apetitosoooo"


Séptima Trompeta: Zapatero no ha conseguido ser investido Presidente pero, tranquilos los rojazos, que lo será por mayoría simple en la segunda vuelta del viernes. El Presidente cejakas se lo ha tomado con su característica pachorra y ha anunciado que se reunirá con Gaspar Llamazares para pasarse a recogerlo todos los días por su keli ahora que el taxi le sale a los de IU más caro. El Doctor le ha agradecido el gesto pero ha dicho: "Otan No, gracias". Zapatero se ha hecho el longuis, claro, porque tenía que redactar un SMS para Bush: "Q psa? Ay mal royo? Dme 1 tk.hblms" y porque la COPE está a punto de anunciar que, como la malvada Poison Ivy que le hacía la puñera a Batman, ZP expele por todos sus poros una especie de curare natural que elimina a sus adversarios políticos: Aznar dice tontunas, Rajoy parece que se pira, Bush deja la Casa Blanca, la Merkel anda acorralada y Sarkozy quiere presentarle a la Bruni. La conspiración está echada.

Octava Trompeta: Dice Libertad Digital que Julia Otero ha hecho cantar a unos niños el Himno de Els Segadors en TV3. Me ha confundido lo de "Ha hecho" porque he temido que la catalana se hubiera vuelto loca y anduviera por toda Barcelona con un camión descubierto haciendo sacas de niños para llevarlos hasta el plató de su programa con la aviesa intención de que cantaran una ranciedad. La cosa parece que no fue así del todo pero mola más cuando lo cuenta LD porque lo escriben unos señores que no saben cuál es el significado de la frase "información tendenciosa tirando a mentira poco piadosa". Al parecer Julia Otero no se comporta como una falangista y va por ahí pistola en mano obligando a la gente a hacer el saludo romano y a cantar el caralsol, que nosotros sepamos, porque es posible que, entre líneas, LD nos estuviera diciendo que Julia se ha convertido en ellos...mmmmmmmmmmmm...que curioso, se me ha despertado el sentido arácnido y me está entrando un mensaje de Pío Moa, dice así: "Rectifica, maricomplejines, en realidad los falangistas salían a las calles de Essssssssspaññña para llevar un censo de los ciudadanos que, libremente, interrumpían sus quehaceres dos o tres veces al día para loar al partido único y al Generalísimo. Las pistolas eran de chocolate y se regalaban a los que mejor entonaran. Que no te enteras de nada...". Eso va a ser...



Creo que queda demostrado que el humor es una cosa de la derecha...no, en serio, se les da guay.


Ahora, que he terminado de escribir, en conjunto, la verdad es que poco o nada tenían que ver pero, joder, había que conseguir llamar su atención con un insulso picadito de noticias...